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¿Qué pretendían Turquía-OTAN al derribar el avión ruso Su-24?

Nazanin Armanian

Es obvio que Tayyeb Erdogan, por mucho Sultán que se considere, no podía destruir un avión ruso sin la autorización de al menos una facción del Pentágono, del mismo modo que tampoco podía apadrinar a un ejército de terroristas, en la estratégica región de Oriente Próximo, a espaldas de la OTAN, y ante la presencia de sus militares en la base de Incirlik. Desde el 2012, la Alianza Atlántica acecha a las puertas de Siria, preparando la demolición controlada del país.

Aunque desconocemos la verdad de lo sucedido, podemos suponer lo siguiente:

. Que los 17 segundos en los que el avión ruso entró, al parecer, en el espacio aéreo turco, sin presentar ninguna amenaza a este país, no pueden ser motivo de un acto de guerra de tal calibre. ¿Por qué cuando EEUU, Israel, Jordania, Francia, Gran Bretaña y Turquía violan el espacio aéreo sirio no pasa nada?
. Que se pretende convertir la supuesta guerra contra Daesh en una guerra real contra Rusia (e Irán). Intentando desmarcarse de este complot, el vicecanciller alemán Sigmar Gabriel afirma que, en aquel escenario, el país “impredecible” es Turquía y no Rusia.
. Que hay fuerzas en Oriente Próximo, Europa y EEUU que buscan una guerra entre la OTAN y Rusia, a pesar de sus consecuencias. La intentaron anteriormente con Ucrania, aunque sin éxito.
. Que en EEUU, desde que Vladimir Putin cometió el error de entrar militarmente en el cielo de Siria, y coincidiendo con el inicio de la campaña electoral para las presidenciales del 2016, se ha incrementado el acoso de los republicanos al presidente Obama, para que “haga algo” o dimita. El objetivo del disparo a la aeronave rusa, al igual que el atentado de Paris, ha sido expulsar a Rusia del cielo sirio, del futuro reparto del país entre las potencias, así como deshacer el acuerdo Putin-Obama para una transición tranquila del poder en Siria.
. Que Occidente no iba a permitir que Rusia desmontara su pantomima de la lucha contra los yihadistas.
. Que el Su-24 es el segundo avión ruso atacado en menos de un mes, después del atentado contra un Airbus con 224 pasajeros en Egipto. Esto para la opinión pública rusa podrá suponer un altísimo costo en tan poco tiempo. La OTAN pretende convertir Siria en otro Afganistán para los rusos, un paso más hacia el desmantelamiento de la Federación Rusa.
. Que el ataque sucede horas después de la visita de Putin a Irán y su largo encuentro con los líderes iraníes. Teherán la ha considerado “la visita más importante en la historia de la República Islámica”. Moscú, dentro del marco de los 7 puntos de la “Doctrina Putin”, había tratado de coordinar con Teherán sus políticas tanto en Siria como en el mercado de gas. Las dos principales reservas mundiales del gas pretendían trazar el megagaseoducto Irán-Irak-Siria y exportar gas a Europa. Otro de los objetivos de la guerra de Siria ha sido impedir este proyecto.
. Si EEUU y Turquía habían decidido crear una zona de exclusión en Siria, Rusia ahora hace lo mismo: amenaza a atacar a los aviones que invadan el espacio de la provincia de Latakia.
. Que impide a los europeos normalizar sus relaciones con Rusia.

En cuando a Turquía:

. Lo cierto es que, Ankara ha “movido” la línea fronteriza con Siria, ocupando parte de su territorio, donde entrena y cobija a los yihadistas.
. Según Alexander Zasypkin, el embajador de Rusia en Beirut, el motivo del enfado de los turcos era los bombardeos rusos sobre los tanques petrolíferos de Daesh, que han perjudicado a los clientes turcos.
. Que era de esperar que Ankara y Arabia Saudí, organizadores de la “crisis de refugiados” sirios en Europa, —que desde el 2011 han invertido dinero y esfuerzo para acabar con Assad— no iban a soportar que Rusia, Irán y Hizbolá recuperasen ciudades ocupadas por los amigos yihadistas.
. Que la OTAN ha pretendido poner fin al erdoganismo y a las magníficas relaciones ruso-turcas, las dos repudiados de Europa. Ankara se negó a participar en las sanciones contra Moscú. Ha sido también el único miembro de la Alianza que ha comprado a China misiles de defensa antiaérea HQ-9 y pretendía formare parte de la Nueva Ruta de la Seda, permitiendo inversiones del Banco Industrial y Comercial de China (ICBC).
. Que, Washington no dejará que Turquía, país ubicado entre los Balcanes, el Cáucaso, Oriente Medio y el Golfo Pérsico, y entre árabes, persas, judíos y kurdos, salga de la órbita del Occidente.
. Que, quizás Erdogan tomase en serio las promesas de Angela Merkel en su reciente visita a Ankara en dejarle entrar en la UE. ¿Quién le garantiza a Ankara, que a pesar de arriesgar las grandes inversiones rusas en su país, no vuelva a ser abandonada por Europa?
. Que aquella acción bélica pudo ser una exhibición del frenesí nacional -sunnismo- patriótico que sufre un Erdogan muy debilitado en casa. Pretendía así neutralizar las críticas del poderoso movimiento Gülen (que le acusa de coleccionar enemigos y de ser un integrista que apadrina el yihadismo), y la presión de las fuerzas progresistas turcas y kurdas, corriendo una cortina de humo sobre la corrupción y políticas dictatoriales que practica.
Los escenarios de los países de Oriente y Occidente hoy tienen un protagonista común:  la extrema derecha (religiosa o laica), que utiliza un despiadado desorden como estrategia, moviendo sus fichas en este inquietante tablero geopolítico.


Errores de Putin y paz-trampa de Obama

Nazanin Armanian
www.publico.es/161115

¿Alguien sabe por qué un Vladimir Putin que había conseguido cierto apoyo de Occidente para conseguir una solución política a la crisis siria, que había declarado frases como “Asad debe irse” o “de momento mejor que se quede hasta que termine la transición”, comete el grave error de lanzar una intervención militar contra las fuerzas contrarias al Asad, echándolo todo a perder?

Dos días antes, Barack Obama había tenido una reunión con el presidente ruso en la sede de la ONU. Del tranquilo tono de sus declaraciones se pueden deducir dos cosas: que la intervención rusa había sido pactada; o que Obama está encantado de mostrar a los críticos que le tachan de “blando” en el escenario sirio que una operación militar en Siria podría terminar en desastre, aplicando el dicho de “no interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error”.

El atentado contra el avión ruso ─ejecutado por los mismos autores intelectuales del 11S─, es sólo uno de los resultados de la idea equivocada de Moscú de que el terrorismo yihadista se elimina a base de bombardeos. Putin, que sabe que dichas fuerzas son creadas por el Pentágono y los jeques del Golfo Pérsico, ¿está buscando un choque directo con sus patrocinadores? Debería saber que al “terror religioso” ─esa magnífica herramienta utilizada por las élites de una veintena de Estados para consolidar y expandir su poder─ le queda mucha vida.

En este “clusterfuck”, escenario político-militar, sólo faltaba que la Iglesia Ortodoxa Rusa llamase “guerra santa” a las operaciones militar del señor Putin contra los yihadistas. ¿Por qué Moscú pensó que Turquía y Arabia Saudí ─entre otros padrinos del terrorismo─ iban a renunciar a sus intereses en Siria, después de haber invertido ingente dinero y esfuerzo para provocar un “caos constructivo” sobre los muertos y las ruinas sirias?

El Kremlin deberá enfrentarse a las posibles consecuencias de sus acciones, como por ejemplo a: 
+ Atentados contra sus intereses. Quienes hicieron estallar el avión en el Sinaí buscaban quizás un 11S para Rusia, que ha caído en la trampa: se ha ofrecido a los regímenes de Irak y de Afganistán a combatir a sus grupos terroristas.

+ El apoyo que hasta ahora recibía de los ciudadanos rusos se ha convertido en oposición: sólo hay que ver la imagen en televisión de la decapitación de soldados rusos para ver las pancartas de “¡Devuélvenos a nuestros hijos!

