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Rachmaninoff: Moments Musicaux Op.16 and Transcriptions





This well filled album contain the complete transcriptions for piano that Rachmaninoff made of compositions of various composers. Also on this album is the complete Moments Musicaux, Op. 16 by Rachmaninoff. Being a celebrated pianist and a genius composer, Rachmaninoff didn’t literally transcribe, but added his own unique pianistic and compositional features to them, creating as much his own masterwork as is the original. Ranging from Bach (3 movements from the Violin Partita in E), through transcriptions of his own and Tchaikovsky’s songs, Mendelssohn’s Scherzo from A Midsummer Night’s Dream of hair-raising difficulty, he ends with fashionable transcriptions of Kreisler’s Liebesleid and Liebesfreud, a pianistic tour de force and favourite encore.

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As a substantial bonus Alexander Ghindin plays the complete Moments Musicaux Op. 16. Ghindin, one of Russia’s foremost young pianists, has the true Rachmaninoff feeling, a mix of melancholy and grandeur, playing with stunning virtuosity and panache.



Composer: Sergei Rachmaninoff

Artist: Alexander Ghindin (piano)



Tracklist:



Moments Musicaux Op. 16:

00:00:00 No. 1 in B flat minor, andantino

00:07:52 No. 2 in E flat minor, allegretto

00:11:21 No. 3 in B minor, andante cantabile

00:18:43 No. 4 in E minor, presto

00:21:57 No. 5 in D flat major, andante sostenuto

00:26:28 No. 6 in C major, maestoso



Transcriptions:



Johann Sebastian Bach: From Partita in E major for violin solo:

00:31:22 Prelude

00:35:21 Gavotte

00:38:40 Gigue

00:40:34 Franz Schubert: Wohin?

00:43:07 Georges Bizet: Menuet, from L’Arlésienne Suite

00:46:08 Felix Mendelssohn: Scherzo, from A Midsummer Night’s Dream

00:50:37 Sergei Rachmaninoff: Lilacs (song)

00:53:10 Sergei Rachmaninoff: Daisies (song)

00:55:54 Pyotr Ilyitch Tchaikovsky: Lullaby

01:00:57 Modest Mussorgsky: Hopak

01:03:03 Nikolai Rimsky-Korsakov: The Flight of the Bumble Bee

01:04:12 Fritz Kreisler: Liebesleid

01:08:42 Fritz Kreisler: Liebesfreud

01:15:22 Polka de V.R



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#Rachmaninoff #Classical #Piano #Music

Promover una Iglesia donde quepamos todos con dignidad


www.religiondigital.org
7.10.2019 | Manuel Cubías



Eleazar López Hernández, sacerdote diocesano, perteneciente al pueblo zapoteca de México, colabora con el Centro Nacional de Ayuda a las Misiones Indígenas. La organización trabaja con la Conferencia del Episcopado Mexicano y colabora con el equipo asesor del CELAM. Aunque no es de la región amazónica, conoce y es portavoz de la llamada teología india: “Por esta razón fui invitado al sínodo”.

(Vatican News)- El sínodo es un momento “kairótico” de la Iglesia, es un momento de gracia, un momento en que se expresa la voz del Espíritu, ahora, desde la periferia de América Latina, desde los más pequeños. Esta es la constatación del padre Eleazar López, de cara a la finalización del Sínodo Especial para la Amazonía y de frente al post sínodo.

Momento de convergencia

En este momento confluyen dos cosas, afirma el padre López: por un lado, hay una situación de emergencia. Esta zona está siendo agredida para sacar los recursos que están allí porque el primer mundo y el resto de la sociedad quiere aprovechar de la manera más rápida estos recursos y no les importa destruir este hábitat lleno de vida y tampoco les importa destruir la vida de los pueblos que allí están. En este contexto de emergencia, la iglesia escucha esa voz, la trae dentro de sí y se hace responsable de ella.

La otra cosa es que se da la coyuntura de que tenemos un Papa venido de la periferia de América Latina, un Papa que se ha hecho muy sensible a la voz mayoritaria de los pueblos, la voz de los pobres y ahora, de manera especial, de los más pobres entre los pobres. Esta es una coyuntura favorable.

