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El difícil y necesario camino a la paz

Bayano digital
El difícil y necesario camino a la paz

Editorial del martes 23 de enero

La convocatoria de la XXXIV edición de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Panamá, a través de la exhortación papal, coincide con el urgente llamado a la paz y el rechazo a la guerra intervencionista en países de la región. Es una coincidencia especial que atrae a un mismo escenario a juzgadores del modelo económico neoliberal que genera abismos sociales y expolio.
Sin embargo, la iniciativa del Vaticano se encuentra sometida a los intentos de aislamiento de poderes hegemónicos en el ámbito global para tergiversar el sentido orientador de una humanidad que reflexiona y elabora propuestas de cambio para detener el saqueo practicado por fuerzas intervencionistas aliadas al capital financiero, que desconocen o violan la soberanía de los Estados.
La pauta para la humanización del mundo y la construcción de caminos genuinamente democráticos aparece consignada en la encíclica Laudato si’, del Papa Francisco, quien identifica el fundamento de proteger de la depredación a la biosfera y a la raza humana en riesgo. Por distintas vías, Francisco y los movimientos sociales han coincidido en generar paz, desarrollo y equidad.
El justo anhelo de justicia, soberanía alimentaria, paz y firme autodeterminación encuentra al continente americano en situación de desafío, ya que las fuerzas retrógradas del sistema depredador apuestan por la derechización a escala hemisférica. Con apego al libreto intervencionista de Washington, esas mismas fuerzas están empeñadas en desestabilizar y derribar a gobiernos legítimos.
A ello se debe la intensificación de los planes para torpedear el proceso de paz en Colombia, el despliegue bélico y la amenaza activa contra Venezuela, el financiamiento de bandas amadas que secuestran y asesinan a policías en Nicaragua, el bloqueo contra Cuba, el encarcelamiento de líderes populares en Argentina y Brasil, o el vil sabotaje económico contra el Estado boliviano.
El ala progresista de la Iglesia y las juventudes del mundo tienen el deber de ayudar a cambiar esos designios fatalistas por el respeto al derecho a una vida digna. Para ello, deben alzar su voz contra el modelo intervencionista y la rapacidad que difieren del evangelio de Cristo. Es necesario sacar la flecha clavada en el corazón de los pueblos condenados al hambre y la explotación.
Mientras haya muros o abismos que obstruyan la marcha de los peregrinos que buscan la paz, habrá que hacer camino al andar. Es urgente que las voces sensatas del ecumenismo y los movimientos democráticos se alcen para vencer al neoliberalismo que condena a la ruina a los pequeños y medianos productores agropecuarios y genera guerras, muerte, saqueo y destrucción en América Latina.

Diego El Cigala. Cigala & Tango. Concierto Teatro Gran Rex de Buenos Aires

Lo que se esconde tras la embestida de ‎Estados Unidos contra los smartphones ‎chinos


Manlio Dinucci

El intento de Donald Trump de reequilibrar el intercambio comercial entre ‎China y Estados Unidos va más allá de su deseo de lograr que regresen las ‎empresas estadounidenses que optaron por producir en China. El desarrollo de nuevas ‎infraestructuras de transporte y comunicación está convirtiéndose rápidamente en una ‎amenaza para la posición de Estados Unidos como líder mundial. La contienda ‎alrededor de Huawei nos permite percibir la confluencia entre las preocupaciones ‎económicas y las inquietudes de carácter militar. Varios han observado que la ‎inteligencia estadounidense no logra desencriptar los teléfonos de esa marca china. ‎Esos países han equipado sus propios servicios de inteligencia con ‎material de Huawei y han prohibido a sus funcionarios el uso de smartphones de cualquier ‎otra marca. ‎
Luego de haber impuesto fuertes gravámenes a una serie de mercancías chinas –por un monto de ‎‎250,000 millones de dólares– el presidente Donald Trump aceptó en el G20 una «tregua», ‎posponiendo con ello la adopción de nuevas medidas, sobre todo porque la respuesta china está ‎afectando la economía estadounidense. ‎

Pero, además de las razones comerciales, hay también razones de orden estratégico. Bajo la ‎presión del Pentágono y de las agencias de inteligencia, Estados Unidos ha prohibido los ‎smartphones y los equipos de telecomunicaciones de la empresa china Huawei, afirmando que ‎pueden ser utilizados para espiar a los usuarios, y está presionando a sus aliados para que también ‎los prohíban. ‎

La advertencia de Estados Unidos –principalmente a Italia, Alemania y Japón, los países donde ‎se hallan las mayores bases militares estadounidenses– sobre el peligro de espionaje chino viene ‎de las mismas agencias de inteligencia estadounidenses que han estado espiando durante años las ‎comunicaciones telefónicas de sus aliados, sobre todo en Alemania e Italia. ‎

