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En todo caso, ¿qué significa "apartheid israelí"?

www.rebelion.org/141213

Quienes utilizan el término "apartheid israelí" ¿qué quieren significar?

Definitivamente, no significa el racismo biológico oficial y popular que gobernó en Sudáfrica. Es cierto que no faltan aquí actitudes racistas y arrogantes, con sus connotaciones religiosas biológicas concomitantes, pero si uno visita nuestros hospitales se pueden encontrar a árabes y judíos entre los médicos y los pacientes. En ese sentido, nuestros hospitales son el sector más sano de la sociedad.

Aquellos que dicen "apartheid israelí" se refieren a la filosofía de "desarrollo separado" que prevalecía en la antigua Sudáfrica. Este fue el eufemismo utilizado para el principio de la desigualdad, la segregación deliberada de las poblaciones, la prohibición de la "mezcla" y el desplazamiento de los no blancos de las tierras y los recursos para su explotación por parte de los dueños de la tierra. A pesar de que aquí las cosas están cubiertas por el manto de las "razones de seguridad", con referencias a Auschwitz y las propiedades decretadas por ordenes divinas, nuestra realidad se rige por la misma filosofía, respaldada por las leyes y la fuerza de las armas.

¿Qué, por ejemplo?

Hay dos sistemas jurídicos en vigor en Cisjordania, uno civil para judíos y uno militar para los palestinos. Hay dos infraestructuras separadas allí también, incluyendo carreteras, electricidad y agua. El preeminente y en desarrollo es para los judíos, mientras que el más precario y en reducción es para los palestinos. Hay huecos locales, similares a los bantustanes en Sudáfrica, en los que los palestinos se autogobiernan en forma limitada. Hay un sistema de restricciones de viaje y permisos en vigor desde 1991, justo cuando este sistema fue abolido en Sudáfrica.

¿Eso quiere decir que existe el apartheid sólo en Cisjordania?

No, en absoluto, existe en todo el país, desde el mar hasta el río Jordán. Prevalece en éste territorio en el que viven dos pueblos, gobernado por un gobierno que es elegido por un pueblo, pero que determina el futuro y el destino de ambos. Las ciudades y pueblos palestinos quedan sofocados debido a una planificación restrictiva deliberada en Israel, tal como lo hacen en la Ribera Occidental.

Pero los palestinos que son ciudadanos israelíes participan en la elección del gobierno, a diferencia de en Sudáfrica

Eso es verdad. Las dos situaciones son similares, no son idénticas. Aquí los ciudadanos árabes votan, pero son excluidos de los procesos de toma de decisiones que tienen que ver con su destino. Hay otra diferencia. En Sudáfrica, un componente esencial del sistema era un solapamiento apretado entre la raza y la clase, con la explotación de la clase obrera negra a favor de los intereses del capital propiedad del blanco.

El capitalismo israelí no depende de los trabajadores palestinos, aunque la mano de obra barata palestina tuvo un papel importante en el rápido enriquecimiento de los diferentes sectores de la sociedad israelí a partir de la guerra de 1967.

Sudáfrica tenía cuatro grupos raciales (blancos, negros, mestizos e indios). Cada uno ocupaba un peldaño más específico en la escala de la desigualdad, con el fin de perpetuar los privilegios de la población blanca. La raza blanca, ingleses y afrikaners, se definían como una sola nación, a pesar de las grandes diferencias entre ellos, mientras que los negros africanos fueron divididos en varias nacionalidades basadas en las tribus. Esto aseguraba que los blancos eran el grupo más numeroso. Aquí, la separación se basa supuestamente en la geografía, diseñada para mantener y ampliar los privilegios que disfrutan los judíos.

Pero, ¿los judíos también tienen subdivisiones y discriminación?

Absolutamente, según su origen (judíos europeos frente a judíos árabes), el lugar de residencia (en el centro frente a la periferia), veteranos vs recién llegados, o una discriminación basada en el servicio en las fuerzas armadas.

Sin embargo, en comparación con los palestinos, incluso los judíos más discriminados y oprimidos tienen más derechos que los palestinos que viven entre el mar y el río. Por ejemplo, la Ley del Retorno se aplica a los judíos de cualquier origen, pero no a los palestinos, incluso a los mismos o cuyos padres nacieron aquí, pero que ahora viven en el exilio. Del mismo modo, los judíos pueden cambiar su residencia libremente. Alguien de Tel Aviv puede volver a ubicarse en la Ribera Occidental, pero alguien de Belén no puede desplazarse a las zonas costeras.

La escala de la desigualdad tiene peldaños separados para los residentes de la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este y los ciudadanos palestinos de Israel soberano. Estos grupos sufren de diferentes grados de violación de los derechos humanos y civiles. Hay subdivisiones en juego que están diseñadas para fragmentar aún más la otra nación que vive aquí, con diferentes enfoques con respecto del área "C" -zonas designadas -en Cisjordania-, a los ciudadanos drusos, a los beduinos, los palestinos, cristianos y musulmanes. Cualquier burocracia que crea esas subdivisiones y clasificaciones minuciosas se guía por un principio de desigualdad que beneficia a un grupo hegemónico.

¿Hay otros ejemplos?

Uno puede mencionar brevemente las leyes Prawer al estilo afrikaner y la zona C de Cisjordania. Desde la década de 1950, el gobierno liderado por afrikaner en Sudáfrica desarraigó a los residentes negros, de color e indios de sus tierras y casas para hacer sitio a los colonos blancos. Todo se hizo de acuerdo con las leyes blancas predominantes y la lógica jurídica. Esas fueron las bases coloniales del régimen del apartheid, que se estableció más tarde. Aquí, también, el componente colonial de desarraigar a los indígenas de sus tierras está procediendo a la par con las políticas de "desarrollo separado".

¿Hay alguna esperanza?

El apartheid clasista en Sudáfrica no fue derrotado. Los críticos de izquierda echan la culpa a Nelson Mandela y otros líderes por haber llegado a un entendimiento con el régimen anterior según el cual los negros recibirían el derecho al voto, pero los blancos se quedarían con el dinero. Mientras que la pobreza sigue siendo "negra" en Sudáfrica, hay un grupo de coartada de los negros africanos que llegaron a ser muy ricos.

Sin embargo, no hay que descartar la transición a la democracia y los cambios sociales que han tenido lugar en África del Sur, así como los métodos de lucha demostrada por Mandela y sus compañeros. Por eso la semana pasada los manifestantes israelíes y palestinos llevaron sus fotos en las manifestaciones que las Fuerzas de Defensa de Israel reprimieron por la fuerza.

Pero Shimon Peres elogió calurosamente a Mandela

Mandela fue un gran perdonador. Peres jugó un papel importante en la seguridad y las relaciones económicas que Israel estableció con el régimen racista de Sudáfrica y sus fundadores pro-nazis. Como uno de los padres fundadores de la empresa de los asentamientos en Cisjordania y el instigador de la "solución funcional", lleva una gran responsabilidad de las políticas de "desarrollo separado" que prevalecen aquí.



DRONES COMERCIALES

Guillermo S. Edelberg DBA

Según su tercera acepción en el Diccionario Merriam-Webster online, el vocablo en inglés drone se refiere a “un avión o barco no tripulado guiado por control remoto”. Otra publicación dice que los “drones ─aviones no tripulados, piloteados a control remoto o autónomos─ pueden ser grandes como un avión comercial o pequeños como un pájaro. Su mayor ventaja consiste en hacer trabajos que son muy aburridos, sucios o peligrosos para los pilotos”.

La expresión no ha sido registrada hasta ahora en el Diccionario de la Real Academia Española; pero no es nueva para la mayoría de los lectores. Los diarios han informado acerca de  la utilización de tales aparatos en operaciones militares llevadas a cabo en los últimos años. Lo más común ha sido referirse a vehículos aéreos no tripulados, de tamaño relativamente pequeño y de características distintas según las necesidades.

La discusión acerca de drones comerciales, tampoco nueva, tomó fuerza luego del anuncio hecho por Jeff Bezos, el CEO de Amazon.com, en la televisión de los Estados Unidos a principios de diciembre de 2013. Su empresa estaba estudiando la forma de utilizarlos, bajo la forma de pequeños helicópteros manejados a control remoto, para entregar productos en el domicilio de los clientes dentro de los 30 minutos posteriores a la compra y anticipó que el servicio podría estar listo dentro de cuatro o cinco años.

The Wall Street Journal Americas, en su edición del 11/12/13, señaló lo siguiente: “Aunque Bezos no tiene idea de cuándo podrán realizarse las entregas por medio de drones ─el proyecto, que es tecnológica y económicamente dudoso, esta prohibido por regulaciones estadounidenses─ su reciente presentación pública en el programa 60 Minutes ofreció valiosos elementos de relaciones públicas para la empresa”.

