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Guatemala e Israel, una historia antigua y sangrienta



Por una amplia mayoría, 128 países miembros de las Naciones Unidas, de un total de 193, condenaron el 21 de diciembre de 2017 el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel declarado por el presidente de EE.UU. Donald Trump. El texto de la resolución repetía, a grandes rasgos, un proyecto apoyado por 14 de los 15 miembros del Consejo de Seguridad en el que Estados Unidos tuvo que utilizar su veto de miembro permanente para impedir que se adoptara.

Con el fin de evitar esta condena masiva de la comunidad internacional, previamente Washington multiplicó las amenazas y las presiones. Así, 35 Estados se abstuvieron y 21 juzgaron prudente no tomar parte en la votación. Entre los abstencionistas, la Casa Blanca pudo contar con la «solidaridad pasiva» de algunos comparsas continentales: México, Argentina y Canadá. Pero, por supuesto, fueron «siete grandes potencias» totalmente alineadas con Washington y Tel Aviv las que llamaron la atención: las islas Marshall, Micronesia, Nauru, Palau, Togo y, sobre todo, del tradicional patio trasero, Honduras y Guatemala.

Nada sorprendente en el caso de Honduras, donde Juan Orlando Hernández (JOH) acaba de autoproclamarse reelegido en una elección presidencial en condiciones tan escandalosas que incluso la Organización de los Estados Americanos (OEA) protestó por la irregularidad (1). Trump por el contrario, y contra toda evidencia, reconoció la «victoria», se entiende que «JOH» rivalizase en servilismo. Sin embargo, en el registro de «alianzas dudosas y compromisos absolutos», su homólogo guatemalteco Jimmy Morales lo hizo todavía mejor: el 24 de diciembre anunció su intención de imitar a Washington trasladando su embajada de Herzliya (barrio de Tel-Aviv) a Jerusalén, en desafío del voto de condena de la Asamblea General de las Nacionales Unidas.

Al igual que Honduras, Guatemala se encuentra en posición de gran debilidad frente al eventual mal humor de la Casa Blanca y del Departamento de Estado. Aunque modesta y dirigida prioritariamente a las fuerzas de seguridad y represión, la ayuda económica de Washington es vital para esta nación abandonada. Además, el chantaje de la expulsión pende sobre el millón de guatemaltecos que residen más o menos legalmente en territorio estadounidense y permiten la supervivencia de sus compatriotas gracias a las remesas. Casi 40.000 de esos emigrantes ya fueron repatriados manu militari en 2017.

Finalmente, al igual que «JOH», Jimmy Morales arrastra algunos escándalos que solo pueden incitarle a la más pragmática de las sumisiones. Desde 2015, encargada por las Naciones Unidas y Washington, una comisión internacional contra la impunidad en Guatemala (CICIG) lleva en el país una «santa cruzada» contra la corrupción. Y no sin resultados: en 2015 la comisión hizo destituir y encarcelar al presidente Otto Pérez Molina y a la vicepresidenta Roxana Baldetti por malversación de fondos.

A su vez Jimmy Morales, tras acceder a la cabeza del Estado, se ha señalado por algunas «fruslerías». En septiembre de 2017, por ejemplo, se descubrió que percibía todos los meses de las fuerzas armadas, con total discreción, una presunta «prima de riesgo» de 7.300 dólares (un incremento irregular de su salario del 33%) Después otra revelación agitó la opinión pública: 800.000 dólares de fondos ilegales habrían irrigado la campaña del Frente de Convergencia Nacional del que era el candidato.
La Procuradora General Thelma Aldana y la CICIG demandaron que se levantara su impunidad y se permitiera juzgarle y Morales (cuyo hermano y uno de sus hijos están encarcelados por emitir facturas falsas), apoyado por la extrema derecha y antiguos militares, replicó declarando persona non grata y pretendiendo expulsar al jurista colombiano Iván Velásquez, jefe de la CICIG, decisión que provocó fuertes reacciones nacionales e internacionales y que el Tribunal Constitucional guatemalteco rechazó y anuló. En semejante contexto, atraerse la simpatía de Trump no es nada secundario para el jefe del Estado centroamericano.

Pero la decisión de trasladar la embajada guatemalteca a Jerusalén no responde solo a esa preocupación. Al hacer el anuncio Jimmy Morales informó de una entrevista telefónica que mantuvo con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu en el curso de la cual ambos mandatarios señalaron las «excelentes relaciones» que existen entre ambos países «desde que Guatemala apoyó la creación del Estado de Israel». 

Recordemos brevemente ese episodio, que no es el más importante (para los guatemaltecos, se entiende). El hecho es que ese pequeño Estado de América central fue el segundo (¡Inmediatamente detrás de Estados Unidos!) que reconoció la existencia de un «Estado judío» en territorio palestino el 14 de mayo de 1948.

En el origen de esta presencia en los primeros tiempos de las convulsiones del lejano Oriente Próximo, se encuentra un diplomático progresista (o al menos reformista), Jorge García Granados. Hijo menor de un jefe de Estado encarcelado y torturado por la dictadura de Jorge Ubico, exiliado en México, Granados combatió en el bando republicano de la guerra civil española antes de unirse a la «Revolución de Octubre» que, en 1944, permitió a Juan José Arévalo convertirse en el primer presidente democráticamente elegido de Guatemala.

Marcado por el control colonial de Londres sobre la Honduras británica vecina (hoy Belice), un territorio históricamente reivindicado por Guatemala, Granados, miembro del Comité Especial para Palestina nombrado por las Naciones Unidas en mayo de 1947 (2), veía con buenos ojos el fin del mandato británico sobre ese territorio y como la mayoría de los miembros de la Comisión recomendó su partición entre un Estado árabe y un Estado judío (que se convertiría en Israel unos meses después), con un estatuto especial internacional para Jerusalén bajo la autoridad administrativa de las Naciones Unidas (3). A pesar de lo que se pueda pensar a posteriori, nada que ver con las ineptas iniciativas de Trump y después de Jimmy Morales que, a finales de diciembre de 2017, han pisoteado los derechos más elementales de los palestinos.

Tras las elecciones de 1944, Guatemala vivió 10 años de «primavera democrática» bajo las presidencias de Juan José Arévalo (1945-1951) y Jacobo Árbenz Guzmán (1951-1954). El derrocamiento de este último por un golpe de Estado que organizaron la compañía bananera americana United Fruit (UFCo), hostil a la reforma agraria, y su brazo armado, la Central Intelligence Agency (CIA), marca el principio de una tragedia de la cual Granados solo conoció el principio, puesto que murió en 1961.

