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The Best of Strauss



TRACKLIST
The Best of Strauss II
01. Waltz, Op. 437: Emperor Waltz
02. Radetzky March, Op. 228 (Strauss I)
11:57
03. Waltz, Op. 410: Voices of Spring
14:54
04. Waltz, Op. 314: The Blue Danube
21:49
05. Polka, Op. 214: Chit-chat
32:42
06. Waltz, Op. 354: Viennese Blood
35:21
07. Waltz, Op. 307: Viennese Sweets
44:10
08. Waltz, Op. 325: Tales from the Vienna Woods
53:46
09. Waltz, Op. 114: Lovesongs
1:06:20
10. Waltz, Op. 388: Roses from the South
1:15:10
11. Waltz, Op. 443: Be Embraced, You Millions!
1:24:26
12. Waltz, Op. 234: Accelerations
1:33:56
13. Waltz, Op. 354: Viennese Blood
1:42:55
14. Polka, Op. 139: Light Blood
1:52:21
15. Polka, Op. 234: Pizzicato Polka
1:55:06
16. Polka, Op. 281: Polka Schnell
1:57:49
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HURRICANE IRMA COULD WREAK HAVOC IN PARTS OF THE EASTERN USA AS A CATEGO...

02 de Septiembre: Belisario Porras Inaugura las Instalaciones del Hospital Santo Tomás (1924)


La primera mención escrita del hospital se encuentra en una carta del 11 de abril de 1703, escrita por Juan de Argüelles, obispo de la ciudad de Panamá, y dirigida al rey Felipe V de España, donde le daba cuenta de una residencia para enfermos desahuciados que fundó y que había estado funcionando desde el día de Santo Tomás de Villanueva, el 22 de septiembre de 1702 para atender a las mujeres pobres que no tenían dónde ir.​
En 1819 se inició la construcción de las nuevas instalaciones para reemplazar el viejo hospital. Este nuevo edificio fue construido en Avenida B. El nuevo hospital inició atendiendo sólo hombres cuando San Juan de Dios, el hospital para hombres, fue cerrado por el gobierno de aquella época.
El 2 de septiembre de 1924, un nuevo conjunto de edificios fue construido en la ubicación actual, en la Avenida Balboa, el diseño fue realizado por el arquitecto Estadounidense James Cady Wright,​ bajo la administración del Presidente Belisario Porras, quien quería ofrecer al país un hospital nuevo y moderno. El hospital fue construido en 5 hectáreas de las cuales 3 son edificios, calles, aceras y estacionamientos y 2 hectáreas eran jardines. La oposición política del Presidente Porras crítico el proyecto, llamándolo el elefante blanco, ya que opinaban que era muy grande para un país tan pequeño. El tiempo defendió al presidente Porras, 30 años después, cuando se encontraba en sus últimos días, no pudo encontrar cama en este hospital, por lo tanto tuvo que asistir a un hospital privado donde murió a los 85 años en 1942 . El hospital que las personas decían que era una exageración para el país pequeño, no pudo manejar la demanda. Aún hoy en día, el HST es algunas veces llamado el elefante blanco, pero ya nunca más de forma despectiva.​
Además, las antiguas salas del HST evolucionaron para convertirse en hospitales independientes, la sala pediátrica se convirtió en el Hospital del Niño y la sala oncológica se convirtió en el Instituto Oncológico Nacional. Como resultado, el HST se ocupa de las personas con 15 años y más, y refiere a los pacientes de cáncer al Instituto Oncológico Nacional.

The Martyrs of New Guinea 2 September 1942

New Guinea (also called Irian), one of the world's largest islands, has a difficult terrain that discourages travel between districts. Consequently, it is home to many isolated tribes, with many different cultures and at least 500 languages. Christian missionaries began work there in the 1860's, but proceeded slowly.

When World War II threatened Papua and New Guinea, it was obvious that missionaries of European origin were in danger. There was talk of leaving. Bishop Philip Strong wrote to his clergy:

"We must endeavour to carry on our work. God expects this of us. The church at home, which sent us out, will surely expect it of us. The universal church expects it of us. The people whom we serve expect it of us. We could never hold up our faces again if, for our own safety, we all forsook Him and fled, when the shadows of the Passion began to gather around Him in His spiritual and mystical body, the Church in Papua."

