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VIGILANCIA SÓLIDA Y LÍQUIDA EN LAS FRONTERAS

VIGILANCIA SÓLIDA Y LÍQUIDA EN LAS FRONTERAS (1): La antesala del sueño americano es la pesadilla mexicana

Estados Unidos y México, como su comparsa, han creado en la frontera un corredor de vigilancia, sólida y líquida, que amalgama drogas, terrorismo e inmigrantes. México ha empeñado su soberanía al convertirse en una plataforma para que operen directamente en su territorio los organismos estadounidenses anti-drogas, anti-terroristas y anti-inmigrantes patrullando, investigando, asesorando, amasando información, presenciando interrogatorios y torturas. Tres divinas agencias y un solo gobierno verdadero.

José Luis Rocha
www.envio.org.ni/abril2015

Las políticas diseñadas para repeler a los inmigrantes tienen concreciones “sólidas” y “líquidas” en los operativos de vigilancia -a menudo más teatrales que eficaces-, ejecutados para extender las fronteras.

VIGILANCIA “SÓLIDA” ANTI-INMIGRANTES: EL MODELO PANÓPTICO

La vigilancia sólida echa mano del panóptico: una arquitectura que posibilita vigilancia, calabozo y monitoreo, encierro y control. Según el sociólogo Zygmunt Bauman, el modelo panóptico está vivo, goza de buena salud y ha sido reforzado electrónicamente, pero ha dejado de ser el patrón universal de dominación. No es el principal ni el más utilizado, pues está restringido a las prisiones, psiquiátricos, campos y otras instituciones. Ya no se busca incapacitar los cuerpos. El panóptico clásico se observa en los márgenes: las áreas urbanas donde los pobres están segregados y donde, bajo el pretexto de promover el bienestar en sus hogares, son sometidos a una forma de vigilancia punitiva y penetrante.

Eso es lo que Loïc Wacquant llama “panopticismo social”. Se ejerce mediante la colaboración del brazo social del Estado con su puño coercitivo. Un ejemplo “normal” es el patrullaje en barrios como el Jorge Dimitrov y el Reparto Schick en Managua, El Gallito en la zona 3 de Guatemala, el Barrio Medina en San Pedro Sula, El Sitio en Tegucigalpa y San Jacinto y Lourdes en San Salvador.

En Nicaragua, como parte de su trabajo comunitario, fusionando labor social con vigilancia punitiva, la Policía Nacional realiza un visiteo casa por casa para monitorear a las PIP (Personas de Interés Policial), que son la contrapartida de las VIP (Very Important People). Otro ejemplo de este modelo son las campañas de vacunación que realizan médicos a sueldo de la CIA en Pakistán para captar ADN y direcciones de sospechosos de terrorismo.

VIGILANCIA “LÍQUIDA”: EL MODELO BANÓPTICO

Cuando los pobres escapan de sus barrios y huyen de sus países, los esfuerzos de vigilancia añaden otra estrategia: el banóptico, que se aplica a los marginales globales. Este neologismo, acuñado por Didier Bigo, viene de ban (exclusión), se refiere a una vigilancia estricta y se ejerce mediante la elaboración de perfiles con tecnologías informáticas.

David Lyon explica que el banóptico es un dispositivo que “muestra quién es aceptado y quién no, creando categorías de personas excluidas, no sólo por un determinado Estado-nación, sino por un conglomerado amorfo y no unificado de poderes globales. Y ese conjunto opera virtualmente, utilizando bases de datos interconectadas, para canalizar los flujos de datos”. Las leyes y los procedimientos burocráticos singularizan a un grupo para someterlo a un tratamiento específico.

El banóptico cumple dos funciones: construye la exclusión y le aplica medidas. En la terminología de la filósofa feminista Judith Butler podemos decir que se trata de una exclusión performativa: se construye al grupo de excluidos al momento de aplicarle cierto tratamiento. Las medidas administrativas los someten para etiquetarlos y ese sometimiento es generador de un grupo debidamente clasificado.

CENTROAMERICANOS: ETIQUETADOS CON CRITERIOS RACIALES

Los criterios para etiquetar suelen ser raciales, según el sociólogo Oscar Gandy. Estos criterios y medidas administrativas son parte de la racialización, un término que el antropólogo Nicholas De Genova emplea para enfatizar los procesos mediante los cuales los significados y distinciones atribuidos a la raza vienen a ser producidos y continuamente reproducidos, y están siempre enmarañados con relaciones sociales y conflictos, de manera que retienen una importancia duradera porque sus formas específicas y su significado sustantivo son eminentemente históricos y mutables.


Los chistes, las bromas y las imágenes diseminadas en canciones, relatos y películas son vehículos de los estereotipos de la racialización. El banóptico permite reproducir y ensanchar esas racializaciones de origen artesanal hasta que alcancen mayor sofisticación y se conviertan en herramientas de la burocracia que busca construir un universo ordenado: una nación que no sea una aleatoria colección de individuos, sino una coherente comunidad de ciudadanos.

En esa comunidad imaginada de ciudadanos, los mexicanos -y ahora los centroamericanos- son factores que de diversas formas a lo largo de la historia han jugado un papel en el ordenamiento jerárquico racial estadounidense. De Genova ha estudiado a los mexicanos como ubicados en el fuego cruzado de la polaridad entre blancos y negros que establece la economía racial estadounidense. En las últimas tres décadas a los mexicanos se han sumado los centroamericanos, que son subsumidos en un grupo que los antecede: migrar a los Estados Unidos los somete a una racialización como mexicanos y a similares medidas de control y de rechazo: los somete al panóptico y al banóptico.

PANÓPTICO Y BANÓPTICO: DIFERENCIAS

Bauman sostiene que “la aparición entre las masas globales de exiliados, refugiados, demandantes de asilo -o de pan y agua- podría incluso estimular ambos tipos de tecnología de la vigilancia”. Pero los mecanismos y efectos de cada una son diversos.

El panóptico se ocupa de mantenerlos dentro y encerrados. El banóptico los repele lejos. El panóptico disciplina en el confinamiento. El banóptico excluye con medidas de seguridad. La violencia física solía acompañar al panóptico, que implicaba contacto visual -aunque asimétrico- y físico. El banóptico privilegia el contacto informatizado: se basa en la clasificación meticulosa de poblaciones en categorías destinadas a tratamientos distintos. El panóptico es útil para controlar a los ya identificados y confinados.

Para contener la migración son más útiles los dispositivos banópticos porque su función “es detectar cuanto antes a aquellos individuos que muestran signos de no querer comportarse como es debido o que planean abrir una brecha en esos modelos”.


Los que más desafían ese control son los migrantes y los coyotes. Por eso las leyes sobre el tráfico ilegal y su diseminación a través de organismos como la OIM y las agencias de Naciones Unidas, que operan bajo el lustroso barniz de una heroica campaña contra la trata, forman parte del alargado brazo jurídico y organizacional que ejecuta el banóptico y busca someter a esos desobedientes.

CUANDO LAS FRONTERAS SON BASES DE DATOS

La complementación del panóptico con el banóptico no es un mero valor agregado. Supone una transformación cualitativa porque resitúa la vigilancia en el terreno de la modernidad líquida que constituye el paradigma del que Bauman se vale para explicar las especificidades de lo que otros llaman postmodernidad, modernidad tardía, sociedad del riesgo o capitalismo cognitivo.

Se sitúa en ese terreno, en parte porque su ejercicio está deslocalizado. Según David Lyon, “el poder de la vigilancia, tal y como lo ejercen la administración, los estamentos policiales y las corporaciones privadas” es más líquido: las fronteras nacionales ya no sólo tienen un emplazamiento geográfico, sino que también están en bases de datos.

Estas bases son ubicuas. Levitan en el ciberespacio. Lyon sostiene que “aunque la parafernalia de los puntos de control y las oficinas de inmigración y aduanas pueden estar en las propias fronteras físicas, la utilización de bases de datos remotas y de redes de telecomunicaciones significa que el control crucial -y efectivo- ocurre extraterritorialmente, o al menos en muchos lugares cuya existencia es inmaterial”. A menudo -de forma dramática pero no exclusiva en el caso de los drones no tripulados- se trata de una vigilancia remota que agiliza el proceso de actuar a distancia y separa a los vigilantes de las consecuencias de sus acciones. Finalmente, es una vigilancia donde el procesamiento de datos está automatizado. Se ha puesto en las invisibles manos de la estadística y el software que producen clasificaciones de personas con criterios raciales.

UNA DINÁMICA QUE DESHUMANIZA AL VIGILANTE Y AL VIGILADO

El estigma que Erving Goffman estudió como generado durante el contacto directo entre personas -estigmatizados y normales que interaccionan íntima o impersonalmente, puntual o habitualmente-, se convierte aquí en un estigma cibernético. No es la reacción de un ser humano ante una particularidad con carga social, sino la reacción que podría tener una máquina detectora de metales. Y aunque se trata de detectar elementos de una identidad social (Goffman prefiere este término al de “estatus social” porque en los estigmas -y también en la vigilancia- importan los atributos personales como la honestidad, y no sólo atributos de estatus como la ocupación), como el estigma por definición consiste en creer que la persona con un estigma no es del todo humana, estamos ante una dinámica de doble deshumanización: en vigilante y vigilado actúa el proceso.

