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La Unión Europea en plena conquista de neocolonias
Manlio Dinucci
www.voltairenet.org
/ 161217
«Todo
tiene que cambiar para que nada cambie», decía el poeta siciliano. La Unión
Europea ha anunciado un gran plan de ayuda al desarrollo durante su quinta
cumbre conjunta con los países de la Unión Africana. El geógrafo italiano
Manlio Dinucci estima que tras los “nobles sentimientos” anunciados se esconde
realmente una voluntad neocolonialista.
«Que el futuro de Europa también está en juego
en África es algo que está, creo, muy claro, sobre todo para nosotros los italianos,
por razones históricas y geográficas», declaró el primer ministro de Italia,
Paolo Gentiloni, durante su gira por África, del 24 al 29 de noviembre, donde
visitó Túnez, Angola, Ghana y Costa de Marfil.
Gentiloni dijo la verdad… sin querer:
Italia y Europa consideran hoy muy importante a África por las mismas «razones
históricas y geográficas» que en el pasado, o sea cuando África estaba bajo su
dominación colonial.
África es un continente muy rico en
materias primas: oro, diamantes, uranio, coltán, cobre, petróleo, gas natural,
manganeso, fosfatos, maderas preciosas, cacao, café, algodón y muchas más. Esos
valiosos recursos, antes explotados por el viejo colonialismo europeo con
métodos de tipo esclavista, hoy son explotados por el neocolonialismo europeo a
través de grupos de poder y de gobernantes africanos corruptos, utilizando la
fuerza trabajo local de bajo costo y aprovechando su propio control sobre los
mercados internos e internacionales.
Eso es lo que confirma el viaje de
negocios del primer ministro italiano Gentiloni, en calidad de viajante
comercial de la ENI (Corporación Nacional de Hidrocarburos, siglas en italiano),
que opera en países africanos como Argelia, Libia, Túnez, Egipto, Kenya,
Liberia, Costa de Marfil, Nigeria, Ghana, la República del Congo, Angola,
Mozambique y Sudáfrica.
Hasta en los países que obtienen los mayores
ingresos gracias a la exportación de materias primas, la mayoría de sus
habitantes viven en la mayor pobreza. Según los datos de la ONU, más de 2 terceras
partes de la población del África subsahariana vive en condiciones de pobreza y
más de un 40% vive en condiciones de pobreza extrema.
Son emblemáticos los ejemplos de Costa de
Marfil y Ghana, por donde pasó Gentiloni. No sólo cuentan con grandes recursos
energéticos sino que además son los primeros productores mundiales de cacao
(con casi el 60% de la producción mundial). El cacao lo cultivan mayormente
pequeños campesinos, que viven en la pobreza porque se ven obligados a vender
los granos de cacao a precios muy bajos. Y son las transnacionales que fabrican
el chocolate quienes obtienen ganancias muy elevadas. Es esa la manera como,
según dijo Gentiloni, «se ayuda a los africanos en sus predios».
Durante 5 años, de 2010 a 2015, los países
que más invirtieron en África fueron Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia,
China, Sudáfrica e Italia. Pero en 2016, China pasó a la cabeza, seguida por
los Emiratos Árabes Unidos e Italia, que, según declaró con orgullo Gentiloni,
fue el año pasado el mayor inversionista europeo en África, con unos 12,000
millones.
Estados Unidos y la Unión Europea ven
peligrar su papel dominante en las economías africanas por causa de China,
cuyas empresas ofrecen a los países africanos condiciones mucho más favorables
y construyen las infraestructuras que esos países necesitan: hasta ahora
alrededor de 2,300 kilómetros de líneas férreas y 3,300 kilómetros de
carreteras.
Al mismo tiempo, Estados Unidos y la Unión
Europea ven sus intereses amenazados por movimientos armados, como los Niger
Delta Avengers que atacan las instalaciones de Shell y de otras compañías
petroleras, entre ellas la ENI, responsables del desastre ecológico y social en
el delta del río Níger.
Al ver que están perdiendo terreno en el
plano económico, Estados Unidos y las grandes potencias europeas arrojan la espada
en el plato de la balanza. El AfriCom de Estados Unidos, oficialmente con el
pretexto de luchar contra el terrorismo, está extendiendo en África su red
militar y reforzando allí su poderío a través de operaciones de fuerzas
especiales, del uso de drones armados y proporcionando entrenamiento y
armamento a fuerzas especiales africanas.
Francia, que durante los 50 últimos años
emprendió en África más de 50 intervenciones militares públicamente, además de
muchas otras intervenciones secretas, está intensificando las operaciones en el
oeste de África, así como en el centro y el este de ese continente, donde
mantiene 7,000 soldados y varias bases militares, principalmente en Mali,
Senegal, Gabón y Costa de Marfil.
Italia, con presencia militar en Libia,
Mali, Somalia y Yibuti, está solicitando la intervención de la OTAN en África.
Según el primer ministro italiano, «La OTAN debe mirar hacia el sur. Si la mayor
alianza militar de la historia no lo hace, se arriesga hoy a no estar a la
altura de los desafíos contemporáneos». Así que la OTAN se prepara para mirar
de nuevo hacia el sur, como en 2011, cuando agredió y destruyó con su guerra el
Estado libio.