La prohibición se relaciona con el conflicto planteado entre la conveniencia de la utilización de drones en la vida comercial y la seguridad y privacidad del público en general[1]. Una publicación señaló lo siguiente:

Los drones podrían analizar las condiciones de cosechas y ganado, ubicar incendios en los bosques, entregar pizzas, inspeccionar cañerías y diques, entregar medicamentos en lugares remotos, predecir tormentas, proveer informes acerca del tráfico, ubicar delincuentes, espiar la vida de las celebridades y vender propiedades inmuebles, por ejemplo. También podrían contrabandear drogas, chocar con edificios, espiar a determinadas personas, arrojar bombas, disparar armas de fuego y juntar información sobre cualquier persona en la que se interesen el gobierno, una empresa o una agencia de investigaciones privada. Los hackers podrían redireccionar  drones y provocar desastres, desde robar mercadería hasta chocar con aviones de pasajeros. (Editorial. Balancing Safety, Privacy in Use of Drones. Mc.Clatchy – Tribune Business News. Washington, 7 de enero de 2014)

La publicación anterior señaló que “el mercado parece ser una fuerza irresistible. En los primeros nueve meses de 2013 se invirtieron en los Estados Unidos más de 40 millones de dólares en tecnología de drones. En la industria se predice que alrededor de 2030 unos 30.000 drones comerciales estarán volando (hoy día más de 50.000 aviones y sus respectivos pilotos sobrevuelan los Estados Unidos). Los drones podrían contribuir unos 82.000 millones de dólares y unos 100.000 puestos de trabajo a la economía hacia 2025”. La Federal Aviation Administration anunció, en diciembre de 2013, que había seleccionado seis estados en los cuales se habrían de autorizar sitios para desarrollar tests relacionados con drones. La selección había sido hecha en base a distintos climas, geografía, infraestructura en el terreno, necesidades de investigación, utilización del espacio aéreo, experiencia con el tráfico aéreo y riesgos.

Si bien los los drones, tales como el “octocoper” utilizado por Amazon, son capaces de transportar una caja de unos 2,5 kg de un punto a otro, existen desafíos técnicos que deben solucionarse antes de que sea posible su amplia utilización, a saber: a) confiabilidad: los drones chocan con más frecuencia que los aviones tripulados; b) seguridad: son más vulnerables al “hackeo”; c) sensibilidad a obstáculos y capacidad para evitarlos: por ejemplo: edificios, postes y cableados y otros  vehículos aéreos. The New York Times, en su edición del 7 de septiembre de 2013 advirtió que “en el pasado, el elevado costo de un avión piloteado tradicional impuso un límite natural a la vigilancia aérea; pero los drones, que son más pequeños, podrían cambiar profundamente las características de la vida pública. […]  Los interesados pueden comprar un sistema completo, esto es, un vehículo aéreo, software y estación de control por menos de 100.000 dólares. El costo de sistemas más pequeños oscilan entre 15.000 y 50.000 dólares. (A. Eisenberg, ‘Preflight Turbulence for Commercial Drones’)”

La American Civil Liberties Union sostuvo por su parte que el otorgar a los drones más acceso a los cielos de los Estados Unidos habría de convertir el país en una sociedad vigilada, “en la que cada uno de nuestros movimientos fuese controlado, registrado y convertido en objeto de escrutinio por parte de las autoridades” (a là George Orwell en 1984).

En resumen: el debate, que en algún momento llegará a nuestro medio, quizá no sea “sí drones comerciales” o “no drones comerciales,” sino “cuándo drones comerciales”.

Tal vez algún nostálgico encuentre entonces aplicables los primeros versos de una milonga[2] escrita por Ángel Villoldo (el autor de El Choclo):

Es el siglo en que vivimos / de lo más original / el progreso nos ha dado / una vida artificial. / Muchos caminan a máquina / porque es viejo andar a pie, / hay extractos de alimentos / y hay quien pasa sin comer. / Siempre hablamos de progreso / buscando la perfección / y reina el arte moderno / en todita su extensión. / La chanchulla[3] y la matufia[4] / hoy forman la sociedad / y nuestra vida moderna / es una calamidad.  

Usted, lector, ¿qué opina al respecto?


Guillermo S. Edelberg DBA
Profesor Emérito, INCAE Business School                                      
www.guillermoedelberg.com.ar




































[1] Ver artículo # 80 La privacidad ya no es lo que era en www.guillermoedelberg.com.ar

[2] Matufias (O el arte de vivir). Milonga, 1906. Música y letra: A. Villoldo
[3] Chanchullo: manejo ilícito, negocio sucio. Estafa, operación fraudulenta (Diccionario lunfardo)
[4]  Matufia: ardid, engaño, triquiñuela. Manejo oculto con que se prepara algún fraude (idem)

Kennedy y el cuento de la bala mágica

José Steinsleger
www.jornada.unam.mx/201113

En el vertiginoso y largo documental JFK (1991), el cineasta Oliver Stone muestra que el asesinato del presidente con más glamour de la historia estadunidense fue el resultado de una conspiración de la CIA, la FBI, la mafia, los cubanos anticastristas, los proveedores de armas interesados en atizar la guerra en Vietnam, y el presidente Lyndon B. Johnson, quien actuó como encubridor.

El filme coincidió con lo manifestado hace medio siglo por Fidel Castro, el establishment progre occidental y las conclusiones del Comité Selecto de la Cámara de Representantes sobre asesinatos (1979). Negando implícitamente la tesis del asesino solitario de la Comisión Warren (1964), el comité se adhirió (sin pormenorizar) a la hipótesis de una conspiración.

Recordemos los hechos acaecidos en Dallas (Texas). El 22 de noviembre de 1963, a las 12.30 pm, el cerebro del presidente Kennedy estalló en mil pedazos. Horas más tarde, un oscuro personaje llamado Harvey Oswald (ex miembro del cuerpo de marines), fue detenido como principal sospechoso del magnicidio. Oswald estaba casado con una rusa, y era amigo íntimo de Carlos Marcello, jefe de la mafia de Nueva Orleáns.

En el interrogatorio de la FBI, Oswald negó rotundamente su culpabilidad. No obstante, sus declaraciones no fueron grabadas ni transcritas en su totalidad. Dos días después, mientras era conducido de una prisión a otra por 70 policías, fue asesinado frente a las cámaras de televisión por Jack Ruby. Los policías no movieron un dedo para impedir el crimen.

Dueño de varios clubes nocturnos en Texas, Ruby había estado días antes del magnicidio con Marcello, el jefe de la mafia de Florida, Santo Trafficante, y el líder del poderoso sindicato de camioneros Jimmy Hoffa, asediado en aquellos años por el procurador Robert Kennedy, hermano de John.

Al año de la muerte de JFK, el presidente Johnson estableció al más alto nivel la llamada Comisión Warren. Entre sus miembros figuraban el ex jefe de la CIA Allen Dulles (1953-61), y el futuro presidente Gerald Ford. La comisión ofreció un informe desconcertante sobre el asesinato.

En efecto, Oswald habría sido un desequilibrado solitario que desde el sexto piso de un depósito de libros, disparó tres veces contra la limusina que transportaba al presidente y su esposa Jackie. Del informe se deduce que un solo proyectil, uno solo, habría recorrido la trayectoria en zig-zag (sic), atravesando la garganta del presidente, el pecho y la muñeca del gobernador John Conally, quien estaba en el vehículo de la comitiva.

Ruby murió en prisión de un cáncer vertiginoso en 1967, y nunca pudo ser entrevistado por la prensa. Y luego, empezó una increíble cadena de asesinatos, desapariciones y suicidios de aproximadamente un centenar de personas vinculadas al caso. Entre estas Marcello, y el propio Robert Kennedy.

A finales de los años 60, el abogado y fiscal del distrito de Nueva Orleáns Jim Garrison reabrió el caso. Sin embargo, no consiguió reunir todas las pruebas exigidas por el jurado para que el fallo de conspiración le fuera favorable. En todo caso, Garrison realizó una investigación exhaustiva, y su libro En la pista de los asesinos sirvió de base para el filme de Stone.

Garrison terminó convencido de que la razón más importante del asesinato de Kennedy habría sido su deseo de terminar con la escalada militar del imperio en el sudeste asiático. De hecho, una semana después, los secuaces de la CIA en Saigón asesinaron al presidente Ngo Din Diem, quien al parecer andaba negociando con el Frente de Liberación Nacional de Vietnam.

En las primeras semanas de exhibición, el discurso de barricada y sin sutilezas de Stone conmovió a 15 millones de espectadores. Pero dejó impávido al sistema político yanqui. Sólo el New York Times encontró lugar para publicar una veintena de artículos adversos a la película, y un columnista del Chicago Tribune acusó a Stone de amenaza a la historia nacional.

