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Reforma de la curia, reforma de la iglesia

José M. Castillo S.

El discurso que el papa Francisco tuvo, como felicitación navideña, a la Curia Romana el pasado día 21 de este mes de diciembre, está dando que hablar en los ambientes relacionados con la Iglesia. El papa les habló, a los miembros de la Curia, con la claridad y la libertad que le caracterizan. Y desde ahora afirmo que, desde su claridad y su libertad, el papa hizo, entre otras, dos afirmaciones que hacen temblar.

1. Dirigiéndose a los cardenales, obispos, monseñores y demás personajes de la Curia, el papa les habló de "la desequilibrada y degenerada lógica de las intrigas o de los pequeños grupos que en realidad representan... un cáncer que... se infiltra en los organismos eclesiásticos".

2. Y en seguida añadió: "otro peligro, que es el de los traidores de la confianza o los que se aprovechan de la maternidad de la Iglesia, es decir de las personas que han sido seleccionadas con cuidado... pero se dejan corromper por la ambición y la vanagloria".

O sea, a juicio del papa Francisco, la Curia que gobierna la Iglesia, es (en este momento) un enfermo grave, en el que "traidores de la confianza, que la misma Iglesia ha depositado en ellos, les ha llevado a actuar motivados por "la ambición y la vanagloria".

¿Se puede pensar que el papa Bergoglio exagera al decir estas cosas sobre personas tan respetables? Con toda sinceridad, puedo afirmar que, pocos días antes de conocerse la renuncia de Benedicto XVI al cargo de Sumo Pontífice, uno de los más importantes personajes en el gobierno de la Iglesia, me dijo en Roma confidencialmente: "Rece mucho por la Iglesia, porque la situación, en este momento, es tan grave, que esta Iglesia que tenemos, no puede caer más bajo de lo que ya ha caído".

¿Qué está pasando en la Iglesia? Sin miedo a exagerar o sacar las cosas de quicio, creo que se puede (y se debe) afirmar que el "desequilibrio" y la "degeneración", que el papa denuncia de la Curia Romana, no se reduce a la Curia del Vaticano. Ese "desequilibrio" y esa "degeneración" se extiende - de una o de otra forma, con más o menos profundidad - por la Iglesia entera. Y aquí podemos decir que quien tenga las manos limpias, que tire la primera piedra. Y quede claro que yo soy el primero que lo digo. Porque somos muchos (más de los que nos imaginamos) los que tenemos mucho que callar.

¿Por qué? ¿Qué está pasando en la Iglesia? Vamos a ser sinceros. Si tomamos el Evangelio en nuestras manos, y si es que aseguramos que en Jesús se nos ha revelado Dios y lo que Dios quiere, entonces no nos queda más remedio que decir que mientras haya obispos viviendo en palacios, clérigos luciendo vestimentas solemnes, diócesis e instituciones religiosas que manejan mucho (pero mucho) dinero, individuos jóvenes que se meten en seminarios y conventos para "hacer carrera", por más que aseguren que ellos quieren "seguir a Cristo", mientras las diócesis sigan teniendo privilegios (económicos, legales, sociales...), que la mayoría de los ciudadanos no tienen, ni pueden tener, mientras todo esto funcione así, por más que nos digan que todo esto es así porque así lo estableció Jesucristo, esta Iglesia no tiene arreglo.

Ni con este Papa, ni con cincuenta Papas que vengan detrás de él. Porque, en una institución que funciona como funciona la Iglesia, y dado lo que es la condición humana, en ella habrá gente, bastante gente, que, pensando que está allí para servir a Dios y para servir a Cristo, para salvar al mundo y dar gloria a Dios, en realidad estamos ahí porque ahí, sin ser un genio o ser un héroe, "te colocas bien en la vida y tienes tu vida asegurada".

No es cuestión de ambición o egoísmo. El problema está en que, como ha dicho el papa Francisco en su reciente discurso a la Curia Romana, la Iglesia está organizada de manera que los que nos metimos en ella diciendo que lo hacíamos porque "seguíamos a Jesucristo", en realidad muchos terminamos siendo "funcionarios", que, en palabras del papa, terminamos siendo "traidores de la confianza", que depositaron en nosotros.

No es cuestión de la maldad de los que nos metemos a curas, frailes o religiosos. Ni es un problema de debilidad o cobardía de quienes gobiernan. El problema está en que Jesús pensó en un movimiento profético, que, con el paso de los tiempos, ha terminado siendo una organización mundial cimentada sobre el poder que la religión tiene sobre la intimidad de las personas, la capacidad que da la seguridad económica y, en consecuencia de lo dicho, la influencia socio-política que le dan los poderes de este mundo, con tal que la Iglesia sepa estar siempre en "su sitio". Un sitio que, con frecuencia, está en los antípodas del que ocupó Jesús, en quien radica su origen y su razón de ser.

Jesús vino a estar con los últimos y a identificarse con ellos. La Iglesia funciona de tal manera, que no tiene más remedio que estar con los primeros o lo más cerca posible de ellos. Así, vivimos y viviremos siempre en la contradicción. De ahí que un Papa como Francisco es, y será, amado por unos y odiados por otros. Tal como somos los seres humanos, esto no tiene otra salida.



¡AHORA ES CUANDO!