They stayed. Almost immediately there were arrests. Eight clergymen and two laymen were executed "as an example" on September 2, 1942. In the next few years, many Papuan Christians of all Churches risked their own lives to care for the wounded.

http://elvis.rowan.edu/~kilroy/JEK/home.html
El último hablante de chaná, una lengua que se creía extinguida desde hace un siglo

www.elpais.es / 030817
Blas Jaime, a orillas del río Uruguay.



El argentino Blas Jaime atesora en su cabeza un idioma indígena que se consideró extinguido durante más de 100 años, el chaná. Se lo enseñó su madre, quien lo había aprendido de su abuela, que a su vez lo heredó de la bisabuela, en una cadena de transmisión oral secreta que se remonta a siglos atrás, cuando comenzaron a ser perseguidos por los colonizadores españoles y evangelizados a la fuerza, en las orillas del río Uruguay. "Los nombres aborígenes fueron prohibidos (...) Y a las niñas que hablaban chaná les cortaban la punta de la lengua", recuerda Jaime en el documental Lantéc chaná, filmado por la directora argentina Marina Zeising.
Blas Jaime.

Este expredicador mormón de 71 años no enseñó el idioma a su hija y renegó de él durante décadas. Su vida cambió cuando en una conversación casual mencionó que hablaba chaná y la noticia llegó a oídos del investigador Pedro Viegas Barros.

"Los chanás no existen", fue la primera respuesta de Viegas. Escéptico, se trasladó de Buenos Aires a Paraná para verle. Y allí comprobó que el vocabulario que Jaime había retenido durante noches de enseñanza materna correspondía con el único testimonio escrito de la lengua de su etnia, el Compendio del idioma de la nación chaná, escrito por Dámaso Larrañaga en 1823 a partir de entrevistas a ancianos de esta tribu, que durante siglos vivió de la pesca y de lo que le proveían los ríos.

"Timú" le dice el chaná al hijo. "Atá" es el agua, "ata má" es el río, y "vanatí ata ma" los hijos del río, los arroyos. "Beada" -la palabra favorita de Jaime- significa madre y "beada á", la Tierra. El árbol es el hijo de la Tierra, "vanatí beada", y sus ramas se denominan "palá".
Viegas escuchó esas palabras de Jaime por primera vez en 2005. Desde ese momento, ambos se embarcaron en una odisea para reconstruir la lengua y la cultura chaná e intentar que no desaparezca.

En 2010 el idioma fue incluido en el Atlas de lenguas del mundo en peligro de la Unesco y en 2014 publicaron el primer Diccionario Chaná-Español Español-Chaná. La cinta de Zeising es un nuevo testimonio de la recuperación de la memoria de uno de los pueblos indígenas que habitaron el extremo sur del continente americano.

"El día que (mi hija) Evangelina se haga cargo de transmitir el chaná, yo preferiría volver a la Iglesia", dice Jaime a EL PAÍS tras la proyección del documental, recién estrenado en Argentina. Entrecierra sus ojos oscuros, se apoya en su bastón y en voz baja lamenta no haberle enseñado la lengua de niña. Cuando más tarde quiso hacerlo, su hija se negó. "Me dijo que no quería ser india, que la iban a maltratar e insultar", recuerda. El sentimiento es común en numerosos descendientes de indígenas en Argentina, un país que no reconoció los derechos de los pueblos originarios hasta 1994. Evangelina cambió de opinión al ser madre. Comenzó a estudiar chaná y ahora ayuda a su padre a dar clases a alumnos que quieren aprenderlo.

A Jaime le gustaría que además de conocer su lengua, los argentinos adoptasen algunos de los valores de sus antepasados. "El principal es el respeto a la mujer", subraya, al recordar que el pueblo chaná era un matriarcado, en el que eran las mujeres las responsables de impartir justicia y de transmitir la cultura de madres a hijas. "También el respeto a los niños y a la madre naturaleza. Los chanás creemos que es un ser vivo y que su sangre son los ríos y los arroyos", continúa.

La difusión de un pedazo de la historia de Argentina le ha quitado soledad a los últimos años de su vida y le emociona hasta las lágrimas la esperanza de que su lengua le sobrevivirá.


"O creemos en Dios o creemos en el infierno"

José Mª Castillo S.

