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Intentona golpista contra Venezuela

www.adital.com.br/060315

A pesar de todos estos detalles y pruebas aportados por las máximas autoridades venezolanas, los medios de comunicación internacionales han dado poco crédito a este anuncio de intento de golpe de Estado. Esta ‘incredulidad’ forma parte –desde hace quince años– de la estrategia de los grandes medios de comunicación dominantes en guerra contra la revolución bolivariana.

Simpática ave de la fauna amazónica, el tucano (o tucán) es bien conocido por su espectacular pico de vistoso color. Pero también es el nombre de un agresivo "pájaro de acero” fabricado por el constructor brasileño Embraer, cuya denominación militar es EMB 312, y cuyos dos modelos más vendidos son: el T-27 en su versión de entrenamiento, y el AT-27 armado para ataques a tierra. Es una de las aeronaves de entrenamiento más vendidas en el mundo. La aviación militar de Venezuela, por ejemplo, posee una treintena de Tucanos.

Y precisamente uno de esos Tucanos militares, artillado para atacar, debía bombardear el Palacio de Miraflores, en Caracas, el pasado 12 de febrero. Y matar al Presidente Nicolás Maduro. Tenía asimismo por misión atacar el Ministerio de Defensa, destruir el edificio que alberga los estudios del canal de televisión internacional TeleSUR para sembrar el caos y la confusión.

Según reveló el propio presidente Maduro, la intentona de golpe fue desarticulada gracias a la habilidad de los organismos de inteligencia bolivarianos. Ello permitió el arresto de un grupo de oficiales de la aviación y de civiles uniformados. "Se trata –declaró el mandatario venezolano– de un intento de utilizar a un grupo de oficiales de la aviación para provocar un ataque y un atentado golpista contra la democracia y la estabilidad de nuestra patria; es un coletazo del llamado ‘Golpe azul’ (1) de hace un año, en febrero-marzo de 2014”.

Nicolás Maduro contó que uno de los oficiales involucrados estaba "comprometido”, desde el año pasado, con grupos de la ultraderecha venezolana que buscaban generar de nuevo disturbios violentos en el país. El presidente reveló que, después de una serie de investigaciones, las autoridades militares exigieron que ese oficial fuera cesado de las Fuerzas Armadas. "Pero hace unas semanas –explicó el mandatario– varios opositores lo contactaron de nuevo, le pagaron una suma importante en dólares y le confiaron varias misiones. Al mismo tiempo, la embajada de Estados Unidos le concedía un visado con fecha del 3 de febrero, y le garantizaba que, ‘si eso falla, ya sabes, tienes el visado para entrar en EE.UU. por cualquiera de nuestras fronteras’”.

A partir de ese momento –siguió relatando Nicolás Maduro– ese oficial contactó con cuatro compañeros más para ejecutar las misiones "trazadas desde Washington”. Una de ellas consistía en grabar en vídeo unas declaraciones del general de aviación Oswaldo Hernández Sánchez en la cárcel en la que se halla detenido por haber intentado ya dar un golpe de Estado en 2014.

"La orden era grabar un vídeo de este general a quien apodan ‘El Oso’ y, el 12 de febrero, en los actos de conmemoración (2) hacer despegar un avión Tucano y atacar el Palacio de Miraflores, y otros ‘objetivos tácticos’ como el Ministerio de Defensa, el Consejo Nacional Electoral (CNE) y la sede del canal TeleSUR. La orden de iniciar la acción putschista se disparaba en el momento en que un diario de la oposición publicase lo que ellos llamaban el ‘programa de gobierno de transición’” (3).

Por su parte, Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional venezolana, y Jorge Rodríguez, alcalde del municipio Libertador de la capital, aportaron en Caracas, el 13 de febrero pasado, más detalles de la intentona golpista. Ambos dirigentes chavistas confirmaron que los oficiales detenidos habían admitido que la publicación de un "Manifiesto” en la prensa era una de las señales para lanzar la tentativa, cuyo nombre de código era: "Operación Jericó” (4).

Ambos revelaron que, según las declaraciones de los detenidos, los golpistas tenían la intención de "liquidar” desde el primer instante, además de al presidente Nicolás Maduro, a los propios Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez, y a dos personalidades bolivarianas: Tibisay Lucena, presidenta del CNE, y Tareck El Aissami, ex ministro del Interior y actual gobernador del Estado Aragua.

Por otra parte, identificaron, además de al general Oswaldo Hernández, alias ‘El Oso’, a los otros presuntos cabecillas de la conspiración, a saber: el capitán Héctor José Noguera Figueroa; el coronel José Suárez Rómulo; el primer teniente Ricardo Antich Zapata (presuntamente encargado de los contactos con la Embajada de Estados Unidos), y el primer teniente Luis Hernando Lugo Calderón (5).

También mostraron parte del arsenal incautado, en particular armas de alto calibre como fusiles semi-automáticos AR-15, ametralladoras y granadas. Asimismo revelaron que se habían descubierto mapas de la ciudad de Caracas con varios "objetivos tácticos” marcados: el Palacio de Miraflores, los Ministerios de Defensa, del Interior y de Justicia y Paz; el Consejo Nacional Electoral, la Dirección de Contrainteligencia Militar y el canal TeleSUR.

Cabello y Rodríguez designaron como "autores intelectuales” de la intentona golpista y del proyecto de magnicidio a dos personalidades de la oposición: Antonio Ledezma, alcalde metropolitano de Caracas (detenido el pasado 19 de febrero), y Julio Borges, diputado opositor. También afirmaron tener pruebas de la participación de personal de la embajada estadounidense: "Una funcionaria de la embajada llamaba a las esposas de los generales venezolanos y les decía que el nombre de su esposo estaba en la lista de personas sancionadas por el Congreso de los EE. UU. Y que el visado de toda su familia para ingresar en territorio estadounidense había sido invalidado. Buscando crear zozobra en las familias de los oficiales”, explicó Jorge Rodríguez.

El presidente Maduro dijo, por su parte, tener en su posesión el "plan de gobierno” redactado por los golpistas, en el que se eliminaban los poderes públicos y se amenazaba a los cubanos de las misiones de servicio social (salud, educación, deporte). "También hablan –dijo Maduro– de privatizar PDVSA (Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima), de disolver todos los poderes públicos, de suspender las garantías democráticas, de liberalizar el sistema de cambio y de regalar los dólares otra vez a la oligarquía”.

El Presidente añadió que, en ese "Plan de gobierno”, los golpistas "lanzan una amenaza contra lo que ellos llaman ‘los colectivos’ –que nosotros sabemos que es el pueblo venezolano–, anunciando que, cuando lleguen al poder, actuarán contra ellos con toda la fuerza militar. Y a los cubanos de las misiones en Venezuela, les dan veinticuatro horas para presentarse ante las oficinas del nuevo gobierno de facto o ‘se enfrentarán a las consecuencias’(…)”
A pesar de todos estos detalles y pruebas aportados por las máximas autoridades venezolanas, los medios de comunicación internacionales (incluso en América Latina) han dado poco crédito a este anuncio de intento de golpe de Estado.

Esta ‘incredulidad’ forma parte –desde hace quince años– de la estrategia de los grandes medios de comunicación dominantes en guerra contra la revolución bolivariana, para desacreditar a las autoridades bolivarianas. Indiferente a esa hostil actitud, el presidente Nicolás Maduro ha seguido explicando, con perseverancia pedagógica y con toda clase de pruebas, cómo, desde el fallecimiento de Hugo Chávez (hace exactamente dos años), y desde su elección (el 14 de abril de 2014), un "golpe lento” está en marcha para intentar derrocarlo.

