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Elementos para un análisis de coyuntura, FEBRERO 2020


Jorge Sarsaneda del Cid
Panamá / 050320

1. En general

Se cumplen los ocho meses del nuevo gobierno. Pocas cosas se aclaran y muchas se complican o siguen igual. Problemas de agua, comunicación, inseguridad, desempleo, y los diputados siguen en su “fiesta” particular: seguir politiqueando y engañando, proponiendo leyes absurdas e inútiles. Alguno que otro diputado cuestiona, pero la mayoría está metida en las “fiestas”, la regaladera, la gastadera, o no hacen nada... pero cobran. Hubo carnavales a la espera del coronavirus. Y, sí, se logró atrapar a la “anguila” Ventura.

2. En particular

2.1. Economía: Al fin de mes, los precios* están como sigue: petróleo brent, 44.76 dólares el barril (bajó); ganado, 1.18 la libra (bajó); arroz, 13.60 el quintal (subió); café, 1.11 la libra (subió); cobre, 2.54 la libra (bajó); oro, 1,566.70 la onza (subió); plata, 16.46 la onza (bajó); gas natural, 1.68 el BTU (bajó).[1] [LP-020320]. Las bolsas (Europa, Asia y América Norte) bajaron. En el Dow Jones, todos los índices bajaron. O sea, el panorama es peor que el mes pasado. ¿Será sólo por el covid19 o hay otras razones ‘subterráneas’?
+ Otros indicadores:
            *Exportaciones: En 2019, fueron de 713.3 millones de dólares, un aumento del 6.1%: Crecieron el banano (29.9%), la harina-aceite de pescado (56.6%), el café (41.5%), la carne de ganado (62.3%), el melón (58.1%) [LE/060220].
            *Construcción: Cae 13.9%, lo cual supone 6,800 millones. Dicen que subirá a 7,539 millones en 2020 [LP/060220]. Conectado con esto, hay 10,263 empleos menos [LP/280220] porque se terminó casi toda la línea dos del Metro, el aeropuerto y otros. El Suntracs habla de una pérdida de 40 mil empleos.
            *Planilla estatal: En la entrega anterior hablábamos del aumento que hubo en 2019 de este rubro. No sólo es el aumento sino la forma y con quiénes. ¿Botín político le llaman? Ese “botín” se ve reflejado en los 242,361 funcionarios públicos que reciben 350.3 millones de dólares (unos 13.1 millones de aumento). En el Meduca hay 861 más, Asamblea tiene 844 más, CSS con 1,667 más.
            *Contratos: Es cierto que se canceló el contrato a IBT por la construcción fallida del centro de reclusión femenino. IBT tiene cuatro hospitales pendientes, que han dejado a medio construir (479.6 millones), además de dos centros educativos y viviendas. Dicen que el gobierno les debe 3 millones (LP-220220). Sin embargo, Meduca hace contratos para uniformes y útiles, por 13 millones, con una empresa ligada al PRD. Se denunció, volvieron a hacer la licitación y volvieron a escoger la misma empresa (¿????) [LP/190220].
           
2.2. Política:
+ Asamblea y leyes necesarias: El tema de las reformas constitucionales, como si no hubiera existido. No se ha vuelto a tocar, por ningún lado. ¿Ya no interesa, ya no “capta” votos? Se han aprobado cosas inútiles por supuesto, como son todos los festivales que se les ocurre para sacar dinero. Sólo falta el festival del patacón, del patí, del bollo preñao o quién sabe qué se les ocurra, porque en esa línea, son super creativos. El ‘camarón’ que aprobaron el mes pasado, sigue sin firma del presidente.
+ Asuntos serios, pendientes de decisión: La resolución de casos de “alto perfil”, aunque algunos los están desechando; el agua para la población y el canal; todos los proyectos que afectan la ecología (electricidad, agua, tala indiscriminada, puentes, comunicación, contaminación de ríos y mares); el asunto de la educación sexual que dicen que “ahora sí va a empezar”; el hospital del Niño, el hospital oncológico, …
+ Funcionarios: Renunció o ‘renunciaron’ a la nueva ministra de Gobierno (creo que duró 13 días). Empezó la discusión sobre quién ponían porque ese ministerio “era botín” del Molirena. Ya ni disimulan. Debería preocuparnos mucho más la pésima calidad de algunos funcionarios (p.e. Defensora del Pueblo, Director de la ATTT, alcalde de Colón) que, a través de sendas entrevistas, han mostrado no sólo “el cobre” sino que han sido ejemplo de la porquería de sociedad que estamos construyendo: cínicos, aprovechados, tontos, despreciativos, que se burlan de la gente, corruptos, descarados, ignorantes, en fin, todo lo que NO queremos. ¿Quién le pone el cascabel al gato?
+ Relaciones con China: ¿En qué han quedado? Cuando a alguien se le ocurre preguntar, dicen que van “normales”. Sabemos que los mensajeros de Trump han venido a dejar claro que “no van a permitir” que Panamá fortalezca esas relaciones y menos que haga negocios por el canal. ¿Quiénes son ellos para definir las relaciones exteriores de la república? ¿Hasta cuándo les vamos a permitir que sigan mandando aquí? La experiencia de relaciones muy amistosas con EEUU es no sólo peligrosa sino bastante triste. Recordemos Vietnam.