+ Haber regalado un gran pretexto a los NeoCon de EEUU para que sigan forzando a Obama a lanzar una agresión militar contra Siria, a pesar de no contar con la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU ni con la del gobierno de Damasco.

Obama, que había apartado al general John Allen, jefe de la ficticia coalición internacional que supuestamente lucha contra el Estado Islámico, ha tenido que enviar equipamientos avanzados a los “terroristas moderados”. Éstos están compuestos por exmilitares sirios y por antiguos oficiales baasistas iraquíes que odian tanto a los Asad como a los islamistas.

El pequeño despliegue de EEUU de unos 50 asesores sobre suelo sirio no significa para el señor presidente de EEUU enviar tropas a territorio sirio. Un intrépido Obama prepara la ocupación de varios enclaves de Siria por sus tropas, con botas, zapatillas o sandalias, diseñando también la reocupación de Irak, que se le ha escapado del control: Bagdad afirma que no va a dar visados a los soldados estadounidenses.

+ Ganarse la peligrosa enemistad de Ankara y Riad, que ven cómo Asad ha cogido aire. Aunque los turcos y árabes se equivocan: lo más importante para Moscú entre sus 20 propósitos en Siria está fortalecer su propia posición en el escenario mundial. La cabeza de Assad sólo representa “un producto con precio a convenir”.

+ Animar a Francia ─que con una agresiva política exterior y su alianza con Israel[1] y Qatar pretende recuperar sus antiguas colonias─ a sumergirse en la guerra contra Siria. Paris ha desplegado su portaviones Charles de Gaulle hacia Siria. La aviación francesa ha bombardeado los pozos petrolíferos de Deir Ezzor, paralizando la economía del país. ¿Por qué no ataca los convoyes de los yihadistas que transportan el petróleo?

El 10 de octubre, y siguiendo la táctica de la OTAN de destruir las infraestructuras de naciones “enemigas” (como hizo en Yugoslavia, Irak y Libia), EEUU descargó sus bombas sobre dos plantas de energía en Alepo, dejando sin luz a sus gentes, tan pobres que no han podido ni huir del terror.

La entrada militar de Rusia en Siria ni cambia ni perturba los planes del Occidente, Israel, Turquía, Arabia Saudi e Irán por aumentar su influencia en el país de los sirios. En Oriente Próximo la guerra no es la continuación de la política por otros medios sino una herramienta para forzar a los rivales a negociar.

¡Es una tregua, no una paz!

Con Washington apartar a Bashar al Asad, y no hacerlo al final del proceso de transición sino en su inicio (¿antes de que el líder sirio fuese asesinado, quizás?). A ninguno le interesa una gran guerra en Siria, ni que ganen los republicanos ─que consideran a Rusia e Irán los dos principales enemigos de los intereses de EEUU y de Israel─. El asunto de Siria y la incapacidad de los demócratas de salvaguardar la hegemonía mundial de su imperio forma parte de su campaña electoral de cara a las presidenciales de 2016.

Al resto de los países implicados en la guerra, salvo Israel, también les urge terminarla. Por ello, en la conferencia de Viena, celebrada la semana pasada a iniciativa de Barack Obama, que reunió a una veintena de Estados ─entre ellos Irán, Arabia Saudí y Rusia y Turquía, sin representantes del pueblo sirio─, se acordó el cese inmediato de las hostilidades y trazar una hoja de ruta para la transición política. Todos aseguran estar conformes en mantener la integridad territorial y las instituciones del país y celebrar elecciones parlamentarias en 2016, y aún son capaces de afirmar que serán los sirios quienes decidan su futuro.

Cualquier paz para Siria que se firme entre las potencias tendrá fecha de caducidad por dos motivos:
1- Que las 12 razones reales de la guerra contra Siria (y ninguna es la permanencia de Asad en el poder) siguen sin solucionarse.

2- Que en EEUU la era anti Bush (es decir, anti-guerras preventivas) ha terminado y los sectores belicistas e imperialistas vuelven a ocupar las instituciones claves del Estado.

Lo único que pretende Obama es terminar su mandato sin involucrase en el pantano sirio. El cese de Asad, junto con el supuesto asesinato del fantasma de Bin Laden y conseguir el acuerdo nuclear con Irán son triunfos considerables en la política exterior del presidente. El cierre del Guantánamo será su acto final para mostrar que se merecía el premio Nobel.

Que se quedase sin la tradicional foto de familia de los presidentes de EEUU con los líderes israelíes y palestinos carece de importancia: acaba de ceder ante los chantajes de Netanyahu (por el acuerdo nuclear con Irán), elevando la ayuda militar a Israel de 3.000 millones de dólares a cerca de 4.500 millones ─sacados del bolsillo de los contribuyentes─ para que Tel Aviv tenga armas a punta pala y poder derrotar a los palos, piedras y cuchillos de los palestinos.

El objetivo de presidente Obama al enviar a las Fuerzas de Operaciones Especiales (SOF) al norte de Siria e Irak y a los caza F-15 a la base aérea de Incirlik en Turquía, no es para crear la ilusión de una acción, sino reanudar la guerra contra lo que queda de Siria cuando sea conveniente, mantener el estado de guerra permanente en la región y seguir reconfigurando las fronteras del Nuevo Oriente Próximo a la medida de los intereses de su país, y sí, echando mano de los yihadistas. De hecho, según el ex presidente finlandés Martti Ahtisaari, Obama, Cameron y Holland ignoraron en 2012 el plan de paz de Putin para Siria, a pesar de que incluía la retirada de Asad. ¡Cuántas vidas se han perdido desde entonces!

El tejemaneje de ni guerra, ni paz es sólo un episodio más de los vertiginosos cambios que están sufriendo esta región del planeta.


Atentado de Paris: 13 preguntas y 24 reflexiones

Nazanin Armanian
www.publico.es/251115

“La verdad es la primera víctima de la guerra”

1. ¿Cuáles son las mentiras de los atentados del 13 de noviembre de París para que el presidente Hollande utilice la palabra “guerra” en el combate contra el terrorismo? Pues que la “guerra” —despliegue militar— se declara entre Estados, y no de un país contra un grupo terrorista con sede y presencia en una veintena de países, incluida Francia.

2. ¿Qué garantías hay de que las noticias que nos transmitan refleja la verdad? Robert Menard, fundador de Reporteros sin fronteras y alcalde de Bèziers, por ejemplo, es un ultraderechista que encabeza la campaña de expulsión de los refugiados sirios.

3. ¿Por qué en las imágenes (falsas o verdaderas) de los bombardeos rusos en Siria se ven víctimas civiles, pero en las correspondientes a los ataques de la coalición occidental sólo se ven puntitos negros en el desierto, mientras en la ciudad agredida y cercada Al Raqa viven sin electricidad miles de personas que no han podido huir de la guerra? ¿Están aplicando el ilegal castigo colectivo?

4. ¿Tiene derecho Bashar al Assad a bombardear Francia, Arabia, Qatar, Turquía, etc., porque allí hay células terroristas que viajan a su país para atentar?

5. ¿No fue el mismo ISIS en Siria objeto de cerca de 200 bombardeos franceses entre septiembre y noviembre del 2014? ¿Qué más pretenden hacer?

6. ¿Cómo es posible que EEUU y sus socios en pocos días pudieran destruir al ejército libio, pero en cambio no pueden con unos pocos miles de terroristas carentes de armamento pesado?

7. ¿Puede Turquía, sin la autorización de la OTAN (Pentágono) organizar a miles de hombres armados para que desmonten a otro Estado miembro de la ONU? Lo mismo sobre Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes que albergan bases militares de EEUU. Es como si España entrenase a 30.000 terroristas en las fronteras con Marruecos o Francia para derrocar a sus gobiernos, regalándoles bombas, misiles y cobijo, sin previo permiso a Bruselas y Washington.

8. Según algunos analistas occidentales, la expansión del yihadismo es una de las consecuencias de las guerras contra Irak y Afganistán. ¿Se pretende una mayor expansión de este fenómeno que ha sido un chollo para los militaristas de Occidente y Oriente?

9. ¿Quieren decirnos que la “inteligencia” occidental, con tantos artefactos ultrasofisticados, sean menos inteligentes que unos niñatos aventureros?

