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Cansado de los crímenes de guerra, el mundo empieza a volverse contra Israel

Robert Fisk
www.jornada.unam.mx/030814

Disfracen la situación todo lo que quieran, pero la verdad duele. El mundo comienza a volverse contra Israel.

Hubo un tiempo en que nuestros políticos y medios tenían un terror visceral a que alguien los llamara antisemitas, cuando de cubrir guerras en Medio Oriente se trataba.

Tan corrosivo y sin escrúpulos era este ataque en contra de nuestra crítica honesta a Israel, que tan sólo la tímida mención de la palabra desproporcionado –como cuando se refiere uno a la diferencia que existe entre el número de muertos árabes e israelíes– provocaba acusaciones de nazismo de todos los simpatizantes de Israel. Quienes apoyaban a los palestinos, en cambio, se ganaban el sobrenombre de pro palestinos, lo cual, en muchos casos, se consideraba sinónimo de pro terroristas.

Así fue hasta el actual baño de sangre en Gaza, que está siendo cubierto de manera sumamente gráfica por periodistas, al grado de que incluso nuestros amos y medios están pasando por una nueva experiencia: el no tener miedo de ser llamado antisemita y empezar a temer a su propio público lector y televidente: la gente común, enardecida por los crímenes de guerra cometidos contra mujeres y niños en Gaza, exigen saber por qué, aún ahora, los magnates televisivos y los políticos rehúsan tratar como seres humanos inteligentes, morales y decentes a los miembros de su propia audiencia.

Con todo, cada vez que un niño empapado en sangre aparece en la pantalla los comentaristas se afirman que las partes juegan al culpable. ¿Jugar al culpable? ¿Creen que esto es un maldito partido de futbol? ¿No es más bien una maldita tragedia?

Funciona así: civiles mueren. Los reporteros lo llaman el resultado de fuego de tanques (Hamas no tiene tanques). Israel afirma que se trató de un disparo fallido de un cohete de Hamas. Hamas acusa a Israel del ataque. Esto es jugar al culpable, porque nadie en realidad puede ser culpable, y el resultado es que deja de importarnos la responsabilidad y nos resignamos.

Tampoco debemos olvidarnos de cuando las bombas estadunidenses mataron civiles en Trípoli en 1986, recuerdo que entonces la culpa fue de un disparo fallido de un misil antiaéreo libio. También hay que recordar que cuando la OTAN atacó el distrito de Shuala, Bagdad, y mató a civiles en 2003, la culpa fue de un “disparo fallido de un misil antiaéreo iraquí, desde luego.

Varios estadunidenses me han pedido que enfatice este punto. Son los mismos que siempre se quejan de que 100 por ciento del Senado de su país está en favor del apoyo a Israel. Esto suena un poco como las votaciones de 98 por ciento con que los dictadores árabes obtienen sus presidencias, excepto en el caso de la cámara estadunidense ¡Esta cifra es real!

Ahora que ya estamos totalmente del lado de la verdad, sí, Hamas es un movimiento corrupto, cínico, implacable. La mayoría de sus voceros son tan estúpidos, tan incoherentes, tan propensos a berrear insultos a todo volumen, que han sido más eficaces en volver el mundo en contra de Hamas que el gentil (vocero israelí) Mark Regev.

Pero el mundo se está volviendo contra Israel, como bien dicen los ministros europeos, con muchísimo tacto, a los israelíes. Y el mundo se vuelve también en contra de nuestros políticos y amos de los medios, quienes insisten en insultar al público.

¿Cuántas veces más espera el New York Times que sus lectores toleren editoriales pusilánimes como el de la semana pasada? Hubo ataques mortíferos en Gaza, según el diario. El total de muertos fue de al menos 750, en su gran mayoría palestinos. Y luego el absurdo total: hubo acusaciones mutuas –entre Israel, Hamas o algún aliado de Hamas– sobre la autoría de los ataques. Por tanto, afirmó el Times, lo que importa ahora realmente es la forma de detener la carnicería. Así está bien: el juego de la culpa implica que nunca nadie tenga la culpa.

En Francia ha habido repudio popular a la forma en que el gobierno ha reaccionado al calvario de Gaza. François Hollande pidió a Israel corregir su puntería un poquito. Criticó la agresión de Hamas y las represalias israelíes. Pero luego un furioso Benjamin Netanyahu vociferó contra el Elíseo y lo obligó a cambiar de tonada. Hollande repitió su mantra habitual de Israel tiene derecho a adoptar medidas para proteger a su pueblo. Sin embargo, los miembros de la Asamblea Francesa, asqueados por el castigo colectivo infligido a los palestinos que Hollande reviró e hizo un llamado urgente para poner fin a la escalada de violencia. ¡Qué alivio!

En Irlanda, que tradicionalmente es pro palestina, desgraciadamente el Irish Times ha repetido la misma cantaleta que sus tocayos de Nueva York. El día después de que Israel bombardeó una escuela de la ONU y mató a 19 civiles, publicó en su primera plana la declaración de cese el fuego de Israel que daba detalles sobre la tregua y luego mencionó que no hubo reacción alguna de Hamas a dicho llamado. Y sólo después de ello informó a sus lectores de los 19 civiles muertos.


Un lector fustigó al periódico en una carta y lo acusó de balancear la información de manera tal que los palestinos parecieran tan culpables como los israelíes. Un desinterés de ese tamaño en realidad es una forma de apatía moral, señaló de manera muy acertada. El mundo debería al menos agradecer a los periodistas de Gaza, aunque todos sus jefes de redacción estén prófugos.