2.3. Sociedad: Habría varias cuestiones que comentar:
+ ¿Y el “terror en El Terrón”? = No se ha vuelto a hablar del asunto. Pasó la crónica amarillista y nos volvemos a olvidar de las “zonas marginadas y de difícil acceso”. Total, no afecta ni al funcionamiento del canal, ni al centro financiero, ni a las inversiones. Allá ellos y sus iglesias locas…
+ Educación = Inició el año escolar con -según dicen las fuentes oficiales- un 97% de escuelas funcionando. Sólo hay unas cuantas que empezarán un poco más tarde o seguirán en reparación durante el año. Han tardado un poco en iniciar las protestas, quizás estamos pendientes del “letalísimo” coronavirus covid19, a ver si dejamos las clases.
+ Salud = El problema del Seguro Social está en “stand by”, quizás pendiente de los “estudios actuariales”. Ahora lo que importa es el tal Covid19 (nuevo coronavirus) que no tiene ni la letalidad del 1%, que de ninguna manera es epidemia como el dengue (lleva 2 muertos y más de mil infectados en dos meses), ni como la diabetes, ni como la obesidad, ni como el cáncer, ni como… ¿A qué viene tanto escándalo con el tal “corona”? Más deberían preocuparnos los feminicidios (72 en diciembre 2019 y 60 en enero 2020). ¿Qué vamos a hacer con lo que no es coronavirus y está matando más? Por lo pronto, la CSS va a invertir 1,698.7 millones de dólares en 2020. “No está en quiebra” [LP/030220]. Y la desnutrición en un país de “alto ingreso” (según el BM) está en 19.1% (promedio del país en 2018, habrá que ver las zonas indígenas). En diez años, han muerto 449 niños por esta causa [LE/160220]. ¿Y la obesidad? Tenemos una población con 36.5% de sobrepeso y 25% de obesidad, o sea, 61.5% pasados de peso. ¿Qué comemos? ¿No es más grave esto que el covid19?
+ Inseguridad = “Cacturaron” (como dicen en la tv) a la ‘anguila’ Ventura Ceballos. Ya le pusieron condena por la primera fuga y lo tienen en la sede de la policía. ¿Por qué? ¿Temen que hable más de la cuenta? La investigación sobre la fuga quedó “en el aire”, a ver cuánta tierra le echan encima.
+ Migrantes = En enero fueron 1,547. En los últimos años, han sido 10,510 migrantes de Haití y 3,276 de Cuba, pero de quienes más se escucha es de los venezolanos y colombianos. ¿Por qué? ¿Cuántos migrantes hay en realidad?
+ JMJ = Luego de UN AÑO de espera, la iglesia católica dio cuentas sobre la JMJ. Del gobierno, por supuesto aún nada y quién sabe si lo sabremos. El problema es que la tal rendición de cuentas no ha dejado satisfechos a muchos. ¿Tanto cuesta decir recibimos esto, gastamos esto, el saldo es este? ¿Las donaciones en especie no se pueden calcular o, aunque sea, mencionar?

3. Conclusión:

Lo que más resalta en este mes: el nuevo coronavirus y la “recactura” de Ventura.

Mientras tanto, el gasto no se contiene y parece que va a aumentar; el circo es permanente; la posición internacional de Panamá anda por el suelo. Tenemos problemas gravísimos y discutimos (gastamos tiempo, dinero y energías) en proponer el shortsitómetro para los carnavales. Pero dicen que no hay dinero para la Cruz Roja ni para contener el VIH. Sí lo hay para aumentar salarios a alcaldes, para reparaciones en la Presidencia, para boquitas en la asamblea. Para “contener” la epidemia que se viene de covid19 hay dinero, aunque su letalidad sea menor al 1%; pero no lo hay para que los niños de las comarcas coman mejor, para hacer campañas de educación sexual, para tener de una vez por todas un nuevo hospital del niño, para arreglar el desastre del Idaan, en fin, sólo hay dinero para lo que me da la gana… y me gana votos…

Son elementos (y opiniones) para el análisis…


*Los datos son tomados de periódicos La Prensa (LP) y La Estrella (LE) o de tv-radio.
[1] ¿Por qué fijarnos de estos precios? Porque dependemos del petróleo y hay que seguir lo que suceda con ese precio, si es más caro, pagamos más por la gasolina, como de hecho sucede. Porque no somos autosuficientes en producción de arroz, de modo que hay que vigilar ese precio, además de mejorar nuestra producción nacional. Porque el café es un ingreso importante y hay que mejorar la calidad y cantidad; además, muchos ngäbe dependen de ese precio. Porque el cobre, el oro y la plata comenzaron a producirse en la mina de Donoso y Panamá recibe solamente el 2% de las regalías (lo cual es una miseria). Además, hay otras cuatro posibles minas (concedidas en exploración) de cobre y oro. El gas natural es el futuro de la energía en Panamá, según dicen. Panamá ha empezado a exportar carne de ganado a China,

“EE.UU. es un Estado canalla y el asesinato de Soleimani lo confirma”


Entrevista a Noam Chomsky

La decisión de Trump de asesinar a uno de los más importantes y respetados líderes militares de Irán, el general Qasem Soleimani, ha añadido otro nombre más a la lista de personas asesinadas por EE.UU. —al cual muchos ven como el mayor Estado canalla del mundo.

El asesinato ha disparado las hostilidades entre Teherán y Washington y ha creado una situación aún más explosiva en un Oriente Medio políticamente volátil. Como era de esperar, Irán ha prometido tomar represalias en sus propios términos por el asesinato de su general, a la vez que también ha anunciado que se retirará del acuerdo nuclear iraní. El Parlamento iraquí, por su parte, ha votado expulsar todas las tropas de EE.UU., pero Trump ha respondido con amenazas de sanciones si se obliga a EE.UU. a sacar sus tropas del país.

Como el intelectual de renombre mundial Noam Chomsky señala en esta exclusiva entrevista para Truthout que el primer objetivo de la política exterior estadounidense en Oriente Medio ha sido controlar los recursos energéticos de la región. Aquí Chomsky —profesor universitario emérito en el Instituto de Tecnología de Massachusetts y laureado profesor de lingüística en la Universidad de Arizona que ha publicado más de 120 libros sobre lingüística, asuntos internacionales, política exterior de EE.UU., estudios sobre medios de comunicación, política y filosofía— ofrece su análisis sobre el temerario acto de Trump y sus posibles efectos.

El asesinato estadounidense del comandante de la Fuerza Quds iraní ha reafirmado la antigua obsesión de Washington con Teherán y su régimen clerical, que data de finales de los 70. ¿De qué trata el conflicto entre EE UU e Irán? ¿y constituye el asesinato de Soleimani un acto de guerra?

Noam Chomsky: ¿Acto de guerra? Quizá podemos establecerlo como terrorismo internacional temerario. Parece que la decisión de Trump, por capricho, conmocionó a altos responsables del Pentágono que le dieron opciones, con base pragmática. Si queremos mirar más allá, podríamos preguntar cómo reaccionaríamos en circunstancias comparables.

Supongamos que Irán asesinara al segundo responsable más alto de EE.UU., su general más importante, en el aeropuerto internacional de Ciudad de México, junto al comandante de una gran parte del ejército de una nación aliada apoyado por EE.UU. ¿Sería eso un acto de guerra? Que lo decidan otros. Para nosotros basta con reconocer que la analogía es bastante justa y que los pretextos expuestos por Washington caen tan rápido al ser examinados, que sería embarazoso abordarlos.

Soleimani era muy respetado —no sólo en Irán, donde era una especie de figura de culto. Esto lo reconocen expertos estadounidenses sobre Irán. Uno de los expertos más prominentes, Vali Nasr (en absoluto una “paloma”, y que detesta a Soleimani) dice que los iraquíes, incluyendo los kurdos de Iraq, “no ven en él la figura nefasta que ve Occidente, sino que le ven a través del prisma de derrotar al Dáesh”. No han olvidado que cuando el enorme y fuertemente armado ejército iraquí, entrenado por EE.UU., se desplomó rápidamente, y la capital kurda de Erbil, después Bagdad y todo Iraq estaban a punto de caer en las manos del ISIS [también conocido como Dáesh], fueron Soleimani y las milicias chiíes iraquíes que organizó, las que salvaron el país. No es un tema pequeño.

