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Taller: Horizontes de políticas para la educación abierta STEAM
Taller: Horizontes de políticas para la educación abierta STEAM
En este taller trazaremos estrategias para la educación abierta STEAM y el aprendizaje a lo largo de la vida.
Emitido en directo el 14 jun 2022 Experimento oe-STEAM Lab.
COMUNICADO CONJUNTO ANTE LA BURLA Y LA AMENAZA AMBIENTAL DE MINERA PANAMÁ
COMUNICADO CONJUNTO ANTE LA BURLA
Y LA AMENAZA AMBIENTAL DE MINERA PANAMÁ
Las personas y organizaciones abajo firmantes, motivadas por los
graves hechos que se están produciendo respecto a la negociación de un nuevo
contrato con la empresa transnacional First Quantum Minerals (FQM),
registrada en nuestro país como Minera Panamá, señalamos:
- Panamá
es un país cuyas características biofísicas (como el ser parte del
Corredor Biológico Mesoamericano) lo hacen incompatible con la minería,
una actividad económica cuya sostenibilidad es imposible, contrario a la
propaganda de FQM. A su vez, el Istmo, según Cepal (2020), tiene un
nivel “severo” de vulnerabilidad al cambio climático al año 2030.
Durante todos los años de operar en el país, la empresa ha utilizado
drásticos métodos extractivistas a cielo abierto, que han destruido
centenares de hectáreas de bosque tropical en el distrito de Donoso,
además de incurrir en más de 200 infracciones ambientales registradas,
pese a lo cual continúa exigiendo aún más hectáreas cada año. A pesar de
todo lo anterior, más del 50% del territorio istmeño permanece abierto
a concesiones de exploración y explotación minera.
- Si bien
el aspecto económico es importante, es un error seguir centrándolo en el
PIB, un indicador obsoleto e insuficiente, tanto para medir el bienestar
de la población y tomar decisiones que den respuesta a sus necesidades,
como para encarar una crisis climática que sigue sin discutirse en Panamá
con la amplitud y seriedad que amerita.
- Desde
que inició operaciones, FQM ha violado la Constitución y las leyes
del país de todas las formas posibles: su concesión no pasó por licitación
y además viola el artículo 290 de la Constitución Política que prohíbe
operar a empresas cuyos propietarios sean estados extranjeros, como es
el caso de FQM, cuyas acciones están en un 60% en manos de China, Singapur
y Corea del Sur.
- Luego
de aprobarse bajo dudosas circunstancias en la Asamblea Nacional, el
contrato ley de FQM fue demandado inmediatamente, pero la Corte Suprema de
Justicia tardó casi 20 años en emitir un fallo de inconstitucionalidad. El
fallo fue emitido recién en 2017 (y ocultado por el gobierno de J.C.
Varela), con lo cual la empresa se ha mantenido operando
inconstitucionalmente. Lo anterior convierte a sus ganancias en un vil
robo al país.
- FQM no
solo ha saqueado el cobre de Panamá, sino además oro, pagando migajas
de 2% sobre enormes regalías de miles de millones de dólares, (en
comparación con lo que pagan empresas similares y la misma empresa en
otros países), mientras goza de otras grandes exoneraciones. Al mismo
tiempo, se trata de una extracción que no genera verdadero bienestar (a
largo plazo y con autonomía) para las poblaciones que dependen de los
servicios ambientales proveídos por la rica biodiversidad de las zonas
devastadas por FQM.
- La
multinacional FQM ha violado sistemáticamente el Código de Trabajo
panameño, con métodos gansteriles y despidiendo incluso a una parte de la
dirigencia sindical durante la pandemia de COVID-19. Al día de hoy, FQM se
niega a acatar los fallos de los tribunales de trabajo que exigen sus
reintegros.
- FQM se
ha convertido en un enclave minero al que las autoridades panameñas no
pueden acceder sin autorización de los gerentes de la empresa, como si
se tratara de un país extranjero o de la desaparecida Zona del
Canal.
- Desde
la publicación del fallo de inconstitucionalidad, FQM simuló negociar
un nuevo contrato, haciendo quedar en ridículo al presidente de la
república, Laurentino Cortizo, ya que ahora la empresa se niega a firmar y
descaradamente pide más concesiones onerosas en el territorio panameño.
- Ante la
burla de la negociación fingida, agravada por más de un año sin pagar
regalías al país, a la vez que la empresa continúa extrayendo mineral, el
gobierno de Cortizo tomó medidas laxas e inconsecuentes al decretar la
suspensión de las operaciones comerciales, con la posterior apelación de
la empresa para seguir como si no pasara nada.
- Entendemos
que la actuación tibia e inconsecuente del actual gobierno frente a FQM se
debe a que está filtrado por personas relacionadas con el negocio minero,
empezando por el vicepresidente José Gabriel Carrizo, exabogado de
Petaquilla Minerals, empresa que “traspasó los derechos” a FQM.
