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Rachmaninoff: Moments Musicaux Op.16 and Transcriptions





This well filled album contain the complete transcriptions for piano that Rachmaninoff made of compositions of various composers. Also on this album is the complete Moments Musicaux, Op. 16 by Rachmaninoff. Being a celebrated pianist and a genius composer, Rachmaninoff didn’t literally transcribe, but added his own unique pianistic and compositional features to them, creating as much his own masterwork as is the original. Ranging from Bach (3 movements from the Violin Partita in E), through transcriptions of his own and Tchaikovsky’s songs, Mendelssohn’s Scherzo from A Midsummer Night’s Dream of hair-raising difficulty, he ends with fashionable transcriptions of Kreisler’s Liebesleid and Liebesfreud, a pianistic tour de force and favourite encore.

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As a substantial bonus Alexander Ghindin plays the complete Moments Musicaux Op. 16. Ghindin, one of Russia’s foremost young pianists, has the true Rachmaninoff feeling, a mix of melancholy and grandeur, playing with stunning virtuosity and panache.



Composer: Sergei Rachmaninoff

Artist: Alexander Ghindin (piano)



Tracklist:



Moments Musicaux Op. 16:

00:00:00 No. 1 in B flat minor, andantino

00:07:52 No. 2 in E flat minor, allegretto

00:11:21 No. 3 in B minor, andante cantabile

00:18:43 No. 4 in E minor, presto

00:21:57 No. 5 in D flat major, andante sostenuto

00:26:28 No. 6 in C major, maestoso



Transcriptions:



Johann Sebastian Bach: From Partita in E major for violin solo:

00:31:22 Prelude

00:35:21 Gavotte

00:38:40 Gigue

00:40:34 Franz Schubert: Wohin?

00:43:07 Georges Bizet: Menuet, from L’Arlésienne Suite

00:46:08 Felix Mendelssohn: Scherzo, from A Midsummer Night’s Dream

00:50:37 Sergei Rachmaninoff: Lilacs (song)

00:53:10 Sergei Rachmaninoff: Daisies (song)

00:55:54 Pyotr Ilyitch Tchaikovsky: Lullaby

01:00:57 Modest Mussorgsky: Hopak

01:03:03 Nikolai Rimsky-Korsakov: The Flight of the Bumble Bee

01:04:12 Fritz Kreisler: Liebesleid

01:08:42 Fritz Kreisler: Liebesfreud

01:15:22 Polka de V.R



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#Rachmaninoff #Classical #Piano #Music

Promover una Iglesia donde quepamos todos con dignidad


www.religiondigital.org
7.10.2019 | Manuel Cubías



Eleazar López Hernández, sacerdote diocesano, perteneciente al pueblo zapoteca de México, colabora con el Centro Nacional de Ayuda a las Misiones Indígenas. La organización trabaja con la Conferencia del Episcopado Mexicano y colabora con el equipo asesor del CELAM. Aunque no es de la región amazónica, conoce y es portavoz de la llamada teología india: “Por esta razón fui invitado al sínodo”.

(Vatican News)- El sínodo es un momento “kairótico” de la Iglesia, es un momento de gracia, un momento en que se expresa la voz del Espíritu, ahora, desde la periferia de América Latina, desde los más pequeños. Esta es la constatación del padre Eleazar López, de cara a la finalización del Sínodo Especial para la Amazonía y de frente al post sínodo.

Momento de convergencia

En este momento confluyen dos cosas, afirma el padre López: por un lado, hay una situación de emergencia. Esta zona está siendo agredida para sacar los recursos que están allí porque el primer mundo y el resto de la sociedad quiere aprovechar de la manera más rápida estos recursos y no les importa destruir este hábitat lleno de vida y tampoco les importa destruir la vida de los pueblos que allí están. En este contexto de emergencia, la iglesia escucha esa voz, la trae dentro de sí y se hace responsable de ella.

La otra cosa es que se da la coyuntura de que tenemos un Papa venido de la periferia de América Latina, un Papa que se ha hecho muy sensible a la voz mayoritaria de los pueblos, la voz de los pobres y ahora, de manera especial, de los más pobres entre los pobres. Esta es una coyuntura favorable.

Al convocar el sínodo, prosigue el P. Eleazar, se ha abierto la posibilidad de escuchar esta voz. El Papa ha insistido mucho en escuchar esta voz, no tanto en querer enseñar, en querer dirigir. Escuchemos y asumamos responsablemente como Iglesia esta voz. Por lo mismo, han sido invitados hermanos de base. Hermanos que salen por primera vez de esa zona y llegan a este primer mundo para poder expresar su palabra. Hay unanimidad en cuanto a valorar este momento. Es el momento de Dios y reconocen en el Papa Francisco al hermano que está con los pueblos, que está con los pobres. Y le toman la palabra. “Aquí estamos, unamos nuestras voces”, dicen los indígenas.

Dificultades para comprender el actual momento

Para el P. Eleazar, la identificación de la Iglesia Católica con el modelo cultural eurocéntrico y con un modo de llevar las cosas desde el primer mundo, le genera muchas dificultades para entender esta voz que viene de la periferia. “Le suenan estas palabras como demasiado diferentes”.

Por eso el clérigo pone en evidencia dos movimientos simultáneos: “por un lado, el Papa, venido de la periferia del mundo junto a este sector de la iglesia que ha caminado con los pueblos amazónicos, con los pueblos indígenas y que plantean cambios que requieren otro tipo de relación. Y, por otro lado, reconocer las limitaciones que tenemos como iglesia para dar cabida a estas voces, a estas palabras y a estos planteamientos”.

El momento actual

El P. López insiste en que lo que queda del sínodo es la votación del documento final que será entregado al Papa. Luego el pontífice decidirá la forma en que será dado a conocer. Por esta razón, invita a ver más allá del momento presente: “Hay que reconocer que los cambios en la iglesia no se generan por documentos. Sino que los documentos son expresión de la búsqueda. Lo fundamental es el camino anterior, el que se ha hecho y que hizo posible llegar al sínodo. No la preparación inmediata, sino el caminar de la iglesia a lo largo de cincuenta años con una actitud nueva”.