Respecto a de qué trata el conflicto, los motivos de fondo no están ocultos. Controlar los extensos recursos energéticos de Oriente Medio ha sido desde hace mucho tiempo un principio fundamental de la política exterior de EE.UU.: controlar, no necesariamente usar. Irán ha sido central para este objetivo durante el período post-II Guerra Mundial, y su escapada de la órbita de EE.UU. en 1979 ha sido, en consonancia, intolerable.

La “obsesión” se puede rastrear hasta 1953, cuando Gran Bretaña —el señor de Irán desde que se descubrió allí petróleo— fue incapaz de impedir que el gobierno asumiera sus propios recursos e instó a la superpotencia global para gestionar la operación. No hay espacio para repasar el curso de la obsesión desde entonces en detalle, pero algunos hitos son instructivos.

Gran Bretaña recurrió a Washington de forma bastante reacia. Hacerlo significaba someter más de su antiguo imperio a EE.UU. y disminuir aún más hasta el papel de “socio menor” en la gestión global, como Exteriores reconoció con consternación. El gobierno de Eisenhower tomó el relevo. Organizó un golpe militar que derribó el régimen parlamentario y reinstaló al shah, restaurando la concesión de petróleo a sus manos legítimas, con EE.UU. asumiendo el 40% de la anterior concesión británica.

Es interesante que Washington tuviera que obligar a grandes empresas estadounidenses a que aceptaran este regalo; ellas preferían mantenerse en el más barato petróleo saudí (que EE.UU. había tomado de Gran Bretaña en una mini guerra durante la II Guerra Mundial). Pero bajo coerción gubernamental, se les obligó a aceptar: uno de esos inusuales pero instructivos incidentes que revelan cómo el gobierno a veces persigue intereses imperiales a largo plazo por encima de las objeciones del poderoso sector empresarial que, en general, lo controla e incluso provee de personal —con resonancia considerable en las relaciones EE.UU.-Irán en años recientes.

El shah procedió a constituir una dura tiranía. Fue regularmente citado por Amnistía Internacional como uno de los principales practicantes de la tortura, siempre con fuerte apoyo estadounidense a medida que Irán se convertía en uno de los pilares del poder de EE.UU. en la región, junto con la dictadura familiar saudí e Israel. Técnicamente, Irán e Israel estaban en guerra. En realidad, tenían relaciones extremadamente cercanas, que salieron a la luz públicamente tras el derrocamiento del shah en 1979.

Las relaciones tácitas entre Israel y Arabia Saudí están saliendo a la luz mucho más claramente ahora dentro del marco de la alianza reaccionaria que el gobierno de Trump está forjando como base para el poder estadounidense en la región: las dictaduras del Golfo, la dictadura militar egipcia e Israel, vinculados con la India de Modi, el Brasil de Bolsonaro y otros elementos similares. Una rara apariencia de una estrategia coherente en este gobierno caótico.

El gobierno de Carter apoyó con fuerza al shah hasta el último momento. Altos responsables estadounidenses —[Henry] Kissinger, [Dick] Cheney, [Donald] Rumsfeld— instaron a universidades estadounidenses (principalmente la mía, el MIT, por encima de la protesta de los estudiantes, pero con connivencia del personal académico) para ayudar en los programas nucleares del shah, incluso después de que dejara claro que estaba buscando armas nucleares. Cuando el levantamiento popular derrocó al shah, aparentemente el gobierno de Carter estaba dividido sobre si respaldar el consejo del embajador israelí de facto, Uri Lubrani, quien aconsejó que “Teherán puede ser tomado por una fuerza relativamente pequeña, determinada, despiadada, cruel. Quiero decir que los hombres que liderarían esta fuerza tendrán que ser orientados emocionalmente a la posibilidad de que tendrían que matar a 10,000 personas”. No funcionó, y pronto el ayatolá Jomeini tomó el poder sobre una enorme ola de entusiasmo popular, estableciendo la brutal autocracia clerical que todavía impera, aplastando las protestas populares.
Poco después, Sadam Hussein invadió Irán con fuerte apoyo estadounidense, sin que le afectase su recurso a armas químicas que causaron enormes bajas iraníes; sus monstruosos ataques de guerra química contra los kurdos iraquíes fueron negados por Reagan, quien quiso culpar a Irán y bloqueó la condena por parte del Congreso.

Finalmente, EE.UU. más o menos se impuso, mandando fuerzas navales para asegurar el control de Sadam del Golfo. Después de que el crucero portamisiles estadounidense Vincennes derribara un avión civil iraní en un corredor comercial claramente señalizado, matando a 290 pasajeros y volviendo a puerto entre grandes aclamaciones y premios por servicio excepcional, Jomeini capituló, reconociendo que Irán no podía luchar contra EE.UU. El presidente Bush entonces invitó a científicos nucleares iraquíes a Washington para formación avanzada en producción de armas nucleares —una amenaza muy seria contra Irán.

Los conflictos siguieron sin respiro, en años más recientes centrándose en los programas nucleares de Irán. Estos conflictos terminaron (en teoría) con el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) en 2015, un acuerdo entre Irán y los cinco miembros permanentes de la ONU, más Alemania, en el cual Irán aceptaba restringir considerablemente sus programas nucleares —ninguno de ellos programas de armas— a cambio de concesiones occidentales. La Agencia Internacional de la Energía Atómica, que lleva a cabo inspecciones exhaustivas, informa que Irán cumplió completamente con el acuerdo. La inteligencia estadounidense está de acuerdo. El tema suscita mucho debate, a diferencia de otra pregunta: ¿Ha observado EEUU el acuerdo? Aparentemente no. El PAIC declara que todos los participantes se comprometen a no impedir de ninguna manera la reintegración de Irán a la economía global, particularmente al sistema financiero global, que realmente controla EE.UU. A EE.UU. no se le permite interferir “en áreas de comercio, tecnología, financia y energía” y otros.

Aunque no se investiga estos temas, parece que Washington ha estado interfiriendo de manera constante.

El presidente Trump afirma que su efectiva demolición del PAIC es un esfuerzo para negociar una mejora. Es un objetivo que vale la pena, fácil de realizar. Cualquier preocupación sobre amenazas nucleares iraníes puede superarse mediante el establecimiento de una zona libre de armas nucleares (ZLAN) en Oriente Medio, con inspecciones exhaustivas como las implementadas con éxito bajo el PAIC.