Por todas las consideraciones expuestas, las organizaciones
ecologistas, gremiales, sindicales, populares, entre otras firmantes, EXIGIMOS
del gobierno panameño:
- Declarar
la moratoria para nuevas concesiones en todo el territorio nacional,
permitiendo al país salvaguardar el agua, los bosques y la vida silvestre,
cuya protección es imperante ante la emergencia climática que vive el
planeta y a la que el Istmo no es ajena.
- Proceder
a la nacionalización de la mina para hacer valer la
Constitución Política, las leyes ambientales y laborales de Panamá frente
a los abusos de esta multinacional. Lo anterior implicaría explorar la
posibilidad de declarar improcedente una indemnización a la multinacional,
tomando en cuenta el incalculable valor de los entornos naturales
devastados en su beneficio y las exorbitantes ganancias obtenidas (y no
gravadas) con un contrato inconstitucional por más de 5 años.
- Un
debate amplio y democrático que permita al pueblo panameño decidir cómo utilizar la renta
post-nacionalización y cómo gestionar y mitigar los efectos del eventual
cierre de la Mina. Planteamos estimular otras actividades económicas en
armonía con la naturaleza y emplear políticas focalizadas en la situación
de los trabajadores y de las comunidades, cuyo abandono sistemático ha
servido a FQM para hacerlas dependientes del extractivismo. El eventual
cierre total es ineludible si el país asume un verdadero compromiso de
cara a la crisis ambiental global y sus efectos sobre el Istmo.
Panamá, 2 de febrero de 2023
Firman: Antónima, Polo Ciudadano, ASOPROF capítulo de la
Universidad de Panamá, Sindicato de Trabajadores de la Educación Nacional
(SITEN), Colegio de Sociología y Ciencias Sociales de Panamá (CoSCiesPa),
Servicio Paz y Justicia (SERPAJ-Panamá), Movimiento Alternativa Socialista,
Juventudes Revolucionarias de Panamá y Reforma Estudiantil.
Enviado por: Prof. Olmedo Beluche.
Diálogo: ¿Cómo fomentar la investigación docente?
Diálogo: ¿Cómo fomentar la investigación docente?
¿Cuál es la importancia de la investigación en la docencia? ¿Cómo se fomenta en la universidades? En esta edición de “Diálogos”, expertos del Tec de Monterrey, la UOC y la PUCP profundizarán sobre la vinculación de la docencia con la investigación.
Emitido en directo el 4 oct 2022
José Martí: ¿Qué es un diputado? (1875)
Webinar: Buenas Prácticas Educativas basadas en empatía y agencia de cambio
Webinar: Buenas Prácticas Educativas basadas en empatía y agencia de cambio
Con Karina Gutiérrez y Eloísa Arango. En este webinar presentaremos dos modelos educativos inspiradores de educación formal y no formal, que buscan redefinir el significado del éxito para impulsar a niños, niñas y jóvenes como agentes de cambio. También conocerás herramientas, dinámicas, metodologías e ideas que sirven para integrar nuevas formas de enseñanza que promuevan la empatía y la agencia de cambio.
Emitido en directo el 31 ene 2023.
La Celebración de la Cuaresma.
Por: Rev. Manning Maxie Suárez +
Este miércoles 22 de febrero, celebramos el “miércoles de ceniza” día en que los ministros de la Iglesia, hacen la señal de la cruz en la frente de los demás oficiantes y de los fieles con la ceniza, mientras recita sobre cada uno, la antigua fórmula litúrgica: “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás”.
El
“miércoles de ceniza”, da paso a uno de los períodos más importante en
la vida de la Iglesia, extendida por todo el mundo: “A La Cuaresma”. Etimológicamente la palabra cuaresma viene
del latín tardío “cuadragésimo día”; por la duración de este período y se sitúa
antes de la festividad de la Pascua. Es
una época para la observancia del ayuno voluntario u otras formas de
autonegación y hace hincapié en la penitencia es un tiempo para la
santificación de las personas y la preparación para la aceptación de la
salvación brindada por nuestro Señor
Jesucristo. La obligatoriedad de esta
práctica es solamente para el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.
Para
los días de la pasión y resurrección de nuestro Señor, y se hizo costumbre en
la Iglesia prepararse para ello, por medio de una estación de penitencia y
ayuno. Un tiempo para el recogimiento y “ascetismo espiritual”, tiempo para el
silencio, el distanciamiento y sobre todo de autonegación, época para considerar
seriamente la Palabra del Señor en nuestras vidas buscando y comprometiéndonos
con el evangelio del Señor. No olvidemos
que también es la época litúrgica en la que cuantos se habían separado del cuerpo
de los fieles, a causa de pecados notorios, eran en esta época, reconciliados
mediante la penitencia y el perdón, y eran restaurados a la comunión de la
santa Iglesia. De este modo, se recordaba
a toda la congregación el mensaje de perdón y absolución proclamado en el
Evangelio, y la necesidad constante de todo cristiano de renovar su
arrepentimiento y su fe.