Al convocar el sínodo, prosigue el P. Eleazar, se ha abierto la posibilidad de escuchar esta voz. El Papa ha insistido mucho en escuchar esta voz, no tanto en querer enseñar, en querer dirigir. Escuchemos y asumamos responsablemente como Iglesia esta voz. Por lo mismo, han sido invitados hermanos de base. Hermanos que salen por primera vez de esa zona y llegan a este primer mundo para poder expresar su palabra. Hay unanimidad en cuanto a valorar este momento. Es el momento de Dios y reconocen en el Papa Francisco al hermano que está con los pueblos, que está con los pobres. Y le toman la palabra. “Aquí estamos, unamos nuestras voces”, dicen los indígenas.

Dificultades para comprender el actual momento

Para el P. Eleazar, la identificación de la Iglesia Católica con el modelo cultural eurocéntrico y con un modo de llevar las cosas desde el primer mundo, le genera muchas dificultades para entender esta voz que viene de la periferia. “Le suenan estas palabras como demasiado diferentes”.

Por eso el clérigo pone en evidencia dos movimientos simultáneos: “por un lado, el Papa, venido de la periferia del mundo junto a este sector de la iglesia que ha caminado con los pueblos amazónicos, con los pueblos indígenas y que plantean cambios que requieren otro tipo de relación. Y, por otro lado, reconocer las limitaciones que tenemos como iglesia para dar cabida a estas voces, a estas palabras y a estos planteamientos”.

El momento actual

El P. López insiste en que lo que queda del sínodo es la votación del documento final que será entregado al Papa. Luego el pontífice decidirá la forma en que será dado a conocer. Por esta razón, invita a ver más allá del momento presente: “Hay que reconocer que los cambios en la iglesia no se generan por documentos. Sino que los documentos son expresión de la búsqueda. Lo fundamental es el camino anterior, el que se ha hecho y que hizo posible llegar al sínodo. No la preparación inmediata, sino el caminar de la iglesia a lo largo de cincuenta años con una actitud nueva”.

Romper con el modelo eurocéntrico

Eleazar López refiriéndose al pasado de la iglesia en América Latina, afirma que la iglesia llegó “en los mismos barcos de los conquistadores y como parte del mismo proyecto (...) Lo que se generó fue una iglesia colonial que repetía lo que venía de Europa”. E insistió: “En este momento estamos en un momento de quiebre”, refiriéndose al hecho de que la iglesia está en un momento de novedad. “La actitud de fondo es tener identidad que nos haga ser nosotros y no otros. Los pueblos indígenas hemos impulsado esta moción dentro de la iglesia. No necesitamos del blanco, revestirnos de europeos para ser cristianos, necesitamos seguir siendo nosotros mismos para ser iglesia, lo cual lleva al planteamiento de iglesias pluriculturales”.

“Se trata de una iglesia que pueda hermanarse en la diversidad, como ocurría en la Iglesia primitiva”, afirmó el P. López y luego insistió: “En la primera Iglesia, había muchas formas de organizarse para leer de maneras diferentes la experiencia fundamental de la fe cristiana que es la experiencia del Hijo de Dios encarnado. Por eso hay cuatro evangelios, doce apóstoles, una expresión de esta diversidad”. El ideal, dijo, es incorporar legítimamente diversidad teológica en la iglesia, ministerios diferenciados, ritos propios. “Se trata de una iglesia donde quepamos todos con dignidad. No unos bajo otros, no unos imponiendo sus decisiones sobre otros, sino todos hermanados en una diversidad que no rompe la unidad fundamental”.

Formación que impulse la pluralidad en la iglesia

El padre Eleazar, visiblemente esperanzado afirmó: “Este espíritu va a continuar después, va a continuar con los mismos que han sido los impulsores de estas ideas, de los mismos indígenas, de los mismos misioneros que están en las zonas amazónicas y de la iglesia latinoamericana: el CELAM y las instancias que congregan a las distintas iglesias. Va a implicar cambios teológicos, ministeriales, litúrgicos, pero también en la formación. Se requiere otro tipo de formación que nos haga capaces de impulsar esta pluralidad en la iglesia. Una formación que nos lleve al diálogo intercultural y al diálogo interreligioso. Por ese camino va impulsando el Espíritu en el Sínodo”.




