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Algunas vidas valen más que otras

María Landi
www.atrio.org/050714

“No debe de haber mejor caso de estudio sobre el racismo [y la doble moral] de los medios occidentales que su cobertura de las recientes muertes israelíes y palestinas”. Joe Catron, activista y periodista.
¿Ven? Solo nos estamos defendiendo!


Entre el 12 de junio –cuando desaparecieron los tres jóvenes colonos en Cisjordania ocupada– hasta el 30 en que se hallaron sus cuerpos, Israel llevó a cabo la operación “Guardián de mi hermano” con el fin explícito de destruir a Hamas, al que Netanyahu –sin ninguna evidencia– acusó del hecho.

En dos semanas 600 palestinos fueron detenidos, 12 fueron asesinados, incluyendo cuatro niños de 10, 13, 16 y 17 años; dos personas murieron de ataque cardíaco cuando las tropas israelíes invadieron sus hogares; hubo más de un centenar de heridos (15 de ellos niños y niñas), algunos graves (incluyendo una niña de 9 años deliberadamente arrollada por un automóvil de colonos cerca de Belén); más de 2200 viviendas fueron allanadas y vandalizadas con extrema violencia, y algunas decenas fueron directamente demolidas (una práctica despiadada y abominable que los sionistas heredaron de los colonizadores británicos).

Además Israel realizó 35 ataques aéreos sobre Gaza (contra 18 cohetes caseros de la resistencia palestina que, como es habitual, no causaron víctimas).

Hebrón, la mayor ciudad palestina (casi 200.000 habitantes), fue puesta bajo toque de queda, el ejército ocupó edificios y azoteas y rastreó todas las localidades vecinas en la zona donde desaparecieron los colonos. No deja de ser sospechoso que con todo ese despliegue (y la eficiencia de los servicios de inteligencia israelíes) tardaran más de dos semanas en encontrar los cuerpos a pocos metros de donde habían desaparecido. Algunas fuentes calificadas han filtrado el dato de que el hallazgo habría sido hecho mucho antes, pero se ocultó para poder continuar con la operación de persecución de Hamas y la detención de varios centenares de sus miembros.

Poco importó que ninguna organización palestina reivindicara el secuestro y asesinato de los colonos (como sí ha ocurrido en el pasado) y que los líderes de Hamas negaran toda responsabilidad. Tampoco se necesita imaginación para darse cuenta de que, si no era para canjearlos por presos palestinos, el crimen no podía reportarle beneficio alguno a Hamas, a solo dos semanas de haber alcanzado un acuerdo con Fatah y establecido un gobierno transitorio de unidad nacional.

En cambio, quienes tenemos memoria sabemos bien que esta dinámica no es nueva: cada vez que los palestinos obtienen algún avance en el plano político (ya sea dentro de su territorio ocupado o en el plano internacional), Israel lanza una operación para hacer trizas ese logro y hacerlos regresar al único terreno que conoce: el de la violencia.

El mismo Ban Ki-Moon pidió a Israel que presentara evidencias de la responsabilidad de Hamas en el crimen de los jóvenes, y Amnistía Internacional afirmó que la operación de castigo colectivo sobre la población palestina (un crimen de guerra según el derecho internacional humanitario) no haría justicia al homicidio de los colonos.

Israel, haciendo como de costumbre, oídos sordos a las exhortaciones de la comunidad internacional, ayer cercó el barrio de Hebrón donde viven –según afirma– los dos principales sospechosos y procedió a destruir con explosivos sus viviendas; una medida punitiva brutal, sin mediar juicio ni garantías de ningún tipo, que afectó a los numerosos integrantes de ambas familias (incluyendo muchas niñas y niños).

Inmediatamente después del hallazgo de los cuerpos de los tres colonos se desató en Israel una ola de furia ciudadana, con llamados de “Muerte a los árabes” para tomar venganza y exigiendo al gobierno que acabe con ellos de una vez para siempre. No faltaron políticos israelíes que se sumaran a esta campaña. Hubo ataques de turbas a personas y propiedades palestinas y un par de intentos de secuestro de niños. Mohammed Abu Khdeir (16) fue secuestrado, torturado y quemado vivo por colonos enfurecidos en Jerusalén Este, lo cual desató una inusual ola de protestas violentas que ya han dejado un saldo de más de 250 palestinos heridos en la ciudad.

Víctimas invisibles

Todos los medios occidentales se han hecho eco de la muerte de los tres jóvenes colonos. Los gobiernos no tardaron en condenar el hecho y expresar su pésame a su par israelí. Pero ninguno se molestó en informar sobre la violencia desproporcionada desplegada por Israel durante la operación reciente, ni los otros en condenar los 15 asesinatos de palestinos (incluyendo niños y adolescentes) ni en expresar sus condolencias a ese pueblo. Ni los tabloides ni las pantallas de televisión han registrado sus nombres o sus rostros, ni hemos visto imágenes de sus funerales ni del llanto desconsolado de sus madres.

Irónicamente, Netanyahu afirmó que los colonos “fueron secuestrados y asesinados a sangre fría por animales”. Uno se pregunta cómo se debe calificar a un ejército que mató a 15 jóvenes en pocos días, o que asesinó a un niño palestino cada tres días en los últimos 13 años, y a 1500 desde el año 2000; o que cada madrugada irrumpe con violencia en los hogares palestinos, arranca a los niños de sus camas, los lleva esposados y de ojos vendados con rumbo desconocido, los interroga bajo torturas e incomunicación y los juzga en tribunales militares por el (supuesto) delito de tirar piedras a las fuerzas que ocupan su país.[1]

Ante la parcialidad con que los medios occidentales (des)informan sobre este conflicto, una vez más debemos repetir que la violencia de los ocupados no es la causa de la ocupación: es un síntoma, una consecuencia de la violencia original e impune que desde hace casi 70 años ejerce uno de los ejércitos más poderosos del mundo sobre un pueblo limpiado étnicamente, ocupado militarmente, colonizado territorialmente y discriminado jurídicamente. No por casualidad las víctimas palestinas son entre cuatro y cinco veces más que las israelíes.

Esta desproporción de los medios y gobiernos parece indicar que para el mundo la vida palestina es barata y desechable, mientras que la judía es sacrosanta. Toda vida humana es preciosa, y la muerte violenta de un joven –cualquiera sea su filiación étnica o religiosa– es un crimen que debe ser repudiado y castigado. Precisamente por eso Occidente debe admitir de una vez por todas que la vida de miles de niños y jóvenes palestinos es tan valiosa como la de tres colonos judíos, y el dolor de sus madres y sus familias es igual de profundo.