Romper con el modelo eurocéntrico

Eleazar López refiriéndose al pasado de la iglesia en América Latina, afirma que la iglesia llegó “en los mismos barcos de los conquistadores y como parte del mismo proyecto (...) Lo que se generó fue una iglesia colonial que repetía lo que venía de Europa”. E insistió: “En este momento estamos en un momento de quiebre”, refiriéndose al hecho de que la iglesia está en un momento de novedad. “La actitud de fondo es tener identidad que nos haga ser nosotros y no otros. Los pueblos indígenas hemos impulsado esta moción dentro de la iglesia. No necesitamos del blanco, revestirnos de europeos para ser cristianos, necesitamos seguir siendo nosotros mismos para ser iglesia, lo cual lleva al planteamiento de iglesias pluriculturales”.

“Se trata de una iglesia que pueda hermanarse en la diversidad, como ocurría en la Iglesia primitiva”, afirmó el P. López y luego insistió: “En la primera Iglesia, había muchas formas de organizarse para leer de maneras diferentes la experiencia fundamental de la fe cristiana que es la experiencia del Hijo de Dios encarnado. Por eso hay cuatro evangelios, doce apóstoles, una expresión de esta diversidad”. El ideal, dijo, es incorporar legítimamente diversidad teológica en la iglesia, ministerios diferenciados, ritos propios. “Se trata de una iglesia donde quepamos todos con dignidad. No unos bajo otros, no unos imponiendo sus decisiones sobre otros, sino todos hermanados en una diversidad que no rompe la unidad fundamental”.

Formación que impulse la pluralidad en la iglesia

El padre Eleazar, visiblemente esperanzado afirmó: “Este espíritu va a continuar después, va a continuar con los mismos que han sido los impulsores de estas ideas, de los mismos indígenas, de los mismos misioneros que están en las zonas amazónicas y de la iglesia latinoamericana: el CELAM y las instancias que congregan a las distintas iglesias. Va a implicar cambios teológicos, ministeriales, litúrgicos, pero también en la formación. Se requiere otro tipo de formación que nos haga capaces de impulsar esta pluralidad en la iglesia. Una formación que nos lleve al diálogo intercultural y al diálogo interreligioso. Por ese camino va impulsando el Espíritu en el Sínodo”.




Las cinco claves para entender las protestas actuales en Ecuador


Miriam Salgado Albertus
www.publico.es / 09/10/2019

Ecuador está inmerso en una gran crisis política. Tras la declaración de los recortes en los subsidios a los carburantes, el pueblo, con el apoyo de los territorios indígenas, ha salido a las calles para reivindicar sus derechos, acción que a su vez ha tratado de ser acallada con la declaración del estado de excepción.

A su vez, los indígenas han declarado su propio estado de excepción, motivados por la "brutalidad policial" y han llegado a la capital, provocando el traslado precipitado de la sede del gobierno de Quito. 

A continuación, les traemos las cinco claves para poder entender y contextualizar las protestas actuales en Ecuador.

¿Cuándo y por qué comenzaron las protestas?

Las protestas en Ecuador comenzaron el pasado 2 de octubre, tras el anuncio por parte del Gobierno de las nuevas medidas económicas basadas en recortes de subsidios públicos.

En concreto, la medida que más ha enfadado al pueblo es la eliminación de los subsidios a los carburantes, que elevarán los precios de las gasolinas diésel y extra un 123% y aumentarán los ingresos de las arcas públicas.

El Gobierno encabezado por Lenín Moreno ha tomado esta decisión tras el acuerdo firmado con el FMI, por el cual recibirá 4.209 millones de dólares, y ha dejado claro que es una medida permanente, que ahorrará 1.400 millones de dólares al Estado al año y mejorará el déficit fiscal y endeudamiento.

Además, ha destacado que no ha sido una decisión tomada a la ligera, sino que se debería haber ejecutado hace años: "Son decisiones postergadas durante décadas. Muchos de mis opositores, críticos y futuros candidatos no lo van a decir en público, pero lo dicen en privado", afirmó Moreno el mismo miércoles por la noche tras anunciar las medidas por televisión.

Por su parte, el FMI (Fondo Monetario Internacional), ha celebrado las medidas económicas implantadas por Moreno. "Las reformas anunciadas por el presidente Lenín Moreno tienen como objetivo mejorar la resiliencia y la sostenibilidad de la economía ecuatoriana”, afirmó el organismo en un comunicado según ha recogido EFE.

La respuesta del Gobierno: el estado de excepción

El estado de excepción ha sido declarado simultáneamente por el Gobierno de Moreno y por los territorios indígenas… Pero, ¿qué significa?

Un régimen de excepción o también denominado como un estado de emergencia es un mecanismo específico en las Constituciones que permiten a los presidentes o primeros ministros anular determinados derechos y libertades si existe alguna situación extraordinaria, desde catástrofes naturales hasta guerras o invasiones.

En concreto, la Constitución de Ecuador, en su artículo 164 explica que el presidente "podrá decretar el estado de excepción en todo el territorio nacional o en parte de él en caso de agresión, conflicto armado internacional o interno, grave conmoción interna, calamidad pública o desastre natural".

¿Cuándo se declaró en Ecuador y qué conlleva?

La declaración del estado de excepción en Ecuador llegó el 3 de octubre, cuando los transportistas salieron a las calles para protestar por el aumento de los carburantes.

Este estado de excepción, que en principio según ha declarado la Corte Constitucional durará 30 días, permite a Lenín Moreno suspender o limitar determinadas libertades, como son “la inviolabilidad de domicilio, inviolabilidad de correspondencia, libertad de tránsito, libertad de asociación y reunión, y libertad de información, en los términos que señala la Constitución”.

Este es el principal motivo por el cual el presidente ha podido limitar este martes la libertad de tránsito y movimiento y ha sido motivo de preocupación y controversia para Naciones Unidas al cuestionar "la situación en Ecuador sea tan extrema como para amenazar la integridad del Estado".

Además, dicho artículo establece que el Presidente puede mover la sede del Gobierno a cualquier parte del país, acción por la cual Lenín Moreno se ha trasladado a Guayaquil.

En segundo lugar, la declaración del estado de excepción en los territorios indígenas dicta que en esos territorios se regirán por sus propias normas, pudiendo según ellos, “retener” a policías del Estado en sus territorios. 

¿Qué consecuencias han tenido las protestas?

Las protestas en Ecuador han dejado al menos un muerto y 477 detenidos hasta la fecha. Desde el punto de vista del Gobierno, representado por la ministra de Interior de Ecuador, María Paula Romo, el número tan elevado de detenciones se debe, en gran medida, a los “actos vandálicos” de los manifestantes.

Mientras que desde la Confederación de Nacionales Indígenas del Ecuador (CONAIE), destacan que la “brutalidad policial” ha sido extrema, hasta tal punto que se han visto obligado a declarar el pasado domingo el estado de excepción en los territorios indígenas, lo que permite aplicar sus propia jurisdicción en sus territorios.