Esta vez, el golpe se iba a ejecutar en cuatro fases (6). La primera comenzó a principios del mes de enero de 2015, cuando el presidente Maduro realizaba una larga gira por el extranjero (China, Irán, Qatar, Arabia Saudí, Argelia y Rusia). Esta fase se realizó con el apoyo de sectores del empresariado que impulsaron campañas de acaparamiento de alimentos básicos y productos de primera necesidad, con el fin de crear escasez y malestar, preparando las condiciones para que los ciudadanos salieran a las calles a protestar y a saquear supermercados. Lo cual no se produjo.

En la segunda fase, los grandes medios de comunicación internacionales intensificaron la difusión de reportajes, noticias y artículos que daban una imagen distorsionada de la realidad venezolana. Haciendo creer que, en el país del "socialismo del siglo XXI”, se estaba produciendo una auténtica "crisis humanitaria”. El presidente Maduro denunció, en esta ocasión, el detestable papel desempeñado, en esa fase de la "operación Jericó”, por varios periódicos españoles (El País, ABC).

La tercera etapa debía estar protagonizada por un "traidor”, que, en la televisión y en los grandes medios de comunicación, haría un llamamiento solemne a la rebelión. Aunque el presidente no aclaró quién sería ese "traidor”, alertó a los ciudadanos: "No quiero alarmar a nadie pero estoy obligado a decir la verdad (…) Están buscando a un traidor y pido al pueblo que esté alerta”.

La cuarta fase del golpe es la que se desveló el 12 de febrero, con la participación de un grupo de oficiales putchistas de la aviación militar, financiados desde el extranjero. Entonces se anunciaría el "Programa de gobierno de transición”. Y se enterraría la revolución de Chávez.

Pero incluso en cuatro fases, el golpe fracasó. Y la revolución bolivariana sigue viva.


(1) El ala más derechista de la oposición venezolana –liderada por personalidades ultraconservadoras como Leopoldo López (detenido el 20 de febrero de 2014), Antonio Ledesma (detenido el 19 de febrero de 2015) y María Corina Machado (ex diputada)– lanzó un movimiento llamado "la Salida” que fomentó una suerte de "golpe blando” o "golpe azul” con la intención de derrocar al Presidente Nicolás Maduro mediante la financiación de violentas protestas callejeras (las "guarimbas”) que causaron 43 muertos, 878 heridos e incontables daños.
(2) El 12 de febrero, en Venezuela, es el Día de la Juventud; se conmemora la batalla de la Victoria, durante la guerra de Independencia, en la que unos mil estudiantes de Caracas hicieron frente a las tropas españolas y las derrotaron.
(3) El manifiesto se publicó el 11 de febrero pasado en el diario opositor caraqueño El Nacional, en página 5, con el título: "Llamado a los venezolanos a un acuerdo nacional para la transición”. Léase: http://www.voluntadpopular.com/index.php/ver-noticia/8-noticias/2330-llamado-a-los-venezolanos-a-un-acuerdo-nacional-para-la-transicion
(4) En alusión a la Biblia, y más precisamente al Libro de Josué, donde se cuenta que, cuando Josué, a la cabeza de los israelitas, llegó ante las murallas imponentes de la ciudad de Jericó, Dios le dijo que ordenara a los sacerdotes tocar las trompetas: Cuando todos escuchen el toque de guerra, el pueblo deberá gritar a voz en cuello. Entonces los muros de Jericó se derrumbarán, y cada uno entrará sin impedimento.
(5) Los demás oficiales golpistas serían: la capitana Laided Salazar De Zerpa, alias "Manuelita”; los capitanes Andrés Ramón Thompson Martínez, Nerio Alfonso Cordova Moreno; Carlos Manuel Osuna Saraco alias "Guillermo”; el mayor Cesar Pérez Carrero; el primer teniente Wilfredo Amado Castillo Colmenares; el primer teniente Javier Salazar Moncada; el primer teniente Miguel Ángel Salazar Molina; el primer teniente Carlos Esqueda Martínez; y el primer teniente Jofre de Jesús Pineda Trejo.
(6) Léase, sitio web de TeleSUR, Caracas, 12 de febrero de 2014. http://www.telesurtv.net/news/Gobierno-venezolano-desmantela-atentado-golpista-20150212-0053.html



Brasil: Árboles transgénicos y resistencia campesina

Silvia Ribeiro
www.alai.net/250315

El 5 de marzo de 2015, mujeres del Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MST) y Vía Campesina Brasil protagonizaron la primera liberación comercial de árboles transgénicos en América Latina. Cerca de mil mujeres ocuparon una planta de FuturaGene en Itapetininga, estado de São Paulo, arrancando plántulas de eucaliptos transgénicos de esa empresa, propiedad de la transnacional brasilera Suzano Papel e Celulosa, una de las diez mayores productoras globales de celulosa.

Ese mismo día, 300 mujeres de los movimientos ocuparon las instalaciones de la CNTBio (Comisión Nacional Técnica de Bioseguridad, Brasil), interrumpiendo la reunión que pretendía aprobar la primera plantación comercial de eucaliptos transgénicos, consiguiendo con ambas acciones parar la decisión.  El día anterior, se había realizado una jornada internacional de acciones de protesta en Brasil, Estados Unidos y otros países (Ver más datos en Campaña para detener los árboles transgénicos, stopgetrees.org)

La valiente acción de las mujeres del MST y Vía Campesina tiene repercusiones que van más allá de las fronteras de su país, y forman parte de una creciente resistencia mundial contra este nuevo asalto transgénico a la biodiversidad, la alimentación y los territorios campesinos e indígenas.

Como reporta el Movimiento Mundial por los Bosques (wrm.org.uy) hay cientos de parcelas experimentales de árboles transgénicos, pero la gran mayoría está en Estados Unidos, China, Brasil y Canadá. Solamente China ha aprobado la liberación comercial de árboles transgénicos maderables y esta es la primera vez que se plantea su liberación comercial a gran escala en América Latina.  Varios países del continente tienen investigación y alguna experimentación en esta área, incluyendo a Argentina, Chile, Costa Rica, Uruguay y México.

Según un informe de la Coalición Mundial por los Bosques (globalforestcoalition.org), desde 2007 hay empresas experimentando en campo con eucaliptos y pinos transgénicos en el estado de Guerrero, México, lo cual sería muy grave ambiental y socialmente, pero además ilegal, ya que no existe ninguna solicitud a este respecto en los registros de la Comisión de bioseguridad y organismos genéticamente modificados (Cibiogem) de México, que regula los experimentos en campo.

El MST advirtió que los eucaliptos transgénicos tendrán fuertes impactos negativos sobre los campesinos, la biodiversidad, el agua y la tierra.  Al igual que los transgénicos agrícolas, no son para satisfacer ninguna necesidad de la gente, sino que están diseñados solamente para aumentar las ganancias de las empresas.

Los enormes monocultivos de eucaliptos que ya existen en Brasil, han desplazado miles de familias indígenas y campesinas. Esas plantaciones no permiten que nada subsista dentro o alrededor, debido al uso intensivo de agrotóxicos y a la enorme cantidad de agua que absorben para crecer.  Las plantaciones de eucaliptos son cortadas para procesar en 6-7 años. Luego vuelven a crecer una o dos veces más, pero en 20 años, solo queda un enorme desierto de tocones estériles, el suelo completamente agotado, envenenado y sin nutrientes y las fuentes de agua de los alrededores desecadas.

En varios países, no sólo han desplazado a los campesinos de su tierra, también los vecinos han debido marcharse debido al agotamiento de las fuentes de agua. Dentro de esas plantaciones de eucaliptos no crecen otras especies vegetales ni animales, por lo que los movimientos bien los han llamando “desiertos verdes”.