El
propósito final de toda esta preparación es la de una renovación espiritual de
nuestros votos hechos a Dios ese día de nuestro bautismo y que seguramente hemos
olvidamos con el pasar del tiempo. Era
asumir un compromiso con los valores primigenios de la fe cristiana como son el
ascetismo, el martirio, la fe, la misericordia, el perdón, y el amor, virtudes
estas que apenas consideramos hoy día importantes. Estas virtudes cristianas, que son don de
Dios, es lo que producirá en nosotros la anhelada y deseada santidad ante Dios
y el mundo.
Una
verdadera práctica espiritual en y desde la Cuaresma, permitirá en nosotros
tener un carácter y voluntad en mantenernos fieles a la enseñanza y comunión
con Dios y su Iglesia, en la partición del pan y en las oraciones. Nos fortalecerá para que no caigamos en
situaciones de pecado, pero si así pasara, nos dará Dios las herramientas para
arrepentirnos y volver a sus caminos.
Fruto
de esta Cuaresma, es que, debemos salir fortalecidos para seguir proclamando
las buenas nuevas de Dios en Cristo, buscando y sirviendo a Cristo en todas las
personas como nos lo enseña la recta doctrina de la Iglesia, con amor a
nuestros hermanos de la única casa común.
Resultado final de toda la espiritualidad cristiana y que se espera de
esta cuaresma, mantenernos en esa lucha diaria y constante por la justicia y ese
compromiso por ser seres de paz entre todos los hombres respetando la dignidad
humana. Eso es el fruto de la una buena
celebración cuaresmal. Eso solo lo
podremos conseguir, si la Gracia de Dios habita en cada uno de nosotros.
Esa
gracia que estando en nosotros ha limpiado nuestras vidas de toda falta y nos
presenta ante Dios Padre Justificados, pero que a su vez tiene esa gran
cualidad de hacernos mejores, como si hubiésemos recuperado nuestro estado
original, iluminando nuestras mentes y avivando nuestros corazones haciéndonos
seres con fuerza de voluntad para cumplir con esa voluntad del Padre Dios.
Nuestra vida diaria será signo sacramental de la presencia de Jesús en nosotros
para los hombres y mujeres necesitadas de su gracia.
En
esta época en que no ha terminado aún la Pandemia, que nos sumergió en el
distanciamiento, obligatorio y sin deseo de parte nuestra, aprovechemos esta
Cuaresma para combinar todo lo que le está sucediendo y hagamos un alto en
nuestras vidas. Un alto en nuestro
proceder diario, en nuestras acciones interpersonales, en nuestra forma de ser
sociedad, revisemos nuestros valores culturales, sociales y religiosos.
Busquemos en oración y meditación profunda un nuevo modelo socio político y
económico más acorde con esa voluntad de Dios, que nos lleve a todos los que
sufrimos hoy por la pandemia y otros avatares de la vida, el luto y el dolor, a
mantener la verdadera esperanza del cristiano que es ese Jesús Resucitado.
Eco Sacerdote
Una historia sobre el Canal de Panamá que debe conocerse
Por Olmedo Beluche
Uno de los mayores placeres de la vida es
leer un libro de historia que revele unos hechos que desconocía, cuyo contenido
esté lógicamente sustentado, apoyado en documentación firme y abundante, pero
que a la vez mantenga la narración amena, fluida, como si de un cuento o una
película se tratase, pero sin desviarse a la ficción o a la metafísica.
El libro…
Esta sensación la he tenido leyendo
“Historias Perdidas del Canal de Panamá. La historia del canal de Panamá
contada por los panameños”, de Marixa Lasso, publicado por grupo editorial
Planeta, en 2021. Originalmente la autora había publicado este libro en inglés
bajo el título “Erased. The Untold Story of the Panama Canal”, en 2019,
por la editorial de la Universidad de Harvard.
El libro consta de 335 páginas y su
contenido está dividido en 7 capítulos más introducción y epílogo. La
Introducción y el Epílogo constituyen por sí mismos partes medulares del
ensayo, por lo cual conviene leerlos con cuidado. Entiendo que estas “historias
perdidas del canal” son parte de los estudios doctorales de Marixa Lasso, quien
en la actualidad es directora del Centro de Investigaciones Históricas,
Antropológicas y Culturales.
Otra evidencia del racismo y los abusos
norteamericanos en Panamá
Este libro describe el papel de Estados
Unidos en la apropiación del territorio conocido como Zona del Canal, y el
trato humillante que dio al pueblo panameño. Su importancia radica en que pone
en evidencia, una vez más y sobre aspectos no tratados hasta ahora: la acción
racista, discriminatoria, violatoria de los derechos humanos del imperialismo
yanqui en nuestro país.
