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Consumo de drogas en Panamá: ¿hacemos lo suficiente?


Jorge L. Prosperi

En este artículo planteo que el consumo de drogas en Panamá y en la región es un problema de salud pública y necesitamos hacer mucho más. Comparto información internacional y nacional que sustenta mi punto de vista, los invito a darle una lectura crítica a esta entrega y sumarnos todos a la lucha contra este flagelo, pues como nos señala UNODC “no reconocer o no comprender que la drogodependencia es un problema de salud refuerza el ciclo de marginación que a menudo afecta a las personas con trastornos relacionados con el consumo de drogas, lo que dificulta su recuperación e integración social” y es un obstáculo al desarrollo sostenible de nuestro país.

Breve vistazo a la situación del consumo de drogas en el mundo

De acuerdo al Informe Mundial sobre las Drogas 2016 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, se calcula que 1 de cada 20 adultos, es decir, alrededor de 250 millones de personas de entre 15 y 64 años, consumieron por lo menos una droga en 2014. El uso de sustancias psicoactivas ha sido reconocido como un problema importante de salud pública para las Américas, el que lleva asociado una carga importante de muertes prematuras y discapacidad. El informe citado también nos dice que el número de muertes relacionadas con las drogas, que en 2014 se calculó en alrededor de 207.400, es decir, 43,5 muertes por millón de personas de entre 15 y 64 años, ha permanecido estable en todo el mundo, aunque sigue siendo inaceptable y evitable. Las muertes por sobredosis representan aproximadamente entre un tercio y la mitad de todas las muertes relacionadas con las drogas, que en la mayoría de los casos se deben a los opioides. El período inmediatamente posterior a la excarcelación se asocia con un aumento considerable del riesgo de muerte por causas relacionadas con drogas (principalmente por sobredosis), cuya tasa de mortalidad es mucho mayor que la mortalidad por todas las causas en la población general.

Situación del consumo de drogas en Panamá

La Comisión Nacional para el Estudio y la Prevención de los Delitos Relacionados con Drogas (CONAPRED) y el Observatorio Panameño de Drogas brindó a finales del año pasado, los resultados del último informe realizado la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD), que se realiza periódicamente con un estudio epidemiológico regional para ayudar a los Estados miembros en la producción de información y estadísticas oportunas, confiables y comparables sobre la demanda y la oferta de sustancias psicoactivas (SPA), en las que participó Panamá.

Asumo que la información que aportamos corresponde a la Segunda Encuesta Nacional de Hogares sobre Consumo de Drogas, realizada por el Observatorio panameño de Drogas de la CONAPRED en 2015, por lo que les comparto dos párrafos y los invito a la lectura completa del documento porque ofrece la información más actualizada sobre la situación nacional.

Este reporte indica la magnitud y características del consumo de drogas licitas e ilícitas en Panamá, determina la prevalencia de consumo de sustancias psicoactivas, en vida, en el último año y en el último mes, así como la prevalencia de consumo de sustancias psicoactivas, según características por sexo, edad, ocupación, escolaridad, nivel socioeconómico y lugar de residencia, además de detectar patrones de consumo de las diversas sustancias, y la percepción de riesgo para todas.
En su sección de Resultados Generales, los investigadores nos informan que “el perfil epidemiológico en relación con el consumo de sustancias psicoactivas en Panamá se vincula a las sustancias de curso legal, alcohol, tabaco y tranquilizantes, que presentan las mayores tasas de consumo. Y en el conjunto de drogas ilícitas, cuya prevalencia global es relativamente baja, del 1.16%, sobresale los cannabis, bajo forma tradicional de marihuana o en su versión sintética, crispy. Panamá no muestra un patrón de consumo asociado a las cocaínas, según indican las bajas prevalencias de todas sus formas (clorhidrato o pasta base). La presencia de los estimulantes de tipo anfetamínicos, evaluados en conjunto o en forma separada sus componentes, también presentan bajas prevalencias”.

No obstante, si aplicamos los cálculos del informe de NNUU señalado al inicio, resultaría que alrededor de 150,000 panameños consumieron por lo menos una droga durante 2017. Es claro que estamos frente a un problema de salud pública y debemos fortalecer nuestras intervenciones.

¿Qué nos recomienda la OPS y la OEA?

En ese contexto la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización de los Estados Americanos (OEA) renovaron un memorando de entendimiento para mejorar la respuesta al problema de las drogas desde una perspectiva de salud pública. El acuerdo, renovado el 5 de febrero pasado, incluye el desarrollo de políticas y programas para el abordaje integral de los problemas de drogas, la promoción de sistemas de información articulados, facilitar el acceso a servicios de atención integrados a la red de salud y basados en la atención primaria, el fortalecimiento de los procesos de formación de recursos humanos y el impulso de la investigación y la difusión del conocimiento científico sobre el tema.
A través de las acciones derivadas de la implementación del acuerdo, la OPS y la OEA apoyarán a los Estados Miembros en el cumplimiento de las recomendaciones contenidas en el documento final de la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGASS) sobre el problema mundial de las drogas (2016), que, entre otros temas, resalta la necesidad de brindar programas de prevención y tratamiento, fortalecer los recursos humanos, garantizar el respeto a los derechos y el acceso a medicamentos controlados.

Estas recomendaciones fueron ratificadas en la Decisión adoptada en la 70ª Asamblea Mundial de la Salud en 2017 y están alineadas con los contenidos de la estrategia y plan de acción regional de salud pública de la OPS, en los cuales se resume el enfoque de salud para responder a los problemas de consumo de sustancias psicoactivas, resaltándolos como una prioridad de salud pública en los planes nacionales.

De acuerdo a las NNUU “abordar el uso problemático de sustancias psicoactivas requiere que los sistemas de salud pública en los países se apresten a intervenir sobre sus determinantes sociales, promover estilos de vida saludable, evitar o retrasar el inicio en el uso de drogas, mitigar los efectos adversos del consumo, tratar, rehabilitar y reintegrar plenamente a los usuarios problemáticos, el tratamiento y rehabilitación de la dependencia, así como la plena reintegración de la persona afectada, mediante intervenciones eficaces y en un marco de protección de sus derechos fundamentales”.

El enfoque de salud pública en las políticas sobre drogas lleva implícito el análisis del problema y de sus determinantes, pero también implica la organización de las respuestas desde los sistemas y servicios de salud, con una aproximación colectiva y un enfoque centrado en la persona y en su círculo cercano, el que se puede ver afectado, de manera directa o indirecta, por el uso de sustancias psicoactivas.

En el ámbito de las políticas de drogas, la reducción de la demanda se entiende como el conjunto de estrategias que se orientan a evitar o retrasar el inicio en el consumo de estas sustancias y mitigar sus consecuencias negativas tanto para la salud como para la sociedad, e incluye intervenciones de prevención, detección temprana, reducción de daños, tratamiento, rehabilitación y reinserción social.