La marca estadounidense Apple, en otra época líder absoluto en ese sector, se ha visto rebasada ‎en ventas por Huawei. Esta última, una empresa china que pertenece a sus trabajadores –quienes ‎son a la vez accionistas–, se ha situado en segundo lugar en ventas a nivel mundial, detrás de la marca ‎sudcoreana Samsung, lo cual es emblemático de una tendencia general. ‎

Estados Unidos, cuya supremacía económica se basa artificialmente en el dólar –hasta ahora la ‎principal divisa de los mercados mundiales y las reservas monetarias– va quedándose cada vez ‎más a la saga de China, tanto en capacidad productiva como en calidad de su producción. El New ‎York Times escribe: ‎

«Occidente estaba seguro de que el enfoque chino no funcionaría. De que sólo tenía que esperar.‎ Y todavía está esperando. China está proyectando una gran red global de ‎comercio, inversiones e infraestructuras que van a reconfigurar los vínculos financieros y ‎geopolíticos.»‎

Eso es lo que está sucediendo principalmente –aunque no sólo allí– a lo largo de la Nueva Ruta de ‎la Seda que China está implementando a través de 70 países de Asia, Europa y África. ‎

El New York Times analizó 600 proyectos realizados por China en 112 países (41 oleoductos y ‎gasoductos; 199 centrales de generación eléctrica, principalmente hidroeléctricas, entre ellas ‎‎7 represas en Cambodia, que garantizan el 50% de la electricidad que necesita ese país; 203 ‎puentes, carreteras y vías férreas; y varios grandes puertos en Pakistán, Sry Lanka, Malasia y otros ‎países). ‎

Washington ve todo eso como «una agresión a nuestros intereses vitales», como subraya el ‎Pentágono en la Estrategia de Defensa Nacional de los Estados Unidos de América 2018. ‎El Pentágono define a China como un «competidor estratégico que utiliza una economía ‎depredadora para intimidar a sus vecinos», ignorando toda la serie de guerras que ‎Estados Unidos desató hasta 1949, incluso contra China, para apoderarse de los recursos de ‎otros países. ‎

Mientras China construye represas, vías férreas y puentes, ciertamente útiles a su propio ‎desarrollo comercial pero también al desarrollo de los países donde se construyen, las guerras ‎estadounidenses lo primero que destruyen es precisamente las represas, vías férreas y puentes. ‎El Pentágono acusa a China de «querer imponer a corto plazo su hegemonía en la región indo-‎pacífica y de querer tomar desprevenido a Estados Unidos para apoderarse en el futuro del ‎predominio global», lo cual estaría haciendo en complicidad con Rusia, acusada a su vez de ‎querer «destruir la OTAN» y «subvertir los procesos democráticos en Crimea y en el este de ‎Ucrania». ‎

De ahí el incidente en el Estrecho de Kerch, provocado por Kiev bajo la dirección del Pentágono, ‎para que se cancelara el encuentro entre Trump y Putin previsto al margen del G20 ‎‎(efectivamente cancelado) y meter a Ucrania en la OTAN, aunque de hecho ya es miembro de ese ‎bloque militar. ‎

La «competición estratégica a largo plazo con China y Rusia» es vista por el Pentágono como una ‎‎«prioridad principal». Por eso, el Pentágono «modernizará sus fuerzas nucleares y fortalecerá la ‎alianza transatlántica de la OTAN». ‎

Tras la fachada de la guerra comercial se prepara la guerra nuclear.

Catolicismo no cristiano


José Ignacio González Faus
www.religiondigital.com / 031218

La frase puede parecer dura, pero no es mía. Hacia 1933, Fernando de los Ríos (uno de los pioneros de la Institución libre de Enseñanza) escribió: “¡pobre catolicismo español que no ha llegado nunca a ser cristiano!”. Quítese la dosis de exageración que pueda tener. Pero hoy prefiero fijarme en la dosis de verdad que tiene.

Pocos después, Romano Guardini publicó una de sus obras más famosas (La esencia del cristianismo). En ella venía a decir que la esencia del cristianismo es sencillamente Jesús como el Cristo. Y lo que ahora quisiera destacar es que hay algunas formas de catolicismo conservador donde Jesús está prácticamente ausente y parece sustituido por otros pseudocristos.

Confesar a Jesús como el Ungido, el empapado de Dios (eso significa Cristo) implica seguirle en su anuncio y en su trabajo por lo que él llamaba “reinado de Dios”. Ese reinado de Dios (consecuencia del anuncio jesuánico de que Dios es padre de todos) significa que el ser humano está por encima de todo lo sagrado (Mc 2,27-29), que los condenados de la tierra son los preferidos de Dios (Lc 6,20-26), que lo que se les hace a ellos se le hace a Dios (Mt 25, 31ss), que el seguidor de Jesús debe perdonar y amar a los enemigos (Mt 5, 43-38) y que hay una incompatibilidad radical entre Dios y el dinero (Mc 10, 17ss)…

El catolicismo no cristiano olvida (o desconoce) esos rasgos del anuncio jesuánico. Al olvidarlos no sigue en realidad a Jesús como Cristo de Dios y lo sustituye por otros “pseudocristos”, que apelarán quizás a la palabra Cristo, pero dándole un rostro distinto al de Jesús.