Aguiar, sucesor de Norberto, amigazo del PRI y de Peña
www.proceso.com.mx
/ 071217
El jueves 30 de marzo, a dos meses de las
elecciones del Estado de México, Enrique Peña Nieto invitó a comer, en Los
Pinos, a los obispos de esa entidad para pedirles apoyar a su primo Alfredo del
Mazo. A todos les besó el anillo episcopal, pero sólo a uno se le arrodilló: A Carlos
Aguiar Retes, el arzobispo de Tlalnepantla que sustituirá a Norberto Rivera
Carrera como primado de México.
Es un mal mensaje del papa Francisco a
México: A la capital del país, de sello claramente progresista, envía a un
personaje tanto o más conservador que Rivera Carrera, un clérigo de la élite y
no un pastor como se asume el jefe del Vaticano, pero además político y
claramente identificado con el grupo en el poder que Peña quiere que siga
hegemonizando el país.
Ante las elecciones, en particular las del
Estado de México en que Peña impuso a su primo Del Mazo, entre Norberto y
Aguiar sí hubo posiciones contrastantes: Mientras que éste asumió
posicionamientos desabridos, “Desde la fe”, el órgano de la Arquidiócesis de
México, hizo una durísima crítica a las prácticas de defraudación electoral de
las “camarillas y dinastías asidas a un poder que se niegan a dejar”.
En “Elecciones de escándalo”, como tituló
el semanario “Desde la fe” en su editorial del domingo 2 de abril, la
Arquidiócesis Primada de México censuró el despilfarro electoral y, en
referencia al gobierno de Peña y específicamente al secretario de Hacienda,
José Antonio Meade, ahora candidato presidencial priista, preguntó: “¿Para esto
se usa el dinero del gasolinazo?”
Pese a que no mencionó al PRI ni a Peña,
el semanario de la iglesia censuró que “la manipulación, clientelismo y compra
cínica y desvergonzada de votos; entrega de despensas y teléfonos celulares,
así como la distribución de tarjetas y monederos electrónicos, se unen al uso electorero
de programas de desarrollo social, condicionando los beneficios a cambio de
copias de credenciales de elector, lo que, por cierto, es un delito”.
Y en uno de los párrafos más críticos,
afirma: “Los mexicanos volvemos a ser testigos de elecciones caras que nos
cuestionan si de verdad valió la pena una reforma estructural
político-electoral, cuando los hilos de este proceso se mueven por quienes
controlan millonarios recursos que avientan como migajas. Usar electoralmente
el hambre, además de ser inmoral, es una de las peores faltas sociales que
implican la destrucción de la democracia, poniéndola en manos de camarillas y
dinastías asidas a un poder que se niegan a dejar”.
Aguiar, por su parte, guardó silencio
sobre las prácticas de defraudación electoral del gobierno estatal y federal
para imponer a Del Mazo. No sólo eso: Fue el que celebró el matrimonio del
gobernador Eruviel Avila, presidente del PRI de la entidad donde será el máximo
jerarca de la Iglesia católica.
El sustituto de Norberto, quien hoy entra
en funciones pero su toma de posesión oficial es hasta el 5 de febrero
–aniversario de la Constitución–, fue también arzobispo de Texcoco y
allegadísimo no sólo del Grupo Atlacomulco, sino amigo del propio Peña.
El sociólogo Bernardo Barranco, experto en
religiones y consejero electoral en el Estado de México, lo descibe así:
“Aguiar, siendo arzobispo de Tlalnepantla,
mantuvo, desde el inicio, una estrecha colaboración con el entonces gobernador
Peña Nieto, al grado de que lo apoyó en su primer gran acto de destape como
precandidato a la Presidencia de la República. Lo llevó a Roma junto con su
novia Angélica Rivera para presentarle al papa Benedicto XVI bajo los intensos
reflectores de Televisa.
“Como presidente de la Conferencia del
Episcopado Mexicano (2006-2012) Carlos Aguiar fraguó la reforma al artículo 24
constitucional sobre la libertad religiosa introducida en la Cámara de
Diputados en diciembre de 2011. Contó con el apoyo decidido del candidato del
PRI a la Presidencia, Enrique Peña. En la versión original de la iniciativa
constitucional presentada por el diputado priista López Pescador venía la
intervención plena de la Iglesia católica en las escuelas públicas para otorgar
catecismo, así como poseer medios de comunicación y reconocía una amplia
participación política de los actores religiosos, aun en tiempos electorales.
La iniciativa fue matizada y reformulada hasta la versión constitucional
actual, vigente desde 2013”.
La llegada de Aguiar, entonces, sólo
augura la consolidación en la iglesia católica mexicana de la opción
preferencial por los ricos, el fortalecimiento de la relación de ésta con el
grupo priista que tiene como candidato a Meade –un devoto católico–, el avance
de la agenda ultraconservadora y la impostura de Francisco, jefe político de El
Vaticano.