En medio de la explosión de rabia, recriminaciones y odio generalizado que campean en este momento, no deja de ser un alivio escuchar algunas voces sensatas de las propias familias de las víctimas: “Estoy contra el secuestro y el asesinato. Ya sea judío o árabe, ¿quién aceptaría que su hijo o hija sean secuestrados o asesinados? Llamo a las dos partes a parar el derramamiento de sangre”, dijo el padre de Mohammed Abu Khdeir. “El asesinato es asesinato. No importa la nacionalidad o la edad, no hay justificación ni perdón para cualquier asesinato”, dijo el tío de Neftalí Frnaenkel, uno de los tres jóvenes colonos.

Sin olvidar que una de las familias es víctima de una violenta ocupación desde hace tres o cuatro generaciones, y la otra es víctima de su propia decisión de vivir en un territorio robado que (independientemente de su particular interpretación teológica) la comunidad internacional entera considera que pertenece y debe ser devuelto a otro pueblo.

[1] Conviene recordar, en este contexto, que en febrero Amnistía Internacional denunció a Israel por su “cruel indiferencia hacia la vida humana” en la matanza de decenas de adultos y niños palestinos en los últimos tres años, asegurando que las fuerzas israelíes cometen constantes abusos de derechos con uso “innecesario, arbitrario y brutal” de la fuerza, y con “total impunidad”.


http://mariaenpalestina.files.wordpress.com/2014/07/10401865_10152275813208717_8411652553110552355_n.png?w=640
Esta es la lista de las víctimas palestinas, hasta la fecha (4 de julio):
Ahmad Sabarin (20) fue asesinado en el campo de refugiados de Jalazone (Ramala)
Mohammad Dodin (13) fue asesinado en Dura (Hebrón)
Mustafa Aslan (21) en el campo de refugiados de Qalandiya (donde también le dispararon a Yazan Odeh, que está luchando por su vida);
Jawad Muhammad Dawud (60) murió de un ataque cardíaco después que los soldados invadieron su casa en Hares (Salfit) y lo golpearon;
Ahmad Said Khalid (27) del campo de refugiados de Al Ein, fue asesinado en Nablus.
Mahmud Atallah (30) de Betunia, fue asesinado en Ramala.
Sakher Burhan Abu Muhsen, de Tubas, fue asesinado en el Valle del Jordán.
Yusuf Abu Zaghah (16) fue asesinado en el campo de refugiados de Jenin.
Fatima Ismail Issa Rushdi (78) murió de un ataque cardíaco después que los soldados invadieron y vandalizaron su hogar en Hebrón.
Alí al-Awour (10) murió por un ataque aéreo israelí cuando viajaba en moto con su tío en el norte de Gaza.
Mohammed Ziyad Abeed (29) murió por otro ataque aéreo israelí en Al Qarara, al este de Khan Younis (Gaza).
Mohammed Al Suni (23) y Osama Teziz (26) fueron asesinados por drones israelíes en el campo de refugiados de Shati, Gaza.
Mohamad Abu Khdair (16) fue secuestrado a las 4 am en la mezquita de Shuafat (Jerusalén Este) por colonos judíos que lo torturaron hasta la muerte; su cuerpo apareció totalmente quemado.
Además, Joud al-Danaf (2) murió en Gaza cuando un cohete lanzado por la resistencia palestina desde al-Atatrah, en el área de Beit Lahia (norte de Gaza) cayó por error donde jugaban varios niños y niñas. Su hermanita y dos primos (entre 2 y 4 años) resultaron heridos y tuvieron que ser hospitalizados.

“La culpa del asesinato de los tres jóvenes judíos y del asesinato de infinidad de niños palestinos debe colocarse en donde corresponde: en las manos del régimen racista de ocupación, apartheid y sociocidio israelí.”

Nurit Peled-Elhanan, académica israelí, premio Sakharov de DDHH y co-fundadora del Tribunal Russell sobre Palestina.
(Nurit perdió a su hija de 12 años en un atentado suicida palestino en 1997).


La omnipotencia y la debilidad de Dios en la teología de Bonhoeffer.

www.cepalsocial.org/090614

‘Para Bonhoeffer no existe el deus ex-machina que, de un momento a otro, invierte las cosas. El ser humano secularizado necesita asumir su papel en el mundo etsi deus non daretur (como si dios no existiera). Corresponde a los cristianos apuntar a rumbos éticos de convivencia y repartición’, afirma Harald Malschitzky*, pastor luterano y profesor de teología. Malschitzky, autor de un libro sobre el teólogo alemán, relata un breve historial de la vida de Bonhoeffer, su resistencia a Hitler y su lucha contra la nazificación de la iglesia. En entrevista concedida por e-mail a IHU On-line, relata cómo el teólogo insistió en la defensa de los judíos, involucrándose incluso hasta en la emigración clandestina.
El día 9 de abril de 1945, muere el teólogo y pastor luterano Dietrich Bonhoeffer. Ahorcado en un campo de concentración junto a sus familiares semanas antes del fin de la Segunda Guerra Mundial, el pensador alemán es considerado uno de los pocos teólogos mártires del cristianismo. El hecho se explica considerando que la academia, muchas veces, se encierra en discusiones herméticas. Por su parte, Bonhoeffer, como señala Harald Malschitzky ”se preguntaba por la relación entre fe y vida como ella es y acontece, asunto tantas veces ignorado en la teología académica”.

”La iglesia no se puede limitar a cuidar heridos y enterrar muertos”, expone Malschitzky. ”Para Bonhoeffer no existe el deus ex-machina que, de un momento para otro, da vuelta a las cosas”. Con parientes y amigos en el estado mayor del ejército alemán, el teólogo se infiltró en un grupo para promover el derrocamiento de Hitler. Sus acciones, obviamente no pasaron desapercibidas para el gobierno alemán, lo que llevó, finalmente, a su detención.

Es en la prisión que el teólogo desarrolla buena parte de su producción más relevante, articulando momentos de desesperanza del terror vivido con la fe. El pensamiento del alemán es una respuesta a una gran inquietud teológica: ¿cómo un Dios bondadoso puede permitir el sufrimiento de sus hijos? O incluso, ¿cómo aquél que es todopoderoso puede permitir la existencia del mal?

Bonhoeffer defendía que deberíamos vivir en el mundo como si Dios no existiera. No era una forma de negar lo divino, sino de asumir los destinos del mundo bajo nuestra propia responsabilidad. En una teología cristocéntrica, dónde la cruz tiene gran importancia simbólica, sustenta: ”Cristo nos ayuda no por su omnipotencia, sino por su debilidad y sus sufrimientos”

A continuación la entrevista

IHU On-Line – Bonhoeffer es considerado uno de los pocos teólogos (académicos) mártires en el cristianismo. ¿Qué fue lo llevó a tal compromiso, que terminó en su ejecución por horca en las manos de los nazis?

Harald Malschitzky: En una iglesia ortodoxa en la ciudad de Núremberg (Alemania), Bonhoeffer figura entre los íconos ortodoxos. Es reconocido como mártir más allá de la iglesia. Su trayectoria tiene diversas raíces. Vivió en un momento en que un buen segmento de la teología (principalmente protestante, pero no exclusivamente) se preguntaba por la relación entre fe y vida como ella es y acontece, asunto tantas veces ignorado en la teología académica.