10. El chiste de los “documentos de identidad” incombustibles que dejan los terroristas antes de inmolarse. De hecho, cabría preguntarse, por ejemplo, ¿cómo dos de los suicidas se mataron en las calles vacías a las afueras del Estadio Saint-Denis de Francia y no en el medio del mogollón de aficionados que salían del campo?

11. ¿Cómo es posible que las grandes potencias hayan alcanzado el alto el fuego en Siria con los terroristas del ISIS? ¿Tienen contacto directo con ellos? ¿Por qué no lo hicieron durante los cuatro años pasados? ¿Justifica el fin que es desmantelar el Estado sirio, utilizar a delincuentes comunes?

12. ¿Qué grupo asesino es considerado “terrorista” para Occidente? ¿Lo son los Talibanes, coautores de los atentados del 11-S?

13. ¿Qué interés ha tenido la OTAN en destruir los Estados no religiosos de Afganistán, Irak, Libia y Siria, respaldando a los islamistas y luego vivir con ellos en una especie de “coexistencia pacífica”? ¿Es el terrorismo islámico una cortina de humo?

Objetivos y consecuencias del atentado

1. Empujar a Europa a una megaintervención en Siria, capaz de derrocar a Assad, en la misma línea que desatar la “crisis de refugiados” en Europa.

2. Desmontar el “Plan Putin-Obama” de mantener a Assad en el poder durante la transición política, al que se oponen Arabia Saudí, Qatar y Turquía. El diario republicano New York Post llegó a pedir a Obama dimitir o actuar contra Assad. Más atentados en Occidente allanarán el camino de los nuevos “Bush” a la Casa Blanca.

3. Cambiar el balance militar en esta fase casi final del conflicto a beneficio de la OTAN, justo cuando Rusia e Irán, se habían convertido en protagonistas absolutos del escenario. El atentado contra el avión ruso también se encajaría en este marco. Se trata nada menos que de la conquista de Eurasia por las potencias mundiales.

4. Hacerse con la región desocupada por EEUU ahora que Obama lleva a sus tropas a cercar a China. Un traje demasiado grande para Francia que carece de recursos para jugar este papel.

5. Según el “Institute for Peace and Prosperity” y la Agencia de la Inteligencia de Defensa de EEUU, la aviación de la coalición anti-ISIS, liderada por el Pentágono, bombardea las posiciones de los kurdos de Siria que no las de los yihadistas, y afirma que  “el apoyo a los rebeldes sirios significa financiar grupos terroristas con el dinero de los contribuyentes”. Éste es uno de las 23 verdades incómodas sobre el Estado Islámico.

6. Allanar el camino de la conquista militar de Siria, que de otra manera era imposible. Confesaba Hillary Clinton al diario The Atlantic del 1 de agosto del 2014 que la intervención de EEUU en Siria se diseñó para “cambiar la ecuación” en favor de los rebeldes: de alguna manera, los yihadistas han actuando como tropas terrestres de la Coalición para convertir a Siria en un Estado Fallido.

7. Blanquear los bombardeos ilegales de Occidente sobre Siria ya aprobados por el mismo Consejo de Seguridad que en julio del 2012 rechazó la petición de atacar aquel país.

8. Reconstruir la cohesión político-militar de la OTAN desde el Pentágono, impidiendo que los europeos pragmáticos reanudasen sus relaciones de cooperación con Rusia.

9. Reforzar las bases militares de la OTAN en Turquía (y en España). En las últimas elecciones, los atentados atribuidos a los yihadistas dieron la mayoría absoluta a los islamistas de Tayyab Erdogan –otro de los patrocinadores del terrorismo religioso: La OTAN para actuar en Siria, necesita una Turquía estable, desde donde dirigir las operaciones de la conquista de Damasco.

10. Mostrar la eficacia de la táctica de Obama en convertir a Siria en un pantano donde desgastar los enemigos y rivales de EEUU e Israel.

11. El “coco” terrorista contribuirá a que más recortes y más pobreza no tengan contestación: las nuevas leyes “Patriot” y mordaza disuadirán a los críticos: todos los ciudadanos, salvo los gobernantes, serán sospechosos de terrorista.

12. Multiplicar las ganancias de las empresas armamentísticas: las estadounidenses Honeywell, General Dynamics, la francesa Thales, y las británicas Bae Systems, y Rolls Royce, están haciendo su agosto.

13. Francia deja de ser una bárbara potencia colonial, para convertirse en una víctima de bárbaros procedentes de la región que un día avasalló. Ahora, además, puede pedir la parte del pastel-Siria que se está repartiendo entre los G20, a pocas semanas del alto el fuego.

14. Atacar la solidaridad de los europeos con los refugiados y  vincularlos con el terrorismo, dentro de la miserable táctica de “divide y vencerás”. Para la mayoría de los musulmanes del mundo –principales víctimas del yihadismo-, el Islam es la espiritualidad privada que no una doctrina política.

15. Legitimar las buenas relaciones de las potencias mundiales con los regímenes autoritarios y oscurantistas de Oriente Próximo y Norte de África (OPNA), presentándoles como “moderados” frente a los despiadados yihadistas. Noticia: Ali al Nimr, ciudadano de la monarquía “moderada” de Arabia Saudí y activista de 21 años, después de tres años de tortura, ha sido condenado a morir decapitado y ser crucificado en público. Y luego, la ONU nombra a Riad defensora mundial de los derechos humanos.

16. Presentar a Coalición Árabe de Siria -nueva criatura de la OTAN- como alternativa al gobierno de Assad.

17. Impedir más multitudinarias euromarchas contra los recortes y el TTIP que desde distintas ciudades (Berlín, Madrid o Londres) llegaban a Bruselas. Conectar los atentados de Paris con Bélgica y declarar Estado de emergencia en la sede de la Comisión Europea, hará suspender nuevas marchas contra la hegemonía de las multinacionales y atentado contra los derechos de los trabajadores.

18. Enviar más efectivos militares a Mali, aprovechando el atentado en un hotel en aquel estratégico país. Francia ya cuenta con 3.000 soldados en Sahel, disputando sus grandes reservas de uranio (que abastecen medio centenar de sus centrales nucleares), oro y otras minerías con China.

Y a nivel interno:

19. Rescatar a François Hollande, considerado “el peor presidente de la historia de Francia”. Ahora puede presentarse a  las elecciones del 2017.

20. Forzar el ascenso de las fuerzas fascistas. Así, incluso la izquierda podrá votar a Nikolas Sarkozy, el NeoCon europeo en las próximas presidenciales. Es la misma jugada que diseñaron el mayo del 2002.

21. Conseguir que los ciudadanos franceses renuncien voluntariamente de sus derechos políticos. Ya les quitaron los derechos económicos y sociales, y ahora van a por los políticos. Pero, ¿qué diferencia real hay entre el ataque de un extranjero a las conquistas de un pueblo y el cometido por un compatriota?

22. Impulsar la «unidad nacional» burguesa basada en el miedo, contra los más pobres, representados por los refugiados de la guerra Siria, los inmigrantes y la clase trabajadora propia. Es como la extraña relación entre un preso y su carcelero. En realidad se trata de aprofobia que no de islamofobia. Sólo hay que ver la magnífica relación de los líderes del imperialismo con los jeques del Golfo Pérsico.

Francia ha sido uno de los países que desde hace 30 años envía a miles de sus hombres y mujeres “cristianos”, sin visado y armados hasta los dientes a los países de OPNA. Soldados “civilizados”  que han matado a cerca de millón y medio de personas, hiriendo de unos 20 millones, obligándoles a huir de sus hogares a otros 30 millones, ocupando sus tierras y llevándose sus fortunas personales y nacionales. Y aun así, ellos no son  “cristianófobos”.

24. Cerrar las fronteras de Europa. ¡Qué feliz se siente ahora el presidente búlgaro Boyko Borisov! Ahora, Holland, el defensor de “fraternité”, respaldado por  los propios ciudadanos, hace suyas las políticas anti-inmigrantes de la ultraderecha.

Ahora bien, ninguna de las 1+12 objetivos de la guerra contra Siria, es eliminar el terrorismo. Aunque desparezca ISIS (que no lo hará) la guerra de Siria continuará: el yihadismo  y el imperialismo, se realimentan; tienen grandes, duraderos y catastróficos planes para esta región.