Esto es bastante sencillo. El apoyo regional es abrumador. Los Estados árabes iniciaron la propuesta hace mucho, y siguen reclamándola, con el fuerte apoyo de Irán y los antiguos países no alineados (G-77, ahora 132 países). Europa está de acuerdo. De hecho, sólo hay una barrera: EE.UU., que de manera regular veta la propuesta cuando surge en las reuniones de evaluación de los países del Tratado de No Proliferación, la vez más reciente por parte de Obama en 2015. EE.UU. no permitirá la inspección del enorme arsenal nuclear israelí, ni siquiera admitirá su existencia, aunque no hay duda sobre él. El motivo es sencillo: bajo el derecho estadounidense (la Enmienda Symington), admitir su existencia requeriría finalizar toda ayuda a Israel.

Así que el método sencillo para acabar con la presunta preocupación sobre una amenaza iraní queda descartado y el mundo debe afrontar lúgubres perspectivas.

Ya que apenas se puede mencionar estos temas en EE.UU., quizás valga la pena reiterar otro asunto prohibido: EE.UU. y Reino Unido tienen una especial responsabilidad para trabajar para establecer una ZLAN en Oriente Medio. Están formalmente comprometidos a hacerlo bajo el Artículo 14 de la Resolución 687 del Consejo de Seguridad de la ONU, que invocaron en su esfuerzo de preparar cierta base legal débil para su invasión de Iraq, afirmando que Iraq había violado la resolución con programas de armas nucleares. Iraq no lo había hecho, como pronto fueron obligados a admitir. Pero EE.UU. sigue violando la resolución hasta ahora para proteger a su cliente israelí y para permitir a Washington violar el derecho estadounidense.

Hechos interesantes que, desgraciadamente, aparentemente son demasiado incendiarios como para ver la luz del día.

No tiene sentido repasar los años que siguieron en las manos del hombre “enviado por dios para salvar a Israel de Irán” [en referencia a Trump], en palabras de la figura seria del Gobierno, el secretario de Estado Mike Pompeo.

Volviendo a la pregunta original, hay mucho que contemplar respecto a de qué trata el conflicto. En una frase, en primer lugar. poder imperial, sin importar las consecuencias.

El término “Estado canalla” (ampliamente usado por el Departamento de Estado de EE.UU.) se refiere a la búsqueda de los intereses del Estado sin considerar los estándares de comportamiento internacional y los principios básicos del derecho internacional. Dada esa definición, ¿no es EE.UU. un ejemplo estelar de un Estado canalla? 

Noam Chomsky: Los responsables del Departamento de Estado no son los únicos que usan el término “Estado canalla”. También ha sido usado por prominentes politólogos estadounidenses —en referencia al Departamento de Estado-. No el de Trump, el de Clinton.
Durante la era de las atrocidades terroristas asesinas de Reagan en Centroamérica y la invasión de Iraq por Bush, reconocieron que para gran parte del mundo, EE.UU. estaba “convirtiéndose en la superpotencia canalla”, considerada “la única gran amenaza exterior para sus sociedades”, y que, “a los ojos de gran parte del mundo, de hecho, el principal Estado canalla hoy es Estados Unidos” (el profesor de Ciencias Políticas y asesor gubernamental Samuel Huntington; el presidente de la Asociación Estadounidense de Ciencias Políticas Robert Jervis. Ambos en la principal publicación del establishment, Foreign Affairs, 1999, 2001).

Después de que Bush tomara el relevo, se abandonaron las calificaciones. Se afirmó como hecho que EE.UU. “ha asumido muchos de los mismos rasgos de las ‘naciones canallas’ contra las que ha batallado”. Otros, fuera del pensamiento dominante en EE.UU., podrían pensar en palabras diferentes para el peor crimen del milenio, un ejemplo de libro de agresión sin pretexto creíble, el “supremo delito internacional” de Nuremberg.

Y otros, a veces expresan sus opiniones. Gallup lleva a cabo encuestas periódicas de opinión internacional. En 2013 (los años de Obama), preguntó por primera vez qué país es la mayor amenaza para la paz mundial. Ganó EE.UU.; ninguno más se acercó siquiera. Muy por detrás, en segundo lugar, estaba Pakistán, presumiblemente inflado por el voto indio. Irán —la mayor amenaza a la paz mundial en el discurso estadounidense— apenas fue mencionado. También fue la última vez que se hizo la pregunta, aunque no era necesario preocuparse mucho. Parece que no se ha informado de ello en EE.UU.
Podríamos reflexionar un poco más sobre estas cuestiones. Se supone que debemos venerar la Constitución de EE.UU., especialmente los conservadores. Por lo tanto, debemos venerar el artículo VI, que declara que los tratados válidos serán “la ley suprema de la tierra” y las autoridades deben estar obligados por ellos.
En los años de la posguerra, de lejos el tratado de este tipo más importante es la Carta de Naciones Unidas, instituida bajo iniciativa estadounidense. Prohíbe “la amenaza o uso de la fuerza” en los asuntos internacionales; específicamente, la cantinela común de que “todas las opciones están abiertas” respecto a Irán. Y todos los casos de recurso a la fuerza a menos que sea explícitamente autorizado por el Consejo de Seguridad o en defensa contra ataque armado (una noción interpretada de forma estrecha) hasta que el Consejo de Seguridad, que debe ser inmediatamente notificado, pueda actuar para acabar con el ataque.

Podríamos considerar qué aspecto tendría el mundo si la Constitución de EE.UU. se considerara aplicable a EE.UU., pero pongamos esa interesante cuestión a un lado, no, sin embargo, sin mencionar que hay una respetada profesión, llamada “juristas internacionales y profesores de Derecho”, que pueden explicar de forma culta que las palabras no significan lo que significan.

Iraq ha tenido problemas desde la invasión estadounidense de 2003 para mantener una situación equilibrada tanto con Washington como con Teherán. Sin embargo, el Parlamento iraquí ha votado, tras el asesinato de Soleimani, expulsar a todas las tropas estadounidenses. ¿Es probable que esto ocurra? Y, si ocurre, ¿qué impacto tendría en las futuras relaciones EE.UU.-Irán-Iraq, incluida la lucha contra el ISIS?

Noam Chomsky: No sabemos si ocurrirá. Incluso si el gobierno iraquí ordena a EE.UU. que se vaya, ¿lo hará? No es obvio y, como siempre, la opinión pública en EE.UU., si está organizada y comprometida, puede ayudar a proporcionar una respuesta.

