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Bersuit - Encuentro en el Estudio - Programa Completo [HD]

Qué esconden las “ayudas humanitarias”


Noam Chomsky

El concepto de ayuda humanitaria es casi todo acto agresivo realizado por cualquier potencia que, desde el punto de vista del agresor es una ayuda humanitaria, pero no desde el punto de vista de las víctimas, explica el filósofo Noam Chomsky. Según el también lingüista y politólogo, Estados Unidos lo reconoce públicamente y se entiende en el terreno del imperio tradicional.

Primer ejemplo de ayuda humanitaria: El bombardeo a Serbia en 1999
Fuerzas de Albania cometían ataques terroristas en territorio serbio para provocar una respuesta de su Gobierno que le sirviera como justificación a la OTAN (alianza militar intergubernamental Organización del Tratado del Atlántico Norte), para entrar al país, es decir, una intervención de Estados Unidos. Las pérdidas estimadas fueron altas en ambos lados: dos mil víctimas.

Cuando asumieron la invasión, el general estadounidense a cargo, Wesley Clark, le informó a Washington que el resultado del ataque de EE.UU. intensificaría las atrocidades, porque Serbia no era capaz de responder militarmente bombardeando a los EE.UU., Serbia respondió por tierra, expulsando de Kosovo a los albaneses terroristas, justo después del bombardeo de EE.UU.


Pero la gran cobertura mediática fue la de Slobodan Milošević (expresidente serbio) llevado a la Corte Penal Internacional por una acusación sobre crímenes masivos, todos con una sola excepción, fueron después del bombardeo que ejecutó Estados Unidos contra su población.

Todo lo narrado anteriormente fue una intervención humanitaria, apunta Chomsky.

¿Son legales las intervenciones por ayudas humanitarias?

La Asamblea General de las Naciones Unidas tiene una resolución sobre la responsabilidad de proteger, que dice explícitamente que no puede ejecutarse un acto no militar a menos que esté autorizado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Se utiliza para asegurarse de que los gobiernos no repriman a sus propias poblaciones.

No obstante, el activista estadounidense explica que hubo otra comisión, presidida por el exprimer ministro australiano Garreth Evans, que debatió sobre la “responsabilidad de proteger”, muy parecida a la versión de la ONU, pero con una diferencia, “que así el Consejo de Seguridad no esté de acuerdo en autorizar una intervención, agrupamientos regionales pueden intervenir a la fuerza por su cuenta, ¿qué agrupamiento regional es capaz de una intervención? Hay uno solo y se llama OTAN”.

La “responsablidad de proteger” es legal porque la Asamblea General de la ONU lo autorizó, pero lo que rige actualmente es la versión autorizada de Evans, un buen ejemplo de cómo funciona una propaganda en un sistema poderoso, agrega Chomsky y que además se puede ver en los medios de comunicación.

Otro ejemplo de ayuda humanitaria: El bombardeo a Libia en 2011

Una resolución de la ONU en 2011 hizo un llamado a la creación de una zona de exclusión aérea en Libia, a excepción de aquellos cuyos fines sean “humanitarios”, que pasó a términos diplomáticos para solucionar el problema, y que Muamar Gadafi aceptó, declarando un cese el fuego contra fuerzas opositoras a su Gobierno.

Finalmente Washington optó por apoyar una resolución mucha más amplia que la de la simple zona de exclusión aérea, y apostó por una ocupación militar del país.

“Reino Unido, Francia y Estados Unidos se convirtieron en la fuerza aérea de la oposición. Uno de sus ataques terminó sepultando a Gadafi y matando a 10 mil personas, dejó a Libia en lo que es hoy día, en manos de milicias”, recuerda Noam Chomsky.

A partir de ese momento, hubo un gran flujo de yihadistas armados en Asia occidental y África occidental, lo que se convirtió en la fuente principal de terrorismo radical en el mundo, “una consecuencia de la mal llamada intervención humanitaria en Libia”.

El poder de EE.UU. ahora, con Donald Trump como presidente

Chomsky también explicó que la sociedad debe repensar lo que significa el poder. Estados Unidos, a su juicio, sigue siendo supremo. Su poder es dañino, pero desde el punto de vista de la oligarquía, ese poder les da todo lo que piden, asevera el filósofo. Solo en términos militares, esta nación maneja el 25 por ciento de la economía mundial, y también está mucho más avanzado en tecnología que el resto del mundo.

Agrega que, pese a que en economía han estado en declive, sería un error pensar en que han perdido su dominio.

“Las multinacionales estadounidenses son dueñas de la mitad del mundo, están integradas con el Estado, tienen todos los sectores: industria, venta, comercio, finanzas”.

Explica que, desde su elección como presidente, no solo es Trump quien representa el peligro, sino el liderazgo republicano completo, que niegan el fenómeno del calentamiento global, por mencionar solo un problema.

“El partido republicano es una de las organizaciones más peligrosas en la historia de la humanidad, suena escandaloso, pero pensemos al respecto por un momento, Hitler no quería destruir el futuro de la existencia humana, nadie tenía la intención”, se lamenta y agrega que no son personas ignorantes ni fundamentalistas religiosos, sino las mejores educadas y apoyadas del mundo, quienes ponen a la sociedad en peligro.

Según Chomsky, las políticas más peligrosas apenas se discuten, son amenazas existenciales que enfrentamos, esta generación tiene que decidir si la existencia humana continuará, no es un chiste, es el calentamiento global o una guerra nuclear y las acciones de Trump empeoran ambas.



¿En qué no puedo creer?