Las cinco claves para entender las protestas actuales en Ecuador


Miriam Salgado Albertus
www.publico.es / 09/10/2019

Ecuador está inmerso en una gran crisis política. Tras la declaración de los recortes en los subsidios a los carburantes, el pueblo, con el apoyo de los territorios indígenas, ha salido a las calles para reivindicar sus derechos, acción que a su vez ha tratado de ser acallada con la declaración del estado de excepción.

A su vez, los indígenas han declarado su propio estado de excepción, motivados por la "brutalidad policial" y han llegado a la capital, provocando el traslado precipitado de la sede del gobierno de Quito. 

A continuación, les traemos las cinco claves para poder entender y contextualizar las protestas actuales en Ecuador.

¿Cuándo y por qué comenzaron las protestas?

Las protestas en Ecuador comenzaron el pasado 2 de octubre, tras el anuncio por parte del Gobierno de las nuevas medidas económicas basadas en recortes de subsidios públicos.

En concreto, la medida que más ha enfadado al pueblo es la eliminación de los subsidios a los carburantes, que elevarán los precios de las gasolinas diésel y extra un 123% y aumentarán los ingresos de las arcas públicas.

El Gobierno encabezado por Lenín Moreno ha tomado esta decisión tras el acuerdo firmado con el FMI, por el cual recibirá 4.209 millones de dólares, y ha dejado claro que es una medida permanente, que ahorrará 1.400 millones de dólares al Estado al año y mejorará el déficit fiscal y endeudamiento.

Además, ha destacado que no ha sido una decisión tomada a la ligera, sino que se debería haber ejecutado hace años: "Son decisiones postergadas durante décadas. Muchos de mis opositores, críticos y futuros candidatos no lo van a decir en público, pero lo dicen en privado", afirmó Moreno el mismo miércoles por la noche tras anunciar las medidas por televisión.

Por su parte, el FMI (Fondo Monetario Internacional), ha celebrado las medidas económicas implantadas por Moreno. "Las reformas anunciadas por el presidente Lenín Moreno tienen como objetivo mejorar la resiliencia y la sostenibilidad de la economía ecuatoriana”, afirmó el organismo en un comunicado según ha recogido EFE.

La respuesta del Gobierno: el estado de excepción

El estado de excepción ha sido declarado simultáneamente por el Gobierno de Moreno y por los territorios indígenas… Pero, ¿qué significa?

Un régimen de excepción o también denominado como un estado de emergencia es un mecanismo específico en las Constituciones que permiten a los presidentes o primeros ministros anular determinados derechos y libertades si existe alguna situación extraordinaria, desde catástrofes naturales hasta guerras o invasiones.

En concreto, la Constitución de Ecuador, en su artículo 164 explica que el presidente "podrá decretar el estado de excepción en todo el territorio nacional o en parte de él en caso de agresión, conflicto armado internacional o interno, grave conmoción interna, calamidad pública o desastre natural".

¿Cuándo se declaró en Ecuador y qué conlleva?

La declaración del estado de excepción en Ecuador llegó el 3 de octubre, cuando los transportistas salieron a las calles para protestar por el aumento de los carburantes.

Este estado de excepción, que en principio según ha declarado la Corte Constitucional durará 30 días, permite a Lenín Moreno suspender o limitar determinadas libertades, como son “la inviolabilidad de domicilio, inviolabilidad de correspondencia, libertad de tránsito, libertad de asociación y reunión, y libertad de información, en los términos que señala la Constitución”.

Este es el principal motivo por el cual el presidente ha podido limitar este martes la libertad de tránsito y movimiento y ha sido motivo de preocupación y controversia para Naciones Unidas al cuestionar "la situación en Ecuador sea tan extrema como para amenazar la integridad del Estado".

Además, dicho artículo establece que el Presidente puede mover la sede del Gobierno a cualquier parte del país, acción por la cual Lenín Moreno se ha trasladado a Guayaquil.

En segundo lugar, la declaración del estado de excepción en los territorios indígenas dicta que en esos territorios se regirán por sus propias normas, pudiendo según ellos, “retener” a policías del Estado en sus territorios. 

¿Qué consecuencias han tenido las protestas?