Muy poco tiempo después, bajo el mandato de Julio César Méndez Montenegro (1966-1970), el coronel Carlos Manuel Arana Osorio –apodado «el chacal de Zacapa»– con el apoyo de los instructores y los Boinas verdes estadounidenses, dirige una campaña de represión sin precedentes contra las organizaciones de izquierda, refugiadas en la clandestinidad. Los asesinatos políticos llegaron a la cifra de 8.000 entre 1966 y 1968. Convertido en general y llegado al poder en 1970, Arana Osorio se declaró decidido «si fuese necesario, a convertir el país en un cementerio para restaurar la paz civil». Entre 1970 y 1978, 20.000 guatemaltecos pagaron con su vida esa filosofía.

A pesar de la convergencia de los intereses de la nueva oligarquía militar y las multinacionales estadounidenses (Hanna Mining, Del Monte, Standard Brands –nueva rama de la UFCo-) la amplitud y los métodos de la represión, las violaciones masivas y repetidas de los derechos humanos -150 personas fueron asesinadas a sangre fría en 1977 en la plaza de la ciudad de Panzós- llevaron al presidente James Carter a suspender la ayuda militar de Estados Unidos. Desde entonces la «diplomacia del Uzi» (en referencia al potente y célebre fusil de asalto israelí) va a desempeñar un papel preponderante.

La asistencia militar israelí a Guatemala había empezado oficialmente en 1971. Desde 1975 el Estado terrorista proporcionaba los aviones Aravat y diversos tipos de armamento –cañones, armas individuales- que Estados Unidos dejó de suministrar. Cuando en 1977 Carter interrumpió totalmente la venta de armas, Tel Aviv tomó definitivamente el relevo.

El general Lucas García fue «elegido» en 1978, mediante un fraude descarado y con una tasa de abstención del 63,5%. Este imposible regreso a la vía política provocó la aparición de las guerrillas. En 1975, en primer lugar, en la región del Ixcán, reaparece el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), cuyo núcleo inicial había participado en un levantamiento precedente antes de replegarse a México. En 1979 surgió la Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas (ORPA).

El poderoso lobby guatemalteco «Asociación de los Amigos del país» invirtió varios cientos de miles de dólares en el Partido Republicano como contribución a la campaña electoral de Ronald Reagan. Cuando este llegó a la Casa Blanca las relaciones se volvieron menos difíciles. Aparte de los intereses estratégicos de Washington, el poder económico adquirido por los militares guatemaltecos (el 33% de la región petrolera del Petén les pertenecía) ofrecía ahora más oportunidades, además de las de la oligarquía nacional tradicional, a las posibilidades de beneficio de las empresas estadounidenses.

Cuando en el segundo semestre de 1981, el general Benedicto Lucas lanzó una ofensiva general contra las guerrillas, la represión, además de su aspecto militar, llegó a los sectores más moderados de la sociedad, incluida la democracia cristiana. Una primera etapa de «pacificación» se tradujo en masacres y la destrucción de más de 250 pueblos indígenas considerados bases del apoyo a la insurrección armada. Este período de toma de control total de la población se saldó con alrededor de 20.000 muertos, la huida de aproximadamente 100.000 campesinos que se refugiaron mayoritariamente en el sur de México, un millón de personas desplazadas y la militarización de la administración del Estado.

Efectuando «un trabajo fantástico», según el general Benedicto Lucas, decenas de asesores militares israelíes respaldaban al servicio de inteligencia guatemalteco, el siniestro G-2, y pusieron en marcha un sistema informático que permitía el fichaje sistemático del 80% de la población. Gracias a los ordenadores fabricados en Israel, el ejército guatemalteco descubre y destruye en 1981 veintisiete escondites de las organizaciones revolucionarias a través de un análisis de los consumos nocturnos de agua y electricidad en la ciudad de Guatemala. Además de la construcción de una fábrica de armas en la provincia de la Alta Verapaz por la Eagle Military Gear Overseas, la ayuda israelí se inscribe en el «programa de pacificación rural» responsable de la muerte de miles de campesinos pertenecientes a los pueblos mayas. Ese siniestro plan se inspira directamente, según su responsable el coronel Eduardo Walhero, en el Nahal Program –«Jóvenes pioneros combatientes»– destinado a formar a jóvenes soldados en técnicas agrícolas para instalarlos en las zonas fronterizas del Estado israelí.

La imposición del general Aníbal Guevara, ganador en 1982 de uno de los escrutinios más fraudulentos de la historia del país, lleva al golpe de Estado del general Efraín Ríos Montt, especialista en la contrainsurrección y candidato electo expulsado de la democracia cristiana en 1974. Este relanza la ofensiva contra el movimiento armado, unificado entonces en la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca (UNRG). La estrategia «tortilla, techo, trabajo» agrupa a las poblaciones de las aldeas estratégicas bajo el modelo estadounidense utilizado en Vietnam, el reclutamiento forzoso de los indios en patrullas civiles de autodefensa (PAC). Bajo el lema «Fusiles y frijoles» esas patrullas servirían fundamentalmente de carne de cañón –solo el 5% de esos pseudovoluntarios estaban armados- y permitían vigilar constantemente a «los 265.000 campesinos» que según el ejército «ayudan a la guerrilla». Todo esto siempre con la atenta ayuda de Tel Aviv cuando, bajo el régimen de Ríos Montt, 18.000 campesinos fueron masacrados, víctimas de las peores atrocidades.

Cuando las luchas populares triunfaban en la vecina Nicaragua, progresaban en El Salvador y en menor medida en Honduras, Guatemala se convirtió en un centro de difusión regional, el 30% de las armas israelíes recibidas se revendían en la zona –especialmente a los contrarrevolucionarios nicaragüenses (la contra)-

«Nuestros dos países comparten los mismos objetivos y las mismas cualidades, como el pluralismo, los derechos humanos, la paz, la justicia social y el progreso económico», declaró finalmente (sin reírse) Ronald Reagan, el 13 de enero de 1984, al recibir las credenciales del nuevo embajador de Guatemala. Restablecida la ayuda militar de Washington esta se añade a la de Tel Aviv, que no se interrumpe.