José Arregi
www.religiondigital.com, 180219
              
“¿En qué no se puede creer hoy?”, fue el tema de una reciente charla en Aizarna, este sorprendente rincón guipuzcoano de 300 habitantes, rural y urbano, culto y plural, antigua encrucijada de peregrinos, testimonio patente de las profundas transformaciones de nuestra sociedad en los últimos 60 años.

        No entendí bien qué es lo que me pedía exactamente Joxin, el organizador de la charla. Pero preferí no preguntárselo y tomar la pregunta tal cual, equívoca y abierta como es. Y como a estas alturas cada uno es muy libre de creer o dejar de creer lo que estime oportuno, opté por responder en primera persona. La lista sería interminable, pero he aquí diez cosas (mejor dicho, veinte, pues en cada tema se me presentan dos extremos) que no puedo creer hoy. Mañana, no sé.

1° No puedo creer nada que esté en contradicción con la ciencia, es decir, con aquello que está matemáticamente medido y empíricamente comprobado. Pero tampoco puedo creer que la ciencia sea el único ni el supremo conocimiento, ni que solo sea real o verdadero lo que la ciencia puede medir y verificar. Conoce más.

2° No puedo creer en un Dios Ente Supremo y preexistente que habría creado el mundo desde la nada y desde fuera, se habría encarnado plenamente como hombre en el pasado, un “dios” que sería causa y explicación exterior de cuanto es. Pero tampoco puedo creer que solo exista este mundo visible, ni que todos los seres –visibles o invisibles a nuestros ojos y aparatos tecnológicos– que forman el mundo no estén envueltos y habitados, impulsados y atraídos por una energía originaria, una creatividad, potencial, espíritu, conciencia, belleza o amor o misterio más grande que todo, transcendente e inmanente a todo. Y tú también eres Él/Ella/Ello.

3° No puedo creer que el espíritu o la conciencia exista separada de lo que llamamos materia en alguna de sus dimensiones o manifestaciones. Pero tampoco puedo creer que la realidad en su conjunto, ni siquiera eso que llamamos materia, se reduzca a física y química, que de “menos” no esté emergiendo constantemente “más”: vida, inteligencia, conciencia, “espíritu”… en formas inagotables. Santa materia, matriz.

4° No puedo creer que el ser humano actual, Homo Sapiens, de este maravilloso planeta azul y verde sea la finalidad, el centro o la cumbre de la Tierra, cuánto menos del universo. Pero tampoco puedo creer que ello nos exima del sumo deber de cuidar la comunidad de los vivientes como si fuéramos los únicos responsables. Cuidemos.

5° No puedo creer que los seres humanos estemos dotados de libre albedrío entendido como capacidad de elegir sin estar determinados. Pero tampoco puedo creer que carezcamos de libertad, entendida como capacidad de ser sujetos de nuestro ser, de asumir nuestras condiciones y de ser más felices y mejores. Eres libre de ser.

6° No puedo creer que después de esta vida haya cielo o infierno o reencarnación, entendidos como suelen entenderse. Pero tampoco puedo creer que la muerte sea el fin de nada, ni que la Vida haya nacido ni vaya a morir. Vive, y basta.

7° No puedo creer que las religiones hayan venido del “cielo” ni posean la verdad revelada ni tengan respuestas a las preguntas humanas. Pero tampoco puedo creer que en sus textos fundantes y en su tradición no puedan hallarse inspiración y sabiduría para hoy, si se liberan de dogmas, formas y paradigmas del pasado. Busca.

8° No puedo creer que necesitemos religiones para vivir más humanamente. Pero tampoco puedo creer que podamos vivir humanamente sin una espiritualidad, sea esta religiosa o laica. Una espiritualidad transreligiosa con o sin religión.

9° No puedo creer que las religiones tradicionales sobrevivan mucho tiempo en nuestra sociedad del conocimiento y del cambio. Pero tampoco puedo creer que podamos sobrevivir mucho tiempo sin el espíritu o el aliento de la vida. Respira.

10° No puedo creer que ninguna creencia sea esencial a la espiritualidad ni que nadie deba creer nada que no le parezca creíble. Pero tampoco puedo creer que podamos dispensarnos de confiar en el corazón de la Realidad, para ser lo que somos y crear un mundo mejor. Credere viene de cor dare: entregar el corazón.

         Las de San José siguen bordeando los caminos de Aizarna, como siempre en febrero. Nuestras creencias han cambiado, pero seguimos siendo peregrinos y preguntándonos. ¿Por qué tanta belleza y dolor? ¿Por qué es todo? ¿Por qué vivimos? No busques la respuesta en ningún dogma. Calla, siente, escucha y camina.

Diez motivos y once consecuencias de la retirada de EEUU del acuerdo nuclear INF con Rusia


Nazanín Armanian
www.publico.es / 150219

Vuelve el temor a un invierno nuclear: EEUU anuncia abandonar el Tratado sobre Armas Nucleares de Medio Alcance (INF) firmado con la Unión Soviética en 1987 tras años de negociaciones.

El INF:

+ Es la primera medida de control de armas nucleares y uno de los más exitoso en esta materia. No hay duda de que, el uso de dichas armas desencadenaría una respuesta nuclear estratégica, una guerra total, acabando la leyenda de la “guerra nuclear localizada”.

+ Acuerda, por primera vez, no limitar las armas nucleares sino destruirlas y prohíbe su producción o poseer misiles balísticos y de crucero con rangos entre 500 y 5.500 km. lanzados desde tierra. Se destruyeron unos 2.500 misiles.

+Es el pilar de los siguientes acuerdos del control de armas firmados.

