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Del conocer, la universidad, y la sostenibilidad del desarrollo


El saber de la Ciudad, 18-20

Del conocer, la universidad, y la sostenibilidad del desarrollo
Por: Guillermo Castro H.

El conocer es una actividad social que opera mediante la organización y orientación de procesos de producción, aplicación y difusión del conocimiento correspondientes a los intereses mayores de la sociedad a la que nos debemos. Vista así, la producción del conocimiento mediante la investigación define la calidad del conjunto de esa gestión. Y esto es tanto más relevante cuando queremos – debemos – vincular la gestión del conocimiento al desarrollo sostenible.

En la década de 1950, el desarrollo designó una situación deseable de crecimiento económico con bienestar social y participación política, al alcance de todas las sociedades de un sistema internacional en expansión. Treinta años después, sin embargo, ese ideal de civilización entró en contradicción con circunstancias que generaban una situación de crecimiento incierto, inequidad social persistente, degradación ambiental constante, y deterioro institucional creciente. Así, para 1987, el desarrollo deseable pasó a ser el sostenible; después, lo fue el humano, y luego el humano sostenible, como distinto a otro que no sería ni una cosa ni la otra.

Hoy, el desarrollo del que se trata es el de nuestra propia especie en lo mejor de sus características distintivas, como la solidaridad, el trabajo, el razonar y la cultura, y la dificultad a vencer es la planteada por todo lo que se opone al despliegue de esas características. Esto define el papel de la investigación científica ante la sostenibilidad del desarrollo humano, en momentos en que el progreso de la ciencia vincula de modo nuevo todas las relaciones de los seres humanos entre sí, y con su entorno natural.

El conocer de hoy integra por síntesis lo que el de ayer ayer desagregó mediante el desglose de la realidad en sus componentes fundamentales.  Con ello, a las tres áreas tradicionales de la actividad universitaria – la investigación, la educación y la extensión – se agrega la necesidad de otra, la innovación, que estimule y facilite el desarrollo de formas nuevas de integración de la universidad con su propia sociedad. De eso depende ya, y dependerá cada vez más, la calidad académica y técnica de toda universidad.

Panamá puede enfrentar retos como estos. Hemos encarado con éxito la administración y el desarrollo de nuestro Canal interoceánico, y de la plataforma de servicios globales que complementa su aporte al progreso de nuestro país. Y hemos sido capaces también – a una escala mucho más modesta, y de mucho menor dotación de recursos – de transformar el viejo Laboratorio Conmemorativo Gorgas de Medicina Tropical e Higiene en un moderno Instituto de Estudios de la Salud, y de crear un Instituto de Investigaciones Científicas Avanzadas y Servicios de Alta Tecnología, que nos vinculan con la producción global de conocimientos en sus campos de especialidad.  A una escala mayor, disponemos ya de una Ciudad del Saber que hoy tiene la misión de fomentar la innovación para el cambio social, y contribuir así a la creación de una sociedad democrática, próspera, equitativa y sostenible en Panamá. Sin duda alguna, crecemos con el mundo, para ayudarlo a crecer.

Ciudad del Saber, Panamá, 18 de mayo de 2018.