Además, la Confederación ha condenado los saqueos y el vandalismo, que ha calificado como una “estrategia mediática para deslegitimar la lucha del pueblo”.

Por otro lado, la gran consecuencia política, además de las declaraciones de estados de excepción, ha sido el traslado de la sede del Gobierno de Ecuador. Tras la llegada de los indígenas a la capital, el presidente Lenín Moreno fue evacuado del Palacio de Carondelet y trasladó la sede del Gobierno del país a la localidad de Guayaquil, a 421 kilómetros al suroeste de Quito.

Correa y Maduro, acusados de animar un golpe de Estado

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno acusó el pasado domingo al expresidente ecuatoriano Rafael Correa y a su homónimo Nicolás Maduro de estar impulsando un “golpe de Estado” en el país y contar con el apoyo de los grupos indígenas.

Por su parte, Rafael Correa no ha tardado en contestar a las acusaciones del presidente ecuatoriano y calificarlas como "muestra de la enajenación de Moreno".

En segundo lugar, el expresidente ha denominado como golpistas al Gobierno ecuatoriano. "Dicen que somos golpistas, que queremos desestabilizar el Gobierno. Los golpistas han sido ellos, que han roto la Constitución cuantas veces le ha dado la gana".

Además, el expresidente ha pedido a Moreno este miércoles que convoque elecciones, en las que se presentaría como candidato "si fuera necesario".

Nicolás Maduro, también ha contestado a las acusaciones de Lenín Moreno y ha explicado que veía al presidente ecuatoriano "totalmente fuera de la realidad".

"Lo vi totalmente desubicado. Rodeado de asesores que le dicen 'usted sí es valiente'. ¿Valiente para quitarle los beneficios y derechos sociales de un pueblo? ¿Valiente para entregarse al FMI? Si usted quiere ver la realidad, eche para atrás ese paquete económico y dialogue con el pueblo", sentenció el Jefe de Estado venezolano.

Además, el CONAIE desmintió rápidamente dicha acusación. "La CONAIE se deslinda de la plataforma golpista del Correismo, nuestra lucha es por la salida del FMI del Ecuador. No permitiremos a los que nos criminalizaron por diez años aprovecharse de nuestra lucha y la del pueblo ecuatoriano. ¡Miserables!", ha declarado la Confederación en Twitter.

El principio del placer en el régimen de Ortega



Desde antes de que estallara la rebelión de abril de 2018, el FSLN había venido operando según la irónica frase de Bertolt Brecht: “Este pueblo no nos conviene, disolvámoslo y elijamos otro.” Ortega hablaba –y todavía habla– a un pueblo que asume antiimperialista, aunque su gobierno en parte se sostenga de forma indirecta gracias a las remesas que nicaragüenses generan en el corazón de ese imperio tan temido, siempre más seguro y con mejor paga que el cielo por Ortega prometido.

Roberto Rivas le construyó una Asamblea Nacional a la medida de sus ambiciones, con una distribución de escaños que reflejaba el pueblo que Ortega querría tener y no el abstencionismo que lo había repudiado en las elecciones de 2016.

Durante trece años, Rosario Murillo ha hablado a un pueblo sandinista que imagina ubérrimo, mientras reparte improperios y sobrenombres al pueblo que disolvió y quisiera convertir, con el poder de la palabra, en minúsculos, hongos, bacterias, puchitos, pelagatos, pedazos de odio… y decenas de otros insultos de una retahíla que ha dado la vuelta al mundo como muestra del trato que el pueblo real recibe de su vicepresidente.

Ortega y Murillo han intentado disolver al pueblo real y crear un pueblo imaginario que los respalda y escucha con arrobo. Este es uno de los rasgos más temibles del totalitarismo: la negación del pueblo de carne y hueso –el “vulgo errante, municipal y espeso”, que decía Darío– para poner en su lugar un pueblo ideal que se ajuste a los sueños de los tiranos, una masa estática, perfumada y gelatinosa. Ahí radica el pánico a las marchas cívicas cuya masividad dio un estruendoso mentís a la propaganda gubernamental del pueblo idealizado.

Esto ocurre cuando los regímenes totalitarios suelen estar gobernados por ególatras que orientan sus decisiones por el principio del placer: la satisfacción de los deseos de forma inmediata y con independencia de las constricciones del entorno. Las personas adultas, y la política, operan según el principio de realidad, donde la satisfacción –la victoria política, la imposición de los intereses grupales– ya no se obtiene por los caminos más cortos, sino atendiendo a las condiciones impuestas por el mundo exterior. Y entonces es preciso escuchar y negociar.

La frase de Brecht fue proferida por un déspota que se atiene al principio del placer: disuelve la realidad y construye el pueblo que le da placer. Esa ha sido la política del orteguismo: disolver la realidad y elegir lo complaciente, machacar al pueblo de la realidad y soñar con un pueblo sometido, repudiar a las contrapartes que el entorno les impone y crear las instituciones de sus sueños. Y los sueños, sueños son.

El gobierno de Ortega y Murillo no ha cesado de impulsar instituciones que cubran de sombras la rebelión y se le sometan. Tras las masacres de abril a octubre de 2018, el gobierno rechazó el monitoreo del atropello a los derechos humanos de comisiones independientes nacionales e internacionales. Creó su propia comisión de la verdad, con su verdad a la carta, exhumando una serie de personalidades que en su mayoría abandonaron la vida pública hace décadas y que ahora le pagaron viejas y nuevas deudas de servicios médicos en Cuba y otras prebendas poniendo al servicio del crimen el poco prestigio que les quedaba.


Pintas en Managua contra el gobierno de Daniel Ortega. Carlos Herrera | CONFIDENCIAL.

La segunda versión de la Alianza Cívica tuvo una sobrerrepresentación del empresariado, que el orteguismo alentó aprovechando el traslape entre sus intereses y los de un sector del gran capital: estabilidad al menor costo y en el menor plazo posible. Ortega nunca quedó satisfecho con la pleitesía que algunos de sus miembros le rindieron a la delegación gubernamental y a sus abusos, pese a que los miembros más complacientes llegaron al extremo de reconocer legalidad a juicios amañados e incluso a secuestros que no respetaron el mínimo protocolo de una detención policial. Eso fue lo que hicieron indirectamente cuando explicaron a los periodistas que las liberaciones de presos políticos iban a avanzar con cautela porque la ley exigía la revisión de cada caso particular y la determinación de cuáles procedimientos eran pertinentes.