Reforma de la curia, reforma de la iglesia
José M. Castillo S.
www.religiondigital.com
/ 241217
El discurso que el papa Francisco tuvo,
como felicitación navideña, a la Curia Romana el pasado día 21 de este mes de
diciembre, está dando que hablar en los ambientes relacionados con la Iglesia.
El papa les habló, a los miembros de la Curia, con la claridad y la libertad
que le caracterizan. Y desde ahora afirmo que, desde su claridad y su libertad,
el papa hizo, entre otras, dos afirmaciones que hacen temblar.
1. Dirigiéndose a los cardenales, obispos,
monseñores y demás personajes de la Curia, el papa les habló de "la
desequilibrada y degenerada lógica de las intrigas o de los pequeños grupos que
en realidad representan... un cáncer que... se infiltra en los organismos
eclesiásticos".
2. Y en seguida añadió: "otro
peligro, que es el de los traidores de la confianza o los que se aprovechan de
la maternidad de la Iglesia, es decir de las personas que han sido seleccionadas
con cuidado... pero se dejan corromper por la ambición y la vanagloria".
O sea, a juicio del papa Francisco, la
Curia que gobierna la Iglesia, es (en este momento) un enfermo grave, en el que
"traidores de la confianza, que la misma Iglesia ha depositado en ellos,
les ha llevado a actuar motivados por "la ambición y la vanagloria".
¿Se puede pensar que el papa Bergoglio
exagera al decir estas cosas sobre personas tan respetables? Con toda
sinceridad, puedo afirmar que, pocos días antes de conocerse la renuncia de
Benedicto XVI al cargo de Sumo Pontífice, uno de los más importantes personajes
en el gobierno de la Iglesia, me dijo en Roma confidencialmente: "Rece
mucho por la Iglesia, porque la situación, en este momento, es tan grave, que
esta Iglesia que tenemos, no puede caer más bajo de lo que ya ha caído".
¿Qué está pasando en la Iglesia? Sin miedo
a exagerar o sacar las cosas de quicio, creo que se puede (y se debe) afirmar
que el "desequilibrio" y la "degeneración", que el papa
denuncia de la Curia Romana, no se reduce a la Curia del Vaticano. Ese
"desequilibrio" y esa "degeneración" se extiende - de una o
de otra forma, con más o menos profundidad - por la Iglesia entera. Y aquí
podemos decir que quien tenga las manos limpias, que tire la primera piedra. Y
quede claro que yo soy el primero que lo digo. Porque somos muchos (más de los
que nos imaginamos) los que tenemos mucho que callar.
¿Por qué? ¿Qué está pasando en la Iglesia?
Vamos a ser sinceros. Si tomamos el Evangelio en nuestras manos, y si es que
aseguramos que en Jesús se nos ha revelado Dios y lo que Dios quiere, entonces
no nos queda más remedio que decir que mientras haya obispos viviendo en
palacios, clérigos luciendo vestimentas solemnes, diócesis e instituciones
religiosas que manejan mucho (pero mucho) dinero, individuos jóvenes que se
meten en seminarios y conventos para "hacer carrera", por más que
aseguren que ellos quieren "seguir a Cristo", mientras las diócesis
sigan teniendo privilegios (económicos, legales, sociales...), que la mayoría
de los ciudadanos no tienen, ni pueden tener, mientras todo esto funcione así,
por más que nos digan que todo esto es así porque así lo estableció Jesucristo,
esta Iglesia no tiene arreglo.
Ni con este Papa, ni con cincuenta Papas
que vengan detrás de él. Porque, en una institución que funciona como funciona
la Iglesia, y dado lo que es la condición humana, en ella habrá gente, bastante
gente, que, pensando que está allí para servir a Dios y para servir a Cristo,
para salvar al mundo y dar gloria a Dios, en realidad estamos ahí porque ahí,
sin ser un genio o ser un héroe, "te colocas bien en la vida y tienes tu
vida asegurada".
No es cuestión de ambición o egoísmo. El
problema está en que, como ha dicho el papa Francisco en su reciente discurso a
la Curia Romana, la Iglesia está organizada de manera que los que nos metimos
en ella diciendo que lo hacíamos porque "seguíamos a Jesucristo", en
realidad muchos terminamos siendo "funcionarios", que, en palabras
del papa, terminamos siendo "traidores de la confianza", que
depositaron en nosotros.
No es cuestión de la maldad de los que nos
metemos a curas, frailes o religiosos. Ni es un problema de debilidad o
cobardía de quienes gobiernan. El problema está en que Jesús pensó en un
movimiento profético, que, con el paso de los tiempos, ha terminado siendo una
organización mundial cimentada sobre el poder que la religión tiene sobre la
intimidad de las personas, la capacidad que da la seguridad económica y, en
consecuencia de lo dicho, la influencia socio-política que le dan los poderes
de este mundo, con tal que la Iglesia sepa estar siempre en "su
sitio". Un sitio que, con frecuencia, está en los antípodas del que ocupó
Jesús, en quien radica su origen y su razón de ser.