Por: Miguel Antonio Bernal
Los jóvenes de la Gesta del 9 de enero de 1964, supieron tomar acción en el momento que correspondía.  No vacilaron, ni titubearon, ni tampoco se amedrentaron, ni se escondieron, mucho menos se dividieron, para mostrar la indignación que produjo la enseña patria desgarrada, pisoteada, mancillada y ultrajada, por la bota extranjera.
Hoy, hay quienes están interesados en que olvidemos que las primeras horas del anochecer del 9 de enero de 1964, marcaron para siempre -a nivel nacional y sin distinción-, a los panameños. La agresión hirió, pero también unió.
La sangre, el sudor y las lágrimas que fueron, entonces, derramadas, no han sido ni podrán ser olvidadas jamás. Es por ello que la memoria de: Ascanio Arosemena, Maritza Avila Alabrca, Luis Bonilla, José del Cid Cobos, Teófilo Belisario de la Torre, Gonzalo A. France, Victor M. Garibaldo, Jose Enrique Gil, Ezequiel Meneses Gonzalez, Victor M. Iglesias, Rosa Elena Landecho, Carlos Renato Lara, Evilio Lara, Gustavo Lara, Ricardo Murgas Villamonte, Alberto Nichols Constance, Estanislao Orobio W., Jacinto Palacios Cobos, Ovidio L. Saldaña, Rodolfo Sanchez Benitez, Alberto Oriol Tejada, Celestino Villarreta; es hoy mancillada por los que se roban nuestro presente, promueven la inequidad social, económica y cultural, para poder mantenerse en el poder y hacernos cómplices de su sistema que vive por y para la corrupción y la impunidad.
Al conmemorar otro aniversario de la Gesta del  9 de enero, ahora es cuando debemos tomar las acciones que nos van a servir para cambiar el pais, para no seguir de espectadores ante el atraco cotidiano a nuestras riquezas, a nuestras esperanzas, a nuestros sueños de poder tener gobiernos honestos, autoridades transparentes que rindan cuentas, que no destruyan el medio ambiente, que no siembren odios, ni rencores.

 Debemos rescatar la indignación y con ella nuestros valores. Por ello debemos acudir  mañana martes 9 a las 9 de la mañana, a la Cinta Coimera para que sepan nuestros mártires, que ahora es cuando su presencia renace para repudiar a los Ali Babas y darles muerte civil a sus pretensiones.

Jesús y las mujeres

José M. Castillo S.

La desigualdad en derechos, dignidad y seguridad de las mujeres, respecto a los hombres, en España al menos, va en aumento. El dato aterrador de la cantidad creciente de mujeres, que son maltratadas, amenazadas y asesinadas por los hombres, en nuestro país, es elocuente y preocupante. Y conste que las religiones -y nuestra Iglesia en concreto- tienen una dosis importante de responsabilidad en este patético asunto.

Un dato sospechoso: he buscado en el "Índice de materias", del vigente Código de Derecho Canónico, la palabra "mujer" y resulta que, en la codificación de los derechos en la Iglesia, la mujer ni se menciona. ¿Es que la mujer carece de derechos en la Iglesia? Y si en la Iglesia, los derechos de la mujer son inferiores a los de los hombres, ¿con qué autoridad puede la Iglesia pedir a los poderes públicos que respeten a la mujer?

¿Qué pensó Jesús sobre este asunto? Para dar respuesta a esta pregunta importante, es necesario tener alguna idea sobre la situación social de la mujer en el pueblo y en la cultura en que nació y vivió el mismo Jesús.

Afortunadamente, contamos con abundante documentación histórica sobre este asunto. Uno de los mejores estudiosos del tema, el profesor Joachim Jeremias, se fija, más que en teorías, en hechos muy concretos. Por ejemplo: Cuando la mujer judía de Jerusalén salía de casa, llevaba la cara cubierta con un tocado que comprendía dos velos sobre la cabeza, una diadema sobre la frente con cintas colgantes hasta la barbilla y una malla de cordones y nudos; de este modo no se podían reconocer los rasgos de su cara (Billerbeck III, 427-434).

Es más, la mujer que salía sin llevar la cabeza cubierta, es decir, sin el tocado que velaba el rostro, ofendía hasta tal punto las buenas costumbres, que su marido tenía el derecho, incluso el deber, de despedirla, sin estar obligado a pagarle la suma estipulada, en caso de divorcio, en el contrato matrimonial (Kat. VII, 7).

Pero había algo peor. El sabio judío Filón de Alejandría nos informa de que "mercados, consejos, tribunales, procesiones festivas, reuniones de grandes multitudes de hombres, en una palabra: toda la vida pública, con sus discusiones y sus negocios, tanto en la paz como en la guerra, está hecha para los hombres. A las mujeres les conviene quedarse en casa y vivir retiradas" (J. Jeremias, Jerusalén en tiempos de Jesús, 372).

Y conste que lo más duro era el derecho matrimonial. Hasta la edad de doce años y medio una hija no tenía derecho a rechazar el matrimonio decidido por su padre, que podía incluso casarla con un deforme. Más aún, el padre podía incluso vender a su hija como esclava (Ex 21, 7).

Pues bien, así las cosas, los evangelios nos informan de que Jesús, en cuanto empezó su actividad pública, lo primero que hizo fue reunir un buen grupo de discípulos, que "le seguían" por caminos y pueblos. Lo notable es que era un grupo mixto, de hombre y mujer, como explica (con sus nombres y origen familiar) el evangelio de Lucas (8:1-3). Una lista paralela a las demás listas de discípulos (Lc 6:12-16; Hech 1:13; Mc 3:13-19; Mt 10:1-4) (F. Bovon). Y conste que las mujeres, que enumera Lucas (con sus nombres, algunas de ellas), eran lo mismo personas de la mejor sociedad (B. Witherington), que mujeres de las que Jesús había tenido que expulsar "siete demonios" (Lc 8:2).

Además, en una sociedad sin la justa libertad, Jesús creó, para él y para quienes le acompañaban, su propia libertad. De ahí que se dejó perfumar y besar por mujeres (Mc 14:3-9; Mt 26:6-13; Jn 12:3), en algún caso personas de la peor fama (Lc 7:38). Un tema que, con frecuencia, los predicadores eclesiásticos se han callado o lo han disimulado, como tantas otras cosas que indebidamente se suelen ocultar en ambientes clericales.

La llamativa confianza, que Jesús tuvo con una samaritana poco ejemplar (Jn 4:4-30), con Marta y María (Lc 10:38-41), con la Magdalena (Lc 8:2; Jn 20:11-18), el hecho de que, cuando los discípulos les habían abandonado en la pasión (Mc 14:30), quienes iban junto a él llorando eran un grupo de mujeres (Lc 23:27). Además, se nos recuerda que, hasta el mismo momento de la muerte, en el Calvario estuvieron un buen grupo de mujeres (Mc 15:40-41). Y, para concluir este rápido recorrido de recuerdos evangélicos, no debemos olvidar que, en los relatos de apariciones del Resucitado, las mujeres tuvieron la más destacada preferencia (Mc 16:1-8; Mt 28:1-10; Lc 24:1-12; Jn 20:11-18).