Sin embargo, no fue suficiente. La Alianza Cívica real no logró el nivel de sumisión que Ortega esperaba de una contraparte hasta cierto punto ajustada a su autarquía. Ni siquiera la OEA, que también le dio en Luis Ángel Rosadilla al interlocutor idóneo, logró convertirse en una OEA placentera. Y tampoco la Unión Europea: la semana pasada Ortega lanzó diatribas sobre el Josep Borrell real de 2019, Ministro de Asuntos Exteriores de España, por haber dejado de ser el Borrell ideal de los años 80.

La más reciente zancada por ese peligroso sendero de sustituciones de lo real por lo placentero ideal fue la creación de un consejo empresarial ad hoc: debido a que el COSEP real no les conviene, había que disolverlo y elegir otro. Así fue como nació Aprodesni: Asociación de Promoción al Desarrollo y Sostenibilidad de Nicaragua. Cinco cámaras y 360 firmas ahí se congregan, propiedad de unos empresarios que, si en verdad lo fueran, no precisarían adherirse a la ubre sandinista para sobrevivir en tiempo de vacas flacas. Sus cabecillas –si es que aplica la expresión- son Leonardo Zacarías Corea (representante de la constructora Corasco, contraparte privilegiada del Ministerio de transporte e infraestructura bajo el sandinismo) y Juan López Caldera (vende pollos del Mercado Oriental). Su papel será presentarse como el lomo sumiso del capital, rechazando paros generales y escenificando la farsa de un apoyo empresarial al orteguismo, como ya lo hicieron en mayo del presente año, aunque entonces pasaran muy desapercibidos por no haber sido presentados en sociedad vestidos de Ong, que es la figura jurídica que les concedió el mismo gobierno enfrascado en disolver a las Ong que no le convienen. Aprodesni está destinado a ser el príncipe azul que el Cosep dejó de ser, harto de darle besos a un sapo que en lugar de convertirse en bella princesa se transmutó en ogro avaro y cruel.

El orteguismo avanza disolviendo realidades y construyendo sueños placenteros. A medida que ensancha la brecha entre el país real y el de sus aspiraciones rosachicha, la polarización se agiganta y merman sus capacidades de gobernar un país y una diplomacia internacional que decidió ignorar y repudiar, aferrándose al principio del placer. El control que añora, con un leve barniz de normalidad, no puede ser consumado porque también para reprimir se precisa un conocimiento detallado, a fin de no errar en las proporciones ni en el cuándo, cómo y dónde. Las persecuciones de globos y colegiales son palos de ciego que asestan policías desvelados, asoleados y confundidos por órdenes oscilantes y una política de intolerancia absoluta, y esa total carencia de sentido del humor que caracteriza al poder que se tambalea.


Estudiantes durante el cuarto día de protestas en contra Daniel Ortega. EFE | Jorge Torres.

La rebelión de abril, cuya chispa inicial fue el incendio en una remota reserva y luego una reforma a la seguridad social cuya impopularidad saltaba a la vista, demostró que el orteguismo no conoce al pueblo. Dejando a un lado el principio de realidad, no supo hasta dónde apretar. El respaldo que la Conferencia Episcopal dio a la rebelión –recordemos que monseñor Abelardo Mata inauguró el diálogo diciendo que estábamos ante una “revolución cívica”– sacó a la luz que haber amaestrado al cardenal Obando y Bravo, haciéndolo perejil de todos los actos del gobierno a los que se dejó arrastrar, no era más que una lamentable táctica para elegir a un jerarca retirado y desconocer a los obispos inconvenientes e imposibles de disolver.

Esta estrategia –llamémosla así, con derroche de generosidad– de disolver lo real y elegir lo placentero, ha ido empujando hacia posiciones más antisandinistas a personajes que hasta hace pocos meses –incluso después de la rebelión de abril– no eran más que opositores tibios e incluso simpatizantes oportunistas. Los consejos que dice haber dado el magistrado Rafael Solís antes de poner su renuncia no fueron la voz de la decencia ni la conciencia, sino un desoído llamado del principio de realidad. Tal vez el último.

Negando la patria rebelde y soñándola sumisa y doblegada, el FSLN está construyendo castillos en el aire en los que piensa habitar y llegar al 2021 para elegir a otro pueblo. Hasta que el pueblo real y la presión internacional real, cuyas existencias niega por principio, se le impongan como condiciones objetivas del principio de realidad.


Cinco perspectivas sobre la crisis de Hong Kong



La Región Administrativa Especial de Hong Kong (RAEHK) protagonizó el verano político en China. Aunque en septiembre, tras meses de importantes y persistentes movilizaciones, la situación dio un giro hacia una mayor calma relativa, las perspectivas siguen siendo sombrías y complejas. Si bien las autoridades locales y centrales apuestan por abrir vías de diálogo con los sectores opositores, estos denuncian el carácter cosmético de una propuesta que solo aspiraría a dividir y diluir la movilización. El apelo a una mayor implicación internacional es rechazado de plano por Beijing y al igual que el recurso a la exhibición de banderas de la vieja potencia imperial (así como de Estados Unidos) suscita perplejidad y amplio rechazo en China.

El origen

Un hongkonés buscado en Taiwán por el presunto asesinato de su novia en Taipei huyó de la justicia por dos razones: una, los crímenes extraterritoriales no son punibles según la ley de la RAEHK; dos, no existe un acuerdo formal de extradición entre Hong Kong y Taiwán pues las actuales ordenanzas sobre delincuentes fugitivos y la de asistencia judicial recíproca en asuntos penales no se extiende a Taiwán. Esta circunstancia justificaría, con toda lógica, el impulso de una normativa que facilitaría la entrega desde y hacia Taiwán y, por extensión, hacia y desde China continental. El problema radica en la diferente configuración de los sistemas judiciales ya que el del continente se considera menos imparcial y también menos garantista.
Pese a la racionalidad del problema a afrontar, el conflicto se desbordó al servir de catalizador de otras tensiones que llevan tiempo anidando en la ex colonia británica. Dicha suma derivó en la participación en masa de miles de hongkoneses poniendo contra las cuerdas al gobierno local y en causa las políticas del gobierno central para la región, en especial la pervivencia de la propia autonomía y la subsistencia última y efectiva del principio “un país, dos sistemas”.