Recientemente he publicado, en esta misma página, una memoria muy resumida de la excelente Semana Bíblica sobre el tema de "La Muerte", que han explicado los profesores Alberto Maggi y Ricardo Pérez Márquez, del "Centro Studi Biblici G. Vannucci", de Montefano (Italia). En este Encuentro, yo intervine para exponer (de forma resumida) dos temas necesariamente relacionados (para los creyentes) con la muerte: el pecado y el infierno.

Confieso que me ha impresionado la reacción de muchos lectores de Religión Digital. No por la violencia y la agresividad de algunos de tales lectores, en sus comentarios, sino por la ignorancia que dejan patente en lo que dicen. Cuando una persona no tiene más respuesta que el insulto, para expresar su desacuerdo, es que carece de argumentos para rebatir lo que piensa que debe rechazar.

Pero vamos al asunto que interesa. Ante todo, el "infierno". En la enseñanza del Magisterio de la Iglesia, no está definida, como dogma de fe, la existencia del infierno.

Lo que el Magisterio papal ha enseñado es que "quienes se van de este mundo en pecado mortal" se condenan (Denz.-Hün., 1002, 1306). Pero lo que no está definido en ninguna parte es que alguien haya muerto en pecado mortal. Ni de Judas se puede afirmar tal cosa. Porque trasciende este mundo. Y jamás ha estado, ni podrá estar a nuestro alcance. Por tanto, aunque en algunos documentos eclesiásticos aparezca la palabra "infierno", semejante término no pasa de ser una mera hipótesis, que nadie ha dicho que exista realmente.
Además -y esto es lo más elocuente- si el infierno existiera, solamente Dios lo podría haber hecho; y solamente Dios lo podría mantener. Pero realmente ¿es eso posible?

El infierno, por definición, es un castigo. Y un castigo eterno. Ahora bien, un castigo -sea el que sea- se puede programar y realizar como medio o como fin. Como "medio", lo hacemos constantemente: se castiga para educar, para corregir, para evitar que un delincuente siga delinquiendo, etc. Pero, si el castigo es "eterno", en ese caso (único), no puede ser medio para nada. O sea, no tiene (ni puede tener) otra finalidad que hacer sufrir.

Pero en este supuesto, ¿se puede compaginar la bondad absoluta de Dios con la maldad absoluta que lleva en sí mismo el hecho de hacer sufrir sin otra posible finalidad que hacer sufrir?

Todo esto supuesto, no hay que calentarse mucho la cabeza para llegar a una conclusión: o creemos en Dios o creemos en el infierno. Armonizar ambas creencias, ocultando lo que interesa para "que cuelen", y sobre todo para meter miedo a los indefensos oyentes de tantos apasionados sermones de iglesia, eso es usar (y abusar) de Dios, para conseguir lo que a nosotros nos conviene.

Es verdad que, al negar la existencia del infierno, dejamos al descubierto el problema de la justicia divina. La justicia de la que echamos mano para explicarnos la solución última que tendrá la incontable cantidad de maldades que vemos y sufrimos en este mundo. Pero lo que, en este caso, tenemos que preguntarnos es, si no ocurre, más bien, que le cargamos a Dios que sea él quien haga la justicia que nosotros no tenemos ni la libertad ni el coraje de hacer.

Además, no es lo mismo el "delito" que el "pecado". Quienes, según sus creencias, se vean a sí mismos como pecadores, se las tendrán que ver con Dios. Pero, si somos honestos y coherentes, tendremos que aceptar que este mundo está tan destrozado y es causa de tanto sufrimiento porque somos nosotros los que permitimos y aceptamos que las leyes, la justicia y el derecho, no existan, en unos casos; no se apliquen, en otros, de manera que los incipientes e incompletos derechos humanos, que hemos llegado a redactar, en los asuntos de más graves consecuencias, se queden en meros enunciados que jamás se aplican en defensa de quienes tienen que soportar lo más duro de la vida.

¿Y le vamos a exigir a Dios que nos saque las castañas de fuego? ¿Para eso nos va a servir la religión? ¿Para exigirle a Dios que resuelva lo que nosotros tendríamos que resolver?

Si este mundo está tan roto como está, no es porque Dios lo ha hecho así. Lo hemos hecho nosotros. Y a nosotros nos corresponde humanizarlo y hacerlo más habitable.


"El uso pastoral que la Iglesia ha hecho de la muerte ha sido el abuso del miedo"

José Mª Castillo S.
www.religiondigital.com/100817

En la primera semana de agosto, se ha celebrado en Italia una importante Semana de Estudios Bíblicos sobre un tema que siempre tiene la máxima actualidad y que, sin embargo, no se suele analizar a fondo. Me refiero al tema de la muerte.