Turquía y la era de la derrota

Entrevista a Tariq Ali
www.rebelion.org/051115

Zaman (Z): Dentro de tres años se cumplirá el 50º aniversario de la “Revolución de Mayo del 68”… ¿Cuáles son las dos cosas que han cambiado o no han cambiado en el mundo después de medio siglo?

Tariq Ali (TA): El mundo se ha vuelto del revés. El capitalismo… a pesar del crac de 2008, ha seguido triunfante en la mayor parte del mundo. La resistencia no ha cesado pero las formas que ahora adopta son muy diferentes a las del pasado siglo. Lo que merece la pena señalar es que incluso la resistencia más radical ante el imperio y el capital –los gobiernos bolivarianos de América del Sur- no contempló una ruptura con el capitalismo.

En Europa Occidental, la crisis de 2008 creó nuevas aperturas y posibilitó que aparecieran en escena nuevas formas políticas, a la izquierda o a la derecha o transversales a ambas. El caso más espectacular de una fuerza así catapultándose hasta el gobierno es, desde luego, el de Syriza en Grecia, que combinó la experiencia más drástica de crisis económica, la manifiesta responsabilidad de la socialdemocracia local en el hundimiento del país en ella y un sistema electoral que exageró en gran medida la fortaleza real del partido.

En el otro extremo, Alemania ha sufrido menos con la crisis y al contar con un partido que canalizaba la opinión a la izquierda del Partido Socialdemócrata de Alemania, apenas ha experimentado una política organizada sobresaliente tras la crisis, a pesar de la relativa facilidad para atravesar el umbral electoral.

En Gran Bretaña y España, donde, la socialdemocracia en el establishment quedó manchada por su papel al precipitar la crisis, el sistema electoral desvió la reacción radical hacia el mismo Partido Laborista, en el caso británico, como también ocurrió con el Partido Demócrata en EEUU; en el segundo país –donde la crisis fue mucho más grave-, se posibilitó la aparición de Podemos como fuerza independiente. En ambos casos, la cuestión nacionalista amenaza la unidad del Estado (defendida tanto por Corbyn como por Iglesias), provocando en Escocia, de lejos, la más exitosa reacción de todas las fuerzas poscrisis de Occidente: 50% de los votos en una participación electoral del 71%, comparado con el 35% de una participación del 56% para Syriza en Grecia. En cuanto a Turquía, lo que estamos viendo es un horror.

En Oriente Medio no hay fuerzas progresistas con la excepción marginal del Partido Kurdo Sirio. Clérigos de toda clase y condición determinan las acciones de las alas moderadas y radicales del Islam. Estamos viviendo un período de derrota.

Z: En un comentario aparecido en Sabah Daily hace muchos años, afirmabas que el AKP (Partido por la Justicia y el Desarrollo de Turquía) no podría resolver problemas reales como el de la cuestión kurda. ¿En base a qué llegaste a esa predicción, que ha demostrado ser correcta, como hemos visto en los recientes acontecimientos en Turquía? ¿Qué piensas de las muchas medidas no democráticas del AKP en los últimos años, que son contrarias a los valores democráticos que defendían al principio? ¿Cuáles son los peligros más serios que amenazan a Turquía?

TA: A diferencia de algunos intelectuales turcos, que alguna vez se situaron en la izquierda, nunca me convenció Erdogan. Desde el principio mismo era obvio que era un astuto oportunista (por decirlo de forma suave) al frente de una partido islamista pequeñoburgués, y estaba convencido de que acabaría de mala manera. La única alternativa que él representaba frente a los regímenes anteriores es que depende en gran medida del ejército. Por tanto, el AKP hizo como que pasaba por los avatares de una nueva democracia, pero el hecho de que fuera (antes de la deserción de la banda de Gülen) uno de los islamistas favoritos de la OTAN habla por sí solo.

Las concesiones ofrecidas a los partidos kurdos se diseñaron para poner fin a la insurrección armada del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán). Nada más. En ocasiones, ya sabes, es más fácil entender un escenario político si no formas parte de él. Aunque debo hacer hincapié en que el 99% de mis amigos turcos no se hacían ilusiones respecto a Erdogan. Ninguna.

En cuanto a las otras preguntas, el AKP se ha convertido en un partido gobernante normal en condiciones anormales. La ruptura con Gülen, la corrupción a gran escala en la que Erdogan y otros dirigentes del AKP están involucrados, el uso de la violencia durante las protestas masivas a nivel nacional desatadas a raíz de la ocupación de la plaza Gezi, la decisión de apoyar al ISIS y derrocar al régimen de Asad, los recientes acontecimientos en Ankara, vinculados sin duda al ascenso del ISIS dentro de Turquía (¿por qué el AKP no previó esto teniendo en cuenta la historia de violencia radical islamista en el país?). Y, desde luego, el AKP reaccionó muy mal al no obtener una mayoría [en las penúltimas elecciones] gracias al sorprendente crecimiento del HDP (Partido Democrático de los Pueblos) y al intento de crear un partido integrador de la izquierda turca.

La sangre derramada en Ankara fue un ataque directo contra estas nuevas fuerzas políticas. La hegemonía del AKP se vio rota, en primer lugar, por la división interna, más tarde, por un levantamiento masivo y, finalmente, por unas elecciones democráticas. La política hacia Siria de Erdogan, apoyada por la OTAN, ha desestabilizado el país. El cáncer del ISIS está extendiéndose. No van a parar por voluntad propia. La pakistanización está llamando a la puerta.

Z: Se está especulando con cambios del mapa en Oriente Medio. ¿Qué clase de Oriente Medio prevés dentro de unos diez años?

TA: Estamos siendo testigos de una tragedia. El Oriente Medio creado por los británicos y franceses tras la I Guerra Mundial (gracias en parte a la miope decisión de la burocracia otomana de apoyar a Alemania en vez de permanecer neutral) está ahora siendo destruido y vuelto a crear por el imperio estadounidense con la ayuda de sus sátrapas locales: Israel y Arabia Saudí. La ocupación de Iraq y el apoyo abierto a los partidos clericales chiíes ha creado una grave división entre las dos grandes comunidades musulmanas en ese país que se ha exacerbado en Siria, Yemen, Bahréin, etc. Es un desastre. Parece que EEUU no quiere que exista ningún Estado soberano en la región. El modelo es crear réplicas de los Estados del Golfo por toda la región.

Z: ¿Cuál ha sido tu último viaje a Estambul? ¿Puedes comparar el viejo Estambul con el nuevo?

TA: He visitado Estambul muchas veces en las últimas décadas. Estuve allí poco después de los sucesos de Gezi e intervine en el pasado en diversos acontecimientos en Ankara, Diyarbakir, Esmirna y Estambul. La última vez que visité Estambul fue en 2013. Un viejo cine de Istiklal estaba a punto de ser dinamitado. Iba a ser sustituido por tiendas sin personalidad que han desfigurado ya esta calle histórica con sus arcadas y apartamentos de la Belle Epoque (donde hubo un tiempo en que vivieron muchas familias acomodadas de comerciantes armenios). Había habido unas cuantas manifestaciones pacíficas contra la destrucción del edificio que albergaba el cine, muy simbólico, con mucha solera.

Un puente nuevo sobre el Bósforo amenazaba con robarle al paisaje la delicada arquitectura de una mezquita de Sinan. Eran los desvaríos de un cínico reptil que estaba perdiendo contacto con la realidad, un megalómano obsesionado con dejar su huella en la ciudad como si fuera un sultán otomano. Esto tuvo también otra consecuencia. Más dinero para la industria de la construcción favorecida por el AKP, lo que generó una serie de riquezas que acabarían en los bolsillos de sus dirigentes.

Posdata:

Las últimas elecciones turcas [1.11.2015] representan una modesta victoria de la nueva derecha en Turquía. La violencia cuidadosamente orquestada ha enviado a algunos votantes turcos corriendo apresuradamente de vuelta hacia Erdogan hasta darle una mayoría absoluta, pero no lo suficiente como para cambiar la constitución.