Cuando el conflicto acabó, en 1996, la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) puesta en marcha por las Naciones Unidas reveló que se saldó con el desplazamiento de un millón y medio de personas y la muerte de 200.000 –el 93% víctima de los grupos paramilitares y el ejército- Aunque la tragedia se desarrolló a lo largo de más de tres decenios, los picos más atroces de violencia provocados por la estrategia de tierra quemada se desarrollaron entre 1980 y 1983, bajo los gobiernos militares de Lucas García y Ríos Montt.

Atrapado por la justicia de su país en 2013, Ríos Montt fue condenado por «genocidio y crímenes contra la humanidad» (aunque el Tribunal Constitucional guatemalteco se apresuró después a anular el proceso). En 1982, es el mismo Ríos Montt quien declaraba al periódico español ABC: «Nuestro éxito se debió a que nuestros soldados fueron entrenados por los israelíes».  

Doscientos mil muertos no se pueden comparar con seis millones. Pero aun así… en pleno siglo XX, apenas algunos años después de revelarse el crimen absoluto del Holocausto, un genocidio es un genocidio. Una monstruosidad que según Jimmy Morales y Netanyahu permitió a los gobernantes de ambos países, a lo largo de esos años sangrientos, mantener «excelentes relaciones». Ahora para mayor desgracia de los palestinos.

Notas:

(1) Leer «Au Honduras, le coup d’Etat permanent», Mémoire des Luttes, 5 décembre 2017, http://www.medelu.org/Au-Honduras-le-coup-d-Etat
(2) Nombrado por la ONU el 13 de mayo de 1947, el Comité Especial para Palestina de las Naciones Unidas (UNSCOP) constaba de los representantes de once Estados (Australia, Canadá, Guatemala, India, Irán, Países Bajos, Perú, Suecia, Checoslovaquia, Uruguay y Yugoslavia).
(3) Una vez proclamada la independencia del Estado de Israel en 1948, Granados sería el primer diplomático que anunció en las Naciones Unidas el reconocimiento de Israel por su país. A partir de 1956 fue el primer embajador de Guatemala.



Pueblos indígenas: entre la guerra y la política


Francisco López Bárcenas
www.jornada.unam.mx / 300118

El general prusiano Karl von Clausewitz, analizando las acciones bélicas entre estados, hizo famoso el aforismo de que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Por su lado Michel Foucault, analizando la hegemonía y el poder, invirtió la idea y aseveró que la política es la continuación de la guerra por otros medios. A su modo cada uno tenía razones en sus posturas; al final los dos trataban de explicar las maneras en que unos grupos buscan imponerse a otros.

El gobierno mexicano usa ambas formas de dominación cuando de someter a los pueblos indígenas se trata. Si éstos van por los cauces institucionales para reclamar sus derechos, quien los enfrenta es una burocracia que hace como si buscara ofrecer soluciones, pero si los reclamantes, cansados de no encontrar solución a sus demandas, buscan hacerlo por otros medios, es la policía y el Ejército quienes buscan volverlos al lugar que se les ha asignado, o, cuando no se quiere involucrarlos, se usan pistoleros o guardias blancas que lo hagan.

Pongo dos ejemplos recientes para ilustrar esta aseveración. En días pasados la policía de Ciudad de México echó a la señora Magdalena García Durán –in­dígena mazahua– de donde vendía artesanías, con el argumento de que el comercio no está permitido en lugares públicos; en este mismo mes la Comisión Interamericana de Derechos Humanos solicitó al gobierno mexicano garantizar la vida y libertad de Bettina Cruz Velásquez –indígena zapoteca–, integrante de la Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio, sobre quien pesan amenazas por oponerse a la invasión del territorio zapoteco por los parques eólicos; y la semana pasada se encontró sin vida a Guadalupe Campanur Tapia, indígena purépecha del municipio de Cherán, defensora de los bosques. Aparte de coincidir en que son mujeres, a las tres las unía su lucha en defensa de los derechos de sus pueblos y un ideal por vivir en un mundo mejor, sin contar que las dos primeras son integrantes del Concejo Indígena de Gobierno (CIG) del Congreso Nacional Indígena (CNI).

El otro caso, donde los reclamos indígenas se enfrentan con burocracia, es el del Consejo para la Protección y Preservación de la Ceremonia Ritual de Voladores AC, del municipio de Papantla, Veracruz, quienes desde hace año y medio andan buscando una autoridad que los atienda, porque consideran que la empresa cervecera Cuauhtémoc-Moctezuma-Heineken SA, ha violado sus derechos al hacer uso de su imagen y distorsionarla, para promover la cerveza indio.

En este tiempo han acudido a la Dirección de Turismo del municipio de Papantla, donde les dijeron que ahí no se había otorgado permiso alguno, como la empresa aseveraba; aun así, el representante de la cervecera ofreció que si hacían una fiesta, él les regalaba toda la cerveza que necesitaran para convivir y hasta para que se ganaran un dinero.

Inconformes con esa situación y dado que ellos están declarados por la Unesco como patrimonio inmaterial de la humanidad, acudieron a la Dirección de Patrimonio Mundial del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) con la pretensión de que hiciera algo para detener la campaña de la cervecera, pero ahí les recomendaron que se registraran en el Instituto Nacional de Derechos de Autor (Indiautor) para que pudieran protegerlos; como esa respuesta no les satisfacía acudieron al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), el cual se negó a intervenir porque, desde su punto de vista, la ley que lo regula no considera discriminatoria esa práctica. No se desanimaron y acudieron a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y a la Secretaría de Cultura; la primera ha requerido dos veces a la segunda para que atienda el caso y ésta ha fijado este 30 de enero para que, a través del Indiautor se realice una junta de avenencia entre la cervecera y los voladores. Un año y medio después de que vienen reclamando justicia.

Son tiempos turbulentos para los pueblos indígenas y no se avizora que cambien en el corto plazo. No porque para que cese la represión contra los que ya están cansados de recorrer todas las oficinas posibles sin encontrar solución a sus problemas, o para que las burocracias en verdad ofrezcan soluciones se requiere cambiar relaciones entre Estado y la sociedad y para eso es necesaria mucha voluntad política, que en estos tiempos es bastante escasa.