Las demandas democráticas

Por tanto, si bien el proyecto de ley de extradición estaba en el origen de la protesta, pronto derivó hacia una plataforma reivindicativa más amplia, apuntando a la democratización y la defensa de la autonomía local como ejes principales de una movilización que aglutinó ya no solo a estudiantes sino también a otros colectivos, habitualmente ausentes, en una expresión masiva de descontento. Si las primeras manifestaciones a mediados de junio abogaban por la retirada del proyecto, tres meses después, tras el anuncio de su abandono, las “cinco demandas” (además del desistimiento, una investigación independiente, amnistía, no tipificación de las protestas como disturbios y democratización) pasaron a primer plano. Ninguna de ellas parece fácil de aceptar, al menos en su formulación inicial, por parte de las autoridades locales.
El hilo de tensión establecido entre las demandas de los colectivos más implicados y las posiciones oficiales augura un largo pulso en el que la progresiva desmovilización de unos y la radicalización de otros puede hacer colapsar la protesta.

La política continental hacia Hong Kong y la “sexta demanda”

Deng Xiaoping ideó la fórmula “un país, dos sistemas”, entre otros, para acentuar la previsibilidad de la política china tras décadas de convulsiones internas. Fue concebida para resolver el problema de Taiwán, pero se aplicó primeramente en Hong Kong y, dos años más tarde, en Macau, convirtiéndose en una expresión de pragmatismo y buena fe que podría permitir alcanzar el objetivo histórico de la reunificación por medios pacíficos y de forma no traumática.

El impulso de Deng primó en las décadas siguientes. Más recientemente, los cambios introducidos en la política china por el presidente Xi Jinping también han afectado a Hong Kong. En 2013, el Consejo de Estado dio a conocer un libro blanco sobre la RAEHK en el cual, entre otros, apelaba a reforzar la conciencia patriótica de los hongkoneses y muy especialmente de los jueces, lo que fue interpretado por algunos como un cuestionamiento de las previsiones establecidas en los artículos 85 y 88 de la Ley Básica de la RAEHK que abundan en la preservación de la independencia del sistema judicial local.

El fiasco de la reforma electoral en 2014 con el rechazo a la creación de un “comité de nominaciones” de los candidatos a Jefe Ejecutivo, mostró los límites de unas reformas que ya avizoraban un horizonte de liquidación, el de 2047, cuando finaliza formalmente el compromiso de vigencia de los “dos sistemas”. En 2017, una ley de himnos tipificaba como delito cualquier falta de respeto a la Marcha de los Voluntarios. Y el posterior secuestro de libreros en un intento por censurar y controlar la industria editorial de la RAEHK reafirmaba una tendencia hacia prácticas más autoritarias que hacían peligrar el más favorable clima de Hong Kong en este aspecto.

El intervencionismo central en asuntos sensibles se completó con importantes apoyos económicos: desde un trato fiscal preferencial a proyectos de gran envergadura como la creación del área de la Gran Bahía Guangdong-Hong Kong-Macao. A pesar del auge de Shanghái o Shenzhen, los intereses generales de las elites locales estaban preservados y Hong Kong permanecería firmemente anclado en la economía continental.

No obstante, la pasión y la iniciativa exhibida por las autoridades centrales a la hora de promover ciertas reformas no se ha extendido a otros ámbitos. En 2020, cuando China previsiblemente anuncie que ha erradicado la pobreza en el país, se dará la paradoja de que en Hong Kong, con una renta per cápita cinco veces superior, uno de cada cinco ciudadanos seguirá viviendo por debajo del umbral de la pobreza. La desatención a las problemáticas sociales (ingresos, vivienda, educación, etc.), evidentes en el agravamiento de una desigualdad galopante, debería formar parte inexcusable de la autocrítica oficial. Y llama la atención que no figure como “sexta demanda” de la plataforma de los colectivos movilizados.

El problema territorial chino
Hong Kong es expresión de la complejidad del sistema político-territorial chino, articulado sobre la base de municipalidades dependientes directamente del gobierno central, provincias, regiones autónomas, etc. Conocidas son las tensiones nacionalistas en Tibet o Xinjiang, fundamentalmente. En Macau también surgen algunos movimientos políticos de signo desafiante como New Hope, si bien intrascendentes en la actualidad. 

Pero el mayor reto en este sentido es Taiwán.
Los efectos de la más reciente crisis de Hong Kong en Taiwán son notorios. En noviembre pasado, el soberanista Minjindang cosechó una fuerte derrota en las elecciones locales, ganadas por el Kuomintang, partidario de la unificación, aunque no implementada sobre la base de “un país, dos sistemas”. En enero, Xi Jinping recordó el Mensaje a los compatriotas de Taiwán que Deng pronunció en 1979, revalidando la invariabilidad del camino trazado; en suma, habrá reunificación cueste lo que cueste, incluso por la fuerza llegado el caso. La sensación de inseguridad suscitada resucitó la popularidad de la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen. Los sucesos de Hong Kong aportaron más valor a ese repunte, de forma que hoy encabeza las encuestas de cara a las elecciones presidenciales y legislativas de enero de 2020. Mientras Xi reclama más velocidad en la senda de la reunificación, con el horizonte de 2049 como frontera simbólica, la impaciencia se puede volver en su contra.

Las tensiones con los Estados Unidos
La crisis política que atraviesa la RAEHK se ha convertido en otro factor más de tensión en las relaciones sino-estadounidenses. Así se ha puesto de manifiesto en las declaraciones de líderes, pronunciamientos oficiales, iniciativas legislativas, etc. promovidas desde la Casa Blanca. Los cabezas visibles de la protesta hongkonesa fueron acogidos en Washington (y Berlín) con los brazos abiertos, provocando la condena de las autoridades en Beijing.

Hong Kong se reafirmó así como una pieza más de la pugna estratégica (económica, comercial, financiera, tecnológica, militar, etc.) que enfrenta a la primera y la segunda economía del mundo. Por la democracia, Washington parece dispuesto a “poner toda la carne en el asador” cuando se trata de China, su rival, pero no cuando se trata de países amigos (Arabia Saudita, por citar alguno) con peores registros democráticos incluso.

En este contexto, China denunció la activa interferencia exterior manifestada en la implicación directa de personas y entidades en el fomento de graves desórdenes que en cualquier país habrían desatado una ola fuerte represión (basta comparar con la Francia de los chalecos amarillos). China, no obstante, fue capaz de mantener la sangre fría y evitar un desenlace trágico que la desprestigiaría en todo el mundo y serviría de pretexto para una campaña de demonización y boicot que pondría en serio peligro su actual estrategia exterior.