La humanidad se reduce a unas categorías. El vigilante es un sistema y el vigilado queda reducido a un amasijo de atributos, de aquellos que la clasificación de la migra le atribuya mediante un desmembramiento y selección de rasgos: trigueño, con bolsa o mochila, con botas o tenis... Lyon sostiene que el tratamiento estadístico y a través de medios clasificatorios “pueden ‘des-figurar’ al Otro al seleccionar sólo las categorías programadas”.

Por eso podríamos decir que los dispositivos clasificatorios crean el estigma al desfigurar. Goffman decía que el estigma es una relación especial entre el atributo y el estereotipo. En el banóptico tenemos unos procesadores que, guiados por el estereotipo, construyen un atributo de individuos y grupos poblacionales al clasificarlos.

Esa voluntad de clasificación, según Bauman, tiene su origen en la convicción de que el progreso es un viaje hacia la perfección, un apremio que define a la modernidad y para cuya consecución tiene que “erradicar, destruir y deshacerse de numerosos seres que no podían ser integrados en un esquema perfecto del mundo”. Quizás ése sea el sentido del capricho 43 de Goya: el sueño de la razón produce monstruos.

UNA BUROCRACIA DESPERSONALIZADA

Los tres rasgos del banóptico -deslocalización, actuación remota y automatización- devienen en el producto más cabal de la impersonalidad del gobierno burocrático, según la famosa caracterización de Hannah Arendt: “La burocracia o el gobierno de un intrincado sistema de agencias en el cual hombre alguno, ni uno ni el mejor, ni pocos ni muchos, puede ser responsabilizado, podría ser propiamente llamado el gobierno de nadie”.

La automatización, la distancia y la deslocalización le quitan pasión al control, lo despersonalizan. Lyon menciona una organización meticulosa y una eficiencia mecánica de la operación que consiguen la cuidadosa separación del burócrata y su víctima. Es un proceso aséptico que despersonaliza y crea una asimetría de la transparencia: “A medida que el poder se mueve con la velocidad de las señales electrónicas en la fluidez de la modernidad líquida, el grado de transparencia crece para unos y disminuye para otros”. Esto exacerba los desbalances de poder en la era digital. Se refuerza así la impersonalidad y se pavimenta el terreno para que los burócratas tomen distancia de las consecuencias de sus acciones.

Pero veremos que, como con acierto observó David Lyon, todavía existe e importa la vigilancia sólida porque, aunque el poder es global y extraterritorial, la política sigue siendo local e incapaz de actuar a un nivel planetario. Para compensar esa debilidad de la vigilancia las fronteras se han extendido hacia el interior y hacia el exterior de cada Estado-nación.

LA FRONTERA DE ESTADOS UNIDOS EMPIEZA EN MÉXICO

En el mundo post 9/11 en el que expertos y políticos de las democracias liberales asumen que la seguridad es un valor medular amenazado por el terrorismo global, las políticas migratorias tienden a construir fronteras más gruesas. Hacia el interior, el Estado aplica la tecnología militar en las zonas desérticas próximas a la frontera, emprende operativos nacionales de espionaje que conculcan elementales derechos ciudadanos y rompe la barrera entre lo público y lo privado cuando se apropia de información privada para rastrear a delincuentes y terroristas.

Hacia el exterior, el gobierno de los Estados Unidos ha tenido un éxito rotundo en transnacionalizar la (in)seguridad por medio de una serie de alianzas militares y diplomáticas que le permiten un patrullaje a distancia. No sólo se trata de las revisiones en los aeropuertos y las redes policiales globalizadas. No se trata sólo de las técnicas biométricas que permiten disciplinar y castigar más allá de las fronteras.

En el terreno del narcotráfico, los operativos de fumigación sobre el Putumayo son los más emblemáticos de esa extensión de las fronteras. En lo que toca a las migraciones, algunos territorios se asemejan a las zonas de amortiguamiento de las reservas forestales: ahí se pueden instalar algunos colonos, pero sabiendo que ésa es una zona bajo estricta vigilancia para evitar que elementos extraños penetren en la reserva.

México cumple esa función en el proyecto de vigilancia antiinmigrante de los Estados Unidos. Por eso, y porque es un territorio que cruzan los centroamericanos, empiezo por ahí este recuento de la vigilancia fronteriza de los Estados Unidos. La liquidez y la solidez de la vigilancia se combinan para hacerla más ardua y fértil en daños colaterales, pero ¿la hacen más efectiva? ¿De qué mecanismos se vale para acrecentar su poder de acopio de datos, persuasión y punición?

MÉXICO: 3 MIL 600 KILÓMETROS DE UNA FRONTERA LETAL

Para alcanzar su meta en Estados Unidos la mayoría de los centroamericanos indocumentados deben atravesar México, la gigantesca “frontera vertical” de 3,600 kilómetros encorchetada entre los ríos Suchiate y Bravo. Su recorrido es una especie de ordalía que no satisface al gobierno estadounidense ni a las huestes xenófobas, en la que los migrantes se juegan la vida pulgada a pulgada.

Esa frontera expandida está erizada de peligros letales. México es el país donde algunos estiman que a diario ingresan 2 mil armas desde el liberalizado mercado estadounidense hacia las diestras manos siempre prestas al combate de los narco-sicarios. Es el país donde durante la presidencia de Calderón una persona fue asesinada cada hora. Donde los funcionarios de la Procuraduría General de la República -la institución que desde 1947 fue designada para combatir el tráfico de drogas- figuran en las nóminas de los cárteles con salarios mensuales de entre 150 mil y 450 mil dólares.

México es el país donde las altas plazas policiales se venden en millones de dólares a los gerentes del narcotráfico y los policías de a pie tramitan con los capos el permiso para secuestrar en sus plazas a cambio de una modesta comisión.

En ese país el Estado adiestra y paga cursos en el extranjero a policías de élite que terminan como mercenarios de la narco-industria. Sólo en 2011, en Tamaulipas y Nuevo León, la Secretaría de Defensa Nacional ubicó 21 corporaciones policiales al servicio de Los Zetas. México es el país donde Concepción Moreno, de El Ahorcado, Querétaro, fue condenada a seis años de prisión por alimentar a migrantes centroamericanos. Ahí los migrantes son víctimas, nos dice el legendario periodista Julio Scherer, de “un avispero de malhechores protegidos por placas y disfrazados con las ropas y los modos del poder”. Y aunque la mayoría de los migrantes centroamericanos provengan de la región que el experto en crimen organizado Edgardo Buscaglia llama “el triángulo de la muerte” (El Salvador, Honduras y Guatemala), un triángulo que engulle las mejores intenciones y donde los capos mexicanos han extendido sus dominios, los peligros del tránsito por México superan el terror que muchos de ellos han presenciado.

México es a ojos vista un colador de migrantes. Una de las mejores herramientas del banóptico estadounidense. La selección de migrantes que se llevó a efecto en Ellis Island de 1892 a 1924 tiene hoy lugar en todo el territorio mexicano de manera más brutal y con los salvajes ribetes de la selección natural. Por eso, “frontera vertical” es una expresión cuya eficacia descriptiva va mucho más allá de las evocaciones metafóricas. Complementa la teoría del banóptico.

EL VÍNCULO ENTRE EL LIBRE COMERCIO Y LA VIGILANCIA MILITAR

México es una frontera en al menos dos sentidos: uno formal y otro informal, según el talante de los proveedores de control territorial que los migrantes enfrentan. En sentido formal, México es frontera porque extendió a su territorio la ilegalización de las migraciones y la implementación de los operativos anti-inmigrantes que han caracterizado las políticas estadounidenses de las últimas décadas. Y lo hizo precisamente al ritmo de las exigencias de Washington, en un impúdico vasallaje que hiere el orgullo nacional de numerosos mexicanos.

Ejerciendo una suerte de gobernanza mundial en un intento de control del narcotráfico que -como el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz señalara en el caso de las políticas financieras del FMI- no se cuida en absoluto de los bienes públicos globales, la DEA se ha constituido en una agencia transnacional que impone operativos y coordina directamente cuadrillas policiales del Estado mexicano.

Estados Unidos creó un corredor de vigilancia y el gobierno de México sumó su territorio a ese corredor para que Estados Unidos pudiera desplazar su frontera geopolítica hacia el sur y creara un perímetro de seguridad alejado del territorio estadounidense y de la infraestructura del Complejo Industrial Militar.

El Tratado de Libre Comercio ha sido la piedra angular de una estrategia que entreteje el libre comercio y los intereses de la vigilancia militar. El subproducto, según el analista mexicano Juan Manuel Sandoval, son “medidas copiadas o made in USA, deviniendo así México en un país-frontera, es decir, la frontera entre América del Norte y el resto del continente”. El Plan México o Iniciativa Mérida y la Iniciativa de Seguridad Regional Centroamericana (CARSI) en contra del narcotráfico son algunos instrumentos para que México cumpla sus funciones de zona de amortiguamiento.