Por eso, como dice Marichuy, la vocera del CIG del CNI, el único camino es la organización, pero no cualquier organización, sino una verdadera de los pueblos indígenas, que entienda su situación como es y no como muchos la imaginan, que sea capaz de articular sus demandas con sus particularidades, que les busque solución de acuerdo con sus modos y tiempos. Una organización que genere una fuerza capaz de enfrentar la guerra contra los pueblos indígenas.

Cambiar para innovar, innovar para cambiar


Por: Guillermo Castro H.

La misión de la Ciudad consiste en promover la innovación para el cambio social. Comprender esta misión significa entender lo que hace la Ciudad. Para lograrlo, es necesario ubicar esa misión en el tiempo y en el espacio en que debe ser cumplida.

Así, el tiempo de la misión es el de una doble transición. Por un lado, la de un sistema mundial en el cual el viejo mercado internacional se transforma en otro, que llamamos global. Por otro, la que atraviesa nuestro país, que ve acelerarse y globalizarse a un tiempo el crecimiento de su economía, sin conseguir que su prosperidad se traduzca en mayor equidad, lo cual genera tenaces resistencias políticas, sociales y culturales al cambio.

            El espacio de la misión expresa esa doble transición. La Ciudad, en efecto, hace parte de la plataforma de servicios globales que ha ido tomando forma en Panamá a lo largo del siglo XXI. Esa plataforma vincula entre sí diversas estructuras creadas a lo largo de 175 años para facilitar la circulación de bienes, personas y capitales por Panamá, desde el ferrocarril interoceánico y el Canal, hasta la Autoridad que hoy lo administra, la zona Logística de Panamá Pacífico y el Centro de Empresas Multinacionales, por mencionar algunos ejemplos.

Ese espacio y ese tiempo, en su doble dimensión global y local, constituyen el entorno operativo en que debe ser cumplida la misión. Aun cuando todos los componentes de ese entorno se encuentran además en un constante proceso de innovación y transformación, a veces no percibimos con claridad las formas en que ese proceso incluye y afecta las sociedades en que la innovación lugar. Las afecta para mal, por ejemplo, si destruye puestos de trabajo y excluye a grupos sociales completos de los beneficios del progreso. O las afecta para bien, si contribuye a crear formas nuevas de organización, que amplíen la participación de todos los sectores sociales en esos beneficios.

Así, sectores empresariales y profesionales bien organizados del interior del país han venido organizando innovadores Centros de Competitividad en el Occidente, Azuero, Coclé y Colón, que mejoran el manejo de sus recursos, su acceso al mercado global y su participación en el debate sobre la estrategia de desarrollo que el país necesita. Por otra parte, la innovación social permite crear nuevas oportunidades para grupos sociales tradicionalmente marginados, como los campesinos.

En Panamá, por ejemplo, se dispone de importantes innovaciones para el aprovechamiento sostenible de los manglares de los que depende la existencia de muchas comunidades rurales. Esas innovaciones incluyen desde hornos para producir carbón que aprovechan mucho mejor el calor y contaminan mucho menos, hasta especies de mangle con flores que permiten la producción de miel.

Aprovechar esas innovaciones para el bien común, sin embargo, demanda formas de organización que permiten desarrollar una cultura y una organización productiva igualmente innovadoras. Por eso, la Ciudad contribuyó a crear la red Panamanglar, en cuyo marco el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo Mundial del Ambiente apoyó la creación de la organización comunitaria Defensores Unidos del Manglar de Sajalices. Los campesinos así organizados producen hoy carbón de mangle con bajo impacto ambiental y miel de manglar de alta calidad; seleccionan mejor los troncos que cosechan para producir carbón; reforestan el bosque que antes devastaban, y comercializan sus productos de una manera mucho más favorable para ellos.

La verdad es que el cambio social y la innovación se requieren y se potencian mutuamente. Comprender el vínculo entre la promoción de la innovación y su entorno operativo permite entender mejor el poder de la innovación – tecnológica, cultural, social – para acercarnos a una sociedad en que la prosperidad sea inclusiva y, por eso, realmente humana y sostenible.

¿Qué impide el cambio? | Estanislao Bachrach | WOBI



Estanislao Bachrach es biólogo, educador, investigador y conferencista. Sus trabajos abarcan la biología molecular, la neurociencia y la genética en relación al desarrollo de la creatividad e innovación en biotecnología, principalmente en el área de salud.

WOBI se focaliza en los aspectos más relevantes para el mundo empresarial actual, estimulando una nueva forma de pensar e inspirando acción. A través de los eventos WOBI, WOBI TV, WOBI Magazine y WOBI.com, nuestro equipo viaja por el mundo buscado a los CEOs, empresarios, innovadores, líderes, pensadores y disruptores que están dando forma al futuro de los negocios.

LOS EPÍGONOS DE PROCUSTO (I)

Por: Miguel Antonio Bernal V.

En el escenario político de Panamá, el ejercicio directo de poder por parte de los ciudadanos resulta imposible, dado el dominio absoluto e inmenso, que tienen las cúpulas de los partidos políticos.

Lo anterior se ve agravado por un sistema, en  el cual, los magistrados del Tribunal Electoral tienen, por mandato constitucional, “la competencia privativa para interpretar y reglamentar la Ley Electoral”. Efecto y causa, a la vez, de la realidad política, el sistema electoral impuesto ha distorsionado disparatadamente –cada vez más- los más caros principios democráticos de gobierno, de ciudadanía, de libertad y honradez del sufragio y de poder ciudadano

Hoy día, los partidos politicos no “expresan el pluralismo político”, ni son tampoco “instrumentos fundamentales para la participación política”, ni tampoco su “estructura interna y el funcionamiento están fundados en principios democráticos”, como lo ordena la Constitución. Muy por el contrario, no desarrollan para nada la función de representación ciudadana, no cumplen los programas por ellos mismos establecidos y, solo se relacionan con sus votantes para los días de campaña electoral.

Esas grandes carencias de los partidos politicos aumentan gracias al apadrinamiento y la protección que les brindan los magistrados del Tribunal Electoral, quienes desesperadamente fortalecen la partidocracia en desmedro de los derechos ciudadanos, con un modelo electoral excluyente.

El proceder de los magistrados del Tribunal electoral, está reflejado en los más de 40 decretos “reglamentarios”, los cuales decapitan todo instrumento de expresión directa de la voluntad ciudadana y conculcan principios sagrados de libertad de expresión y  de participación ciudadana.