No la muerte de los demás, sobre todo si son víctimas de la violencia o la injusticia. En tal caso, el problema de la muerte se analiza como problema social, político o jurídico. Lo cual, sin duda alguna, es uno de los asuntos más urgentes y más graves que tenemos que afrontar en este momento. Esto es un hecho indiscutible.

Pero también es un hecho que la muerte personal -de la que nadie se escapa- es un tema que cada cual suele afrontar en su intimidad secreta, pero en la que poca gente piensa, compartiendo su pensamiento con otros, a no ser cuando vamos al médico, para un problema serio, o cuando tenemos que ir al cementerio para dar el pésame por la muerte de un pariente o un amigo.

La semana a la que me refiero -y en la que he tenido la suerte de participar- ha sido organizada en el Centro de Estudios Bíblicos "G. Vannucci", con sede en Montefano (Maccerata), no lejos de Ancona. Asistencia más que plena, con gentes venidas de toda Italia, desde Sicilia a Trieste o Génova. Señal indiscutible de que el problema de la muerte nos preocupa a todos. ¿Qué ha dicho y qué dice la religión sobre este asunto?

El fundador y director del Centro de Estudios Bíblicos de Montefano, Alberto Maggi, ha estado (hace poco) a las puertas de la muerte durante meses. En él, la vida ha sido (y es) más fuerte que la muerte. Fruto de su experiencia única, el precioso libro L'ultima beatitutdine. La morte come pienezza di vita (Garzanti, Milano).

Sobre el contenido de este libro, con la valiosa ayuda del profesor del "Marianum", de Roma, el español (de Granada), Ricardo Pérez Márquez, quienes hemos tenido la suerte de poder asistir a la semana de estudio y reflexión sobre la muerte, hemos podido pensar a fondo en lo que ha sido y debe ser el hecho de "tener que morir". Y esto, tanto en la vida de la Iglesia, como sobre todo en la experiencia de cada uno de los creyentes en Jesús, el Señor.

Dado que yo me encontraba entre los asistentes, la amistad que me une a los profesores de la Semana Bíblica, Alberto y Ricardo, me puso en la grata obligación de exponer (brevemente) a los oyentes tres temas relacionados con la muerte: el pecado original, el pecado personal, el infierno.

Por desgracia, el uso pastoral que la Iglesia ha hecho (tantas veces) de la muerte, ha sido el abuso del miedo, que todos tenemos a morir, para obtener la sumisión de la gente a la normativa moral y sacramental que la ley eclesiástica impone a los fieles. No hace falta explicarlo. Todos lo hemos soportado y sufrido.

Cuando en realidad, como bien dice Alberto Maggi, la muerte es "la plenitud de la vida". No es el final. La "vida eterna", de la que tanto habla el Nuevo Testamento, la tenemos ya, en esta vida, según la asombrosa e insistente afirmación del cuarto evangelio. La muerte no puede ser el final. Es la última y la más grande de todas las "bienaventuranzas" que nos dejó el recuerdo genial de Jesús.

Y acabo resumiendo mi modesta aportación a la "Semana":

1) "Pecado original": no es pecado alguno, ni por semejante pecado entró la muerte en el mundo (Rm 5, 12). La religión no puede convertir un mito (Adán y Eva) en historia y menos aún en teología.

2) "Pecado personal": se ha explicado como "culpa", "mancha", "ofensa" (P. Ricoeur). Pero, ¿puede el ser humano, inmanente, ofender al Trascendente? "Sólo si actuamos contra nuestro propio bien" (Tomás de Aquino).

3) "Infierno": no existe. Ni está definido como dogma de fe. Además, ¿puede el absolutamente Bondadoso ser, a la vez, absolutamente castigador eternamente, o sea sin otra posible finalidad que hacer sufrir? Si creemos en el infierno, no podemos creer en Dios.

La muerte da que pensar. Para el creyente, es una fuente inagotable de esperanza y felicidad, ya poseída y lograda.


Venezuela y la Asamblea Nacional Constituyente: ¿poco o mucho?


Pocas veces se celebraron elecciones en un contexto tan signado por la violencia como las de este domingo pasado en Venezuela. Hay pocas experiencias similares en el Líbano, Siria e Irak. Tal vez en los Balcanes durante la desintegración de la ex Yugoslavia. Dudo que en algún país europeo o mismo en Estados Unidos se hubiera celebrado elección alguna en un contexto similar al venezolano.