Para el cineasta, “…la Comisión Warren nunca descubrió los lazos de los asesinos con la mafia porque la mayoría de los miembros de esta comisión estaba involucrada en el complot de la CIA para asesinar a Fidel Castro… El asesinato fue el primer golpe de Estado en Estados Unidos, y funcionó porque nunca supimos qué había ocurrido” (Página 12, Buenos Aires, 5/9/92).

La interpretación de los hechos en torno a lo que realmente ocurrió hace 50 años en Dallas continúa creciendo en forma exponencial. Miguel Marín Bosch, por ejemplo, apuntó en días pasados que la bibliografía sobre John F. Kennedy asciende a unos 40 mil libros (JFK+50, La Jornada, 31/10/13). Un dato que lleva a imaginar que si cada una de esas obras contara con 300 páginas promedio, se necesitaría, a razón de 2 mil páginas por investigador, un equipo de 6 mil personas…


¿Tiene sentido seguir conjeturando acerca del asesinato de JFK? ¿O sus causas profundas estaban ya configuradas en la distópica novela futurista Un mundo feliz (1932), de Aldous Huxley, fallecido también en aquel fatídico 22 de noviembre de 1963?

En el comienzo estaba el pueblo de Dios.

Las víctimas deben estar siempre en el centro

Con estas dos frases quisiéramos poner algo de luz en la confusión, y en muchos casos indignación, que se generó el 30 de septiembre.

Sin previo aviso y sin tener en cuenta la dignidad de las personas, el arzobispado clausuró Tutela Legal. Desde entonces ha habido comunicados de quienes despidieron y de quienes fueron despedidos, más publicitados los de aquellos que los de estos. Muy pronto hubo también comunicados de instituciones internacionales de renombre, de la UCA y de la Conferencia de Religiosos y Religiosas de El Salvador. Más recientemente, el arzobispo y la fiscalía intercambian opiniones sobre los derechos de ambas instituciones con relación a los archivos.

Muchas otras cosas han ocurrido. Algunas son conocidas por el pueblo de Dios, y la mayoría, como suele ser normal, le son desconocidas. Recientemente el arzobispo ha nombrado una comisión de sacerdotes connotados para velar por los archivos, para hacer las cosas bien en el futuro -y para reparar la imagen del Arzobispado, ahora deteriorada como cuando se retiraron los dibujos de Fernando Llort de la fachada de catedral. Un campesino ha formulado cómo ve lo que ha ocurrido con estas palabras: "Triste. Vergonzoso”.

1. Los laicos. El pueblo de Dios y el Socorro Jurídico. "Pueblo de Dios” es expresión abstracta, y su contenido concreto no es muy conocido por los salvadoreños. Sin embargo, hace 50 años un concilio universal definió lo más real de la Iglesia de Jesucristo con las palabras "Pueblo de Dios”, y no con las de "Iglesia jerárquica”. Esto quiere decir que obispos, curas, seglares, los llamados laicos y laicas, todos son primordial e igualmente, miembros de la Iglesia. Las diferencias vienen después. Son diferencias de naturaleza funcional, y nada dicen de la calidad de vida cristiana de sus miembros.

Pues bien, en los años setenta en El Salvador, laicos fueron los que se preocuparon por la violación de los derechos humanos en el país y los que se pusieron a defender a las víctimas. Surgió el Socorro Jurídico. Muchos salvadoreños llevaban ya siglos sufriendo la muerte lenta de la pobreza, la violencia originaria. Pero en los setenta a esta muerte se unió la muerte rápida de la represión. Clamaba al cielo, y el grupo de laicos citado, en el que había abogados, es decir gente del derecho, se movieron en su defensa con la gran novedad de defenderles también en el ámbito de los derechos humanos, que eran groseramente violados. De ahí el adjetivo jurídico [del Socorro] y después el adjetivo legal [de la Tutela].

Un jesuita, el Padre Segundo Montes, a quien Benjamín Cuéllar recuerda en el artículo que publicamos a continuación, acompañó y aglutinó al grupo en el Externado San José. Después, Monseñor Romero reconoció que el Socorro Jurídico era importante colaborador suyo en la defensa de las víctimas y en la denuncia de los victimarios. De hecho, en la primera página del Diario de Monseñor [que tal como se ha conservado comienza el viernes 31 de marzo de 1978] aparece la referencia al Socorro Jurídico. Menciona algún nombre de sus miembros y habla de tareas concretas… Y añade: "Les agradecí y les manifesté mi satisfacción por la acogida que prestaron al llamamiento y por la buena voluntad que han manifestado como abogados de conciencia cristiana”.

Más tarde, surgió Tutela Legal. Hasta el día de hoy, con Tutela han trabajado otros obispos, otros sacerdotes y otros laicos. El nombre de María Julia Hernández es entrañable e inolvidable. En esos treinta años ha habido cooperación y han existido tensiones entre ellos. Históricamente suele ser lo normal.

Ahora entramos en un nuevo período. Pero sea cual sea su novedad insistimos en que los derechos humanos es responsabilidad de "todo el Pueblo de Dios”. Lo recuerdo porque no es ninguna sutileza teológica rutinaria, sino una necesidad cristiana e histórica. Los laicos son responsables como lo son otros miembros del pueblo de Dios, ministros y jerarcas. Tienen la misma dignidad. Unos y otros deben tratarse con el mismo respeto.
2. La jerarquía al servicio de todo el Pueblo de Dios, no por encima de él. En la Iglesia católica hay laicos y hay jerarquía. El Vaticano II dijo que, antes que las diferencias, hay que enfatizar que ambos forman parte por igual del pueblo de Dios. La potestas, el poder ministerial de la jerarquía, sin duda ofrece posibilidades para hacer el bien, pero como lo muestra la historia, como todo poder tiene siempre peligros. "Que me lo digan a mí que soy rector de una universidad”, decía el Padre Ellacuría.

En democracia se da por sentado que ese peligro hay que superarlo o al menos limitarlo. Y por eso se insiste en la obligación de "rendir cuentas”, en lo que insistía el padre Dean Brackley, a quien acabamos de recordar estos días. Hablaba mucho de la necesidad de "accountability”. Y en cosas de Iglesia, además de la democracia, siempre queda el evangelio, su exigencia y su utopía: los que están arriba, que se abajen dice Jesús.

Ante acontecimientos públicos que generan grave confusión, como ha ocurrido con el cierre de Tutela Legal, la historia, la democracia y las tradiciones evangélicas ofrecen otros modos de actuar: la disponibilidad a explicar las decisiones de antemano y con argumentos convincentes, el diálogo previo, el rendir cuentas y la actitud acogedora.

Siguiendo con la utopía, el ideal es que el Pueblo de Dios sea ejemplo de solidaridad. Ciertamente como ayuda y defensa de quienes lo necesitan. Pero dentro del pueblo de Dios debiera existir, además, otra forma de solidaridad, que no empequeñece la mencionada, sino que la incrementa: "llevarse mutuamente los unos a los otros”, ministros, laicos, jerarcas. Y cuando hay agravios, reales o supuestos, que exista la disponibilidad al diálogo sincero y al perdón. Con relación a la jerarquía es una forma que toma la utopía evangélica de abajarse para servir. Y no se debiera esperar a que comience a abajarse el otro. Cuando se dé esa solidaridad, el pueblo de Dios será una gran ayuda para el país.

3. Al menos de palabra, también en la presente coyuntura conflictiva parece haber coincidencia en que lo más importante son las víctimas. El Socorro Jurídico primero y Tutela Legal después promovieron en este país "la memoria histórica”. Durante años han derrochado amor hacia los miles de perseguidos, asesinados, desaparecidos, los que tienen que emigrar para poder vivir, especialmente mujeres y niños. Ambas instituciones han mantenido con vida y con dignidad a miles de víctimas.
El padre Ellacuría las llamó el "Pueblo Crucificado”. Y Monseñor, después de que el ejército hubiese asesinado a más de un centenar de campesinos, el 19 de junio de 1977 dijo en Aguilares: "Ustedes son el Divino traspasado”. Y no solo les dio dignidad con estas palabras, sino que confesó ante ellos, indefensamente, cómo entendía él su misión arzobispal: "A mí me toca ir recogiendo cadáveres”. Esa era ex officio tarea fundamental suya por ser arzobispo. "Recoger cadáveres” es una forma vigorosa de expresar lo que todo el Pueblo de Dios debe hacer con las víctimas. Las pueden hacer suyas el Socorro Jurídico, Tutela Legal, el IDHUCA y todas las instituciones de derechos humanos. Y todos los miembros de todas las iglesias salvadoreñas de la confesión que fuere.

Importantes son archivos con nombres, inventarios, que estén bien protegidos. Importantes son ONGS, y sus aportes. Pero eso no sustituye al "recoger cadáveres” de Monseñor Romero y de otros en este país, mártires muchos de ellos.