EL HORROR QUE HA PROVOCADO “LA GUERRA CONTRA LAS DROGAS”

Desde sus primeros pasos, el gobierno de Calderón (2006-2012) dio señales de sumisión a los dictados de Washington al permitir la extradición de 15 capos. Cuando declaró la guerra a las drogas, en un vano intento por legitimar un acceso a la silla presidencial colmado de impugnaciones, Calderón puso las calles y los derechos ciudadanos en manos del ejército con los funestos resultados que la periodista Marcela Turati documentó en Fuego cruzado: las víctimas atrapadas en la guerra del narco.

La guerra de Calderón se saldó con la detención de unos cuantos capos menores y 46 mil asesinados que el ex-comandante guerrillero salvadoreño Joaquín Villalobos saludó como inevitables efectos y muestras de una lucha exitosa: “La actual expansión y multiplicación de la violencia no ocurre por crecimiento del crimen organizado, sino por su debilitamiento y fragmentación”.

Los costos de convertirse en una prolongación de la frontera estadounidense y someterse a los dictados de Washington, colocando las riendas del control territorial en manos de un aparato coercitivo corrupto y dispuesto a todo tipo de trapacerías para mejorar sus indicadores de cumplimiento, fueron denunciados ampliamente por Human Rights Watch: torturas cuya impunidad campea por la complicidad de jueces y dictámenes médicos, desapariciones forzosas llamadas “levantones”, que luego se transforman en “falsos positivos” -civiles secuestrados, asesinados y presentados como agentes del narcotráfico-, ejecuciones extrajudiciales presentadas como daños colaterales y el hábito consuetudinario de implantar evidencia para inculpar inocentes.

ANTI-DROGAS, ANTI-TERRORISMO Y ANTI-INMIGRANTES

Los migrantes se cuentan entre las víctimas del atenazamiento de los controles, fruto de la militarización de la vigilancia y de un tratamiento del crimen organizado que no quiere distinguir entre el coyote que pasa la frontera con una docena de centroamericanos y el capo que trasiega toneladas de cocaína. Ambas son mercancías ilícitas y como a tales se las trata.

Estados Unidos, y México como su comparsa, han creado un corredor de vigilancia que amalgama drogas, terrorismo e inmigrantes, una trenza derivada de la que forman la guerra, el terrorismo y la lucha contra el crimen. En defensa de la soberanía, México empeña la suya al convertirse en una plataforma para que operen de forma directa los organismos estadounidenses anti-drogas, anti-terroristas y anti-inmigrantes: tres divinas agencias y un solo gobierno verdadero.

Patrullando, investigando, asesorando, amasando información y presenciando interrogatorios y torturas, en 2011 había más de 500 agentes estadounidenses en México, entre Boinas Verdes, DEA, CIA y Department of Homeland Security. No menos de 40 eran empleados del Immigration and Customs Enforcement (ICE) y 100 del Transportation Security Administration.

En ese caldo espeso de imposiciones estadounidenses, por Acuerdo del Poder Ejecutivo del 18 de mayo de 2006 se ungió al Instituto Nacional de Migración -a 13 años de su creación- como instancia de seguridad nacional, condición que lo obliga a integrar sus bases de datos a los sistemas de seguridad y a proporcionar información sobre “actos tendentes a consumar espionaje, sabotaje, terrorismo, rebelión, traición a la patria y demás delitos en contra de los Estados Unidos Mexicanos dentro del territorio nacional”.

Los migrantes se han convertido en un elemento bajo la lupa y escrutinio de la seguridad nacional mexicana en el marco de esos servicios de frontera extendida que el gobierno mexicano concede a Estados Unidos como contraprestación por el intercambio comercial, los convenios para trabajadores migrantes temporales, las relaciones financieras y la asesoría técnica.

Como efecto de la fronterización de México tenemos que entre 2001 y 2014 el Instituto Nacional de Migración de México ha deportado a 1 millón 642 mil 452 centroamericanos: 767 mil 707 guatemaltecos, 575 mil 811 hondureños, 275 mil 581 salvadoreños y 23 mil 353 nicaragüenses. Se ha desempeñado con mayor eficacia que sus colegas del ICE, que en el mismo período deportaron alrededor de 864,493 centroamericanos.

EN LA VIGILANCIA GLOBALIZADA SUBYACE FASCISMO

La frontera vertical funciona. Duplica los excluidos por la vigilancia y la contundencia del banóptico para mantenerlos lejos. El banóptico estadounidense extiende en México el área de expulsión más allá de la franja fronteriza convencional al constituir jurídica y militarmente una frontera de 3,600 kilómetros. Bauman nos recuerda que “Estados Unidos trasladó a sus agentes de inmigración de las puertas de desembarque de los aeropuertos al punto de embarque”.

El experto en relaciones internacionales Didier Bigo analizó la esencia de esta situación cuando escribió que la globalización de la seguridad que Estados Unidos y sus aliados han diseminado tras el 9/11 está diseñada para hacer de las fronteras nacionales unos artefactos obsoletos e imponer la colaboración a otros actores del área internacional. Al mismo tiempo, sostiene Bigo, hace obsoleta la distinción convencional entre el universo de la guerra, la defensa y un orden y estrategia internacional, y, por otro lado, un universo del crimen, la seguridad interna, el orden público y las investigaciones policiales.

Esto explica la creación de redes policiales globalizadas y las funciones policiales asignadas a los cuerpos militares. Y también explica la mezcla de la noción de guerra con lo criminal. Por eso Bigo acuña el término de “complicidad global de la dominación” como un concepto que da cuenta del fascismo que subyace a esta globalización de la vigilancia, instrumento del proyecto neocolonial que exporta libertad y combate el mal.



MIGRANTES: MERCANCÍA APETECIBLE PARA LOS NARCOS

La migración centroamericana hacia Estados Unidos ocurre en este contexto de expulsiones, de globalización de la seguridad y de mancuerna entre policía en pie de guerra y ejército policiaco. Por eso el éxito del control territorial -o la tenacidad de los migrantes que se empeñan en burlarlo- no se puede medir solamente en números de deportados, sino también en el desconocido número de quienes regresan aterrados y por su propio pie y en los que no hacen el intento por el efecto disuasorio que tiene un territorio en guerra. La frontera vertical que es México ejemplifica sin fisuras un banóptico con zonas fronterizas alargadas.

México es también frontera vertical en un sentido informal que urge viviseccionar. Este sentido informal está ligado a la globalización de la seguridad, pues surge de las oportunidades mercantiles que -paradójica, pero consistentemente- la vigilancia globalizada abre al crimen organizado.

Dicho en palabras de Buscaglia: “Una tercera desventaja que existe en México es la proliferación del tráfico de migrantes hacia Estados Unidos, así como la trata de personas. Estos problemas serán difíciles de resolver sin la participación del gobierno de Estados Unidos, pues los excesos regulatorios a la migración legal en ese país generan una demanda excedente de trabajo que es cubierta por la delincuencia organizada que opera en territorio mexicano. Éste es un ejemplo de cómo una dinámica binacional fomenta a todas luces la existencia y el crecimiento de la delincuencia organizada transnacional”.

Mi hipótesis es que la creciente ilegalización de los movimientos migratorios transmutó a los migrantes en mercancía apetecible, pero que también hubo cambios en las empresas del narcotráfico que incentivaron esa apetencia.

Después de los golpes asestados a los cárteles colombianos -primero al de Medellín, luego al de Cali y finalmente al del Norte del Valle-, los cárteles mexicanos asumieron el rol de socios capitalistas que antes tenían los colombianos. Al socio capitalista le corresponde pagar la cocaína al proveedor y esperar los resultados de las ventas. Debido a que el tráfico de drogas tiene un flujo lento por su dependencia de las ventas al por menor en forma de crack y es enlentecido por su carácter subterráneo, se requiere cierta liquidez que puede provenir de un acumulado por narcoactividades o de otras fuentes.

Y también ocurre que células pequeñas de narcos, que buscan posicionarse en ese mercado, necesiten otras fuentes de fondos como capital semilla. Una de esas fuentes ha sido el prolongado saqueo de Pemex, con gigantescas pipas e incluso oleoductos que ordeñan las existencias de la empresa paraestatal hacia expendios legales en Texas. El cártel negro, que costó el exilio en Alemania a su autora Ana Lilia Pérez, denuncia -entre otras muchas estrategias ejecutadas con la complicidad de altos y bajos empleados de Pemex- una red de subcontratistas de Pemex que en Tabasco eran fachada del cártel del Golfo y células de Los Zetas que en Tamaulipas expropiaban a compañías proveedoras de servicios a Pemex.