Los eucaliptos transgénicos de FuturaGene fueron manipulados para crecer en solo 4-5 años, por lo que requieren aún más agrotóxicos y mucha más agua, aumentando dramáticamente la crisis hídrica en las regiones que se plante, donde en muchos lugares, ya es grave.  Además, señala el MST, son una amenaza a los apicultores, mayoría campesinos,  ya que si su miel se contamina de polen transgénico, no sólo deteriora el consumo, además no podrán exportarla.

La contaminación con el polen de cultivos agrícolas transgénicos ya es un problema serio, pero con los árboles transgénicos, por estar emitiendo polen por décadas, a distancias mucho mayores, la situación se vuelve dramática. Las interacciones de ese polen con especies silvestres o cultivadas, así como sobre la biodiversidad, son imprevisibles por el tiempo y distancia que cubren. 
Paradójicamente,  en lugar de que esto lleve a lo sensato, que sería prohibir los árboles transgénicos por sus consecuencias, éste es precisamente el argumento que usan en Brasil las empresas para presionar por la legalización de otra peligrosa tecnología transgénica: Terminator

Esta es otra tecnología transgénica para hacer plantas suicidas, con semillas que se vuelven estériles al contacto con ciertos químicos.  Aunque dicen que es para "controlar" la contaminación con polen de los árboles, lo cierto es que si se permitiera su uso en esta especie, sería una violación de la moratoria internacional contra la tecnología, y abriría la puerta para aplicarla en muchos otros cultivos. 

Para peor, la actual ministra de agricultura de Brasil, Kátia Abreu, defensora de latifundistas y empresas de agronegocios, fue quien presentó (cuando era diputada) la primer propuesta de ley para legalizar la tecnología Terminator en Brasil, donde actualmente está prohibida en la ley de bioseguridad, siguiendo las recomendaciones de la moratoria internacional del Convenio de Diversidad Biológica de ONU; contra su aplicación.

La acción de las compañeras del MST frenó la decisión de la CNTBio en esta oportunidad, pero la amenaza de los árboles transgénicos sigue pendiente y al igual que ha sucedido con otros transgénicos en Brasil, su aprobación afectará en efecto dominó a muchos otros países.
 
A pocos días de esta importante acción, comenzó además a circular en redes sociales de Brasil una amenaza de muerte contra João Pedro Stédile, unos de los fundadores y líderes del MST, ofreciendo dinero a quien lo capture “vivo o muerto”, por ser “enemigo de la patria”. La amenaza, al parecer iniciada en la página de un policía de Río Janeiro, fue repudiada por movimientos y organizaciones de todo el mundo, con la exigencia a las autoridades de que se investigue y castigue a los responsables.
 
En todas partes del mundo, las empresas, medios y autoridades que las encubren, pretenden avanzar impunemente, destrozando la biodiversidad, territorios y medios de sustento de campesinos e indígenas. Por ello es fundamental denunciarlo y mostrar toda nuestra solidaridad contra la criminalización de las resistencias. Sus luchas nos fortalecen a todos.

- Silvia Ribeiro es Investigadora del Grupo ETC

Argentina y Brasil – Derechas gemelas

Emir Sader
www.publico.es/280215

La derecha latinoamericana nunca estuvo tan débil. Pierde sucesivamente elecciones en países como Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Venezuela, El Salvador. Nunca estuvo tanto tiempo desalojada del gobierno en esos países como ha estado en este siglo.

Las trasformaciones sociales llevadas a cabo por los gobiernos de esos países, los avances en los procesos de integración independientes respecto a los Estados Unidos de América (EUA), la recuperación del rol activo del Estado, han llevado al aislamiento de la derecha en la región. El fracaso de los gobiernos neoliberales y su incapacidad de formular otra alternativa, hacen con que paguen el precio de los daños causados por ese modelo y voten en contra de los que lo representan.

Los EUA siempre han jugado con la división y la competencia entre gobiernos de la región para mantener su poder. Fue así, por ejemplo, a lo largo de todo el proceso de renegociación de las deudas de los países, que nunca han logrado hacerla colectivamente.

Golpe durísimo en ese jugo fue la sólida alianza establecida entre los gobiernos de Argentina y Brasil, con la elección de Lula y de Néstor Kirchner para presidir dos de los tres más grandes países de la región. Esa alianza, que nunca fue tan sólida entre Argentina y Brasil, es el eje a partir de la cual los procesos de integración regional se consolidan y se expanden, factor del más grande aislamiento de EUA en América Latina.

Las derechas argentina y brasileña tienen enormes similitudes, porque ambas se han reorganizado alrededor de los dos más importantes gobiernos populares que han tenido esos países en el siglo XX: los de Perón y de Getulio Vargas. Por ello son derechas elitistas, oligárquicas, racistas, antinacionales.

Es la derecha la que intentó tumbar a Vargas en 1954 y lo llevó al suicidio. Es la que tumbó a Perón en 1955 y llevó Argentina a iniciar el ciclo de las acciones militares gorilas en la región. Es la derecha la que dio finalmente el golpe en Brasil en 1964 e instauró la más larga dictadura militar en la región. Es la misma derecha que intentó hacer lo mismo en 1966 en Argentina, pero vio frustrado su golpe. Tuvo que volver a la carga en 1976, para cerrar el círculo de terror de las dictaduras en el Cono Sur.

Es la misma derecha que no se resigna a que sean gobiernos populares – que no por acaso se identifican con los gobiernos de Perón y de Vargas – los que rescaten a Argentina y Brasil de los desastres producidos por la derecha durante las dictaduras militares y los gobiernos neoliberales. De nuevo sienten que la promoción de los derechos de las grandes mayorías populares dan la base de sostén a esos gobiernos y profundizan su odio a esos gobiernos y a sus bases populares.

Los pretextos son similares: la situación económica seria caótica, como si la que han dejado como herencia a estos gobiernos no fuera catastrófica. La corrupción, como si no fueran sus gobiernos militares y neoliberales los que han protagonizado los casos de corrupción más grandes de la historia de esos países, especialmente en los procesos de privatización de los bienes públicos.

Amenazan con nuevos golpes, con impeachment –procesos en los que solo ellos creen -, porque no tienen confianza en obtener mayoría para triunfar en las elecciones, a pesar de contar con el monopolio de los medios de comunicación como su gran triunfo. Lo hacen como forma de intentar desgastar a los gobiernos de Cristina y de Dilma. No tienen formas democráticas, transparentes, de oponerse a los gobiernos de esas dos grande mujeres latinoamericanas, mujeres de trayectoria, de coraje, de compromiso con la defensa de los intereses populares, de sus países y de América Latina.

Ni tienen razones, ni apoyo para cualquier intento de derrumbar a esos gobiernos. De lo que tratan es de poner obstáculos a que los programas sociales de esos gobiernos sigan adelante, superando las terribles herencias que han recibido de la derecha y consolidando cada vez más el apoyo popular a sus gobiernos.

Los medios de comunicación internacionales suelen reflejar lo que la prensa de derecha de esos países publica diariamente, contribuyendo a difundir una versión falsa de lo que realmente pasa. Son estos poderosos grupos monopolistas de los medios internacionales – que tienen en el Wall Street Journal, Financial Times, The Economist, El País algunos de sus órganos más conocidos- los que se hacen eco de la guerra que las derechas latinoamericanas hacen diariamente, buscando crear imágenes internacionales negativas de esos gobiernos.

Felizmente ya hay órganos alternativos, que permiten que la verdadera cara no solo de Argentina y de Brasil, sino también de Uruguay, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba, puedan llegar a sectores cada vez más amplios de la opinión pública mundial.