Los ejemplos más frecuentes son.
1.- Una cristificación del obispo de Roma. En el siglo XIX se llegó a escribir que el papa es como “el Verbo encarnado que se prolonga” y se le atribuyeron expresiones que la tradición cristiana aplicaba a Jesucristo (“más alto que los cielos, santo y separado de los pecadores…”). El título de “Santo Padre” que aún usamos tranquilamente es un vestigio de eso. Y hoy, estos grupos acusan a Francisco de “desacralizar el papado”, ignorando que la herejía está en haber sacralizado ellos al papado.

2.- Una piedad mariana que no parece dirigida a la sencilla muchacha de Nazaret, sino a una figura semidivina, o a una diosa griega coronada como Reina y vestida con unas joyas que María nunca llevó. De manera vaga se la envuelve en un nimbo de pureza etérea que ha cuajado en la expresión “ave María purísima” que no molesta nada. Pero si les pidieran sustituirla por un “ave María pobrísima” se negarían a ello, ignorando que de esa pobreza brota la pureza de María.

3.- Una devoción a la eucaristía convertida en una especie de “Dios hecho cosa”, desligada de la Cena de despedida de Jesús y de sus gestos de partir el pan (símbolo de la necesidad) y pasar la copa (símbolo de la alegría). Así cosificado, Dios puede ser adorado tranquilamente y podemos ir a comulgar casi al margen de toda la celebración eucarística, sólo para “recibir gracia”, pero sin que esa gracia nos lleve a nosotros a compartir la necesidad y a comunicar la alegría.

4.- Un último rasgo de ese catolicismo no cristiano puede ser una forma de relación “contractual” con Dios que nos permite convertirlo en propiedad nuestra con sólo que cumplamos nuestra parte del contrato. Exactamente la relación con Dios que Jesús criticó como “fariseísmo”: teniendo a Dios como propiedad privada nuestra, somos los mejores y podemos sentirnos superiores a los demás. Es lo de aquel viejo chiste (puesto en labios de una pobre viejita, pero que está en bastantes corazones no tan viejos): “el papa puede cambiar lo que quiera, que al final nos salvaremos los de siempre”.

Y “nos salvaremos” porque este tipo de catolicismo ha sustituido la confianza, que es lo más característico de la fe, por la seguridad que nos libera de la entrega confiada. Por eso suelo decir que el mayor enemigo de la fe verdadera no es propiamente la incredulidad sino la tentación de la seguridad.

Realmente, poco cristiano es ese panorama, aunque se presente como “muy católico”: su rasgo más distintivo no es la confianza en Jesús, sino el miedo a Jesús y a su anuncio de ese “reinado de Dios” que, por así decir, horizontaliza todas las verticalidades pseudoreligiosas: y lo hace, no sustituyendo la vertical por la horizontal (cosa en la que nunca pensó Jesús), pero sí sustentando la horizontal en la vertical.

En este sentido, lo típico del cristianismo frente a otras cosmovisiones, religiosas o increyentes, es la síntesis, imposible quizá pero a la que hay que tender, entre la máxima afirmación de la Trascendencia y la más plena afirmación de la inmanencia: la entrega completa al más-allá y la plena dedicación al más-acá. Porque, por incomprensible que parezca, Dios es el infinitamente lejano, el increíblemente cercano y el profundamente íntimo.

Ojalá pues que, cuando Azaña dijo aquello de “España ha dejado de ser católica”, hubiera querido decir que España está empezando a poder ser cristiana…


La verdad debe ser un bien público, un derecho y un deber ineludible


Francisco de Roux, S.J

Buenos días amigas y amigos de la verdad.

Permítanme que no haga saludos de protocolo porque a todos y a todas, aquí, nos iguala, compromete y honra, el compromiso de responder a la canción del maestro Adrián Villamizar con el clamor de 9 millones de colombianos que, en el territorio y el exilio, piden la verdad de lo que les pasó en el conflicto, de lo que nos pasó como sociedad.


Hoy comenzamos la respuesta a esta petición. Vamos a hacerla juntos. Con ustedes aquí presentes y con todo el que quiera en el país. Y de manera especial desde las víctimas, con los testigos y de quienes participaron en la guerra como combatientes o de manera indirecta.

Lo haremos en un acto que privilegia el valor del testimonio y de la escucha. Gracias a este grupo de amigas y amigos víctimas, responsables y testigos que nos acompañan con su trasparencia y compromiso. Porque queremos valorar la grandeza de la contribución personal a este proceso que es de todos los colombianos.

Hacemos este camino hacia la verdad dentro del sistema que formamos con la Justicia Especial para la Paz y con la Unidad para la Búsqueda de Personas Desaparecidas, cuyas presidentas y responsables están aquí con nosotros: Patricia Linares y Luz Marina Monzón, sin ellas, sin este marco institucional que conformamos, no será posible avanzar en la justicia transicional, eliminar la impunidad y buscar la verdad.