La teología de Bonhoeffer era radicalmente cristocéntrica. De ahí venía la pregunta por el significado y el papel de Cristo en la vida. Su conclusión: El cristiano coloca su vida al servicio de los demás y la iglesia sólo tiene razón de ser si ella está ahí para los demás. Ella no tiene un fin en sí misma. Otra raíz tiene que ver con su actuación en otros países y su compromiso ecuménico.

En 1930 hizo un intercambio con un seminario en Nueva York, a partir del cual conocería las comunidades negras (en tiempo de segregación racial), que pasaría a frecuentar. El canto alegre, los testimonios, pero principalmente la conexión de la fe con la realidad y la esperanza de nuevos tiempos aquí y ahora, causaron tanto impacto, que el propio Bonhoeffer clasifica ese tiempo como una especie de conversión.

En la misma época, Alemania veía el ascenso de Hitler. El párrafo ario también era aplicado en la iglesia (pastores y padres de ascendencia judía deberían ser despedidos), la toma de la iglesia por los teuto-cristianos (Deutsche Christen) ya se avecinaba, la restricción y la persecución a los judíos era creciente.
De vuelta en Alemania, ya en 1933 reflexionaba sobre el poder ilimitado de Hitler y sus riesgos. En el mismo año se ocupó varias veces con la cuestión de los judíos. Se involucró en la creación de la Iglesia Confesante, coordinó la formación clandestina de pastores, se empeñó en el mundo ecuménico para que la iglesia estatal alemana no fuera reconocida, insistió en abrir los ojos de otros países hacia la tormenta en el horizonte alemán.

En ese escenario, un enorme ahínco teológico cristalizaba siempre más el reconocimiento de que el empeño cristiano por el ser humano puede implicar acciones políticas radicales. En relación a la cuestión de los judíos, por ejemplo, fue categórico: ”solamente tiene derecho a cantar gregoriano aquel que defienda los judíos”. Él mismo se involucró en la emigración clandestina de un grupo de judíos. En relación a la locura de Hitler, una conclusión: La iglesia no se puede limitar a cuidar heridos y enterrar muertos. Era necesario arrancar del volante del carro aquel que hiere y mata. Con parientes y amigos en el estado mayor del ejército alemán, se infiltró en ese grupo para promover el derrocamiento de Hitler.

Él era una especie de agente de la causa del mundo ecuménico. Es claro que sus acciones y sus pasos eran vigilados. Sucesivamente fueron anulados sus campos de acción en la universidad, la publicación de sus libros y el seminario clandestino de Finkelwalde (que sería reabierto en Pomerania). En 1943 cayó preso, pasó por algunas prisiones y campos de concentración hasta que, el 9 de abril de 1945, fue ejecutado, con otras personas del grupo, en Flossenbürg, al sur de Alemania.

IHU On-Line – ¿Qué teología desarrolló Bonhoeffer a partir de su experiencia en los campos de concentración? ¿Qué entendimiento tuvo de Dios ante los horrores que envolvieron el nazismo?

Harald Malschitzky – Es interesante que Bonhoeffer no desarrolló una teología específica en la prisión. Los centenares de cartas (publicadas en Resistencia y Sumisión) revelan una enorme confianza en Dios y la claridad de que los cristianos y la iglesia sólo tienen razón de existir en función de los otros. Por ejemplo, parte de su Ética, publicada de forma fragmentada, fue escrita en la prisión, así como las alocuciones de casamiento y bautismo, textos que expresan una tremenda confianza en Dios.
Oraciones escritas para otros prisioneros dan cuenta de una fe enorme en un Dios que cuida de su criatura. No es que no hubiese también dudas y cuestionamientos. La poesía Quién soy yo expresa bien las dos cosas. Una oración escrita para otros presos muestra cómo conviven la franqueza y la certeza de ayuda de Dios:

Dentro de mí está oscuro, pero en ti hay luz/
yo estoy desanimado, pero en ti hay auxilio/
yo estoy inquieto, pero en ti hay paz/
en mí hay amargura, pero en ti hay paciencia/
no entiendo tus caminos, pero tú conoces el camino correcto para mí.
(Escrita en noviembre de 1943)

Para Bonhoeffer no existe el deus ex-machina que, de un momento para otro, invierte las cosas. El ser humano secularizado necesita asumir su papel en el mundo etsi deus non daretur (como si dios no existiera). Es tarea de los cristianos apuntar a caminos éticos de convivencia y repartición.

Aquí una razón más para la decisión personal y radical de Bonhoeffer como cristiano. Es ilustrativo que en los campos de concentración pasaba mucho tiempo conversando con funcionarios y guardias que lo vigilaban, porque, antes que nada, eran criaturas amadas por Dios y muchos sufrían con lo que pasaba.

Los horrores del nazismo (y otros tantos) precisan ser debitados de la cuenta del ser humano que se embrutece y se deja embrutecer. Humanamente, es casi inconcebible que eso pase. Hannah Arendt se dedicó con ahínco a la reflexión y al estudio de la brutalidad, a la banalización del mal, justamente a partir del genocidio llevado a cabo por el régimen nazi y de forma especial habiendo asistido al juicio de Adolf Eichmann.

IHU On-Line - ¿Cómo se dio la división del posicionamiento del protestantismo frente al ascenso del nazismo? ¿Cuál es la importancia de la Iglesia Confesante en esta coyuntura?

Harald Malschitzky – Un gran número de laicos y pastores de la iglesia evangélica se identificaba con el nacionalsocialismo. Esos ”teuto-cristianos” o ”cristianos alemanes” concordaban con las medidas de Hitler basadas en el párrafo ario extensivas a la iglesia. Una elección convocada a última hora, en 1933, debería elegir un obispo identificado con el nazismo. Bonhoeffer y otros se dispusieron, por medio de un fuerte panfleteo, a favor de otro candidato; 70% de los votantes eligieron al candidato del nazismo, Ludwig Müller. Enseguida Bonhoeffer y su grupo elaboraron un documento que se conoció como Confesión de Bethel, que sería la base para la “Confesión de Barmen”, base de la iglesia confesante.

En ese periodo Bonhoeffer aceptó una invitación para trabajar por un periodo en una comunidad en Londres, pero acompañaba atentamente el desarrollo de los acontecimientos en su país y en su iglesia tanto por noticias como por visitas a Berlín. No participó directamente en la elaboración de la “Declaración de Barmen”, pero se identificó con sus propósitos. Del 29 al 31 de mayo de 1934, se reunió una asamblea que, en seis puntos, condenó la doctrina de los teuto-cristianos, creándose oficialmente la Iglesia Confesante en oposición a la iglesia protestante que se identificaba con el nazismo.