Xi Jinping y “el arte de la lucha”
En un discurso en la Escuela Central del Partido a primeros de septiembre, Xi apeló a los dirigentes chinos a “saber dominar bien el arte de la lucha” al haber entrado el país en un periodo repleto de riesgos y en el cual se debe estar preparado para afrontar acontecimientos inesperados. Hong Kong estaba en la mente de todos los presentes. En el exterior, no faltó quien rápidamente interpretó esa aseveración como una declaración de antagonismo radical con todos aquellos que intenten impedir su emergencia en el panorama internacional. Sin embargo, cabría considerar que, por el contrario, la expresión alude en lo esencial a la necesidad de “tener cintura” para encajar y gestionar los acontecimientos inesperados con flexibilidad, sin caer en confrontaciones totales y abiertas.

Se diría que, por fortuna, la manera en que China ha encarado la crisis de Hong Kong otorga más credibilidad a esta última visión.

Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China


H. Berlioz: Symphonie fantastique - Sinfonía fantástica - Slobodeniouk -...





Hector Berlioz: Symphonie Fantastique, op. 14

I Rêveries, passions (00:26)

II Un bal (15:45)

III Scène aux champs (22:35)

IV Marche au supplice (39:05)

V Sogne d'une Nuit du Sabbat (44:20)



Orquesta Sinfónica de Galicia

Dima Slobodeniouk, director



Grabación realizada en el Palacio de la Ópera de A Coruña el 4 de octubre de 2013.



Realización de Antonio Cid / RDC Producciones

Sonido de Pablo Barreiro / Radio Galega

Saudigate: Trump, los motivos y las consecuencias de “MiBolsilloFirst”


www.publico.es / 101019

Un político debe ser un “patriota verdaderamente ilustrado e independiente”, opinaba George Washington que ahora debe revolverse en su tumba al ver que el último de sus sucesores no cumple ni uno de los requisitos recomendados.

Los demócratas y los sectores más belicistas de EEUU siguen sacando los trapos sucios de Trump y sus prácticas gansterianas para destituirle, contemplando incluso un golpe de estado, además de Rusiagate, escándalos sexuales (la campaña repentina de  “MeToo”) o “Ucrania/Australiagate”. Sin embargo, no esperen que haya un “Israelgate” o un “Saudigate”, los dos estados extranjeros que, no sólo influyen sobre la política exterior de ambos partidos para Oriente Próximo, sino que la determinan.

Según Cato Institute, más de un tercio de los congresistas que había sido contactado por las empresas que hacen de cabildeo (lobby) para el Reino de Arabia Saudita (RAS), como Glover Park Group o DLA Piper, recibieron una contribución de este país. Debido a que los extranjeros no pueden donar dinero a los políticos, este tipo de empresas y los personajes “expertos en Oriente Próximo” hacen un impresionante negocio, y crean unas complejas telarañas financieras y artimañas políticas para despistar a la justicia.

El cambio de tono de Trump respecto a RAS, antes y después de ser presidente, muestra la hipocresía de un mercader fracasado además el servilismo de la máxima autoridad EEUU ante unos jeques de un estado medieval encabezados por un tal Mohammed Bin Salman (MBS), apodado “Jack el Destripador”: Trump, que es el presidente más pro-saudita de la historia de EEUU, de candidato solía atacar duramente a los demócratas por su trato amable hacia RAS, desde tres puntos:

1+ Atentados del 11S: «¿Quién hizo explotar el World Trade Center?», -preguntaba Trump en el canal Fox-, «No fueron los iraquíes, fue Arabia Saudita,… ¡abra los documentos!«, exigiendo la desclasificación de las pruebas obtenidas.

2+ Recibir “sobornos”: la Fundación Clinton es “una empresa criminal” dijo Trump por los al menos 25 millones de dólares que recibieron los Clinton de los hermanos de caridad árabes del Golfo Pérsico.

3+ Derechos humanos: “¿Hablas de mujeres y derechos de las mujeres?” preguntó Trump a Hillary. «[Los saudíes] lanzan a los gays desde los edificios, matan a mujeres y las tratan horriblemente y, sin embargo, les coge el dinero. ¡Hillary debe devolver todo el dinero de esos países!», pidió un Trump sensible con la igualdad, que llegó a criticar a Michelle Obama por no llevar el velo en su visita a aquel reino de terror (¡si lo hubiera llevado, también le hubiera atacado!): dos años después, Melania e Ivanka Trump también se negarán a cubrir su cabeza en la visita oficial a la tierra de Mahoma. Trump, que es el primer presidente de EEUU que elige a RAS como el primer destino de su visita oficial, que no pidió disculpas a la señora Obama.

Los objetivos que persigue Arabia

+ Promover políticas anti-iraníes, y no por ser éste chiita: entre 2015 y 2016 las empresas de cabildeo de RAS pagaron al senador demócrata Chuck Schumer al menos 21.400 dólares: fue uno de los cuatro votos demócratas contra el acuerdo nuclear que firmó Obama con Irán, pacto que será destruido por un presidente Trump que ni lo había leído, y que curiosamente sólo beneficiaba a Arabia Saudí e Israel, que no a Irán. Ahora, además de ser incapaz de conseguir un acuerdo unilateral con Teherán, Trump está poniendo en peligro la propia existencia de RAS como país, ante una República Islámica que no tiene nada que perder.

+ Lavar la cara de MBS en los medios, presentándole como un joven moderno y reformador, que no un dictador, un misógino, secuestrador, extorsionador,- con la “noche de cristales rotos” incluido-, y asesino de los opositores dentro y fuera del país.

+ Mantener el apoyo de EEUU a su guerra contra Yemen: así consiguió el silenciar a los medios de comunicación sobre la mayor crisis humanitaria del mundo.

+ Conseguir tecnología nuclear: El Congreso ha reconocido que el general Michael Flynn, ex Asesor de Seguridad Nacional del presidente, y Jared Kushner, presionaron al gobierno para que le otorgara la tecnología nuclear a RAS.