¿Qué hacemos en Panamá?

El gobierno de Panamá tiene una política vigente reconocida como la Estrategia Nacional de Drogas 2012-2017. La estrategia, que culmina este año, se formuló como el instrumento para que el país se comprometiera a atender integralmente el tema de la oferta y demanda de drogas en dimensiones preventivas y represivas. En lo personal no encontré información en la página del Ministerio Público sobre el avance, logros y lecciones aprendidas de la aplicación de la mencionada estrategia.

Por su parte, expertos en el tema consideran que “aunque se cuenta con los instrumentos legales y documentos de políticas que permitirían establecer medidas de intervención más efectivas, equilibradas e integrales, pero poco ejecutado y menos evaluado”. Afirman que “es necesario fortalecer a CONAPRED para que se facilite la ejecución de esta estrategia con intervenciones que sean producto de nuestra realidad y para la atención particular de la realidad. Sin descuidar los acuerdos internacionales y apoyos con otros programas.” Coincidiendo con esta percepción; la noticia más reciente que nos ofrece el MINSA  sobre la labor interinstitucional del tratamiento del problema data del 2014. No obstante, allí se reconoce que se trata de un problema de salud pública…
Recomendaciones del Observatorio Panameño de Drogas

Por su parte el documento “Segunda Encuesta Nacional de Hogares sobre Consumo de Drogas” del Observatorio panameño de drogas hace las siguientes recomendaciones:

+Continuar realizando este tipo de estudios, ya que sirven no solo como tamizaje sino también para evaluar rápidamente el patrón de consumo en la población general.
+Fortalecer la promoción de estilos de vida saludables que incluya la resiliencia como elemento fundamental para la prevención del consumo de drogas.
+Establecer una política pública del uso indebido de drogas y eventos conexos, que incluya la prevención del consumo de drogas, la gestión de nuevo conocimiento y las acciones dirigidas al control en los diferentes ámbitos y contextos.

En atención a los resultados específicos de este estudio, es menester promover la investigación sobre drogas, en los siguientes aspectos:
*Caracterización de las drogas de baja prevalencia.
*Correlacionar las variables percepción de gravedad y consumo.
*Caracterización del consumo en las áreas rurales y apartadas de nuestro país.
*Etnografía del uso indebido de drogas en los grupos originarios.
*Revisar y actualizar las disposiciones legales vigentes sobre el uso indebido de drogas.
*Desarrollar un sistema de vigilancia sanitaria del uso indebido de drogas y su afectación en los seres humanos.
*Incorporar a los diferentes actores sociales en actividades relacionadas con la prevención del consumo y el uso indebido.
*Desarrollar estrategias innovadoras en materia de comunicación social dirigidas a la prevención del uso indebido de drogas y promoción de la resiliencia como estilo de vida saludable, dirigido a lograr no solo individuos resilientes sino también comunidades resilientes.

Conclusión

Mi conclusión es que podemos hacer más y mejor para abordar este grave problema de salud pública. Contamos con los recursos humanos nacionales e internacionales necesarios y suficientes, solo hace falta reforzar el efectivo, sistemático y permanente apoyo político de los tres poderes de Estado.


Los nietos de la revolución


Sergio Ramírez

Los muchachos que han salido a las calles a dar la cara por Nicaragua, nacieron a partir de los años 90, o en este mismo siglo, y por tanto la revolución que derrocó a Somoza es un hecho ignorado para muchos de ellos, o ha sido distorsionado por la propaganda oficial, lo que viene a ser lo mismo.

Son los nietos de una revolución lejana o ausente en su memoria, pero la llevan de todas maneras en los genes, porque aquella se hizo también por razones morales, ante el hastío frente a una dictadura familiar que se creía dueña del país, y cuando se vio amenazada no vaciló en recurrir a la represión más cruel. Y al exterminio.

La dictadura de Somoza marcó a los jóvenes como delincuentes, y la juventud se pagaba con la vida. Cada día aparecían cuerpos torturados y mutilados, o simplemente con un tiro en la cabeza, en la cuesta del Plomo, al occidente de Managua, una morgue a cielo abierto donde las madres iban en busca de sus hijos desaparecidos. Por eso, el lema que se corea hoy en las marchas, ¡No eran delincuentes, eran estudiantes!, viene a resultar tan familiar, un eco que conecta al pasado de los abuelos con el presente de los nietos.

Todo ardor juvenil despierta la imaginación y llena las palabras de sentido, les da una dimensión que las vuelve verdaderas, y por verdaderas se convierten en parte de una cultura novedosa y fresca. Hablan entonces las paredes, los cartelones, y, hoy en día, habla también el humor desde los memes en las redes sociales. La improvisación ingeniosa se carga de legitimidad. Es un revés irreverente a la mentira.
Nos quitaron tanto que nos quitaron hasta el miedo, se lee en una pancarta de papel de estraza. Y en otra: Nunca había visto tantos valientes sin armas y tantos cobardes armados. Otro, pregona con mucha sabiduría: Cuando se lee poco se dispara mucho. Una muchacha ha escrito con plumón en su barriga de embarazada: Que se rinda tu madre, porque la mía no. Uno que está entre mis favoritos: Disculpe las molestias, estamos cambiando el país para usted. Y este que tiene indudable peso histórico Hay décadas donde nada ocurre, y hay semanas donde ocurren décadas.

Y también la insurrección cívica tiene su banda sonora, viejas canciones de los años 70, en las que reviven las voces de los Quilapayún entonando con ritmo nostálgico el pueblo, unido, jamás será vencido, y las que han compuesto los hermanos Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy, y muchos otros cantautores jóvenes.

La lejanía, ese vacío a través de las décadas, hace, no obstante, que los nietos desprecien, o rechacen, no pocos de los símbolos bajo los que pelearon los abuelos; y aquellos de esos abuelos que detentan hoy el poder, se han vuelto indeseables para sus descendientes. Ellos y los símbolos de los que se han apropiado. La propaganda oficial obra milagros malsanos, como ha sido el abuso a lo largo de la última década de la bandera rojinegra, que de herencia histórica pasó a ser incautada por una secta.

Esa bandera, levantada por el general Sandino en las montañas de las Segovias en su gesta de seis años por la soberanía nacional, y cuyos colores identificaba en sus proclamas con los propósitos de su lucha, negro por el luto de la patria agredida, rojo por la sangre derramada, estuvo en las barricadas en la insurrección que dio fin al somocismo.
Y hay que advertir, porque es esencial, que, entre una y otra lucha, la que culminó hace casi 40 años, en 1979, y la de ahora, hay una diferencia fundamental: los nietos pelean sin armas de guerra. Son los que han puesto los muertos, en una resistencia cívica sin precedentes, y de esta manera, aunque con dolor y sufrimiento, y sacrificio, le abren al país la oportunidad de un cambio político: el paso de la dictadura a la democracia, sin que medie una guerra civil.

