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Siria, 2019 y por qué la guerra liderada por EEUU y Rusia continuará


Nazanin Armanian
www.publico.es / 241218

A pesar de que algunos jugadores de la guerra internacional que tiene lugar en Siria han conseguido sus objetivos, otros en busca de maximizar sus beneficios impiden el final del dolor y sufrimiento de los supervivientes. Al contrario de la guerra contra Irak, donde salvo su ejército, nadie se enfrentó a la coalición de diez país agresores unidos por diez objetivos comunes, en Siria todos luchan contra todos, persiguen distintas metas y discrepan sobre cómo terminar el conflicto y qué tipo de orden establecer en la región (y en el mundo). Hoy, EEUU controla un tercio del suelo sirio, Rusia casi la mitad y los grupos terroristas proturcos y prosaudíes el resto del país.

¿Quién ganó y quién perdió?

*EEUU ha logrado:

+Continuar con el proyecto del “Nuevo Oriente Próximo”(NOP), cuyos pilares son: a) eliminar a los rivales de Israel, b) debilitar los poderosos estados y convertirlos en minicolonias, y c) desmantelar los sistemas seculares e implantar teocracias, puesto que el capitalismo religioso tiene más capacidad de impedir el progreso de los pueblos: Siria es el último estado semilaico de la región.

+Convertir Siria en una trampa, ideada por Obama que se negó a derrocar a Asad, para así desgastar a Turquía, Rusia, Irán y Hizbolá. Por ello, nunca entregó a la oposición la ayuda necesaria para ganar ya que su función ha sido simplemente demoler el estado y el país. Y han cumplido con esta misión.
+“Otanizar” todo el Mediterráneo.

+Cortar la ruta de la seda, de China, en Siria.

+Implantar por primera vez unas 20 instalaciones y bases militares en este corazón de Eurasia, creando por fin una zona de amortiguación en Siria, y no para proteger a los refugiados sino para sus efectivos.

Sin embargo, la discrepancia entre el Pentágono (que apuesta por centrarse en el NOP y Rusia) y los dos últimos presidentes, Obama y Trump que dan prioridad a la contención de China, le impide a EEUU terminar el conflicto. Ahora se dedica a separar a Ankara de Rusia y a Siria de Irán.


+Evitar que Bashar al Asad corriera (de momento) la suerte de Sadam y Gadafi.

+Convertirse de una potencia regional a una global.

+Fortalecer su influencia en la región.

+Detener el avance de los yihadistas, en parte gracias a sus acuerdos con Arabia Saudí.

+Salvar su base naval en Tartus e inaugurar otra aérea en Hmeymim.

+Ganar una de las guerras de gas, evitando la construcción del “Gaseoducto Árabe” y el de Irán-Mediterráneo.

+Crear una brecha en la OTAN, al permitir que Turquía atacase a los kurdos protegidos por EEUU, mientras entretiene al imprevisible Tayyeb Erdogan en una interminable batalla segundaria.

Pero, los logros de Rusia dependen de la voluntad de Israel y EEUU. Además, su “aliado” iraní se niega a salir de Siria, dando pretexto a Netanyahu para seguir atacando a este país, destrozando las tropas de Asad. Por otro lado, el derribo del avión ruso, por Israel, el 18 de septiembre ha dañado gravemente las magníficas relaciones ruso-israelíes, dificultando consolidar los acuerdos.

*Israel, ha podido:

+Desintegrar el Eje de Resistencia formado por Teherán, Damasco, Hizbolá y Hamas, y privar a Irán de su “profundidad estratégica”, en parte gracias a una insólita alianza con Arabia Saudí, Qatar y Turquía, con los que ha compartido el patrocinio del “yihadismo sunnita”.

+Acabar con la idea del estado palestino. Ahora, para mayor preocupación de Irán, Netanyahu amenaza con atacar al Líbano.

Pero, Israel menosprecia a un Teherán que no tiene ninguna intención de salir de Siria. Por lo que ambos continuarán su guerra en el suelo sirio. El temor de Israel, de que las milicias chiítas reclutadas por Irán (en gran parte afganos y pakistaníes), se conviertan en otro Hizbolá, es absurdo, ya que éstas no son nativas, y no están allí para morir por un país que no es suyo.

*Turquía ha sido el gran perdedor, no consiguió:

+Recuperar la hegemonía “otomana” y sunnita (versión Hermandad Musulmana) sobre Siria, ni su mercado, ni sus reservas de gas y petróleo, y pasó de tener un crecimiento del 8.8% en 2011 al 2,3% en 2018. Además, tuvo que gastar al menos 4.5 millones de dólares (hasta el 2014) en ayuda directa a los 3 millones de refugiados sirios.