La Iglesia naciente comprendió -y lo dejó testificado en la "memoria subversiva" de Jesús- que la "humanización de Dios", en Jesús (eso es el misterio de la Encarnación), solamente se acepta y se vive cuando el respeto y la puesta en práctica de la igualdad, en dignidad y derechos, del hombre y de la mujer, se hace, no meramente ley, no simplemente derecho, sino únicamente cuando eso es una realidad patente y palpable. Una realidad que todas las autoridades, empezando por la de la Iglesia, luchan y se aferran al empeño por conquistar la plena igualdad, respetando (como es lógico) las diferencias inherentes a nuestra condición natural.
Mientras las mujeres no tengan los mismos derechos económicos que los hombres, la misma dignidad para cualquier trabajo, la misma libertad en las relaciones domésticas, profesionales, sociales y religiosas, habrá familias en las que la mujer aguanta lo que le echen encima, porque sabe que, si el marido la deja, ¿de qué vive? ¿cómo sale adelante? ¿qué hace con sus hijos? La "violencia de género" no se resuelve con un teléfono. Ni con alejar al violento doscientos metros. La violencia no tiene más solución que suprimir toda desigualdad en derechos, respetando las diferencias.

Y, para terminar, ¿dónde está dicho que las mujeres no pueden ser sacerdotes o no pueden ejercer cargos de gobierno en la Iglesia? La respuesta a esta pregunta no pertenece a la fe. Es un asunto cultural.

Jesús jamás prohibió a las mujeres actividad alguna en su comunidad. Y se enfrentó a los fariseos cuando le plantearon la pregunta sobre el privilegio unilateral del varón para repudiar a la mujer (Mt 19:1-12; cf. Deut 24:1). Como se enfrentó igualmente a letrados y fariseos cuando le trajeron a una mujer sorprendida en adulterio (Jn 8:1-11). ¿Y el individuo que estaba adulterando con aquella mujer no tenía responsabilidad en aquello? ¿No tendrían que haberlo traído a él también? ¿O es que aquel hombre tenía derecho a quedar oculto, mientras que a la mujer había que matarla?

¿Por qué quienes somos religiosos, seremos, a veces, tan hipócritas?


Carlos Aguiar Retes, sus retos y sombras

Bernardo Barranco V.

Con amarga resignación, Norberto Rivera recibe el nombramiento de Carlos Aguiar Retes como nuevo arzobispo primado, su sucesor. El mandato de Roma es doblemente desconsolador, primero, la prisa. ¿Qué costaba esperar hasta después de las elecciones? ¿Por qué a sólo seis meses el papa Francisco aceptó su renuncia? No comprendía cómo al cardenal Rouco Varela, arzobispo de Madrid, tan enfrentado a Francisco, le aguantaron tres años. Mismos años en aceptar la renuncia de Juan Sandoval Íñiguez de Guadalajara. ¡Seis meses! Qué falta de respeto a su investidura, pensó. Además, el rostro de Rivera enrojeció al leer el nombre de Carlos Aguiar, con quien ha tenido tantas diferencias y rivalidades. Ya lo esperaba. Se confirma el movimiento de Francisco, caviló, anunciado desde noviembre de 2016 al nombrarlo cardenal.

Hablando consigo mismo, especuló en la demolición de lo que ha construido, se mortifica por la suerte de sus allegados y cercanos colaboradores. Suspira recordando la plenitud de los años gloriosos de poder del Club de Roma; él es ahora uno de los últimos sobrevivientes. Con amargura recuerda el episodio de la catedral, donde el Papa regañó a los obispos y varias sentencias tenían dedicatoria para él. Ahora, el tiempo es corto, dos meses para entregar y pasar al retiro. La Iglesia que encumbró su trayectoria parece, ahora, abandonarlo con desconsideración. ¡Cuánta descortesía! Cuando él ha entregado todo en estos 22 años.

Sin duda esta escena imaginaria retrata el fin del ciclo, no sólo de Norberto Rivera sino de un modelo fallido de Iglesia. Rivera pretendió imponer los valores tradicionalistas del catolicismo a una ciudad dinámica, moderna y secular. Su estilo brusco y bronco no ayudó. Rivera colisiona frente a la ciudad con el mayor índice de escolaridad del país, con gobiernos de izquierda que empuñaron una agenda secular y laica. Hay un choque de trenes y la Iglesia de Rivera saca la peor parte. Muchas veces, en la confrontación, no hay debates de fondo sino rituales de descalificaciones donde los actores religiosos terminaban autoerigiéndose en supuestas víctimas del laicismo talibán y de la falta de libertad religiosa.

Valdemar será extrañado por sus continuas autoinmolaciones. Paradójicamente, siendo México un país de arraigadas tradiciones católicas, se detona una crisis cultural entre el cardenal Rivera y la ciudad capital. Y aún peor, Rivera recurre a los grupos fácticos y a la clase política para revertir y legislar sus principios morales pasando por encima de la diversidad de los habitantes de la gran capital. Rivera exhibe su noción de cambio social: de arriba hacia abajo y desde el poder. Nunca se apoya en la feligresía porque su capacidad de convocatoria siempre fue anémica.

El cardenal Rivera concentró sus energías en tempestades, se desgastó defendiéndose de escándalos, pero distrajo su labor principal, que es pastoral. La caída de fieles se da en cascada, la imagen del cardenal se deteriora, la autoridad de Rivera y de la Iglesia arquidiocesana decae. Distanciado del papa Francisco, Rivera llega al final de su mandato debilitado. Pesa sobre sus hombros la protección a sacerdotes pederastas, en especial Marcial Maciel, su mentor. Desde su espíritu guerrero aún reprocha no haber llegado en plenitud a las elecciones de 2018.

Por ello, la primera declaración de Aguiar Retes tiene sentido al exponer que emprenderá una renovación eclesial en la Ciudad de México, que saldrá al encuentro de todos los sectores de la sociedad capitalina, no sólo de los fieles que asisten a las parroquias. Se deja sentir la mano del papa Francisco que demanda, así lo hizo en catedral en febrero de 2016, mayor pastoralidad a los obispos mexicanos. El nuevo cardenal apunta a la principal vulnerabilidad de Rivera y a la necesidad de la Iglesia de recomponerse desde su misión.