Mecanismos de compra de favores

¡Sólo hay uno: sobornar! Y se hace desde varias vías:

1) Unir los intereses personales de los políticos de EEUU con los de la Casa Real saudí. En este país, no existe el estado. La familia Saud, que, junto con Liechtenstein, son los únicos países que llevan el nombre de los clanes gobernantes, se presenta como el propietario de los recursos de la “nación-súbdita”. El Post reveló que, en 2017 los saudíes reservaron 218 noches en el Hotel Trump Chicago, un aumento del 169% respecto al mismo período de 2016. ¿A cambio de qué? Michael Gibson, un subcontratista de Qorvis MSLGroup que representa a los saudíes, alquiló habitaciones en el Trump International Hotel en Washington DC, para un grupo de veteranos y activistas trasladados desde Nueva York, para presionar al Congreso a que revoque la Ley de Justicia Contra los Patrocinadores del Terrorismo, que permite a las víctimas del demandar al RAS. Jared Kushner, el yerno proisraelí del presidente, que es el hombre de Riad en la Casa Blanca, después de que MBS realizara un golpe de estado apartando al príncipe heredero, organizó una comida entre Trump y el nuevo hombre fuerte del reino, declarando su reconocimiento por EEUU: «¡Hemos puesto a nuestro hombre en la cumbre!», había dicho Trump según el periodista USA Today, Michael Wolff, lo cual muestra que la injerencia en asuntos internos es mutua. Kushner, también fue el principal apoyo del bloqueo económico de Qatar por Riad durante la extraña crisis del junio del 2017 entre ambos estados árabes. Que Doha se negara a rescatar una de las empresas arruinadas de la familia Kushner pudo encadenar una nueva guerra en esta zona azotada del mundo. Mohammed había presumido de tener al yernísimo “en el bolsillo”, quizás por entregarle información confidencial sobre los rivales de la familia Saud en extranjero, supone el diario Intercept. ¿Tuvo algo que ver el marido de Ivanka en el asesinato de Khashoggi? ¿Qué recibió a cambio?

2) Crear grupos de presión tradicionales: En 2015, RAS fichó al empresario libanés-estadounidense George Nader para organizar reuniones entre los enviados de los gobiernos saudí y emiratí con Steve Bannon y Kushner en la Torre Trump. Nader ya había canalizado varios millones de dólares de aquellos jeques al republicano Elliott Broidy, comprando su apoyo activo al bloqueo al que sometieron a Qatar: en mayo de 2018, Broidy realizó dos conferencias atacando a Doha.

3) A través de empresas de “asesoría” y los centros de “estudios”: el Grupo Podesta, Brownstein Hyatt Farber Schreck o el Grupo Glover Park, “donaron” alrededor de 580.000 dólares a los políticos de EEUU, señala The New york Times, en nombre del RAS, a la vez que el Consejo Atlántico, la Institución Brookings, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y el Instituto del Medio Oriente recibían dinero de las petromonarquías del Golfo Pérsico.

¿Cómo es posible “Amar a los saudíes”

Esta es la cronología de una historia de amor:

1991: el príncipe saudí, Al Waleed bin-Talal compra “Trump Princess” el yate embargado de Trump por 20 millones de dólares; el magnate de casinos, que estaba arruinado por una deuda de unos 900 millones de dólares, lo había comprado por 29 millones a Adnan Khashoggi, el traficante de armas y el primo de Jamal. En 1995, el mismo Talal también le compra el Hotel Plaza de Nueva York por 325 millones, 65 millones menos de lo que pagó Trump por ello en 1988. Estos datos fueron revelados por el príncipe suadí en respuesta a un desagradecido Trump que en un tuit le criticó por dar entrevistas a la periodista de Fox News, Megyn Kelly.

2001: Trump vende el piso 45 de la Torre Mundial de Trump a RAS a través del fondo buitre Blackstone Group, cuyo presidente Stephen Schwarzman, un antiguo directivo de Lehman Brothers, le acompañará a un Trump ya presidente en su visita oficial a Arabia Saudita en 2017.

2015: En víspera de las elecciones presidenciales del 2016, Riad realiza un estudio psicológico al Trump candidato y localiza las tres dimensiones de su Talón de Aquiles: 1) un desbordado ego, 2) una desmesurada codicia, y 3) un profundo complejo de inferioridad, que le hace necesitado de recibir continuos elogios y en cantidades industriales: los saudíes serán generosos con él, utilizado el dinero público. “Me llevo bien con Arabia Saudita. Me compran apartamentos. Gastan 40 millones, 50 millones de dólares” -reiteraba con orgullo el presidente menos docto de EEUU en una entrevista- “Gano mucho dinero de ellos”, “Me pagan millones y cientos de millones”.

2016: “Me gustaría proteger a Arabia Saudita. Pero Arabia Saudita tendrá que ayudarnos económicamente”, advirtió el candidato Trump, al ser preguntado por una posible guerra contra Irán: o sea, si me paga, tendrá su guerra, aunque provoque con ello una guerra mundial.

2019: Trump no pierde tiempo: registra hasta ocho empresas vinculadas con el RAS, entre ellas THC Jeddah Hotel y DT Jeddah Technical Services, y sigue criticando a Obama por no lanzar un ataque militar contra Irán y hacer las paces con Teherán. Luego envía a su hijo Donald J. a reunirse con los enviados de RAS, de EAU, Erik Prince, el fundador del ejército privado Blackwater -acusado de crímenes de guerra en Irak-, Joel Zamel, un experto israelí en manipulación de redes sociales y director de la firma Psy-Group, quien había elaborado una propuesta para usar miles de cuentas falsas en Facebook, y el “asesor” George Nader para estudiar cómo contribuir al triunfo de Trump en las elecciones. Después de las elecciones, Nader le pagó a Zamel hasta 2 millones de dólares, aunque se desconoce el concepto.

Meses antes de que Trump tomase la posición, The New York Times escribe sobre la firma de contratos entre RAS y el Grupo CGCN, vinculada con Boeing, uno de los vendedores de bombas a Riad, y con el Grupo McKeon, dirigido por Howard McKeon, el presidente republicano del Comité de Servicios Armados del Congreso, quien recibió unos 834.000 dólares de donaciones por ser uno de los principales inversores del negocio de los aviones no tripulados.


“Blanquear” a los Saud, visitándoles

Una vez presidente, Trump se olvida de lo que había dicho sobre los saudíes, y califica al país como un «reino magnífico», a su dictadura “tan amables anfitriones», y mientras prohíbe la entrada a EEUU a los ciudadanos procedentes de Irán, Siria, Irak, Somalia, Sudán, Yemen y Libia por peligrosos para la seguridad nacional, excluye de la lista de su Eje del Mal al RAS cuyos ciudadanos, según la CIA, mataron a unos 3.000 estadounidenses en el 11S, y su gobierno, según Hillary Clinton, patrocina al ejército de mercenarios más peligroso del siglo: el Estado Islámico. Las huellas de RAS están también en algunos atentados en Europa.