En el corazón de este sistema, la Comisión de la Verdad es una entidad estatal, extrajudicial, que no dicta sentencias, ni condena, de carácter constitucional que actúa en todo el territorio nacional y en el extranjero con la más alta participación ciudadana posible y reconociéndonos como un país pluriétnico y multicultural.


La verdad debe ser un bien público, un derecho y una deber ineludible cuando se trata explicar por qué la vida y la dignidad fueron arrasadas en miles de masacres, desapariciones forzadas, secuestros, asesinatos extrajudiciales, abusos a las mujeres, desplazamientos, robos de tierra a los campesinos y de hatos a los ganaderos, exclusión y expropiación a los indígenas y a los afrocolombianos, homicidios de sindicalistas, educadoras, políticos, gobernantes y empresarios, muertes en combates sin sentido de multitud de jóvenes en una guerra absurda, y destrucción de ríos, montañas y especies nativas….para citar solo algunas de las formas de nuestra ruptura humana y del territorio.

En ese escenario del conflicto, la Comisión tiene cuatro objetivos: el esclarecimiento de una verdad compleja, participativa, que requiere el contraste de puntos de vista y que debe satisfacer a la explicación que piden las víctimas. El reconocimiento de las mismas víctimas y la aceptación voluntaria de responsabilidades de las personas y de la sociedad. La convivencia y reconciliación desde el mundo cultural de los territorios y la puesta en marcha de propuestas de no repetición.
Al mismo tiempo tiene el mandato de esclarecer y promover el reconocimiento de prácticas y hechos en particular masivos que constituyen graves violaciones a los derechos humanos. Las responsabilidades colectivas del Estado, los gobiernos y poderes públicos, las instituciones y organizaciones, y los actores armados del conflicto. El efecto social y medioambiental del conflicto y las afectaciones de las víctimas más vulnerables. El impacto sobre la política y la democracia. Sobre quienes participaron directamente como combatientes. El lugar del paramilitarismo. Las relaciones con el narcotráfico. El desplazamiento y el despojo de tierras. Y la verdad del accionar de miles de personas y organizaciones que, inspiradas en la fe cristiana o en ideales humanos, a grandes riesgos, han mantenido la lucha civil por la dignidad y por la paz.

Miles de esfuerzos se han hecho en Colombia en centros de investigación, universidades y organizaciones, incluida la población LGBTI por hacer claridad en el conflicto, sus causas históricas y sus implicaciones y barbaries. Por mantener la presencia de las víctimas desde los lugares de memoria y las celebraciones espirituales y rituales de comunidades, indígenas y afros. La Comisión recoge este acumulado. Y al acogerlo, queremos resaltar la extraordinaria contribución del Centro Nacional de Memoria Histórica, con la esperanza de que mantenga en adelante el mismo rigor, la misma independencia y la audaz focalización en las víctimas que lo caracterizó durante la conducción de Gonzalo Sánchez y su equipo.

Hoy, cuando se conmemora el día internacional de las Defensoras de Derechos Humanos, queremos resaltar la presencia en esta ceremonia de 60 mujeres defensoras provenientes de todos los rincones del país que han querido acompañarnos en medio de su celebración. Nuestro homenaje y reconocimiento a su entrega incansable por la vida, la democracia y la paz. Con ellas va nuestro reconocimiento a la inspiración de las mujeres de Colombia y del mundo en esta tarea.

Como parte esencial de la verdad que nos debemos como nación, hemos empezado el proceso de consulta con los pueblos indígenas, afrocolombianos, rom y raízales. Esta Consulta la hacemos con el Sistema de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición. La presencia de nuestros pueblos originales ha llenado de inspiración y profundidad nuestro trabajo.

Caminamos desde la verdad de las víctimas hacia un país que no conocemos. Porque las generaciones presentes solo hemos sabido del convivir con el conflicto que todavía continúa penosamente en el asesinato de líderes. No sabemos qué será este país sin narcotráfico, sin guerrilla, sin paramilitares, sin una seguridad dedicada a buscar al enemigo interno. No sabemos que será una Colombia donde la seguridad se base en la confianza colectiva, y donde lo normal sea la garantía de las condiciones sociales y económicas de la dignidad igual de todas y de todos.

La verdad ha sido cubierta por el miedo y el terror, por intereses mezquinos y corrupción, por comportamientos inhumanos que se hicieron rutina. Vamos a ir a buscarla en la Colombia profunda con las Casas de la Verdad en los territorios y en el exilio. Para desde esa verdad construir desde la no repetición el país que todavía no conocemos.

Con mis compañeros comisionados y comisionadas y con todo el equipo hemos vivido intensos meses de alistamiento en que cada uno ha puesto lo mejor de sí mismo, hemos hecho la creación de la institución, el reglamento y una metodología puesta a la discusión pública. Ha sido un tiempo de encuentro con víctimas en todo el país, y con sindicatos, empresarios, campesinos, indígenas, afros, mujeres, comunidad LGTBI, medios de comunicación, Iglesia católica y otras iglesias, jóvenes y niños, exilados, grupos de la cultura y académicos. Y por supuesto, también con el Ejército y la Policía y las instituciones del Estado, y los miembros del partido FARC y también exparamilitares.