El pesimismo de los pobres

Edelberto Torres Rivas
www.elperiodico.com.gt/290315

El combate a la pobreza en Guatemala se ha perdido porque no ha habido crecimiento económico sostenido y no ha aumentado en un porcentaje razonable el ingreso de las personas. El coeficiente de Gini que mide las desigualdades, en materia de ingresos per cápita, disminuyó para América Latina en la última década de 0.57 a 0.54, en tanto que para Guatemala, aumentó de 0.54 a 0.56. Estas son cifras de la decadencia, de un Estado mal dirigido por las elites económicas.

Guatemala exhibe un comportamiento maligno en todos los órdenes que miden el progreso social, la salud, la educación, la seguridad y la estabilidad política. El resto de América Latina alcanzó resultados importantes, la pobreza disminuyó en 16 puntos y una cifra extraordinaria de 70 millones de personas salió de la pobreza. Y un aspecto vinculado a este notable dato es el surgimiento de una amplia clase media, la cual se incrementó de cerca de 23 por ciento en el 2003 a 34 por ciento en el 2012.

Hay que decir, sin embargo, que América Latina aún no es una sociedad de clase media en la forma como lo son Uruguay o Argentina. En general, sucede con menor intensidad como le ocurre a Guatemala, pues la mayoría de los que “ascendieron” se supone que salieron de la pobreza, calificativo difícil de extender a un conjunto humano y se situaron en un sector vulnerable, donde permanecen, oscilan, con el riesgo de volver a la pobreza.

La presencia de una franja humana que se mueve con más fuerza y logra subir en la escala social cambia el panorama de las políticas sociales, ahora el Estado tiene una preocupación de cómo desarrollar redes de protección social para integrar a ese conjunto vulnerable que ya ascendió y que es necesario asegurar que no caiga y mantenga su estatus de clase media. La movilidad social es traicionera y a muchos que parecen ascender pueden descender con cualquier pequeña crisis. Esos se llaman los “pobres transitorios”. Pero lo más preocupante son los que nunca lograron salir de la situación de pobreza: son los “pobres crónicos”.

En Guatemala, seis de cada diez ciudadanos son pobres crónicos; en este tiempo no cambiaron. Se entiende por movilidad social los cambios de posición de las personas (o de las familias) en la estructura socioeconómica. Una sociedad con baja movilidad se dice que es una entidad bloqueada, enferma y porque está llena de pobres permanentes. Los ascensos hacia la clase media, en sociedades bloqueadas son ascensos individuales y no ocurren como debiera ser: por estratos o grupos, por miles o millones. Entrar a la clase media es un enunciado con varias significaciones: mejores ingresos, trabajo productivo, consumo diversificado, mayor información y educación, seguridad social, contrato legal y ¡altas expectativas!

La estratificación en Guatemala exhibe una movilidad social contradictoria, en donde aparece el cambio modestamente favorable de pobres extremos permanentes, que fueron menos en esta década (-9.2 por ciento); y el número de pobres que forman el estrato bajo que aumentó en un 7.3 por ciento.

Resulta cuestionable el breve aumento de los estratos bajo y medio, en un 4.6 por ciento. El estrato medio bajo, equivalente a unos 5 millones de guatemaltecos, equivale a un amplísimo sector muy vulnerable, en el sentido que no son estables y tienden a caer en la pobreza. Si el crecimiento del Producto Interno Bruto hubiese sido de un cuatro por ciento promedio anual durante la década, la clase media sensu stricto se habría fortalecido internamente, asegurada en una posición estable y diferente del estrato medio bajo. La pobreza disminuirá definitivamente cuando las capas de la clase media baja asciendan mayoritariamente.

Un último aspecto resulta novedoso. Hay varias causas que dan cuenta de la pobreza crónica. Un informe del Banco Mundial indica que las aspiraciones y el estado mental abatido de los pobres crónicos puede ser una importante barrera para su inserción en el proceso de movilidad ascendente.

La situación de pobreza conduce a un estado mental abatido, que reduce sus posibilidades y aspiraciones de cambiar y perpetúa el círculo vicioso de la pobreza. “Guatemala, Nicaragua y Honduras que tienen la tasa de pobreza crónica más alta de la región tienen también los niveles más bajos de expectativas positivas”. Los lectores deben recordar que la pobreza también condiciona las esperanzas en lo se refiere al futuro. En todas las encuestas que hemos hecho, la respuesta es la misma: “mi situación económica será peor dentro de uno, cinco, o más años”. Es este un aspecto en que es posible ayudar.

Guatemala: Estratificación y movilidad social en una década
Estrato 
2000
2011
Cambio
Bajo extremo
21.5%        
12.3%
-9.2%
Bajo 
36.7%
44.0%
+7.3%
Medio bajo y medio
36.0%
40.6%    
+4.6%
Medio alto    
5.6%    
3.0%    
-2.6%
                               
Fuente: PNUD, con base en datos del INE (Encovi).


Ser mujer y ser maya

Victoria Tubin
www.plazapublica.com.gt/250315

“… nos hemos acostumbrado a la libertad y tenemos el valor de escribir exactamente lo que pensamos…”, escribió Virginia Woolf, en 1929, en “Una habitación propia”, el ensayo en el que plantea la necesidad de que las mujeres tengan un espacio propio para crear, para hacer que se escuche su voz. En esta serie, Plaza Pública reanuda la pregunta: ¿Cómo construyen su habitación propia las mujeres guatemaltecas? Aquí responde la socióloga Victoria Tubin.

Soy mujer y simbolizo a los “otros” en Guatemala, es decir, los que no son blancos, ladinos/mestizos, escolarizados y de clase media, somos la “otredad”. Es aún mayor y marcada la opresión cuando somos mujeres indígenas, porque se suma el patriarcado. Pero, seguimos resistiendo, aportando para transformar y construir un mundo mejor. No es ni ha sido fácil, expresar, vivir, sentir y manifestar la propia identidad…

Mi papá, Sebastián Tubin Poyón, fue víctima de desaparición forzada, el 13 de septiembre de 1981. Han pasado 33 años y no hemos sabido qué fue de él. Sólo nos queda el testimonio de algunos testigos que vieron cómo fue forzado, torturado y que ya inconsciente lo subieron arrastrado al antiguo destacamento militar de San Juan Comalapa, donde hasta ahora tampoco ha aparecido su cuerpo.

Mi niñez se truncó y no tuve oportunidad de estudiar como muchas niñas de mi generación. Ha sido un largo duelo alterado porque no pudimos despedir a mi papá. Al dolor se suma la indignación, la impotencia y el no entender por qué nos tocó vivir así. Desde niña me convertí en adulta, porque todos los días tenía que aportar para que tuviéramos donde dormir y que comer. La desaparición de mi padre fue un cambio brutal, porque antes de esta trágica experiencia, si bien es cierto, mi vida no era perfecta, mi familia estaba integrada.

Teníamos una casa grande, mi papá tenía sus tierras para sembrar; mi mamá, sus gallinas criollas, su arte ancestral de tejedora y escribana desde los hilos, colores y formas donde producía historia y conexión con el Universo. Los pocos recuerdos que tengo de mi casa, es que era linda, había un área solo para las mazorcas de maíz de cuatro colores, teníamos donde jugar con mis hermanos. Me acuerdo que no teníamos preocupaciones, pero todo cambió drásticamente, los secuestros, asesinatos y masacres se volvieron cotidianos en el municipio. Estudiaba en la escuela de niñas Mariano Rossell y Arellano. En ese entonces, muchas veces veía el acarreo de muertos en vehículos, los extendían en el parque central.

En silencio, la gente caminaba y desde lejos intentaba ver quiénes eran los muertos; no se acercaban, mi mamá me había dicho que nunca me acercara porque esto podría ser suficiente para que nos maten porque nos vincularían con ellos. No entendía el mensaje, tampoco imaginé que era para causar miedo, paralización y el mensaje claro de que podía pasarnos lo mismo si alguien se oponía a algo.