El núcleo de la declaración y la base de la Iglesia Confesante están traducidos en las siguientes palabras de la Confesión de Barmen: ”Condenamos la falsa doctrina según la cual la iglesia puede y debe reconocer como fuente de su predicación, además y al lado de la única palabra de Dios, también a otros acontecimientos y poderes, figuras o verdades como si fueran revelaciones de Dios”

Al principio la Iglesia Confesante era tolerada, pero eso no duraría mucho. En el mundo ecuménico, Bonhoeffer se empeñó, precisamente en 1934, en pro de que la Iglesia Confesante fuera reconocida como la única representante legítima del protestantismo de Alemania. El Consejo Mundial de Iglesias invitó representantes de las dos iglesias para una conferencia en Dinamarca, en 1934.

Un desafío para la Iglesia Confesante que, inmediatamente después de su inicio, comenzó a preparar pastores y predicadores para las comunidades. Ellos venían de las sillas de la universidad, sin ninguna práctica. Fueron creados cinco seminarios de predicadores, quedando uno de ellos, el de Pomerania, bajo la orientación de Bonhoeffer. Este funcionó en primer lugar a orillas del Mar Báltico y después fue transferido para Finkenwalde. La Iglesia Confesante siempre fue minoría, sobra decir que ella y todos sus pasos fueron controlados, restringidos y finalmente prohibidos. Muchos de sus integrantes fueron a parar en campos de concentración.

En octubre de 1945, después de terminada la guerra, cristianos que tenían sus raíces en la Iglesia Confesante elaboraron y publicaron la Confesión de Culpa de Stuttgart en la cual ellos asumen culpa, entre otros, por la omisión ante el nazismo.

IHU On-Line – El teólogo defendía que deberíamos actuar como en un mundo sin Dios, pero no como forma de negar lo divino. ¿Cómo explicar este pensamiento frente al momento histórico vivido por Bonhoeffer?

Harald Malschitzky – Bonhoeffer pensaba que el proceso de secularización radical iría hasta las últimas consecuencias. Su pregunta era cómo la iglesia podría hablar y actuar con el mundo secularizado, que no necesariamente negaba a Dios, sino que asumía los destinos del mundo bajo su propia responsabilidad. Uno de los puntos clave en la agenda de esa humanidad secularizada debería ser la paz, única forma de sobrevivencia. El papel de la iglesia universal sería convocar hacia la paz.

En agosto de 1934, cuando ya estaba claro que Hitler quería la guerra, en una convención ecuménica en Dinamarca, Bonhoeffer dice: “¿cómo se concretiza la paz? ¿Quién convoca a la paz de forma tal que el mundo lo escuche, que sea obligado a oír? Solamente el gran concilio ecuménico de la santa iglesia de Cristo de todo el planeta lo podrá hacer de manera que el mundo, a regañadientes, tenga que oír la palabra de la paz, y los pueblos sean felices, porque la iglesia de Cristo arrancará las armas de las manos de sus hijos en nombre de Cristo, prohibiéndoles la guerra y proclamando la paz de Cristo a todo este mundo delirante”.

No hubo concilio, ni toda la sabiduría y capacidad diplomática y política del ser humano secularizado evitaron la guerra; buena parte de los cristianos protestantes y católicos se pusieron a favor de la guerra. Todos tuvieron que ver y sufrir la furia del mal matando y destruyendo indistintamente.

IHU On-Line - ¿Cómo comprende, en ese sentido, la relación de Dios frente al sufrimiento de Su Hijo en la cruz ante la muerte, y cómo esa reacción es también la reacción de Dios frente a nuestro sufrimiento?
Harald Malschitzky – La Biblia conoce momentos de ausencia de Dios. El propio Cristo sintió ese abandono en la cruz: “¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?” Toda la cuestión del sufrimiento vicario del propio hijo de Dios continúa en discusión. ¿Cómo Dios podría estar de acuerdo con eso?

Bonhoeffer, aún no comprendiendo a su Dios, divisaba su mano bondadosa también detrás del sufrimiento. Era su fe, que el mismo Dios acompañaba a sus hijos e hijas en todos los momentos. No vamos a encontrar en Bonhoeffer el intento de explicar eso de forma racional y lógica. Yo personalmente confieso que tengo aquí todas las dificultades. La ausencia de Dios a veces es angustiante. Continúo, sin embargo, en la búsqueda de respuestas.

IHU On-Line – “Cristo nos ayuda no por su omnipotencia, sino por su debilidad y sus sufrimientos”, afirma Bonhoeffer. ¿De qué forma reconocer la existencia de un Dios omnipotente pero “débil”, abre el camino para el libre albedrío?

Harald Malschitzky – El ser humano no es una marioneta de Dios. Fue creado con libertad y recibió la responsabilidad de cuidar el mundo y la creación. Según el testimonio bíblico, Dios amonesta y procura indicar y corregir el rumbo de la humanidad a través de personas (pensemos en la figura de los profetas).

El libre albedrío (que no es tan libre) no me parece tan problemático, en cambio sí la arbitrariedad pura y simple practicada por el nazismo, pero infelizmente, no sólo por este. El Cristo en su debilidad acompaña las personas en sus derrotas, dando fuerza y ánimo para continuar, a pesar de todo. Su mensaje, vivido y sufrido es de paz y comunión y de respeto justamente por los más débiles. Sin duda, la debilidad tiene sus riesgos.

IHU On-Line - ¿Cómo explicar a partir del pensamiento de Bonhoeffer, la actuación divina durante los tiempos sombríos de la Shoah? ¿Cómo mantener y defender la fe en Dios frente a la masacre de tantas personas?

Harald Malschitzky - Bonhoeffer no conoció el concepto de Shoah, pues éste sería aplicado al genocidio perpetrado por el nazismo solamente después de terminada la guerra. Pero lo que estaba pasando no le era desconocido. La Shoah sin duda mueve los cimientos de la fe de cualquier cristiano y todos los grandes y pequeños programas de reparación promovidos por los pueblos e iglesias no lo cambian.
Creo que no se trata de defender la fe en Dios, sino de testimoniarla para que se encuentren formas de paz duradera para todos los pueblos y creencias (¡o no creencias!). Este testimonio no nace en una fe heroica, sino de una debilidad que se limita a decir: “Señor, yo creo, ayúdame en mi falta de fe”.

IHU On-Line - ¿Desea añadir alguna cosa?

Harald Malschitzky – El martirio no era una aspiración de Bonhoeffer, aunque esa cuestión ya haya sido elevada. La verdad es que él, en prisión, en cierto momento pensó en el suicidio, pero no como acto de coraje sino porque tenía miedo de no soportar las torturas y terminar traicionando todo el movimiento que quería sacar a Hitler del poder. En los Estados Unidos, Bonhoeffer conoció un teólogo católico, Jean Lassere, pacifista decidido. En sus diálogos, Lassere le habría manifestado que deseaba ser santo. Bonhoeffer se limitó a decir que su deseo era “aprender a creer”.