Jesús vino a estar con los últimos y a
identificarse con ellos. La Iglesia funciona de tal manera, que no tiene más
remedio que estar con los primeros o lo más cerca posible de ellos. Así,
vivimos y viviremos siempre en la contradicción. De ahí que un Papa como
Francisco es, y será, amado por unos y odiados por otros. Tal como somos los
seres humanos, esto no tiene otra salida.
¡AHORA ES CUANDO!
Por: Miguel Antonio Bernal
Los jóvenes de la Gesta del 9 de enero de 1964,
supieron tomar acción en el momento que correspondía. No vacilaron, ni
titubearon, ni tampoco se amedrentaron, ni se escondieron, mucho menos se
dividieron, para mostrar la indignación que produjo la enseña patria
desgarrada, pisoteada, mancillada y ultrajada, por la bota extranjera.
Hoy, hay quienes están interesados en que olvidemos
que las primeras horas del anochecer del 9 de enero de 1964, marcaron para
siempre -a nivel nacional y sin distinción-, a los panameños. La agresión
hirió, pero también unió.
La sangre, el sudor y las lágrimas que fueron,
entonces, derramadas, no han sido ni podrán ser olvidadas jamás. Es por ello
que la memoria de: Ascanio Arosemena, Maritza Avila Alabrca, Luis Bonilla, José
del Cid Cobos, Teófilo Belisario de la Torre, Gonzalo A. France, Victor M.
Garibaldo, Jose Enrique Gil, Ezequiel Meneses Gonzalez, Victor M. Iglesias,
Rosa Elena Landecho, Carlos Renato Lara, Evilio Lara, Gustavo Lara, Ricardo
Murgas Villamonte, Alberto Nichols Constance, Estanislao Orobio W., Jacinto
Palacios Cobos, Ovidio L. Saldaña, Rodolfo Sanchez Benitez, Alberto Oriol
Tejada, Celestino Villarreta; es hoy mancillada por los que se roban nuestro
presente, promueven la inequidad social, económica y cultural, para poder
mantenerse en el poder y hacernos cómplices de su sistema que vive por y para
la corrupción y la impunidad.
Al conmemorar otro aniversario de la Gesta del 9
de enero, ahora es cuando debemos tomar las acciones que nos van a servir para
cambiar el pais, para no seguir de espectadores ante el atraco cotidiano a
nuestras riquezas, a nuestras esperanzas, a nuestros sueños de poder tener
gobiernos honestos, autoridades transparentes que rindan cuentas, que no
destruyan el medio ambiente, que no siembren odios, ni rencores.
Debemos rescatar la indignación y con ella
nuestros valores. Por ello debemos acudir mañana martes 9 a las 9 de la
mañana, a la Cinta Coimera para que sepan nuestros mártires, que ahora es
cuando su presencia renace para repudiar a los Ali Babas y darles muerte civil
a sus pretensiones.
Jesús y las mujeres
José M. Castillo S.
www.religiondigital.com
/ 29.12.17
La desigualdad en derechos, dignidad y
seguridad de las mujeres, respecto a los hombres, en España al menos, va en
aumento. El dato aterrador de la cantidad creciente de mujeres, que son
maltratadas, amenazadas y asesinadas por los hombres, en nuestro país, es
elocuente y preocupante. Y conste que las religiones -y nuestra Iglesia en
concreto- tienen una dosis importante de responsabilidad en este patético
asunto.
Un dato sospechoso: he buscado en el
"Índice de materias", del vigente Código de Derecho Canónico, la
palabra "mujer" y resulta que, en la codificación de los derechos en
la Iglesia, la mujer ni se menciona. ¿Es
que la mujer carece de derechos en la Iglesia? Y si en la Iglesia, los
derechos de la mujer son inferiores a los de los hombres, ¿con qué autoridad
puede la Iglesia pedir a los poderes públicos que respeten a la mujer?
¿Qué
pensó Jesús sobre este asunto? Para dar respuesta a esta pregunta
importante, es necesario tener alguna idea sobre la situación social de la
mujer en el pueblo y en la cultura en que nació y vivió el mismo Jesús.
Afortunadamente, contamos con abundante
documentación histórica sobre este asunto. Uno de los mejores estudiosos del
tema, el profesor Joachim Jeremias, se fija, más que en teorías, en hechos muy
concretos. Por ejemplo: Cuando la mujer judía de Jerusalén salía de casa,
llevaba la cara cubierta con un tocado que comprendía dos velos sobre la
cabeza, una diadema sobre la frente con cintas colgantes hasta la barbilla y
una malla de cordones y nudos; de este modo no se podían reconocer los rasgos
de su cara (Billerbeck III, 427-434).
Es más, la mujer que salía sin llevar la
cabeza cubierta, es decir, sin el tocado que velaba el rostro, ofendía hasta
tal punto las buenas costumbres, que su marido tenía el derecho, incluso el
deber, de despedirla, sin estar obligado a pagarle la suma estipulada, en caso
de divorcio, en el contrato matrimonial (Kat. VII, 7).
Pero había algo peor. El sabio judío Filón
de Alejandría nos informa de que "mercados, consejos, tribunales,
procesiones festivas, reuniones de grandes multitudes de hombres, en una
palabra: toda la vida pública, con sus discusiones y sus negocios, tanto en la
paz como en la guerra, está hecha para los hombres. A las mujeres les conviene
quedarse en casa y vivir retiradas" (J. Jeremias, Jerusalén en tiempos de
Jesús, 372).