Era el mensaje del silencio, del miedo, del terror y que mejor si ya nadie platicaba. Me di cuenta que mi papá sufría de insomnio, no podía dormir, mi mamá también. Luego las amenazas directas hacia mi papá, la represión e incertidumbre obligó al desplazamiento y a perder todo lo que teníamos; no tengo el espacio para hacer un listado de lo que perdimos, salimos de allí casi sin nada, sin futuro. Meses después fue secuestrado.

Nos dejó en el municipio de Villa Nueva. Mi madre, valiente mujer que sin conocer la ciudad capital, sus dinámicas de socialización y de trabajo pesado, marcada por la exclusión y abusos por parte de ladinos-mestizos, supo hacerle frente con cuatro niños a su cargo y sin el respaldo económico necesario para proveernos una vida digna.

Tengo que decir que vivir en la ciudad capital no es fácil comparado con vivir en el lugar de origen, pero también he comprendido que si mi papá nos dejó allí fue para salvar nuestras vidas, de lo contrario no estaría yo para contar lo que nos ocurrió y que ahora sé que esta no  es sólo mi historia, sino de muchas personas de mi generación, con quienes compartimos nuestros sentimientos de dolor, de indignación y de impotencia ante la falta de justicia y verdad, de la negación de la memoria histórica.

Me acuerdo que mi madre pidió ayuda a algunos familiares de mi padre en Villa Nueva. Nos dieron sólo un lugar para dormir — un corredor de una casa que estos familiares alquilaban —, y tampoco fue gratis. A veces no había que comer ni donde cocinar; mi madre lloraba y no sabía si era por tristeza o porque no tenía para darnos de comer. Era muy triste, muy duro; además de las agresiones raciales, había pocas familias mayas en el lugar. La gente nos miraba con desconfianza, con odio, desprecio y murmullos de burla; que por cierto lo siguen haciendo, parece que estuvieran viendo zombis, extraterrestres; o que con el solo hecho de tocarnos contagiáramos un virus incurable.

Son varias reacciones desde el rechazo total de hablarnos, hasta el señalamiento de “india sucia, patas rajadas, indita tenía que ser…”, entre otras, en algunos casos hasta empujones dan. Al extremo que una vez, un vecino, llegó enfurecido a mi humilde vivienda que estaba construida con latas de chatarra y láminas viejas; le gritó a mi madre, la acusó de “bruja”. “Indios... regresen a su cueva, qué hacen aquí, esto no es lugar para ustedes”, ”por qué salieron de sus cuevas”, gritaba entre palabras obscenas e hirientes.  Con su machete afilado golpeaba la casa, buscando a mi madre quizás con la intención de matarla. Destruyó parte de lo que era nuestra casa. La vida es linda y justa que no permitió tal hecho. Tuvimos que poner una denuncia y gracias a un abogado se le puso un alto a la agresión de este vecino.

Extremos de odio, de rechazo que no dependían del grado de escolaridad; mi madre no es profesional, pero sí sabe leer y escribir, en cambio hemos conocido mujeres ladinas/mestizas que no pueden reconocer una vocal, pero se sienten con poder de acusarla de prostituta, ladrona, y salvaje. Siempre decían que “al menos no soy india” y aunque algunas eran madres solteras la acusaban de prostituta por el solo hecho de verla sola con nosotros. Esto siempre me causó mucho dolor y sufrimiento, sobre todo porque las acusaciones no respondían a los hechos, sino a otras causas que pocas veces querían reconocer las personas ladinas/mestizas. No podíamos regresar a mi pueblo porque ya no teníamos nada; mi madre recibió muchas amenazas, ella tenía miedo que nos mataran a todos.

Ahora, con mi preparación académica y mi análisis resultado de investigaciones, comprendo por qué es común escuchar que las mujeres mayas son calificadas de ignorantes más que los hombres mayas, “pasivas, calladas y no saben nada, no conocen su propio cuerpo”. Es reconocer que vivimos en una sociedad racista, al extremo que nos asumen como carentes de cualidades humanas, por lo tanto, representamos lo “salvaje”, lo “incivilizado”, “primitivo”, el “folclor”, la “cosa”. Prejuicios que no sólo son comunes en la calle, en los centros educativos y medios de comunicación, sino en los altos niveles académicos, “centros de pensamiento y culturales”, e instituciones públicas donde se reproduce con frecuencia el racismo, alimentado de estereotipos que denigran la condición humana de las mujeres mayas, garífunas y xinkas.

¿Por qué decimos que el racismo es una forma más de violencia? ¿Por qué se evidencia más hacia las mujeres? La denigración de las mujeres es parte del sistema patriarcal y racial, con prácticas particulares, que opera con impunidad, legitimidad y que ha sido normalizada, porque para la mayoría no indígena es normal, natural y necesaria la opresión racial. Los actos no son sólo las calificaciones, estereotipos y prejuicios raciales; son todas las formas de violencia que se ejercen, los discursos e imaginarios sociales que atentan contra la dignidad de mayas, garífunas y xinkas, les niega el derecho a ser parte de su territorio, cosmovisión y visión política. El Estado a través de sus instituciones promueve el racismo, condiciona las formas de vida, los espacios son racializados, estimula la superioridad y la inferioridad como una condición de las relaciones sociales y hasta se hace creer que las desigualdades son innatas y necesarias.

Retomando mi experiencia de vida, una de las dificultades que tuve fue no poder estudiar mi primaria. Mi niñez fue sólo para trabajar y sobrevivir en penurias. Vendía frutas y elotes asados como medio de sobrevivencia, en una de las principales calles de Villa Nueva. Recuerdo que habían días que no había venta, mi madre no recuperaba el dinero invertido. Daba coraje que no había forma de sobrevivir, habían muchos abusos por parte de compradores, rebajaban y querían los mejores productos, había violencia que lastimaba el autoestima. Sin embargo, siempre tuve esperanzas de un nuevo día, soñé mucho con estudiar y que mi vida sería distinta, que lo más duro y difícil pronto acabaría, nunca vi imposible lograrlo.

Fue hasta los 15 años cuando pude reiniciar mi primaria en una escuela nocturna de Villa Nueva, no era fácil porque salía a las 10 de la noche, me cansaba mucho; las practicas raciales no estaban fuera de esta realidad, muchos de mis compañeros y compañeras de estudio, pese a estar en el mismo nivel, además de la limitación de estudiar en la nocturna, no me hablaban, pasaban de largo, murmuraban. Escuché más de una vez que se burlaban de las mujeres que al iniciar el ciclo escolar llegaban con su indumentaria maya, a los pocos días presionadas por el racismo, renunciaban a su vestimenta. En este escenario, las agresiones eran más duras, el desprecio y rechazo lastimaban en lo más profundo.

Pero esto me consolidó la resistencia de no renunciar a mi vestimenta, analizaba esa situación y me parecía tonto complacer a quienes insistían en que renunciara a mi vestimenta, pero al mismo tiempo crecía el rechazo, las burlas y desprecios. Me fortalecí en pensar que era mejor que no me hablaran las personas que más me desprecian a que me hablaran con hipocresía, al menos estaba clara que si me hablan saben que soy yo, que no necesito una máscara o un disfraz para ocultar mi ser.

Así que me sentí sólida con mi identidad maya, aunque las pocas personas que me hablaban me estimulaban la idea que me vería mejor si me quitaba el huipil y el corte, que así se fijarían los jóvenes en mí. Me acuerdo que un muchacho se fijaba en mí, pero por el racismo nunca se atrevió a decirme nada; yo estaba clara, no quería ni pensaba en casarme porque lo que más buscaba era cambiar mi situación de pobreza, tener un futuro mejor, por eso ni me preocupó su reacción.