Esa bandera a la que vuelvo, fue expropiada y malversada de tal manera, que llegó a sustituir, a la fuerza, a la bandera nacional, y usada como elemento decorativo hasta la náusea, se ha multiplicado en tarimas de actos públicos, comparecencias oficiales, desfiles y concentraciones, igual que se multiplicaron los árboles de la vida, hasta convertirse en símbolos odiosos del poder.

No es extraño entonces que los nietos la adversen, y hasta le prendan fuego, ya que ignoran que se trata de una herencia de sus abuelos, a su vez recibida de un tatarabuelo lejano y difuso, y cuya figura también ha sido distorsionada, y la vean sólo como una impostura que el nuevo poder familiar ha colocado en lugar de la bandera del país, cuyos colores, azul y blanco, se multiplican en las marchas de protesta, en las fachadas de las casas, en las ventanillas de los vehículos, en pañoletas y cintillos de cabeza, en las mejillas de los jóvenes manifestantes.

La bandera nacional se ha convertido en un símbolo subversivo que se enarbola de manera espontánea, y masiva, y representa la unidad del país en la lucha por conquistar la democracia y las libertades públicas. El partido oficial ha corrido a rescatarla, pero de manera tardía, y fallida. En sus manos, todo resulta en imposición, y en falsificación.

No hay nada de nacionalismo mezquino en el despliegue de la bandera de Nicaragua. Es el símbolo de los nietos por recuperar a la nación, y detrás de esa oleada han seguido sus padres y no pocos de los abuelos, que se ponen también detrás de los pasos que abren el camino hacia el futuro, dichosamente, hasta ahora, lejos los partidos políticos de esta marea.

Un reclamo así, sin caudillos ni aprendices de caudillos, encabezado por jóvenes lúcidos y transparentes, dichosamente inexpertos en artimañas políticas, es lo que nos dará una nueva Nicaragua. Es la hora de los nietos.

Masatepe, mayo 2018.


El lenguaje de la Ciudad


El saber de la Ciudad, 18-25

El lenguaje de la Ciudad
Guillermo Castro H.

El lenguaje es la forma material de la conciencia. La conciencia sintetiza lo que conocemos de la realidad y orienta nuestra conducta en ella, sea para adaptarnos a ella, o para transformarla. En uno y otro caso, el lenguaje nos permite caracterizar la realidad, y coordinar con otros nuestros propósitos y las actividades necesarias para alcanzarlos.

La misión de la Ciudad, por ejemplo, es promover la innovación para el cambio social. Al decirlo así, planteamos un juicio sobre la realidad en que actuamos. En esa realidad – la nuestra, gestada a lo largo de tiempos muy prolongados – es necesario promover la innovación porque lo espontáneo es más bien la imitación. Y agregamos a eso que la innovación que promovemos debe estar vinculada al cambio social, porque lo usual, cuando ocurre, se vincula más bien al mero beneficio individual.

De este modo, el lenguaje que utilizamos implica – y promueve - una perspectiva de valor. Esto hace evidente la importancia del lenguaje como un medio de relacionamiento con otros. La Ciudad, por ejemplo, no hace por sí misma el cambio social, pero lo propicia y lo facilita a través de sus relaciones con aquellos que aprovechan los servicios de apoyo a la innovación que la Ciudad ofrece.

En esto, la Ciudad cuenta con la ventaja de haber sido parte, desde su origen a fines del siglo pasado, del más formidable proceso de cambios que ha conocido nuestro país desde que se constituyó en República en las difíciles circunstancias de 1903. El juicio de valor de la Ciudad sobre ese proceso está definido en nuestra misión y en nuestra visión. Ellas vinculan entre sí palabras que antes eran utilizadas por separado, o que simplemente no estaban presentes en nuestro lenguaje, como innovación, cambio, prosperidad, equidad y sostenibilidad.

Esas palabras, además – y sobre todo - designan formas de actividad, de conducta y de propósito que se requieren mutuamente. El modo en que lo hacen en nuestra vida cotidiana expresa la conciencia de la Ciudad, y define la cultura que esa cultura sustenta y promueve. Es una cultura abierta al cambio, que se nutre del encuentro constante con su comunidad nacional y con los procesos de cambio que ocurren a escala del planeta entero.

La Ciudad, como vemos, constituye una realidad compleja que debe ser expresada en términos sencillos. Formamos parte de un vasto proceso de transformación que hoy involucra a la Humanidad entera. En ese proceso no estamos solos. El lenguaje de la Ciudad nos ayuda a entender que cambiamos con el mundo, para ayudarlo a cambiar. Ese es el núcleo fundamental de la conciencia a la que ese lenguaje le da forma capaz de expresarse en propósitos, labores, y logros. Y lo mejor está por venir.

Ciudad del Saber, Panamá, 22 de junio de 2018

ÚLTIMA HORA: Erupción Popocatépetl Sakurajima y Kilauea Hawaii

El ciclo de la mentira


Thierry Meyssan

www.voltairenet.org / 010518



Cuando las potencias occidentales quieren condenar a alguien, le atribuyen todo tipo de crímenes hasta ponerse en posición de sentenciarlo. No les importan la Verdad ni la Justicia, sólo su propio poderío. Al referirse a la acusación sobre el supuesto uso de armas químicas en Siria, Thierry Meyssan recuerda que, aunque esa acusación tiene sólo unos años, la designación de Siria como culpable ya cuenta más de 2 milenios.



Las potencias occidentales sostienen que una «guerra civil» se inició en Siria, en 2011. Pero en 2003, el Congreso de Estados Unidos ya adoptaba una declaración de guerra contra Siria y el Líbano (la Syria Accountability and Lebanese Sovereignty Restoration Act [1], o sea la Ley sobre la Responsabilidad de Siria y la Restauración de la Soberanía Libanesa), ley que el presidente George W. Bush firmó aquel mismo año.



Después del fallido intento del secretario de Estado Colin Powell, quien trató de convertir la Liga Árabe en un tribunal regional –durante la cumbre de Túnez, en 2004–, la agresión occidental se inició con el asesinato del ex primer ministro libanés Rafic Hariri, en 2005.



El entonces embajador de Estados Unidos en Beirut, Jeffrey Feltman –quien muy probablemente organizó personalmente el crimen–, acusó de inmediato a los presidentes de Siria, Bachar al-Assad, y del Líbano, Emile Lahoud. La ONU envió una misión investigadora, luego varios ejecutivos de la ONU y del Líbano crearon un seudo Tribunal Internacional, que nunca fue ratificado por la Asamblea General de la ONU, ni por el parlamento libanés.