Las protestas en Ecuador han dejado al menos un muerto y 477 detenidos hasta la fecha. Desde el punto de vista del Gobierno, representado por la ministra de Interior de Ecuador, María Paula Romo, el número tan elevado de detenciones se debe, en gran medida, a los “actos vandálicos” de los manifestantes.

Mientras que desde la Confederación de Nacionales Indígenas del Ecuador (CONAIE), destacan que la “brutalidad policial” ha sido extrema, hasta tal punto que se han visto obligado a declarar el pasado domingo el estado de excepción en los territorios indígenas, lo que permite aplicar sus propia jurisdicción en sus territorios.

Además, la Confederación ha condenado los saqueos y el vandalismo, que ha calificado como una “estrategia mediática para deslegitimar la lucha del pueblo”.

Por otro lado, la gran consecuencia política, además de las declaraciones de estados de excepción, ha sido el traslado de la sede del Gobierno de Ecuador. Tras la llegada de los indígenas a la capital, el presidente Lenín Moreno fue evacuado del Palacio de Carondelet y trasladó la sede del Gobierno del país a la localidad de Guayaquil, a 421 kilómetros al suroeste de Quito.

Correa y Maduro, acusados de animar un golpe de Estado

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno acusó el pasado domingo al expresidente ecuatoriano Rafael Correa y a su homónimo Nicolás Maduro de estar impulsando un “golpe de Estado” en el país y contar con el apoyo de los grupos indígenas.

Por su parte, Rafael Correa no ha tardado en contestar a las acusaciones del presidente ecuatoriano y calificarlas como "muestra de la enajenación de Moreno".

En segundo lugar, el expresidente ha denominado como golpistas al Gobierno ecuatoriano. "Dicen que somos golpistas, que queremos desestabilizar el Gobierno. Los golpistas han sido ellos, que han roto la Constitución cuantas veces le ha dado la gana".

Además, el expresidente ha pedido a Moreno este miércoles que convoque elecciones, en las que se presentaría como candidato "si fuera necesario".

Nicolás Maduro, también ha contestado a las acusaciones de Lenín Moreno y ha explicado que veía al presidente ecuatoriano "totalmente fuera de la realidad".

"Lo vi totalmente desubicado. Rodeado de asesores que le dicen 'usted sí es valiente'. ¿Valiente para quitarle los beneficios y derechos sociales de un pueblo? ¿Valiente para entregarse al FMI? Si usted quiere ver la realidad, eche para atrás ese paquete económico y dialogue con el pueblo", sentenció el Jefe de Estado venezolano.

Además, el CONAIE desmintió rápidamente dicha acusación. "La CONAIE se deslinda de la plataforma golpista del Correismo, nuestra lucha es por la salida del FMI del Ecuador. No permitiremos a los que nos criminalizaron por diez años aprovecharse de nuestra lucha y la del pueblo ecuatoriano. ¡Miserables!", ha declarado la Confederación en Twitter.

El principio del placer en el régimen de Ortega



Desde antes de que estallara la rebelión de abril de 2018, el FSLN había venido operando según la irónica frase de Bertolt Brecht: “Este pueblo no nos conviene, disolvámoslo y elijamos otro.” Ortega hablaba –y todavía habla– a un pueblo que asume antiimperialista, aunque su gobierno en parte se sostenga de forma indirecta gracias a las remesas que nicaragüenses generan en el corazón de ese imperio tan temido, siempre más seguro y con mejor paga que el cielo por Ortega prometido.

Roberto Rivas le construyó una Asamblea Nacional a la medida de sus ambiciones, con una distribución de escaños que reflejaba el pueblo que Ortega querría tener y no el abstencionismo que lo había repudiado en las elecciones de 2016.

Durante trece años, Rosario Murillo ha hablado a un pueblo sandinista que imagina ubérrimo, mientras reparte improperios y sobrenombres al pueblo que disolvió y quisiera convertir, con el poder de la palabra, en minúsculos, hongos, bacterias, puchitos, pelagatos, pedazos de odio… y decenas de otros insultos de una retahíla que ha dado la vuelta al mundo como muestra del trato que el pueblo real recibe de su vicepresidente.