Del cansancio de la nocturna, del acoso sexual de algunos maestros, decidí buscar otro lugar para estudiar. Supe del Instituto Guatemalteco de Educación Radiofónica (IGER), que es un sistema de aprendizaje a través de un programa radial, decidí inscribirme para terminar Sexto Primaria y luego mi secundaria. En este último tuve la oportunidad de participar como facilitadora de alfabetización y de Primaria a través del apoyo de un gran hombre, de buen corazón, el sacerdote belga Rafael Bauwens (+) quien creyó en mí, me impulsó con sus sabias experiencias a soñar y confirmaba mi creencia de que los pueblos mayas y mujeres tenemos dignidad y derechos. Me encantaba platicar con él, siempre motivaba mi lucha y fortalecía mi sueño de que las injusticias acabarían.

Mi meta en ese entonces era sólo terminar mis básicos, pero luego imaginé verme como maestra de educación primaria, así que decidí desafiar ese sueño, porque miraba el futuro, imaginé que mi trabajo de facilitadora no sería para toda la vida, tendría que trabajar en otro lugar, creí entonces necesario estudiar magisterio. Fue así como ingresé al Instituto Normal Mixto Rafael Aqueche, al inscribirme me pusieron una observación en mi expediente, que por haber estudiado en un centro educativo no convencional, sería imposible lograr nivelarme con el resto de estudiantes; me condicionaron y advirtieron, me pidieron esforzarme por estudiar más que los demás para nivelarme porque según las autoridades del establecimiento mi capacidad no era igual al resto de estudiantes.

A esto se sumaba la responsabilidad de trabajar medio día y fines de semana como facilitadora. Había adquirido deudas que se sumaban a los gastos cotidianos de la familia, mi tiempo se iba en estudiar y trabajar. Lo satisfactorio de esta etapa de mi vida es que en medio de todas las precariedades, fui abanderada y reconocida como mejor estudiante en los tres años de magisterio, lo cual me estimuló a continuar en la universidad.

Por supuesto, no contaba con recursos económicos para pagar una universidad privada, como tampoco tenía mucha información de cómo funcionaban o que hubiese becas para estudiantes de escasos recursos, así que me inscribí en la Universidad de San Carlos de Guatemala, en la licenciatura de Sociología, algo nuevo y con muchos retos. Me soñaba con la toga, graduada; aunque muchas veces estuve a punto de renunciar a ese sueño. El cansancio me consumía. Llegué a trabajar en dos lugares para poder cubrir los gastos de mi familia y mis estudios, hubo veces que no tenía dinero para comprarme almuerzo y lo guardaba para mis fotocopias.

Pese a todo, no estaba dispuesta a dejarlo a medias, esto siempre me empujo a superar las adversidades. En este ámbito el racismo y el machismo eran evidentes, estudiantes que no me volteaban a ver, mucho menos me hablaban. Catedráticos que calificaban los trabajos entre la misoginia y el racismo. Con la mirada que me veían, ponían las notas, sin revisar los trabajos.

Todo esto genera dolor, cansancio en el cuerpo y en el ser, porque es indignante estar todos los días expuestos a alguna agresión racial, en el bus, en la calle. Un día iba a la universidad, abordé el bus de Villa Nueva para la capital y una señora ya de avanzada edad me grita en medio de toda la gente: “Vos, india, ¿dónde dejaste el comal, por qué llevas esos libros, qué te pasa, por qué dejaste el comal”. No sabía cómo reaccionar porque no imaginé encontrarme con una situación así, le dije que me diera permiso, ella casi me levantaba la mano para pegarme. La gente en el bus sólo murmuraba, no hubo nadie que le dijera algo a la señora que me agredía, sentí que las miradas de los otros legitimaban las palabras de ella, me sentí extraña, violentada de manera colectiva. Mi día se vio afectado y no tenía ganas de seguir, quería llorar, sentía impotencia, fue algo que no olvidé por muchos años.

Sacaba fuerzas y seguía mi camino en la universidad porque pensaba que al graduarme la situación podría cambiar —reconozco que exageré al pensar que estas experiencias de violencia terminaban si me graduaba en la Universidad —. Me gusta leer, empecé a generar análisis del racismo a partir de los aportes de Marta Casaus. Entender que sus manifestaciones son muchas, complejas, y empecé a profundizar más, esto me llevó a comprender que son otras formas de violencia las que dañan nuestra dignidad. El sistema lo ha normalizado y por eso la indiferencia es evidente cuando se reproducen y no hay indignación, incluso algunas personas dicen que nunca se dieron cuenta que se dio tal acción. Observé y experimenté que hacia las mujeres la situación era peor, se duplicaba y que las presiones eran muy grandes.

Además de racismo, también somos víctimas del acoso sexual. Pasé más de una vez esta situación, y al negarme acceder a la presión de hombres, (compañeros de trabajo, y jefes, entre otros) recurrían al desprestigio, al maltrato. Me han señalado de chismosa, abusiva y violenta.  Esto también ocurrió cuando ya alcancé a ser profesional, mi imaginación de que todo iba a ser distinto quedó atrás cuando comprendí que el racismo es complejo, su dinámica de violencia se relaciona con el poder y los privilegios. Hay personas que pueden haber analizado el tema del racismo y del patriarcado, pero no quieren perder sus privilegios de poder. De allí el análisis del ladino/a solidaria que es más fácil decir que ya toleran al indígena, que le hablan y saludan, pero de allí a cambiar las grandes desigualdades hay un gran trecho.

Para una plaza de trabajo se ponen más requisitos para un indígena que para otros, sin tomar en cuenta que hay pocas mujeres que acceden y logran terminar sus estudios universitarios. De esa forma, los espacios para ejercer docencia son cerrados, casi no hay, hasta ahora no hay una rectora o decana indígena en ninguna de las universidades. No es porque no haya capacidad, responde a los espacios cerrados.
Como socióloga con una maestría tuve la oportunidad de trabajar en una universidad privada, con el entusiasmo de aportar, demostrar que los y las mayas tenemos capacidades y que era posible desarrollarme profesionalmente. Debo decir que aprendí mucho, conocí personas nobles que realmente tienen imaginarios sociales de humanidad, de respeto y justicia, pero también me encontré con personas que nos ven con gran desprecio y odio. Pude ver con constancia de sentirse indignados por el hecho de verme en un espacio de trabajo que según ellos, con mi presencia se denigra el suyo.

Con personas con alto nivel de racismo, machismo y misoginia, fue imposible continuar. Particularmente una persona se encargó de desacreditarme con todas las autoridades, me acosó y denigró cuestionando mi preparación y capacidad profesional, situación que nunca hizo con otros profesionales mujeres y hombres; es de reconocer que estas personas tienen mucha capacidad para manejar la violencia psicológica y que hasta cierto punto disfrutan hacerlo. Uso todos los medios que tenía como hombre ladino, y el poder que la institución le ha concedido para violentarme. Fue duro, porque fue evidente el racismo y cómo el sistema patriarcal funciona para legitimar las injusticias. Manejar esta situación no fue nada fácil para mí, porque me di cuenta que todo respondía simple y sencillamente será que yo era maya, mujer y defendía mis derechos.

Me llevó tiempo comprender y darme cuenta de que el racismo tiene muchas dimensiones, muchas connotaciones, siempre aparece. No es por falta de estudio, el uso de la vestimenta, el idioma, la cosmovisión, las formas de entender el mundo y otras particularidades; es por una relación de poder, de un sistema creado para normalizar y legitimar injusticias a partir de una historia y una estructura económica.

Pero, me he fortalecido, he aprendido bastante. No quiero decir que los y las mayas debemos aguantar todos los caprichos de racistas y machistas. Pero no todas logramos reivindicarnos, no todas percibimos la realidad de la misma forma. Esto debe acabar, debe haber una sanción moral, legal, social y humanística. El racismo ha generado suicidios, tiene un costo alto en la niñez, en la juventud, en mujeres y todas las personas que luchan reivindicar su identidad a partir de reconocer su historia y sus orígenes.