Mediante un enfoque metodológico guiado
por los estudios culturales y decoloniales, Marixa Lasso evidencia cómo Estados
Unidos aplicó su política colonialista e imperialista sobre el Istmo de Panamá
partiendo por desconocer, en sus informes burocráticos, como iguales a los
habitantes del país, y en particular de la Zona del Canal, haciéndolos ver como
bárbaros (nativos) pobladores de la “selva”, para luego echarlos de lo que fue
por 400 años la zona de tránsito.
Se “borró” a los habitantes originarios de
la Zona del Canal
Ello implicó pasar por alto los avances
alcanzados por los habitantes de un país como Colombia, de la que formábamos
parte, que había formalizado una cultura política republicana desde inicios del
siglo XIX, que había abolido la esclavitud mucho antes que Estados Unidos, que
acostumbraba a elegir mediante el sufragio universal a sus autoridades y que se
hacía representar por un proyecto liberal radical en que destacaron figuras
como Buenaventura Correoso. Ellos fueron reducidos a la categoría de “nativos”,
que era un eufemismo por “bárbaros” o “salvajes”.
Según Marixa Lasso, también la política
racial aplicada por Estados Unidos desconoció el hecho de que los pobladores de
la zona de tránsito tenían cuatrocientos años de trabajo integrado al comercio
mundial al cual servían desde la época de las mulas por el Camino Real a Nombre
de Dios y Portobelo, o por el Caminos de Cruces junto con la navegación por el
Chagres. Inclusive fue conducida al mundo “del no ser” (como dirían los
filósofos), la agricultura y ganadería practicadas por esos habitantes durante
cuatro centurias. Todo ello fue reducido a la categoría de “selva”.
Las autoridades de Estados Unidos se
propusieron hacer del Canal de Panamá y sus áreas adyacentes un modelo de
proceso “civilizatorio”, con lo cual probarían su derecho a dirigir los
destinos del mundo al ser vanguardia tecnológica, tener poderío militar y tener
capacidad de salud pública para vencer a las enfermedades del trópico y
capacidad administrativa para convertir la selva en civilización e imponer
normas de convivencia a los “nativos”.
En 1904, la Zona del Canal no estaba vacía
y no era selva
Una vez que Estados Unidos impuso la
separación de Panamá de Colombia en 1903, para establecer el nefasto Tratado
Hay Bunau Varilla, empezó la aplicación de sus cláusulas en 1904, pero se
encontró con un hecho: el territorio definido en el tratado para convertirse en
Zona del Canal no estaba vacío, sino habitado por 40 mil personas, según Marixa
Lasso. Algunos especialistas difieren de la autora respecto a esa cifra
demográfica, pero el caso es que, lo que sería la “zona”, estaba habitado por miles de personas,
fincas, plantaciones, hatos ganaderos, negocios, etc.
En 1904 no había “selva” en la zona de
tránsito, mal llamada después Zona del Canal. Más bien la selva fue creada por
los norteamericanos a partir de la expulsión de los habitantes originales. Por
razones raciales, militares y administrativas las autoridades norteamericanas
decidieron expulsar de esa región a quienes habían habitado ese territorio por
generaciones. Esa expulsión ni siquiera estaba contemplada en los Tratados de
1903.
La investigación de Marixa Lasso establece
que Estados Unidos trató a los habitantes “originarios” de la “zona” de tres
maneras distintas:
1. De 1904 a 1907, se mantuvieron los
municipios originales, pero dejaron de estar vinculados a Panamá, pasando a
control del gobernador norteamericano;
2. De 1907-1912, se eliminan los
municipios y sus alcaldes, los cuales pasan a ser parte del engranaje
administrativo de la zona, sin derechos políticos;
3. De 1912 a 1915, se produce el proceso
de expulsión de la población panameña de la Zona.
Los “pueblos perdidos” no se inundaron,
fueron expulsados por Estados Unidos
La expulsión definitiva de los habitantes
de la Zona del Canal se produjo a partir de un decreto del presidente William
Taft, emitido el 5 de diciembre de 1912, el cual se redactó a partir de las
conclusiones de un viaje de inspección realizado por una comisión del Congreso
de Estados Unidos a Panamá, del año anterior.
La salida de los habitantes originarios de
la zona NO se debió a la inundación de sus pueblos por el lago Gatún, tal y
como ha narrado el mito histórico panameño. Los pueblos de los que fue
expulsada la población istmeña no fueron inundados por el canal, señala Marixa
Lasso. Salvo algunos poblados menores, y parcialmente Gorgona, ni Chagres, ni
Nuevo Gatún, ni Emperador, o Culebra, y otras comunidades fueron anegados por
las aguas del canal.