Por eso que algo más de ocho millones de personas hayan desafiado a la derecha terrorista con sus sicarios, pirómanos, saqueadores y francotiradores y concurrido a emitir su voto demuestra el arraigo del chavismo en las clases populares y, además, un valor a toda prueba para luchar por la paz y repudiar la violencia.

Y cuando el CNE dice que votaron 8.089.320 personas es así nomás, doblemente certificado por la cédula electoral y el control de las huellas dactilares de cada uno de los votantes. Ese material está allí, sujeto a verificación por parte de la oposición o de observadores independientes, contrariamente a lo ocurrido con la pantomima electoral de la MUD el 16 de julio que en una hilarante innovación en el arte y la ciencia de la política procedió a admitir votantes con o sin documentos, sufragar cuantas veces lo quisiera para luego quemar todos los registros una vez terminado el relampagueante recuento de los 7 millones y medio de votos que mienten haber recibido.

Pese a estos antecedentes el resultado de la elección a la Asamblea Nacional Constituyente fue tildado como fraudulento tanto por la derecha internacional, gubernamental o no, como por algunas sectas delirantes de la izquierda eternamente funcionales al imperialismo. Algunos ilustres gobiernos de dentro y fuera de la región: México, Argentina, Chile, Perú, Estados Unidos, Panamá, Colombia, Paraguay, Brasil, Canadá, España y Costa Rica  se apresuraron a declarar al día siguiente de la elección que no reconocerían la ANC surgida del voto ciudadano en Venezuela algo que, sin dudas, le quita el sueño al gobierno bolivariano y a millones de venezolanos abatidos por tan degradante noticia. Se comprende que aquellos gobiernos no puedan hacerlo porque tienen demasiadas preocupaciones en casa como para perder un minuto en reconocer la lección de democracia que el bravo pueblo venezolano ofreciera el domingo.

México está azorado por el octavo periodista asesinado en lo que va del año, y sin nunca hallar al responsable amén de otras minucias como los 57 asesinatos por día registrados durante el 2016; el gobierno argentino por la muy probable derrota en el principal distrito electoral del país y una economía que no levanta vuelo; Chile, por la profunda deslegitimación de su sistema político y las protestas sociales que a diario conmueven las principales ciudades del país; Colombia, absorta en la atención de sus siete millones y medio de desplazados por el paramilitarismo y el narcotráfico; Paraguay por la penetración del narco en los distintos niveles de la administración pública; Brasil por el estercolero en que se ha hundido el conjunto de su dirigencia, para ni hablar del caos en que se encuentra Estados Unidos con un jefe de estado impredecible y veleidoso como pocos y una pobre España sumida ella también en la corrupción de sus ricachones, la putrefacción de la monarquía y el irreparable desprestigio de su clase política.

Gobiernos excelsos que seguramente ignoran que el ex presidente de EEUU James Carter –no precisamente un chavista- aseguró que el sistema electoral de Venezuela era más confiable y transparente que el de Estados Unidos.
Pero, envalentonados por el apoyo de tan distinguidos gobiernos, los críticos de la revolución bolivariana no se arredran y levantan su dedo acusador señalando que el grado de participación en la elección de la ANC, 42 % del padrón electoral, fue muy bajo y mal puede avalar las pretensiones del oficialismo de legitimar su instalación en los próximos días.

La prensa canalla, cuya misión excluyente es mentir y manipular con absoluta inescrupulosidad la conciencia pública, nada dice de las condiciones bajo las cuales las venezolanas y los venezolanos salieron de sus casas a votar. Peor aún, en su absoluta descomposición moral al diario El País, nave insignia del terrorismo mediático, se le olvidó que el 21 de febrero del 2005 tituló “Sí rotundo a la Constitución Europea con una participación del 42 %” de los españoles, resultado obtenido en medio de un clima de total tranquilidad, sin guarimbas ni sicarios sueltos por las calles.