La opción por la pastoralidad indicaría que Aguiar va a transitar por una especie de aggiornamento en la arquidiócesis. Supone un profundo diálogo cultural con la diversidad secular de la ciudad. Deberá construir un equipo propio y romper inercias del primer círculo del cardenal Rivera.

Sin embargo, Carlos Aguiar Retes deberá recomponer no sólo la percepción de la Iglesia sino la suya propia. Es evidente que el nuevo cardenal primado no es un clon de Francisco.

Ni es progresista arrojado, tampoco un pastor con olor a oveja que todos quisiéramos. Es un hombre de aparato, un actor religioso cuya carrera no se ha generado en los terrenos de la evangelización sino en las estructuras de la Iglesia. A escala nacional, dos veces presidente de la conferencia de los obispos mexicanos, así como presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam). Ahí, Carlos Aguiar ha mostrado habilidades de negociación y capacidad de cabildeo con los actores del poder. Por ello, tanto los sectores progresistas como los conservadores le reprochan sus excesivos vínculos con el priísmo de Enrique Peña Nieto.

Tres iniciativas conforman el estigma que Aguiar debe sacudirse. 1) Aquel ostentoso viaje a Roma donde Peña Nieto le presenta a Benedicto XVI a su futura esposa, Angélica Rivera, en diciembre de 2009. 2) El acuerdo que Aguiar, presidente de los obispos, logra con las dirigencias del PAN y del PRI para repenalizar el aborto en 18 entidades del país, mediante cambios constitucionales locales. 3) El pacto que construye con el entonces candidato a la presidencia, Peña Nieto, del PRI en 2011, para reformar el artículo 24 constitucional sobre la libertad religiosa. Desde Tlalnepantla, comilonas, paseos, atenciones y detalles, así se ha dejado consentir Aguiar Retes por la maquinaria de poder mexiquense.

Más que enfocarse por la incidencia en el proceso electoral de 2018, Aguiar deberá encauzar sus energías en confeccionar un proyecto pastoral de envergadura para la ciudad. Frenar la caída de fieles, que es del doble de la media nacional. Restituir la imagen del pastor primado, hasta hoy identificado como un actor político más que un líder espiritual.

A Norberto Rivera se le identifica más como miembro de la clase política que como pastor. El mismo Aguiar deberá serenar sus propias inercias, tanto las políticas como las alegorías de los derroches y actitudes principescas en que ha caído.


La sencillez, la moderación y la simplicidad son recomendables en un hombre de fe que aspira a ser guía de una feligresía adormecida por el abandono. Parece obvio decirlo, pero lo que haga o deje de hacer Aguiar en la arquidiócesis tendrá repercusiones en el perfil de toda la Iglesia mexicana. La coyuntura política electoral que ya se respira, a veces tirante, ayuda a desnudar a los actores. Veremos de qué está hecho Carlos Aguiar y cuál será la envergadura de su programa. Lo sabremos pronto.

La sabia alimentación campesina, reconocida por la ciencia

Cristina Barros
www.jornada.unam.mx / 071217 / Ojarasca

Plantas cultivadas, flor de calabaza. Foto: Fabiola Ayala A.

Existen dos grupos de alimentos del reino vegetal que forman parte de la cocina tradicional mexicana: los de recolección y los cultivados. Dentro de los primeros hay un subgrupo que está a medio camino de las cultivadas: el de las plantas toleradas.

Entre los quelites, nombre genérico que se le da en náhuatl a las plantas verdes comestibles, se incluyen brotes, guías y hojas de plantas cultivadas –como en los casos del chayote y la calabaza– y hojas tiernas –como el amaranto–. La recolección de los quelites silvestres suele darse en la milpa (entendida como un lugar de cultivo de múltiples plantas, entre las que el maíz es fundamental), y también en campo abierto.

Aunque muchos quelites nacen de modo espontáneo en la milpa, el trabajo del campesino no está ausente. Él decide qué plantas son “malas hierbas” y hay que arrancar, y cuáles son útiles (éstas suelen ser quelites); por ello, el campesino procura no eliminar todas para que puedan desarrollarse hasta que las semillas alcancen su madurez y caigan al suelo. De esta manera garantiza que habrá quelites la siguiente temporada.
Para la familia campesina los quelites son de gran importancia. Primero, porque le abastecen de un alimento de temporada que le aporta variedad a su comida diaria; sin hacerlo consciente, sabe además que estas plantas enriquecen su nutrición. Con mirada occidental, se diría que estos quelites son fuente de vitaminas, minerales, ácido fólico y fibra, entre otras cosas.

En segundo lugar, los quelites que recolecta en la milpa o en el campo y no utiliza en su propia mesa familiar, se convierten en un excedente que puede intercambiar en los mercados locales por otros insumos o por dinero para adquirir lo que haga falta. Diversos estudios muestran que, si al maíz sembrado en la milpa se agregan las otras plantas cultivadas, más las que se recolectan (en especial los quelites), lo que produce una milpa llega a quintuplicar su valor.

Los pequeños productores milperos están muy familiarizados con los quelites. No ocurre lo mismo con los que sólo siembran maíz, ya sea nativo o híbrido, y desde luego tampoco con los productores industriales, para quienes los quelites son malas hierbas que deben eliminarse. En este caso se ha perdido todo el bagaje cultural y han desaparecido los conceptos de dieta equilibrada, de autonomía y de autoconsumo.

En la milpa suele ser el campesino quien recolecta los quelites, mientras que, si la recolección se hace en campo abierto, con frecuencia participan las mujeres y también los niños, que aprenden de sus padres estos conocimientos. Para el campesino milpero, indígena o no, contar con quelites implica un conocimiento: cuáles son estas plantas, en qué temporada se dan, cuáles son las mejores condiciones para su crecimiento, cuándo y cuántas cortar. Para la mujer, supone además, conocimientos culinarios: cómo escogerlos, limpiarlos y prepararlos –pues algunos quelites se comen crudos, otros cocidos al vapor o con poca agua–, y con qué salsas aderezarlos. Hay incluso quelites que, picados en crudo, se mezclan con masa para hacer tamales.