Revela The Nation que en el primer año del gobierno de Trump, los saudíes gastaron un millón de dólares mensuales en una veintena de empresas de cabildeo. Hicieron lo mismo los EAU, con unos 18 lobbies, pagando sólo a uno de ellos, el Grupo Camstoll, unos 10 millones de dólares, para comprar los favores de los políticos.

2019: con el misterioso ataque a la planta petrolífera de Aramco en el suelo saudí, Trump llegó a delegar la política exterior de EEUU a los jeques, y poniendo al ejército de EEUU a las órdenes y al servicio de la Casa Saud: «esperando recibir noticias del Reino sobre quién creen que fue la causa de este ataque, y bajo qué términos procederíamos”, tuiteó, sin rubor Trump, que vive al borde del precipicio.

¿Será una guerra contra Irán su forma de exportar la crisis existencial que está viviendo?

Arde Chile


www.alainet.org / 24/10/2019


En menos de una semana se derrumbó el mejor ejemplo de la política ultra neoliberal en América Latina. El “oasis chileno” se quedó sin agua, la “perla” capitalista del Cono Sur se disgregó entre los dedos del presidente magnate, Sebastián Piñera. Frases broncíneas se viralizaron en las redes sociales:

“Sabíamos que existían las diferencias, pero nunca pensamos que molestaran tanto”; “estábamos haciendo las cosas bien, pero fuerzas oscuras y externas nos están desestabilizando”; “el comunismo internacional, liderado por Venezuela, complota para que fracasemos”, etcétera.

La ceguera de la clase social y económica que aún gobierna Chile es endémica; emana desde una visión feudal de la historia que estos grupos no han podido superar en esta isla del fin del mundo, que sigue imperando incluso entre sus profesionales universitarios: médicos, abogados, ingenieros; qué decir entre los empresarios, convencidos de que el manejo de la economía es un simple ejercicio de ingresar y sacar dinero de la faltriquera de un hacendado del siglo XVIII, pagándoles a sus peones con las migajas que caen de su mesa, pidiéndoles que se encomienden a la Virgen María, si tienen hambre...

En menos de cuarenta y ocho horas, la bomba social estalló, extendiéndose, desde Santiago del Nuevo Extremo, hacia el norte y hacia el sur, en este largo pétalo, no solo de “mar y vino y nieve”, como escribe Neruda, sino de lava ardiente, flujo de las erupciones provocadas por reiterados abusos, injusticias, latrocinios y corrupciones. En estas últimas, se han visto involucradas, hasta sus cimientos, las instituciones “respetables” de la sociedad chilena: Iglesia, Fuerzas Armadas, Carabineros…

Ni siquiera los jueces han escapado de esta lacra que permea los organismos del Estado y también la actividad privada. No hay pan que rebanar, como decían nuestras abuelas.

El escándalo de las pensiones miserables, sustentado por el sistema previsional inicuo de las fuerzas armadas, creado por los “expertos” de la dictadura, entre ellos, el siniestro lacayo de Pinochet, José Piñera, hermano mayor de Sebastián el Breve; la destrucción concertada de la educación pública, en beneficio del lucro privado, a través de la proliferación de universidades espurias y sin acreditación académica rigurosa; el negocio impune de la salud, administrada por inescrupulosos mercaderes, como el actual ministro de la cartera, doctor Sergio Mañalich, dueño de una de las mayores clínicas-hoteles, como se conocen entre nosotros; el sistema de subcontratación de servicios y tareas productivas, que perjudica aún más los bajos salarios y deja a miles de trabajadores sin protección social; la apropiación del agua por particulares y empresas mineras, cuyos manejos venales han ido destruyendo la actividad de los pequeños propietarios agrícolas y crianceros de la zona central de Chile, hoy asolada por la peor sequía de los últimos cincuenta años; la tala de los bosques nativos y su reemplazo por especies de rápida productividad, favoreciendo a las grandes forestales que, en la zona de la Araucanía, usurpan los territorios mapuches y ahogan su cultura; la contaminación de ríos, lagos y mares, mediante un manejo abusivo de los recursos pesqueros…

La lista de iniquidades y trapacerías resulta interminable y no cabe en una simple crónica. Sin embargo, su extensión y hondura en el tiempo han provocado el incendio civil cuyas llamas amenazan, tanto a los poderes fácticos como a los instituidos. Los canales de la televisión abierta y los periódicos de mayor tiraje, todos al servicio incondicional del poder, hacen gala de su hipocresía desinformativa, poniendo el acento en los saqueos, desmanes y quemas de supermercados, farmacias y tiendas; destrozos y sabotajes en la red del Metro, algunos de ellos de sospechosa ocurrencia…

Omiten la fuerza y extensión de las protestas sociales en contra del gobierno derechista; asimismo, los asesinatos y vejámenes contra civiles, por parte de la policía y la soldadesca drogada, esgrimiendo la manida coartada de supuestas provocaciones. Es decir, la amenaza de una olla que se golpea versus una AK6 manejada por un energúmeno acorazado.

Cincuenta muertos, cientos de torturados, miles de heridos que no figuran en las “informaciones” de la gran prensa amarilla. Se ha impedido al director del Instituto de Derechos Humanos el ingreso a los centros asistenciales de salud, negándole toda información fehaciente sobre muertos y lesionados.

Menos mal que contamos con las redes sociales y medios no vendidos al sistema, para informarnos de la realidad que estamos viviendo, que supera con mucho las débiles y erráticas respuestas del poder ejecutivo y sus ridículas medidas de mitigación ante la conmoción nacional. Porque un incendio de esta magnitud no se apaga con gasolina, ni con tanquetas ni con la más despiadada de las represiones, invocando, como hace la derecha extrema, al fantasma de Augusto Pinochet.

Por su parte, el parlamento chileno está dando un triste espectáculo, alejado de la gente, como ha sido su tónica durante veinte años, enfrascados sus miembros a sueldo en descalificaciones e insultos mutuos, ignorando las reales aspiraciones y necesidades del pueblo.

Y aunque “Carlos Marx esté muerto y enterrado”, hoy en día, Sebastián Piñera, exhausto y aterrado ante la amenaza de las “hordas marxistas”, parece repetir lo cantado por Serrat en un tema memorable:
-“Amo, se nos está llenando de pobres el recibidor”.
-“Diles que el señor no está, que anda de viaje y que no sabes cuándo va a regresar…”

Mientras tanto, Chile seguirá ardiendo. ¿Hasta cuándo?