Pero doce años más tarde lo que en España permitía hablar de un “sí rotundo” se transmutaba en una crítica por la “violencia y la abstención en la Constituyente de Maduro”. Nada dijo ese “house organ” del capital que su tan admirada Michelle Bachelet obtuvo la presidencia en 2013 en elecciones que contaron con la participación del 41.9 % de los empadronados, y que en las municipales de Chile del año pasado la participación fue menor aún: 34.9 %. O que en Colombia Juan M. Santos fue elegido en un balotaje con 47 % de concurrencia de votantes y que en el referendo por la paz, de comienzos del 2016 la participación para decidir un asunto tan crucial como ese fue de sólo el 38 %; o que Bill Clinton fue reelecto en 1996 en comicios en los cuales tomó parte sólo el 49 % de los registrados para votar y su sucesor, George W. Bush, en otros en los cuales participó el 50.3 %. ¡Y eso que lo que estaba en juego era nada menos que la presidencia de Estados Unidos!
En conclusión: excelente nivel de participación, dadas las circunstancias y fracaso total de la estrategia de la derecha para sabotear la ANC. Esto seguramente redoblará el accionar de la fracción terrorista de la oposición cuyo desprecio por las reglas democráticas es incurable. Y eso que hay elecciones de gobernadores pautadas para diciembre de este año, y que en el año próximo tendrán lugar las presidenciales.

Pero a esa “elite de forajidos”, como el laborista británico Harold Laski llamaba a la dirigencia fascista europea cuya descendencia hoy devasta Venezuela, esto no les interesa en lo más mínimo. Quieren acabar con el chavismo ya, apremiados por sus amos y financistas del norte, y para ello están dispuestos a hacer cualquier cosa, a violar cualquier norma ética. Le tocará a un relegitimado gobierno de Nicolás Maduro acabar sin más demoras con el ala terrorista de la oposición y recomponer el orden público y la vida cotidiana, sin lo cual será imposible relanzar el proyecto bolivariano.  


Trump ignora lecciones de la historia

Javier Biosca Azcoiti
www.eldiario.es / 270817

Afganistán es un cementerio de imperios. La historia lo sabe. Los talibanes, también. Estados Unidos lo está sufriendo. Las incursiones extranjeras en este enclave asiático nunca han sido fáciles. Desde Alejandro Magno a Donald Trump, todos se han enfrentado a una feroz resistencia.

El presidente de Estados Unidos  presentó el lunes pasado su estrategia para Afganistán tras 16 años empantanados en una guerra sin salida. Los talibanes no tardaron en responder y lo hicieron tirando de este sobrenombre que se ha ganado el país a la fuerza: “Si los estadounidenses no retiran sus fuerzas, Afganistán se convertirá en el cementerio del siglo XXI del imperio estadounidense”.

Hay antecedentes. Ya lo fue para la Unión Soviética, que en 1989 se tuvo que retirar ante la fuerte resistencia armada tras 10 años encallado en el país. Resistencia apoyada por Estados Unidos y dominada por muyahidines fundamentalistas. Las consecuencias de este episodio iban a acabar siendo devastadoras, constituyendo la semilla del terrorismo yihadista internacional. Curiosamente, la lucha contra el terrorismo acabaría arrastrando de nuevo a EEUU hacia Afganistán para librar una nueva guerra sin salida.

El anticomunismo y el origen del terrorismo yihadista

A finales de los 70, los opositores al Partido Comunista afgano se levantaron contra el Gobierno. Como resultado, en el 79 los soviéticos invadieron el país para restaurar el control, pero no lo consiguieron y se fueron 10 años después con una pesada derrota sobre sus hombros.

“Nosotros no empujamos a los soviéticos a intervenir, pero aumentamos deliberadamente las probabilidades de que lo hicieran. De acuerdo con la versión oficial de la historia, la ayuda de la CIA a los muyahidines empezó en 1980, es decir, después de la invasión soviética del 24 de diciembre de 1979. Pero la realidad, bien guardada hasta ahora, es la contraria: fue el 3 de julio de 1979 cuando el presidente Carter firmó la primera directiva para ayudar en secreto a los oponentes del régimen soviético en Kabul”, confesó el asesor de seguridad nacional del entonces presidente Carter, Zbigniew Brzezinski —fallecido este año—, en una entrevista con Le Nouvel Observateur en 1998.

Estados Unidos buscaba el cementerio afgano para los soviéticos. “La operación secreta fue una idea excelente. El día que la URSS cruzó oficialmente la frontera, escribí al presidente Carter: 'Ahora tenemos la oportunidad de dar a la URSS su guerra de Vietnam”.