¿Qué ha ocurrido en el campo en tiempos recientes en relación con los quelites? ¿Por qué ha disminuido su consumo? Lo atribuyo sobre todo a dos factores. Uno tiene que ver con la influencia de la educación formal y de los medios masivos comerciales en los niños y jóvenes, que son inducidos a menospreciar la cultura de sus padres, incluyendo lo que ellos comen, como los quelites. Por eso prefieren los productos industrializados que estos mismos medios promueven.

La otra razón es que conforme los jóvenes emigran de sus lugares de origen, los adultos y viejos que se quedan ya no cuentan con apoyo y buscan facilitarse el trabajo en la parcela: para no arrancar a mano la mala hierba, utilizan herbicidas que matan también los quelites que son comestibles. Así, muchas personas se quejan de que si usan en la siembra los paquetes tecnológicos (fertilizantes químicos, herbicidas), dejan de comer verdolagas, alaches, malvas y otros quelites que crecían en la milpa.

En cualquiera de estos casos se empobrece seriamente la alimentación campesina, pues diversos estudios –entre ellos los realizados por Amanda Gálvez y sus colegas– han comprobado que los quelites poseen importantes cualidades alimenticias y nutracéuticas, esto es, que favorecen la salud integral. Además, al eliminarlos en los sembradíos, los productores pierden un ingreso adicional y sustituyen alimentos naturales por productos procesados, muchas veces dañinos y de mala calidad.

En las ciudades es distinto. El desconocimiento del campo y de los procesos de producción de alimentos, incluyen la falta de familiaridad con los productos de recolección, entre ellos los quelites y frutas silvestres como los capulines, las ciruelas nativas, los guajes y los hongos. Así, en las urbes se ha empobrecido la dieta de manera deliberada por parte de quienes consideran los alimentos una simple mercancía, a la que hay que manejar de preferencia a través de monopolios. Por eso hoy, como afirma Eckart Boege, la dieta del mundo gira en torno a unos cuantos productos: cereales, papas, carne de pollo, res y puerco, entre otros. Se producen masivamente, se compran al productor a bajo precio y se venden en las grandes cadenas de autoservicio.

Los quelites casi no pintan en las ciudades. Sólo los consumen quienes los conocen por su historia familiar o quienes tienen información actualizada, en la que se revalora el conocimiento ancestral de los quelites y su papel positivo en la dieta. Este sector los busca y los demanda en los mercados sobre ruedas, afuera de los mercados formales o en los mercados de venta directa de campesino a consumidor, que por fortuna van en aumento.

Añádase que en México el racismo ha sido muy marcado, sobre todo a partir de la llegada de los españoles (pues antes también lo hubo). Si leemos con atención a los cronistas o las relaciones geográficas (especies de censos que mandaba a hacer el rey), pocas fuentes se detienen a describir algún quelite en particular. En general les nombran hierbas y no les conceden importancia. En estos documentos escritos se perdió un conocimiento importante. Luego, en el siglo XIX, los quelites aparecen en los recetarios, aunque a veces con tono afrancesado, como alguna receta de verdolagas a la languedociana.
En realidad, el conocimiento sobre los quelites se mantiene vivo gracias a la trasmisión oral. Por eso es tan importante toda investigación que se proponga revalorar ante los ojos urbanos y campesinos los alimentos tradicionales, que han formado por siglos parte de la alimentación mexicana. Aquí han sido fundamentales los estudios etnobotánicos realizados desde el Jardín Botánico de la UNAM, a fin de recuperar recetas tradicionales, para convertirlas luego en recetarios y otros materiales que se puedan utilizar en la comunidad o en las ciudades (Edelmira Linares y Judith Aguirre, Los quelites, un tesoro culinario).

Asimismo, tienen importancia las investigaciones que han documentado la presencia de quelites en diversas regiones del país, como parte del trabajo de investigación del Sistema Nacional de Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura y del Jardín Botánico de la UNAM (Francisco Basurto, Robert Arthur Bye, Delia Castro Lara, Cristina Mapes, Luz María Mera).

El trabajo de investigación que se analiza en este número de La Jornada del Campo permite mostrar que la alimentación campesina ha sido sabia y que ahora la ciencia occidental reconoce su valor. Cierto público puede convencerse así de incluir quelites en su dieta, con lo que habrá demanda; será un aliciente para que las familias campesinas los recolecten y promuevan en sus sembradíos, y para que rechacen los herbicidas, causantes de la pérdida de quelites y de serios problemas de salud. Las propias familias rurales pueden reconocer así la valía de los conocimientos de sus antepasados, contribuyendo a que niños y jóvenes fortalezcan su identidad.


En cualquier caso, debe evitarse el cultivo de los quelites de manera intensiva y como planta única. Todo monocultivo empobrece, pues va contra la biodiversidad. Además, se pierde el contexto cultural de manejo de la planta. No hay un producto milagro: lo que hace rica la alimentación es un conjunto de alimentos y los conocimientos que los respaldan.

Razones e implicaciones del traslado de la Embajada de EEUU a Jerusalén

Nazanin Armanian
www.publico.es / 071217

Después de ordenar la mayor reducción de tierras públicas protegidas de la historia de EEUU, hacer la mayor bajada de impuestos en 30 años, y conseguir que el Tribunal Supremo avalase su infame solicitud de prohibir la entrada de personas procedentes de ocho países en su mayoría musulmanes (entre los que no está Arabia Saudí, acusada por el propio Trump y el Congreso de estar detrás del 11-S), el presidente de EEUU deshace la política tradicional de EEUU respecto a Palestina: anuncia el reconocimiento de Jerusalén ocupado como capital de Israel y ordena el traslado de la Embajada de su país a esta ciudad.

Trump así, en un acto suicida, despoja a los palestinos de todos sus derechos para dárselos a Israel.

Durante 70 años, EEUU ha permitido a Israel robar las tierras palestinas (incluso cuando pretendía ocultarlo firmando la Resolución 2334) y hacer una limpieza étnica. Esta decisión de Trump representa una nueva fase en la agresión al pueblo palestino. Ni Bill Clinton ni George W. Bush, que también prometieron mudar la Embajada a Jerusalén, se atrevieron a hacerlo. Habían dejado que el propio Israel a través de sus políticas ilegales y leyes se apoderase de la Ciudad Santa.