LAS REMESAS Y LAS EXTORSIONES

Otra de las fuentes es el dinero de los migrantes centroamericanos. En 2009 la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México calculó que Los Zetas y otros grupos ligados al narcotráfico habían obtenido una ganancia anual de 50 millones de dólares mediante el secuestro y extorsión de migrantes, fundamentalmente centroamericanos, por quienes pedían rescates de entre 1,500 y 5,000 dólares. El promedio de los montos exigidos era de 2,500 dólares por persona.

Esos 50 millones -atisbaron Los Zetas et al.- debían ser apenas un pellizco a los 12 mil millones de dólares de remesas que en 2008 habían enviado a sus países de origen los migrantes centroamericanos. Como el pago de las extorsiones se realiza por medio de bancos y de las típicas agencias de transferencia de remesas, son contabilizadas como remesas mexicanas, pero apenas fueron el 0.2% de los 25,415 millones de dólares de remesas que llegaron ese año a México.

Fueron también un monto minúsculo comparado con las decenas de miles de millones de dólares que maneja el narcotráfico mexicano o con los 3 mil millones que los narcos mueven anualmente en la región centroamericana. Pero no hay duda de que el fruto de estas extorsiones son ingresos de importancia vital para más de una célula de narcotraficantes.


LOS ZETAS: LOS MÁS TEMIDOS DE TODOS

Los secuestros son popular y mediáticamente atribuidos a Los Zetas, cuyo núcleo original estaba formado por desertores de un cuerpo élite militar: nacieron como el pronosticable reciclaje de los Grupos Anfibios de Fuerzas Especiales (GAFES). Son otro subproducto de la Guerra Fría: más de un tercio de sus fundadores fueron aplicados alumnos en la School of the Americas en Fort Benning.

En círculos oficiales se cree que el nombre se debe a una antigua frecuencia de radio de la Policía Federal Judicial. Otros piensan que alude a la inicial del nombre del fundador: Zeferino Cuéllar. Pero cuando le preguntaron “¿Por qué Zetas?” a Heriberto Lazcano (el Z-3), tercero al mando y también fundador del grupo, respondió: “Porque después de la zeta no hay nada”.

Sus tácticas de reclutamiento son efectivas. La mañana del 14 de abril de 2008, en Reynosa aparecieron mantas con este mensaje: Grupo operativo Los Zetas te quiere a ti, militar o ex-militar. Te ofrecemos buen sueldo, comida y atenciones a tu familia. Ya no sufras maltratos y no sufras hambre. Nosotros no te damos de comer sopas Maruchan. Su llamado trasciende las fronteras: en los últimos años se han fortalecido con desertores del ejército de Guatemala, los llamados Kaibiles.

Surgieron en 2002 como sicarios al servicio de Osiel Cárdenas Guillén, quien fuera el hombre fuerte en el Cártel del Golfo de México. En 2007 se independizaron y explotaron sus vínculos con los altos mandos policiales y los militares -cantera de gran parte de sus reclutas- para disputarle la plaza a la que fuera su casa matriz, erigiéndose en la empresa criminal más temida en México.

NARCOS: SECUESTRADORES Y ASESINOS DE MIGRANTES

Periodistas y activistas por los derechos humanos han documentado que los agentes de migración venden a los migrantes centroamericanos a Los Zetas. Si no pueden pagar o no colaboran, los eliminan.

Eso ocurrió en la masacre de San Fernando, Tamaulipas, nos recuerda Roberto Saviano en su libro Cero Cero Cero: “Es el 24 de agosto de 2010. Setenta y dos inmigrantes clandestinos, procedentes de Sudamérica y Centroamérica, intentan cruzar la frontera estadounidense en Tamaulipas. Apiñan a los ilegales en una granja y empiezan a matarlos. Uno a uno. No han pagado el “peaje” por atravesar la frontera en su zona o, mucho más probablemente, no se han plegado a las exigencias de Los Zetas: que trabajen para ellos”.

Los secuestradores cobran en metálico o en mano de obra: “Si no tienes los 1,500-2,000 dólares necesarios para pagar al coyote, puedes compensarlo metiendo coca en el equipaje”. Sin descartar estos móviles, conviene considerar la tesis de Rodolfo Casillas, uno de los más acuciosos investigadores sobre migración: las ejecuciones son puniciones y actos ejemplarizantes cuando el coyote no paga la plaza.

Por múltiples razones los narcos han estado asesinando migrantes. El escándalo estalla cuando aparecen los cadáveres apilados en fosas clandestinas. En 2010 se descubrió una decena en Sonora, Campeche, Nuevo León, Guerrero, Chihuahua y Quintana Roo. En Durango y San Fernando sólo en 2011 se encontraron 500 cadáveres en narcofosas. La primera masacre en San Fernando dejó 72 muertos. La segunda sumó 193 cadáveres distribuidos en 47 fosas. Después de esos macabros hallazgos, inspirados en un peculiar sentido del humor, vecino del culto a la Santa Muerte, algunos jóvenes colgaron en Facebook: “Ven, San Fernando te espera con las fosas abiertas”.

La publicidad no conviene porque “calienta la plaza”: la llena de policías y conflictos. Por eso algunos capos ordenan eliminar los cuerpos a los que ya se les eliminó la vida. En el otro extremo de la frontera mexicano-estadounidense, el cártel de Tijuana tenía una técnica infalible para disolver el rastro de sus víctimas. Santiago Meza López, apodado “El Pozolero” en alusión al típico estofado de carne mexicano, confesó haber desintegrado al menos 300 cuerpos en sosa cáustica. Los Arellano-Félix le pagaban 600 dólares a la semana.

GOBIERNO DE PEÑA NIETO: UN DESAPARECIDO CADA DOS HORAS

Las colosales dimensiones de la industria de secuestros, extorsiones y asesinatos apenas se empiezan a conocer. Los registros oficiales suministraron un dato a principios de 2015: 9,384 mexicanos desaparecidos en los primeros 22 meses del gobierno de Peña Nieto. En el sexenio de Calderón hubo seis desaparecidos al día. En el de Peña Nieto un mexicano desaparece cada dos horas.

De 250 casos de desaparecidos documentados por Human Rights Watch entre 2007-2013, 56% (140) fueron desapariciones donde participaron agentes estatales de forma directa o indirecta al brindar apoyo o aquiescencia: infantería de marina y policía local o federal. Esas cifras no incluyen a los migrantes, sobre cuyos secuestros las cifras tienden a la subestimación por razones obvias: en México la mayoría no tienen familiares o amigos que interpongan denuncias.

Con base en las declaraciones de compañeros de viaje y sobrevivientes, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México había documentado, en los seis meses que van de abril a septiembre de 2010, un total de 214 secuestros a grupos de migrantes: 11,333 víctimas. Los declarantes ante la Comisión -al igual que quienes lo hicieron ante Human Rights Watch- mencionaron la complicidad de agentes del Instituto Nacional de Migración y de las policías federal, estatal y municipal.

El periodista José Reveles señaló que policías y agentes migratorios fueron responsables directos de 3 mil “secuestros de indocumentados con fines de extorsión, robo, violación sexual, tortura y finalmente asesinato”. La Bestia -el tren que muchos migrantes usan para atravesar México- a menudo frena cientos de metros antes de la estación para facilitar el secuestro de migrantes.

“NO SABÍAMOS QUIÉN ERA QUIÉN”

Todo este modus operandi fue explicado con detalles por Calixto Mendoza, oriundo de Cojutepeque, El Salvador: “Al aproximarnos a Reynosa, antes de llegar a la terminal de buses, un policía federal le hizo parada al bus y le dijo al chofer que se desviara porque en esa calle no se podía pasar. Salimos a otro sitio desconocido. Nomás nos bajamos del bus, nos cayeron unos carros algo raros. Yo pensaba que era la policía. Empezaron a golpearnos y nos dijeron: ‘¿Ustedes saben quiénes somos nosotros? ¿Cuál es la clave que traen?’ Nosotros no tenemos clave, les dije, somos unos salvadoreños que venimos a cortar fruta. ‘Aquí no se trabaja en nada de eso. Aquí sólo se trabaja de matar o vender droga’. Y seguían preguntándonos y pegándonos.

Entonces de repente vimos que venía una patrulla de policía. Corrimos y le hicimos parada. El policía se paró y nos dijo: ‘No tengan miedo, muchachos. Ellos son buenas personas y les van a ayudar a ustedes’. Ya no sabíamos quién era quién. Todos estaban de acuerdo ahí. Nos amarraron, nos metieron en un carro y nos llevaron a la misma ciudad de Reynosa. Nos encerraron en una casa donde había 15 perros. Había 30 mujeres y 200 hombres. Nos dijeron: ‘Aquí se van a estar hasta que su familia pague su rescate. Si se pasan de 15 días, los vamos a ir matando uno por uno. El que tenga teléfono de sus familiares, que los llame para que paguen su rescate. Ustedes verán: si quieren vivir llamen a su familia. Si no, dense por muertos ya’”.