Hemos tenido la sorpresa de encontrar numerosas organizaciones, centros sociales y programas regionales, que se han preparado, antes de que llegáramos nosotros, para contribuir a las tareas de la verdad. Muchos de ustedes, los aquí presentes, forman parte de esa multitud. Gracias por sus aportes, su creatividad y su coraje.

Al agradecer a todos los que nos han ayudado no me atrevo a dar lista porque han sido grandes y diversificados los aportes. Muchos, la mayoría están aquí presentes. A Naciones Unidas y todas sus agencias. A la Misión de la ONU para la finalización de la guerra. Los nombres de Jean Arnault y Martín Santiago queda para la historia de la paz de Colombia. A la OEA y la Mapp-OEA.

Gratitud a la Unión Europea, a todos y cada uno de los países de Europa y a Estados Unidos, Canadá y los países de América Latina y el Caribe; a los embajadores y embajadoras que nos honran con su presencia. Y a las fundaciones internacionales no gubernamentales de apoyo a la paz en Colombia. Gracias a ustedes nos pusimos en marcha antes de que empezáramos a tener recursos del presupuesto nacional y ustedes han seguido a nuestro lado con generosidad y soporte político.

Quiero resaltar la visita que nos hizo el presidente Iván Duque en compañía de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez y su equipo de paz. Confiamos en su apoyo a nuestra tarea como oportunidad de pasar bien la página porque se escribe desde la verdad.

Amigas y amigos. Tenemos ante nosotros una tarea inmensa. Una causa más grande que nosotros mismos y que nuestras instituciones. Descargada sobre la conciencia de un pueblo de tradición cristiana que cree en Dios como misterio de verdad y de amor y en las tradiciones espirituales de nuestros pueblos indígenas y afros. Y descargada sobre la conciencia de todos los que simplemente quieren ser honestos y decentes consigo mismos y con los demás.

Invitamos a liberarnos de las mentiras, los silencios y los miedos.

Los invitamos a que vamos juntos, detrás de una verdad que responda a todas las víctimas, una verdad dolorosa pero necesaria, sin sesgos ni condiciones ni negociaciones, buscada con la mayor libertad posible, sin subordinaciones, sin intereses de poder político ni de prestigios, ni de dineros. Una verdad difícil y franca. Que nos rescate como seres humanos. Que al poner a la luz la complejidad de la barbarie y el horror, en lugar de profundizar entre nosotros las retaliaciones y las venganzas, logre una comprensión de nosotros mismos en la sinceridad de nuestras responsabilidades y nuestras diferencias y nos abra a la construcción colectiva que se merecen las generaciones futuras de Colombia.

Muchas gracias


Chopin: Favourite Piano Works (Waltzes, Polonaise, Nocturnes, Ballade)

Nueve hipótesis sobre la (no) salida del ejército de EEUU de Siria


www.publico.es / 261218

“Ya que hemos derrotado a ISIS en Siria, las tropas regresarán a casa”. Algo así dijo el presidente Trump el 19 de diciembre, provocando un terremoto político. Los neocon le acusan de cometer un error colosal que puede propiciar otro 11-S, de entregar Siria a Irán y Rusia o de traición a los aliados kurdos.

Obviamente, EEUU no ha derrotado a ISIS, porque:

1) El “yihadismo” es una criatura del Pentágono, Israel y el Reino Unido, como confirma el exempleado de la NSA, Edward Snowden o The New York Times (del 24 de marzo de 2013), que revelaba que la CIA había enviado toneladas de equipos militares a los rebeldes vía países árabes y Turquía;

2) Los combates contra el ISIS los libra Rusia, el ejército sirio, las milicias de Irán y los kurdos, que no EEUU;

3) Al menos 2,5 millones de sirios aún siguen siendo rehenes de los terroristas en diferentes regiones del país,

4) Miles de “yihadistas”, tras cumplir con su misión (que ha sido demoler el estado sirio) han sido trasladados por la CIA al arco de crisis en Asia central y oriental para seguir haciendo de paramilitares de la OTAN en los países estratégicos. Por eso, Israel ya ha dejado de armarlos en Siria.