*Harald Malschitzky, 74 años, es pastor y profesor jubilado de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en Brasil – IECLB, y fue orientador de estudios en la Escuela Superior de Teología – EST, en São Leopoldo. Es autor de Dietrich Bonhoeffer: Discípulo, testigo, mártir (São Leopoldo: Sinodal, 2005).



¿Por qué la multicultural Guatemala es tan racista?

El pecado original
¿Por qué la multicultural
Guatemala es tan racista?

Ollantay Itzamná
Ojarasca

Guatemala está conformada por cuatro pueblos (maya, xinca, garífuna y mestizo). Más del 60 por ciento de su población es culturalmente maya, aunque genéticamente casi nadie se puede abstraer de lo maya. Y, precisamente, esta población mayoritaria maya, distribuida en 22 pueblos, con idiomas y costumbres vivas y diferenciadas, es lo que hace de Guatemala un país policromático y megadiverso como ningún otro en Abya Yala. La extensión territorial de Guatemala es apenas un poco más de 108 mil kilómetros cuadrados. Casi una décima parte del territorio de países andinos como Perú o Bolivia. En este territorio “diminuto”, germinó y florece un envidiable vivero de identidades culturales desconocido y despreciado casi por la totalidad de sus habitantes.

En el interior del país existen bolsones territoriales indígenas inéditos donde los mestizos se sienten verdaderos extranjeros “con categoría”, no sólo por el idioma, sino también por la gastronomía, la vestimenta, las eco-espiritualidades, las eco-tecnologías, los conocimientos ecológicos y los diversos estilos de vida de sus anfitriones. Pero la reacción casi “natural” del visitante mestizo ante esta riqueza biocultural es el desprecio barnizado de indiferencia.

El racismo es una enfermedad crónica de Guatemala. El desprecio y la expoliación del indígena se han naturalizado tanto en la sociedad, que no sólo se niega a reconocer su mal crónico, sino que reproduce y defiende las causas estructurales de su atavismo patológico que lo ata en el atraso civilizatorio irracional.

Guatemala está tan enferma que no puede vivir sin este mal que configura las estructuras psicológicas individuales y colectivas de sus habitantes. El racismo condena a las y los guatemaltecos a una esquizofrenia cultural identitaria que los obliga a subsistir escupiendo a lo que son y añorando lo que no son, ni será jamás (blancos genética y culturalmente). Sufrimiento histórico que espera redención estructural.

Abordar este mal estructurante del país, en la gran mayoría de los casos no sólo causa incomodidad, sino que hasta es ofensivo para la generalidad de guatemaltecos. Ni indígenas ni mestizos, se asumen como racistas. Pero, las miradas, los comentarios, los maltratos, las estigmatizaciones permean las leyes, las costumbre sociales, las instituciones públicas y privadas, los ritos religiosos, hasta las relaciones intrafamiliares. Incluso, el o la indígena, en la medida que se escolariza/profesionaliza, se vuelve más racista y despectivo con su propia sangre.

El racista no nace, se hace. El racismo, como toda enfermedad social, es producto histórica y socialmente construido. Nadie nace racista. La sociedad racista es la que fecunda sujetos racistas. Esta enfermedad crónica se inyectó en el alma individual y colectiva de criollos y mestizos de Guatemala en tiempos de la invasión y saqueo colonial. Desde entonces, generación tras generación, esta tara social se institucionalizó y normalizó en las leyes, en las instituciones públicas y privadas y en las iglesias.

En Guatemala, el mismo Estado está organizado para engendrar “ciudadanos” racistas. El Estado (colonial y republicano), en su origen, historia, estructura y funciones fue y es tremendamente etnofóbico y sistemáticamente etnofágico. El Estado hizo de las grandes mayorías (indígenas) un “mal” permitido e indeseado, pero necesario para su subsistencia.

¿Existen los pueblos indígenas en la Constitución Política de Guatemala? No. ¿Existen héroes o heroínas indígenas en la historia oficial de Guatemala? No. ¿Existen valores, eco-tecnologías y conocimientos ancestrales indígenas en los contenidos académicos del sistema educativo estatal? No. ¿Para quienes están destinados los peores nichos laborales en el país? Para indígenas. ¿De qué color son las estatuas de santos, vírgenes y del mismo Dios en las iglesias? Blancos. ¿De qué color es el centro de la bandera de Guatemala? Blanco. ¿En qué idioma están escritas las leyes del país?

Sin embargo, las y los indígenas son casi las dos terceras partes de la población del país. Los pueblos mayas y xinca tienen historias, eco-tecnologías, conocimientos milenarios y espiritualidades ahora rebuscados por la industria del conocimiento externo. Son indígenas quienes dinamizan y mantienen a las iglesias. El fenómeno de la economía de la agroexportación tiene aroma de sangre y sudor maya.

Con estas estructuras estructurantes es imposible no ser racista. ¡Hasta los dioses se hacen racistas en Guatemala! Y lo más triste es que este atavismo crónico es asumido y premiado como una estimable virtud por el sistema. Al grado que las víctimas del racismo no sólo aceptan este vicio social como algo normal, sino que lo defiende” y lo reproducen como un elixir de ascenso social y progreso.

¿Cuál es el origen del racismo en Guatemala? Como construcción sociocultural, tiene su origen histórico en la invasión colonial, y en la configuración psicológica del espíritu del colonizado. Si bien los invasores, luego los criollos, pudieron legitimar su conducta de saqueo y dominación sobre los aborígenes argumentando que nuestros abuelos/as no eran seres humanos, por tanto tampoco tenían derecho a tener derechos, ni propiedades; esta negación se convirtió simultáneamente en la frustración y fracaso de los soldados guerreros del Rey de España.

Los soldados del Rey sólo podían demostrar su hidalguía y esperar la recompensa real correspondiente si demostraban su victoria militar sobre otros pueblos, sobre otros seres humanos. Pero, como los aborígenes “vencidos” no eran seres humanos, entonces, los “vencedores” no podían autoafirmar su gallardía, mucho menos esperar la recompensa del ascenso de estatus. De allí viene el odio y el desprecio al aborigen por parte del invasor y del criollo. Ellos odian y desprecian su fracaso (al aborigen) pero, al mismo tiempo ese fracaso era la esencia vital para su subsistencia en el nuevo mundo.

Esta contradicción existencial que habitó a los invasores fue heredada por criollos y mestizos que intentaron crear el Estado republicano. Por eso, sistemáticamente aplicaron desde el aparente Estado Nación políticas de asimilación, integración y de eliminación biológica (genocidio) en contra de los pueblos indígenas (por ser, según ellos, el espejo de su fracaso).

Pero tampoco podían desaparecernos cultural y biológicamente por completo porque su Estado y ellos subsistían y subsisten gracias a nuestros bienes y fuerzas laborales. Por eso, el racismo fluctuante en Guatemala aniquila pero no mata por completo. Porque si desaparecemos, desaparecen ellos.