El vaciamiento de esos pueblos fue
producto de una orden del gobierno de Estados Unidos. No hubo razones técnicas
ni naturales para la diáspora de la población originaria de la Zona del Canal.
Las razones del gobierno norteamericano estuvieron basadas en prejuicios
racistas contra una población mayormente afrodescendiente y por criterios de
tipo militar y seguridad nacional. Recuérdese que para el imperialismo
norteamericano el principal valor del canal y su zona no era comercial sino
militar. Por eso estuvo siempre bajo el control del Pentágono y no de la
Secretaría de Comercio.
La tragedia y la lucha por sus derechos de
los desplazados
El libro de Lasso es extraordinario porque
va narrando el proceso de despojo que hace el gobierno de Estados Unidos del
territorio nacional y de las propiedades de los pobladores que habitaban esos
antiguos lugares. El despojo yanqui empieza por la apropiación injustificada de
los puertos panameños, que narra muy bien la autora, y que dejó a la nueva
república sin su puerta natural e histórica al comercio marítimo.
Los capítulos iniciales describen el modo
de vida de los habitantes de esas comunidades tal y como era antes de 1904,
antes de que entrara la administración norteamericana, cómo se formaron y qué
actividades económicas desarrollaban. Posteriormente, analiza uno por uno el
proceso de despojo y expulsión de los habitantes de la zona del canal: Gorgona,
Nuevo Gatún, Limón, Chagres, Emperador, etc.
Se reseñan los reclamos de los habitantes,
sus gestiones ante las autoridades panameñas y norteamericanas, las respuestas
formales que se emitieron ante las reclamaciones y los nuevos asentamientos en
que se ubicó a los desplazados. Solo en contadas excepciones la Comisión Mixta
de Tierras (organismo binacional) logró que se pagaran indemnizaciones. La
mayoría de los habitantes carecía de títulos de propiedad sobre las tierras que
habían trabajado y en las que vivían. Por ello fueron considerados precaristas
ilegales.
Más mal que bien, a los pobladores se les
apoyó con el traslado de sus enseres y el desmonte de las estructuras de las
viviendas. Las promesas de un futuro mejor en lugares con todas las comodidades
urbanas que dio el gobierno panameño, para motivarlos a aceptar el traslado, no
se cumplieron. Eso llevó al fracaso de proyectos como Nuevo Gorgona, muy lejos
de la zona de tránsito y carente hasta de agua potable. Por lo cual, muchos
desplazados acabaron hacinados en barrios de cuartos comunales de madera de las
ciudades de Panamá y Colón. La autora recuerda que el surgimiento de El
Chorrillo coincide con este período, y no por casualidad.
Gorgona y Chagres perdieron su río. Pero
Chagres perdió más, porque perdió su castillo de San Lorenzo, dice Marixa
Lasso. De Nuevo Gatún se desplazó a la gente, pero el poblado siguió siendo
utilizado por nuevos habitantes “zonians”. Emperador y Culebra, pueblos al
servicio del ferrocarril transístmico, murieron al desplazarse la línea del tren
del oeste del canal por donde pasaba, hacia el este de la vía acuática.
Emperador perdió su ferrocarril.
Emperador se convirtió en campo de tiro
del ejército de Estados Unidos, pero a pocos kilómetros, colindando con la Zona
del Canal, se refundó Nuevo Emperador (antes llamado Paja) con habitantes
desplazados del antiguo poblado, así como de Gorgona y otros que añoraban la
cercanía a la zona de tránsito y a su antigua forma de subsistencia. Marixa
Lasso recurre a la historia oral para rescatar algunos testimonios de
habitantes de Nuevo Chagres y Nuevo Emperador.
El enclave canalero: ciudades modelo
basadas en la segregación racial
No menos interesante es el análisis de
Lasso sobre el proceso de planificación y construcción de Balboa como una
ciudad modelo estadounidense que debía probar la grandeza del ingenio
norteamericano, su capacidad para imponer la civilización sobre el trópico y el
atraso. Calles, casas y edificios bien diseñados en base a estrictos códigos
sanitarios y estéticos, cuya coronación sería el edificio de la Administración
del Canal junto al cerro Ancón.
Respecto al Administration Building,
Marixa Lasso, describe los criterios de su diseño, y establece la simbología
implícita de construirlo fuera del entorno de la ciudad de Panamá, y más bien
de espaldas a ella, con el cerro Ancón de por medio. Lo que no había sucedido
antes ni con la construcción del Ferrocarril de Panamá, ni con el fracasado
Canal Francés, quienes tuvieron en el centro de la ciudad sus sedes. Este hecho
es un símbolo claro de que el país había sido expropiado de su zona de tránsito
y que el canal no tenía nada que ver con los panameños.