4. Dios sabe cuál será el futuro de Tutela Legal. Los acontecimientos de estos días no debieran llevar a que disminuyan y se empobrezcan sus tareas, sino a que crezcan y mejoren. Que las discusiones existentes sirvan para llevar luz al pueblo de Dios. Y que no lleven al deseo, comprensible pero no muy cristiano, de "tener más razón que el otro”.

Las reflexiones que acabamos de hacer pueden resultar excesivamente conceptuales, incluso complicadas aunque quisieran ser sencillas y dar alguna luz. Termino ahora con las palabras de Pedro Casaldáliga, estas sí breves y claras: "Todo es relativo menos Dios y el hambre”. En El Salvador bien podemos decir: "menos Dios y las víctimas”.

[Publicado en Carta a las iglesias 642. Centro Monseñor Romero, UCA San Salvador].


Veneno a la carta: Coca, Kellogg’s, Nestlé…

Juan Pablo Proal
www.adital.com.br/251013

Las refresqueras, impías máquinas de matar, sacaron su chequera para financiar una campaña en la que pretenden hacerle creer a su presa, la sociedad mexicana, que es su benefactor.

El incremento al impuesto en nuestras bebidas afectará empleos, los ingresos de los tenderos y a las familias mexicanas, argumentan quienes han respaldado el homicidio de sindicalistas, han despojado de agua potable a millones de personas y utilizan agentes cancerígenos en sus venenosos productos.

Con su interminable perversión e inconmensurable poder, boicotearon la campaña de la Alianza por la Salud Alimentaria, coartando la libertad de información, derecho indispensable del consumidor. Esta asociación denunció que Televisa, Televisión Azteca y Milenio Televisión se negaron a reproducir propaganda contra el daño que provoca la industria refresquera:

"Las televisoras Televisa, TV Azteca y Milenio TV, por más de un mes, se han negado a pautar un anuncio que expone los riesgos del refresco y los beneficios que puede traer para la población un impuesto a estas bebidas y el destino de lo recaudado a la introducción de bebederos de agua en todas las escuelas y espacios públicos, mientras, transmiten una publicidad intensa de refrescos y bebidas azucaradas que dañan la salud y los buenos hábitos de alimentación”.

El líquido de la muerte de las refresqueras no tiene redención, más en un país desinformado, enfermo terminal de obesidad y diabetes. México, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, ocupa el segundo lugar de sobrepeso en todo el mundo y los primeros en obesidad infantil. En un solo sexenio la diabetes se disparó de 6.4 a 13 millones de personas, de las cuales el 85 por ciento no cuenta con acceso a tratamiento, según un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública.

Las refresqueras responden con vergonzoso cinismo. Las calorías contenidas en nuestras bebidas, pretextan, se pueden utilizar para "ser más felices”. La Procuraduría Federal del Consumidor obligó a Coca Cola a suspender su campaña "Una Coca-Cola = 149 calorías para usar en actividades felices”, por no comprobar que sus consumidores podrían quemar las calorías de su producto con pasear a su perro, bailar o sonreír, como presumía la trasnacional.

La principal alerta es que las mórbidas refresqueras penetraron hasta lo más íntimo de la sociedad mexicana. El refresco acompaña la más precaria comida de una familia; está presente en entierros, bodas, graduaciones, quince años, ferias… "Cuando una cultura integra refrescos a lo más sagrado, que es su relación con los ancestros, entonces estos forman parte de su identidad” reflexiona el antropólogo Joaquín Praxedis Quesada en el texto "México lanza golpe a la obesidad al estilo Bloomberg”.

Las depredadoras refresqueras y trasnacionales de los alimentos expandieron sus adictivos venenos a muchas más industrias. En México, Danone, Coca Cola y Pepsi acaparan el 82 por ciento de las ventas de agua embotellada, mercado valuado en alrededor de diez mil millones de dólares.

Y no son los únicos que engrosan sus arcas comercializando drogas alimenticias letales. Bimbo, por ejemplo, ganó un promedio de 173 mil 139 millones de pesos el año anterior con sus venenosos panquecitos. Su popular producto Mantecadas es un coctel de muerte equivalente a ocho y media cucharadas de azúcar, diez de grasa, alto sodio y colorantes que inducen hiperactividad en los niños, de acuerdo con un análisis de El Poder del Consumidor.

Basta entrar a una tienda Oxxo -por cierto, propiedad de Femsa, el mayor embotellador de Coca Cola en el mundo y enemigo número uno de los tenderos populares- para advertir que los anaqueles están repletos de productos nocivos hasta el quirófano. Y no sólo se trata de chatarra perjudicial para nuestra salud, sino de empresas gigantes que pagan cabilderos, engañan a un pueblo desinformado, inciden en las políticas públicas de la sociedad y, sobre todo, son actores protagónicos de una silenciosa masacre colectiva.

En la tercera edición de su informe "Y tú… ¿sabes lo que comes?”, difundido en septiembre de 2012, Greenpeace presentó un enorme listado de empresas y productos que se negaron a demostrar que están limpios de los nocivos alimentos transgénicos. Están incluidos Kellogg’s, Nestle, Pepsi, Bimbo, Hershey´s, Lala, Herdez y muchísimos más.

Lo más tenebroso es que la mayoría de estas firmas generalmente invierte millones de dólares en limpiar su imagen. Los mismos patrocinan actividades culturales que competencias deportivas, e incluso se dan el lujo de financiar campañas sobre ética y civismo. Jamás veremos en sus anuncios un ápice de veracidad: El Tigre Toño ya habría muerto hace años por diabetes y Ronald McDonald no habría llegado a los cincuenta años, aniquilado por un paro cardíaco.

Son crueles estrategas del engaño. Maestros en manipular a un pueblo que tiene una precaria escolaridad promedio de 8.2 años y sólo lee 2.9 libros al año. Una nación presa de una televisión pública tóxica y vomitiva, ametralladora de hipnóticas falacias.

No tienen reparo en engañar a nadie, incluidos los menores de edad. En julio pasado la Profeco impuso una multa a McDonald’s de 684 mil pesos por mentir a los niños con el contenido de su producto "Cajita Feliz”.

Las trasnacionales de las bebidas y la chatarra penetraron y con profundidad. Ahí están presentes en la campaña del gobierno federal "Cruzada contra el Hambre” y libres para apoderarse de las escuelas públicas gracias a la privatizadora reforma educativa.

El incremento al impuesto a las bebidas azucaras y la chatarra aprobado la semana pasada por el Poder Legislativo está lejos de ser el principio del fin de esta industria de muerte; por el contrario, la sociedad debe comenzar a fortalecer las iniciativas para acabar con este temeroso poder.

La juez federal (de EEUU) Gladys Kessler ofreció un ejemplo certero de cómo mermar a las compañías que merman nuestra salud. El año pasado obligó a las tabacaleras estadunidenses a admitir "la verdad sobre sus mortales y adictivos productos en una serie de anuncios”. En tanto, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos multó a Reebok con 18 millones de dólares y a Skechers con 31 millones de dólares por vender zapatillas para adelgazar sin presentar evidencias de sus resultados.

En Japón, China y algunos países de la Unión Europea, las compañías dedicadas a los alimentos están obligadas a etiquetar sus productos en caso de utilizar transgénicos.

El derecho a una alimentación sana está contenido en el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como en el título primero de la Constitución mexicana. Es obligación del Estado poner un alto a esta vorágine de alimentos basura.

El reinado de los refrescos y la chatarra atenta contra nuestra salud, el campo, la educación, la libertad, el derecho a la información, el desarrollo económico y la democracia del país. Por nuestra propia sobrevivencia, es tiempo de desterrar a Coca Cola y similares de los hogares mexicanos. La felicidad que nos quieren imponer no es otra cosa que la mentira que ofrece la peor de las drogas: una lenta y dolorosísima muerte (que, por cierto, no será individual).


La guerra secreta de Australia contra los aborígenes


Los pasillos del parlamento australiano son tan blancos que uno tiene que entrecerrar los ojos al mirarlos. El ambiente es silencioso, el olor que desprende es de abrillantador. Los suelos de parqué brillan tanto que parece que reflejen caricaturas de los retratos de los primeros ministros y las filas de pinturas aborígenes, suspendidas en las blancas paredes, cuyas lágrimas y sangre no son visibles.

El parlamento se encuentra en Barton, un suburbio de Canberra cuyo nombre rememora al primer ministro de Australia, Edmund Barton, redactor de la Política Blanca de Australia en 1901. “La doctrina de la igualdad del hombre”, dijo entonces Barton, “nunca fue pensada para” aquellos que no fueran británicos ni de piel blanca.