Esta contradicción existencial que enferma a verdugos y víctimas sólo será superada con la creación de un nuevo Estado y una nueva sociedad intercultural, con la participación de todos los pueblos y sectores del país.

A esta redención histórica, en la América Latina del siglo XXI se denomina proceso de una asamblea constituyente refundacional. Concertar y construir nuevas leyes, nuevas instituciones públicas y nuevos proyectos de vida fundados y orientados por la interculturalidad y la vocación por la vida policromática. Éste es el reto que tiene Guatemala para superar su pecado original, el racismo.

Ollantay Itzamná, quechua de Guatemala. Acompaña a las organizaciones indígenas y sociales en la zona maya. Conoció el castellano, la escuela y la rueda a los diez años. Escribe desde hace una década no por dinero, sino a cambio de que sus reflexiones se publiquen porque son los aportes de muchos y muchas sin derecho a escribir, (Aparecido en Ecoportal.net, abril de 2014).


Juan Carlos I, la corona abollada

Luis Hernández Navarro
www.jornada.unam.mx/040614
El 22 de noviembre de 1975 Juan Carlos I fue proclamado rey de España por las Cortes españolas (a la izquierda, su esposa Sofía)


El rey Juan Carlos I abdicó al trono después de casi 39 años de ser proclamado. Su corona lucía abollada. Su reino está fragmentado por el desafío soberanista de catalanes y vascos, el país se hunde en la depresión económica, el bipartidismo que lo sostuvo ha comenzado a resquebrajarse y la casa real engarza un escándalo a otro.

El Borbón que aseguraba que moriría con la corona puesta, el monarca que sentenciaba: los reyes no abdican, se mueren en la cama, el jefe de Estado que vivía su mandato como un sacerdocio, decidió decir adiós a su reinado.

Llegó allí por la voluntad del generalísimo Francisco Franco, caudillo de España por la gracia de Dios. El pueblo español no decidió que su Estado fuera una monarquía constitucional. Nunca se efectuó un referendo ni se acordó en una Asamblea Constituyente. Juan Carlos I fue designado sucesor del jefe de Estado tras la muerte del dictador, con base en una ley de 1947 y un acuerdo de las Cortes franquistas de julio de 1969.

La abdicación no fue un gesto generoso del monarca para abrirle la puerta a una nueva generación. La nómina de los escándalos reales deterioró gravemente la imagen del monarca y de la casa real. Protegido durante años por un pacto de silencio por la prensa de su país, y amparado por el artículo 56 apartado 3 de la Constitución, que establece que la persona del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad, Juan Carlos I sorteó con buen éxito la empresa de mantener su figura en alto durante años.

Eso se acabó en 2012, cuando, literalmente, metió la pata y se fracturó la cadera. Imposibilitado de contener los daños en la opinión pública, más pronto que tarde se supo que su majestad sufrió esa lesión durante un safari en Botsuana para cazar elefantes. Mientras España se hundía en la crisis económica, seis millones de adultos se encontraban sin empleo y miles de personas eran desalojadas de sus viviendas por no poder pagar las hipotecas, el monarca se divertía matando paquidermos.
El escándalo alcanzó tal magnitud que, al abandonar el hospital en el que fue operado, el rey tuvo que hacer a un lado su arrogancia borbónica y disculparse ante sus súbditos: Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir, dijo ante una cámara de televisión.

Ciertamente, no sucedió más. Pero, aunque las cacerías de elefantes se suspendieron, la barahúnda continuó. Su historia de amor (y de negocios) con la princesa alemana Corina zu Sayn-Wittgenstein, con quien sostenía una relación sentimental desde 1996, se filtró a la prensa. Entre otros, el diario italiano La Stampa difundió la historia de las dos reinas: la oficial y la oficiosa.

El hecho no fue considerado un episodio ejemplar en un Estado que, aunque formalmente es aconfesional, mantiene en vigor un concordato con la Santa Sede, por el que la Iglesia católica disfruta de exenciones fiscales y ha recibido más de mil millones de euros en los años recientes. Un país en el que el poder de los purpurados en el terreno educativo hace las delicias del Vaticano. Un territorio que ha visto florecer a los seguidores de monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás, fundador del Opus Dei y su variante, la Teología de la Prosperidad.

Pero la cosa no quedó allí. No se tranquilizaban aún las aguas de la tormenta africana cuando reventó el alboroto por el desvío de fondos públicos de su yerno Iñaki Urdangarin y su hija Cristina. Aunque, para tratar de salvar la reputación de la casa real, Juan Carlos I apartó a los duques de Palma de los actos oficiales y declaró que todos los españoles eran iguales ante la ley, para muchos españoles quedó claro que unos son más iguales que otros. El mismo monarca comenzó a ser señalado por los negocios que facilitó como jefe de Estado y las ventajas económicas que eso le acarreó.

Los escándalos muestran la decadencia de la monarquía como institución. El régimen de los de sangre azul es una obsolescencia de la historia, un anacronismo antidemocrático que reconoce a un estamento prebendas y privilegios especiales, incluido el de ocupar la jefatura de Estado sin someterse al escrutinio popular.
Pero, más allá de esa descomposición de la casa real, España se debate hoy en una serie de dilemas a los que su clase política no parece hacer dado solución. ¿Sobrevivirá el biapartidismo en el que, como se demostró en las elecciones europeas de hace unos días, millones de electores no se reconocen? ¿Podrá Madrid enfrentar el desafío soberanista de catalanes y vascos que ven en el actual Estado centralista una camisa de fuerza inadmisible para lograr sus intereses históricos? ¿Seguirá aplicándose a rajatabla la política de ajuste y estabilización que ha condenado a vivir en la tasa de riesgo de pobreza a más de 27 por ciento de la población?

Por si fueran pocas, todas estas disyuntivas están irremediablemente atravesadas por un asunto que cientos de miles de españoles que tomaron las calles este 2 de junio pusieron en el centro de la agenda política: la realización de un referendo para decidir la continuación de la monarquía o la instauración de la Tercera República.

Por supuesto, no parece que la clase política española que gobierna mirando Madrid esté dispuesta a enfrentar el reto que plantea la voz de la calle. De ella puede afirmarse lo mismo que el célebre literato Gore Vidal decía de los partidos políticos en su país: “En Estados Unidos hay un solo partido, el Partido de la Propiedad… y tiene dos alas derechas: republicana y demócrata”. Así es: los dos grandes partidos políticos españoles, el PP y el PSOE, son las dos alas del partido de la monarquía, incluso ahora que se ha abollado la corona.

Este 2 de junio los españoles vieron miles de banderas rojas, amarillas y moradas ondeando en edificios y plazas públicas. El debate sobre la nueva república seguirá creciendo en los próximos días, al calor de la abdicación del monarca y la crisis del bipartidismo.