Supone el restablecimiento del statu quo anterior. Los laicos republicanos han fracasado de forma miserable. El progresista HDP ha descendido pero aún conserva un número significativo de escaños en el parlamento. Se ha perdido esta batalla, pero no la guerra. La violencia en Ankara aterrorizó a mucha gente, pero el cultivo del ISIS por Erdogan sugiere que la desestabilización del país va a continuar. No debemos reír ni llorar sino comprender.

Entrevista realizada por el diario Zaman.

Tariq Ali es escritor y director de cine de origen pakistaní. Escribe habitualmente para The Guardian, Counterpunch, London Review of Books, Monthly Review, Z Magazine. Su último libro, publicado por Verso, es The Obama Syndrome: Surrender at Home, War Abroad’.
Fuente: http://www.counterpunch.org/2015/11/03/turkey-and-the-age-of-defeat/

Cómo llegó el Papa a ser infalible

Celso Alcaina
www.atrio.org/21115

Por poner con interrogaciones este tema fue condenado Han Küng

“Yo no soy ni seré infalible”. Los alumnos del Colegio Español de Roma no dábamos crédito a cuanto estábamos escuchando. Era un papa quien pronunciaba esa frase. Juan XXIII, hasta hacía pocos días Angelo Giuseppe Roncalli.  El sucesor de Pío XII, quien había reafirmado su infalibilidad con la proclamación de un dogma, el de la Asunción de María.

August Bernhard Hasler no pregunta. Constata, ilustra, analiza, propone. “Cómo llegó el papa a ser infalible” (Wie der Papst unfehlbar wurde) es el libro que publicó hace 35 años en Alemania. En 1980, en España por Planeta. Un impresionante relato de cuanto sucedió en el Vaticano aquel no muy lejano 1870. Un perfil exhaustivo de un papa, Pío IX, empecinado en ser declarado infalible. Una crónica del Concilio Vaticano I que Hasler considera ilegítimo por falta de ecumenicidad y de libertad.

Pocos años antes, en 1970, Hans Küng, con su libro ¿Infalible? Una pregunta(Unfehlbar? Eine Anfrage), abordaba, con interrogante, la misma cuestión. La resolvía de manera muy semejante aunque con razonamientos filosóficos diversos. Según Küng, la indefectibilidad de la Iglesia no exige la infalibilidad de la misma Iglesia. Y menos aún la infalibilidad personal del Papa como definida en el Vaticano I.

Se me ocurre que fue el papa Roncalli quien, con su comportamiento, propició los modernos estudios sobre el Vaticano I y concretamente sobre la infalibilidad papal. Y no es sólo una ocurrencia. A principio de la década de los 70, traté como colega a August B. Hasler en el Vaticano. Él, en el Secretariado para la Unión de los Cristianos. Yo, en el Santo Oficio. Pablo VI apuraba sus penosos últimos años de pontificado. Sin haber sido “infalible”, había tenido rasgos autoritarios, tales como la “Humanae vitae”. Frecuentemente los funcionarios comentábamos y murmurábamos.  Hasler evocaba a Juan XXIII. Roncalli había sido el papa ejemplar, decía.

“Cada vez resulta más claro que el dogma de la infalibilidad papal carece de base en la Biblia y en la Historia de la Iglesia del primer milenio. Pero si el Concilio Vaticano I no fue libre, tampoco fue ecuménico. Y, por lo tanto, sus decretos no pudieron tener validez alguna. Con ello queda abierto el camino para una revisión de este Concilio, y se abre al mismo tiempo un camino de salida para una situación que parece cada vez más insostenible, tanto a la ciencia histórica como a la Teología.

¿Se le pide demasiado a la Iglesia? ¿Puede llegar a admitir que un concilio se equivocó?, ¿que, en 1870, se tomó una decisión errónea?
Si se toma realmente en serio la colegialidad de los obispos, habría llegado el momento de revisar en un Concilio Vaticano III lo que el I puso en movimiento. ¿Y la consiguiente pérdida de autoridad? ¿No hace inimaginable cualquier clase de revisión? ¿No es mucho más hábil interpretar de modo distinto el dogma y adaptarse a las nuevas circunstancias? Pero ¿no podría ser que por esa vía la Iglesia perdiera mucho más?

Una revisión tendría la gran ventaja de la honradez.
Hay que esperar que se produzca el examen sin prejuicios que todos desean, a fin de sacar a la luz del día la verdad, toda la verdad. Porque únicamente la verdad, se ha dicho, nos hará libres”.

Así concluye Hasler su libro. Una obra de 260 páginas que es un compendio de varios artículos y libros publicados con anterioridad. En él recorre y se detiene en las peripecias de la discusión conciliar. Distingue nítidamente las dos facciones: infalibilistas y antiinfalibilistas. Pone al descubierto sus argumentos, sus contradicciones, sus debilidades, sus broncas, su asimetría. Apunta a Pío IX como al instigador y maniobrador de la marcha del Concilio. Un papa al que atribuye tantos defectos que llega a producir aversión o conmiseración. Psicópata, pseudomístico, visionario, dictador, cruel, además de epiléptico.

Pío IX, el papa que no quería dejar de ser Rey y se amparaba en la infalibilidad

Pío IX estaba convencido de su infalibilidad personal, Ya en 1854, había hecho uso de esa prerrogativa. Proclamó como dogma la Concepción Inmaculada de María. Durante años, la Curia se encargó de caldear los ánimos de jerarcas y del pueblo católico. Después de la Ineffabilis Deus, se imponía la creencia en la infalibilidad. Lo contrario era ir contra el sentir y la convicción del Papa. En una palabra, era algo herético. Sobre esa base se convocó y se desarrolló el Vaticano I.

En todo momento hubo una gran desproporción entre infalibilistas y antiinfalibilistas. Basta apuntar que los obispos italianos, más de 200, suponían la cuarta parte del total. Y los obispos italianos dependían doblemente del Papa-rey. Pío IX llegó a amenazarles con dejarlos en la miseria o destituirlos si se alineaban con la oposición. El Concilio se inclinó mayoritariamente en favor de la autoridad y en contra de la discusión; en favor del Papa y en contra de la soberanía conciliar; en favor del caudillo y en contra del Parlamento.

Según Hans Küng, en el prólogo al libro que comentamos, “Hasler informa sobre lo referente a la cuestión de la infalibilidad de un modo sistemático y sin contemplaciones… Lo que Hasler publica sin ninguna clase de disimulo ni de paliativo es ya una `chronique scandaleuse’, una relación de las manipulaciones que sufrió el debate sobre la infalibilidad, de la preparación, conducción e imposición de la infalibilidad y en definitiva de Pío IX“.

Mientras que Hasler denuncia la falta de ecumenicidad y de libertad del Vaticano I, Küng atribuye a este Concilio un valor semejante a otros anteriores concilios, casi siempre mediatizados por fuerzas espurias.

Cómo se fue creando la teoría de la infalibilidad

No obstante los atisbos de autoritarismo de los obispos de Roma a partir de Constantino, durante el primer milenio, los papas no hablaron de su infalibilidad. Tampoco la Cristiandad era consciente de esa supuesta prerrogativa papal. Más bien se impuso la teoría conciliarista. Es sintomático y esclarecedor que el papa Honorio I (625-638) haya sido condenado por tres subsiguientes concilios a causa de su “monotelismo”. Y que el papa Juan XXII haya condenado, como obra del diablo, la doctrina de la infalibilidad papal defendida por el franciscano Petrus Olivi. El concilio de Constanza (1414-1418) ahondó en la teoría conciliarista desacreditando la institución del Papado.

La Cristiandad de finales del Medievo, en medio de cismas y herejías, estaba desorientada. Intentaba desesperadamente recuperar la seguridad perdida. Se buscaba alguien en quien confiar y a quien seguir. Una instancia infalible. Por eso no sonó a blasfemia que Bonifacio VIII (1294-1303) se haya atribuido todo el poder en el cielo y en la tierra.

La Reforma iniciada por Lutero vino a dar ímpetu a la autoridad doctrinal del Papa. Era necesaria una respuesta autoritaria. Doctrinalmente el péndulo se inclinó hacia el extremo opuesto a las tesis de Lutero. Aunque los papas acariciaban su propia infalibilidad, el Concilio Tridentino no tomó en serio la infalibilidad papal. Fue a partir de esa época cuando la idea de la infalibilidad papal va tomando cuerpo. Con fuertes resistencias, los obispos italianos y los teólogos jesuitas alimentaron la idea de la infalibilidad papal. Incluso a principio del siglo XIX, la doctrina de la infalibilidad papal era rechazada de modo general, menos en Italia y España.