Respecto a Daesh, Trump le acaba de dar nueva vida, igual que cuando le dio una carta de “sal gratis de la cárcel”, cuando traicionó a los kurdos sirios, dejándoles a merced de sus acérrimos enemigos Turquía y Asad después de que ellos hubieran cumplido su función de llevar a cabo la guerra contra ISIS (con 11.000 bajas, comparadas con media docena de estadounidenses). ISIS se organizó al principio con fugas de la cárcel y ahora es libre de hacerlo de nuevo.

A ISIS también se le ha dado un regalo de bienvenida en Iraq. El eminente historiador de Medio Oriente Ervand Abrahamian observa:
“El asesinato de Soleimani … en realidad ha proporcionado al ISIS una maravillosa oportunidad de recuperarse. Habrá seguramente una reaparición del ISIS en Mosul, en el norte de Iraq. Y eso, paradójicamente, ayudará a Irán, porque el gobierno iraquí no tendrá más elección que depender cada vez más de Irán [que lideró la defensa de Iraq contra la embestida del ISIS, bajo mando de Soleimani] para poder contener al ISIS … Trump ha salido del norte de Iraq, de la zona donde estaba ISIS, segando la hierba bajo los pies de los kurdos, y ahora ha declarado la guerra contra las milicias pro-iraníes. Y el Ejército iraquí no ha sido en el pasado capaz de tratar con el ISIS.

Así que lo obvio ahora es, ¿cómo va a afrontar el Gobierno iraquí el renacimiento del ISIS? … No tendrán más elección que en realidad depender cada vez más de Irán. Así que Trump en realidad ha debilitado su propia política, si quiere eliminar la influencia iraní en Iraq”. Como hizo W. Bush cuando invadió Iraq.

No deberíamos olvidar, sin embargo, que el enorme poder se puede recuperar del atontamiento y el fracaso —si la población interna lo permite.

Putin parece haber superado tácticamente a EE.UU. no sólo en Siria, sino en cualquier sitio en el frente de Oriente Medio. ¿Qué busca Moscú en Oriente Medio, y cuál es tu explicación para a la a menudo infantil diplomacia mostrada por Estados Unidos en la región y de hecho en todo el mundo?
Noam Chomsky: Un objetivo, sustancialmente conseguido, era ganar control de Siria. Rusia entró en el conflicto en 2015, después de que las armas avanzadas suministradas por la CIA a los ejércitos principalmente yihadistas hubieran detenido a las fuerzas de Asad. Los aviones rusos cambiaron la situación, y sin preocuparse por el increíble número de víctimas civiles, la coalición apoyada por Rusia ha tomado el control de la mayor parte del país. Rusia es ahora el árbitro externo.

En los demás sitios, incluso entre los aliados de Washington en el Golfo, Putin se ha presentado, aparentemente con cierto éxito, como el actor externo digno de confianza. La diplomacia (si esa es la palabra correcta) de elefante en cacharrería de Trump está ganando pocos amigos fuera de Israel, al cual está prodigando regalos, y los demás miembros de la alianza reaccionaria que está tomando forma.

Cualquier idea de “poder suave” (soft power) ha sido más bien abandonada. Pero las reservas estadounidenses de poder duro son enormes. Ningún otro país puede imponer duras sanciones a voluntad y obligar a terceras partes a respetarlas, bajo coste de expulsión del sistema financiero internacional. Y, por supuesto, nadie más tiene cientos de bases militares por todo el mundo o algo como el poder militar avanzado y la capacidad de recurrir a la fuerza a voluntad y con impunidad que tiene Washington. La idea de imponer sanciones contra EE.UU., o cualquier cosa más allá de la crítica tibia, roza lo grotesco.

Y así es probable que siga, incluso cuando “a los ojos de gran parte del mundo, de hecho, el principal Estado canalla hoy es Estados Unidos”, considerablemente más que hace 20 años, cuando se pronunciaron estas palabras, a menos y hasta que la población obligue al poder del Estado a seguir un camino diferente.

El lugar de Iraq en el Gran Juego entre EEUU e Irán


Nazanín Armanian
www.publico.es / 100120

Si desde el 2003, EEUU y la República Islámica de Irán (RII) han cohabitado en Iraq, compartiendo el poder sin casi ningún roce, ¿qué ha provocado de repente un enfrentamiento directo entre ambos en el suelo del país herido? La curiosa convivencia ha hecho que, por ejemplo, haya un aparato de inteligencia que realiza actividades “anti iraníes”, y otro, el Ministerio de Información que hace lo contrario. ¡Calculen cuántos agentes dobles puede cruzarse en un mismo edificio en un país corrupto!

“A mí me gusta la paz”, respondió Donald Trump a la pregunta de si iba a haber un ataque militar contra Irán por el asalto a la embajada de EEUU en Bagdad. El presidente hasta hoy ha resistido a las presiones de los NeoCon, Israel y el complejo militar-industrial, que han recurrido a multitud de provocaciones para empujarle a la guerra. Israel, después de atacar las bases de las fuerzas proiraníes en Siria hasta 200 veces en los dos últimos años, empezó el julio pasado lanzar misiles sobre las milicias irano-iraquíes de las Unidades de Movilización Populares (UMP) en el territorio iraquí. El último, el 29 de diciembre, en el que también participó EEUU, matando a 24 de sus hombres.

“Anoche tomamos unas medidas para detener una guerra» es la enigmática frase que pronunció Trump justo después de asesinar a Gasem Soleimani, y dado que Teherán no tenía ningún plan para enfrentarse con EEUU, ¿estaba refiriéndose a que impidió un masivo ataque de Israel sobre las sedes de la UMP en Iraq, lo cual hubiera provocado una gran guerra implicando a Irán y EEUU? Si es así, ¿Es posible que el presidente de EEUU haya ofrecido la cabeza del jefe iraní de la red anti-israelí de Quds («Sagrada, nombre árabe de Jerusalén»), a cambió de que Tel Aviv renunciara a tal locura? Después de la Operación Babilonia del 1981, en la que Israel bombardeó un reactor nuclear de Iraq, es la primera vez que vuelve a atacar este país, y con total impunidad, como de costumbre. ​Israel tiene prisa para acabar con Irán, no está seguro de la reelección de Trump, y los demócratas han prometido rescatar el acuerdo nuclear con Irán si recuperan el poder en noviembre. John Kerry recordó al Congreso que fue Netanyahu quien aconsejaba a EEUU invadir Irak, con falsos argumentos.

Trump necesita el dinero del lobby judío para su campaña electoral. En 2016, el magnate judío de casinos Sheldon Adelson le donó 25 millones de dólares con la condición de que se enfrentase a Irán, y si es con la bomba nuclear, mejor, había dicho. “Mantener a las fuerzas militares de EEUU en Oriente Próximo, ya no es por el petróleo; es para proteger a Israel”, confesó Trump en noviembre de 2018, aunque no reveló los motivos de esta extraña relación de pareja.