“LOS NARCOS NOS TIRAN DE CARNADA”

“Los babosos ésos pasan bien mariguaniados todo el tiempo. Yo pensé que, primero Dios, en cualquier rato nos iban a soltar. Pero después de una semana hasta nos dejaron de dar una sopa con arroz y ceniza, la ceniza de la marihuana. Un día llevaron a uno vendado de los ojos y amarrado. Lo hincaron y dijeron: ‘Esto les va a pasar a ustedes si no llaman a su familia’. Y ahí mismo lo mataron en frente de nosotros. Le pegaron dos balazos y dijeron: ‘Nosotros somos del cártel del Golfo. No estamos jugando con ustedes’.

Casi todos se estaban yendo. Iban pagando los mil quinientos dólares. Mi hermana me prestó el dinero. Y ellos me fueron a aventar a la frontera y dijeron que si quería que me ayudaran a cruzar yo tenía que llevarles un maletín. No me hice cargo del maletín porque ya sabía que podían caerme cinco años de cárcel.

Entonces nos dividieron: un grupo como de siete con maletín por un lado y un grupo como de treinta sin maletín por otro lado. Ellos lo que hacen es tirarnos a nosotros sin maletín de carnada para que la migra nos siga y ellos puedan pasar la droga. Cuando migración nos está siguiendo, ellos pasan bien tranquilos todo lo que quieren llevar”.

Calixto vende ahora DVD piratas por la calles de San Salvador para pagar la deuda con su hermana.

TAMBIÉN LOS NARCOS GESTIONAN EL MODELO BANÓPTICO

Vínculos entre criminales y policías, presiones para obtener un rescate, el asesinato como herramienta de persuasión y finalmente la instrumentalización como “mulas” de la droga. Con este procedimiento los secuestros y extorsiones van destilando los 50 millones de dólares o más.

Despreciables para la macroeconomía y la narcoeconomía, son significativos para la miríada de células de narcos que establecen -según John Baily, profesor en Georgetown- una relación con las grandes narcomarcas -como Los Zetas y el cártel del Golfo- semejante a la que tienen los franquiciados con McDonald: pagan una comisión a la casa matriz por el derecho a usar un nombre que “vende” por sí mismo. Para los migrantes el resultado es un régimen de terror que complementa la vigilancia estatal.

Como los más sofisticados gestores del banóptico estatal, los narcos también echan mano de las nuevas tecnologías para realizar las extorsiones: hurtan celulares, monitorean cabinas telefónicas empleadas por migrantes para anotar números telefónicos, acceden a las bases de datos de la policía y de las autoridades migratorias para tomar el pulso a los flujos y rutas de migrantes. Los dispositivos de vigilancia trabajan para los narcos. Y éstos prestan un servicio a las políticas anti-inmigrantes como factores de disuasión.

¿UNA LIMPIEZA SOCIAL?

Existe otra tesis sobre los asesinatos de migrantes que no está reñida con la anterior. Entrevistado por el periodista José Reveles, el General José Francisco Gallardo, criminalizado y encarcelado de 1993 a 2002 por haber propuesto un Ombudsman dentro del ejército mexicano, declaró sobre los secuestros y asesinatos de migrantes: “Yo lo veo más bien como una limpieza social que está ejecutando el Estado mexicano, cumpliendo con una política de Estados Unidos de impedir a toda costa el trasiego de migrantes que quieren llegar, pasando por México, hacia Estados Unidos. Lo que tenemos es la implementación de una política de shock… Tengo conocimiento de casos en que personal militar y delincuentes han dicho ante un juez que ellos saben que hay organizaciones racistas estadounidenses y agentes oficiales que les pagan por migrante ejecutado, desaparecido o que no dejen cruzar la frontera, no importa el método”.

De ser esto cierto, estaríamos ante una versión más letal de la frontera extendida y del largo alcance del banóptico. Por ser fuente de fondos y mano de obra para los narcos o por ser víctimas del alargado brazo de la xenofobia, el resultado en 2010 fue el secuestro de cinco migrantes cada dos horas en esa frontera.

AUNQUE EL MIEDO ES EL MENSAJE...

Parafraseando al escritor italiano Leonardo Sciascia, uno puede escapar de Los Zetas, pero no del cálculo de probabilidades. Esta consideración nos permite palpar el potencial disuasivo que el banóptico formal, reforzado por el informal, adquiere en esa frontera extendida que son los Estados Unidos Mexicanos. La vigilancia del Instituto Nacional de Migración es reforzada y convertida en un colador más efectivo por la vigilancia del narcotráfico, que de hecho no pondría interés en los migrantes si éstos no hubieran sido convertidos en mercancía cotizada por las políticas que aplica el Instituto Nacional de Migración.

La simbiosis de esas dos entidades cristaliza en una política de stopping immigration by terrorization, una estrategia donde el miedo es el mensaje. Y sin embargo, la migración ha continuado. Un migrante hondureño me dijo por qué: “El hambre es más fuerte que el miedo”.


Continuará...

MIEMBRO DEL CONSEJO EDITORIAL DE ENVÍO. INSTITUTO DE SOCIOLOGÍA-PHILIPPS DE LA UNIVERSIDAD DE MARBURG.

El genocidio olvidado del pueblo armenio

Fátima Subeh
www.publico.es/240415

BEIRUT. - Sin parar de llorar, lo único que salía de su boca eran balbuceos. Las pocas veces que intentaba hablar de lo que había sufrido, el anciano, testigo directo del horror, no conseguía darle coherencia a sus palabras. En 1920, Diarbaker Pakradouni tenía apenas ocho años. Junto a su madre y sus hermanas dejó atrás Armenia y empezó una nueva vida en Líbano. Su padre había sido asesinado durante el inicio del genocidio que hoy, pasado un siglo, la comunidad internacional se resiste a reconocer.

Ashod Pakradouni, nieto de Diarbaker, un joven libanés armenio de 25 años, habla de su abuelo con admiración. "Jamás podré olvidar, ni mostrar respeto hacia alguien que no reconozca lo que sucedió. Sería como si negaran mi existencia y la de mi familia, es una cuestión de identidad. Soy una consecuencia directa del genocidio", sentencia.

Ashon participa en todo tipo de actos reivindicativos a favor del reconocimiento. Su padre es diputado del partido armenio libanés Tashnag. Su lucha le ha causado ya algunos problemas. Hace pocos años el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, fue recibido en Beirut por dirigentes políticos libaneses. "Colocaron una pancarta en la plaza de los mártires del centro de la ciudad en el que se podía leer 'Bienvenido Erdogan'. Fuimos a quitarla y la policía intervino. Acabamos a golpes", cuenta.

Los armenios formaban parte de una de las minorías religiosas (cristiana) dentro del Imperio Otomano musulmán. Eran considerados ciudadanos de segunda, tenían menos derechos en las cortes islámicas y pagaban más impuestos que el resto de la población. La pugna entre Rusia y Alemania durante la Primera Guerra Mundial, y el apoyo de parte de la comunidad armenia hacia los rusos, despertó un remolino de odio y desconfianza entre el imperio y sus dirigentes.

Aún así, no fue hasta el 24 de abril de 1915 cuando los Jóvenes Turcos, el entonces partido gobernante, dio el primer paso hacia el exterminio. Ese día, 235 miembros de la comunidad armenia de Estambul, miembros de la élite cultural armenia, entre los que había filósofos y grandes pensadores, fueron arrestados y asesinados.

A partir de entonces una nueva ley obligaría a todos los ciudadanos de origen armenio a ser deportados a la fuerza en largas caminatas a través del desierto de Deir iz zor.(Siria). En su mayoría, mujeres niños y ancianos. Sin provisiones y vigilados por fuerzas militares turcas, fueron muriendo en masa, asfixiados por el calor, o derrotados por el cansancio, el hambre y la sed. Entre 1915 y 1923 murieron entre un millón y medio y dos millones de armenios.
Cartel con el año de inicio del genocidio y el número de muertos.

Turquía y la política de negación

Historiadores de diferentes nacionalidades, que han analizado a fondo la cuestión armenia, han llegado a la misma conclusión. Consideran que lo que ocurrió no fue una consecuencia más de la Gran Guerra, como alega el gobierno turco, sino un plan de exterminio estudiado, con motivos racistas, y con el único objetivo de destruir al pueblo armenio.

De hecho, en los últimos años periodistas turcos han sido arrestados por atreverse a nombrar en público la palabra maldita. Hace apenas una semana el papa Francisco enfurecía a las élites turcas con sus declaraciones a favor del reconocimiento.

Este viernes, Armenia acoge a dirigentes políticos de todo el mundo en un gran acto conmemorativo por los cien años del genocidio. Al mismo tiempo, el Gobierno de Erdogan ha invitado a representantes de todos los países a Ankara para celebrar el centenario de la batalla de Galípoli (bombardeo de buques ingleses y franceses sin éxito contra los fuertes otomanos). Un gesto considerado por muchos como una clara provocación y como una prueba más de la política de negación que los dirigentes turcos han adoptado siempre.