Desde el momento mismo de su creación, ese tribunal contó con testimonios y pruebas convincentes. Los dos presidentes se vieron internacionalmente marginados, varios generales fueron arrestados por la ONU y mantenidos en la cárcel durante años, sin ser ni siquiera inculpados. Pero, con el tiempo, se descubrió que los testigos eran falsos, las pruebas perdieron todo valor y la acusación acabó desmoronándose. Hubo que liberar a los generales encarcelados… y presentarles excusas. Bachar al-Assad y Emile Lahoud volvieron a ser personalidades presentables.



Trece años después, el estadounidense Jeffrey Feltman ocupa el segundo cargo más importante en la ONU y el tema cotidiano es el supuesto ataque químico de la Ghouta. Como antes, hay testigos –los “humanitarios” White Helmets (Cascos Blancos)– y también pruebas supuestamente convincentes –fotos y videos, captados por los mismos Cascos Blancos. El culpable es, como de costumbre, el presidente sirio Assad. La acusación de hoy ha sido cuidadosamente preparada mediante una serie de rumores, desde 2013. Sin esperar que la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) verificara los hechos, las potencias occidentales se erigen en juez y verdugo, condenan a Siria y la bombardean.



El problema es que hoy en día Rusia se ha convertido nuevamente en una superpotencia capaz de medirse de igual a igual con Estados Unidos y está exigiendo que se respeten las normas y procedimientos internacionalmente reconocidos y el envío a Damasco de una misión de la OPAQ. Rusia acaba incluso de llevar a La Haya, sede de la OPAQ, 17 testigos presenciales del falso ataque químico, testigos que revelaron la manipulación montada por los Cascos Blancos [2].



¿Cómo reaccionaron los 17 países de la alianza occidental presentes? Se negaron a escuchar a los testigos oculares y a confrontarlos a los Cascos Blancos.

Esos países publicaron un breve comunicado, donde denuncian lo que llaman el «show ruso» [3]. Olvidando que ya habían condenado y castigado a Siria, afirman en ese documento que la presentación de los testigos oculares afecta la responsabilidad de la investigación de la OPAQ y argumentan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya confirmó el ataque químico y que cuestionarla sería una indecencia. Y, por supuesto, llaman a Rusia a respetar el Derecho Internacional… que ellos mismos violan constantemente.



Pero hay además varios problemas:


- la declaración de la OMS viola las prerrogativas de esa organización,
- está redactada en condicional,

- no se basa en informes de sus funcionarios sino únicamente en las afirmaciones de varias ONGs asociadas que a su vez reportan… las acusaciones de los Cascos Blancos [4].



Hace dos mil años que Occidente brama «¡Carthago delenda est!» (¡Hay que destruir Cartago!) [5] sin que nadie sepa a ciencia cierta lo que se reprochaba a aquella especie de sucursal comercial siria en Túnez. Ese siniestro eslogan se ha convertido en un reflejo en Occidente.



La sabiduría popular afirma en todas partes que «El más fuerte siempre tiene la razón». Esa moraleja se repite tanto en el Panchatantra indio como en las fábulas del griego Esopo, del francés Jean de La Fontaine y del ruso Ivan Krylov, aunque quizás proviene de Ahikar, el conocido sabio sirio de la Antigüedad.



Pero sucede que, desde el ridículo que hicieron el 14 de abril con su fracasado bombardeo contra Siria, las potencias occidentales ahora son «el más fuerte» sólo cuando de mentir se trata.



[1] The Syria Accountability and Lebanese Sovereignty Restauration Act, H.R. 1828, S. 982, Voltaire Network, 12 de diciembre de 2003.



[4] «L’OMS s’inquiète de la suspicion d’attaques chimiques en Syrie» [En español, “La OMS inquieta ante sospechas de ataques químicos en Siria”], Réseau Voltaire, 11 de abril de 2018.

[5] Carthago delenda est! fue un eslogan popularizado por el senador romano Catón el Viejo a fuerza de repetirlo invariablemente al final de todos sus discursos. ¿Qué crimen había cometido Cartago? Ser más próspera que Roma.


Israel: 200 armas nucleares apuntan a Irán


Manlio Dinucci




Todo el estruendo alrededor de la salida estadounidense del acuerdo nuclear con Irán (JCPOA) viene a ocultar el hecho más importante: Israel tiene la bomba atómica, Irán no la tiene.



La decisión de Estados Unidos de salir del acuerdo sobre el programa nuclear iraní [1] –acuerdo que Teherán firmó en 2015 con los 5 países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania– da lugar a una situación extremadamente peligrosa, y no sólo para el Medio Oriente.



Para entender lo que implica esa decisión [de Estados Unidos], adoptada bajo la presión de Israel –que califica el acuerdo de «rendición de Occidente ante el Eje del Mal encabezado por Irán»–, es necesario partir de un hecho muy concreto: no es Irán sino Israel quien tiene la bomba atómica.



Hace más de 50 años que Israel fabrica armas nucleares en su instalación de Dimona, construida con ayuda occidental, sobre todo de Francia y de Estados Unidos. Nadie inspecciona la instalación israelí de Dimona porque Israel no ha firmado el Tratado de No Proliferación de armas nucleares, tratado que –por el contrario– Irán firmó hace 50 años.



Las pruebas que demuestran que Israel fabrica armas nucleares fueron reveladas, hace más de 30 años, por el técnico nuclear Mordechai Vanunu, quien había trabajado en Dimona. Después de ser estrictamente verificadas por los más importantes expertos en armas nucleares, las pruebas de Vanunu fueron publicadas en el Sunday Times el 5 de octubre de 1986. Vanunu fue secuestrado por el Mossad y trasladado clandestinamente a Israel, donde fue condenado a 18 años de cárcel, que purgó bajo régimen de aislamiento. Después de cumplir la condena, Vanunu fue liberado pero las autoridades israelíes lo mantuvieron sometido a una serie de graves restricciones [2].



Hoy en día Israel posee –aunque sigue sin admitirlo– un arsenal nuclear estimado en entre 100 y 400 armas atómicas, entre las que se incluyen bombas nucleares tácticas y bombas de neutrones de nueva generación. Israel produce además plutonio y tritio en cantidades suficientes como para construir cientos de armas atómicas. Las ojivas nucleares israelíes se encuentran listas para su uso, al igual que sus misiles balísticos –como el Jericó 3. Para el uso de sus armas nucleares, Israel también dispone de otros vectores, como los aviones de guerra F-15 y F-16 proporcionados por Estados Unidos, a los que ahora se agregan los F-35, igualmente Made in USA.