A partir de la Revolución Francesa y con los diversos concordatos, el Papado adquiere una relevancia insospechada y asestó un golpe mortal al galicanismo. Pío VII se hizo con el apoyo especial del bajo clero, el cual prefirió un déspota lejano a cientos contiguos. Todos buscaban un punto de apoyo en Roma. Las mayores resistencias las tuvo el Papado en los territorios de la diáspora: Holanda, Inglaterra, Norteamérica, misiones.

Se acrecentó la búsqueda de la autoridad hasta el punto de que teólogos como Joseph Maistre (“Sobre el Papa“, a. 1821), exigieron un papa infalible. Y ello por motivos sociopolíticos, sin buscar fundamentos bíblicos o históricos. Un movimiento denominado “ultramontano”, secundado por varios escritores franceses y alemanes, prevalentemente jesuitas. Había que desarrollar los privilegios papales con el fin de imponer objetivos eclesiásticos. Gregorio XVI (1831-1846), fortaleció el nuevo e intransigente movimiento y condenó el liberalismo. Según él, la libertad de conciencia era una “idea absurda y falsa”. Sus dardos apuntaban, sobre todo, a la libertad de prensa.

El terreno estaba abonado. Su sucesor, Pío IX (1846-1878) endureció esta postura. Asustado por la Revolución de 1848, decidió levantar un dique contra la secularización, contra el liberalismo, el racionalismo, el naturalismo. Un dique que se llamaba autoridad infalible del Papa. Nombró obispos sólo de tendencia ultramontana. Para asegurarse el contacto individual con los obispos, prohibió la formación de Conferencias Episcopales Nacionales. Impuso la obligación de las regulares visitas episcopales a la Santa Sede. Introdujo medios curialistas de alabanzas, censuras, presiones, condenas. Los nuncios ayudaban a esta política papal. Fueron alineadas la teología y la catequesis. Los libros de tendencia episcopalista terminaron en el Índice o se procedió a su quema. En muchos catecismos se enseñaba la doctrina de la infalibilidad pontificia. Roma fomentó que en los concilios provinciales se enseñara la autoridad y la infalibilidad del Papa.

¿Por qué se empeñó Pío IX en proclamar el dogma de Concepción inmaculada?

Pero la prueba palpable de la convicción del papa Mastai-Ferretti fue la proclamación del dogma de la Concepción Inmaculada de María. Fue, además, una indirecta presión sobre la Cristiandad. Es verdad que la encuesta previa arrojaba una mayoría de obispos favorables al dogma. Pero Pío IX se opuso a que el tema fuera debatido. Las opiniones negativas procedentes de Alemania hacían arriesgado el tal debate. “Contra facta non valent argumenta”. Pío IX demostró ser infalible con la proclamación del dogma. Lo demostró a sí mismo y a la Cristiandad. Por lo tanto, el Papa es infalible cuando habla ex catedra. Un reconocimiento de hecho que Pío IX consideró debía ser llevado a reconocimiento de derecho en un Concilio.

Los “ultramontanos” otorgaban al Papa títulos tales como rey, Papa-rey, soberano, César, rey altísimo, el más amado de los reyes, príncipe mayestático, regente supremo, máximo soberano del mundo, rey de reyes, vicediós de la humanidad. Un verdadero culto a la personalidad con atisbos de misticismo y fetichismo.

Por contra, políticos, teólogos e historiadores de Europa central se manifestaban en contra de la papolatría. Confiaban en que nunca sería proclamada una doctrina no contenida en la Biblia o en la Tradición. Inicialmente, también la curia estaba en contra de un concilio que definiera la infalibilidad. Pero, conocido el empecinado deseo del Papa, el pragmatismo se impuso. Se temía un cisma. En los albores del concilio, las fuerzas antiinfalibilistas superaban a las infalibilistas.

Gracias a los jesuitas, particularmente la Civiltà Cattolica, las tornas fueron cambiando. El ambiente fue caldeándose a partir de la convocatoria del Concilio en septiembre 1868. A los ultramontanos se unieron muchos obispos y nuncios que sugerían a los fieles que enviaran cartas al Papa exigiendo la definición del dogma de la infalibilidad. Los escritores y periodistas defensores del dogma recibían el reconocimiento papal. Al defensor de la infalibilidad Prosper Guéranger, el Papa, en marzo de 1970, escribió un elogio en el que acusaba a los antiinfalibilistas de temeridad, locura, insensatez y extraordinaria desfachatez.

Por contra, los escritos de la oposición suscitaban el enfado del Papa. Así, los escritos de von Döllinger y de Le Page Renouf fueron a parar al Índice de libros prohibidos. Muchos obispos y superiores religiosos emularon a Pío IX prohibiendo la lectura de libros críticos con el dogma. A veces, incluso con castigos de deposición a los autores de las publicaciones o enseñanzas.

La dura batalla por la infalibilidad en el Vaticano I

En la organización del Concilio tomaron la delantera los infalibilistas que coparon la presidencia y las diversas comisiones. Para más, el reglamento fue elaborado y publicado por el Papa en exclusiva. El control del aparato conciliar estaba asegurado. Papa, Curia y jesuitas estaban empeñados en lo mismo. El elemento romanoinfalibilista dominaba totalmente. Para dar apariencia de imparcialidad, se incluyeron algunos teólogos y obispos de la tendencia anti.

“Todo está organizado y dirigido de tal modo –escribió a Londres en enero 1869 Odo Russell, encargado de negocios británico ante la Santa Sede– que a los obispos del exterior les resulta totalmente imposible expresar sus ideas individuales e independientes. Quedarán sorprendidos cuando se vean obligados a sancionar lo que querrían haber condenado“.

Ese era el ambiente que se respiraba en la Asamblea. Más que espeso se hizo trágico. Las presiones de los infalibilistas eran constantes y multiformes. Varios obispos de la minoría protestaron y hablaron de prácticas inquisitoriales. Muchos se ausentaron definitivamente. El obispo de Montpellier, Lecourtier, arrojó al Tíber los documentos conciliares. Le costó la deposición de su diócesis.

Era evidente, constante e insoportable la intromisión de Pío IX en el Concilio. Sobre todo, cuando corrieron rumores de una nueva guerra entre Alemania y Francia, con posibles nefastas consecuencias para los Estados Pontificios. Ante esta situación, muchos obispos de ambas facciones preferían aplazar la discusión de la infalibilidad. Pero el Papa se enfureció calificando esa postura de vergüenza, infamia y falta de hombría. “Estoy tan decidido a ir adelante que, en caso necesario, proclamaré yo la decisión y despediré el Concilio, si éste prefiere callar” Son palabras de Pío IX al redactor jefe de la Civiltà Cattolica.

Faltaban las condiciones psicológicas, materiales y formales para una auténtica discusión libre. Tanto el Papa como los infalibilistas consideraban como herejes a sus contrincantes. Los asemejaban a los protestantes y a los infieles. El aula era insuficiente acústicamente. El reglamento obstaculizaba las intervenciones de quienes no eran miembros de las comisiones. Estaba prohibido imprimir los discursos. Imposible reunirse en pequeños grupos. Fue rechazada una comisión mixta propuesta por el grupo minoritario para discutir los puntos controvertidos. Representantes de la minoría eran interrumpidos constantemente en sus parlamentos. La mayoría aplaudía, murmuraba o gritaba, según el caso, provocando escenas de furia o de tumulto. Al obispo Strossmayer que afirmó que también había protestantes que amaban a Jesús, le vociferaron: “Es Lucifer, un segundo Lutero ¡Anatema!”. Según Dupanloup, los obispos podían hablar, pero no discutir.

Pío IX, mientras felicitaba personalmente a los defensores de la infalibilidad (entre ellos el obispo español Miguel Payá y Rico, luego cardenal arzobispo de Compostela), censuraba públicamente a los contrarios, llamándoles guías de ciegos, amigos de este mundo, ignorantes, cobardes, asnos o heresiarcas. A estos obispos el Papa solía negarles la audiencia solicitada y, en caso de concedérsela, aprovechaba para convencerles de la oportunidad de definir su dogma.