Durante los 10 años de conflicto con la URSS murieron aproximadamente un millón de personas y, tan solo tres años después de la retirada soviética, los talibanes ya habían tomado la capital, Kabul. Estalló entonces una guerra civil por el control del país. El caos sirvió como caldo de cultivo para Al Qaeda y el terrorismo yihadista internacional. Tan solo unos meses después de conceder la entrevista y restar importancia a esos “perturbados”, Al Qaeda reivindicó uno de sus primeros atentados contra EEUU, los ataques contra las embajadas del país norteamericano en Kenia y Tanzania.

“No vamos a reconstruir, vamos a matar terroristas”

Lo peor estaba por llegar. Tres años después: el 11-S. Entonces la OTAN activaría por primera vez en su historia el famoso Artículo 5 (y no era contra el enemigo comunista, tal y como estaba pensado), que afirma que un ataque a uno de los miembros equivale a un ataque a todos. “Se ha determinado claramente que los individuos que llevaron a cabo los ataques pertenecen a la red terrorista de Al Qaeda, dirigida por Osama Bin Laden y protegida por el régimen talibán de Afganistán”, determinó la organización internacional.

Así comenzaba una intervención militar que hoy continúa y cuyos resultados son más que cuestionables: solo en la última mitad del conflicto (2009-2017) han muerto 26.512 civiles. Efectivos estadounidenses afirman que actualmente mueren al mes una media de 20 soldados afganos. Y lo que es más importante, 16 años después, los talibanes controlan más del 40% del territorio.

A su llegada a la Casa Blanca en 2009,  Obama triplicó el número de tropas para acabar con los talibanes y comenzó a planificar la reconstrucción del país. No lo consiguió, pero, aun así, a finales de 2014 declaró una tímida victoria y comenzó una progresiva retirada. Resultado: los talibanes vuelven a controlar buena parte del territorio.

Trump sabe que Afganistán se puede convertir en el cementerio del imperio estadounidense, tal y como amenazan los talibanes. “Hoy, 20 organizaciones terroristas están activas en Afganistán y Pakistán, la mayor concentración en el mundo. No vamos a volver a hacer labores de reconstrucción del país, vamos a matar terroristas”, afirmó en su discurso del lunes. “Mi instinto inicial era la retirada e históricamente me gusta seguir mis instintos, pero toda mi vida he oído que las decisiones son mucho más difíciles cuando eres presidente de EEUU”, añadió.




 “Comparto las frustraciones del pueblo americano sobre una política exterior que ha gastado demasiado tiempo, energía, dinero y, lo más importante, vidas, intentando reconstruir países a nuestra imagen en lugar de buscar nuestros intereses de seguridad sobre todo lo demás”, afirmó el presidente. La solución, mandar a más soldados para acabar con los talibanes. 

La historia demuestra que es muy difícil obtener una victoria en Afganistán utilizando únicamente la fuerza bruta.  Según cuentan, Alejandro Magno escribió la siguiente carta a su madre cuando estaba en Afganistán, hace más de 2.000 años: "Me encuentro en tierras de un pueblo bravo y feroz, donde cada paso es como un muro de acero al que se enfrentan mis soldados. Tú solo has traído un Alejandro al mundo, pero cada madre de esta tierra ha traído un Alejandro al mundo".


The Best of Tchaikovsky





TRACKLIST
The Best of Tchaikovsky
1. Piano Concerto No. 1 in B-Flat Minor Op. 23 - Allegro non troppo (
00:00 )
2. Eugene Onegin Act III -- Polonaise (
08:56 )
3. Symphony No. 6 in B Minor "Pathetique" - 1st mov. (
14:00 )
4. Violin Concerto in D Major Op. 35 - Andante (
33:15 )
5. Slavonic March in B-Flat Minor, Op. 31 (
40:06 )
6. 1812 - Overture (
50:50 )
7. The Nutcracker, Op. 71 - Ouverture (
1:06:46 )
8. The Nutcracker Op. 71 - Dance of the Sugarplum Fairy (
1:10:13 )
9. The Nutcracker Op. 71 - Waltz of the Flowers (
1:12:04 )
10. The Sleeping Beauty Op. 66 - Ouverture (
1:18:43 )
11. Swan Lake - Dance of the Swans (
1:21:31 )
12. Swan Lake - Waltz in A Major (
1:30:17 )
13. Swan Lake - Scene from Act 2 (
1:37:51 )
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