¿Cómo me veo?

Con lo que he vivido y las experiencias duras que he experimentado; me considero una persona positiva, con deseos de seguir soñando y que todas las personas merecemos vivir en un mundo sano, de respeto a la dignidad, igualdad, justicia social, con memoria histórica, donde a nadie se le puede permitir violentar los derechos de otros.

Me he reivindicado a través de apoyar a otras mujeres que viven violencia en diferentes contextos, la vida me ha dado la oportunidad de hacer investigaciones sobre violencia hacia mujeres mayas,  en diplomados sobre la historia y la estructura colonial,  de conocer otras mujeres maravillosas que han mostrado su resistencia y la continuidad de la lucha para un mundo mejor para las nuevas generaciones, no seguir naturalizando la violencia racial y patriarcal.

Inculco a mis hijos e hija el respeto que deben tener al todo, no sólo a las personas, sino a la naturaleza, al Universo, como me enseñaron mis abuelas y abuelos; el derecho que tienen a vivir con dignidad, a un mundo mejor sin violencia. Les profundizo las manifestaciones del racismo, machismo a partir de su propia experiencia porque ellos y ella no se han escapado de experiencias que igual les han afectado.

Me ha motivado investigar, profundizar mi historia como mujer maya, cuestionar quiénes fueron mis o nuestras ancestras, porque la historia nos niega a reconocer y a conocer quiénes fueron ellas y ellos, nos anulan esa historia sobre nuestro origen, entre ellas Saq Q’uq’ la madre de Pakal II, quien supo cómo gobernar y acompañar a su hijo en una sociedad que ahora poco conocemos, pero que hay mucha ciencia en su aporte a la comprensión de los Calendarios Mayas; la abuela Kalomte K’ab’el, una mujer que participó en la estrategia política en su ciudad Petén, recientemente fue encontrada su osamenta. En las abuelas Francisca Xcapta y Felipa Soc, quienes desafiaron el poder español en el siglo XIX, fueron asesinadas, pero quedó su historia de ser cuestionadoras del sistema. Las mujeres mayas ancestras muchas en el anonimato, sobresalieron en la pintura, epigrafía, política, artesanías, fueron estrategas y etnomédicas. Motiva a seguir luchando para que este mundo cambie, que se dignifique a las personas cuando están vivas y no cuando ya están muertas. La lógica histórica es que se glorifica a la “gran civilización maya” del pasado, pero a los actuales se les violenta sus derechos elementales, su ciudadanía y su dignidad. 


Un obispo chileno impuesto a la fuerza

Atrio
www.atrio.org/180315

En Chile, decir Karadima suena casi lo mismo que decir Maciel. No fundó una orden pero reunió en torno a sí y a su parroquia ultraconservadora y amiga de Pinochet, a una prole de sacerdotes y seglares que lo veneraban como santo. Todos los suyos y el cardenal cubrieron sus abusos a menores hasta que un tribunal civil lo juzgó y condenó. Pues uno de esos sacerdotes encubridores, Juan Barros, era el obispo castrense. El mismo ejército pidió su traslado y el próximo sábado, si la resistencia popular no lo impide, será entronizado obispo de Osorno (Chile). Este artículo editorial de Reflexión y Liberación cuenta muy bien la historia, sus protagonistas (nuncio, cardenal, papa) y la gravedad de la situación.

Juan Barros Madrid, de general degradado a obispo de Osorno
Consejo Editorial Revista Reflexión y Liberación

La Nunciatura Apostólica, mediante una Declaración oficial, ha renovado su confianza y apoyo a Juan Barros Madrid, obispo electo de la Diócesis de Osorno, invitando a toda la Iglesia en Chile y, en especial, a la comunidad diocesana de Osorno a prepararse, mediante la oración y obras de bien, para el inicio del gobierno pastoral del obispo Barros Madrid. Concluye reavivando el espíritu de fe y de comunión con el Sucesor de Pedro y con el nuevo obispo, junto con exhortar a la conversión.

Lo que don Ivo Scapolo no dice y que es justo conocer, son las razones por las que don Juan Barros llegará a desempeñarse como obispo impuesto de Osorno, a pesar del rechazo público de ciudadanos, fieles, clero, diáconos, religiosas y religiosos.

Es sabido, en vastos círculos eclesiales, que don Juan Barros no era querido en su calidad de obispo castrense, cargo que desempeñaba desde 2004 cuando asumió como General de Brigada del Ejército de Chile. La situación de Barros se tornó insostenible precisamente desde 2010, cuando se hicieron públicos los testimonios de las víctimas de los abusos cometidos contra menores por el sacerdote Fernando Karadima, y que involucraban a Juan Barros como un cercano colaborador.
Uno de los valores más preciados al interior de las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile es el honor y la honra, principios vulnerados por el oscuro pasado del general Barros, que hacían incompatible su alta investidura militar con su permanencia en la institución castrense.

Era necesario desconectar definitivamente el fuerte impacto provocado por el caso Karadima en la sociedad chilena, con el daño de la imagen institucional que provocaba a las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile. Especialmente, porque dicho caso sigue estando presente en la conciencia ciudadana, como el hecho más repudiado y vergonzoso de la historia de la Iglesia chilena.

Con la salida del general Barros se buscaba tomar distancia de la historia institucional de las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile con una página lúgubre de la historia de la Iglesia chilena.
En ese propósito, la colaboración del ministro de Defensa, don Jorge Burgos, fue decisiva y oportuna, urgiendo la salida del general Barros del alto mando. La existencia de varias diócesis en condición de sede vacante, era propicia para resolver un problema pendiente. El traslado don René Rebolledo desde la diócesis de Osorno y su promoción como arzobispo de La Serena, en diciembre de 2014, prepararon la salida de Barros de la Vicaría Castrense para instalarlo en Osorno.

Ese fue el proponendum dirigido a la Congregación para los Obispos y que terminó siendo refrendado por la santa sede. En este punto de acción determinante, jugó un rol clave el cardenal Francisco Javier Errázuriz, operando en sintonía plena con el nuncio Scapolo.

Se ha hecho evidente que el papa no fue debidamente informado de la compleja situación que afecta al obispo Barros. Prueba de ello es que, ante la fuerte e inesperada oposición y rechazo del nombramiento por parte de la Iglesia de Osorno, el administrador apostólico de esa diócesis, don Fernando Chomalí Garib, concurrió a informar al papa de la grave situación provocada. Ello luego de fallar varios intentos episcopales por convencer a Juan Barros para que no asumiera tal nombramiento, atendiendo al artículo 401 § 2 del Código de Derecho Canónico, que dice: “Se ruega encarecidamente al Obispo diocesano que presente la renuncia de su oficio si por enfermedad u otra causa grave quedase disminuida su capacidad para desempeñarlo.
Ante los hechos consumados, el cardenal arzobispo de Santiago, don Ricardo Ezzati Andrello ha declarado: “Sin embargo, aquí nos encontramos frente a una decisión de la Santa Sede, del papa, que ciertamente ha discernido todo esto y ha decidido en consecuencia sobre lo que había que hacer. El santo padre ha tenido en sus manos la tarea de discernir el bien de la comunidad y nosotros adherimos a lo que ha decidido.” (Declaraciones de don Ricardo Ezzati en la PUC, 13 de Marzo de 2015).

El afán de responsabilizar al papa de la bochornosa imposición de Juan Barros como obispo de Osorno es indebido. No es propio de una colaboración leal responsabilizar a un superior de un nombramiento inducido. En los hechos, quienes asesoraron al papa en este nombramiento, buscaron ante todo acoger el requerimiento de las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile, endosando el problema a la diócesis de Osorno. Así, la misma causa que llevó al Cuerpo de Almirantes y Generales a pedir la baja de Barros, es la que con justicia reclaman los ciudadanos y la Iglesia de Osorno.