La preocupación de Barton provenía más bien de los chinos, conocidos como el Peligro Amarillo; nunca mencionó la presencia más antigua y perdurable de la tierra: los primeros australianos. Para él éstos no existían. Su cuidado sofisticado de la áspera tierra no detentaba interés alguno. Su épica resistencia nunca había ocurrido. En 1838, el Sydney Monitor dijo sobre los que habían combatido a los invasores británicos de Australia: “Estaba determinado que se exterminara por completo la raza de negros en aquel lugar”. Hoy, los supervivientes de aquella guerra son un secreto nacional vergonzante.

La ciudad de Wilcannia, en Nueva Gales del Sur, resulta doblemente conocida. Es la ganadora del premio nacional Tidy Town (ciudad pulcra) y sus habitantes indígenas tienen una de las esperanzas de vida más bajas que se ha registrado. Por lo general, mueren a los 35 años. El gobierno cubano está llevando a cabo un programa de alfabetización con ellos, de igual manera que hace con los más pobres de África. Según el informe sobre la distribución de riqueza global Credit Suisse Global Wealth, Australia es la región más rica del planeta.

Los políticos de Canberra se encuentran entre los ciudadanos más acaudalados. Sus donaciones endógenas son legendarias. El año pasado, la entonces ministra de asuntos indígenas, Jenny Macklin, reformó su oficina a costa de 331.144 dólares para los contribuyentes.
Hace poco, Macklin reivindicó que, cuando estaba en el gobierno, había marcado una "gran diferencia". Es cierto. Durante su ejercicio, el número de aborígenes que vivían en chabolas creció en casi una tercera parte y más de la mitad del dinero empleado en proyectos de viviendas para aborígenes se la embolsaron los contratistas blancos y la burocracia de quienes ella era en gran medida responsable. Hoy, una vivienda típicamente ruinosa en las zonas despobladas donde habitan las comunidades indígenas da cobijo a hasta 25 personas. Los servicios sanitarios tardan años en llegar a las familias, muchas a cargo de ancianos o discapacitados.

En el 2009, el profesor James Anaya, respetado relator de las Naciones Unidas sobre derechos de los pueblos indígenas, describió como racista el "estado de emergencia" que había despojado a las comunidades indígenas de sus ya endebles derechos y servicios bajo el pretexto de que entre ellos se encontraba un número "inconcebible" de bandas pedófilas –una acusación que la policía y la Comisión Australiana del Crimen desmintieron-.

Entonces el portavoz de la oposición de asuntos indígenas, Tony Abbott, le espetó a Anaya, "ocúpate de tus asuntos" y no "escuches únicamente a la vieja brigada de las víctimas". Abbott es hoy el primer ministro de Australia.

He conducido hasta el corazón rojo de Australia central y preguntado yo mismo a la Dra. Janelle Trees sobre la "vieja brigada de las víctimas". Trees es una médico de cabecera cuyos pacientes indígenas viven a pocos kilómetros de diversos centros vacacionales que cuestan 1.000 dólares la noche, en la formación rocosa de Uluru (Ayers Rock).

Ella dijo, "sabemos que hay asbesto en las viviendas de los aborígenes y [al gobierno] no le importa en absoluto que uno de ellos inhale una fibra de asbesto y desarrolle un mesotelioma pulmonar. Los niños contraen infecciones crónicas y acaban sumándose a las increíbles estadísticas de indígenas que mueren por enfermedades renales, batiendo además récords mundiales de enfermedades reumáticas cardíacas, y no se hace absolutamente nada. Cuando veo esto me pregunto: ¿por qué no se actúa? La malnutrición es un mal común. Una vez quise dar a una paciente un anti-inflamatorio por una infección que podía haberse evitado si las condiciones de vida fueran mejores, pero no pude tratarla porque no tenía suficiente comida para llenar su estómago y no podía injerir las tabletas. A veces me siento como si estuviera tratando a mis pacientes en condiciones similares a las de la clase obrera inglesa a principios de la revolución industrial".

En Canberra, en las oficinas ministeriales que exhiben arte aborigen, los políticos expresaron repetidamente lo “orgullosos” que estaban de lo que “hemos hecho por los indígenas australianos”. Cuando pregunté a Warren Snowdon —ministro de sanidad indígena en el gobierno laborista, recientemente substituido por la coalición conservadora de Abbott— por qué después de casi un cuarto de siglo representando a los australianos más pobres y enfermos no había llegado a una solución, éste respondió, “vaya pregunta más tonta. Vaya pregunta más pueril”.

Al final de la calle Anzac Parade en Canberra, se erige el Memorial de la Guerra Nacional de Australia, cuyo historiador, Henry Reynolds, denomina el "centro sagrado del nacionalismo blanco". Me denegaron el permiso para filmar en este enorme espacio público. Cometí el grave error de expresar mi interés en las guerras de frontera en las que los negros australianos combatieron la invasión británica sin armas de fuego, pero con gran ingenio y coraje –arquetipo de la "tradición Anzac".

Pese a su importancia, en un país plagado de cenotafios, ni uno solo conmemora a aquellos que cayeron en la resistencia frente a "una de las mayores expropiaciones de tierra en la historia de la humanidad", escribió Reynolds en su libro más conocido Forgotten War (La Guerra Olvidada). Mataron a más aborígenes australianos que nativos americanos en las guerras de frontera americanas y que maorís en Nueva Zelanda. El estado de Queensland se convirtió en un verdadero matadero. Un pueblo entero fue hecho prisionero de guerra en su propio país, mientras los colonos llamaban al exterminio. La industria ganadera prosperó empleando hombres indígenas prácticamente como trabajadores esclavos. La industria minera hoy en día obtiene beneficios de miles de millones de dólares a la semana en tierras indígenas.

Obviar estas verdades y venerar el papel servil de Australia en las guerras coloniales de Gran Bretaña ha cobrado hoy en día casi el estatus de culto en Canberra. Reynolds y las pocas personas que lo cuestionan han sufrido calumnias abusivas. Consideran a los excepcionales aborígenes de Australia sus Untermenschen (sub-humanos). Al entrar en el Memorial de la Guerra Nacional, uno puede ver rostros de indígenas representados por gárgolas de piedra junto a canguros, reptiles, pájaros y otras formas de "vida salvaje autóctona".

Cuando comencé a rodar sobre esta Australia secreta hace 30 años, había en marcha una campaña global contra el apartheid en Sudáfrica. Como ya había realizado un reportaje en Sudáfrica, quedé impresionado por las similitudes de la supremacía blanca y la docilidad y actitud defensiva de los liberales. Ningún oprobio internacional, ningún boicot, había alterado la epidermis de la Australia "privilegiada". Hoy se puede ver a los guardas de seguridad de los centros comerciales expulsar a los aborígenes en Alice Springs; si se recorre la corta distancia que hay entre los suburbios de Cromwell Terrace y el campamento de Whitegate, se ven las chabolas de hojalata que no disponen de luz ni de agua. Eso es apartheid, o lo que Reynolds llama "un rumor en nuestros corazones".


(La película de John Pilger Utopia sobre Australia se verá en los cines a partir del 15 de noviembre y en la Televisión Independiente en diciembre. En Australia se verá en enero).

John Pilger, nacido en 1939 en Australia, es uno de los más prestigiosos documentalistas y corresponsales de guerra del mundo anglosajón. Particularmente renombrados son sus trabajos sobre Vietnam, Birmania y Timor, además de los realizados sobre Camboya, como Year Zero: The Silent Death of Cambodia y Cambodia: The Betrayal.


Sabotear las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán

www.rebelion.org/121113

"Los grupos que desarrollan políticas en favor de Israel, como el AIPAC, trabajan con fondos ilimitados para desviar la política de EE.UU. en la región (Oriente Medio)". (Jack Straw, Miembro del Parlamento y exministro de Asuntos Exteriores del Partido Laborista británico).

"Estados Unidos debe dejar caer una bomba nuclear sobre Irán para impulsar al país a acabar con su programa nuclear". (Sheldon Adelson, mayor donante del Partido Republicano y gran recaudador de fondos para los comités de acción política pro Israel, discurso en la Universidad Yeshiva, de Nueva York, 22 de octubre de 2013).

La cuestión de la guerra o la paz con Irán recae en las políticas adoptadas por la Casa Blanca y el Congreso de los EE.UU. Las propuestas de paz que hizo el recién elegido presidente de Irán, Rohani, han resonado favorablemente en todo el mundo, excepto en Israel y sus acólitos sionistas en EE.UU. y Europa. La primera sesión de negociación procedió sin recriminaciones y dio lugar a una evaluación optimista de ambas partes. Precisamente a causa de la respuesta inicial favorable entre los participantes, el Gobierno israelí intensificó su guerra de propaganda contra Irán. Sus agentes en el Congreso de los EE.UU., en los medios de comunicación y en el poder ejecutivo pasaron a socavar el proceso de paz.