Y conste que lo más duro era el derecho
matrimonial. Hasta la edad de doce años y medio una hija no tenía derecho a
rechazar el matrimonio decidido por su padre, que podía incluso casarla con un
deforme. Más aún, el padre podía incluso vender a su hija como esclava (Ex 21,
7).
Pues bien, así las cosas, los evangelios
nos informan de que Jesús, en cuanto empezó su actividad pública, lo primero
que hizo fue reunir un buen grupo de discípulos, que "le seguían" por
caminos y pueblos. Lo notable es que era un grupo mixto, de hombre y mujer,
como explica (con sus nombres y origen familiar) el evangelio de Lucas (8:1-3).
Una lista paralela a las demás listas de discípulos (Lc 6:12-16; Hech 1:13; Mc
3:13-19; Mt 10:1-4) (F. Bovon). Y conste que las mujeres, que enumera Lucas
(con sus nombres, algunas de ellas), eran lo mismo personas de la mejor
sociedad (B. Witherington), que mujeres de las que Jesús había tenido que
expulsar "siete demonios" (Lc 8:2).
Además, en una sociedad sin la justa
libertad, Jesús creó, para él y para quienes le acompañaban, su propia
libertad. De ahí que se dejó perfumar y besar por mujeres (Mc 14:3-9; Mt
26:6-13; Jn 12:3), en algún caso personas de la peor fama (Lc 7:38). Un tema
que, con frecuencia, los predicadores eclesiásticos se han callado o lo han
disimulado, como tantas otras cosas que indebidamente se suelen ocultar en
ambientes clericales.
La llamativa confianza, que Jesús tuvo con
una samaritana poco ejemplar (Jn 4:4-30), con Marta y María (Lc 10:38-41), con
la Magdalena (Lc 8:2; Jn 20:11-18), el hecho de que, cuando los discípulos les
habían abandonado en la pasión (Mc 14:30), quienes iban junto a él llorando
eran un grupo de mujeres (Lc 23:27). Además, se nos recuerda que, hasta el
mismo momento de la muerte, en el Calvario estuvieron un buen grupo de mujeres
(Mc 15:40-41). Y, para concluir este rápido recorrido de recuerdos evangélicos,
no debemos olvidar que, en los relatos de apariciones del Resucitado, las
mujeres tuvieron la más destacada preferencia (Mc 16:1-8; Mt 28:1-10; Lc
24:1-12; Jn 20:11-18).
La Iglesia naciente comprendió -y lo dejó
testificado en la "memoria subversiva" de Jesús- que la
"humanización de Dios", en Jesús (eso es el misterio de la
Encarnación), solamente se acepta y se vive cuando el respeto y la puesta en
práctica de la igualdad, en dignidad y derechos, del hombre y de la mujer, se
hace, no meramente ley, no simplemente derecho, sino únicamente cuando eso es
una realidad patente y palpable. Una realidad que todas las autoridades,
empezando por la de la Iglesia, luchan y se aferran al empeño por conquistar la
plena igualdad, respetando (como es lógico) las diferencias inherentes a
nuestra condición natural.
Mientras las mujeres no tengan los mismos
derechos económicos que los hombres, la misma dignidad para cualquier trabajo,
la misma libertad en las relaciones domésticas, profesionales, sociales y
religiosas, habrá familias en las que la mujer aguanta lo que le echen encima,
porque sabe que, si el marido la deja, ¿de qué vive? ¿cómo sale adelante? ¿qué
hace con sus hijos? La "violencia de género" no se resuelve con un
teléfono. Ni con alejar al violento doscientos metros. La violencia no tiene
más solución que suprimir toda desigualdad en derechos, respetando las
diferencias.
Y, para terminar, ¿dónde está dicho que las mujeres no pueden ser sacerdotes o no pueden
ejercer cargos de gobierno en la Iglesia? La respuesta a esta pregunta no
pertenece a la fe. Es un asunto cultural.
Jesús
jamás prohibió a las mujeres actividad alguna en su comunidad. Y se enfrentó a
los fariseos cuando le plantearon la pregunta sobre el privilegio unilateral
del varón para repudiar a la mujer (Mt 19:1-12; cf. Deut 24:1). Como se
enfrentó igualmente a letrados y fariseos cuando le trajeron a una mujer
sorprendida en adulterio (Jn 8:1-11). ¿Y el individuo que estaba adulterando
con aquella mujer no tenía responsabilidad en aquello? ¿No tendrían que haberlo
traído a él también? ¿O es que aquel hombre tenía derecho a quedar oculto,
mientras que a la mujer había que matarla?
¿Por qué quienes somos religiosos,
seremos, a veces, tan hipócritas?
Carlos Aguiar Retes, sus retos y sombras
Bernardo Barranco V.
www.jornada.unam.mx / 131217
Con amarga resignación, Norberto Rivera
recibe el nombramiento de Carlos Aguiar Retes como nuevo arzobispo primado, su
sucesor. El mandato de Roma es doblemente desconsolador, primero, la prisa.