Ortega y Murillo han intentado disolver al pueblo real y crear un pueblo imaginario que los respalda y escucha con arrobo. Este es uno de los rasgos más temibles del totalitarismo: la negación del pueblo de carne y hueso –el “vulgo errante, municipal y espeso”, que decía Darío– para poner en su lugar un pueblo ideal que se ajuste a los sueños de los tiranos, una masa estática, perfumada y gelatinosa. Ahí radica el pánico a las marchas cívicas cuya masividad dio un estruendoso mentís a la propaganda gubernamental del pueblo idealizado.

Esto ocurre cuando los regímenes totalitarios suelen estar gobernados por ególatras que orientan sus decisiones por el principio del placer: la satisfacción de los deseos de forma inmediata y con independencia de las constricciones del entorno. Las personas adultas, y la política, operan según el principio de realidad, donde la satisfacción –la victoria política, la imposición de los intereses grupales– ya no se obtiene por los caminos más cortos, sino atendiendo a las condiciones impuestas por el mundo exterior. Y entonces es preciso escuchar y negociar.

La frase de Brecht fue proferida por un déspota que se atiene al principio del placer: disuelve la realidad y construye el pueblo que le da placer. Esa ha sido la política del orteguismo: disolver la realidad y elegir lo complaciente, machacar al pueblo de la realidad y soñar con un pueblo sometido, repudiar a las contrapartes que el entorno les impone y crear las instituciones de sus sueños. Y los sueños, sueños son.

El gobierno de Ortega y Murillo no ha cesado de impulsar instituciones que cubran de sombras la rebelión y se le sometan. Tras las masacres de abril a octubre de 2018, el gobierno rechazó el monitoreo del atropello a los derechos humanos de comisiones independientes nacionales e internacionales. Creó su propia comisión de la verdad, con su verdad a la carta, exhumando una serie de personalidades que en su mayoría abandonaron la vida pública hace décadas y que ahora le pagaron viejas y nuevas deudas de servicios médicos en Cuba y otras prebendas poniendo al servicio del crimen el poco prestigio que les quedaba.


Pintas en Managua contra el gobierno de Daniel Ortega. Carlos Herrera | CONFIDENCIAL.

La segunda versión de la Alianza Cívica tuvo una sobrerrepresentación del empresariado, que el orteguismo alentó aprovechando el traslape entre sus intereses y los de un sector del gran capital: estabilidad al menor costo y en el menor plazo posible. Ortega nunca quedó satisfecho con la pleitesía que algunos de sus miembros le rindieron a la delegación gubernamental y a sus abusos, pese a que los miembros más complacientes llegaron al extremo de reconocer legalidad a juicios amañados e incluso a secuestros que no respetaron el mínimo protocolo de una detención policial. Eso fue lo que hicieron indirectamente cuando explicaron a los periodistas que las liberaciones de presos políticos iban a avanzar con cautela porque la ley exigía la revisión de cada caso particular y la determinación de cuáles procedimientos eran pertinentes.

Sin embargo, no fue suficiente. La Alianza Cívica real no logró el nivel de sumisión que Ortega esperaba de una contraparte hasta cierto punto ajustada a su autarquía. Ni siquiera la OEA, que también le dio en Luis Ángel Rosadilla al interlocutor idóneo, logró convertirse en una OEA placentera. Y tampoco la Unión Europea: la semana pasada Ortega lanzó diatribas sobre el Josep Borrell real de 2019, Ministro de Asuntos Exteriores de España, por haber dejado de ser el Borrell ideal de los años 80.

La más reciente zancada por ese peligroso sendero de sustituciones de lo real por lo placentero ideal fue la creación de un consejo empresarial ad hoc: debido a que el COSEP real no les conviene, había que disolverlo y elegir otro. Así fue como nació Aprodesni: Asociación de Promoción al Desarrollo y Sostenibilidad de Nicaragua. Cinco cámaras y 360 firmas ahí se congregan, propiedad de unos empresarios que, si en verdad lo fueran, no precisarían adherirse a la ubre sandinista para sobrevivir en tiempo de vacas flacas. Sus cabecillas –si es que aplica la expresión- son Leonardo Zacarías Corea (representante de la constructora Corasco, contraparte privilegiada del Ministerio de transporte e infraestructura bajo el sandinismo) y Juan López Caldera (vende pollos del Mercado Oriental). Su papel será presentarse como el lomo sumiso del capital, rechazando paros generales y escenificando la farsa de un apoyo empresarial al orteguismo, como ya lo hicieron en mayo del presente año, aunque entonces pasaran muy desapercibidos por no haber sido presentados en sociedad vestidos de Ong, que es la figura jurídica que les concedió el mismo gobierno enfrascado en disolver a las Ong que no le convienen. Aprodesni está destinado a ser el príncipe azul que el Cosep dejó de ser, harto de darle besos a un sapo que en lugar de convertirse en bella princesa se transmutó en ogro avaro y cruel.