Hoy por hoy, convertidos en epígonos de Procusto, el salteador de caminos, los magistrados del Tribunal Electoral han cercenado las características que debe poseer un sistema electoral democrático: “la inclusión, la sencillez, la equidad, la proporcionalidad…”.

Ellos han forjado un camastro para perseguir, multar, inhabilitar y hasta encarcelar, aquellas aspiraciones o candidaturas de los ciudadanos que no estamos dispuestos a que ellos sigan impidiendo que los votos sean verdaderamente libres e iguales.  Siembran vientos para cosechar tempestades…

El Siglo 26 de febrero de 2018

El austrofascismo en 2018



Desde 1934 se ha utilizado el término “austrofascismo” para referirse a la copia austríaca de los Fasci Italiani di Combattimento italianos y de los nazis alemanes. El austrofascismo supone una versión particular austriaca del régimen fascista autoritario que se instaló en Austria en 1934. Desde el punto de vista histórico, la brutal destrucción de la sociedad civil en Austria fue menos idílica de lo que se refleja en la película “Sonrisas y lágrimas”. Incluyó el asesinato por parte de los austrofascistas de sindicalistas, socialdemócratas, comunistas judíos, etc.

Esta situación no hizo más que intensificarse después de que la Alemania nazi se anexionara Austria en 1938 bajo el lema nazi de “Heim ins Reich!”, vuelta al Imperio alemán, con lo que el austrofascismo se convirtió en un régimen nazi con todas las de la ley ya que se iba a establecer una Volksgemeinschaft [comunidad del pueblo] antisemita, mítica y limpiada étnicamente. El nuevo régimen del austrofascismo se formó violentamente sobre la base del Vaterländische Front (VF) [Frente Patriótico], una milicia paramilitar fascista que creía firmemente en ideologías clave del nazismo como la limpieza étnica, el antisemitismo, el militarismo y la Volksgemeinschaft aria. Sin embargo, todo esto ya no es solo parte de la historia, puesto que algunos elementos del austrofascismo están vivos y coleando en la Austria actual.

En las recientes elecciones federales en Austria el profundamente católico y conservador ÖVP obtuvo el 31.5 % de los votos, mientras que el aún más a la derecha y más xenófono (en opinión de algunas personas es el sucesor del austrofascismo) FPÖ obtuvo el 26 % de los votos. Actualmente ambos partidos forman un gobierno de coalición y juntos están peligrosamente cerca de obtener una mayoría de dos tercios que les permita cambiar la constitución de Austria.

Con ello el nuevo austrofascismo de Austria se podría unir al extremadamente reaccionario, antisemita y obsesionado con George Soros, primer ministro húngaro Victor Orban, lo que permitiría extender la xenófoba “zona libre de migración” de Orban. Lo que hoy se denomina “zona libre de migración”, esto es, la expulsión de todas las personas no húngaras, no austriacas y no alemanas, antes se denominaba “judenfrei”. “Judenfrei!” era la orden dada al cuartel general nazi para realizar la completa aniquilación del pueblo judío en una zona particular, en la que se había realizado el sueño nazi de la aniquilación total del pueblo judío.

Más allá de eso, la nueva coalición de Austria también podría convertir las alucinaciones de Orban acerca de la existencia de un “imperio de sombras que gobierna secretamente la Unión Europea” en una lucha real contra todo lo que sea extranjero. Victor Orban ya está tratando de establecer unas relaciones más estrechas con Austria para restablecer el Imperio austro-húngaro.

Este nuevo imperio centroeuropeo de derecha está destinado a luchar contra aquellas fuerzas oscuras que, según los fantasmas reaccionarios de Orban, siguen un plan siniestro para convertir Europa en un Estado multicultural, un auténtico horror para quienes sueñan con un pueblo racialmente puro. El atroz plan de Orban se puede convertir en realidad como una extensión de los países antiemigrantes del Grupo Visegrad: Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría. Orban y sus homólogos austrofascistas ya han empezado a hablar de crear una línea de defensa centroeuropea contra los refugiados, una avalancha imaginaria que asedia Europa.
El reciente éxito electoral del FPÖ puede suponer el renacer del austrofascismo obligado a permanecer varias décadas en silencio durante el gobierno conservador y socialdemócrata en Austria. El austrofascismo sufrió una especie de hibernación dentro de oscuras organizaciones, paramilitares fascistas, fraternidades de estudiantes de derecha y, más recientemente, turbios grupos de internet. Actualmente gran parte de su repertorio ideológico nacionalista y antisemita está experimentando un renacimiento. A medida que gran parte de Europa se va escorando de forma constante a la extrema derecha vuelven a aparecer imágenes antisemitas del “Judío Eterno” mientras se llama a los racistas “caballeros del poder blanco” (otro espejismo austrofascista) a defender la blancura de Europa.

Como en el caso del AfD alemán, los medios de comunicación dominantes califican engañosamente a su hermana austriaca, el FPÖ, de “extrema derecha”, de “populismo de derecha” y de “derecha radical”, lo que oculta al lobo bajo la piel de cordero. Con todo, para algunas personas el FPÖ tiene unas claras tendencias nazis. Veinte de los treinta y tres miembros del comité ejecutivo del partido muestras fuertes tendencias “völkische”. Völkisch es un término nazi clave y una ideología fundamental del nazismo y del austrofascismo.

Sin embargo, nada de esto existe con independencia de las personas reales. Dentro del FPÖ y en muchos de los puestos clave del partido se pueden encontrar muchos “nazis subterráneos” [Keller-Nazis]. Por ejemplo, el exneonazi y ahora jefe del FPÖ, Strache, tiene un particular pasado neonazi violento.

Uno de los viejos amigos y milicianos neonazis de Strache es Andreas Reichhardt. Está destinado a convertirse en un alto funcionario del ministerio de Transportes. Más allá de su líder y de sus antiguos compañeros neonazis el FPÖ también tiene un fuerte grupo interno vinculado a las fraternidades estudiantiles de extrema derecha que sueñan con un imperio germánico basado en una Volksgemeinschaft aria, la mítica comunidad nazi. Se trata de una ideología extremadamente antisemita. Muchas de las personas que creen en ella también consideran que la Unión Europea es incapaz de proteger las fronteras de Europa de las hordas de emigrantes y refugiados.