¿Qué costaba esperar hasta después de las elecciones? ¿Por qué a sólo seis
meses el papa Francisco aceptó su renuncia? No comprendía cómo al cardenal
Rouco Varela, arzobispo de Madrid, tan enfrentado a Francisco, le aguantaron
tres años. Mismos años en aceptar la renuncia de Juan Sandoval Íñiguez de
Guadalajara. ¡Seis meses! Qué falta de respeto a su investidura, pensó. Además,
el rostro de Rivera enrojeció al leer el nombre de Carlos Aguiar, con quien ha
tenido tantas diferencias y rivalidades. Ya lo esperaba. Se confirma el
movimiento de Francisco, caviló, anunciado desde noviembre de 2016 al nombrarlo
cardenal.
Hablando consigo mismo, especuló en la
demolición de lo que ha construido, se mortifica por la suerte de sus allegados
y cercanos colaboradores. Suspira recordando la plenitud de los años gloriosos
de poder del Club de Roma; él es ahora uno de los últimos sobrevivientes. Con
amargura recuerda el episodio de la catedral, donde el Papa regañó a los
obispos y varias sentencias tenían dedicatoria para él. Ahora, el tiempo es
corto, dos meses para entregar y pasar al retiro. La Iglesia que encumbró su
trayectoria parece, ahora, abandonarlo con desconsideración. ¡Cuánta
descortesía! Cuando él ha entregado todo en estos 22 años.
Sin duda esta escena imaginaria retrata el
fin del ciclo, no sólo de Norberto Rivera sino de un modelo fallido de Iglesia.
Rivera pretendió imponer los valores tradicionalistas del catolicismo a una
ciudad dinámica, moderna y secular. Su estilo brusco y bronco no ayudó. Rivera
colisiona frente a la ciudad con el mayor índice de escolaridad del país, con
gobiernos de izquierda que empuñaron una agenda secular y laica. Hay un choque
de trenes y la Iglesia de Rivera saca la peor parte. Muchas veces, en la
confrontación, no hay debates de fondo sino rituales de descalificaciones donde
los actores religiosos terminaban autoerigiéndose en supuestas víctimas del
laicismo talibán y de la falta de libertad religiosa.
Valdemar será extrañado por sus continuas
autoinmolaciones. Paradójicamente, siendo México un país de arraigadas
tradiciones católicas, se detona una crisis cultural entre el cardenal Rivera y
la ciudad capital. Y aún peor, Rivera recurre a los grupos fácticos y a la
clase política para revertir y legislar sus principios morales pasando por
encima de la diversidad de los habitantes de la gran capital. Rivera exhibe su
noción de cambio social: de arriba hacia abajo y desde el poder. Nunca se apoya
en la feligresía porque su capacidad de convocatoria siempre fue anémica.
El cardenal Rivera concentró sus energías
en tempestades, se desgastó defendiéndose de escándalos, pero distrajo su labor
principal, que es pastoral. La caída de fieles se da en cascada, la imagen del
cardenal se deteriora, la autoridad de Rivera y de la Iglesia arquidiocesana
decae. Distanciado del papa Francisco, Rivera llega al final de su mandato
debilitado. Pesa sobre sus hombros la protección a sacerdotes pederastas, en
especial Marcial Maciel, su mentor. Desde su espíritu guerrero aún reprocha no
haber llegado en plenitud a las elecciones de 2018.
Por ello, la primera declaración de Aguiar
Retes tiene sentido al exponer que emprenderá una renovación eclesial en la
Ciudad de México, que saldrá al encuentro de todos los sectores de la sociedad
capitalina, no sólo de los fieles que asisten a las parroquias. Se deja sentir
la mano del papa Francisco que demanda, así lo hizo en catedral en febrero de
2016, mayor pastoralidad a los obispos mexicanos. El nuevo cardenal apunta a la
principal vulnerabilidad de Rivera y a la necesidad de la Iglesia de
recomponerse desde su misión.
La opción por la pastoralidad indicaría
que Aguiar va a transitar por una especie de aggiornamento en la arquidiócesis.
Supone un profundo diálogo cultural con la diversidad secular de la ciudad.
Deberá construir un equipo propio y romper inercias del primer círculo del
cardenal Rivera.
Sin embargo, Carlos Aguiar Retes deberá
recomponer no sólo la percepción de la Iglesia sino la suya propia. Es evidente
que el nuevo cardenal primado no es un clon de Francisco.
Ni es progresista arrojado, tampoco un
pastor con olor a oveja que todos quisiéramos. Es un hombre de aparato, un
actor religioso cuya carrera no se ha generado en los terrenos de la
evangelización sino en las estructuras de la Iglesia. A escala nacional, dos
veces presidente de la conferencia de los obispos mexicanos, así como
presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam). Ahí, Carlos Aguiar ha
mostrado habilidades de negociación y capacidad de cabildeo con los actores del
poder. Por ello, tanto los sectores progresistas como los conservadores le reprochan
sus excesivos vínculos con el priísmo de Enrique Peña Nieto.