El orteguismo avanza disolviendo realidades y construyendo sueños placenteros. A medida que ensancha la brecha entre el país real y el de sus aspiraciones rosachicha, la polarización se agiganta y merman sus capacidades de gobernar un país y una diplomacia internacional que decidió ignorar y repudiar, aferrándose al principio del placer. El control que añora, con un leve barniz de normalidad, no puede ser consumado porque también para reprimir se precisa un conocimiento detallado, a fin de no errar en las proporciones ni en el cuándo, cómo y dónde. Las persecuciones de globos y colegiales son palos de ciego que asestan policías desvelados, asoleados y confundidos por órdenes oscilantes y una política de intolerancia absoluta, y esa total carencia de sentido del humor que caracteriza al poder que se tambalea.


Estudiantes durante el cuarto día de protestas en contra Daniel Ortega. EFE | Jorge Torres.

La rebelión de abril, cuya chispa inicial fue el incendio en una remota reserva y luego una reforma a la seguridad social cuya impopularidad saltaba a la vista, demostró que el orteguismo no conoce al pueblo. Dejando a un lado el principio de realidad, no supo hasta dónde apretar. El respaldo que la Conferencia Episcopal dio a la rebelión –recordemos que monseñor Abelardo Mata inauguró el diálogo diciendo que estábamos ante una “revolución cívica”– sacó a la luz que haber amaestrado al cardenal Obando y Bravo, haciéndolo perejil de todos los actos del gobierno a los que se dejó arrastrar, no era más que una lamentable táctica para elegir a un jerarca retirado y desconocer a los obispos inconvenientes e imposibles de disolver.

Esta estrategia –llamémosla así, con derroche de generosidad– de disolver lo real y elegir lo placentero, ha ido empujando hacia posiciones más antisandinistas a personajes que hasta hace pocos meses –incluso después de la rebelión de abril– no eran más que opositores tibios e incluso simpatizantes oportunistas. Los consejos que dice haber dado el magistrado Rafael Solís antes de poner su renuncia no fueron la voz de la decencia ni la conciencia, sino un desoído llamado del principio de realidad. Tal vez el último.

Negando la patria rebelde y soñándola sumisa y doblegada, el FSLN está construyendo castillos en el aire en los que piensa habitar y llegar al 2021 para elegir a otro pueblo. Hasta que el pueblo real y la presión internacional real, cuyas existencias niega por principio, se le impongan como condiciones objetivas del principio de realidad.


Cinco perspectivas sobre la crisis de Hong Kong



La Región Administrativa Especial de Hong Kong (RAEHK) protagonizó el verano político en China. Aunque en septiembre, tras meses de importantes y persistentes movilizaciones, la situación dio un giro hacia una mayor calma relativa, las perspectivas siguen siendo sombrías y complejas. Si bien las autoridades locales y centrales apuestan por abrir vías de diálogo con los sectores opositores, estos denuncian el carácter cosmético de una propuesta que solo aspiraría a dividir y diluir la movilización. El apelo a una mayor implicación internacional es rechazado de plano por Beijing y al igual que el recurso a la exhibición de banderas de la vieja potencia imperial (así como de Estados Unidos) suscita perplejidad y amplio rechazo en China.