La televisión iraquí informó que Soleimani cayó en una emboscada: había sido convocado para ir a recoger un supuesto mensaje de EEUU depositado en sus contactos en Bagdad. Según el general iraní Ali Fadavi, Trump había enviado un mensaje a Teherán pidiéndole “proporcionalidad en su represalia”, lo que justamente iba a hacer, aplicando la ley del ojo por ojo: matar a un alto cargo de EEUU, que no a cientos de ellos en una guerra. En esta línea, el diario Independent en persa, afirma que el ataque de Irán a las bases de EEUU en Iraq había sido pactado y su personal había sido evacuado antes de los disparos.

Aun así, esta guerra tiene su “lógica” y este tipo de pactos no podrá impedirla. La guerra económica, política y psicológica contra Irán entra en su fase bélica, aunque de momento de baja intensidad.
¿Qué busca Irán en Iraq?

Cientos de años antes de naciera EEUU, los actuales territorios de Iraq eran una provincia del Imperio Persa, y Bagdad («Jardín de la Justicia» en persa) era un paraíso terrenal. Irán lo pierde con el imperio otomano, en una guerra en el siglo XVI, y los otomanos lo entregaron al imperio británico en la Primera Guerra Mundial. Será en 1979 y con la revolución iraní, cuando EEUU organiza una serie de golpes de estado en la región, asegurando sus intereses: en Iraq, eleva al poder a Sadam Husein, jefe de la inteligencia y el asesino de miles de comunistas y de otros demócratas iraquíes, mientras otro mandatario profundamente anticomunista, ayatolá Jomeini, es trasladado desde Francia a Irán, país con una poderosa izquierda y una amplia frontera con la URSS. La recién instalada teocracia de extrema derecha, tras abortar la revolución democrática, se enfrenta a tres enemigos: la Unión Soviética, Iraq e Israel. Éste último toma en serio la intención de Jomeini de cruzar Iraq con sus tropas para llegar a Jerusalén y devolverlo a los musulmanes (que no a los palestinos). Al no ganar la guerra del 1980-1988 a Saddam, la RII abandona este sueño y asigna a la Fuerza de Quds la misión de proteger al régimen islámico de Israel con un cinturón de seguridad -extendido desde Afganistán a Iraq, pasándolo por Siria, Gaza y el Líbano, mientras convierte el pragmatismo y el realpolitik (con Israel y EEUU) en sus principios de la política exterior. Y allí está el llamado “dilema de seguridad”: ¿No es justamente este expansionismo del chiismo iraní uno de los motivos de las amenazas a la seguridad de Irán?

En 1991, al desparecer tanto Saddam Husein como la URSS, la RII consigue ampliar su influencia por toda la región, incluido Iraq. Que Bush instalara en Bagdad una teocracia chiita fue un regalo de Alá para la RII y una pesadilla para Israel, Turquía y Arabia Saudí. Muchos de sus nuevos mandatarios habían estado exiliados en el Irán de Jomeini, aunque, al contrario de otras potencias extranjeras, la RII no solo ha trabajado entre la élite iraquí para conseguir favores, sino que también ha creado media docena de milicias que organizan a decenas de miles de hombres armados, y una vasta red social y religiosa ante la que se presenta como una “alternativa benigna” al dominio de EEUU.

El nivel de la influencia de Irán en Iraq es tal que el 30 de octubre, el primer ministro Abdul Mahdi –rostro de la kakistocracia iraquí-, declaró que iba a dimitir para adelantar las elecciones parlamentarias. Cambió de idea dos días después, tras un encuentro con Soleimani en Bagdad: resistirá ante las presiones del “enemigo”, refiriéndose a decenas de miles de manifestantes sin agua, sin luz, y sin trabajo.

Iraq es el mayor socio comercial de Irán, donde la RII neutraliza las sanciones impuestas por Trump, y es desde donde accede a Siria, y de allí al Líbano y Palestina. Ninguna medida hará que la RII disuelva a la Fuerza Quds, a pesar de que se enfrenta a la peor crisis política y económica da su historia. De momento, seguirá la misma política que en Siria: no contestar a los ataques de Israel y EEUU, más allá de lo necesario de cara a su base social. La prioridad de los ayatolás en Iraq es impedir un gobierno hostil.

Iraq en los proyectos de EEUU

La caída de Pahleví (el Sha) demostró a EEUU que los títeres no se salvan de la sublevación popular. De modo que Henry Kissinger presentó su doctrina de Dual Containment Policy («la política de la doble contención»): habría que frenar el desarrollo económico, social, político y militar de Iraq e Irán, -las principales reservas de hidrocarburo del planeta, ubicados en las proximidades de la URSS y China-, condenándoles al subdesarrollado para así poder someterlos a largo plazo. ¡Vale! ¿Cómo conseguirlo?

Entre 1980 y 1988 imponen a ambos países una devastadora guerra, que mata a un millón de jóvenes, deja mutilados a millones y destruye gran parte de las infraestructuras de sus países. Tres años después, coincidiendo con el fin de la URSS, EEUU lidera el ataque de unos 40 países al pequeño Iraq en una gran guerra de patraña y anuncia el Nuevo Orden Mundial, dirigido por capitalismo estadounidense. En 2003, remata la misión con el objetivo de:

+Encontrar una salida a la deuda externa de EEUU.
+Animar el negocio de armas que dejó de ganar dinero con la desaparición del “enemigo rojo”.
+Privar a los palestinos del único país árabe que le defendía; Saddam fue un déspota y hombre reaccionario, pero también fue un firme antiisraelí. Con su ejecución, el país judío consiguió acceder al petróleo iraquí, a través de la región kurda.
+Convertir a Iraq, ubicado en el corazón de Oriente Próximo, en una colonia, instalando allí la embajada más grande del mundo, desde donde los siniestros John Negroponte (el promotor del Batallón 3-16 en Honduras) y Robert Ford organizarán el “divide y gobierna” mediante los Escuadrones de Muerte chiitas y sunnitas, para hundir el país en un caos controlado que dura hasta hoy. Ford, luego, fue enviado a Damasco en enero del 2011 como embajador de EEUU: ¿no fue en esta fecha cuando empezaron a estallar los coche-bombas y la guerra contra Siria? EEUU cuenta en Iraq con 12 bases militares. Después, EEUU-Israel desmantelarán otros estados árabes: Libia y Siria.