Tres iniciativas conforman el estigma que
Aguiar debe sacudirse. 1) Aquel ostentoso viaje a Roma donde Peña Nieto le
presenta a Benedicto XVI a su futura esposa, Angélica Rivera, en diciembre de
2009. 2) El acuerdo que Aguiar, presidente de los obispos, logra con las
dirigencias del PAN y del PRI para repenalizar el aborto en 18 entidades del
país, mediante cambios constitucionales locales. 3) El pacto que construye con
el entonces candidato a la presidencia, Peña Nieto, del PRI en 2011, para
reformar el artículo 24 constitucional sobre la libertad religiosa. Desde
Tlalnepantla, comilonas, paseos, atenciones y detalles, así se ha dejado
consentir Aguiar Retes por la maquinaria de poder mexiquense.
Más que enfocarse por la incidencia en el
proceso electoral de 2018, Aguiar deberá encauzar sus energías en confeccionar
un proyecto pastoral de envergadura para la ciudad. Frenar la caída de fieles,
que es del doble de la media nacional. Restituir la imagen del pastor primado,
hasta hoy identificado como un actor político más que un líder espiritual.
A Norberto Rivera se le identifica más
como miembro de la clase política que como pastor. El mismo Aguiar deberá
serenar sus propias inercias, tanto las políticas como las alegorías de los
derroches y actitudes principescas en que ha caído.
La sencillez, la moderación y la
simplicidad son recomendables en un hombre de fe que aspira a ser guía de una
feligresía adormecida por el abandono. Parece obvio decirlo, pero lo que haga o
deje de hacer Aguiar en la arquidiócesis tendrá repercusiones en el perfil de
toda la Iglesia mexicana. La coyuntura política electoral que ya se respira, a
veces tirante, ayuda a desnudar a los actores. Veremos de qué está hecho Carlos
Aguiar y cuál será la envergadura de su programa. Lo sabremos pronto.
La sabia alimentación campesina, reconocida por la ciencia
Cristina Barros
www.jornada.unam.mx / 071217 /
Ojarasca
Existen dos grupos de alimentos del reino
vegetal que forman parte de la cocina tradicional mexicana: los de recolección
y los cultivados. Dentro de los primeros hay un subgrupo que está a medio
camino de las cultivadas: el de las plantas toleradas.
Entre los quelites, nombre genérico que se
le da en náhuatl a las plantas verdes comestibles, se incluyen brotes, guías y
hojas de plantas cultivadas –como en los casos del chayote y la calabaza– y
hojas tiernas –como el amaranto–. La recolección de los quelites silvestres
suele darse en la milpa (entendida como un lugar de cultivo de múltiples
plantas, entre las que el maíz es fundamental), y también en campo abierto.
Aunque muchos quelites nacen de modo
espontáneo en la milpa, el trabajo del campesino no está ausente. Él decide qué
plantas son “malas hierbas” y hay que arrancar, y cuáles son útiles (éstas
suelen ser quelites); por ello, el campesino procura no eliminar todas para que
puedan desarrollarse hasta que las semillas alcancen su madurez y caigan al
suelo. De esta manera garantiza que habrá quelites la siguiente temporada.
Para la familia campesina los quelites son
de gran importancia. Primero, porque le abastecen de un alimento de temporada
que le aporta variedad a su comida diaria; sin hacerlo consciente, sabe además
que estas plantas enriquecen su nutrición. Con mirada occidental, se diría que
estos quelites son fuente de vitaminas, minerales, ácido fólico y fibra, entre
otras cosas.
En segundo lugar, los quelites que
recolecta en la milpa o en el campo y no utiliza en su propia mesa familiar, se
convierten en un excedente que puede intercambiar en los mercados locales por
otros insumos o por dinero para adquirir lo que haga falta. Diversos estudios
muestran que, si al maíz sembrado en la milpa se agregan las otras plantas
cultivadas, más las que se recolectan (en especial los quelites), lo que
produce una milpa llega a quintuplicar su valor.
Los pequeños
productores milperos están muy familiarizados con los quelites. No ocurre lo
mismo con los que sólo siembran maíz, ya sea nativo o híbrido, y desde luego
tampoco con los productores industriales, para quienes los quelites son malas
hierbas que deben eliminarse. En este caso se ha perdido todo el bagaje
cultural y han desaparecido los conceptos de dieta equilibrada, de autonomía y
de autoconsumo.
En la milpa suele ser el campesino quien
recolecta los quelites, mientras que, si la recolección se hace en campo
abierto, con frecuencia participan las mujeres y también los niños, que
aprenden de sus padres estos conocimientos. Para el campesino milpero, indígena
o no, contar con quelites implica un conocimiento: cuáles son estas plantas, en
qué temporada se dan, cuáles son las mejores condiciones para su crecimiento,
cuándo y cuántas cortar. Para la mujer, supone además, conocimientos
culinarios: cómo escogerlos, limpiarlos y prepararlos –pues algunos quelites se
comen crudos, otros cocidos al vapor o con poca agua–, y con qué salsas
aderezarlos. Hay incluso quelites que, picados en crudo, se mezclan con masa
para hacer tamales.