+ Benefició a EEUU, que aun sin estar al alcance de los misiles SS-20 soviéticos instalados en Bielorrusia, Checoslovaquia y Ucrania, por un lado, debilitaba a la URSS frente a China, por otro garantizaba la seguridad de sus aliados europeos. La URSS también se salvaba de la amenaza de los misiles Pershing y Cruise de EEUU estacionados en Bélgica, Italia y la RFA.

Ahora, ambas partes se acusan mutuamente de haber violado el tratado: Rusia se defiende alegando que la prueba de sus misiles crucero 9M729 caben dentro del tratado, y acusa a la OTAN de haber desplegado el lanzamisiles terrestre Mark-41en Europa, apuntando a Rusia. Washington afirma que este artefacto al no estar equipado con software de disparo es legal. Por cierto, INF “permite” lanzadores marinos o espaciales.

“Seríamos víctimas de una agresión y llegaríamos al cielo como mártires”, ha sido la respuesta de Vladimir Putin: Rusia se abstiene de ser el primero en apretar el botón nuclear, pero los agresores “ni siquiera tendrían tiempo para arrepentirse”, en una aniquilación que no será mutua sino acabaría con buena parte de la humanidad. Moscú, mientras, suspenderá sus obligaciones en virtud del tratado y busca “soluciones” para salvarlo.

Moscú se ha quejado de que INF ha “perjudicado” a Rusia al no incluir a China, India y Pakistán, tres países nucleares con los que comparte la región, provocando un desequilibrio en la zona. A sus quejas se añaden la proliferación de una enorme flota de drones desplegados por EEUU en todo el planeta, que no están atados a ningún acuerdo internacional.

EEUU también considera que al no estar China en este acuerdo se ha convertido en una amenaza para su seguridad. Pero, lo cierto es que el arsenal nuclear chino cuenta con 178 ojivas, que es parecido al Reino Unido, menos que Francia (300), EEUU (7.000) y Rusia que posee unas 6.500. Los misiles de rango intermedio que ha desarrollado Beijín, como el Dongfeng-26 (apodado “asesino de portaviones”), no viola el derecho internacional, dejando este “derecho” mucho que desear. EEUU en represalia ha instalado un radar de alerta temprana en Japón para rastrearlos, ahorrándose el envío de portaviones. El principal país preocupado por las bombas nucleares chinas es India, y aun así no ha pedido a EEUU que rompa el INF.
En el abril de 2009, Barack Obama prometía que su país tomaría medidas concretas para limpiar el mundo de armas nucleares. Si hasta hoy, los sucesores de Reagan y Gorbachov han respetado el acuerdo, ¿por qué lo destruye Trump?

Motivos detrás del humo

1+ El regreso de John Bolton, el belicista más peligroso del mundo, a la primera fila de la política de EEUU como asesor de seguridad de Trump. Según él, los acuerdos internacionales de control de armas y no proliferación nuclear limitan la capacidad de acción de EEUU. Bolton, ya en 2011 propuso la salida de Washington del INF alegando el programa de misiles iraníes, y ha sido él uno de los promotores de la salida de Trump del acuerdo nuclear de Irán. Este hombre que planea enviar 5.000 soldados a Colombia para desestabilizar a Venezuela, ha estado presente en los tres golpes al sistema de estabilidad estratégica del mundo: 1) la salida de EEUU del Tratado de misiles antibalísticos en 2001, 2) su retirada del acuerdo nuclear con Irán en 2015, y ahora del INF. Lo cierto es que EEUU no necesita instalar misiles de alcance intermedio en las proximidades de China, Irán o Corea del Norte: los puede bombardear con sus aviones y submarinos.

2+ “Tenemos una enorme cantidad de dinero para que jueguen nuestros militares”, como si las bombas nucleares fuesen juguetes de niños uniformados. Invertir en la tecnología nuclear militar, beneficiando a las compañías de armas es el principal motivo de romper el INF. Trump les regalará unos 50.000 millones anuales en concepto de gastos por la renovación del arsenal nuclear entre 2019 y 2028. El presupuesto de defensa de este país equivale al conjunto de los siete países que le siguen, mientras cerca de 50 millones de sus ciudadanos viven por debajo del umbral de la pobreza.
3+ Recuperar la “Guerra de las galaxias” de Ronald Reagan. El 17 de enero, Trump amenazó romper el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre del 1967 para la exploración y utilización del espacio con fines pacíficos, ratificado o firmado por 123 estados: “Mi próximo presupuesto invertirá en una tecnología de defensa de misiles basada en el espacio… debemos tener el dominio sobre espacio”, dijo; lo que significa establecer un escudo anti-misiles desde el espacio capaz de detectar la ruta de misiles balísticos y destruirlos en su trayectoria, e ingresar miles de millones de dólares en la cuenta de la industria aeroespacial, robándolos del bolsillo de los contribuyentes más pobres de EEUU y de Europa (¡será un proyecto de la OTAN!). Si el objetivo es acabar con una gran parte de la humanidad se puede hacer perfectamente desde los submarinos nucleares, y no hace falta ir al cielo para hacerlo.