Lo que está en juego es la capacidad de Israel para emprender –como apoderado- guerras con los ejércitos de los EE.UU. y sus aliados de la OTAN contra cualquier gobierno que desafíe la supremacía militar de Israel en el Medio Oriente, su anexión violenta de los territorios palestinos y su capacidad para atacar a cualquier adversario con impunidad.

Para entender lo que está en juego en las actuales negociaciones de paz hay que prever las consecuencias de un fracaso. Bajo la presión de Israel, EE.UU. anunció que su "opción militar" podría ser activada, resultando en ataques con misiles y una campaña de bombardeos contra 76 millones iraníes con el fin de destruir su Gobierno y su economía. Teherán podría tomar represalias contra tal agresión apuntando a las bases militares de Estados Unidos en la región y a las instalaciones petroleras del Golfo, lo que redundaría en una crisis global. Esto es lo que Israel quiere.
Vamos a comenzar por examinar el contexto de la supremacía militar de Israel en el Medio Oriente. A continuación, se procederá a analizar el increíble poder de Israel sobre el proceso político de EE.UU. y cómo se da forma al proceso de negociación de hoy, con especial énfasis en el poder sionista en el Congreso de los EE.UU.

El contexto de la supremacía militar de Israel en el Medio Oriente

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Israel ha bombardeado, invadido y ocupado más países en el Oriente Medio y África que el poder colonial anterior, excepto los EE.UU. La lista de víctimas de Israel incluye: Palestina, Siria, Líbano, Egipto, Irak, Jordania, Sudán y Yemen. Si se incluyen los países en los que Israel ha lanzado ataques y asesinatos terroristas casi clandestinos, la lista se ampliará considerablemente para incluir una docena de países de Europa y Asia, incluyendo los EE.UU. a través de su red terrorista sionista.

La proyección de la fuerza militar de Israel, su capacidad de librar guerras ofensivas a su antojo, se corresponde con su impunidad casi total. A pesar de sus reiteradas violaciones del derecho internacional, incluidos crímenes de guerra, Israel nunca ha sido censurado por un tribunal internacional o sometido a sanciones económicas debido a que el gobierno de EE.UU. utiliza su posición de vetar resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y de presionar a sus aliados de la OTAN y la UE.

La supremacía militar de Israel tiene menos que ver con el "resplandor" tecno-industrial nacional de sus traficantes de guerra y más con las transferencias y robo descarado de la tecnología y las armas nucleares, químicas y biológicas de los EE.UU. (Grant Smith “Ten Explosive US Government Secrets of Israel” IRMEP -Diez secretos explosivos del Gobierno de los EE.UU. que posee Israel-). Los sionistas en los EE.UU. y Francia han jugado un papel estratégico (y traidor) en el robo y transporte ilegal de tecnología nuclear y componentes de armas a Israel, de acuerdo con una investigación realizada por el exdirector de la CIA, Richard Helms.

Israel mantiene enormes arsenales de armas nucleares, químicas y biológicas mientras niega el acceso a los inspectores internacionales de armas y no está obligado a cumplir el Tratado de No Proliferación, debido a la intervención diplomática EE.UU. Bajo la presión de "configuración de poder sionista local (ZPC, por sus siglas en inglés), el gobierno de EE.UU. ha bloqueado toda acción que pueda limitar la producción de armas de destrucción masiva de Israel. De hecho, EE.UU. sigue proveyendo a Israel de armas estratégicas de destrucción masiva para que las utilice contra sus vecinos, en violación del derecho internacional.

La ayuda militar de EE.UU. y la transferencia de tecnología a Israel supera los 100.000 millones durante el último medio siglo. La intervención de EE.UU. por las vías diplomática y militar fue crucial en el rescate de Israel de la derrota en la guerra de 1973. La negativa del presidente de EE.UU. Lyndon Johnson de defender la desarmada nave de inteligencia, el USS Liberty en 1967, después de haber sido bombardeado y quemado con napalm por aviones de combate y buques de guerra israelíes en aguas internacionales, constituye una tremenda victoria para Israel gracias a los asesores sionistas de Johnson. Debido a su impunidad, incluso en matar soldados estadounidenses, Israel se ha dado vía libre para hacer guerras de agresión para dominar a sus vecinos, cometer actos de terrorismo y asesinar a sus adversarios en todo el mundo sin temor a represalias.

La indiscutible superioridad militar de Israel ha convertido a varios de sus vecinos en colaboradores cuasi-clientes: Egipto y Jordania han sido aliados de facto, junto con las monarquías del Golfo, ayudando a Israel a reprimir los movimientos nacionalistas y pro palestinos de la región.

El factor más decisivo en el ascenso y la consolidación del poder de Israel en el Medio Oriente no ha sido su valor militar, sino su alcance e influencia política a través de sus agentes sionistas en los EE.UU. Las guerras de Washington contra Irak y Libia, y su actual apoyo al asalto mercenario contra Siria, han destruido a tres grandes oponentes nacionalistas seculares de las ambiciones hegemónicas de Israel.

En la medida en que Israel acumula más poder en la región, se extiende la colonización de los territorios palestinos hacia el este, hacia la destrucción del último obstáculo a sus políticas coloniales: Irán.

Durante al menos dos décadas, Israel ha conducido a sus agentes en el extranjero - (la ZPC) - para destruir el Gobierno de Irán por medio de la desestabilización de su sociedad, el asesinato de sus científicos, bombardeando sus establecimientos militares y laboratorios y estrangulando su economía.

Después de que la ZPC presionó con éxito a los EE.UU. a la guerra contra Irak en 2003 triturando literalmente su sociedad secular compleja y matando a más de un millón de iraquíes, giró su visión hacia la destrucción de Líbano (Hezbolá) y el Gobierno secular de Siria como una forma de aislar a Irán y prepararse para un ataque. Mientras miles de civiles libaneses fueron asesinados en 2006, el ataque de Israel al Líbano falló, a pesar del apoyo del gobierno de EE.UU. y la campaña de propaganda salvaje de la ZPC. Histérico frente a su fracaso y para "compensar" su derrota a manos de Hezbolá y "levantar la moral", Israel invadió y destruyó gran parte de Gaza (2008-2009), la mayor prisión al aire libre del mundo.

A falta de capacidad militar para atacar a Irán por su cuenta, Israel dirigió a sus agentes para manipular al gobierno de los EE.UU. para iniciar una guerra con Teherán. Los líderes militaristas de Tel Aviv han dado rienda suelta a sus enviados políticos de la ZPC en todos los EE.UU. para que trabajen en pos de destruir Irán, el último adversario significativo para la supremacía israelí en el Medio Oriente.

La estrategia israelí-ZPC está diseñada para establecer el escenario para una confrontación de EE.UU con Irán, utilizando sus agentes en el poder ejecutivo, así como su continua corrupción, el soborno y el control del Congreso de EE.UU. El control del ZPC sobre los medios de comunicación refuerza su campaña de propaganda. Cada día, el New York Times y el Washington Post publican artículos y editoriales que promueven la agenda de guerra de Israel. El ZPC utiliza el Departamento de Estado de EE.UU. para obligar a otros estados de la OTAN para que también se enemisten con Irán.

La guerra de Israel con Irán. La presión política a los EE.UU., las sanciones económicas y las amenazas militares

En soledad, la "guerra" de Israel con Irán no va mucho más allá de su sabotaje cibernético, los asesinatos periódicos de científicos iraníes utilizando sus agentes a sueldo que proliferan entre los grupos terroristas iraníes y los continuos golpes por parte de los políticos israelíes y su multitud de prosternados. Fuera de Israel, esta campaña ha tenido poco impacto en la opinión pública. La guerra de Israel contra Irán depende exclusivamente de su capacidad para manipular la política de EE.UU. con sus agentes locales y los grupos que dominan el Congreso de EE.UU. ya sea través de los nombramientos de funcionarios en puestos clave en los departamentos del Tesoro, Comercio y Justicia, y como “asesores” sobre el Oriente Medio.

Israel no puede organizar una campaña de sanciones efectivas contra Irán, ni puede influir en cualquier gran potencia para cumplir dicha campaña. Sólo los EE.UU. tiene ese poder. El dominio de Israel en Oriente Medio proviene enteramente de su capacidad para movilizar a sus representantes en los Estados Unidos que tienen asignada la tarea de asegurar la total sumisión a los intereses de Israel de parte de los funcionarios públicos electos y designados especialmente en lo que respecta a los adversarios regionales de Israel.

Estratégicamente colocados, los ciudadanos que tienen doble ciudadanía, de EE.UU. y de Israel, "han utilizado su ciudadanía de los EE.UU. para asegurar altos cargos de seguridad en el Gobierno directamente implicados en las políticas que afectan a Israel. Como israelíes, sus actividades están en consonancia con los dictados de Tel Aviv.