Algunas hipótesis

Ya que EEUU nunca ha replegado sus tropas de ningún país de forma voluntaria, aquí se explican posibles ideas:

A) Que se trate de fake news. La “misión cumplida” de Trump sobre Siria suena a la de George W. Bush cuando en 2003 anunció la destrucción total del Irak imperialista y derrocó a su presidente legal Sadam Husein: 15 años después las tropas siguen allí. También Obama presumió en 2011 de matar al demonio Bin Laden (bueno, a su fantasma), declarando el fin del mal, aunque en 2014 resucitó el terrorismo en Siria, para justificar otra agresión militar a otro país estratégico. Si es cierto que Trump repatria a sus soldados una vez que “cumplen una misión” ¿qué hacen en Japón o en Alemania 74 años después del fin de la Segunda Guerra? ¿Por qué no desmantela las cerca de 800 bases militares sembradas por el planeta? El 5 de octubre pasado, John Bolton, el (aún) Asesor de Seguridad de Donald Trump decía que la amenaza terrorista en Siria es “más compleja que nunca” y que EEUU permanecerá allí de forma indefinida. ¿Quién miente y por qué? EEUU ya cuenta con unas 20 bases instalaciones militares en Siria. Es ingenuo pensar que por las buenas vaya a perder esta conquista en Eurasia. Dice The Fact Checker’s database, un detector de mentiras de los discursos de Trump, que, hasta noviembre del 2018, el presidente había dicho 7.546 mentiras. 

B) Que sea una retirada provisional mientras dure la ofensiva de Turquía sobre la ciudad árabe de Manbich de Siria para “liberarla” de los kurdos. Trump, que ordenó salir de Siria a todo el personal del Departamento de Estado en 24 horas, apoya el ataque mientras salva a sus soldados de quedarse atrapados entre el fuego cruzado (y también de una posible represalia de Irán en caso de que Israel cumpla con sus amenazas y ataque al Líbano). De esta manera, Trump acaba con la autonomía kurda y una crisis “innecesaria” que el Pentágono ha provocado con Turquía utilizando a los kurdos y de paso tiende una trampa al ejército sirio, enfrentándolos con los turcos al defender su tierra. Éste era el precio que Erdogan había puesto a la cabeza del príncipe Mohammed Bin Salman (el autor nada intelectual del crimen de Khashoggi), demandando además el levantamiento de las sanciones contra Qatar y la expulsión del teólogo opositor Fethullah Gülen residente en EEUU. A cambio, Erdogan renovaría sus votos con la OTAN, pagaría los 3.500 millones de dólares por el sistema de defensa Patriot, y otros millones por los F35, Arabia y Emiratos Árabes Unidos -que, según el diario turco Yenisafak habían enviado tropas a la región kurda de Siria-, dejarán de apoyar a Rojava, y congelarán los millones que iban a destinarles. El anuncio del alto el fuego en Yemen es otra de las medidas de Washington para lavar la cara de los saudíes.

C) Una medida electoralista, justo antes de navidad, como un regalo a las familias de los militares que forman parte de su base social y un golpe de efecto tras perder las elecciones parlamentarias del noviembre. En esta línea está destinar miles de millones de dólares a un absurdo y cruel muro con México.

D) Una táctica de distracción. Trump se enfrenta a un año judicial muy complicado con varias investigaciones sobre el Caso Mueller, la Fundación Trump y “Rusiagate”. No hay que descartar, por otro lado, que, con el mismo objetivo, recurra a una guerra como cortina de humo.

E) Trasladar los focos hacia Irán: Tras dos décadas de ausencia, EEUU vuelve a enviar al portaaviones nuclear John C. Stennis al golfo Pérsico, mientras fortalece su presencia en la base militar que posee en la ciudad kurda iraquí de Erbil, en la frontera con Irán. Por otro lado, es posible que Trump, al excluir a ocho países de las sanciones que ha impuesto sobre petróleo iraní, haya querido demostrar que el embargo no ha sido efectivo para detener “el terrorismo iraní” y haya querido castigarle militarmente, aunque de momento prefiere apretar la soga económica en el cuello de los iraníes para que sean ellos quienes acaben con la República Islámica.

Trump ha cesado al Secretario de Defensa, general Mattis, el último defensor del acuerdo nuclear con Irán y de relaciones cordiales con China, quien se había opuesto a que el primer viaje al extranjero del presidente fuese a Arabia e Israel.

La designación de Yossi Cohen como nuevo director del Mossad: es un fanático anti iraní, experto en operaciones encubiertas en extranjero.

F) Privatizar las guerras: Otro de los motivos de la “dimisión” de Mattis ha sido su disconformidad con Trump por delegar las “misiones” militares del Pentágono a las compañías privadas, por manchar la imagen de EEUU y buscar sólo la maximización sus beneficios particulares. Constellis Group (antes Blackwater) que ha sido acusado de torturas en Irak, celebra su caída: así 8.000 “contratados” reemplazarían a unos 23.000 soldados de la OTAN en Afganistán, por ejemplo. También, la formación de unos 40.000 hombres kurdo-árabes de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) por el Pentágono, o el proyecto de la “OTAN árabe” va en esta dirección: EEUU dirigirá las operaciones militares utilizando sus armas avanzadas y sus asesores y el dinero y la carne de cañón los pondrán otros.

G) Entregar la dirección de la guerra siria a la OTAN: Turquía y Francia le quitarán un peso de encima a EEUU, y al quedarse empantanados en este conflicto dejarán de ser contestones ante Trump. Así, EEUU además repartirá con los aliados el odio que sienten los pueblos de la región contra el país que sólo en los últimos dos décadas ha destruido la vida de cerca de 100 millones de personas.

