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Nueve hipótesis sobre la (no) salida del ejército de EEUU de Siria


www.publico.es / 261218

“Ya que hemos derrotado a ISIS en Siria, las tropas regresarán a casa”. Algo así dijo el presidente Trump el 19 de diciembre, provocando un terremoto político. Los neocon le acusan de cometer un error colosal que puede propiciar otro 11-S, de entregar Siria a Irán y Rusia o de traición a los aliados kurdos.

Obviamente, EEUU no ha derrotado a ISIS, porque:

1) El “yihadismo” es una criatura del Pentágono, Israel y el Reino Unido, como confirma el exempleado de la NSA, Edward Snowden o The New York Times (del 24 de marzo de 2013), que revelaba que la CIA había enviado toneladas de equipos militares a los rebeldes vía países árabes y Turquía;

2) Los combates contra el ISIS los libra Rusia, el ejército sirio, las milicias de Irán y los kurdos, que no EEUU;

3) Al menos 2,5 millones de sirios aún siguen siendo rehenes de los terroristas en diferentes regiones del país,

4) Miles de “yihadistas”, tras cumplir con su misión (que ha sido demoler el estado sirio) han sido trasladados por la CIA al arco de crisis en Asia central y oriental para seguir haciendo de paramilitares de la OTAN en los países estratégicos. Por eso, Israel ya ha dejado de armarlos en Siria.


Algunas hipótesis

Ya que EEUU nunca ha replegado sus tropas de ningún país de forma voluntaria, aquí se explican posibles ideas:

A) Que se trate de fake news. La “misión cumplida” de Trump sobre Siria suena a la de George W. Bush cuando en 2003 anunció la destrucción total del Irak imperialista y derrocó a su presidente legal Sadam Husein: 15 años después las tropas siguen allí. También Obama presumió en 2011 de matar al demonio Bin Laden (bueno, a su fantasma), declarando el fin del mal, aunque en 2014 resucitó el terrorismo en Siria, para justificar otra agresión militar a otro país estratégico. Si es cierto que Trump repatria a sus soldados una vez que “cumplen una misión” ¿qué hacen en Japón o en Alemania 74 años después del fin de la Segunda Guerra? ¿Por qué no desmantela las cerca de 800 bases militares sembradas por el planeta? El 5 de octubre pasado, John Bolton, el (aún) Asesor de Seguridad de Donald Trump decía que la amenaza terrorista en Siria es “más compleja que nunca” y que EEUU permanecerá allí de forma indefinida. ¿Quién miente y por qué? EEUU ya cuenta con unas 20 bases instalaciones militares en Siria. Es ingenuo pensar que por las buenas vaya a perder esta conquista en Eurasia. Dice The Fact Checker’s database, un detector de mentiras de los discursos de Trump, que, hasta noviembre del 2018, el presidente había dicho 7.546 mentiras. 

B) Que sea una retirada provisional mientras dure la ofensiva de Turquía sobre la ciudad árabe de Manbich de Siria para “liberarla” de los kurdos. Trump, que ordenó salir de Siria a todo el personal del Departamento de Estado en 24 horas, apoya el ataque mientras salva a sus soldados de quedarse atrapados entre el fuego cruzado (y también de una posible represalia de Irán en caso de que Israel cumpla con sus amenazas y ataque al Líbano). De esta manera, Trump acaba con la autonomía kurda y una crisis “innecesaria” que el Pentágono ha provocado con Turquía utilizando a los kurdos y de paso tiende una trampa al ejército sirio, enfrentándolos con los turcos al defender su tierra. Éste era el precio que Erdogan había puesto a la cabeza del príncipe Mohammed Bin Salman (el autor nada intelectual del crimen de Khashoggi), demandando además el levantamiento de las sanciones contra Qatar y la expulsión del teólogo opositor Fethullah Gülen residente en EEUU. A cambio, Erdogan renovaría sus votos con la OTAN, pagaría los 3.500 millones de dólares por el sistema de defensa Patriot, y otros millones por los F35, Arabia y Emiratos Árabes Unidos -que, según el diario turco Yenisafak habían enviado tropas a la región kurda de Siria-, dejarán de apoyar a Rojava, y congelarán los millones que iban a destinarles. El anuncio del alto el fuego en Yemen es otra de las medidas de Washington para lavar la cara de los saudíes.