"Turquía y sus aliados nunca van a reconocer lo que pasó porque la aceptación traería consecuencias. Se tendría que indemnizar al pueblo armenio económicamente y se abriría el debate de si debería devolver las tierras que arrebató a los armenios o no", opina Lilit Alvayan. Esta joven estudiante, criada en España en un pueblo de la sierra madrileña, es bisnieta de una de las supervivientes, Mari, una armenia de Bitlis, un pueblo al este de la actual Turquía, que escapó con apenas seis años en un barco rumbo a Francia. Lilit cuenta que su bisabuela fue adoptada por la directora del orfanato donde acabó, ya en territorio francés. Antes había perdido a toda su familia en el genocidio.

Huir del horror por segunda vez

Líbano, en el centro de Oriente Próximo, se ha convertido en el anfitrión forzado de refugiados de diferentes nacionalidades. Iraquíes que escaparon de la invasión de EEUU en 2003 o palestinos que dejaron atrás sus casas tras la ocupación de Israel , viven en campos de refugiados en los suburbios de Beirut. Ahora la historia se repite con los sirios obligados a huir de la guerra, como Akim de 17 años, de origen armenio. Sus familiares sobrevivieron al genocidio y emigraron a Alepo. Ahora, él mismo ha tenido que vivir el horror en sus propias carnes. Su familia no es la única que ha sufrido el exilio por segunda vez.

Residen en Bourj Hammoud, un barrio de la capital libanesa donde viven la mayoría de los descendientes de los refugiados armenios. La cultura armenia se ha conservado en todos sus rincones. Banderas con los colores rojo, naranja y azul cuelgan de las paredes. El armen se escucha entre sus ciudadanos mucho más que el propio árabe, el idioma oficial de Líbano. Durante todo el mes de abril Bourj Hammodd ha estado preparándose para el centenario de este viernes. 

Maria Dosseman es una joven armenia nacida en Líbano hace 27 años. Trabaja como diseñadora gráfica. Ella se siente libanesa, aunque no olvida sus orígenes. "El sectarismo y el popurrí de culturas que forman Líbano te ayudan a comprender otras formas de vida", dice. Ha viajado a Ereván, la capital de Armenia, para celebrar la conmemoración. Ella, que defiende que a pesar de las disputas no quiere tener como enemigo "ni a Israel ni a Turquía", opina que es necesario mirar hacia adelante. "No podemos anclarnos en el pasado, tenemos que seguir y dejar atrás el odio. Quiero pasar página", concluye.


Una beatificación alejada del pueblo

Luis Van de Velde
www.religiondigital.com/290415

Claro, será la gran celebración oficial de la beatificación de Monseñor Romero, pero él mismo, él que dijo que resucitaría en el pueblo salvadoreño, ¿estará presente ahí la vigilia en catedral, en el estadio o en las calles hacia el Salvador del Mundo? A lo mejor extrañe esta pregunta. Trato de encontrar piezas para una respuesta...

Recuerdo que Monseñor Romero dijo que no volvería a estar presente en un acto oficial del Estado y que no deseaba a ningún funcionario estatal en las celebraciones de la Iglesia hasta que se aclarara de fondo el asesinato de Rutilio Grande y sus compañeros. Aunque no lo dijo así, se puede añadir... hasta que aclaren de fondo el asesinato de los otros sacerdotes, religiosas, catequistas, y tantos miles de salvadoreños/as. Sin embargo el Estado salvadoreño no ha resuelto esos crímenes (de lesa humanidad!!). El ejército no quiere abrir sus archivos.

Hace unos días regresó (expulsado de los EEUU) todavía un ex director de la guardia nacional y ex ministro de defensa... y entró paseando, casi triunfante, recibido por sus súbditos: a tus órdenes mi general!!! La ley de amnistía sigue vigente e impide hasta la investigación de todas las violaciones a los derechos humanos durante los años de represión y guerra.

Sin embargo, el 23 de mayo, altos funcionarios del estado salvadoreño y de otros países, estarán ahí, en un lugar privilegiado y especialmente vigilado y cuidado. El anterior y el actual presidente han "pedido" perdón por ciertos crímenes, pero la verdad no ha podido surgir: los responsables no han sido juzgados, las victimas siguen con sus heridas,... Ahí estarán también los señores/as embajadores. ¿Estará Monseñor Romero presente en ese acto con tantos altos funcionarios públicos?

La celebración presidida por cardenales, arzobispos, obispos y en presencia de más de mil sacerdotes, y unos 300,000 laicos/as, será un acto religioso, por supuesto solemne, pero lejos del pueblo. La conferencia episcopal aparecerá unida (ya no dividida como hace 35 años en contra de Monseñor Romero). Todos los sacerdotes y todas las religiosas y religiosos se unirán en esa fiesta religiosa. El pueblo podrá "ver" la ceremonia (una misa tradicional con la declaración oficial de la beatificación) a distancia, de lejos, a través de pantallas grandes por las calles y en el estadio Flor Blanca, y por televisión. Será con cantos tradicionales y si cantan algo sobre monseñor Romero serán de los cantos nuevos y adaptados para que se hable de él como el ejemplo de amor a Dios y al prójimo. Será el gran rito religioso ejecutado por varios príncipes de la iglesia romana, la jerarquía,...
"El pastor tiene que estar donde está el sufrimiento", dijo el 30/10/1977. El mensaje será dirigido a "todos" sin distinción para que "nos amemos" así como Monseñor Romero dio su vida por amor. No van a inquietar a nadie, no van a tocar la conciencia de nadie, no van a provocar crisis en nadie. Y las grandes mayorías presentes en las calles estarán cantando y aplaudiendo. Recuerdo que dijo: "Una iglesia que no provoca crisis, un Evangelio que no inquieta, una palabra de Dios que no levanta roncha como decimos vulgarmente, una palabra de Dios que no toca el pecado concreto de la sociedad en que está anunciándose, ¿qué Evangelio es ése?

Consideraciones piadosas muy bonitas que no molestan a nadie, y así quisieran muchos que fuera la predicación. Y aquellos predicadores que por no molestarse, por no tener conflictos y dificultades evitan toda cosa espinosa, no iluminan la realidad en que se vive, no tienen el valor de Pedro de decirle a aquella turba donde están todavía las manos manchadas de sangre que mataron a Cristo. ¡Ustedes lo mataron! Aunque le iba a costar también la vida por esa denuncia, la proclama. Es el evangelio valiente, es la buena nueva que vino a quitar los pecados del mundo." (16/4/1978) ¿Estará presente ese Monseñor Romero, ese profeta valiente del Evangelio, el próximo 23 de mayo?

"La Iglesia se predica desde los pobres y no nos avergonzamos nunca de decir: la Iglesia de los pobres, porque entre los pobres quiso poner Cristo su cátedra de redención" (24/12/1978). El espectáculo religioso, el gran culto religioso de la beatificación de Monseñor Romero, costará un dineral. A lo mejor nunca se sabrá cuánto haya costado de verdad. En las iglesias romanas se hace colectas para juntar dinero para ese magno evento. El estado invertirá una enorme cantidad de dólares. Hasta no me extrañaría que algunos empresarios grandes aportan una buena cantidad de dinero por la causa de la beatificación. Las líneas áreas, los buses regionales y nacionales y los hoteles harán un gran negocio con tantos "peregrinos"(¿).

Será una ceremonia donde no se ve la vida de los pobres, donde no se oye la voz de los pobres, donde no se visualiza el rostro de los jóvenes asesinados, ni de los migrantes en el desierto, donde no se sentirá las lágrimas de los familiares de los policías y soldados asesinados. No se recogerá el clamor del pueblo y el dolor de tanto crimen. Tampoco se escuchará la voz profética que denuncia la pobreza y la miseria, la exclusión social y económica de las mayorías. Pero él dijo: "Los pobres han marcado el verdadero caminar de la Iglesia. Una Iglesia que no se une a los pobres para denunciar desde los pobres las injusticias que con ellos se cometen, no es verdadera Iglesia de Jesucristo" (17/2/1980). Uno se pregunta: ¿de qué Romero estarán hablando?

La celebración del 23 de mayo es un acto religioso oficial preparado y organizado en coordinación entre la jerarquía de la Iglesia romana y el estado. Se hablará de la gran alegría, de la fiesta por el salvadoreño más conocido en el mundo entero, por el "primer" salvadoreño declarado beato oficialmente, del "fervor religioso" al estilo de las procesiones de semana santa y la bajada. Será la máxima expresión eucarística presidida con tanta solemnidad religiosa. Centenares de sacerdotes habrán recibidos a los penitentes que desean confesarse y les darán la comunión (también en el estadio!).