Por consiguiente, los soldados austriacos tendrán que proteger el territorio austriaco de quienes consideran intrusos. A consecuencia de ello, el nuevo gobierno de coalición austriaco formado del ÖVP/FPÖ pretende duplicar el presupuesto de defensa de Austria, lo que convertirá su ideología militarista y chovinista en la realidad de un armamento preparado para luchar contra hombres, mujeres y niños en las fronteras austriacas.

La dirigente del FPÖ, Anneliese Kitzmüller, está de acuerdo al tempo que anuncia alborozada “Heil Moving”, avanzar a posiciones destacadas en la nueva coalición de gobierno de Austria. “Sieg Heil” es una de las terminologías más obviamente nazis. Kitzmüller ha unido el “Heil” nazi al plan de ocupar una posición bien remunerada en el aparato de Estado austriaco. Kitzmüller, que quiere sustituir la Navidad por una festividad alemana mítica, también cree que hay que proteger las fronteras de Austria ya que de lo contrario los niños refugiados desbordarán las guarderías austriacas.

La nueva coalición ÖVP/FPÖ se encontrará con un aparato de Estado que ya está bien cubierto con su gente. En base a un anterior gobierno de coalición ÖVP/FPÖ (de 2000 a 2005), el FPÖ pudo infiltrar en el Estado austriaco a sus propios secuaces. En aquellos años las y los apparatchiks del FPÖ penetraron profundamente en los servicios públicos de Austria, especialmente en instituciones vinculadas con la gobernanza económica de Austria y en aquellas que controlaban la sanidad y la educación.
La subversión del FPÖ también se extendió profundamente a la policía y el ejército de Austria, que era el ámbito más tradicional del FPÖ. Gran parte de esta toma de poder clásica se produjo con precisión. Los cuadros del FPÖ no solo han minado el Estado austriaco sino que también creen en irracionales teorías de conspiración, un tema bastante común en los círculos de derecha, reforzado por las cámaras de resonancia por Internet de derecha como, por ejemplo, www.unzensuriert.at. Uno de estos autoengaños reforzados es la estúpida creencia de que su ídolo de la derecha y, según Wikipedia, “líder de un club masculino homoerótico”, Jörg Haider, no murió en un accidente de coche sino que fue asesinado por el Mossad.

A diferencia de Alemania donde el bien establecido conservadurismo de Merkel “todavía”(!) rehuye un gobierno de coalición con sus nuevos nazis, el AfD , Austria ya va un paso por delante. La clase dirigente austriaca no considera nazi al FPÖ, sino un partido político legítimo. Y, sin embargo, igual que el AfD alemán, el FPÖ austriaco tiene unas tendencias nazis muy claras. Dado que la prensa dominante y corporativa evita llamar al pan pan y al vino vino, puede contribuir sin querer o deliberadamente a legitimar el nazismo alemán y el austrofascismo austriaco. Igual que en la década de 1930, los partidos burgueses y conservadores de Austria preparan hoy el camino a partidos criptonazis y al ascenso del austrofascismo. Hoy en día no se les llama nazis sino eufemísticamente FPÖ y AfD.

El fascismo austro-germano era y es diferente de cualquier otro grupo de derecha o autoproclamados criptonazis. El austrofascismo y el nazismo alemán son quienes hicieron posible Auschwitz. Durante años, si no décadas, la prensa, los comentaristas de medios de derecha y los partidos conservadores han cultivado la xenofobia y el racismo en el centro de Europa, y contribuido en secreto al ascenso del FPÖ en Austria y del AfD en Alemania. Hoy los nuevos partidos nazis de Europa pueden cosechar lo que se ha ido sembrando durante años, si no décadas.

Después de las últimas elecciones en Austria el país parece encaminarse hacia el criptoaustrofascismo alimentado por el FPÖ. Con la desaparición urdida deliberadamente de los comunistas de Europa (primero) y de los partidos socialdemócratas (después) el nuevo paisaje político parece ofrecer la tristemente célebre opción del “mal menor”. Se trata de la elección entre el neoliberalismo y la globalización representados por partidos conservadores tradicionales por una parte y el nacionalismo xenófobo representado por los nuevos partidos neonazis por otra parte. Esta es la realidad en el centro de Europa en 2018.

La marcha del chovinismo hacia las instituciones estatales austriacas incluye la clásica exigencia nacionalista del FPÖ de abandonar las organizaciones internacionales, en especial aquellas que están comprometidas con los derechos humanos, lo que incluye no solo un plan para abandonar la Convención Europea de Derechos Humanos sino también las convenciones de derechos humanos de la ONU.

Este plan existe a pesar de que la Convención Europea de Derechos Humanos está anclada en la constitución de Austria. Pronto podría desaparecer la protección constitucional. La nueva coalición austriaca FPÖ/ÖVP planea conectar con los neoliberales de Austria– los “Neos” –que actualmente cuentan con el 5.3 % [de los votos]. Con el 31.5 % y 26 % de la coalición su apoyo podría asegurar la mayoría de dos tercios y la capacidad para cambiar la constitución austriaca, con lo que se haría realidad uno de los principales sueños del austrofascismo.

Para muchas de las personas pertenecientes al ámbito austrofascista los derechos humanos son ajenos a un país basado tanto en la patria, el nacionalismo, la raza, la sangre y la tierra como en la siempre soñada y racista Volksgemeinschaft. En la Volksgemeinschaft el fasci decide tu lugar en la sociedad basándose en el völkisch ario perteneciente a la comunidad austro-germánica de sangre pura. En fuerte contraste se considera que los derechos humanos son simplemente irrelevantes para quienes creen que su vida está modelada por fuerzas nacionales (la tierra) y raciales (la sangre). Los derechos humanos siguen siendo ajenos a la patria völkische y a quienes aman su patria, su sangre y su tierra. Hoy el partido de la patria austriaca es el partido FPÖ.

Si se observa el programa del partido FPÖ emerge una imagen bastante diferente de la fasci-idílica Volksgemeinschaft. Lo que se ofrece es un habilidoso surtido de nacionalismo y neoliberalismo donde se incluye el programa ideológico tradicional del demagogo austrohúngaro, aristócrata y partidario de Pinochet, Friedrich August von Hayek (el “von” indica realeza). El programa incluye elementos conocidos como reducir el Estado, bajar los impuestos a los ricos y a las corporaciones, recortar los recursos sociales, luchar contra los sindicatos, etc. El FPÖ vende el programa de su partido como una “optimización” del Estado de bienestar de Austria centrado en los pobres y en el falso “otro”.