Son proverbiales, al tiempo que escandalosas, las humillaciones operadas por Pío IX sobre los obispos antiinfalibilistas. Al cardenal Filippo Guidi  (presunto hijo de Pío IX) quien, en nombre de la Tradición, había propuesto una laudable fórmula de consenso entre las dos facciones, el Papa lo llamó al orden y le espetó: “La Tradición soy yo”. Los obispos dependientes de Propaganda Fide, así como los patriarcas y obispos orientales, se alinearon con los antiinfalibilistas.
Una intensa batalla fue orquestada y practicada en la prensa a favor de la tesis pontificia. Ya hemos citado la Civiltà Cattolica. Otras publicaciones con mismo enfoque eran L’Univers, L’Unità Cattolica, La Correspondence de Roma, Il Giornale di Roma y Il Divin Salvatore. Y, por supuesto, L’Osservatore Romano. Todo cuanto publicaban era dictado o previamente aprobado por el Papa. Los argumentos de la minoría les resbalaban.

Sin el misticismo de Pío IX es imposible comprender su tozudez en la definición del dogma de la infalibilidad. No sólo decía experimentar visiones milagrosas que le confirmaban en su empeño. También daba crédito a presuntas apariciones de niños, monjas y frailes en el mismo sentido. La más explícita fue la de Don Bosco quien, durante el Concilio, tuvo una visión en la que se le anunciaba la definición de la infalibilidad. Después de hablar repetidamente con Don Bosco en los primeros meses de 1870, el Papa se reafirmó en su decisión de definir la infalibilidad en cualquier circunstancia, incluso contra el Concilio.

Tanto el obispo Felix Dupanloup como Agustin Theiner, Prefecto del Archivo, tachan a Pïo IX de pseudomístico e ignorante en las ciencias eclesiásticas. Su edad avanzada –79 años– acentuaba sus limitaciones. Se hablaba de un anciano en regresión a la infancia. Muchos obispos juzgaban que su decisión de definir el dogma era fruto de la obstinación propia de la vejez. Llegó a aplicarse la frase: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida“.

Un día, pasando por Trinità dei Monti vio un paralítico y le gritó: “Levántate y anda”. Pero su experimento fracasó. “Estoy convencido de que está loco”, escribió el historiador Gregorovius en junio de 1870. Opinión compartida por muchos obispos, según Du Camp. Y no sólo por los de la minoría. También muchos infalibilistas se lamentaban de tener al frente de la Iglesia un anciano obsesivo y paranoico que constituía un serio peligro para la misma Iglesia.

Después de cuanto he expuesto, parece evidente que la libertad de los padres conciliares estuvo mermada. Lo denunciaron varios obispos de la minoría. Al final y debido a esas protestas, los cinco presidentes excogitaron una maniobra. Pidieron a todos los padres conciliares la expresa adhesión escrita a una declaración que atestiguaba la libertad de la Asamblea. La firma no fue unánime y los obispos de la minoría no firmaron o lo hicieron con reserva. Un memorial de los obispos franceses empezaba con esta frase “Carecemos de libertad”. Varios obispos, entre ellos Strossmayer, Hefele, Schwarzenberg, Foster y el cardenal von Hohenlohe, sentenciaban que por su falta de libertad, no deberíamos hablar de un concilio auténtico y obligatorio. Y apostillaban que tampoco la mayoría disponía de libertad, dado que gran parte del episcopado dependía económicamente del Papa.

Según iba acercándose el final del Concilio, muchos obispos de la minoría dejaban de asistir a la Asamblea y otros se ausentaban definitivamente. Fueron vanas y contraproducentes las amenazas diplomáticas de los gobiernos francés y prusiano. Sirvieron para que el Papa se reafirmara en su empeño.

Mt 16,18s (“Tú eres la piedra…”), Lc 22-32 (“He rogado por tí…”), Jo 21,15ss (“Apacienta mis corderos…”). Son las citas bíblicas que se traían a la discusión dentro del Concilio. Los antiinfalibilistas negaban su fuerza probatoria. En particular, negaban que tales textos hubieran sido interpretados por la Tradición milenaria en el sentido del presente dogma. De entre los antiguos Padres, se discutía sobre los testimonios de Ireneo de Lyon, Ambrosio de Milán y Agustín de Hipona. La discusión se ampliaba a los diversos anteriores concilios y papas. Pero no nos engañemos. Lo duro de la discrepancia estaba en lo pasional, en la conveniencia, en la oportunidad. Los ánimos estaban caldeados a favor o en contra de la autoridad papal en sí. Los fundamentos doctrinales eran algo accesorio y pretestativo.

Votación final en el Concilio  y consecuencias

El 18 de julio de 1870 fue la votación solemne. Los votos afirmativos fueron 535, Pero en fecha 13 de julio, había votado placet menos de la mitad de los 1.084 con derecho a participar. Y menos de los dos tercios de los 700 que asistieron al inicio del Concilio. Al final, 88 obispos dieron voto negativo y 62 dieron voto condicionado. No tuvo éxito la esperanza de que el Papa transigiera en incluir en la definición el asentimiento de la Iglesia. En la víspera de la votación solemne se ausentaron muchos obispos manifestando su protesta. Otros ya habían abandonado. Algunos que votaron non placet se sometieron una vez dictado el dogma.

Las consecuencias de la definición fueron diversas. La minoría rompió su unidad. Varios obispos se sometieron finalmente al Papa. Los de Austria-Hungría se enfurecieron. Algunos de los que se sometieron consideraron la definición como un “accidente”. Sobre todo, temían y querían evitar un cisma. La guerra franco-alemana contribuyó a desviar la atención de los eclesiásticos rebeldes. Consecuencia intraeclesial del Concilio es el cisma de los “veterocatólicos”. Se trata de un reducido número de obispos e intelectuales de Austria, Hungría, Suiza y Alemania que reconocen la primacía papal, pero no su autoridad e infalibilidad como definida en el Vaticano I. Actualmente agrupa a casi tres millones de fieles.

En el campo político-diplomático, hay que destacar varios consecuentes desastres. Las potencias europeas temieron que la nueva doctrina aumentara la intromisión de la Iglesia en la esfera estatal. Los piamonteses tomaron Roma. Austria denunció el concordato de 1855. En Alemania surgió la Kulturkampf que modificaba las relaciones con Roma. Francia se alejó de la Iglesia produciendo la separación definitiva de Iglesia y Estado en 1906. En Italia los católicos se excluyeron de la vida política. En efecto Pío IX, con su decreto “non expedit“, prohibió su participación activa y pasiva en los comicios. La población romana exteriorizó su odio hacia Pío IX en ocasión de su sepelio.

Epílogo

El 3 de septiembre de 2000, Pío IX fue declarado beato por Juan Pablo II. En la misma ceremonia, con endogámica decisión, también Juan XXIII fue declarado beato. Se sabe que todo fue un equilibrio de fuerzas dentro del Vaticano. En la carrera por el podio de los altares, se ha adelantado Roncalli, canonizado el 27 de abril de 2014. No son numerosos, pero sí aguerridos, los que, desde 1906, vienen empujando a Mastai hacia la “Gloria del Bernini”.


Condé, Outtara y Sassou, tres elecciones caóticas validadas por Francia

www.rebelion.org/141115

El referéndum constitucional del Congo, así como las elecciones presidenciales de Guinea y Costa de Marfil, son cualquier cosa menos democráticas. Y Francia se esfuerza por desmarcarse de esas derivas.

A priori no hay nada en común entre el referéndum del Congo del domingo 25 de octubre y las elecciones presidenciales celebradas recientemente en Guinea y Costa de Marfil. Pero si observamos de cerca cada una de esas tres experiencias “democráticas” en todas ellas tenemos la impresión de desorganización e incluso de una negación de la democracia.

Guinea lastrada por la tentación de la violencia

Examinemos en primer lugar el caso de Guinea, que abrió el 11 de octubre la serie de las citas electorales: el 57,85 % de los votos a favor del presidente saliente, Alpha Condé, una validación esperada de la Corte Constitucional. En primer lugar no hubo consenso respecto a la lista electoral, sobre la composición de la Comisión Electoral Nacional independiente (CENI) ni siquiera sobre el calendario electoral. Los candidatos de la oposición amenazaron con retirarse hasta la víspera de las elecciones.