Pero me pregunto: ¿habrá conversión? ¿Los ricos presentes se convertirán compartiendo su riqueza para que pueda ser distribuida entre todos y todas? ¿Los pobres creerán en los pobres para organizarse solidariamente en la conquista de la justicia? ¿Los políticos y gobernantes presentes empezarán a "servir al pueblo" en vez de servirse del pueblo? ¿Los jueces y fiscales presentes se convertirán en administradores de justicia sin corrupción? ¿Los dueños de los medios de comunicación y sus empleados se convertirán para ser centinelas de la verdad en vez de instrumentos ideológicos del sistema neoliberal? ¿Los pobres se convertirán en micrófonos de Dios? ¿Los sacerdotes y los obispos y cardenales presentes se convertirán para vivir su ministerio como Monseñor Romero lo ha hecho? Sospecho que habrá mucha euforia religiosa, pero poca conversión verdadera, de hechos!!! Sospecho que será como "las luces camperos" en cercanía de navidad: oooh!... qué bonito! un ratito y luego se apagan y todo está oscuro de nuevo. ¿Estará Monseñor Romero presente ahí?

Ojalá que todo eso pase muy pronto, para que la voz de Monseñor pueda volver a sonar con claridad en las comunidades eclesiales de base, en congregaciones cristianas, en las luchas por la justicia, la verdad, la libertad, la solidaridad, la vida, en las organizaciones populares, en algún periódico que desea "sentir con el pueblo" y tratar de hablar como hablaría Monseñor Romero hoy, en alguna protesta frente a la embajada USA para exigir que dejen de intervenir en nuestro pueblo, en cooperativas que sí creen que es posible cooperar para vivir mejor,...

Ahí estará monseñor Romero presente cuando se glorifique a Dios en la defensa de vida digna de las y los pobres. Recordando las palabras del Resucitado para sus hermanos: que vayan a Galilea y que ahí lo encontrarán. Así será con Monseñor Romero, nuestro San Romero de América. No nos quedemos con las tres chozas de la celebración del 23 de mayo, sino "bajemos, hay que trabajar" (19/11/1978). Solamente hablando como él habló, actuando como él actuó, orando como él oró, lo encontraremos!!!


El obispo Raúl Vera en una marcha acompañando a las madres de indocumentados desaparecidos

Entrevista con Raúl Vera
Renzo D´Alessandro

México, el país más destruIdo de la tierra
A lo que apuesta el capitalismo neoliberal es a la desaparición de parte de la humanidad

–¿Qué evoca en usted su estancia en Chiapas?

–Lo que aprendí aquí, en medio de los hermanos mayas, choles, tzotziles, tzeltales y tojolabales. Aquí vi una diócesis que don Samuel organizó espléndidamente y cuyo trabajo pastoral y evangelizador se realizó bajo el espíritu del Concilio Vaticano Segundo. Antes de llegar aquí, me decían que en Chiapas “se idealizaba a los indígenas”, pero la realidad es que quienes hablaban así sólo justificaban su racismo, ya que no conocían al mundo indígena más que por las películas de la India María. Tenían la mentalidad del indigenismo que piensa que los indígenas deben abandonar su lengua, valores, costumbres y relaciones con la tierra, el agua y el bosque.

Don Samuel decía, cuando el levantamiento zapatista: “Si estos hermanos quieren entrar en México a vivir con su cultura y su riqueza es porque saben lo que le pueden aportar a este país.”

–En ese contexto, ¿existen las condiciones para la construcción de un diálogo que cree un nuevo pacto social y de paz con el Estado?

–No. Aquí el diálogo va a ser entre los ciudadanos. Desgraciadamente no tenemos Estado mexicano, ese es nuestro problema. El diagnóstico que resultó de las preaudiencias y audiencias del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) presenta pruebas fehacientes de la situación de usurpación que hace el Estado mexicano en contra de la población. Entonces no vamos a dialogar con un Estado, o mejor dicho, con un equipo de gobierno deshonesto, que no está cumpliendo con sus obligaciones sino, al contrario, destaza la Constitución con sus reformas estructurales para que vengan a saquearnos.

¿O acaso no llenaban de elogios en Inglaterra al señor Peña Nieto por sus reformas estructurales? Es igual que Walter Raleigh, el pirata de Isabel I: así va a ser recordado, por llevar el título del “pirata de la reina”. El diálogo es entre nosotros. ¿Qué vamos a dialogar con ellos? ¡Queremos redactar la Constitución que necesitamos nosotros, el pueblo!

¿Cómo vamos a llegar? Mediante el Artículo 39 de la Constitución, que establece una vía pacífica para tener el gobierno que queremos. Tenemos que plasmar las bases que rijan el pacto social, las relaciones que tenemos con nuestra tierra, propiedades, petróleo, energéticos, metales, y especialmente con nuestro maíz. No van a regirnos leyes como las que le están dando a Monsanto la propiedad intelectual del maíz criollo para que mañana, si le encuentran a un campesino maíz criollo en su casa, lo terminen encarcelando porque ya es Monsanto la dueña de la patente del maíz que domesticaron nuestros pueblos originales.

Vamos a llegar mediante el plebiscito, el referéndum, la revocación del mandato, la consulta popular y los consejos ciudadanos presentes, y no con esos equipos de poder fácticos como el Instituto Nacional Electoral. Queremos llegar a una elección popular con nuestros representantes populares, que serán los que hagan y conformen una asamblea constituyente. No queremos la participación de los partidos políticos que han mandado cantidad de bazofia a las Cámaras, y han puesto en el [Poder] Ejecutivo a gente deshonesta y truhán que se ha dedicado a desviar el poder para que seamos despojados.

–¿En qué se parece el proceso del Nuevo Constituyente con el que implicó la preparación y la construcción de los Acuerdos de San Andrés?

–En que es un diálogo con el pueblo. Los diálogos de San Andrés se pararon. Mientras se estuvo hablando de derechos y cultura indígena, de cosas que, decían algunos, “les interesan a esos inditos”. Hasta el día de hoy los pueblos originarios no son sujetos de derecho, son simples objetos de derecho. La ley indígena hoy no es otra cosa que un planecito de Sedesol para seguir dando maicito, lechita y tonterías.

Es necesario reconstruir los distritos electorales para que cada uno de los grupos y las familias dispersas en la República tengan una representación en las Cámaras. Siempre discutieron que no podría haber un cuarto nivel de gobierno, pero ¿no dice el Artículo 2 de la Constitución que somos una nación plural? Ni siquiera llevaron a la Constitución esa ley, pero se mantenían en el diálogo, aunque ya empezaban a hacer su estrategia contrainsurgente de guerra de baja intensidad con los paramilitares matando y echando fuera a los hermanos de sus comunidades, con el fin de quitarle el agua al pez para que se muriera.

Pero, además, gastando un dineral, porque para atacar a los 15 mil sublevados, atacaron a los otros 85 mil. ¡Magnifico!, eso les diría Estados Unidos, que les vendía las armas y era el que proveía de todo. Es entonces cuando se empieza a hablar de democracia y de justicia, y surge la reflexión de que la estructura de México es la que tiene que cambiar.

Entonces empezamos a pensar en una nueva Constitución, porque no quisieron que desde aquí surgiera un camino hacia un nuevo México para que se integraran no solamente los hermanos, sino todos los mexicanos que estaban afuera. Hoy México está en hambre, en miseria, en violación de los derechos humanos, todo el país está como estaba Chiapas en esos días.

–Pero entonces, ¿cómo se articula la propuesta del Nuevo Constituyente con el contenido y método de otras propuestas, como la Sexta Declaración de la Selva Lacandona?

–Bueno, no hemos hecho nosotros ese ejercicio. Ese lo van a tener que hacer nuestros hermanos, pero las experiencias previas por supuesto que van a ser un abono. Aquí no se trata de que un grupo va a avasallar, se trata de que todo el pueblo sea consciente. No vamos a decir: “ah, ellos ya lo hicieron, entonces vamos a hacer lo mismo” o “como ya lo hicieron entonces les copiamos todo”. Si algo nos enseñó el camino que realizaron aquí los pueblos de Chiapas –que fue una organización de la Iglesia, aquí lo hizo la Iglesia–, es que no queremos que un grupo avasalle. Aquí la gran riqueza que le dio fuerza a este movimiento, no sólo a nivel nacional sino mundial, fue el sujeto social que aquí se creó. Y si algo nos pueden dar los pueblos originarios a este proceso es la riqueza humanística que tienen.

–¿Cuál sería la diferencia de su concepción del sujeto social en este proceso, respecto de la que tuvo en su momento don Samuel Ruiz?

–Son lo mismo, es el ser humano, es un amor libre, crítico, capaz de tener una cultura de servicio en el ámbito político, que entiende que la tierra es de todos, que esta casa es la casa de todos. Hay valores universales que vienen en el Evangelio, porque aquí lo predicó Samuel Ruiz: “Yo lo único que anuncio es el Evangelio, no tengo nada que ver con el capital, ni con el marxismo. El Evangelio es de por sí liberador del hombre”; punto y se acabó. El concepto del hombre que tiene el Evangelio es universal, no estamos inventando un hombre diferente, es el mismo que tiene la capacidad de organización social y comunitaria de nuestros hermanos que están por tradición preparados para hacerla.

–¿Cómo se articularían los resolutivos del tpp y el proceso del Constituyente con otros procesos de base, por ejemplo los Espejos zapatistas, los acuerdos entre el CNI y el EZLN?