De hecho, la ‘Ley del Gran Jerusalén’ incluye la expulsión de los palestinos “residentes” de su ciudad natal con mil artimañas, aumentar la población judía de la urbe trasladando a miles de colonos judíos como votantes elegibles, ampliar sus límites municipales para incluir los asentamientos ilegales en Cisjordania, y limitar aún más los derechos de los palestinos, todo ello para distorsionar la identidad de Jerusalén.

Entonces, ¿qué ganaría Donald Trump con una medida que aísla a EEUU, perjudica sus intereses en Oriente Próximo y amenaza su seguridad?

El anuncio ha sido un balón de oxígeno para Netanyahu, que tuvo que soportar la protesta de decenas de miles de israelíes el pasado 2 de diciembre pidiendo la dimisión de su gabinete por corrupción.

Una urbe santísima

Jerusalén, cuyo nombre árabe es Al-Quds (“Lo sagrado”), fue fundada por el reino Ugarit (1450 a. C – 1180.C.) con el nombre de Ur-shalim (Ciudad Apacible). Es para los judíos el lugar de la construcción del primer templo de su fe, para los cristianos la ciudad donde Jesús desarrolló su misión, y para los musulmanes desde donde Mahoma ascendió al cielo.

Conquistada por casi todos los imperios viejos y actuales, Jerusalén fue ocupada en su mitad Occidental por Israel durante la guerra árabe-israelí de 1948 y en su mitad Oriental (que estaba bajo el control jordano) en la guerra del 1967. En 1980, Israel aprobó la “Ley de Jerusalén” para anexionar la parte oriental, que desde entonces está ilegalmente bajo su jurisdicción.

Los posibles objetivos de Trump:

1. Conseguir el apoyo del Congreso (apodado “otro territorio ocupado por Israel”) ahora que el caso de Rusiagate le apunta directamente: se baraja la posibilidad de que el ex asesor de seguridad nacional, el general Michael Flynn, testifique contra el presidente.

2. Exhibir el poder de su yerno judío Jared Kushner, acorralado por la justicia de EEUU por ordenar a Flynn conseguir el apoyo ruso para anular una votación en el Consejo de Seguridad, que iba a condenar los asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania. Es además una muestra el aumento de la influencia del vicepresidente Mike Pence (un sionista cristiano) en la Casa Blanca. Pence ha sido el portavoz de los partidarios de reubicación de la embajada en Jerusalén.

3. Contentar al lobby proisrailí de EEUU, que le criticaba por su trato poco entusiasta hacía Israel e incumplir su promesa electoral al respecto. El magnate de los casinos de Las Vegas, Sheldon Adelson, vinculado con el partido Likud israelí, que había donado 35 millones de dólares a la campaña electoral de Trump, le acosaba con la pregunta de ¿cuándo el traslado de la embajada? El giro en la política exterior de Trump ha sido tal que hasta su hija se ha convertido al judaísmo. AIPAC no sólo ha conseguido colocar a Irán como “el principal enemigo de EEUU por encima del terrorismo” en la agenda de Trump, sino que también ha logrado cambiar la postura de “neutralidad” de Trump en el conflicto palestino-israelí. Retiró su cooperación con la Unesco por criticar la anexión de Jerusalén Oriental a Israel.

4. Desencadenar más conflictos étnico-religiosos en la región en el cumplimiento del Proyecto del Nuevo Oriente Próximo, imposibilitando la creación de un estado palestino, y de paso, ampliar el negocio de la militarización de la zona.

5. Forzar a la Autoridad Palestina a aceptar la llamada “Iniciativa de Paz” de Jared Kushner que propone olvidarse del “estado palestino” y del regreso de los refugiados, conseguir una autonomía con la soberanía de Israel sobre las fronteras y el espacio aéreo de Cisjordanía, a cambio de recibir un generoso paquete de ayuda financiera destinada a la burguesía palestina.

6. Con su popularidad por los suelos, Trump intenta recuperar el apoyo de millones de votantes de derecha y sobre todo de los evangelistas que le llevaron a la Casa Blanca. Durante su visita a Israel, y desde decenas de vallas publicitarias en su recorrido, los evangelistas le recordaban lo decisivos que fueron sus votos y que esperaban que cumpliese con su promesa sobre el estatus de la ciudad en disputa.

Y las posibles consecuencias de la temeraria decisión

7. Implica que EE. UU. ya no considera la presencia israelí en Jerusalén Oriental una ocupación, ni ilegales los asentamientos judíos construidos después de la guerra de 1967, que infringen el Convenio de Ginebra que establece que una potencia ocupante no tiene soberanía en el territorio que ocupa. Así, EEUU rompe con su compromiso formal de cumplir con el derecho internacional.

8. Provocar fisura en la Casa Blanca: Los secretarios de Estado y de Defensa, Rex Tillerson (con rumores sobre su próximo cese) y Jim Mattis se han opuesto a la medida de Trump.

9. Acabar con décadas de consenso internacional sobre el estado de la ciudad. Hasta la Unión Europea, el principal aliado de Washington, ha dejado solo a Trump en esta peligrosa aventura.

10. Afecta a Jordania y Arabia Saudí, y no estar preocupados por el destino de los palestinos desahuciados, sino porque actúan como guardianes de los templos musulmanes de la Ciudad Vieja.
11. Perjudica a los intereses y el poder del Vaticano; de allí la oposición del Papa Francisco.

12. Divide a la comunidad judía estadounidense: unos, porque creen que no era el momento ya que el resto del mundo se opone a este asalto de Israel a toda la ciudad, ni representa una prioridad para los judíos, y otros como el grupo J Street que defienden el derecho de palestino a su estado, que así pierde lo que iba a ser su capital.

13. Una mayor agresividad por parte de Israel en expulsar a los palestinos.

14. Provocará la intifada de una gente que no sólo hoy no tiene nada que perder, sino que ve cómo secuestran su esperanza de un futuro diferente. Situación que además propiciará el protagonismo de organizaciones como Hamas.