H) Hacer de Madman, provocando coas y nerviosismo en Siria para que el ejército de EEUU fuese invitado para ocupar “legalmente” el país, la misma táctica que utilizó Obama en 2009 sacando parte de sus tropas ilegales de Irak para luego enviar 3.000 soldados más a petición del primer ministro Nuri al Maliki. Así, además de agradecérselo, le pagarán la manutención de los ocupantes. Trump muestra así su malestar hacia Israel por haber contratado a dos firmas chinas que administrarán los puertos de Haifa y Ashdod (como parte de la Nueva Ruta de la Seda), en vez de acoger a la Marina de EEUU.

I) Que Arabia Saudí y Qatar, afectados por la caída de los precios del petróleo, ya no puedan seguir financiando las tropas de EEUU en Siria, que no han cumplido con su “encargo” de acabar con Asad y expulsar a Irán.

***
La guerra contra el terrorismo es un chollo del que el complejo industrial-militar no va a renunciar. La amenaza contra EEUU y sus aliados es cero, mientras el imperialismo necesita recursos naturales y más mercados: la batalla por los últimos barriles de petróleo no ha hecho más que empezar. Como la decisión de Trump es más bien personal que una nueva estrategia de EEUU, ésta puede ser corregida, matizada o revocada.


G-20: Una declaración final que esconde la falta de consenso


www.alainet.org - 03/12/2018

La cumbre de presidentes del G-20 cerró este sábado con una declaración conjunta que sirvió para evitar el fracaso explícito del encuentro, aunque dejó en evidencia las profundas diferencias que separan a Estados Unidos del resto de las potencias en temas centrales de la agenda global como el comercio internacional y la preservación del medio ambiente. 

Por primera vez desde que se reactivó este foro multilateral hace ya diez años, el texto no incluyó una condena explícita al proteccionismo económico, dejando en claro cómo impacta en los espacios multilaterales el giro que le imprimió Donald Trump a la política exterior de su país.

En la declaración final incluso se incluyó un punto que llama a la reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC), entidad que viene siendo duramente cuestionada por Trump. En lo que respecta al medio ambiente, para evitar una ruptura se optó por una decisión salomónica consistente en incorporar un párrafo con la posición de quienes respaldan el Acuerdo de París y otro donde EEUU marca sus diferencias.

El documento consensuado, un catálogo de buenas intenciones, no puede invisibilizar los conflictos del mundo real. Si bien el G20 se autodefine como “el principal foro internacional para la cooperación económica, financiera y política”, es el escenario de las principales confrontaciones económicas, financieras y políticas, entre potencias que coinciden en apoderarse de los recursos, y donde sobresalen la confrontación comercial de EEUU con China, y la militar con Rusia.

El documento final hace malabarismos diplomáticos: “El comercio y las inversiones internacionales son motores importantes de crecimiento, productividad, innovación, creación de trabajo y desarrollo. Reconocemos la contribución que el sistema de comercio multilateral ha hecho para este fin”, pero no convoca a luchar contra el proteccionismo y crítica a la Organización Mundial de Comercio (OMC), una de los engranajes de la arquitectura internacional que Trump tiene en la mira.

 “El sistema actualmente no cumple con sus objetivos y hay espacio para mejorar. Por lo tanto, apoyamos la reforma necesaria de la OMC”, señala el texto para optimizar su funcionamiento, revisaremos su progreso en nuestra próxima cumbre”.

A pesar de que se creía que el encuentro entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping iba a quedar en un compendio de frases optimistas, finalmente alcanzó un acuerdo temporal para aliviar la “guerra comercial”. EEUU se comprometió a suspender por 90 días la aplicación de nuevos aranceles a las importaciones de China que entraban en vigor el 1 de enero, mientras que China prometió volver a adquirir productos agrícolas estadounidenses de inmediato.

La amenaza arancelaria de Trump incluía una subida de la barrera impositiva del 10% al 25% a importaciones chinas por valor de 200 mil millones de dólares. La tregua durará 90 días, supeditada a un nuevo acuerdo en ese lapso, anunció la Casa Blanca.

Para los analistas, lo único claro pareciera ser que el modelo de liberalización comercial gradual instrumentado a mediados del siglo XX para dejar atrás el proteccionismo que derivó en las dos guerras mundiales, está en rediscusión, y por eso se puso el foco en la reforma de la OMC. ¿Estos escarceos son solo un reacomodamiento dentro del mismo esquema o un punto de quiebre que le abre las puertas a un escenario todavía desconocido?, se preguntan.

Los líderes tienen claro que este tipo de reunión tiene algún sentido solo si se llega a un mínimo consenso. Pocos días antes, el presidente francés Emmanuel Macron aseguró públicamente que “si no conseguimos acuerdos concretos, nuestras reuniones internacionales se vuelven inútiles”. La declaración dejó en claro la falta de consenso: no fue chicha ni limonada, pero fue presentada como un triunfo.