–No hay ningún problema. El tpp no es un grupo que creó un movimiento, lo que hizo fue someter a juicio a partir de acusaciones al gobierno mexicano en torno a la victimización que están generando en este momento los mecanismos gubernamentales y las víctimas que crea este sistema injusto en el que estamos.

El tpp hizo una revisión orgánica de esa injusticia a través de los muchos sectores que escuchó. Lo que estamos haciendo es seguir el legado de la sentencia final, las acusaciones y la descripción del período espantoso que vive México, el país más destruido de la tierra. El tpp es la visión y la identificación de las causas comunes que ahí surgen. Es todo, es una iluminación para que nosotros tengamos un camino a seguir, que no es distinto del camino a seguir que están buscando todas estas personas. O sea, no hay ningún problema, estamos unidos porque tenemos enfrente al mismo enemigo de la vida, de la paz y de la justicia en que se ha convertido en este momento el gobierno mexicano.
–¿Considera realmente que en México existe el capital humano para poder lograr un nuevo Constituyente?

–El capital humano que ya existe ahí está. Lo tenemos que organizar y también nos tenemos que dar tiempo para generar ese capital en donde todavía no existe. Por eso nos estamos proponiendo formar cuadros ahí en las aldeas, los parajes, las rancherías, los barrios. Ese es un camino de crecimiento como ciudadanos críticos que quieren participar en la construcción del país.

El empoderamiento viene del pueblo que dice: “Yo dicté esta Constitución, es mía, no me la dieron esos señores.” ¿Qué se piensan? ¿Que les dimos el derecho a hacer leyes de todo tipo, incluyendo la porquería que nos están dando ahora con la Ley Federal del Trabajo, la Ley de Aguas? Es vender y vender, porque a lo que le apuesta el capitalismo neoliberal es a la eliminación de una parte de la humanidad.

La razón fundamental es que no quieren en la Tierra más gente que consuma energía, porque no están dispuestos a rebajar su nivel de vida. Si empezamos a compartir la energía que la Tierra produce para todos, vamos a tener que vivir más modestamente, y el uno por ciento de los habitantes de la Tierra quiere seguir en el lujo y en el despilfarro. ¡Esa es la raíz del capitalismo neoliberal! Eliminar a la gente porque no quieren abandonar el lujo en el que siempre han vivido.


Francisco o las ambigüedades

Maciek Wisniewski*
www.jornada.unam.mx/100415

Pedro o las ambigüedades es una novela experimental de Herman Melville. Publicada aún en el aura del éxito de Moby Dick, en principio fue rechazada, por su enigmático e inaccesible estilo (y motivos homosexuales); décadas después fue redescubierta por la crítica y tratada como una joya de ficción sicológica.

Con el papa Francisco (heredero de San Pedro) ocurre algo al revés: desde el principio (casi) todos aplaudieron su estilo y lenguaje directo; pero conforme pasa el tiempo –el 13 de marzo se cumplieron dos años desde su investidura– sus pronunciamientos resultan cada vez más confusos y sus gestos cada vez más efímeros.

Mucha de esta ambigüedad viene de los tiempos cuando Francisco aún era Bergoglio (véase: El Papa de todas las ambigüedades, en La Jornada, 7/4/13), una particularidad que en vez de desaparecer con el cambio de nombre se volvió recurrente en su pontificado.

A pocos días del cónclave, Juan Gelman (1930-2014), el poeta argentino a contrapelo de la euforia que contagió aun a la gente antes crítica a Bergoglio (como Adolfo Pérez Esquivel), recordó una rara historia que tuvo con él en los años 90, cuando aún era arzobispo de Buenos Aires.

Tratando de averiguar algo sobre la suerte de su nieto (o nieta, aún no sabía; en 2010 por fin encontró a Macarena) fue a entrevistarse con él. Su respuesta: No puedo hacer nada. Pero más tarde, declarando como testigo en el juicio por el robo de bebés, Bergoglio puso a Gelman como ejemplo de sus amplios esfuerzos en la búsqueda de los nietos, y aseguró que seguía en contacto con el poeta.

Nunca volví a verlo y por ninguna vía supe de sus presuntas gestiones ni de su falta de éxito, escribió Gelman, poniéndole un nombre a esta actitud –ambigüedad– y lamentando que tan fácil pasan al olvido los costados oscuros del papa Francisco (Página/12, 25/3/13).

Decir una cosa y luego otra. O no decir nada. También le pasa.
Como eso de que este gran defensor de los derechos humanos –que siempre hacía todo para boicotear la búsqueda de justicia en Argentina– nunca dijo nada (¡sic!) sobre los 30 mil desaparecidos durante la guerra sucia (1976-1983). Aún no se ha enterado, dice Rubén Dri, teólogo y ex cura tercermundista (Agencia Paco Urondo, 8/1/14).

O decir demasiado.

Como eso de que se animó a justificar lo injustificable saliendo en defensa de Pío XII, que nunca dijo nada sobre el Holocausto y la suerte de los judíos exterminados por los nazis: Fue el contexto de su tiempo, dijo (La Vanguardia, 12/6/14).

¿Hablaba sólo del silencio de Roncalli, papa germanófilo para quien Stalin, no Hitler, fue la principal amenaza a la civilización europea? ¿O fue también una voz en su propio caso de silencio ante el genocidio a manos de los militares-trogloditas que –según ellos– defendían del comunismo a la civilización occidental? Desde luego también fue el contexto de su tiempo.

Hasta aquí la historia. Miremos al presente:

• Si bien todos (casi) aplaudieron su apertura hacia los homosexuales (Quién soy yo para juzgar...), pocos notaron que no tocó en absoluto la doctrina sobre el tema; o que comparó las personas trans, con... las armas nucleares –¡sic!–, ambos igualmente peligrosos para la humanidad, o llamó a abolir la ley del matrimonio igualitario en Francia (2015), cosa que no logró parar en Argentina (2010).

• Si bien hay quienes dicen que este es un papa feminista (¡supersic!), su visión hacia el papel de la mujer es igual de progresista que la de... Juan Pablo II; o peor, juzgando por lo que piensa de la teoría de género (el nuevo bogeyman de la Iglesia): una colonización ideológica comparable con nazismo y fascismo (¡sic!).

• O esto: Nadie ha hecho más que la Iglesia en la lucha contra la pederastia, dice Francisco (Corriere della Sera, 5/3/14), a lo que se antoja contestar simplemente que nadie ha hecho más para generar y luego encubrir estas prácticas.
• Y –last but not least– una frase que sintetiza el maquiavelismo de Bergoglio y su afán de reinventarse en la piel de Francisco: Jamás he sido de derechas (La Civiltà Cattolica, 20/9/13). ¿No? ¡Viejo zorro! Los engañaste a todos. A la junta que pensaba que eras uno de los duros, al kirchnerismo que pensaba que eras un líder de la derecha peronista y a los curas tercermundistas que creían que estabas en contra de sus ideas cuando hoy resulta que a escondidas simpatizabas con ellos.

Pero lo más ambiguo de Francisco es la brecha entre las expectativas que genera y los hechos. ¿Tiene más razón la gente como Dri que asegura que la suya es la misma Iglesia de Juan Pablo II y Benedicto XVI, sólo con otro ropaje (idem), o los que dicen que la suya es la misma Iglesia del Concilio Vaticano II (1962-1965) y sus principios renovadores?
Hasta ahora tuvimos el sínodo de obispos donde Francisco orquestó un crash test entre conservadores como él y los sectores más retrógrados –en la Iglesia post wojtyliana ya no hay izquierda– pero el resultado fue sólo mucho polvo y vaguedades; él mismo aseguró que no fue tocado ningún punto de la doctrina de la Iglesia (La Nación, 7/12/14). Falta la segunda ronda (en octubre), pero ¿de veras alguien cree que por ejemplo en las cuestiones de la sexualidad Bergoglio irá más allá de la encíclica Humanae vitae (1968) con la que Pablo VI frenó la apertura post concilio?

Para eso –y en general para reformar la Iglesia– se necesitaría un debate y una efervescencia teológica como la que hubo en los años 60, que Francisco no es capaz, ni está dispuesto a suscitar. No es un teólogo (ni tiene buenos teólogos); es un pastor que ofrece sólo gestos y soluciones ad hoc (como el trato más humano a los homosexuales).

No es poco, pero no alcanza para cambios duraderos. Él mismo dice que su pontificado será breve de cuatro o cinco años ( El País, 13/3/15); y después de dos apenas, sigue preparando su asalto al poder. Así su apertura corre riesgo de quedarse en lo anecdótico.

Y ahora un golpe así: la prensa italiana revela que el Papa, este campeón de austeridad personal... engordó; too much pizza y postres argentinos (La Jornada, 3/4/15). Parece que por fin los lobos de la curia se infiltraron al hotel de Santa Marta (y su cocina), dejando al desnudo –de una vez por todas– a Francisco y/o sus ambigüedades.


* Periodista polaco