Mientras tanto, las numerosas inspecciones de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) confirman que Irán no tiene armas atómicas y que además está sometiéndose puntualmente a los controles internacionales previstos en el JCPOA. Pero, como escribiera el 3 de marzo de 2015 el ex secretario de Estado estadounidense Colin Powell en un correo electrónico revelado, «en Teherán saben bien que Israel tiene 200 armas nucleares, que apuntan todas a Teherán, y que nosotros [Estados Unidos] tenemos miles».



Los aliados europeos de Estados Unidos, que formalmente siguen respaldando el acuerdo con Irán, están sin embargo del lado de Israel. Alemania le ha proporcionado 4 submarinos [de ataque] Dolphin, modificados precisamente para poder lanzar misiles crucero con ojivas nucleares. Alemania, Francia, Italia, Grecia y Polonia participaron recientemente, junto a Estados Unidos, al mayor ejercicio internacional de guerra aérea de la historia de Israel, Blue Flag 2017 [3].



Italia, ligada a Israel por un acuerdo de cooperación militar (la Ley 94 de 2005), participó en ese ejercito militar con varios aviones Tornado de 6 Stormo de Ghedi (Italia), destinado a servir de vector a las bombas nucleares estadounidenses B-61, que próximamente serán reemplazadas por las B61-12. Estados Unidos participó con aviones F-16 del 31st Fighter Wing desplegado en Aviano (Italia), destinados a la misma misión.



Las fuerzas nucleares de Israel están integradas al sistema electrónico de la OTAN, en el marco del «Programa de Cooperación Individual» con Israel, país que, sin ser miembro de la alianza atlántica, dispone de una oficina permanente en el cuartel general de la OTAN en Bruselas.



Según el plan que se puso a prueba el ejercicio israelo-estadounidense Juniper Cobra 2018, fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN llegarían desde Europa –principalmente desde las bases situadas en Italia– para prestar apoyo a Israel en una guerra contra Irán [4].



Esa guerra pudiera comenzar con un ataque israelí contra las instalaciones nucleares iraníes, como el de 1981 contra la instalación de Osirak, en Irak. En caso de represalias iraníes, Israel podría utilizar un arma nuclear, iniciando así una reacción en cadena de imprevisibles consecuencias.









[1] Se trata del llamado Acuerdo 5+1 o JCPOA. Nota de la Red Voltaire.

[2] Ver nuestro dossier Vanunu, Mordechai.

[3] «Israel, Italia y la “diplomacia de los cazas”», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia), Red Voltaire, 22 de diciembre de 2017.

[4] «Bajo el dominio de Estados Unidos y la OTAN», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia) , Red Voltaire, 15 de marzo de 2018, «Derecho de respuesta de la OTAN, réplica de Manlio Dinucci y comentario de Red Voltaire», 17 de marzo de 2018.

Tras la masacre en Gaza esta semana, ¿cuánto tiempo vamos a seguir simulando que los palestinos no son personas?





Monstruoso. Espantoso. Malvado. Es extraño cómo las palabras simplemente se agotan en día en el Oriente Próximo actual. Sesenta palestinos muertos. En un día. Dos mil cuatrocientos heridos, más de la mitad de bala. En un día. Las cifras son un escándalo, inmorales, una vergüenza para todo ejército que las provoque.



¿Y se supone que tenemos que creer que el ejército israelí es un ejército que sigue el código de la “pureza de las armas”*? Y tenemos que hacer otra pregunta. Si esta semana son 60 los palestinos muertos en un día, ¿qué pasa si la semana que viene mueren 600?, ¿o 6.000 el mes que viene? Las funestas excusas de Israel (y la cruda respuesta de Estados Unidos) suscitan esta pregunta. Si ahora podemos aceptar una masacre de estas dimensiones, ¿cuánto más va a aceptar nuestro sistema inmunológico en los próximos días, semanas y meses?



Sí, conocemos todas las excusas. Hamas (corrupto, cínico, carente de “pureza”...) estaba detrás de las manifestaciones. Algunos de los manifestantes eran violentos, lanzaron cometas ardiendo (¡cometas, por todos los cielos!) al otro lado de la frontera, otros arrojaron piedras, aunque, ¿desde cuándo arrojar piedras ha sido un crimen sancionado con la pena de muerte en algún país civilizado? Si una bebé de ocho meses muere tras inhalar gases lacrimógenos, ¿qué hacían sus padres llevando a esta bebé a la frontera de Gaza? Y así sucesivamente. ¿Por qué quejarnos por los palestinos muertos cuando tenemos a los Sissis en Egipto, los Assads en Siria y a los saudíes en Yemen con los que lidiar? Pero no, los palestinos siempre tienen que ser culpables.



Las propias víctimas son los culpables. Eso es exactamente lo que los palestinos han tenido que soportar durante 70 años. Recuerden que fueron culpables de su propio éxodo hace siete décadas porque siguieron las instrucciones que daban las emisoras de radio de abandonar sus hogares hasta que los judíos “fueran arrojados al mar”. Solo que, por supuesto, nunca existieron esos programas de radio. Todavía tenemos que agradecer a los “nuevos historiadores” de Israel el haberlo demostrado. Los programas de radio fueron un mito, parte de la historia fundacional nacional de Israel inventada para garantizar que ese nuevo Estado, lejos de haberse fundado sobre los hogares de otras personas, lo había hecho una tierra sin pueblo.



Y fue increíble contemplar cómo la misma vieja cobardía informativa de siempre empezaba a infectar el relato de los medios de comunicación sobre lo que ocurría en Gaza. La CNN llamó “medidas enérgicas” a los asesinatos israelíes.



En muchos medios de comunicación las referencias a la tragedia de los palestinos aludían a su “desplazamiento” hace 70 años, como si diera la casualidad de que estuvieran de vacaciones cuando ocurrió la “Nakba” (la catástrofe, como se la conoce) y simplemente no pudieran volver a casa. La palabra utilizada debería haber sido absolutamente clara: desposesión. Porque eso es lo que les ocurrió a los palestinos hace todos esos años y es lo que todavía ocurre en Cisjordania hoy, mientras usted lee estas líneas, gracias a hombres como Jared Kushner, el yerno de Donald Trump, un defensor de esas execrables e ilegales colonias construidas en tierra árabe quitada a los árabes que han sido los propietarios de estas tierras y han vivido en ellas durante generaciones.

Y así llegamos al más espantoso de todos los acontecimientos aciagos de la semana pasada: el hecho de que se produjeran simultáneamente la masacre en Gaza y la espléndida inauguración de la nueva embajada estadounidense en Jerusalén.



“Es un gran día para la paz”, anunció el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Cuando lo oí, me pregunté si había oído bien. ¿Realmente dijo esas palabras? Desgraciadamente, las dijo. En momentos como este es un inmenso alivio ver que periódicos como el diario israelí Haaretz conservan su sentido del honor. Y el reportaje más destacado se publicó en The New York Times donde Michelle Goldberg captó perfectamente el horror tanto de Gaza como de la inauguración de la embajada en Jerusalén.