El origen

Un hongkonés buscado en Taiwán por el presunto asesinato de su novia en Taipei huyó de la justicia por dos razones: una, los crímenes extraterritoriales no son punibles según la ley de la RAEHK; dos, no existe un acuerdo formal de extradición entre Hong Kong y Taiwán pues las actuales ordenanzas sobre delincuentes fugitivos y la de asistencia judicial recíproca en asuntos penales no se extiende a Taiwán. Esta circunstancia justificaría, con toda lógica, el impulso de una normativa que facilitaría la entrega desde y hacia Taiwán y, por extensión, hacia y desde China continental. El problema radica en la diferente configuración de los sistemas judiciales ya que el del continente se considera menos imparcial y también menos garantista.
Pese a la racionalidad del problema a afrontar, el conflicto se desbordó al servir de catalizador de otras tensiones que llevan tiempo anidando en la ex colonia británica. Dicha suma derivó en la participación en masa de miles de hongkoneses poniendo contra las cuerdas al gobierno local y en causa las políticas del gobierno central para la región, en especial la pervivencia de la propia autonomía y la subsistencia última y efectiva del principio “un país, dos sistemas”.

Las demandas democráticas

Por tanto, si bien el proyecto de ley de extradición estaba en el origen de la protesta, pronto derivó hacia una plataforma reivindicativa más amplia, apuntando a la democratización y la defensa de la autonomía local como ejes principales de una movilización que aglutinó ya no solo a estudiantes sino también a otros colectivos, habitualmente ausentes, en una expresión masiva de descontento. Si las primeras manifestaciones a mediados de junio abogaban por la retirada del proyecto, tres meses después, tras el anuncio de su abandono, las “cinco demandas” (además del desistimiento, una investigación independiente, amnistía, no tipificación de las protestas como disturbios y democratización) pasaron a primer plano. Ninguna de ellas parece fácil de aceptar, al menos en su formulación inicial, por parte de las autoridades locales.
El hilo de tensión establecido entre las demandas de los colectivos más implicados y las posiciones oficiales augura un largo pulso en el que la progresiva desmovilización de unos y la radicalización de otros puede hacer colapsar la protesta.

La política continental hacia Hong Kong y la “sexta demanda”

Deng Xiaoping ideó la fórmula “un país, dos sistemas”, entre otros, para acentuar la previsibilidad de la política china tras décadas de convulsiones internas. Fue concebida para resolver el problema de Taiwán, pero se aplicó primeramente en Hong Kong y, dos años más tarde, en Macau, convirtiéndose en una expresión de pragmatismo y buena fe que podría permitir alcanzar el objetivo histórico de la reunificación por medios pacíficos y de forma no traumática.

El impulso de Deng primó en las décadas siguientes. Más recientemente, los cambios introducidos en la política china por el presidente Xi Jinping también han afectado a Hong Kong. En 2013, el Consejo de Estado dio a conocer un libro blanco sobre la RAEHK en el cual, entre otros, apelaba a reforzar la conciencia patriótica de los hongkoneses y muy especialmente de los jueces, lo que fue interpretado por algunos como un cuestionamiento de las previsiones establecidas en los artículos 85 y 88 de la Ley Básica de la RAEHK que abundan en la preservación de la independencia del sistema judicial local.

El fiasco de la reforma electoral en 2014 con el rechazo a la creación de un “comité de nominaciones” de los candidatos a Jefe Ejecutivo, mostró los límites de unas reformas que ya avizoraban un horizonte de liquidación, el de 2047, cuando finaliza formalmente el compromiso de vigencia de los “dos sistemas”. En 2017, una ley de himnos tipificaba como delito cualquier falta de respeto a la Marcha de los Voluntarios. Y el posterior secuestro de libreros en un intento por censurar y controlar la industria editorial de la RAEHK reafirmaba una tendencia hacia prácticas más autoritarias que hacían peligrar el más favorable clima de Hong Kong en este aspecto.

El intervencionismo central en asuntos sensibles se completó con importantes apoyos económicos: desde un trato fiscal preferencial a proyectos de gran envergadura como la creación del área de la Gran Bahía Guangdong-Hong Kong-Macao. A pesar del auge de Shanghái o Shenzhen, los intereses generales de las elites locales estaban preservados y Hong Kong permanecería firmemente anclado en la economía continental.