En la administración Bush (2001-2008) ocupaban altos cargos en el Pentágono las personalidades con ideología "primero Israel", como (Paul Wolfowitz, Douglas Feith), seguridad para Oriente Medio (Martin Indyk, Dennis Ross), la oficina del Vicepresidente ('Scooter' Libby), Hacienda (Levey) y el Departamento de Seguridad Nacional (Michael Chertoff). En la administración de Obama los cargos con la misma ideología, "Israel primero", incluyen a Dennis Ross, Rahm Emanuel, David Cohen, el secretario del Tesoro de Jack "Jake la serpiente" Lew, el Secretario de Comercio Penny Pritzker y Michael Froman como representante comercial, entre otros.

El poder concreto de Israel dentro del poder ejecutivo se corresponde con su dominio del Congreso de los EE.UU. A diferencia de algunos críticos, Israel no es un "aliado" ni un "cliente" de los EE.UU. La evidencia de la gran asimetría en la relación abunda en el último medio siglo. Debido a estos poderosos representantes en el Congreso y el poder ejecutivo, Israel ha recibido más de 100.000 millones de dólares como tributo de los EE.UU. durante los últimos 30 años, algo así como 3.000 millones de dólares más al año. El Pentágono de EE.UU. ha transferido la tecnología militar más avanzada y actualizada y participó en varias guerras en nombre de Israel. El Tesoro de EE.UU. ha impuesto sanciones contra el comercio potencialmente lucrativo y socios de inversión en el Oriente Medio (Irán, Irak y Siria) privando a agricultores, exportadores de los EE.UU. de manufacturas y a las compañías petroleras de más de 500.000 mil millones en ingresos.

La Casa Blanca sacrificó la vida de más de 4.400 soldados estadounidenses en la guerra de Irak, una guerra promovida por los apoderados de Israel y a requerimientos de sus líderes. El Departamento de Estado ha rechazado relaciones de amistad y rentabilidad con más de 1.500 millones de musulmanes, apoyando la colonización ilegal de Jerusalén y Cisjordania por más de medio millón de colonos judíos en territorio palestino ocupado militarmente.

La pregunta estratégica es cómo y por qué esta relación unilateral entre los EE.UU. e Israel persiste por tanto tiempo, incluso cuando va en contra muchos de los intereses estratégicos y de élite de Estados Unidos. La cuestión más inmediata y apremiante es cómo estas relaciones históricamente desiguales tienen efectos actuales en las sanciones Estados Unidos - Irán y en las negociaciones nucleares.

Irán y las negociaciones de paz

Sin duda, el presidente de Irán, recientemente elegido y su ministro de Relaciones Exteriores están dispuestos a negociar el fin de las hostilidades con los EE.UU., haciendo grandes concesiones que garanticen el uso pacífico de la energía nuclear. Han declarado que están abiertos a la reducción o incluso poner fin a la producción de uranio altamente enriquecido, reduciendo el número de centrifugadoras, e incluso permitiendo inspecciones intrusivas, no anunciadas, entre otras propuestas prometedoras. El Gobierno iraní propone una hoja de ruta con objetivos finales, como parte de los acuerdos iniciales. La secretaria de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Lady Ashton, ha comentado favorablemente la reunión inicial.
El Gobierno de los EE.UU. ha dado señales contradictorias a raíz de las propuestas de Irán y de la reunión de apertura. Algunos comentarios individuales se muestran moderadamente positivos, mientras que otros son menos alentadores y rígidos. La plana mayor sionista, como Jack 'Jake' Lew, el Secretario del Tesoro, insiste en que las sanciones permanecerán hasta que Irán cumpla con todas las exigencias de los EE.UU. (léase "israelíes"). El Congreso de EE.UU., comprado y controlado por la ZPC, rechaza las propuestas prometedoras y flexibles iraníes, insistiendo en "opciones" militares o el total desmantelamiento del programa nuclear legal y pacífico de Irán, posiciones de la ZPC diseñadas para sabotear las negociaciones. Con ese propósito, el Congreso ha aprobado nuevas sanciones económicas, más extremas para estrangular la economía petrolera iraní.

Cómo los comités de acción política de Israel controlan el Congreso de EE.UU. y preparan la guerra con Irán

La Configuración del Poder Sionista, ZPC, utiliza su poder de fuego financiero para dictar la política del Congreso sobre el Oriente Medio y para asegurarse de que el Congreso de EE.UU. y el Senado no se apartan un ápice de servir a los intereses de Israel. El instrumento que el sionismo utiliza es la compra de los funcionarios electos en los EE.UU. en el comité de acción política (PAC).

Gracias a una decisión del año 2010 de la Corte Suprema de EE.UU., la super PAC-ligada a Israel, gastó enormes sumas de dinero para elegir o destruir candidatos en función de su labor política a favor de Israel. Mientras estos fondos no vayan directamente a manos del candidato, estos super comités no tienen que revelar cuánto gastan y cómo se gasta.

Se estima que el ZPC derivó fondos directos e indirectos vinculados a los legisladores estadounidenses por un monto aproximado de 100 millones de dólares en los últimos 30 años. El ZPC canaliza estos fondos a los líderes legislativos y miembros de los comités del Congreso que se ocupan de la política exterior, especialmente presidentes de los subcomités que se ocupan de Oriente Medio. Como era de esperar, los mayores receptores del dinero de ZPC en el Congreso para quienes han promovido agresivamente las políticas de la línea dura de Israel.
En otras partes del mundo, tales sobornos a gran escala para los votos legislativos serían considerados como soborno flagrantes y serían perseguidos por delito grave, y con prisión para ambas partes. En los EE.UU., la compra y venta de voto de un político se llama lobby y es legal y abierta. La rama legislativa del gobierno de los EE.UU. ha llegado a parecerse a un prostíbulo de alto precio o subasta de esclavistas blancos que juegan con la vida de miles de ciudadanos.

La ZPC ha comprado la alianza de las personas y senadores del Congreso estadounidense a gran escala. De 435 miembros de la Cámara de Representantes de EE.UU. (sic), 219 han recibido pagos de la ZPC a cambio de su voto a favor del Estado de Israel. La corrupción es mucho mayor aún entre los 100 senadores, 94 de los cuales han aceptado dinero del pro israelí PAC y del super PAC por su lealtad a Israel.

El ZPC derrama dinero tanto para los republicanos como para los demócratas, consiguiendo votos increíbles (en esta época de estancamiento del Congreso), casi votaciones unánimes (de ambos partidos) a favor del "Estado judío", incluyendo sus crímenes de guerra, como el bombardeo de Gaza y Líbano, así como los 3.000 millones dólares anuales más de los EE.UU. que paga el contribuyente como tributo a Tel Aviv.

Al menos 50 senadores estadounidenses han acumulado individualmente entre 100.000 y 1 millón de dólares en dinero del ZPC en las últimas décadas. A cambio, han votado por más de 100.000 millones en pagos de tributo a Israel... además de otros "servicios y retribuciones". Los miembros del Congreso de EE.UU. son más baratos: 25 legisladores han recibido entre 238.000 y 50.000 dólares, mientras que el resto tiene cacahuetes.

Independientemente de la cantidad, el resultado final es el mismo: los miembro del Congreso recogen el guión de sus mentores sionistas en las PAC, super PAC y AIPAC, respaldan todas las guerras de Israel en el Medio Oriente y promueven la agresión EE.UU. en nombre de Israel.

Los legisladores más abiertos e influyentes obtienen la mayor parte del soborno sionista. El Senador Mark Kirk (¡Bombas sobre Teherán!) encabeza la lista de los "cerdos en el canal" con 925.000 dólares en pagos del ZPC, seguido de John McCain (¡Bombas sobre Damasco!) con 771.000 dólares, mientras que los senadores Mitch McConnell, Carl Levin, Robert Menéndez, Richard Durban y otros políticos filosionistas no se muestran tímidos al momento de poner sus pequeños cuencos para la mendicidad cuando llega el repartidor del dinero del PAC pro Israel.

La congresista de Florida, Ileana Ros-Lehtinen, encabeza la lista de la "Casa", con 238.000 dólares por su récord de 100% a favor de Israel, así como por ser más belicista que incluso el mismo Netanyahu. Eric Cantor recibió 209.000 dólares por defender las "guerras de Israel" con vidas estadounidenses al cortar los pagos de seguridad social a las personas mayores de Estados Unidos con el fin de aumentar la ayuda militar a Tel Aviv. El representante por las minorías Whip Steny Hoyer, consiguió 144.000 dólares por "fustigar a los pocos vacilantes" demócratas para devolverlos al "campo israelí". El líder de la mayoría John Boehner recibió 130.000 dólares por hacer lo mismo entre los republicanos.