Sin embargo, EEUU no ha conseguido desnacionalizar los 112.000 millones de barriles de petróleo iraquí. Es más, China es el principal comprador de su crudo, y desde 2014 también es el mayor inversor extranjero en el país y su principal socio comercial. Washington no perdonará a Mahdi, por convertir a Iraq en el primer país de la región en firmar un preacuerdo con Beijín para integrarse en el megaproyecto de la Ruta de la Seda.

EEUU puede perder a Iraq, como lo hizo con Pakistán, uno de los pilares de su dominio en Asia Central: violó su soberanía enviando sus drones que mataron a miles de personas “buscando al espíritu de Bin Laden”, y humilló a sus mandatarios: el asalto a la supuesta casa del terrorista saudí fue la guinda, con la que provocó la quema de decenas de convoyes de la OTAN que transportaban alimentos y municiones a los 300.000 soldados en Afganistán. Al final, el “País de los Inmaculados” (así significa Paquistán en persa y urdu) dio un giro radical hacia China.

A EEUU le será imposible expulsar a la RII de Iraq, salvo que
 1) consiga colocar en el poder a un hombre fuerte-sunnita-anti iraní, quien tras provocar un baño de sangre se haga con el poder absoluto en todo Iraq, o
2) envíe, de nuevo, a miles de “yihadistas” sunnitas, y tras una larga guerra civil divida el país en mini estados.

La gran guerra entre EEUU e Irán solo empezará cuando Washington o Tel Aviv crucen la Línea Roja de atacar el territorio iraní, mientras, su campo de batalla seguirá siendo el suelo de otras naciones, sobre todo Iraq.

La historia fue escrita por la mano blanca


Leonardo Boff
www.atrio.org /19-01-2020

Una de las realidades más perversas de la historia humana ha sido el carácter milenario de la esclavitud. Ahí se muestra que también podemos ser no sólo sapiens, portadores de amor, empatía, respeto y devoción, sino también demens, odiadores, agresivos, crueles y sin piedad. Este lado sombrío nuestro parece dominar la escena social de nuestro tiempo y también de nuestro país.

La historia de la esclavitud se pierde en la oscuridad de la noche de los tiempos. Hay toda una literatura sobre la esclavitud, popularizada en Brasil por el periodista-historiador Laurentino Gomes en tres volúmenes (sólo el primero ha salido ya a la luz en 2019). Las fuentes históricas de personas esclavizadas son casi inexistentes, pues se las mantenía analfabetas. En Brasil, uno de los países más esclavócratas de la historia, las fuentes fueron quemadas por mandato del ingenuo “genio” Ruy Barbosa, en el afán de borrar las fuentes de nuestra vergüenza nacional. De ahí que nuestra historia haya sido escrita por la mano blanca, con tinta de sangre de las personas esclavizadas.

La palabra esclavo deriva de slavus en latín, nombre genérico para designar a los eslavos, habitantes de una región de los Balcanes, al sur de Rusia y a orillas del Mar Negro, gran abastecedora de personas esclavizadas para todo el Mediterráneo. Eran blancos, rubios, con ojos azules. Sólo los otomanos de Estambul importaron entre 1450-1700 cerca de 2,5 millones de esas personas blancas esclavizadas.

En nuestro tiempo las Américas fueron las grandes importadoras de personas de África que fueron esclavizadas. Entre 1500-1867 su número es espantoso: 12.521,337 hicieron la travesía transatlántica, 1.818,680 de las cuales murieron en el camino y fueron arrojadas al mar. Brasil fue campeón del esclavismo. Él solo importó, a partir de 1538, cerca de 4,9 millones de africanos que fueron esclavizados. De los 36 mil viajes transatlánticos, 14.910 se destinaron a los puertos brasileros.

Estas personas esclavizadas eran tratadas como mercancías, llamadas “piezas”. La primera cosa que el comprador hacía para “tenerlas bien domesticadas y disciplinadas” era castigarlas, “haya azotes, haya cadenas y grilletes”. Los historiadores de la clase dominante crearon la leyenda de que aquí la esclavitud fue blanda, cuando fue cruelísima.

Basta un ejemplo: el holandés Dierick Ruiters, que en 1618 pasó por Río, relata: “un negro hambriento robó dos panes de azúcar. El amo, al saber eso, mandó amarrarlo de bruces a una tabla y ordenó que un negro le azotase con un látigo de cuero; su cuerpo quedó como una llaga abierta de la cabeza a los pies y los sitios por los que no pasó el látigo fueron lacerados a navajazos; terminado el castigo, otro negro derramó sobre sus heridas un pote de vinagre y sal… tuve que presenciar –relata el holandés– la transformación de un hombre en carne de buey salada; y como si eso no bastase, derramaron sobre sus heridas brea derretida; le dejaron una noche entera de rodillas, preso por el cuello a un bloque, como un mísero animal” (Gomes, Escravidão, p.304). Con tales castigos la expectativa de vida de una persona esclavizada en 1872 era de 18,3 años.

El jesuita André João Antonil decía: “para el esclavo son necesarias tres pes, a saber: palo, pan y paño”. Palo para golpearlo, pan para no dejarlo morir de hambre y paño para esconderle sus vergüenzas.

Sería largo enumerar las estaciones de este viacrucis de horrores por el cual pasaron estas personas esclavizadas; son más numerosas que las del Hijo del hombre cuando fue torturado y levantado en el madero de la cruz, aunque había pasado entre nosotros “haciendo el bien y curando a los oprimidos” (Hechos de los Apóstoles10,39).

Es siempre actual el grito desgarrado de Castro Alves en Voces de África: “Oh Dios, ¿dónde estás que no respondes? ¿En qué mundo, en qué estrella tú te escondes/embozado en los cielos? Hace dos mil años te mandé mi grito/que en balde, desde entonces, recorre el infinito…/ ¿Dónde estás, Señor Dios?”

Misteriosamente Dios calló como se calló en el campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau, que hizo al Papa Benedicto XVI preguntarse: “¿Dónde estaba Dios en aquellos días? ¿Por qué hizo silencio? ¿Cómo pudo permitir tanto mal?”

Y pensar que fueron cristianos los principales esclavócratas. La fe no los ayudó a ver en esas personas “imágenes y semejanzas de Dios”, más aún, “hijos e hijas de Dios”, hermanas y hermanos nuestros. ¿Cómo fue posible la crueldad en los sótanos de tortura de los varios dictadores militares de Argentina, de Chile, de Uruguay, de El Salvador y de Brasil que se decían cristianos y católicos?