C) Una medida electoralista, justo antes de navidad, como un regalo a las familias de los militares que forman parte de su base social y un golpe de efecto tras perder las elecciones parlamentarias del noviembre. En esta línea está destinar miles de millones de dólares a un absurdo y cruel muro con México.

D) Una táctica de distracción. Trump se enfrenta a un año judicial muy complicado con varias investigaciones sobre el Caso Mueller, la Fundación Trump y “Rusiagate”. No hay que descartar, por otro lado, que, con el mismo objetivo, recurra a una guerra como cortina de humo.

E) Trasladar los focos hacia Irán: Tras dos décadas de ausencia, EEUU vuelve a enviar al portaaviones nuclear John C. Stennis al golfo Pérsico, mientras fortalece su presencia en la base militar que posee en la ciudad kurda iraquí de Erbil, en la frontera con Irán. Por otro lado, es posible que Trump, al excluir a ocho países de las sanciones que ha impuesto sobre petróleo iraní, haya querido demostrar que el embargo no ha sido efectivo para detener “el terrorismo iraní” y haya querido castigarle militarmente, aunque de momento prefiere apretar la soga económica en el cuello de los iraníes para que sean ellos quienes acaben con la República Islámica.

Trump ha cesado al Secretario de Defensa, general Mattis, el último defensor del acuerdo nuclear con Irán y de relaciones cordiales con China, quien se había opuesto a que el primer viaje al extranjero del presidente fuese a Arabia e Israel.

La designación de Yossi Cohen como nuevo director del Mossad: es un fanático anti iraní, experto en operaciones encubiertas en extranjero.

F) Privatizar las guerras: Otro de los motivos de la “dimisión” de Mattis ha sido su disconformidad con Trump por delegar las “misiones” militares del Pentágono a las compañías privadas, por manchar la imagen de EEUU y buscar sólo la maximización sus beneficios particulares. Constellis Group (antes Blackwater) que ha sido acusado de torturas en Irak, celebra su caída: así 8.000 “contratados” reemplazarían a unos 23.000 soldados de la OTAN en Afganistán, por ejemplo. También, la formación de unos 40.000 hombres kurdo-árabes de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) por el Pentágono, o el proyecto de la “OTAN árabe” va en esta dirección: EEUU dirigirá las operaciones militares utilizando sus armas avanzadas y sus asesores y el dinero y la carne de cañón los pondrán otros.

G) Entregar la dirección de la guerra siria a la OTAN: Turquía y Francia le quitarán un peso de encima a EEUU, y al quedarse empantanados en este conflicto dejarán de ser contestones ante Trump. Así, EEUU además repartirá con los aliados el odio que sienten los pueblos de la región contra el país que sólo en los últimos dos décadas ha destruido la vida de cerca de 100 millones de personas.

H) Hacer de Madman, provocando coas y nerviosismo en Siria para que el ejército de EEUU fuese invitado para ocupar “legalmente” el país, la misma táctica que utilizó Obama en 2009 sacando parte de sus tropas ilegales de Irak para luego enviar 3.000 soldados más a petición del primer ministro Nuri al Maliki. Así, además de agradecérselo, le pagarán la manutención de los ocupantes. Trump muestra así su malestar hacia Israel por haber contratado a dos firmas chinas que administrarán los puertos de Haifa y Ashdod (como parte de la Nueva Ruta de la Seda), en vez de acoger a la Marina de EEUU.

I) Que Arabia Saudí y Qatar, afectados por la caída de los precios del petróleo, ya no puedan seguir financiando las tropas de EEUU en Siria, que no han cumplido con su “encargo” de acabar con Asad y expulsar a Irán.

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La guerra contra el terrorismo es un chollo del que el complejo industrial-militar no va a renunciar. La amenaza contra EEUU y sus aliados es cero, mientras el imperialismo necesita recursos naturales y más mercados: la batalla por los últimos barriles de petróleo no ha hecho más que empezar. Como la decisión de Trump es más bien personal que una nueva estrategia de EEUU, ésta puede ser corregida, matizada o revocada.