15. Pone en peligro los intereses de EEUU en todo Oriente próximo, y ¡no por Al Qaeda o el Estado Islámico! Jerusalén no es sólo una cuestión palestina, sino también islámica.

16. Podrá afectar a la seguridad del propio Israel, preocupación que han mostrado el comentarista militar israelí Roni Daniel.

Esta hazaña de Trump está condenada al fracaso. La cuestión es el número de víctimas que dejará en su paso.


Palestina: ¿La solución de dos estados o uno binacional?

Nazanin Armanian
www.publico.es / 231217

Mientras EEUU desafía al mundo entero, entregando Jerusalén a Israel, China y Rusia toman el protagonismo para resucitar el “proceso de paz” en apoyo a una Palestina independiente sobre la base de las fronteras de 1967 con Jerusalén Este como capital. Pero, ¿es viable la solución de 2 Estados (S2E), palestino e israelí?

De un Estado a dos

Los puntos álgidos del conflicto palestino-israelí muestran el tortuoso proceso de la resistencia de un pueblo despojado de los más elementales derechos humanos:

• Entre 1919 y 1939, Palestina, de mayoría árabe y con una minoría judía, lucha para liberarse del colonialismo británico, que había dividido su tierra entre Transjordania (ahora el estado de Jordania) y Palestina (hoy Israel y Cisjordania / Gaza).

• En 1947, la ONU plantea “El Plan de Partición” de Palestina: nace la S2E, uno judío en el territorio al oeste del río Jordán, y otro palestino. La Gran Bretaña llevaba años ejecutando el proyecto de crear “un Ulster judío en el corazón de Oriente Próximo”. Los árabes rechazan la propuesta, mientras un sector de la izquierda árabe y judío, influido por la línea marcada por la Unión Soviética (que consideraba el conflicto entre el colonialismo sionista europeo y los palestinos un conflicto étnico-religioso), la respalda.  El nuevo imperio, los EEUU, empieza a apostar por Israel como su brazo ejecutor en la región, quien cooperará en aplastar los movimientos progresistas y frenar la influencia de la URSS.

 • 1948: la ONU sigue con su plan y entrega el 56% del territorio de Palestina al sionismo a pesar de que los judíos constituían sólo un tercio de la población, dejando el resto para los palestinos.  Desde entonces, los israelíes ni siquiera han respetado esta injusta decisión de la ONU y han ido expulsando de cientos de miles de palestinos de sus hogares, provocando una profunda catástrofe (Nakba) en la vida de los palestinos.


• En 1967, cuando el Estado de Israel ya está creado pero el mundo se ha olvidado del Estado Palestino, el chovinismo israelí vence al nacionalismo árabe durante la Guerra de los Seis Días y tanto la Franja de Gaza y como Cisjordania son ocupadas por Israel; hecho que reafirma la convicción de los derrotados en la necesidad de desmantelar el Estado israelí e instalar en su lugar un Estado democrático y secular.

• Al principio de los ochenta, la masacre de Sabra y Chatila, como parte del plan israelí  de hacerse con el control del Líbano, golpea duramente a la OLP, que además es hostigada por Siria y la extrema derecha sunnita y chiita libanesa. La posición de las fuerzas progresistas palestinas se debilita de forma dramática. En 1985 la organización dirigida por Yaser Arafat tendrá que abandonar el Líbano e instalarse en Túnez.


• 1987: el avance de los asentamientos judíos provoca la primera Intifada. Un años después el Rey Hussein renuncia a los derechos de Jordania sobre Cisjordania en favor de la OLP.

• 1991: la OLP tendrá que abandonar la idea de recuperar Palestina y cederá ante Israel, por los siguientes motivos:

1. El colapso de la URSS, el principal defensor de la causa palestina.
2. La retirada de la ayuda económica por parte de Arabia Saudí y Kuwait por el apoyo de Arafat a Sadam Hussein en la Guerra del Golfo Pérsico. Expulsión de decenas de miles de trabajadores palestinos.
3. La pérdida del apoyo popular a la OLP por la creciente corrupción en su aparato directivo.
4. La derechización de la sociedad israelí, y su negativa a restablecer la legalidad exigida por la ONU.

• 1993: Una OLP acorralada por Israel y EEUU firma los Acuerdos de Oslo que prevé un pseudoestado palestino (débil, subdesarrollado y desarmado) en Gaza y Cisjordania, y el reconocimiento de la soberanía de Israel sobre el resto de sus territorios históricos. Hamás, el Yihad Islámico y el Frente Popular para la Liberación de Palestina se oponen a la S2E ya que pondría fin al anhelo de los refugiados palestinos de regresar a la patria.

Barreras ante la fundación del Estado palestino

• Israel no tiene ninguna intención de permitir un Estado palestino. ¡En las aguas de Gaza hay una enorme reserva de gas! Que Netanyahu cada día hable de la “amenaza iraní” es para desviar la atención pública de la progresión de sus fuerzas militares en las tierras palestinas y para seguir avanzando con sus políticas de exterminio, sin llamar la atención.
• Los países árabes, que han conseguido someter a la OLP a sus intereses a través de la ayuda humanitaria, temen el impacto que pueda tener una lucha exitosa de palestinos en sus feudos.

• La construcción de un muro al oeste de Cisjordania de 810 km de longitud por Israel en 2002, con el que se ha apropiado de las tierras de cultivo palestinas y el mayor acuífero de Cisjordania.

• Crecen los asentamientos israelíes en Cisjordania (con unos 400,000 colonos judíos) y no hay ninguna posibilidad de desmantelarlos. La anexión de facto de Cisjordania a Israel es un hecho, y no hay territorio continuo para formar un país palestino. Israel ha creado en Palestina algo parecido a las reservas de nativos americanos en EEUU:


¿Y un Estado binacional?