Cuando la contradicción es demasiado grande y va más allá de cualquier racionalidad, simplemente callamos. Es el mysterium iniquitatis, el misterio de la iniquidad, al que hasta hoy ningún filósofo, teólogo o pensador le ha encontrado una respuesta. Cristo en la cruz también gritó y sintió “la muerte” de Dios. Incluso así, vale la apuesta de que todas las tinieblas juntas no consiguen apagar una lucecita que brilla en la noche. Es nuestra esperanza contra toda esperanza.                 
(Y eso que no menciona la esclavitud en EEUU)


“Hay obispos que piden que recemos, porque ven amenazados sus privilegios”


www.religiondigital.org / 06.01.2020

En los últimos días y con motivo de las elecciones para designar al presidente del gobierno en España, estamos asistiendo a la demostración más patente de lo que es (y cómo funciona) una religiosidad falsificada.

Es un hecho tan patente, que sería necesario estar ciegos para no darse cuenta del lamentable espectáculo al que estamos asistiendo. Y es que, como bien ha dicho el profesor de la Universidad de Dortmund, Thomas Ruster, “la experiencia religiosa de todos nosotros ya no es de fiar, porque nos remite a la falsa religión” (El Dios falsificado, Salamanca, Sígueme, 2011, 228).

¿Por qué digo esto? Porque es chocante (e indignante) que los partidos políticos y las instituciones religiosas, que socialmente son considerados como los más religiosos –y en algunos casos, hasta religiosos por vocación y profesión– esos precisamente son los que dicen y hacen las cosas más irreligiosas que, en estos días precisamente, estamos viendo, oyendo y palpando.

Y si no, ¿cómo se explica que quienes más defienden la enseñanza de la religión en la escuela y en los planes de estudio, ésos precisamente son los que más insultan a quienes se oponen a lo que ellos dicen, los que más ofenden a sus adversarios, los que siembran más odio y resentimiento? De lo que resulta que quienes más propugnan el cristianismo, ésos son lo que demuestran comportamientos tan anticristianos, que, en problemas que interesan o preocupan mucho a la gente, defienden y difunden lo que más daña esa pobre gente. ¿No es eso un “religión falsificada”? Un cristianismo, que siembra y propaga la división y el odio, eso podrá ser un “buen fariseísmo”. Pero, de cristiano, ahí no hay nada. Eso justamente es lo que más rechazó Jesús, como enseña insistentemente el Evangelio.

Y si de los políticos, pasamos a los obispos, la situación (en buena parte de España, al menos), da pena. Y escandaliza. Hay obispos que nos piden que recemos. ¿Cuándo? ¿Para qué? En pocas palabras: porque ven amenazados sus privilegios y beneficios económicos. Los mismos obispos que no han pedido oraciones cuando nos hemos enterado de los abusos que se han cometido en el trato que se les ha dado a los niños, a las mujeres, a los inmigrantes y a tanta gente que sufre indefensa. Los mismos obispos que han hablado públicamente contra el papa Francisco. Los obispos que han ofendido a los homosexuales y se han callado ante los corruptos.

El citado profesor Ruster, refiriéndose a lo que sucedió en la Alemania nazi de la última guerra mundial, dejó escrito esto: “El holocausto se produjo dentro de una cultura conformada por el cristianismo. No solo los campos de concentración estaban ubicados cerca de los museos, auditorios y bibliotecas…, sino que la mayoría de aquellos facinerosos habían recibido durante años clases de religión cristiana, asistían con frecuencia al culto divino y escuchaban sermones e instrucciones morales. Existió un cristianismo que hizo posible Auschwitz, o al menos no lo impidió” (o. c., 32). Por eso “hay que preguntarse ya en qué difieren la “providencia” de Hitler y su “Todopoderoso”, por una parte, y Dios por otra”.

Si nos atenemos a los preocupantes números, en el gobierno y el desgobierno, hay que preguntarse: ¿a dónde va España en este momento? Y a la Iglesia, ¿qué futuro lo espera?

Comunicado de Polo Ciudadano



¡POR UN 8 DE MARZO DE LUCHA, ABAJO EL PATRIARCADO CAPITALISTA!

En 1921, Alexandra Kollontai resumió en  una frase el arduo trabajo de las mujeres de la clase obrera y su triple  jornada: “La vida de la mujer se transforma en una labor ininterrumpida, no duerme lo suficiente y no descansa nunca.  Es la primera  en levantarse por la mañana y la última en acostarse”.

Una realidad  de hace 99 años, tal como  pasa en pleno siglo XXI.  Reflejo de una situación  que enfrentaban y siguen enfrentando millones de mujeres trabajadoras en el mundo, que no  ha sido  limitante,  en la larga lucha contra la  desigualdad, la discriminación y la explotación de un sistema capitalista perverso. 

Las mujeres de la clase obrera han contado y cuentan con infinidad de lideresas  que siguen luchando contra este sistema explotador y patriarcal. Por ello han logrado  conquistas en diferentes esferas del desarrollo social, político, económico y sindical, entre otras. Lo demuestran los Convenios Fundamentales de la OIT, entre los que están los relativos a la eliminación de la discriminación en materia de empleo y ocupación  tales como el Convenio número 100, sobre igualdad de remuneración, de 1951 y el  Convenio número 111, sobre la discriminación en el empleo y la ocupación, de 1958, ambos son leyes de la república y forman parte del marco legal nacional.

Sin embargo, a pesar de que Panamá aprobó en la OIT  en 2019, el Convenio 190 sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo en 2019, este gobierno y su Asamblea Nacional aún no lo han ratificado, despreciando con su accionar los derechos de las trabajadoras en Panamá y conociendo que los actos violentos y de acoso son un flagelo.

Igualmente, existe la incertidumbre sobre la  C.S.S.  debido a la crisis del programa de Vejez, Invalidez y Muerte (IVM) el cual tiene la sombra de quienes  promovieron sus reformas en el 2005, dado que se perciben las mismas intenciones de  aumentar la edad de jubilación y el aumento de las cuotas, lo cual perjudicará a toda la clase trabajadora en particular a las mujeres.

Este sistema  capitalista  busca disminuir  los logros obtenidos  de las trabajadoras, incidiendo en mantener el statu quo a través de sus agentes que  mantienen un discurso conservador  xenófobo, homofóbico y  racista, tratando de llegar a espacios de poder donde puedan lograr detener los derechos que aún faltan por conquistar, tal como parece estar pasando con  la Asamblea Nacional de Diputados.

En este contexto, el  Polo Ciudadano, insiste en la necesidad del llamado a una Asamblea  Nacional Constituyente, que exprese las demandas de las mujeres trabajadoras que aspiran a una sociedad  equitativa, justa e igualitaria para todas las personas. 

¡Viva el Día Internacional de la Mujer Trabajadora!

Panamá, 8 de marzo de 2020