4+ La ignorancia de Trump respecto a este tipo de armas. El presidente, al que le parecen pocas las ojivas nucleares que posee su país, preguntó en 2017 al ya destituido secretario de Defensa Jim Mattis “por qué el Pentágono no había construido 30.000 ojivas” (¡podría haber dicho 50 o 100.000!). El general responde que, por falta de presupuesto, y que además acabaría con los tratados mundiales control de las armas nucleares. Trump, para más inri, carece de la habilidad de Obama que, en 2010, consiguió del Congreso la ratificación del START III, paralelo a sobornar a las compañías de armas con un programa de mil millones de dólares durante diez años destinado a levantar dos nuevas fábricas de bombas nucleares y nuevas ojivas, misiles, aviones y submarinos. EEUU ha sido el único país en utilizar bombas atómicas matando a al menos 200.000 personas en unos minutos, sin haber sido castigado por ello.

5+ Abrir una brecha entre Rusia y China, como lo hizo Richard Nixon dividiendo China de la Unión Soviética, aunque al contrario de entonces, Moscú y Beijín hoy son como “uña y carne” o como dicen los chinos “más cerca que los labios a los dientes”.

6+ Aumentar la presión militar sobre China, ahora que no puede contener el avance tecnológico y comercial del Dragón Rojo. Así, le obliga a aumentar su gasto militar restándolo de sus inversiones en la alta tecnología o en el mega proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, para así hundirle como potencia: la carrera armamentística fue uno de los motivos del fin de la URSS.

7+ La obsesión de Trump por “renegociar” los tratados internacionales, por ser “malos” para EEUU. También pretende “renegociar” el START III (Tratado de Reducción de Armas Estratégicas) firmado en 2010 entre Barak Obama y Dimitri Medvedev. Por el momento ha salido del Acuerdo Nuclear de Irán, el de París o el NAFTA, y tampoco ha ofrecido alternativas al respecto. Por lo que su intención no es reformar el INF sino destruirlo.

8+ El madman estadounidense piensa que puede ganar una guerra nuclear, por eso sale de los tratados que la previenen. Se trata de otra manifestación de la política del Trumpismo de acabar con la diplomacia.

9+ Forzar a Corea del Norte a desnuclearizar.

10+ Desarrollar e instalar misiles de crucero de alcance intermedio en Asia-Pacífico.

Posibles consecuencias
a.       Aumentar el riesgo de guerra nuclear. Por primera vez desde 1972 no habrá ningún límite ni control sobre las fuerzas nucleares de EEUU y Rusia.
b.       Poner en peligro la renovación del tratado Start III que expira en 2021. Hasta hoy, ambos países habían cumplido con el límite de 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas.

c.       Un mayor deterioro en las relaciones de EEUU con China y Rusia.

d.       Sacrificar a Europa ante los intereses de EEUU: De hecho, Federica Mogherini pide a ambas partes mantener el acuerdo, y Alemania tacha de “lamentable” la decisión de Trump. También una decena de senadores demócratas han presentado una ley para prohibir cualquier tipo de financiación de armas que rompa el INF.

e.       Provocar más brechas entre EEUU y Europa. Ha sido Trump el responsable del colapso del INF, igual que del acuerdo nuclear con Irán (que parte de Europa intenta rescatar). ¿Realmente, EEUU tiene compromiso con la seguridad de Europa? Durante la “crisis de euromisiles” en 1980, Reino Unido, República Federal de Alemania, los Países Bajos, Italia y Bélgica acordaron desplegar 572 armas nucleares de EEUU en su suelo. ¿Lo volverán a hacer hoy?

f.        Empeorar las tensas relaciones de EEUU con Rusia y China.

g.       India, Japón y los estados europeos no sólo serán objetivos de más misiles nucleares, sino que tendrán que destinar un mayor presupuesto para los gastos militares.

h.       En Japón, se dará un impulso al militarismo nipón y también a sus exportaciones de submarinos nucleares; perjudicará a los intentos de Tokio y Beijing en mejorar sus relaciones, y reavivar el fuerte movimiento pacifista japonés contra las instalaciones militares de EEUU en Okinawa, Yokosuka, y Aomori.

i.        Desatar una carrera nuclear en el resto de los países del mundo. Israel ya cuenta con al menos 100 ojivas, e Irán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto o Brasil podrán apuntarse a la carrera.

j.        Acabar con la credibilidad de EEUU en las mesas de negociaciones con Corea del Norte, Irán, y otros países.

k.       A pesar de que Trump afirma querer aumentar la seguridad de EEUU, lo que ha hecho es desmantelar la arquitectura de la seguridad internacional. En estos momentos, la probabilidad de alcanzar un tratado similar a INF es remota por no decir nula.

Que la humanidad nos hayamos salvado de una aniquilación nuclear no ha sido por nuestra inteligencia, sino por pura suerte.


¡RENOVEMOS LA ESPERANZA!

Por: Dr. Miguel Antonio Bernal 
Durante los diez últimos años, la frustración y la decepción ciudadana, no han dejado de aumentar. Las autoridades rectoras de los distintos órganos del Estado no escatiman esfuerzos en sus cotidianas acciones anticiudadanas. Pero esta situación,   lejos de producir resignación o desmesura, nos debe llevar a que renovemos la esperanza y actuar más contundentemente sin vacilaciones,contra las manzanas podridas.
Los corruptos y crematísticos discípulos locales de Odebrecht continuan, desde sus posiciones de poder político y económico, tratando de convencernos que todos somos corruptos igual que ellos ellos. Así, entonces, pueden continuar haciendo de las suyas como hasta ahora, doblegándonos para que cunda entre nosotros la impresión de que no podemos hacer nada y que, no va a pasar nada.
Pero, si lejos de cruzarnos de brazos y ser simples  espectadores, hoy día, resituamos y revaloramos nuestras acciones y con ellas nuestra ardiente esperanza y dignidad ciudadana, podremos alcanzar que muchas cosas se modifiquen, se mejoren, se controlen o cambien de verdad, como debe ser.
Ello conlleva un repudio más activo y decidido a los abusos de poder perpetrados por ministros, magistrados de la CSJ y del TE, procuradora, por los diputados, jueces y fiscales, cuyo plan de gobierno es el saqueo y la manipulación de los Órganos del Estado para satisfacer sus insaciables y voraces intereses. 
Si no renovamos -de manera firme y decidida-nuestra  voluntad de acción política ciudadana y no logramos cambios profundos, en lugar de reformas superficiales y demagógicas, la impunidad, la corrupción y los corruptos ganarán aún más terreno, dando lugar a lo que algunos llaman "procesos de re-corrupción".
No posterguemos más el momento de asumir nuestra responsabilidad frente a los impostores y mediocres y bajocres, o seguirán destruyendo nuestro presente y violando nuestras esperanzas.