Por otra parte hizo falta toda la carga de persuasión de una delegación de la comunidad internacional dirigida por el ghanés Mohamed Ibn Chambas, representante de Ban ki-Moon en el oeste de África, para que los principales candidatos de la oposición consintieran in extremis aspirar a los sufragios de los guineanos. El boicot habría hecho que encallara la naciente democracia guineana ya lastrada por la decena de muertos de la campaña electoral. «La violencia política es un poco la marca de Guinea, desde Sékou Touré a Daddis Camara», afirmó a Mondafrique el politólogo Michel Galy, «reaparece de tiempo en tiempo con ocasión de las consultas electorales».

El grado de violencia no es la única tara de la democracia guineana. El 11 de octubre la jornada electoral estuvo salpicada de numerosas irregularidades: apertura tardía de algunos colegios electorales, electores titulares de sus carnés que no encontraron sus nombres en las listas, falta de material en otros colegios… Por otra parte la oposición ha cuestionado la tasa de participación récord en los bastiones de la Unión del Pueblo Guineano (RPG), el partido del poder, con 20 puntos más que la media nacional, estimada alrededor del 68%.

Otras acusaciones de los candidatos de la oposición versan sobre el aumento de más del 15 % del número de electores inscritos en las listas entre 2013 y 2015 en las zonas consideradas feudos del presidente saliente. Recordemos que llegó a la presidencia a pesar de que en la elección de 2010 fue el segundo, con el 18 % de los votos, dejando con dos palmos de narices a su rival, Cellou Dalein Diallo, que consiguió el 44 %. La coalición Arco iris, que había apoyado al presidente, después perdió las elecciones legislativas de 2013.

El análisis de los datos de las anteriores elecciones presidenciales arroja hoy serias dudas sobre la amplia victoria del candidato Condé desde la primera vuelta. «Es difícil admitir que su victoria fuera cabal y transparente», señaló un observador extranjero citado en las columnas de nuestros colegas de Le Monde. En París ningún comentario oficial de momento.

El Congo con aires plebiscitarios

En el Congo el referéndum organizado el domingo 25 de octubre para dotar al país de una nueva constitución no provocó el menor consenso. Frente a lo que considera la voluntad del presidente Sassou de pasar por la fuerza para poder volver a presentarse en 2016, la oposición se agrupó en el Frente Republicano para el respeto del Orden Constitucional en el Congo (FROCAD) y organizó una serie de manifestaciones que causaron, según las fuentes, entre cuatro y 10 muertos. La falta de serenidad ha impedido a los congoleños conocer el contenido exacto del proyecto de constitución sobre el que debían pronunciarse.

Resultado, la consulta tenía más bien la forma de un plebiscito a favor o en contra de Sassou Nguesso. Como en Guinea, aquí también las elecciones fueron caóticas. En los colegios electorales la falta de aislamiento obligaba a los electores a cumplir su deber cívico sin la menor confidencialidad. Otros colegios tuvieron que cerrar antes de la hora para prevenir la violencia. Según varios testimonios la consulta no suscitó un especial desbordamiento de entusiasmo. «El único colegio electoral bien organizado fue el de la alcaldía de Ouenzé, donde Denis Sassou Nguesso vino a votar», dijo a las antenas de RFI el enviado especial de la radio en Brazzaville.

Sin embargo, contra toda evidencia, el poder anunció el martes 27 de octubre una tasa de participación del 72,44 % y una victoria del sí con el 92,96 %. Ciertamente el cómputo es bueno para Sassou, que podrá presentarse legalmente en 2010 gracias a la nueva constitución. Pero el referéndum no arregla la cuestión de fondo que trata de la urgencia de una alternancia democrática y pacífica en el Congo, país dirigido desde 1977 por el presidente Sassou, que acumula un total de 30 años en el poder.

«Desde el regreso del presidente Sassou al poder en 1997 no ha habido ninguna elección transparente en el Congo, declaró Brice Mzamba, presidente del Círculo de la Ruptura y portavoz del movimiento Ras-le-bol. La mascarada que acaba de organizar deja íntegro el problema político en el que su gobierno antidemocrático ha sumido al Congo». 

Tras la posición ambigua expresada por el presidente Hollande la víspera de la consulta, el Elíseo difundió el martes 27 de octubre un comunicado precisando que las condiciones en las que se organizó el referéndum «no permiten apreciar el resultado, especialmente en términos de participación».

Costa de Marfil empañada por la guerra de cifras

Como el socialista Condé y el marxista Sassou, el presidente marfileño Alassane Ouattara no ofreció a sus competidores las condiciones consensuales en las elecciones del domingo 25 de octubre. La composición de la Comisión Electoral Independiente (CEI) dirigida por Youssouf Bakayoko, que tenía ya ese puesto durante las elecciones presidenciales de 2010, no satisfizo a los adversarios del candidato de la Unión de los Houphouëtistes para la Democracia y la Paz (RHDP). La oposición era también crítica sobre el acceso igualitario a los medios de comunicación públicos, especialmente la radiotelevisión Marfileña (RTI) y el diario Fraternité Matin.

La salida del insigne profesor Francis Wodié de su puesto de presidente del Consejo Constitucional, según algunas fuentes por no respaldar un escrutinio sesgado, ya había arrojado una sombra sobre el proceso. Mucho tiempo después la retirada de los candidatos Amara Essy, Mamadou Koulibaly y Charles Konan Banny vinieron a mermar la imagen de una elección presidencial que parecía cerrada de antemano dada la gran desproporción entre los colosales medios humanos y financieros de Outtara y los de sus competidores. Y por si todo esto fuera poco, llegó la polémica sobre la tasa de participación. Fue del 60 % según la CEI, del 53 % según la sociedad civil y de menos del 30 % según una estimación de la oposición. Esta guerra de cifras empaña la victoria del presidente saliente.

Sin embargo, Alassane Ouattara tenía todos los triunfos en la mano para ganar la votación con la unción democrática. En primer lugar, en el plano político, el candidato del RDR contaba con el apoyo total del ala mayoritaria del Partido Democrático de Costa de Marfil (PDCI) del antiguo presidente Henri Konan Bédié. Muchos observadores sostienen incluso que fue esa unión del antiguo partido único la que permitió a Ouattara ganar las elecciones presidenciales de 2010 frente a Laurent Gbagbo.

La otra ventaja del ex primer ministro de Houphouët-Boigny en la carrera para la renovación de su mandato es su balance económico. Desde 2012 su país marca un crecimiento económico del 8 al 9%, ha logrado dotarle de nuevas infraestructuras al mismo tiempo que ha rehabilitado las universidades y se prepara para ofrecer a la capital económica marfileña un metro.

Señal de la buena salud económica del país, el sector del transporte aéreo se desarrolla a grandes pasos. El número de pasajeros en el aeropuerto Félix Houphouët-Boigny pasó de 640.000 en 2011 a 1,3 millones en 2014. En vez de aprovechar los dividendos políticos de su balance económico para asegurarse un éxito indiscutible, Alassane Ouattara ha elegido una estrategia que le garantiza una victoria sin brillo.

El modelo anglófono

Mientras los tres países francófonos luchaban contra las dificultades de la organización de sus elecciones, el domingo 25 de octubre Tanzania se preparaba para la alternancia democrática con un presidente saliente, Jakaya Kikwete, que no ha intentado en absoluto modificar la constitución para mantenerse en el poder. Nigeria, otro país anglófono, ya mostró el pasado mes de marzo que en África se pueden celebrar elecciones presidenciales de forma regular y transparente y además abrir el camino a la alternancia pacífica. Finalmente, lo mismo que en materia de desarrollo, el África anglófona ha avanzado ampliamente en el plano de la democracia con respecto a los países francófonos.

Seidik Abba es el jefe de redacción de Mondafrique tras haber sido jefe de la oficina de PANAPRESS en París y jefe de redacción de Jeune-Afrique.

Fuente: http://mondafrique.com/lire/international/2015/10/27/conde-ouattara-et-sassou-trois-scrutins-chaotiques-valides-par-la-france