En consecuencia, la grave situación provocada por un grupo de obispos que propusieron a don Juan Barros Madrid como obispo de Osorno no está resuelta, por lo que su investidura el sábado 21 de marzo de 2015, lejos de cerrar un capítulo triste y doloroso de la Iglesia chilena, abre el camino directo de la petición de renuncia del obispo de Osorno, atendiendo a la “grave disminución de su capacidad para desempeñar” el cargo de pastor de esa querida diócesis, según lo prescrito en el CIC 401 § 2.

La evolución y desenlace de esta situación podría dar luces a la santa sede, respecto del tratamiento de las responsabilidades de algunos obispos en el delito de encubrimiento a los sacerdotes pederastas, según lo informado por un medio de Boston (Crux. Sitio Web de Boston Global).

“Elegíos, pues, Obispos y diáconos dignos del Señor. Varones mansos, indiferentes al dinero, veraces y probados”. Doctrina de los Doce Apóstoles, el más antiguo catecismo de los primitivos cristianos, escrito en griego entre los años 70 y 120 D.C. En su capítulo C. Advertencias Generales XV  N°1.


Panamá y el "síndrome Noriega"

José Meléndez, corresponsal
www.eluniversal.com.mx/310315

Ejecutivos de saco y corbata, lo mismo que pistoleros o forajidos —todos al servicio de los cárteles colombianos del narcotráfico— entraron y salieron libremente de Panamá en la década de 1980 con cargamentos de dinero que, sin mediar preguntas, invirtieron en la economía panameña para esconderles sus huellas manchadas por el crimen organizado o por su oscuro germen de corrupción política.

En una práctica que perforó filtros bancarios, los mafiosos colombianos, pero también los emisarios de las guerrillas de izquierda y de derecha y de partidos y de gobiernos latinoamericanos y caribeños, se aprovecharon de la máquina lavadora de dólares de origen turbio que el general panameño Manuel Antonio Noriega operó en ese país principalmente de 1983 a 1989, en sus años de esplendor como “hombre fuerte” del régimen militar de Panamá.

La máquina de Noriega dejó de funcionar en diciembre de 1989, cuando Estados Unidos invadió suelo panameño y persiguió al general para capturarlo en enero de 1990. Pero la “lavadora” siguió funcionando, con nuevos mecanismos y protagonistas y favorecida por un andamiaje de sociedades anónimas de maletín y de otras estructuras contables y jurídicas.

“El pasado persigue a Panamá”, dijo el abogado constitucionalista panameño Miguel Antonio Bernal, ex catedrático de la Facultad de Derecho de la estatal Universidad de Panamá. En una entrevista con EL UNIVERSAL, Bernal explicó que los gobiernos panameños “no desmantelaron, a lo largo de 25 años, toda la estructura jurídica, financiera y bancaria que servía a esos propósitos. La situación alcanzó un nivel superior en vista de la ceguera que, por lo menos en los últimos cinco años, mantuvieron todas las dependencias que estaban supuestas de evitar estas cosas”.

“Los panameños pagamos las consecuencias de una ausencia en los correctivos que los gobiernos debían desarrollar. De ahí que esa máquina que se suponía que había sido desconectada con la invasión (de EU) al llevarse a Noriega, se reveló como una máquina que tenía la suficiente autonomía para no depender de quien estuviese al frente del poder”, puntualizó.

Un gran bazar. Vulnerable al ingreso de capitales sucios y urgidos de “lavado” o “blanqueo” y de escapar del pago de impuestos, el mercado panameño es un enorme bazar —meca bancaria, imán inmobiliario, capital de casinos, centros de apuestas, casas de cambio, aseguradoras, servicios jurídicos, ofertas contables, subasta de metales y piedras preciosas, empresas de transferencia de dinero— que también integra listas internacionales, grises y negras, de dudosa reputación.

Panamá sufre un “efecto dominó” en su sistema financiero. El financiamiento externo de sectores de la banca instalada en la plaza panameña —o de comercios e industrias— queda bloqueado en Estados Unidos por sospechas de ser parte de operaciones de legitimación de capitales.

Los bancos en EU también obstaculizan algunas transacciones de pago y cobro hacia y desde Panamá y el impacto es inmediato en las gestiones de comercio exterior y en la generación de confianza y credibilidad, elementos claves del negocio financiero.

En una sorpresiva declaración tras reunirse con una comitiva del Fondo Monetario Internacional (FMI), que insistió en el “imperativo” de que las normas de integridad financieras foráneas sean alineadas con las panameñas para contener los riesgos que acarrean para su estructura económica, el ministro de Economía y Finanzas de Panamá, Dulcidio de la Guardia, lanzó el pasado 14 de marzo una bomba política y financiera. Creado en 1970, el Centro Bancario Internacional de Panamá, que alberga a 90 bancos de América, Asia y Europa y cerró 2014 con más de 108 mil millones de dólares en activos y con un crecimiento de 11% frente a 2013, ha sido utilizado para “lavado” de “billones de dólares”, denunció De la Guardia. “Nuestro sistema ha sido vulnerado por los lavadores de dinero y no podemos permitir que eso continúe”, recalcó.

La revelación del ministro agitó los temores panameños de que si el país se resiste a introducir las modificaciones jurídicas pertinentes seguirá siendo parte del menú de paraísos fiscales. Una de esas listas es la del Grupo de Acción Financiera (GAFI), una instancia multilateral gubernamental que se dedica a monitorear múltiples escenarios de los mercados financieros susceptibles al “blanqueo”.

En junio de 2014, y tras un informe del FMI que advirtió sobre las volatilidades o debilidades panameñas, GAFI insertó a Panamá en el listado de países con jurisdicciones de alto riesgo y que eluden cooperar contra el lavado de dinero, el financiamiento al terrorismo y el negocio de las armas de destrucción masiva.

Plan antilavado. El gobierno del presidente panameño, Juan Carlos Varela, presentó el 18 de marzo pasado ante la Asamblea Nacional un proyecto de ley de combate al “blanqueo”, la evasión fiscal y otros delitos financieros, para fortalecer el control y la supervisión sobre los movimientos bancarios, bursátiles y de seguros y extenderlos a otros 30 rubros económicos.

De aprobarse, habrá mayor regulación de las actividades de loterías, zonas francas, libre comercio, bienes raíces, juegos de azar, casas de empeño, de cambio y de remesas, empresas de comercialización de metales y piedras preciosas, firmas de construcción o inmobiliarias, compañías proveedoras de tarjetas de crédito, asociaciones de ahorro y préstamo, transporte de encomiendas internacionales y servicios jurídicos y contables, entre otras.

La nueva legislación “mejorará la imagen de Panamá”, afirmó el abogado panameño Camilo Valdés, representante de la Asociación Bancaria de Panamá en las negociaciones del proyecto. La ley ayudará “a salir de la lista gris del GAFI, algo que es primordial”, subrayó.

La Asociación de Administradores de Juegos de Azar, la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura y la Asociación Panameña de Corredores y Promotores de Bienes Raíces, entre otros gremios privados, respaldaron las modificaciones legales.


“La ley está creada para fortalecer el sistema, no para restarle competitividad al país, ni para entorpecer negocios, ni para perjudicar a ningún sector. Queremos trabajar con transparencia”, dijo la panameña Isabel Fernández, directora de Políticas para la Prevención del Blanqueo de Capitales y el Financiamiento del Terrorismo del Ministerio de Economía y Finanzas. Pero a juicio de Bernal, la ley que se está tramitando “viene a ser como una gota en el océano”.