Los ojos de esos mismos españoles observaron también la dimisión de un papa, un rey y buena cantidad de políticos europeos, pero no del jefe de Gobierno, Mariano Rajoy, a pesar de que ha conducido a su país al precipicio. Para muchos, ha llegado la hora de decirle adiós.


Apenas en diciembre del año pasado Juan Carlos I habló de su determinación de seguir al frente del trono. Algo grave debe haber sucedido para que cinco meses más tarde haya abdicado.

El mundo cambia: India empieza a transformarse

Antonio Gershenson
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Uno de los grandes cambios mundiales recientes fue el nuevo primer ministro de India, desde fines de mayo, Narendra Modi, del cual uno de sus antecedentes fue que le quitaron la visa para entrar en Estados Unidos en 2005, a raíz de la violencia religiosa en India. Ha ido, en cambio, como funcionario, a China y a Japón. Altos funcionarios de India y China han estado comunicándose por teléfono y con visitas en estas semanas.

Modi invitó al presidente de China a visitar India. Poco después, China aceptó. Fue el primer jefe de Estado invitado por India en este nuevo gobierno. No es cualquier cosa. Son los países más poblados de mundo: China, más de mil 300 millones de habitantes. E India, mil 250 millones.
Es el primer gobierno de India en 25 años con mayoría absoluta en el parlamento, por lo que puede impulsar su política sin los problemas de gobiernos anteriores.

India había tenido el segundo lugar mundial en ritmo de aumento de la producción, después de China. India llegó a 10.6 por ciento en 2010 y 7.7 en 2011. Pero con el gobierno anterior había llegado a 4.7 por ciento en 2012. El gobierno actual tiene en su programa el aumento sostenido de la producción de India.

Previsiones de especialistas de diferentes países, incluso parcialmente de Estados Unidos, que sólo mencionan el primer lugar a China y el segundo a Estados Unidos, hicieron revisiones de que para 2030 el primer lugar mundial en el valor de la producción anual sería China, segundo lugar Estados Unidos y tercer lugar India. Esto fue en los primeros meses de 2012. Puede ser que la caída del nivel de producción de India a 4.7 en 2012 retrase ese cambio. Pero también puede ser, si el nuevo gobierno logra su meta de aumentar la producción, que se conserve la previsión tal cual.

El estudio de Estados Unidos fue del Consejo Nacional de Inteligencia (www.dni.gov). Menciona a China como probable primer lugar a partir de 2030, a Estados Unidos como segundo y, aunque no menciona tercer lugar, dice: Tomó a Inglaterra 155 años duplicar el producto nacional bruto con unos 9 millones de habitantes en 1870... India y China están haciéndolo en escala y ritmo nunca vistos: 100 veces la población de Inglaterra y en una décima parte del tiempo.

La ciudad de Kolkata, antes Calcuta, es una ciudad no sólo industrial, sino con una gran potencia científica e industrial, que ha ganado varios premios Nobel. Uno de ellos es Amartya Sen, Premio Nobel en 1998, por sus contribuciones a la economía del bienestar. En su momento, Sen estudió una economía social de cada país: los indicadores sociales de la calidad de la vida. Sen critica a los gobiernos de entonces en India, por no dar la prioridad a: trabajo y empleo, al ingreso real de los habitantes, a la calidad de la vida, a la edad promedio de la gente, etcétera. Su crítica es por los resultados de los gobiernos indios de entonces (y hasta hace poco).

Sen pone de ejemplo positivo a China, al que coloca como primer lugar de la región en economía social. Por ejemplo, la edad promedio en China era de 73.5 años, y en India, era de 64.4 años.

Kolkata, ciudad de Sen, fue gobernada por el Partido Comunista de India entre 1977 y 2011, un total de 34 años. Esta ciudad ha sido centro internacional de la Tecnología de la Información.

Volvamos al conjunto de India. En cuanto a la energía, un problema importante es que 68 por ciento, más de las dos terceras partes, de la electricidad producida en el país, se genera con carbón.

Hace unos dos años, en medio de turbulencia en la región, el gobierno de Pakistán, ante la necesidad de gas natural para la industria y otras aplicaciones, firmó un tratado con Irán, con el que tiene frontera, para la construcción de un gasoducto de Irán a Pakistán y un recorrido del mismo. El precio pactado fue relativamente bajo. Pakistán, con esa firma, ignoró la molestia de Estados Unidos, y la obra se completó en la parte iraní. También Irán ha propuesto un gasoducto directo de Irán a India bajo el mar, al sur de Pakistán. Ya hay un gasoducto funcionando de la costa rusa a la alemana, por el fondo del mar.

Se habló entonces de que el gas siguiera hasta India y surtirla, desde su frontera con Pakistán, pero el gobierno indio de entonces en este caso no quiso entrar, por la posición estadunidense en contra, y aparentemente el problema sigue intacto, el gobierno anterior así lo dejó.

El actual gobierno formó un mando único, incluyendo plantas de generación con carbón, con gas y con energía renovable. La insuficiencia de carbón y de gas para las plantas ha afectado el sistema, que trabaja por abajo de su capacidad. La segunda planta en tamaño de gas natural, Bawana, está produciendo una quinta parte de su capacidad, por la insuficiencia de gas.

Hasta el momento no se tiene noticia, del gobierno indio actual, sobre el gas natural, que podría ser vital. Otro antecedente es el acuerdo entre Rusia y China sobre el gas, aunque no hay una frontera directa del productor del gas.


Otros medios de generación, como la energía solar, el viento, la hidroelectricidad, tendrán que verse, pueden ayudar pero no es posible que cubran la mayoría de las necesidades.

EL NUEVO GOBIERNO PREPARA LA REPRESIÓN CONTRA EL PUEBLO

SENAFRONT EN LAS CALLES:
EL NUEVO GOBIERNO PREPARA LA REPRESIÓN CONTRA EL PUEBLO

José Ángel Garrido Pérez

Hace un par de semanas, el presidente electo de Panamá, Juan Carlos Varela, anunció que alrededor de mil unidades del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (SENAFRONT) y del Servicio de Protección Institucional (SPI) recibirían orden de patrullar las calles al instalarse su administración.

La medida ha sido recibida con beneplácito por buena parte de la población y por sectores de la “sociedad civil”, los cuales consideran que ello aumentará el nivel de seguridad en las calles, donde campea el delito.

Sin embargo, en primer lugar puede notarse que si los agentes de policía actualmente desplegados, con todo y haber recibido importantes ascensos y aumentos de sueldo, tener toda clase de trato preferente, equipos de alta sofisticación e incluso impunidad garantizada por el presidente de la República, no han sido capaces de detener la ola de crímenes que azota las ciudades,  entonces estamos ante un fracaso total del sistema de seguridad pública que debe recurrir a agentes con un tipo distinto de preparación para  tratar de componer la situación.