Un colega me ha contado una anécdota que
viene al caso: cuando este libro se presentó por primera vez, en el Museo de
Arte Contemporáneo, antes de la pandemia, el Dr. Marco A. Gandásegui, opinando
desde el público, un poco contrariado porque interpretó que había una apología
del modelo civilizatorio impuesto por Estados Unidos, soltó una afirmación que
ya se había hecho en las aulas universitarias, pero que dejó un poco asombrado
a algunos presentes: Balboa fue una ciudad construida con criterios socialistas.
Balboa, la ciudad modelo que el
imperialismo yanqui construyó a orillas del canal, funcionaba bajo leyes
socialistas, pues allí no existía propiedad privada. El estado era dueño de
todo: de las casas, de los comisariatos, los servicios públicos. A los civiles
norteamericanos que laboraban allí se les pagaba un plus por trabajar en
una selva inhóspita, pero tenían todas las comodidades del mundo moderno. El
estado controlaba todo, o sea, la Administración del Canal de Panamá, o
Comisión del Canal Ístmico, como se le decía entonces, o la Comisión del Canal
de Panamá, como se le llamó luego. El estado norteamericano en su variante de
enclave colonial era un sistema socialista canalero, pero al servicio del
capitalismo mundial. Parece contradictorio, pero así funcionó.
En la “zona” se aplicó la segregación
racial
Balboa también era una ciudad basada en la
segregación racial (apartheid), que muchos han tratado de ignorar hasta el día
de hoy. Una ciudad donde los “colored” (“gente de color”), concepto usado por
Estados Unidos en la Zona del Canal, no podían vivir en los mismos barrios que
los blancos anglosajones, ni usar las mismas fuentes de agua, ni los mismos
servicios higiénicos, ni cobrar igual salario por igual trabajo.
Marixa Lasso describe cómo, después de la
expulsión de los pocos habitantes originarios del poblado de La Boca, se
procedió a construir otro, que mantuvo el nombre, pero para trabajadores
canaleros “de color”, también siguiendo criterios estrictos de higiene y
ornato, pero un pueblo segregado, al fin y al cabo, con casas de menor calidad
que las de los “blancos”. Igual criterio
se hizo con Paraíso. La segregación en la Zona del Canal solo terminó con la
reversión a Panamá de esos territorios.
Algunas opiniones críticas sobre el libro
Principalmente en la Introducción se
repite la apología con que muchos historiadores panameños tratan la historia de
la separación de Colombia y la imposición del Tratado de 1903. En la página 16
se le escapa a la autora la expresión de que Estados Unidos había “ayudado” en
la separación de Colombia. Llama la atención esta frase proviniendo de una
historiadora que ha trabajado y vivido en Colombia cuya historia conoce muy
bien.
Por otro lado, se da a entender que los
próceres de 1903 fueron sorprendidos por las autoridades norteamericanas al
imponer sus criterios de expropiación de tierras y aguas de manera unilateral,
cuando en realidad todo eso estaba anunciado desde el fracasado Tratado Herrán
Hay (enero de 1903) y fue una de las tantas razones para rechazarlo, incluso
por panameños como Juan B. Pérez y Soto y Belisario Porras, que escribieron al
respecto.
Criterios que fueron empeorados en el
Tratado Hay Bunau Varilla (noviembre de 1903) y que, si bien fue firmado por un
francés, lo hizo autorizado por la Junta Provisional de Gobierno que lo nombró
su embajador en Washington con ese objetivo, y luego ratificó ese tratado sin cambiar
ni una coma, ni hacer ninguna salvedad.
Finalmente, en la página 49 se intenta
circunscribir las acciones de Estados Unidos a una definición de “civilización
occidental”, que divide al mundo en dominantes y dominados. Pero aquí hay una
falencia al no relacionarlo con el proceso de expansión capitalista de fines
del siglo XIX, lo que se ha denominado la fase imperialista del capital
financiero, que es lo que en realidad explica por qué Estados Unidos se apodera
del Istmo de Panamá y construye el canal con su “zona” en ese momento exacto de
la historia mundial.
Las acciones abusivas, los actos
violatorios de derechos humanos, los desplazamientos, la limpieza étnica, la
segregación, así como su “justificación” académica basada en los conceptos
positivistas como civilización y barbarie, son producto de un proceso de
expansión capitalista de fines del siglo XIX, que se ha llamado la fase
imperialista.
Aquí es donde la metodología marxista es
útil para explicar mejor los hechos. Estados Unidos no vino a “civilizarnos”,
sino que, producto de la expansión imperialista (que implica control de
territorios, mercados y fuentes de materias primas), en la Guerra del 98 le
arrebató a España sus últimas colonias, Cuba y Puerto Rico, pero también Guam y
las Filipinas. El imperialismo norteamericano separó a Panamá de Colombia, impuso
el Tratado de 1903, expulsó a la población panameña de la zona y construyó un
enclave militar: para asegurar el paso de su armada de un mar con el objetivo
de “proteger” sus intereses imperialistas.