La inauguración, escribió la periodista, fue “grotesca […] una consumación de la cínica alianza entre halcones judíos y evangelistas sionistas que creen que la vuelta de los judíos a Israel marcará el comienzo del apocalipsis y la vuelta de Cristo, tras lo cual los judíos que no se conviertan arderán para siempre”. Goldberg indicó que Robert Jeffress, un pastor de Dallas, había oficiado la oración de apertura en la ceremonia de la embajada.



Y Jeffress es quien una vez afirmó que religiones como el “mormonismo, el islam, el judaísmo y el hinduismo” llevan a la gente “a estar separados de Dios toda una eternidad en el infierno”. La bendición final la pronunció de John Hagee, un predicador mesiánico que, lo recordó Goldberg, afirmó una vez que Hitler había sido enviado por Dios para conducir a los judíos a su patria ancestral.



Michelle Goldberg añadía respecto a Gaza: “Aunque se niegue totalmente el derecho palestino al retorno (lo cual me resulta más difícil de hacer ahora que Israel ha abandonado casi totalmente la posibilidad de un Estado palestino), eso no excusa la desproporcionada violencia del ejército israelí”. Con todo, no estoy tan seguro de que los demócratas estén más animados a hablar de la ocupación israelí, como ella cree. Pero me parece que tiene razón cuando afirma que mientras Trump sea presidente “es posible que Israel pueda matar palestinos, demoler sus casas y apropiarse de sus tierras con impunidad”.



Rara vez en la época moderna nos hemos encontrado con que se trata a todo un pueblo, los palestinos, como si no fueran personas. Entre la basura y las ratas de los campos de refugiados de Sabra y Chatila en Líbano (¡qué fatídicos siguen siendo estos nombres!) hay una casucha que sirve de museo y donde se exponen artículos llevados a Líbano desde Galilea por las primeras personas refugiadas de finales de la década de 1940: cafeteras y las llaves de la puerta principal de casas destruidas hace tiempo. Muchas de estas personas cerraron con llave sus casas pensando que iban a volver al cabo de unos días.



Pero esta generación va muriendo rápidamente, como los muertos de la Segunda Guerra Mundial. Incluso en los archivos orales de la expulsión palestina (se ha grabado a al menos 800 supervivientes) recopilados en la Universidad Americana de Beirut se está descubriendo que han muerto muchas de estas voces que fueron grabadas a finales de la década de 1990.



Así pues, ¿irán a casa?, ¿”retornarán”? Sospecho que ese es el mayor temor de Israel, no porque haya que “retornar” [devolver] las casas, sino porque son millones los palestinos que reivindican este derecho, sancionado por las resoluciones de la ONU, y que la próxima vez podrían aparecer por decenas de miles ante la valla fronteriza de Gaza.



¿Cuántos francotiradores necesitará entonces Israel? Y hay, por supuesto, ironías lamentables ya que en Gaza viven familias cuyos abuelos y abuelas fueron expulsados de sus casas situadas a menos de una milla de la propia Gaza, de dos pueblos que estaban exactamente donde está actualmente la ciudad israelí de Sderot, a la que Hamas lanza cohetes a menudo. Todavía pueden ver sus tierras. Y cuando puedes ver tu tierra quieres ir a casa.





*El código de “la pureza de las armas” es uno de los valores que se afirman en la doctrina ética oficial de las llamadas “Fuerzas Defensivas Israelíes”, el ejército israelí. Según este código: “El soldado hará uso de su armamento y de su poder sólo para cumplir la misión y únicamente en la medida necesaria; mantendrá su humanidad incluso en combate. El soldado no empleará su armamento ni su poder para herir a no combatientes o a prisioneros de guerra, y hará todo lo que esté en su mano para evitar dañar sus vidas, cuerpos, honores y propiedades”. (N. de la t.)





Carta abierta a mis compañeros en Cuba y Venezuela


www.confidencial.com.ni / 020518



Compañeros:



La situación que vive Nicaragua no nació el 16 de abril del 2018. Es una explosión y respuesta tardía, pero no inoportuna, a los más de 27 años de abusos de todo orden cometidos por Daniel Ortega, ahora aparejado con Rosario Murillo.



Los ha cometido a nombre de una revolución que junto a su grupo que forman una mafia, contribuyeron a sabotear y finalmente llevarla al fracaso en un proceso regresivo que, por lo visto, ustedes no han logrado conocer o no lo han querido investigar, como corresponde a todo periodista profesional.



Tengo 56 años de práctica en el periodismo, repartidos entre varios semanarios en tiempos de la dictadura somocista, dos diarios afines a la revolución: Barricada –ex diario oficial del ex FSLN—, y El Nuevo Diario –fundado por ex trabajadores del diario La Prensa en 1981, y mantenido dentro de la línea revolucionaria hasta el 2012—, y de esta fecha hasta hoy, en el diario digital CONFIDENCIAL.



Si creyeran que eso no me da ninguna autoridad, estaría de acuerdo con ustedes, pero tal vez podrían pensar en que alguna autoridad moral me da el dolor por haber perdido a dos hijos de los cuatro que participaron en la lucha insurreccional contra la dictadura somocista; y ese dolor revive en mí, con cada joven asesinado por las fuerzas represivas de Ortega. Además, mi mensaje a ustedes lo baso en mi propia conciencia y sentido de justicia como ciudadano nicaragüense y con 73 años de militancia socialista y sandinista.

Ustedes le están fallando a la verdad, que es igual a fallarle a este su hermano pueblo nicaragüense, y a sus propios pueblos. Los sucesos violentos y trágicos que están ocurriendo en Nicaragua, son causados por el cúmulo de atropellos a los derechos de nuestro pueblo por las ambiciones de poder y riqueza de elementos salidos de la lucha revolucionaria, pero absorbidos por sus propios vicios en la práctica del poder. Se los resumo:



*El pacto con políticos corruptos, rescoldos del liberalismo somocista, para repartirse cuotas de poder en todos los órganos del Estado;



*Las reformas a la Constitución Política de 1987 para permitirse su reelección presidencial que, si bien no es mala cuando se respetan los derechos del pueblo a elegir, se vuelve delictiva cuando la reelección es fraudulenta y busca la permanencia en el gobierno de políticos corruptos. Durante nuestra historia hemos tenido reelecciones y fraudes electorales, intervenciones armadas norteamericanas, dictaduras, robos al erario y violaciones de los derechos políticos y humanos;



*El orteguismo es la continuidad de esta tragedia; tras el objetivo del control autoritarios del poder, Ortega fue autor, junto al ex presidente corrupto Arnoldo Alemán, de las reformas a la Ley Electoral para eliminar la inscripción de candidatos a elecciones por medio de la figura jurídica de la Suscripción Popular, cuya intención era, además de lograr una participación más democrática, liberar a los ciudadanos de la dependencia de los partidos políticos tradicionales de las oligarquías;



*Después de deshacerse de la colaboración de Alemán, por conflictos entre mafias, Ortega se quedó dominando solo todos los órganos del Estado, con lo que se ha permitido la impunidad para toda clase de abusos, desde la ilegal eliminación del artículo constitucional que prohíbe la reelección por más de dos períodos para dejar la reelección indefinida, hasta pagar favores con la impunidad a políticos corruptos;



*Un caso concreto: el gobierno Ortega-Murillo ha tolerado comprobados actos de corrupción y enriquecimiento ilícito de Roberto Rivas –de origen somocista—, por ser su principal ejecutor de los fraudes electorales como presidente del Consejo Supremo Electoral (después del último escándalo, lo tiene retirado de la vida pública, pero no del cargo, con todos sus privilegios).