Abramos camino al entusiasmo, a la prudencia, a la responsabilidad esperanzadora para recuperar nuestro Panamá, nuestros valores humanos y humanistas. Asi vamos a construir las avenidas para mejorarnos y mejorar las instituciones. Un proceso constituyente democrático, participativo, pacific es el instrument más adecuado para dar el salto cualitativo, como nación, como país, como Estado, como república , como Sociedad.

Chick Corea Akoustic Band feat. John Patitucci & Dave Weckl - Heineken J...

Se habla español (y ocho idiomas mayas): Las aulas del Ixkan


Alejandro García
www.plazapublica.com.gt / 110219

En las comunidades de Ixcán se habla hasta 8 idiomas mayas. Los catedráticos de Ixcán, a veces, deben dar clases de idioma maya a niños de hasta cinco comunidades mayas al mismo tiempo. El interés, la metodología y formación docente proviene de lo gestionado por las Comunidades de Población en Resistencia. Esta es apenas una forma más de resistencia de una de las tantas comunidades afectadas y desplazadas durante el conflicto armado interno.

Juan Pedro Fabián, el maestro de primero “A” de la Escuela Oficial Rural Mixta en Primavera de Ixcán, empieza a dibujar una mano chueca en el pizarrón.

—Por favor, saquen sus cuadernos y ustedes también hagan lo mismo —ordena a los estudiantes.

El profe lleva el pelo hacia atrás. Viste camisa violeta, pantalón de vestir y mocasines negros ligeramente salpicados por gotas de lodo ya secas.

El ruido dentro de la clase es el típico en un aula de primaria. Los niños juegan a las luchitas, se dan coscorrones. Hay niñas descalzas; unas por comodidad, otras por carencia. Amigos cruzan la distancia continental del aula para pedir un lápiz. Dentro hay, pues, calor, caos, energía, anarquía. Afuera, un silencio sepulcral y el último rebote de un viejo balón de basquetbol que ha atravesado más porterías que canastas.

Una niña más se queja que la mano no le sale bien.
—Así ve —dice el profe Juan Pedro y ubica la mano de la niña sobre la hoja cuadriculada—. Solo repasalo.

Sus amigas lo imitan.
El profe Juan Pedro agrega uñas y arrugas a su mano. A un lado escribe mano en q’anjob’al, mam e ixil.

—¿Cómo decimos mano en q’anjob’al?

—Q’ab’—responden varios niños y niñas.

—Q’ab’—repite el profe, haciéndose a un lado y revelando lo que había escrito, como si el aliento de sus alumnos hubiese, en verdad, llegado en forma de tinta azul hasta el pizarrón que aún conserva el fantasma de lecciones pasadas.

—Sandrita, —continúa el maestro— ¿cómo se dice mano en q’eqchí?

—U’q’—sonríe Sandrita, quien aún no ha terminado de dibujar su mano, su u’q’.

Pie en q’anjob’al es jan, en mam es kan, en ixil es e’q, en q’eqchí… ¿En q’eqchí? Pero Sandrita, apenada, no recuerda. El profe Juan Pedro le pide que le pregunte a sus abuelos.

—Ellos sí se recuerdan—, dice.

Francisco, quien acaba de cumplir siete años, reclama que no le dio tiempo de desayunar, que tiene hambre o, en q’anjob’al, lowoj. Lowoj, nos explica, significa, “tengo hambre”. El padre de Francisco es ixil y su madre q’anjob’al. Pelo aprendemos que en q’eqchí es kesh, en q’anjob’al es kukis, en ixil, kuk. Kukis—kuk. Y así empiezan las similitudes que le permiten al profe Juan Pedro, y a todo el personal de la Escuela Oficial Rural Mixta, quizás a todas las profesoras y los profesores en Ixcán, poder enseñar a un grupo tan multilingüe y hacer sus clases más interesantes pues, como dice el profe, están aprendiendo varios idiomas a la vez.

Rana, por ejemplo, se dice paxa tanto en Ixil como en q’anjob’al. Banano, nos explica Victoria de 7 años, de padre q’echí y madre Ixil, es guiney, en Ixil y q’ajob’al.
—¿Pero tu papá es q’echí o q’anjob’al?

—Q’eqchí, —insiste, sonriendo—. El q’anjob’al lo aprendo acá.
—¿Y cómo se dice banano en q’eqchí? ¿Cómo dice banano tu papá?

Victoria piensa un rato. Hasta deja de dibujar. Parpadea.

—No me acuerdo, —sonríe.

—Recuerden, —insiste el profe Juan Pedro, con marcador en mano—. Si no se recuerdan cómo decir algo, pregúntenles a sus papás, o a sus abuelos y nos lo vienen a compartir en clase. Así todos aprendemos.