En su Epílogo, que es muy bueno, Marixa
Lasso recupera la relación capitalismo y esclavitud, en base a un libro de Eric
Williams, pero echo de menos esto en su inicio del libro.
Pese a estas reflexiones críticas,
insisto, el libro de Marixa Lasso es extraordinario, y lo recomiendo
encarecidamente.
Problemas familiares, y de los otros
Por: Guillermo Castro H.
“Algo en América manda que despierte, y no duerma,
el alma del país.
Hay que andar con el mundo y que temer al mundo.
Negársele, es provocarlo.”
José Martí, 1889[1]
El Foro Económico Mundial ha emitido, como cada año, su Informe de Riesgos Globales, elaborado a partir de una Encuesta de Percepción aplicada a gerentes y expertos vinculados a grandes corporaciones transnacionales.[2] A partir de las transformaciones en curso en el sistema mundial, el Informe agrega a su valor informativo usual el de la oportunidad que ofrece al lector para apreciar las limitaciones de las limitaciones de la geocultura de ese sistema en el planteamiento de sus propios problemas. Y esto tiene el mayor interés, porque de ese planteamiento depende en una importante medida el de las soluciones que esos problemas demanda.
En este caso, por ejemplo, podría decirse que las partes conspiran contra el
todo. El Informe, en efecto, presenta una serie de problemas viejos y no tanto,
cuyo deterioro da lugar a una diversidad de crisis, y cuya interacción puede
conducir incluso a lo que llama una “policrisis”. Con esto, elude los
beneficios al entendimiento de la situación que podrían resultar del enfoque
inverso.
El
contenido del Informe, en efecto, indica que la policrisis no es un riesgo
eventual, sino el problema a partir del cual cabe plantear y analizar sus
expresiones en un sistema que va perdiendo desde hace años la capacidad de
manejar las contradicciones que animan su propio desarrollo. Así, desde esa
lectura inversa adquiere un sentido nuevo el planteamiento inicial de que los
riesgos que hoy amenazan la sostenibilidad del sistema mundial son a un tiempo
“nuevos y extrañamente familiares.”
Los
familiares, dice el Informe, incluyen inflación, crisis del costo de vida,
guerras comerciales, salidas de capital de los mercados emergentes, malestar
social generalizado, confrontación geopolítica y el espectro de la guerra
nuclear. Lo nuevo consiste en que ahora esos riesgos “están siendo amplificados
por desarrollos comparativamente nuevos en el panorama de riesgos globales”,
como niveles insostenibles de deuda, bajo crecimiento, baja inversión global y
desglobalización, disminución en el desarrollo humano, desarrollo rápido y sin restricciones
de tecnologías de doble uso (civil y militar), “y la creciente presión de
los impactos y ambiciones del cambio climático”.
Todo esto
anuncia “una década venidera única, incierta y turbulenta”, caracterizada por
“crisis ambientales y sociales, impulsadas por tendencias geopolíticas y
económicas subyacentes.” En el curso de esta década, convergen riesgos que
van desde la "confrontación geoeconómica" y la
"erosión de la cohesión social y polarización social" , junto
con el “delito cibernético generalizado e inseguridad
cibernética” y la “migración involuntaria a gran escala”. Todo ello incrementará los riesgos de “estancamiento,
divergencia y angustia” en las relaciones entre países ricos y pobres, y
generará “el primer retroceso en el desarrollo humano en décadas”, mientras la fragmentación geopolítica “impulsará la guerra
geoeconómica y aumentará el riesgo de conflictos multidominio.” Así,
El uso intensivo de armas geoeconómicas resaltará
las vulnerabilidades de seguridad planteadas por la interdependencia comercial,
financiera y tecnológica entre las economías globalmente integradas,
arriesgándose a un ciclo creciente de desconfianza y desvinculación. A
medida que la geopolítica triunfa sobre la economía, es más probable que se
produzca un aumento a largo plazo de la producción ineficiente y el aumento de
los precios. Los puntos críticos geográficos que son críticos para
el funcionamiento efectivo del sistema financiero y económico global, en
particular en Asia-Pacífico, también plantean una preocupación creciente.
Visto
así, el panorama de riesgos globales a más largo plazo podría definirse por
“conflictos multidominio y guerra asimétrica”, con el despliegue selectivo de
armamento de nueva tecnología en una escala potencialmente más destructiva que
la vista en las últimas décadas. Por
su parte, el desarrollo tecnológico “exacerbará” tanto las desigualdades como
los riesgos de la ciberseguridad. Con ello,
el sector de la tecnología estará entre los objetivos centrales de
políticas industriales más fuertes y una mayor intervención
estatal. Estimulado por la ayuda estatal y el gasto militar, así como por
la inversión privada, la investigación y el desarrollo de tecnologías
emergentes continuarán a buen ritmo durante la próxima década, produciendo
avances en Inteligencia Artificial, computación cuántica y biotecnología, entre
otras tecnologías.