Tradicionalmente, el nazismo, el fascismo y el austrofascismo actúan con fuerza, violentamente, brutalmente y con bastante frecuencia sádicamente contra el “otro” (la izquierda, los socialdemócratas, los comunistas, los sindicatos, etc.). Desde hace tiempo el austrofascismo del FPÖ incluye la lucha contra los convenios colectivos firmados entre sindicatos y patronos. Actualmente aproximadamente el 98 % de todos los trabajadores austriacos está cubierto por convenios colectivos.

Desde hace mucho tiempo los patronos austriacos sueñan con acabar con esto. Un partido austrofascista recién empoderado puede apoyarlos. Puede que el austrofascismo y el capitalismo no sean sino reflejos de lo que el filósofo Horkheimer afirmó en 1939, “si no quieres hablar del capitalismo entonces es mejor que te calles acerca del fascismo”. Como apoya el capitalismo, el programa del partido FPÖ no incluye disposiciones sobre el salario mínimo, ¿por qué habría de hacerlo? La antisemita Volksgemeinschaft se encargará de aquellas personas a las que no necesita el capitalismo. El fascismo siempre incluye campos de trabajo.



Interrogatorio en un “juicio”, en Brasil:


–¿El departamento es suyo?
–No.
–¿Seguro?
–Seguro.
–¿Ni un poquito?
–No.
–¿Niega que es suyo?
–Lo niego.
–¿Cuándo lo compró?
–Nunca.
–¿Cuánto le costó?
–Nada.
–¿Desde cuándo lo tiene?
–Desde nunca.
–O sea que no es suyo
–No.
–¿Está seguro?
–Lo estoy.
–¿Por qué eligió ese departamento y no otro?
–No lo elegí.
–¿Lo eligió su mujer?
–No.
–¿Entonces por qué lo compró?
–No lo compré.
–Se lo regalaron.
–No.
–¿Y cómo lo consiguió?
–No es mío.
–¿Niega que sea suyo?
–Ya se lo dije.
–Lo niega.
–Lo niego. Señor juez: ¿usted tiene alguna prueba de que el departamento sea mío, de que yo haya vivido ahí, de que haya pasado ahí alguna noche, de que mi familia se haya mudado? ¿Tiene algún contrato, una firma mía, un recibo, una transferencia bancaria, algo?
–No. Por eso le pregunto.

{Interrogatorio hecho a Lula por parte del juez Moro. Nótese que el juez no tiene pruebas y lo acepta. ¿Entonces? ¿Por qué la “prensa internacional” acusa a Lula de “corrupción” si no hay pruebas? Porque ya lo han condenado de antemano}

La Ciudad ante el riesgo global


Por: Guillermo Castro H.

Desde hace una década, el Foro Económico Mundial, que convoca anualmente en Davos, Suiza, a los principales dirigentes empresariales y políticos del sistema mundial, da a conocer un Informe de Riesgos Globales elaborado por especialistas del más alto nivel. El informe analiza los riesgos según su grado de impacto y probabilidad, y los clasifica en cinco categorías: económica, medioambiental, geopolítica, social y tecnológica. 

En 2008, por ejemplo, los cinco factores de riesgo más probables eran el colapso en el valor de los activos; la inestabilidad en el Medio Oriente; los Estados fallidos o en vías de fallar; el alza del precio del gas y el petróleo, y las enfermedades crónicas en el mundo desarrollado. Los de más alto impacto, por su parte, eran el colapso en el valor de los activos; el aislamiento con respecto a la globalización por parte de países desarrollados; el lento crecimiento de la economía de China; el alza de los precios del petróleo y el gas, y la posibilidad de pandemias.

Diez años después, el panorama es otro. Ahora, los factores de riesgo ambiental figuran en un lugar destacado tanto por su impacto como por su probabilidad. Se trata, en particular, de los fenómenos meteorológicos extremos, desastres naturales, y el fracaso de las iniciativas de mitigación y adaptación ante el cambio climático, así como las crisis relacionadas con el agua. A esto el informe agrega, en su análisis de la situación global, la pérdida de biodiversidad y el colapso del ecosistema global, y los desastres ambientales provocados por la actividad humana.

Esos riesgos ambientales operan, además, en un entorno caracterizado por situaciones de “desigualdad e injusticia”, asociadas tanto a la creciente “disparidad de ingresos y riqueza” como al impacto de la automatización y la digitalización en el mercado laboral; de “tensión política a nivel nacional e internacional”, en particular en Asia y Medio Oriente, y de “vulnerabilidad cibernética” que permite ciberataques y fraudes de datos. Y a ellos se agregan, en el plano económico, “los precios insostenibles de activos, altos niveles de endeudamiento, en particular en China, y la presión continuidad sobre el sistema global financiero.”

En cuanto al futuro, el informe destaca una serie de riesgos potenciales. En lo económico, las guerras comerciales y “una cascada de crisis económicas o financieras“. En lo social, “el incremento de la desigualdad como resultado de la bioingeniería y de drogas que potencian las habilidades cognitivas“ y “la insuficiencia del suministro de alimentos global“. En lo político, lo que llama “las olas populistas que amenazan el orden social” y “la geopolítica de la identidad.” Finalmente, en lo tecnológico, “los efectos adversos de la Inteligencia Artificial sobre la eficiencia de internet”, la intensificación de los ciberataques entre estados, y la fragmentación de internet por temas regulatorios, de ciberseguridad o proteccionistas.

            En todo esto destacan dos elementos de interés para la Ciudad. Uno, la creciente dependencia del mercado global respecto a las tecnologías de la información. Otro, la del deterioro ambiental del planeta, en sí mismo como en su relación con el deterioro de las condiciones de vida de miles de millones de personas, y con el desgaste de la institucionalidad política en todos los niveles del sistema mundial, que se expresa en la debilidad de la gestión de los riesgos que plantea ese deterioro.

            Desde la perspectiva de la Ciudad, lo planteado por el informe confirma las previsiones que hemos venido haciendo sobre las tendencias de evolución de algunos aspectos preocupantes en nuestro entorno operativo local y global. Y, sobre todo, confirma la necesidad de una estrategia que vincule a la innovación con el cambio social necesario para encarar en toda su complejidad los riesgos que enfrentamos.