La vida en la selva

La diversidad lingüística de Ixcán proviene de su formación, en los años 60, cuando la iglesia católica ayudó a reubicar familias provenientes de Huehuetenango, San Marcos y algunas del mismo Quiché, que sufrían de pobreza extrema. Estas familias conformaron cinco cooperativas: Mayalán, Pueblo Nuevo, Xalbal, Los Ángeles y Cuarto Pueblo. Estas familias eran en su gran mayoría indígenas y hablaban, según los cálculos de Sabino Esteban, quien nació, creció y aún vive en Ixcán, hasta 13 idiomas mayas, “más el castellano”, dice el ahora catedrático y poeta.

Luego, a principios de los años 80, la violencia del conflicto armado obligó a varias comunidades del Quiché a salir. Se formaron entonces las Comunidades de Población en Resistencia o CPR. Unas familias desplazadas de Quiché se establecieron en Ixcán, mientras que otras en las sierras, cerca de Nebaj. Un movimiento similar ocurrió también en Petén. El objetivo de las CPR, primero, era resguardar la vida de las personas. Pronto, estas comunidades se convirtieron en refugios funcionales con acceso a agua, agricultura y educación.

Uno de los primeros esfuerzos educativos de la CPR fue formar alfabetizadores.

Eulalia Matías, maestra de quinto primaria recuerda que las autoridades de las CPR, en 1983, la escogieron, junto a otro grupo de adolescentes, para formarla como maestra. Eulalia, tenía 15 años. La capacitación duró dos semanas y juntó a Eulalia con otros actuales maestros de la Escuela Oficial, como Gabino Calmo (maestro de preprimaria) y Ramírez Pedro (maestro de primaria). Eulalia, Gabino y Ramírez, todos le dieron clases a Sabino en los años 80.

“Al principio no teníamos niveles; no había primer o segundo grado”, cuenta Eulalia, cuyo idioma materno es el akateko. “Era nuestra realidad. El hecho de tener niños de tantas edades nos obligaba a enseñar de todo un poco. Y, además, debíamos enseñar a los adultos.
Faltaba organización, también.”

Sabino coincide con esta desorganización.

De 7:30 a 12:30, las catedráticas daban clases de lectura y escritura a los niños que, con el tiempo, empezaron a recibir lecciones de español, matemáticas, ciencias naturales, estudios sociales y valores, según recuerda Sabino. Los adultos que no sabían leer o escribir eran alfabetizados por las tardes y durante los fines de semana.


A falta de escritorios y cuadernos, las y los niños escribían en pedazos de madera, en corteza y usando trozos de carbón. A veces en la misma tierra o en arena. Usaban rocas y ramas para los ejercicios matemáticos. No había pizarrones. Había troncos donde tallar las lecciones. Las aulas eran espacios improvisados, delimitados apenas por troncos y bancas precarias. Las clases, muchas veces, eran bajo el sol. Sabino recuerda una tarde de viento y lluvia que, mientras los adultos recibían sus clases de alfabetización, una fuerte ráfaga de viento destroncó una rama que cayó sobre una señora. “Y murió”, asegura Sabino.

Y en ocasiones, cuando el Ejército se acercaba, las comunidades eran obligadas a salir, a esconderse en lo más profundo de la montaña, a buscar un nuevo lugar. Por eso, cuenta la maestra Eulalia, parte de la educación estaba enfocada también en defender la vida.

“Les decíamos que, si cae una bomba, todos a tierra”, dice Eulalia. “Si ven un helicóptero, debían buscar un palo o un árbol y dar vueltas alrededor para siempre estar del lado contrario al helicóptero”. Sabino recuerda otras instrucciones como morder un palito seco durante un bombardeo para evitar que, por el susto del impacto o sonido de una bomba, se mordieran la lengua. También, en clase, aprendían qué frutas o plantas podían comer en caso se encontraran solos, o cómo pedir ingreso a otra CPR.

Estas movilizaciones ocurrían por dos razones, recuerda Sabino y Eulalia. Porque recibían alertas que el Ejército iba a avanzar a través de los campamentos. O de emergencia, porque algún pelotón militar aparecía cerca de donde las CPR estaban localizadas. Por eso, Sabino agrega que, las familias nunca desempacaban por completo sus pertenencias. “De noche sacábamos las chamarras y en la mañana las poníamos de vuelta en el saco de ropa. Lo mismo con el molino de nixtamal o los platos”, cuenta el catedrático.

Esteban Sabino asegura que no recibió una clase de idioma maya, sino hasta el sexto grado, por ahí de 1988, según los cálculos del maestro de preprimaria Gabino Calmo. 

Así vivieron estas comunidades, en la montaña, hasta 1996 cuando, luego de la firma de los acuerdos de paz, regresaron a Ixcán. Lo lograron con el apoyo de la diócesis de Quiché y el grupo católico francés Caritas. Las familias se ubicaron entonces en Xalbal, Primavera del Ixcán y Playa Grande. Ahí llevan más de 20 años, replicando las enseñanzas aprendidas en las CPR y aún resistiendo, sin acceso a una carretera formal, agua potable o el debido acompañamiento del Ministerio de Educación o la Academia de Lenguas Mayas —como aseguran los mismos catedráticos y catedráticas— para mantener viva la docena de idiomas que se hablan y, casi por inercia, se enseñan en Ixcán.

La escuela es reconocida por el Ministerio de Educación, ofrece hasta el nivel diversificado y se gestiona con fondos públicos. Utilizan el currículo nacional base, en el año 2018 atendieron a 98 alumnos de pre primaria y 281 en primaria.