Al presidente argentino Mauricio Macrì le fue mejor que a Justin Trudeau hace apenas un semestre, cuando Trump dejó la cumbre del G7 con insultos al joven anfitrión por sus desacuerdos comerciales; y que a la canciller alemana Ángela Merkel, hace un año, en Hamburgo, cuando no se firmó un documento de consenso y se exteriorizó la división 19 a 1.

En ese momento, Trump se negó a cualquier conciliación sobre el cambio climático, como prolegómeno al retiro de su país del Acuerdo de París. Diez días antes de Cumbre, la comisión oficial estadounidense sobre el tema publicó un informe que enumera las catástrofes ambientales ya producidas y advierte las que se avecinan, en plazos que se acortan en forma dramática: el calor extremo se generaliza; esto provoca cada vez mayor cantidad de incendios; la elevación del nivel del mar impondrá migraciones masivas y las ciudades costeras no se están preparando como se debe.

El documento señala que “Los firmantes del Acuerdo de París, quienes también se unieron al Plan de Acción de Hamburgo, reafirman que el Acuerdo de París es irreversible y se comprometen a su completa implementación”, aclara enseguida que EEUU reitera su decisión de retirarse del Acuerdo de París y “afirma su fuerte compromiso para el crecimiento económico y accesos a energía y seguridad, utilizando todas las fuentes de energía y tecnologías al tiempo que protege el medio ambiente”.

Mientras los medios hegemónicos hablan de la cumbre como lanzadora de la reelección de Macri, Cecilia Nahón, profesora de la American University y directora de un programa académico sobre el G-20, señala que la apuesta a los grandes respaldos internacionales no es nueva, pero no derivó ni en lluvia de inversiones ni en boom exportador, sino en endeudamiento, crisis económica y un plan de emergencia con el FMI. Los beneficios fueron para unos pocos especuladores, no para la mayoría de los argentinos. En el centro del mundo está el G20 y sus bilaterales, no la Argentina, señaló.

Para nuestra región, un elemento importante es que parece haberse firmado el acta de defunción del Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, una de las apuestas del gobierno de Macri, que está a contramano de las actuales tendencias proteccionistas.

La primera ministra británica Theresa May y Macri hablaron de desarrollar un acuerdo de libre comercio, más allá de las limitaciones legales del Mercosur, que obliga a sus estados parte a negociar en forma conjunta con terceros países. Analizaron los caminos a seguir para profundizar una relación bilateral que gira en torno al eje que eligieron eludir: la explotación hidrocarburífera y pesquera del mar argentino y de la plataforma continental que rodea a las islas Malvinas, sobre cuya soberanía el presidente argentino olvidó reclamar.

Mientras Trump, con un discurso unilateral, reafirmó su alianza regional con México y Canadá con el nuevo TLCAN, Argentina llegó sola a la cumbre, con una región dividida, habiendo debilitado el Mercosur, la Unasur y la Celac, en la falsa ilusión de que subordinándose a Estados Unidos o a Europa se avanzan los intereses nacionales. Pero el mundo de libre comercio que Macri imagina ya no existe más, añadió Naón.

Entre dos fuegos

Para Macri, la doble dependencia de EEUU y de China es un problema complejo que la cumbre puso en claro. Su agenda de apertura y desregulación chocó con el movimiento opuesto de Trump, de cuyo sostén (y su presión para el financiamiento del Fondo Monetario Internacional) precisa para llegar con algún oxígeno financiero al fin de su mandato a fines de 2019.

 Pero también necesita de las inversiones y los préstamos de China, cuya impetuosa presencia es la principal preocupación de “seguridad nacional” de Washington. Trump y Macri acordaron enfrentar la “economía predatoria” que atribuyeron a China, según el comunicado oficial de la vocera estadounidense Sarah Huckabee Sanders, pero que los funcionarios argentinos negaron.

La economía predatoria china es la misma expresión que usó el jefe del Pentágono, general John Mattis, durante su visita de agosto a Brasil y la Argentina. Advirtió que los países de la región podían perder ciertos grados de soberanía, mediante regalos o préstamos chinos que luego sea imposible devolver y den lugar a condiciones gravosas”. A Estados Unidos no le preocupa que esa misma relación asimétrica sea entablada con el Fondo Monetario Internacional.

China es un socio estratégico integral de Argentina, dijo el embajador de Macri en Beijing, que espera que en la visita oficial del mandatario chino se firmen 37 acuerdos. Bilaterales. De ellos dependen la construcción de dos usinas hidroeléctricas en la sureña provincia de Santa Cruz (por 4.300 millones de dólares); dos usinas nucleares (hoy paralizadas por las restricciones presupuestarias impuestas por el FMI) y un centro de observación satelital en Neuquén, que según EEUU tendría funciones militares.

Cada frase de Trump y sus funcionarios sobre el peligro chino está dirigida en forma directa a la Argentina, señala el analista Horacio Verbitski.


Claudio della Croce
Economista y docente argentino, investigador asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)