*Desde la “piñata” con los bienes del Estado desde 1990, se ha observado el enriquecimiento ilícito de miembros del orteguismo, y Ortega ha hecho ostensible la adquisición de bienes para toda su familia; incluso la colaboración venezolana, la maneja a discreción, fuera del Presupuesto General de la República.



*Su familia posee propiedades, negocios y varios canales de televisión que forman un duopolio con un millonario mexicano, y al mismo tiempo restringe y pone trabas a libertad de prensa y expresión;



*Ortega encabezó en 2006 al clero católico, pastores de iglesias evangélicas, partidos políticos de derechas y otras fuerzas reaccionarias contra la vida de las mujeres, cuando prohibieron su derecho al aborto terapéutico;



*Hay derroche de recursos públicos en la construcción de obras de fachada, como los árboles de lata, en detrimento del medioambiente y de obras sociales necesarias;



*Con la concesión canalera a Wang Jing (2013), Ortega superó la enajenación de la soberanía nacional del tratado Chamorro-Bryan de 1914, firmado bajo la ocupación militar de los Estados Unidos, y contra el cual lucharon el Héroe Nacional Augusto C. Sandino, y otros patriotas.



*La dictadura de los Somoza ha sido superada en crímenes por Daniel Ortega, contra estudiantes: la anterior masacre estudiantil ocurrió en julio de 1959, en León, cuando fueron asesinados cuatro estudiantes, y ahora se registran entre 38 y 63 asesinados y una indeterminada cantidad de desaparecidos; Ortega, ya aventajó a los Somoza, y los superó en cinismo, pues dice que los estudiantes se mataron entre sí.



*Hace ocho días, Ortega habló de un diálogo que aún no se inicia, pero ustedes hablan como si estuviera en marcha; y no comienza, porque Ortega se niega a reconocer la autoría intelectual de la masacre y el castigo de los ejecutores, y sin esas condiciones, nadie quiere dialogar con él; además, Ortega no sabe dialogar: si no ha dado entrevistas al periodismo durante sus últimos once años en el poder, menos que quiera entrevistarse con representantes de todo el pueblo, sintiéndose culpable.



Lo señalado no es todo, pero refleja algo de la descomposición que viene arrastrando el orteguismo, lo que complementa con los vicios personales del gobernante que trascienden en perjuicio de la sociedad, junto con la complicidad de los mandos superiores de la Policía y del Ejército.



Les recuerdo que, si ustedes continúan repitiendo las mentiras oficiales de este gobierno, estarán siendo cómplices de los enemigos de la libertad de nuestro pueblo, y junto a Ortega ya les están dando oportunidad al gobierno estadounidense y a sus agentes políticos, y ex gobernantes miembros de las clases pro yanquis en sus países, de aparecer como nobles defensores del pueblo nicaragüense. Pero su fin ulterior, es establecer un gobierno que acepte abiertamente la injerencia de los Estados Unidos y sea fiel a su política exterior hegemónica y agresiva, de la que históricamente Nicaragua ha sido su víctima.



Elementos como el español Aznar, cómplice de la agresión a Iraq; de los colombianos Pastrana y Uribe, responsables del Plan Colombia y de las nueve bases militares norteamericanas en su territorio, cómplices del narcotráfico y de los crímenes del paramilitarismo, junto a otros agentes pro yanquis en deudas con sus pueblos y la OEA, ya comenzaron a meter sus narices en Nicaragua. (Acaba de arribar al país, un tal Penco, delegado de Luis Almagro, a negociar con Ortega). Es falso también, y ustedes caen en falsedad, comparando Nicaragua a Cuba y a Venezuela; tan falso como el “socialismo cristiano y solidario” de Ortega.



Lo que estos agentes puedan hacer en nuestro país, incluso instalar un gobierno de derechas bajo influencia yanqui, ustedes tendrán parte de responsabilidad –igual que sus gobiernos—si no cambian sus informaciones y su solidaridad con Ortega, basados en mentiras. Y también, por no hacerles observaciones críticas a sus gobiernos de no apoyar a un violador de derechos humanos de mujeres y hombres, por miopía política, sectarismo ideológico o intereses políticos de Estado. Si ustedes no son capaces de decir la verdad sobre lo que pasa en mi país, al menos no mientan. Solo eso les reclamo, porque de la denuncia y la renuncia de Ortega se está encargando el pueblo nicaragüense.



Fraternos saludos, Onofre Guevara López.


Agroquímicos y Antropoceno. Más allá de la primavera silenciosa, la noche silenciosa








Estamos en el Antropoceno, experimentando la que probablemente está siendo la sexta extinción masiva del planeta y la primera causada por una única especie: el ser humano. En este proceso, los químicos de síntesis y en concreto los pesticidas, están jugando un papel fundamental. En la actualidad, se aplican de forma directa sobre campos y alimentos 2.300 millones de kg de pesticidas al año, cantidad que aumenta anualmente desde hace 75 años.



Ya en 1962, Rachel Carson advirtió en su obra Primavera silenciosa  que el declive de pájaros (y con ellos de su canto), provocado por la bioacumulación de pesticidas a lo largo de la cadena trófica, era una advertencia del colapso ambiental y de que la salud humana estaba intrincadamente ligada a la salud del medio. Fue este libro el primero en describir los impactos ambientales del creciente uso de pesticidas, pero las tasas de extinción han seguido aumentando desde entonces de forma continuada.



Los anfibios, una clase vertebrada que sobrevivió a las últimas cuatro extinciones masivas, hoy tienen un 70 % de sus especies en amenaza de extinción en todo el mundo (de ahí nuestra noche silenciosa). Aunque la pérdida de hábitat es seguramente la causa más directa de la pérdida de anfibios, los contaminantes ambientales, especialmente los pesticidas, son factores claves de esta disminución.