¿Qué ha ocurrido en el campo en tiempos
recientes en relación con los quelites? ¿Por qué ha disminuido su consumo? Lo
atribuyo sobre todo a dos factores. Uno tiene que ver con la influencia de la
educación formal y de los medios masivos comerciales en los niños y jóvenes,
que son inducidos a menospreciar la cultura de sus padres, incluyendo lo que
ellos comen, como los quelites. Por eso prefieren los productos
industrializados que estos mismos medios promueven.
La otra razón es que conforme los jóvenes
emigran de sus lugares de origen, los adultos y viejos que se quedan ya no
cuentan con apoyo y buscan facilitarse el trabajo en la parcela: para no
arrancar a mano la mala hierba, utilizan herbicidas que matan también los
quelites que son comestibles. Así, muchas personas se quejan de que si usan en
la siembra los paquetes tecnológicos (fertilizantes químicos, herbicidas),
dejan de comer verdolagas, alaches, malvas y otros quelites que crecían en la
milpa.
En cualquiera de estos casos se empobrece
seriamente la alimentación campesina, pues diversos estudios –entre ellos los
realizados por Amanda Gálvez y sus colegas– han comprobado que los quelites
poseen importantes cualidades alimenticias y nutracéuticas, esto es, que
favorecen la salud integral. Además, al eliminarlos en los sembradíos, los
productores pierden un ingreso adicional y sustituyen alimentos naturales por
productos procesados, muchas veces dañinos y de mala calidad.
En las ciudades es distinto. El
desconocimiento del campo y de los procesos de producción de alimentos, incluyen
la falta de familiaridad con los productos de recolección, entre ellos los
quelites y frutas silvestres como los capulines, las ciruelas nativas, los
guajes y los hongos. Así, en las urbes se ha empobrecido la dieta de manera
deliberada por parte de quienes consideran los alimentos una simple mercancía,
a la que hay que manejar de preferencia a través de monopolios. Por eso hoy,
como afirma Eckart Boege, la dieta del mundo gira en torno a unos cuantos
productos: cereales, papas, carne de pollo, res y puerco, entre otros. Se
producen masivamente, se compran al productor a bajo precio y se venden en las
grandes cadenas de autoservicio.
Los quelites casi no pintan en las
ciudades. Sólo los consumen quienes los conocen por su historia familiar o
quienes tienen información actualizada, en la que se revalora el conocimiento
ancestral de los quelites y su papel positivo en la dieta. Este sector los
busca y los demanda en los mercados sobre ruedas, afuera de los mercados
formales o en los mercados de venta directa de campesino a consumidor, que por
fortuna van en aumento.
Añádase que en México el racismo ha sido
muy marcado, sobre todo a partir de la llegada de los españoles (pues antes
también lo hubo). Si leemos con atención a los cronistas o las relaciones
geográficas (especies de censos que mandaba a hacer el rey), pocas fuentes se
detienen a describir algún quelite en particular. En general les nombran
hierbas y no les conceden importancia. En estos documentos escritos se perdió
un conocimiento importante. Luego, en el siglo XIX, los quelites aparecen en
los recetarios, aunque a veces con tono afrancesado, como alguna receta de
verdolagas a la languedociana.
En realidad, el conocimiento sobre los
quelites se mantiene vivo gracias a la trasmisión oral. Por eso es tan
importante toda investigación que se proponga revalorar ante los ojos urbanos y
campesinos los alimentos tradicionales, que han formado por siglos parte de la
alimentación mexicana. Aquí han sido fundamentales los estudios etnobotánicos
realizados desde el Jardín Botánico de la UNAM, a fin de recuperar recetas
tradicionales, para convertirlas luego en recetarios y otros materiales que se
puedan utilizar en la comunidad o en las ciudades (Edelmira Linares y Judith
Aguirre, Los quelites, un tesoro culinario).
Asimismo, tienen importancia las
investigaciones que han documentado la presencia de quelites en diversas
regiones del país, como parte del trabajo de investigación del Sistema Nacional
de Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura y del Jardín
Botánico de la UNAM (Francisco Basurto, Robert Arthur Bye, Delia Castro Lara,
Cristina Mapes, Luz María Mera).
El trabajo de investigación que se analiza
en este número de La Jornada del Campo permite mostrar que la alimentación
campesina ha sido sabia y que ahora la ciencia occidental reconoce su valor.
Cierto público puede convencerse así de incluir quelites en su dieta, con lo
que habrá demanda; será un aliciente para que las familias campesinas los
recolecten y promuevan en sus sembradíos, y para que rechacen los herbicidas,
causantes de la pérdida de quelites y de serios problemas de salud. Las propias
familias rurales pueden reconocer así la valía de los conocimientos de sus
antepasados, contribuyendo a que niños y jóvenes fortalezcan su identidad.
En cualquier caso, debe evitarse el
cultivo de los quelites de manera intensiva y como planta única. Todo
monocultivo empobrece, pues va contra la biodiversidad. Además, se pierde el
contexto cultural de manejo de la planta. No hay un producto milagro: lo que
hace rica la alimentación es un conjunto de alimentos y los conocimientos que
los respaldan.
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