A esto cabe agregar un hecho de especial importancia para nosotros. El informe, en efecto, facilita la tarea de identificar áreas de demanda en las que la Ciudad ha venido acumulando una importante experiencia a lo largo de década y media, como la gestión de la innovación, las tecnologías de la información, la biotecnología, la salud pública y la gestión ambiental.

            Los riesgos que señala el informe son compartidos por todas las sociedades del planeta. En cada una de ellas, enfrentar esos riesgos demandará formas innovadoras de gestión del conocimiento, la economía, la sociedad y las relaciones con la naturaleza. Así de poderosa fue la intuición del porvenir que llevó a concebir y crear a la Ciudad. Su momento verdadero ha llegado, y el país cuenta con ella para enfrentarlo.

Ciudad del Saber, Panamá, 9 de febrero de 2018



¡Construyamos un Panamá con profundos y verdaderos valores democráticos!


Por: Rev. Manning Maxie Suárez

Ante la mirada expectante de más de cuatro millones de habitantes de la república, vemos cómo los Honorables Diputados de la Asamblea Nacional y la Presidencia de la república en la persona de su excelencia Juan Carlos Varela, los mismos se debaten en “diatribas absurdas” por el poder político en la Corte Suprema de Justicia y una que otra Comisión de la Asamblea Nacional.

La situación de torna más difícil cuando dirigentes del Partido Revolucionario Democrático (PRD) liderados por el H. D. Pedro Miguel González y con el apoyo de Cambio Democrático (CD), inician acciones para realizar cambios sustanciales en la Comisión de Credenciales de la Asamblea.  Estas acciones logran su cometido, presentando una resolución el H. D. Pedro Miguel González (PRD), para reconsiderar la conformación de la Comisión de Credenciales, Reglamento, Ética Parlamentaria y Asuntos Judiciales, conformada el 17 de julio de 2017, para que sea integrada a lo dispuesto en la Constitución Política y la Ley este jueves 23 de febrero de 2018.  Logrando ese día en la votación el resultado de 45 votos a favor, uno en contra y dos abstenciones. Se logra así, la reorganización de la Comisión de Credenciales, cuyo fundamento de derecho es respaldado por el artículo 162 de la Constitución Política de la República de Panamá y los artículos 42, 43 y 246 del reglamento orgánico del Régimen Interno de la Asamblea Nacional.  Y así, en un acto soberano de la Asamblea Nacional, que no sabemos si es o no es legal, lo tendrá que resolver la Corte, se somete al país entero a otra crisis más, que nos mantendrán por unas semanas entretenidos en los medios de comunicación.  Todo esto simplemente por el control ya acostumbrado.

Todo esto se da, en el marco del inicio de un año escolar 2018, donde miles de panameños están resolviendo cómo ingresan a sus hijos al sistema escolar, a tenerle lo más completo posible los enceres escolares para iniciar un nuevo período.   En medio de la inseguridad generalizada, donde encontramos maleantes por todos lados y policías fuera de condiciones físicas para corretearlos y encarcelarlos; De tuberías de agua rotas por toda la ciudad, sin brindar el servicio por más de treinta horas en toda la ciudad de Panamá y creando una molestia generalizadas en toda la ciudadanía; En medio de un servicio de transporte inoperante, siguen los no voy; De una canasta básica que para muchos es imposible cubrirla y no saben cómo hacer para lograr las loncheras completas para sus hijos; En la subida de alquileres indiscrimado por un “cuchitril de espacio”; Donde según fuentes muy serias en un año el desempleo pasó de 5.5.% a 6.1% del total de la fuerza laboral, eso significa que más de 116 mil panameños han perdido sus empleos según la Contraloría General de la República.  Y Minera Panamá, ¿Qué?, Y Odebrecht: Nada! Y Nadie va preso y el pueblo sigue agobiado y cabreado de toda esta situación.

Todo esto se da en el pronto inicio de un “Proceso Electoral 2019” que todos queremos que se dé, de la manera más organizada y transparente por parte del Tribunal Electoral.  Antes pensaba que para estas elecciones iba a ser significativa el número de personas que se abstengan de votar pero últimamente he cambiado mi manera de pensar y creo, estoy convencido que el pueblo panameño saldrá a votar masivamente para generar un cambio radical en todos estos procesos que nos mantienen con una economía inmóvil y una asamblea y corte suprema de justicia con una imagen institucional muy, pero muy baja ante la percepción nacional e internacional. Hemos obtenido una posición respecto al resto de los países de 96, de los 180 del ranking de corrupción gubernamental según la Organización para la Transparencia Internacional.  Según la OTI hemos retrocedido 17 años en esta materia.

¿Qué hacer?, ¿Cómo podemos salir de estos atolladeros?, la verdad es que con la ayuda de cientos de miles de panameños que creen en los valores humanos, en que el hombre y la mujer deben ser íntegros en todos sus procederes, internos y externos.  En que a pesar de que la naturaleza humana es compleja para encajarla en una descripción, podemos siempre esperar el mejor juicio de ella basada en el sentido común de las cosas.

Tenemos que hacer el esfuerzo de reordenar la vida de la nación en sus valores fundamentales, formar a todos nuestros hijos en los valores de la nacionalidad, en el respeto a lo que consideramos como sagrado e inviolable en nuestra nación. Promover y premiar las actitudes cívicas de todos, garantizando con ello una nación más amigable para el mundo y para nosotros mismos.  Podemos y debemos seguir siendo Pro Mundi Beneficio, pero más internamente hacía los nuestros y luego hacía el mundo entero.

Respetando todas las creencias, incluso la de aquellas que niegan una divinidad; Debemos en todas las aulas del país fomentar los verdaderos valores de la Democracia.  Que más que un sistema política es un estilo de vida.  Donde se promueva y se respete la Pluralidad de Pensamiento; Donde exista la verdadera representatividad, la participación ciudadana, la liberta como pilar fundamental y que esta sea social, política y económica; Donde exista verdaderas instituciones democráticas con verdaderas actitudes democráticas.  



Cuánto de África hay en Panamá?



Tinga Mandinga, un espacio de diálogo por la inclusión creado por la Universidad Especializada de las Américas -UDELAS- con ocasión del Decenio Internacional de los Afrodescendientes 2015-2024 declarado por la ONU, inicia una plática con la Magister Krishna Camarena Surgeon, docente-investigadora, especialista en cultura afro. En tres sesiones se abordarán distintos aspectos de la impronta de África en Panamá.
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