La palabra generadora  

La educación multilingüe de Ixcán proviene de una guía educativa que realizó el padre jesuita Ricardo Falla con base a las similitudes de varios idiomas mayas. Esta guía fue introducida y puesta en práctica en 1988, según cuenta el padre Falla, por teléfono, desde Chiquimula.

El proyecto lingüístico, como lo llama el padre Falla, forma parte de una asesoría que hizo la iglesia católica para las CPR. Era un proyecto de historia que abarcaba desde el origen del hombre y la mujer hasta las lenguas e idiomas de Guatemala. Falla entregó el proyecto a la guerrilla, que supervisaba el material que ingresaba a las CPR, pero por revisiones y correcciones el envío a las comunidades se atrasó. En 1988 Falla decidió separar el último módulo, el de las lenguas e idiomas de Guatemala, el cual atravesó una revisión más rápida y pronto llegó hasta los campamentos.

La guía fue mimeografiada de la misma forma que fue elaborada: en las montañas.

La teoría de Falla se basa en el hecho de que hasta treinta idiomas mayas provienen del idioma llamado Protomaya el cual, según el lingüista y antropólogo estadounidense Terrence Kaufman, era el único idioma que se hablaba en Mesoamérica hace cuatro mil años. Este Protomaya, por ejemplo, eventualmente se ramificó en los siete idiomas mayas que se hablan en la Escuela Oficial Rural de Primavera del Ixcán. Estos son el q’anjob’al, mam, q’eqchí, ixil, akateko, pop’tí (llamado también jakalteko), chuj y el k’iche’. Esta ramificación se debe a la conquista, la esclavitud, las movilizaciones forzadas, migraciones y, principalmente, la castellanización, según revela el libro Atlas lingüístico de Guatemala.
Esta división permitió que varias palabras en diferentes idiomas, por su raíz compartida, conservaran similitudes o fueran completamente iguales. Por otro lado, las diferencias, según Sabino, ocurren mayoritariamente en los verbos y adjetivos. Candelaria López Ixcoy, académica e investigadora del Instituto de Investigación y Proyección Sobre Diversidad Sociocultural e Interculturalidad (ILI) concuerda y agrega que la sintaxis suele variar entre idiomas mayas. Finalmente, Celia Angélica Ajú, también del ILI, analiza que del Protomaya es más lo que se conserva que lo que se ha ido perdiendo.

Ambas expertas señalan que el caso de Ixcán, donde confluyeron tantos idiomas, es único. “Claro, está el caso de la ciudad, pero acá los idiomas no reciben el mismo protagonismo en clase”, añade López.

“Yo sabía este tronco común, del Protomaya, pues estudié varios cursos de lingüística; soy un aficionado. Por eso sé de las similitudes. Pero también porque las escuchaba en las conversaciones”, comenta el padre Falla. “Eso sí, tuve la ayuda de ocho o nueve maestros, uno por cada lengua, para hacer esta guía”.
“Pero las palabras que incluimos y sugeríamos que usaran en clase, debían generar más conversación, de ahí el nombre”, añade el padre. Esto quiere decir que buscaban no usar palabras como maíz que, en todos los idiomas que provienen del Protomaya es ixim. Contrario a ardilla, por ejemplo, que es kuk y permite añadirle más verbos como saltar, correr, escavar.

Esto no solo facilita la enseñanza a varios grupos lingüísticos en un mismo salón, sino la comprensión de los sonidos, sonidos como el de la X que, en muchos casos, suena a Sh. Y al enseñar estos sonidos también, según el padre Falla, ayuda a darles a entender las diferencias entre el castellano y los idiomas mayas. Señala el ejemplo de la letra K, que es poco común en el español, pero recurrente en los idiomas mayas.

A partir de estas similitudes y las recomendaciones del padre Falla, los y las catedráticas realizan actividades aún hoy, como la impulsada por el profe Juan Pedro Fabián a base de imágenes. O la del profesor Calmo quien agrupa a los niños por idioma y realiza un juego de memoria. “¿Cabeza?” dice, y las y los estudiantes responden en su idioma. “¿Nariz?” y el maestro Calmo se toca la nariz. “¿Los ojos?” y se tapa los ojos. “¿La boca?” dice, con las manos sobre la boca. “¿Cómo se dice uno?” y sus estudiantes cuentan del uno al diez.

Samuel Lucas Gregorio, maestro de la Escuela Normal Intercultural de Xalbal y de origen Mam, agrupa a sus estudiantes por idiomas. Cada grupo prepara una presentación en su idioma y luego exponen. “Un miembro del grupo expone en su idioma”, dice Samuel Lucas, “mientras el miembro que mejor domina ese idioma traduce al español para que toda la clase los entienda”.
El director de la escuela en Primavera, Edgar Monzón, hace énfasis que en cada clase los catedráticas recalcan siempre la importancia a sus estudiantes de consultarle a sus padres y abuelos, “pues son quienes mejor conservan el idioma”, señala.

Diálogo generacional

En la casa Baltazar confluyen cuatro generaciones q’anjob’al. Eulalia, de 20 años y vestida de corte, nos recibe con un vaso de limonada fresca. A pesar de la humedad y el calor espeso, su frente permanece inmaculada.

—¿Cómo fue su niñez? ¿Hablaban q’anjob’al en casa?

—Ah sí. Peor con los abuelos —sonríe Eulalia—. Fue hasta que llegamos a la escuela que aprendimos la castilla. Siempre en la casa, entre nosotros hablábamos en q’anjob’al. Los más chiquitos también— agrega, y señala a su hijo mayor, José Wilfredo, que actualmente cursan la primaria—. Él aprende acá el q’anjob’al.
—¿Es el idioma donde se siente más cómoda?

