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Caminar una milla extra por Panamá

Por: Rev. Pbro. Manning Maxie Suárez +


Por todas partes en este país por donde caminemos, encontramos una situación tétrica y dantesca en los diferentes distritos y corregimientos de nuestra hermosa nación. La cuarentena necesaria, el cierre de miles de negocios y el desempleo galopante que ya suma el 20%, son algunas realidades con las que nos encontraremos. El Coronavirus y sus diversas variantes, nos ha sometido a todos en una batalla singular que está acabando con las pocas esperanzas de este pueblo como con la estabilidad mental de muchas personas. La informalidad se ha incrementado y como ya sabemos, 2 de cada 3 empleos en Panamá es informal. Nuestra economía en general está cada día más caótica pareciendo que la esperanza de días mejores se disipan en el horizonte. 

En medio de esta desesperación colectiva, hace falta que “nuestros líderes”, a todos los niveles, se empoderen con extraordinaria determinación y fe, debemos comenzar a levantar a nuestra nación del fango en que nos encontramos.  Las soluciones no la tienen ni el poder ejecutivo y mucho menos el legislativo, el poder para cambiar nuestra situación se encuentra en la voz del pueblo “Vox Populi, Vox Dei”, y es esa voz que nos llama ahora, que nos convoca a realizar un verdadero “Sacrificio Colectivo” donde el esfuerzo extraordinario de todos nuestros hombres y mujeres nos inviten a dar esa milla extra por Panamá.

En su momento histórico el presidente de la nación norteamericana John F. Kennedy exhortaba a su pueblo con aquella frase que quedó en la historia de esta nación: “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país”.  Los que vivimos en esta nación, debemos responsabilizarnos por el futuro de la misma, necesitamos agarrar al “Toro por los Cachos”, y asumir nuestro papel histórico dando lo mejor de nosotros de manera pro activa.  Es el momento, como decía el inglés Winston Churchill de hacer nuestro sacrificio con “sangre, sudor y lágrimas”.  Debemos, la sociedad panameña buscar nuestro rumbo, nuestro norte y comprometernos en la construcción de una nación que respete y cumpla con las leyes de nuestra carta magna, para que vivamos con un corazón íntegro de manera que deseemos lo mejor para cada persona que viva en esta gran nación.

Hace dos mil años, un hombre que vivía en la antigua y sometida palestina por el imperio romano, Jesús de Nazareth dijo a su pueblo como una de las grandes máximas evangélicas lo siguiente: “Si te obligan a llevar carga una milla, llévala dos.” (Mateo 5, 41).  Este pasaje que se suman a aquellos valores que Jesús compartió después de dar su sermón del monte (Mateo 5), y que los cristianos de todos los tiempos deben seguir como una guía para su vida diaria, debe obligarnos a todos a tomarlos para sí como parte de nuestro código de conducta en esta vida.

Dice este pasaje del evangelista Mateo “Si te obligan a llevar carga una milla, llévala dos” (v 41).  Hoy, esa voz del pueblo, que es la voz de Dios, nos está pidiendo que escuchemos como pueblo, la voz del hijo de Dios: Jesús de Nazareth.  Necesitamos, por Panamá “Caminar esa milla extra por Panamá”.  Y como en tiempos de guerra, cansados, hambrientos, heridos y enfermos sigamos luchando por levantar a nuestra nación contra este horrible virus que ya ha cobrado la vida de más de seis mil quinientos (6,500.00) panameños. 

Oremos a él diciendo: “Omnipotente Dios, que nos has dado esta buena tierra por heredad: Humildemente suplicamos tu ayuda para mostrarnos siempre como un pueblo reconocido de tu favor y gozoso de hacer tu voluntad. Bendice nuestro país con labor honorable, conocimiento íntegro y costumbres virtuosas. Guárdanos de toda violencia, discordia y confusión; de orgullo, arrogancia y de todo mal camino. Defiende nuestras libertades, y forja un pueblo unido de las multitudes que han venido aquí de las diversas naciones y lenguas. Inviste con el espíritu de sabiduría a quienes en tu Nombre confiamos la autoridad del gobierno, para que haya justicia y paz en el país y que, por medio de la obediencia a tu ley, manifestemos tu alabanza entre las naciones de la tierra. En tiempo de prosperidad, llena nuestros corazones de gratitud, y en el día de la angustia, no permitas que nuestra confianza en ti desfallezca; todo lo cual te pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.  Ánimo Panamá.

Eco Teólogo

Sacerdote

Oración tomada del Libro de Oración Común de la Iglesia Anglicana