En efecto, los agentes del SPI están capacitados especialmente para la protección de la vida, honra y bienes de los altos personeros del Gobierno y de las instalaciones que estos administran, mientras que los del SENAFRONT, que tienen entrenamiento militar propiamente dicho, están especialmente preparados –se supone- para la guerra irregular.

Según el nuevo ministro de Seguridad, Rodolfo Aguilera, estos agentes, de todos modos, antes de especializarse reciben entrenamiento básico de policía, por lo que considera que están habilitados para realizar su trabajo como tales.

Hasta allí la apariencia se figura alentadora.  El pueblo panameño, optimista ante su nuevo presidente, es proclive a confiar en que traer de las fronteras a una parte de la gente que las cuida aumentará su tranquilidad.

Pero varias son las razones que nos impulsan a concluir que esto no es sino una vuelta más que se le da al tornillo de la represión contra el pueblo y que en ello se han entendido maliciosamente tanto el gobierno saliente como el entrante. Veamos los indicios:

1.       Durante el gobierno de Martín Torrijos se realizaron maniobras conjuntas de los servicios de seguridad panameños con unidades y equipos militares de Estados Unidos y otros países que han supuesto el enfrentamiento contra una insurrección popular, específicamente contra un alzamiento indígena.  En estas maniobras, el SENAFRONT tuvo participación destacada.

2.       Esta experiencia fue la que tomó en cuenta el gobierno de Ricardo Martinelli para enfrentar las protestas con ribetes insurreccionales a las que el pueblo panameño se abocó en Bocas del Toro (Changuinola), San Félix (Chiriquí-comarca Ngäbe-Buglé) y Colón.  En todas ellas, fueron las tropas de SENAFRONT las desplegadas para sofocarlas.

3.       En el empeño de reprimir, las tropas de SENAFRONT usaron, además de equipo antimotines, armas de fuego y equipo militar propiamente dicho. Su mal uso del equipo antimotines mató a varias personas y lisió de por vida a muchas otras, mientras que las armas de fuego también se apoderaron de vidas humanas.  Esto echa por tierra la idea de que su “entrenamiento básico de policía” es garantía de seguridad en la que se puede confiar.

4.       Las tropas de SENAFRONT fueron derrotadas por el pueblo en las protestas, las cuales solo cesaban cuando el presidente Ricardo Martinelli, ante la derrota y amenazado su dominio del poder, terminaba cediendo a las exigencias populares.  Por ello, es dable esperar que en ellas haya rencor que bien puede aflorar en cualquier circunstancia en la que alguien se resista a sus actos represivos o abusivos. Olvidémonos del “profesionalismo”, pues la impunidad a la que el gobierno saliente acostumbró a la Policía es plataforma para reacciones subjetivas y actos delincuenciales.

5.       La plataforma de la impunidad policial y de los agentes de SENAFRONT está alentada por varios factores:

5.1   Un marco legal que da impunidad a la Policía aprobado en 2010 por el gobierno de Ricardo Martinelli en que a la sazón participaba el presidente electo y su partido, el Panameñista, contra el cual luchó el pueblo en Bocas del Toro y cuya derogación no se pudo lograr.

5.2   Una ley que penaliza las protestas, también aprobada por el gobierno Martinelli-Varela.

5.3   Un sistema de escuchas telefónicas ilegales por parte de la Seguridad del Estado que se ha puesto en práctica profusamente durante el actual Gobierno, incluso desde tiempos en que Varela era parte activa en él.  Algunas grabaciones ilegalmente obtenidas han sido difundidas por esbirros del presidente Martinelli. No se ha oído hablar al presidente electo Varela de que vaya a eliminar este sistema ni menos de que vaya a eliminar esas prácticas.

5.4   Un ilegal e inconstitucional sistema represivo de alta tecnología llamado “Pelepolice” por el cual los agentes abordan a cualquier ciudadano y presumen su culpabilidad antes que su inocencia.  El nuevo presidente tampoco ha manifestado que lo vaya a eliminar o controlar.

De este modo, el gobierno saliente de Ricardo Martinelli deja a Juan Carlos Varela servida la mesa de la represión.  Este no tiene intenciones de cambiar ninguno de los cubiertos ni manjares de ese banquete. Es altamente probable que, durante su primer año, el nuevo gobierno mantenga una relación de aceptable cordialidad con el pueblo que lo eligió, habida cuenta de que, efectivamente, por ser su oferta electoral mucho más pequeña, es consciente de que le debe la victoria electoral y el pueblo organizado estará pendiente de que cumpla algunas de sus promesas más publicitadas. 

También es probable que, durante el segundo año, las discusiones sobre la constituyente tengan entretenido el ámbito político nacional y que las contradicciones que surjan ante la imposibilidad de satisfacer las necesidades del país sean diferidas u opacadas por esa circunstancia; pero como las contradicciones serán, finalmente, inevitables, dado que no habrá cambios sustanciales en las estructuras de dominio político, social y económico y las situaciones críticas aflorarán, es muy posible que para antes de  que termine ese período haya importantes iniciativas populares de resistencia política y social.

Para cuando ese tiempo llegue, las tropas de SENAFRONT y del SPI habrán hecho un importante trabajo de inteligencia en las calles, ya que sus unidades estarán más cerca del pueblo al que, arteramente, reprimirán cuando así les sea ordenado.  Igualmente, los mandos del SENAFRONT tendrán mayor agilidad y versatilidad en sus operaciones represivas, pues las tropas no tendrán que ser mandadas a buscar desde las fronteras, conocerán mejor las calles y los modos de actuar de sus gentes, tendrán mejor identificados a sus potenciales enemigos, habrán creado una red de “soplones” y estarán en condición de, por medio del miedo y la intimidación, aterrorizar a la ciudadanía y  desalentar cualquier movimiento social que reaccione a las decisiones y medidas impopulares que, inevitablemente, deberá tomar el gobierno habida cuenta de que no tiene intenciones de reformar ni corregir las fuentes de las contradicciones sistémicas, por más nueva constitución que promueva.

De eso precisamente se trata.  Tanto el gobierno saliente como el entrante defienden el mismo sistema que garantiza sus intereses de "casta", según el modelo que les ha dictado Washington y como muy probablemente le fue reafirmado a Varela en su conversación con el vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden. En tal defensa, recurrirán a los mecanismos represivos que han sido promovidos por ese país y coordinados con él.

De este modo, la ciudadanía en general, y las organizaciones populares en particular, deberemos estar preparados para prevenir, enfrentar y derrotar un esquema represivo  primorosamente preparado.  La élite de las fuerzas represivas de nuestro país será puesta en las calles para aplastar a quienes salgan a las calles.  Solo queda apercibirnos a tiempo de estas intenciones y diseñar la estrategia necesaria para confrontarlas


Operación Plomo Impune

Eduardo Galeano
www.contraindicaciones.net/180109

Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.

Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006.

Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.

Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina.

Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en “legítima defensa”.

No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. El devoramiento se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.
Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.

¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.

Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

La llamada comunidad internacional, ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?

Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.

Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

(Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró.)