—Sí, siempre. Pero ellos también nos decían que debíamos practicarlo, para no perderlo. Y por eso también seguimos usando el traje.

Eulalia nos cuenta que ella nació ya acá, en Primavera, mientras que sus padres y abuelos son de Huehuetenango, de Santa Eulalia y Santa Cruz Barillas, y todos orgullosos q’anjob’ales. Eulalia se jacta, además, de haber sido la que mejor hablaba q’anjob’al en la escuela, que no necesitaba ayuda con las tareas. El director Edgar Monzón sonríe y admite que los q’anjob’ales en Primavera son usualmente quienes dominan mejor su idioma.

Al rato sus abuelos, Simón Baltazar de 92 años y Eulalia Francisco de 80, emergen despacio de sus habitaciones, para posar para una foto. Simón viste una limpísima camisola de Argentina mientras su esposa, pequeña y con el pelo plateado, porta un traje similar al de su nieta. Eulalia Baltazar le pide algo a sus hijos en q’anjob’al. Que se apuren, quizás. O que no hagan tanto relajo. O que, una vez terminada la sesión de fotos, José debe terminar sus tareas antes de que regrese su tío de cortar cardamomo.

Mientras salimos de la casa de los Baltazar, el director Monzón explica que parte de lo que permite que esta familia conserve su idioma es que todos son q’anjob’ales. En una de las clases de Pedro Baltazar, por ejemplo, Sexto primaria “A”, el maestro tiene la libertad de hablar el idioma libremente pues ahí coincidieron el 80 % de los q’anjob’ales del grado. “Así como ellos lo conservan, en otras familias se ha ido perdiendo, o no dominan tanto su idioma”, continúa Monzón. “Esto se da más cuando se unen familias de diferentes grupos, un ixil con una mam, por ejemplo. A veces el padre enseña su idioma. Otras veces, como el padre está trabajando, la madre enseña el suyo. Y muchas veces no enseñan ninguno. Optan por el castellano”. El maestro Samuel Lucas Gregorio también señala la migración como una de las causantes de que se estén perdiendo los idiomas. “Especialmente en familias numerosas”, cuenta. “Vemos que un niño, el menor de cuatro hermanos, ya no lo habla tan bien como sus hermanos mayores porque sus papás se fueron a los Estados Unidos y él se queda viviendo con un tío. Se pierde la secuencia del idioma”.

También hay casos excepcionales donde los padres enseñan ambos.

Como el caso de Lotario Catún, q’eqchí de Cobán, y Anabelia Antonio, mam de Todos Santos, Huehuetenango, quienes, cuando nació su primera hija, Gloria Elizabeth, hace once años, decidieron que ella hablaría ambos idiomas. Más el castellano.

—Conversamos un buen tiempo y decidimos que tanto el idioma de ella como el mío, son importantes, —relata Lotario, de gorra blanca y camisa color vino tinto.

—Yo más o menos le entiendo su idioma, y él también un poco entiende el mío. El resto lo comunicamos en castilla —añade su esposa—. Ahora ellas —dice, señalando a Gloria y su hermana menor Miriam de ocho años— no lo pueden hablar. Lo entienden, pero contestan en castilla.

—A veces les hablo en q’eqchí y sí me contestan —interrumpe Lotario a tiempo que suena el urgente canto de un gallo—. Ha sido poco a poco.

Si bien el padre admite que a veces se le dificulta enseñarle q’eqchí a sus hijas, pues su trabajo lo mantiene lejos de casa, él y su esposa decidieron que ese intercambio lingüístico sería algo de todos los días. Confían, además, en el refuerzo que reciben sus hijas en la escuela.

Sin embargo, Monzón y los catedráticos admiten que un periodo de clases, una hora a la semana no es suficiente para que los alumnos dominen al 100 % su idioma materno. Aún con la ayuda de sus padres, el castellano ha desplazado, en la mayoría de los casos, a los idiomas mayas.  

Pero no todas son malas noticias. A pesar de las carencias y dificultades, todas las familias entrevistadas coincidieron en lo importante que es que sus hijos y nietos aprendan el idioma materno.

Los estudiantes también.

César Bernabé Pablo, que cursa el cuarto grado, dice que para los q’anjob’aleños es un derecho saber su idioma. Matías Miguel, compañero de grado de César, lo llama algo esencial. Estela Rosa, quien acaba de pasar a tercer grado, dice que sería bonito dominar su idioma materno, el mam, “porque yo amo mi idioma”, sonríe; sus pequeños ojos marrones atrapados entre emoción y curiosidad, “ya quiero poder hablar con mis abuelos solo con el mam”. Roberto Antonio, también de tercer grado, dice que su sueño es aprender inglés, pero antes, quiere dominar el q’anjob’al, “al 100 %”, remata, “es parte de nuestra cultura; el idioma está en nuestra sangre y no deberíamos perderlo. No podemos permitir que se pierda”.

Antes de terminar el día, Ramírez Pedro, maestro desde 1983, q’anjob’al, saca una vieja guitarra acústica. La afina. Lleva a sus alumnos de segundo “A” a la clase de al lado, a la sección “B”. Todos empiezan a cantar Las lenguas de mi tierra, canción escrita por el padre Falla, en honor a los idiomas que se hablaban y enseñaban en las CPR, y se hablan y enseñan en Primavera. En Xalbal. En Ixcán.