No obstante, la pasión y la iniciativa exhibida por las autoridades centrales a la hora de promover ciertas reformas no se ha extendido a otros ámbitos. En 2020, cuando China previsiblemente anuncie que ha erradicado la pobreza en el país, se dará la paradoja de que en Hong Kong, con una renta per cápita cinco veces superior, uno de cada cinco ciudadanos seguirá viviendo por debajo del umbral de la pobreza. La desatención a las problemáticas sociales (ingresos, vivienda, educación, etc.), evidentes en el agravamiento de una desigualdad galopante, debería formar parte inexcusable de la autocrítica oficial. Y llama la atención que no figure como “sexta demanda” de la plataforma de los colectivos movilizados.

El problema territorial chino
Hong Kong es expresión de la complejidad del sistema político-territorial chino, articulado sobre la base de municipalidades dependientes directamente del gobierno central, provincias, regiones autónomas, etc. Conocidas son las tensiones nacionalistas en Tibet o Xinjiang, fundamentalmente. En Macau también surgen algunos movimientos políticos de signo desafiante como New Hope, si bien intrascendentes en la actualidad. 

Pero el mayor reto en este sentido es Taiwán.
Los efectos de la más reciente crisis de Hong Kong en Taiwán son notorios. En noviembre pasado, el soberanista Minjindang cosechó una fuerte derrota en las elecciones locales, ganadas por el Kuomintang, partidario de la unificación, aunque no implementada sobre la base de “un país, dos sistemas”. En enero, Xi Jinping recordó el Mensaje a los compatriotas de Taiwán que Deng pronunció en 1979, revalidando la invariabilidad del camino trazado; en suma, habrá reunificación cueste lo que cueste, incluso por la fuerza llegado el caso. La sensación de inseguridad suscitada resucitó la popularidad de la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen. Los sucesos de Hong Kong aportaron más valor a ese repunte, de forma que hoy encabeza las encuestas de cara a las elecciones presidenciales y legislativas de enero de 2020. Mientras Xi reclama más velocidad en la senda de la reunificación, con el horizonte de 2049 como frontera simbólica, la impaciencia se puede volver en su contra.

Las tensiones con los Estados Unidos
La crisis política que atraviesa la RAEHK se ha convertido en otro factor más de tensión en las relaciones sino-estadounidenses. Así se ha puesto de manifiesto en las declaraciones de líderes, pronunciamientos oficiales, iniciativas legislativas, etc. promovidas desde la Casa Blanca. Los cabezas visibles de la protesta hongkonesa fueron acogidos en Washington (y Berlín) con los brazos abiertos, provocando la condena de las autoridades en Beijing.

Hong Kong se reafirmó así como una pieza más de la pugna estratégica (económica, comercial, financiera, tecnológica, militar, etc.) que enfrenta a la primera y la segunda economía del mundo. Por la democracia, Washington parece dispuesto a “poner toda la carne en el asador” cuando se trata de China, su rival, pero no cuando se trata de países amigos (Arabia Saudita, por citar alguno) con peores registros democráticos incluso.

En este contexto, China denunció la activa interferencia exterior manifestada en la implicación directa de personas y entidades en el fomento de graves desórdenes que en cualquier país habrían desatado una ola fuerte represión (basta comparar con la Francia de los chalecos amarillos). China, no obstante, fue capaz de mantener la sangre fría y evitar un desenlace trágico que la desprestigiaría en todo el mundo y serviría de pretexto para una campaña de demonización y boicot que pondría en serio peligro su actual estrategia exterior.

Xi Jinping y “el arte de la lucha”
En un discurso en la Escuela Central del Partido a primeros de septiembre, Xi apeló a los dirigentes chinos a “saber dominar bien el arte de la lucha” al haber entrado el país en un periodo repleto de riesgos y en el cual se debe estar preparado para afrontar acontecimientos inesperados. Hong Kong estaba en la mente de todos los presentes. En el exterior, no faltó quien rápidamente interpretó esa aseveración como una declaración de antagonismo radical con todos aquellos que intenten impedir su emergencia en el panorama internacional. Sin embargo, cabría considerar que, por el contrario, la expresión alude en lo esencial a la necesidad de “tener cintura” para encajar y gestionar los acontecimientos inesperados con flexibilidad, sin caer en confrontaciones totales y abiertas.

Se diría que, por fortuna, la manera en que China ha encarado la crisis de Hong Kong otorga más credibilidad a esta última visión.

Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China