+Aplastar a los kurdos de Turquía, y para más inri se encontró con una entidad kurda en Siria, dirigida por las Unidades de Defensa del Pueblo (YPG), alineado con el PKK. Ankara, ha dado un ultimátum a EEUU para que expulse a esta fuerza de la ciudad árabe de Manbich, sino lanzaría una ofensiva a la urbe. Pero, el Mando Central de EEUU para Oriente Próximo (CENTCOM) se niega a perder el control sobre la parte oriental de Éufrates, una línea natural que le servirá para separar las regiones árabes de las kurdas, como rebeló el “sirialeaks”. El pueblo kurdo, al igual que el resto de sirios, son las principales víctimas de los pactos infames de las potencias.

Más leña para el infierno

* Los ganadores no han logrado eliminar la resistencia de los “perdedores”.
* Las fuerzas de la oposición no han sido capaces de formar un gobierno alternativo a Damasco. EEUU es consciente de que parte de los “rebeldes” es tan antiestadounidense como anti Asad. La filial de la Hermandad Musulmana, organización de derecha sunnita respaldada por el Partido Demócrata de EEUU, que es el sector más fuerte de la oposición, en Siria es más reaccionaria que sus ramas en Egipto o Túnez: de perfil talibán, en caso de ganar pueden, en colaboración de los caníbales “yihadistas”, afganizar el país, donde cada señor de guerra controle una zona, empujando a los alauies armados a las montañas. Al no haber una alternativa viable a Asad, la guerra continuará, a pesar de que el único actor que necesita realmente al presidente es Irán.
* La inexistencia de un proyecto aglutinador para levantar un nuevo sistema político: El propio Asad, que se presenta como, ”Yo o el caos” (señalando a Libia), se opone al borrador de la Constitución elaborada por Rusia, que prevé un sistema parlamentario que pondría fin a la dinastía Asad.
* El desacuerdo sobre quiénes deben formar parte de las negociaciones de paz: EEUU e Israel se oponen a la participación de Asad e Irán; Rusia a los grupos “yihadistas”, y Turquía a los kurdos de YPG. Llama la atención que el equipo del presidente Asad esté ausente en las negociaciones de paz de Astaná y de Ginebra.

Nueva tragedia kurda

Entre los motivos del fracaso del independentismo kurdo está su geografía, no tener  acceso al mar, y estar rodeado por estados hostiles. El destino de Rojava es una carta en manos de EEUU y Rusia para regular sus relaciones con Ankara: el 90% de las reservas de petróleo y gas de Siria, sus recursos hídricos, y la producción de cereales están en la región kurda.

Para Washington los kurdos tenían una fecha de caducidad, al igual que los kurdos de Irak. En Siria, los utilizó como su “fuerza terrestre”. Según Aldar Khalil, un dirigente de YPG, cuando rechazaron el ultimátum ruso de devolver Afrin a Asad, o serían atacados por Turquía, EEUU ignoró su petición de ayuda mientras Erdogan arrasaba Afrin dejando miles de víctimas civiles a su paso.  Pero, Damasco dejó a la guerrilla pasar por su territorio para ayudar a los compañeros en Afrin, pensando que ganaba de todas formas: los kurdos y los turcos se mataban en aquella ciudad azotada.

La jugada del CENTOCOM con los kurdos sirios para engañar a Turquía no ha funcionado: para que nadie le acusase de cooperar los “terroristas pro PKK”, les bautizó como Unidades de Protección del Pueblo, y después de las protestas turcas, contrató a miles de mercenarios árabes y los introdujo en el grupo llamándole “Fuerzas Democráticas Sirias (SDF)”. Turquía ahora también exige la disolución de esta fuerza paramilitar. EEUU les ha ofrecido a los turcos dejar en paz a SDF, a cambio entregará la cabeza de tres líderes de PKK, a los que ya ha puesto en busca y captura con una recompensa de 12 millones de dólares.

Asad, en caso de permanecer el poder, no tiene otro remedio que alcanzar un acuerdo con EEUU para reconocer una autonomía kurda, siempre y cuando no sea dirigida por YPG, aunque seguramente con menor autonomía que los kurdos de Irak, quienes curiosamente han establecido una buena relación con Ankara. Pero, Erdogan no permitirá una segunda “autonomía kurda” en Siria, a la que podrá seguir una tercera en Turquía y una cuarta en Irán.

Mientras, el número de víctimas de esta devastadora guerra sigue aumentando: por no tener acceso a la atención sanitaria, al agua potable, a alimentos; por morir bajo los bombardeos (las últimas 33 personas en Deir al Zur, el 18 de noviembre, por EEUU); en el camino de la huida del infierno, y por quedarse atrapados en las zonas controladas por los terroristas, a pesar de que las televisiones ya silencian sus barbaridades.