Historia de los pesticidas



La agricultura ha formado parte de la civilización desde hace 10,000 años. Y, aunque se llevan utilizando sustancias pesticidas basadas en compuestos inorgánicos o en extractos de plantas desde hace 4,500 años, no es hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando empiezan a utilizarse los pesticidas sintéticos, algunos tan tristemente conocidos por sus graves impactos ambientales como el DDT o el herbicida 2,4-D.



Tras la guerra, los métodos de producción de nitrógeno para la fabricación de explosivos se adaptaron para la producción de fertilizantes en agricultura. Los insecticidas utilizados para combatir insectos portadores de enfermedades se adaptaron para el control de plagas agrícolas.



Los herbicidas utilizados como defoliantes para destruir los suministros de comida y el refugio de la “resistencia” se modificaron para combatir las malas hierbas. Desde entonces, el uso de estos tóxicos en agricultura ha ido incrementando hasta los actuales 2,300 millones de kg anuales. La presencia de pesticidas es actualmente ubicua. Transportados por el agua, por el aire, en las cadenas tróficas y por los animales migratorios, se puede encontrar pesticidas en las reservas de agua potable, en la atmósfera, en los suelos e incluso en la cima de las montañas o en áreas muy remotas del Ártico. La exposición generalizada a los agroquímicos ha alterado los paisajes y ecosistemas alrededor de todo el mundo.



Impactos de los pesticidas



Se han descrito diversos impactos directos de los pesticidas en organismos no objetivo como, por ejemplo, los efectos tóxicos del maíz BT (modificado genéticamente para producir toxinas) en la población de mariposa monarca o de insecticidas neonicotinoides en las abejas. Pero la situación se agrava ante las evidencias de que, incluso las concentraciones bajas de algunos de estos tóxicos (consideradas anteriormente como «no tóxicas»), pueden tener un impacto sobre la salud, la fisiología, la reproducción y el desarrollo debido a sus efectos como disruptores endocrinos. Esto sucede a través de una serie de mecanismos que incluyen la alteración de la producción hormonal, variaciones en su vida media o en los receptores hormonales.



Por ejemplo, el DDT se ha correlacionado en distintos animales con el afeminamiento de machos en el desarrollo o durante la edad adulta y, en seres humanos, con la aparición del cáncer de mama o alteraciones del funcionamiento normal de la tiroides con efectos en el crecimiento, metabolismo y desarrollo y función neuronal.



Históricamente, había una falsa sensación de seguridad por la asunción de que los herbicidas no afectaban a animales. Se ha demostrado que esta asunción es falsa. Por ejemplo, el herbicida atrazina es dañino para peces, anfibios, reptiles, pájaros y mamíferos debido a su potente efecto como disruptor hormonal.



En humanos, la atrazina también está implicada en defectos de nacimiento como hipospadias, criptorquidismo y micropene. El glifosato, actualmente el herbicida más utilizado del mundo, en 2015 se catalogó como probable cancerígeno y se describieron distintos efectos como disruptor hormonal. Está probado que el glifosato altera la estructura de los ovarios, tiene efectos adversos en la producción de esperma, causa un descenso en la fertilidad masculina y un descenso en la testosterona. Además, estimula las células de cáncer de mama a través de alteración de los receptores de estrógenos.



Persistencia, bioacumulación y biomagnificación



El gran volumen de pesticidas producidos y utilizados cada año es aún más preocupante si reflexionamos sobre su persistencia en el medio ambiente. El DDT y sus residuos de transformación persisten en el medio, en animales y en humanos durante décadas. Algo similar ocurre con los tres herbicidas más populares (glifosato, atrazina y 2,4-D). Aunque la vida media de la degradación va de unas semanas a meses, los metabolitos de su degradación, pueden persistir durante décadas con actividad toxicológica similar o diferente. Los pesticidas y sus residuos, se bioacumulan en tejidos animales y se biomagnifican a través de las redes alimentarias.



Debido a este fenómeno en la actualidad hay residuos de pesticidas en todos los organismos de mayor tamaño de la tierra. Además, los pesticidas pueden transmitirse a las crías a través de la placenta y de la leche materna. También puede encontrarse en la clara de huevo de pájaros, reptiles y peces.



Aparición de resistencias



Los pesticidas también pueden alterar la estructura genética de los organismos. Esto hace que una de las consecuencias del uso masivo de pesticidas sea la aparición de resistencias. De hecho, de las 25 plagas de insectos actualmente más dañinas en agricultura, 17 son resistentes a insecticidas. Históricamente, la respuesta a la resistencia de los insecticidas consistía en aplicar más químicos y con más frecuencia, acelerando así la evolución de la resistencia. De la misma manera, el uso intenso de herbicidas en agricultura ha llevado a la evolución de plantas adventicias resistentes.



El registro más antiguo de resistencia a herbicidas data de 1957, cuando se descubrieron zanahorias resistentes al 2,4-D. Para 2013, se habían descrito más de 400 hierbas resistentes, incluyendo muchas con resistencia a múltiples.



El futuro y las soluciones



Muchos de los plaguicidas utilizados son retirados tras comprobarse su elevada toxicidad después de años de utilización. El uso masivo de pesticidas se ha basado en ideas predominantes hasta la década de los 60 que confiaban en la capacidad ilimitada de autodepuración de la Tierra. Estas ideas son, a día de hoy, inaceptables y el desarrollo de nuevos modelos agrarios agroecológicos que minimicen o eliminen el uso de productos químicos de síntesis, es necesario y urgente.



Cada vez se extienden y demandan más, alternativas de producción ecológicamente sostenibles y socialmente justas de manera que la superficie dedicada al cultivo ecológico, libre de pesticidas de síntesis, no ha dejado de crecer en los últimos años.



En 2017, bajo el paraguas de la Iniciativa Ciudadana Europea Stop-Glifosato, se recogieron más de 1,3 millones de firmas en tan solo cinco meses demandando a la Comisión Europea la prohibición del glifosato, la reforma del procedimiento de aprobación de nuevos pesticidas y el establecimiento de objetivos de reducción del empleo de pesticidas de carácter vinculante en toda la UE.



A pesar de la contundente demanda ciudadana, la CE ignoró la petición renovando la licencia de uso de glifosato 5 años más. Esto pone de relieve la dificultad desde la ciudadanía y los movimientos sociales de enfrentar políticamente las presiones ejercidas por las grandes corporaciones implicadas en el mercado de los agroquímicos, pero también pone de manifiesto la necesidad de seguir movilizándonos al respecto tanto desde el apoyo a formas de producción agroecológicas como desde la defensa directa de nuestro derecho a vivir en un medio ambiente saludable.



Mireia Llorente. Área de Agroecología, Soberanía alimentaria y Mundo rural de Ecologistas en Acción.