Ante esta situación, los líderes palestinos empiezan a barajar la posibilidad de la Solución de un Estado Binacional (SEB) en el que el poder estaría compartido entre ambos pueblos y los ciudadanos tendrían los mismos derechos. Edward Said incluso creía que era la fórmula que posibilitaría la paz entre ambos pueblos. Pero esta opción hoy es poco realista debido a que:

• La mayoría de los palestinos la rechazan. Sería renunciar al sueño de un Estado-nación palestino en todo el territorio al oeste del río Jordán. Otros creen que Israel es irreformable, ya que el sistema del apartheid está en la naturaleza del Estado sionista. Decía Bob Avakian, el comunista estadounidense, que “después del Holocausto, lo peor que le ha sucedido al pueblo judío es el Estado de Israel”.

• Para los israelíes, como el político Ehud Olmert, sería el fin del Estado de Israel si los palestinos abandonan la demanda de su propio Estado en favor de “una persona, un voto” dentro de un mismo Estado. Porque Israel tendría que otorgar los derechos de la ciudadanía a los palestinos y dejar de ser un Estado judío.

• Para que sea viable, ambos pueblos deberían tener el mismo poder económico y político para no avasallar al otro. Y no es el caso. Los ciudadanos judíos de mayor poder adquisitivo podrían instalarse en las tierras fértiles “palestinas” aumentando la brecha entre ambos pueblos.

• Hoy, abogar por la SEB significa invitar a Israel a anexionarse legalmente lo que queda de Palestina y despojar a sus gentes de cualquier derecho. Quizás ésta solución sirva para cuando Israel se haya liberado de la ideología sionista.

Hay una tercera alternativa

El tiempo ha confirmado que es un error subordinar la lucha de clases a la lógica de la liberación nacional, sobre todo si esta lucha está dirigida por las fuerzas de derecha. Los comunistas palestinos rechazan tanto la S2E como la SEB y proponen fundar un nuevo Estado democrático que reemplace a “Israel” y a “Palestina, y esté libre de la supremacía de una religión o una etnia sobre otras y de cualquier otra forma de discriminación de los ciudadanos. Ya que el enfoque nacionalista simplista oculta el hecho de que tanto Israel como Palestina son sociedades capitalistas con numerosas contradicciones en sus senos.

La mayoría de los israelíes y palestinos, aunque en diferentes niveles, comparten preocupaciones: trabajo, vivienda, sueldo digno, corrupción, y ni la S2E ni la SEB podrían paliar los problemas del desempleo, vivienda, sueldos bajos, y las discriminaciones étnicas, de género, etc, que padecen. 

Esas graves diferencias sociales existen no sólo entre los israelíes y los palestinos sino también dentro de cada grupo. Cerca de 1,8 millones de ciudadanos de Israel (de sus 8,5 millones), incluidos 840.000 niños, vivían en 2016 en la pobreza extrema. En Jerusalén, el 55% de los niños viven por debajo del umbral de la pobreza. El 9 de diciembre, 10.000 israelíes protestaron en Tel Aviv contra la corrupción del gobierno de Netanyahu, y una semana después los empleados de Teva, la mayor fabricante mundial de medicamentos genéricos, ocuparon las calles de Tel Aviv denunciando el plan de la compañía de despedir a cientos de trabajadores. Por su parte, en la Cisjordania ocupada, durante marzo del 2016 miles de profesores de escuelas públicas participaron en una huelga que duró varias semanas exigiendo una subida salarial.

Sin embargo, hoy no existe una verdadera alternativa de izquierda en los dominios de la Autoridad Palestina ni en los de Israel. Además, el destino del pueblo palestino está enlazado con la situación política de la región que está sumida en una profunda crisis, y azotada por varias guerras imperialistas que amenazan con extenderse.

Las ideas en torno a la destrucción del “otro” pueden complacer las emociones más primitivas, pero no representan ninguna solución a este dramático conflicto. La lucha palestina requiere una estrategia realista (con utopía incluida) basada en un movimiento amplio y fuerte, capaz de atravesar las líneas sectarias. Si bien es cierto que cerca de la mitad de los israelíes piden la expulsión de los árabes de las tierras sagradas, la otra mitad se opone a este despropósito.

Son momentos muy complicados para los líderes palestinos. Necesitan prometer una solución a su pueblo para mantener la esperanza de que no sólo es su derecho, sino que también es posible.


EL FUTURO POSIBLE

Por: Miguel Antonio Bernal
Los que luchamos por el futuro 
somos siempre estorbados 
por los que nada intentan
       La llegada de un nuevo año, debe afianzar en nosotros, el propósito de lograr que emerja en Panamá, de una vez por todas, un verdadero proceso constituyente como instrumento de los imperantes reclamos democráticos de la población.
     Panamá está cada vez más fragmentado socialmente y con una agravada incompetencia política, de parte de los gobernantes politiqueros. Las limitaciones de las acciones ciudadanas a las crecientes inequidades y el oportunismo político,  seguirán imperando bajo la normativa constitucional existente y, reforzadas con la regresiva legislación electoral, destinada a favorecer a la partidocracia y una oligarquización de la competencia electoral
     No es nada fácil lo cotidiano para quien quiere ser ciudadano. La ausencia de objetivos comunes dónde, los que más poder tienen, más pueden, les permite –vía la manipulación- arrebatarnos el ayer, no dejarnos que tengamos el hoy y tampoco quieren que alcancemos un mañana.
     Es por ello que, hartos como estamos de la política tradicional, en la que la corrupción y la impunidad, le permiten a los corruptos querer negarnos el futuro posible al que tenemos derecho, debemos actuar decididamente para producir los cambios necesarios fuera de un ambiente de emergencia y de crisis.  No podemos seguir de espaldas al mundo globalizado y menos aún apadrinar la violencia que, los mediocres que gobiernan, buscan imponer.
     La democracia en Panamá no ha alcanzado el rendimiento institucional necesario a una sociedad moderna. Ello se debe al querer hundirnos en los más deleznables criterios electoreros que impiden la elevación de la calidad de nuestra vida pública. Esto acarrea que las estructuras clientelistas de poder continuen sin rendir cuentas, sin ser transparentes y huerfanos de sentido democrático.
     El futuro es posible si nos despojamos, de una vez por todas, del querer continuar con la idea de introducir correcciones, reformas, enmiendas, remiendos y/o parches a una Constitución fallida.
Enero 1 del 2018
Tal vez podemos empezar el 2016 aprendiendo a ser mejores ciudadanos.