La ZPC ha gastado enormes cantidades de dinero en destruir a una docena de legisladores disidentes que se habían enfrentado a las guerras de Israel y sus grotescas violaciones de los derechos humanos. La ZPC ha invertido millones en las campañas individuales, no sólo la financiación de candidatos de la oposición que prometieron lealtad a Israel, sino para montar magnicidios de carácter difamatorios de los críticos de Israel durante el mandato. Estas campañas se han montado en las partes más oscuras de los EE.UU., en particular en los distritos mayoritarios afroamericanos, donde los intereses sionistas locales y su influencia de otra manera serían absolutamente nulos.

No hay líderes de partidos u organización cívica que puedan compararse con los de PAC, super PAC en la disputa por el poder que es la Quinta Columna de Israel. Según los documentos archivados por el valiente investigador Grant Smith, de IRMEP, cuando se trata de Israel, el Departamento de Justicia de los EE.UU. se niega rotundamente, por lo menos desde el año 1963, a hacer cumplir sus propias leyes federales que requieren el procesamiento de ciudadanos estadounidenses que no pueden registrarse como representantes extranjeros mientras trabajan para un país extranjero.

Por otro lado ZPC, a través de "Anti-Difamation League", ha logrado presionar al Departamento de Justicia, el FBI y la NSA para hacer investigar y enjuiciar a patrióticos ciudadanos estadounidenses respetuosos de la ley, críticos de la ocupación de tierra palestina que hace Israel y de los corruptores sionistas que hacen en nombre de su amo extranjero al sistema político de EE.UU.

La corrupción y la degradación de la democracia en EE.UU. son posibles gracias a la "prensa respetable" igualmente comprometida y dañada. Crítico de los medios de comunicación, Steve Lendman, ha señalado el vínculo directo entre Israel y los medios de comunicación en su investigación del New York Times. Los periodistas más importantes ("justos y equilibrados") que informan sobre Israel tienen fuertes lazos familiares y políticos con ese país y sus artículos han sido poco más que propaganda.

El reportero del Times Ethan Bronner, cuyo hijo sirvió en el ejército israelí, es un apologista desde hace tiempo del Estado sionista. Isabel Kershner, también reportera del Times, cuyos "escritos" parecen venir directamente de la Oficina de Relaciones Exteriores de Israel, está casada con Hirsh Goodman, asesor del régimen de Netanyahu sobre "asuntos de seguridad". El jefe de la oficina del Times en Jerusalén, Jodi Rudoren, vive cómodamente en el hogar ancestral de una familia palestina desposeída de esa antigua ciudad.

La inquebrantable postura del Times a favor de Israel proporciona una cobertura política y la necesaria justificación de los corruptos políticos de Estados Unidos que baten los tambores de guerra de Israel. No es de extrañar que tanto el New York Times, como el Washington Post, estén profundamente comprometidos en denostar y denunciar las actuales negociaciones entre Estados Unidos e Irán y proporcionan un amplio espacio a la retórica unilateral de los políticos israelíes y sus voceros de Estados Unidos, mientras estudiadamente excluyen las voces más racionales a favor del acercamiento de experimentados exdiplomáticos estadounidenses, líderes militares cansados ​​de la guerra y representantes del comercio de los EE.UU. y las comunidades académicas.

Para entender la hostilidad del Congreso hacia las negociaciones nucleares con Irán y los esfuerzos para sabotear a través de la imposición de nuevas sanciones ridículas, es importante llegar a la fuente del problema, a saber, las declaraciones de los políticos israelíes claves, que marcan la línea de marcha de sus acólitos estadounidenses.

A finales de octubre de 2013, el exjefe de Inteligencia de Defensa israelí Amos Yadlin, habló de tener que elegir entre "La bomba o el bombardeo", un mensaje que de inmediato resonó con los 52 Presidentes de las Principales Organizaciones Judías Estadounidenses (Daily Alert, 24 de octubre de 2013). El 22 de octubre de 2013, el ministro de Inteligencia de Israel, Yuval Steinitz, pidió endurecer con nuevas sanciones contra Irán e insistió en que los EE.UU. deben utilizarlas como palanca para exigir que Irán acuerde en abandonar por completo la energía nuclear con fines pacíficos y el programa de enriquecimiento de uranio.

El ministro de Defensa Moshe Yaalon afirmó que "Israel no aceptará ningún acuerdo que permita a Irán enriquecer uranio. La posición de Israel para amenazar con la guerra (a través de los EE.UU.) si Irán no se somete a la rendición incondicional de su programa nuclear. Esto define la posición de todos los grandes instrumentos pro Israel, como el PAC, el super PAC y AIPAC. A su vez, procederán a dictar la política a sus "lamebotas" en el Congreso de los EE.UU. Como resultado, el Congreso aprueba las sanciones económicas aún más extremas contra Irán para sabotear las negociaciones en curso.

Los que han recibido los mayores sobornos sionistas de la pro Israel PAC son los más vociferantes: el Senador Mark Kirk ($ 925 379), autor del proyecto de ley de sanciones anterior, exige que Irán ponga fin a su programa completo de misiles nucleares y balísticos (!) y declaró que el Senado de EE.UU. "debe moverse inmediatamente hacia adelante con una nueva ronda de sanciones económicas dirigidas a todos los restantes ingresos de Irán y las reservas del gobierno" (Financial Times, 10/10/13, p. 6).

La Cámara de Representantes de EE.UU. (sic) ya ha aprobado un proyecto de ley que limita drásticamente a Irán la capacidad de venta de su principal producto de exportación, el petróleo. ¡Una vez más, el ZPC de Israel es el eje del Congreso que trata de imponer la agenda de guerra de Israel al pueblo estadounidense! A finales de octubre de 2013, el secretario de Estado Kerry fue puesto en "la parrilla" durante 7 horas por el primer ministro israelí Netanyahu. La cobardía de Kerry le hizo prometer promover la agenda de Israel para el desmantelamiento del programa de enriquecimiento nuclear de Irán.

Para contrarrestar la campaña de estrangular la economía petrolera de Irán promovida por los lacayos de Israel en el Congreso, el Gobierno de Irán ha ofrecido generosos contratos a las compañías petroleras de la UE (Financial Times, 29/10/2013, p. 1) y EE.UU. Se están removiendo disposiciones nacionalistas actuales. Bajo los nuevos términos, las compañías extranjeras toman reservas o participaciones en proyectos iraníes. Irán espera atraer al menos 100.000 millones de dólares en inversiones en los próximos tres años.

Este estable país cuenta con la reserva más grande de gas del mundo y la cuarta mayor reserva de petróleo. Debido a las actuales sanciones impuestas por los Estados Unidos (Israel), la producción ha caído de 3,5 millones de barriles por día en 2011 hasta 2.580.000 barriles por día en 2013. La pregunta es si tanto la Big Oil, las gigantescas compañías de Estados Unidos y la Unión Europea tienen el poder para desafiar a la ZPC, el collar que estrangula y domina sobre la política de sanciones Unidos y la UE. Hasta ahora, la ZPC ha dominado esta política crítica y marginó a la Big Oil con amenazas, chantajes y coacciones contra los políticos estadounidenses. Esto efectivamente ha alejado a las empresas estadounidenses del lucrativo mercado iraní.

Conclusión

Mientras los EE.UU. y los otros cinco países tratan de negociar con Irán, se enfrentan a enormes obstáculos para superar el poder de Israel en el Congreso de los EE.UU.. En las últimas décadas los agentes de Israel han comprado la lealtad de la mayoría de los congresistas, capacitándolos para reconocer y obedecer los silbidos, señales y secuencias de comandos de los traficantes de la guerra en Tel Aviv.

Este "eje de la guerra', ha causado un daño enorme en el mundo, provocando la muerte de millones de víctimas de guerras de los EE.UU. en el Medio Oriente, el sudoeste de Asia y norte de África. La brutal corrupción y la ampliamente reconocida insolvencia del sistema legislativo de EE.UU. se deben a su sumisión servil a una potencia extranjera. Lo que queda de Washington es un estado vasallo degradado y despreciado por sus propios ciudadanos. Si el Congreso controlado por ZPC tiene éxito una vez más en la destrucción de las negociaciones entre los EE.UU. e Irán a través de nuevos acuerdos bélicos, nosotros, el pueblo estadounidense, tendremos que pagar un enorme precio en vidas y dinero.

El momento de actuar es ahora. Es hora de levantarse y exponer el papel desempeñado por organismos israelíes como el PAC, super PAC y las cincuenta y dos principales organizaciones americanas judías encargadas de corromper al Congreso y hacer que "nuestros" representantes electos se transformen en lacayos de las guerras de Israel.

Ha habido un ensordecedor silencio por parte de nuestros célebres críticos, algunos pocos medios alternativos críticos han atacado el poder de Israel en el Congreso de los EE.UU. La evidencia está disponible y a la vista, los crímenes son innegables. El pueblo estadounidense necesita auténticos líderes políticos con el coraje para acabar con la corrupción y los corruptores y obligar a sus miembros elegidos en la Cámara y el Senado a representar los intereses del pueblo estadounidense.