Así, para los países que
“pueden permitírselo”, estas tecnologías proporcionarán soluciones parciales a
una variedad de “crisis emergentes”, mientras que para aquellos “que no
puedan”, la desigualdad y la divergencia crecerán.
Con todo,
el rápido desarrollo y despliegue de nuevas tecnologías plantea su propio
conjunto de riesgos. Así, el creciente entrelazamiento de tecnologías con
el funcionamiento crítico de las sociedades “está exponiendo a las poblaciones
a amenazas internas directas, incluidas aquellas que buscan destruir el funcionamiento
social.” Y es que, en efecto,
Junto con un aumento en el delito cibernético, los
intentos de interrumpir los recursos y servicios críticos habilitados por
tecnología serán más comunes, y se anticipan ataques contra la agricultura y el
agua, los sistemas financieros, la seguridad pública, el transporte, la energía
y la infraestructura de comunicación doméstica, espacial y submarina. Los
riesgos tecnológicos no se limitan únicamente a los actores
deshonestos. El análisis sofisticado de conjuntos de datos más grandes
permitirá el uso indebido de información personal a través de mecanismos
legales legítimos.
Por otra parte, se dice, los esfuerzos de “mitigación climática y
adaptación climática” están configurados para una compensación arriesgada,
mientras que “la naturaleza colapsa”. Aquí, la ausencia “de un progreso profundo y concertado en los objetivos de
acción climática” deja en revela “la divergencia entre lo que es
científicamente necesario para lograr el cero neto y lo que es políticamente
factible”.
Así, las
prioridades otorgadas en la asignación de recursos para atender “otras crisis”
conspira contra “la velocidad y la escala de los esfuerzos de mitigación” y
contribuyen a “un progreso insuficiente hacia el apoyo de adaptación requerido
para aquellas comunidades y países cada vez más afectados por los impactos del
cambio climático.” Con ello,
la carga sobre los ecosistemas naturales aumentará
debido a su papel aún infravalorado en la economía global y la salud planetaria
en general. La pérdida de la naturaleza y el cambio climático están
intrínsecamente interrelacionados: una falla en una esfera repercutirá en la
otra. Sin un cambio de política o una inversión significativos, la
interacción entre los impactos del cambio climático, la pérdida de biodiversidad,
la seguridad alimentaria y el consumo de recursos naturales acelerará el
colapso de los ecosistemas, amenazará el suministro de alimentos y los medios
de subsistencia en las economías vulnerables al clima, amplificará los impactos
de los desastres naturales y limitará el progreso futuro. sobre mitigación
climática.
De este
modo, se está llegando – es un decir – a una situación en la cual se ve
exacerbada “la vulnerabilidad social,”
mientras que la disminución de las inversiones en desarrollo humano “erosiona
la resiliencia futura”. Con ello, la “creciente frustración” ciudadana
debida a “las pérdidas en el desarrollo humano y la disminución de la movilidad
social, junto con una brecha cada vez mayor en los valores y la igualdad,”
plantean “un desafío existencial” a los sistemas políticos que han predominado
en el sistema mundial de mediados del siglo XX en adelante.
En este panorama, añade el Informe, emerge “el riesgo de policrisis”, generado por la potencial interacción
entre problemas de un orden muy diverso cuyo impacto general supere con creces
“la suma de cada parte.” Así, por ejemplo, dice, “la erosión de la
cooperación geopolítica” tendrá efectos dominó en toda la gama de riesgos
globales a mediano plazo.
Como es
usual, el Informe aporta una nota optimista al señalar que “todavía hay una
ventana para dar forma a un futuro más seguro a través de una preparación más
eficaz.” Desde esa ventana se percibe que
Abordar la erosión de la confianza en los procesos
multilaterales mejorará nuestra capacidad colectiva para prevenir y responder a
las crisis transfronterizas emergentes y fortalecer las barreras que tenemos
para abordar los riesgos bien establecidos. Además, aprovechar la
interconectividad entre los riesgos globales puede ampliar el impacto de las
actividades de mitigación de riesgos: reforzar la resiliencia en un área puede
tener un efecto multiplicador en la preparación general para otros riesgos
relacionados. Este es el momento de actuar colectivamente, con decisión y
con una perspectiva a largo plazo para dar forma a un camino hacia un mundo más
positivo, inclusivo y estable.
Que eso
sea posible en el marco del proceso de desintegración del sistema internacional
creado tras la Gran Guerra de 1914-1945 ya es harina de otro costal, y tendría
que ser objeto de una discusión separada. La policrisis, en todo caso, ya está
aquí.
Alto Boquete, Panamá, 13 de enero de 2023
[1] “Nuestra América”. El Partido Liberal, México
[27 de septiembre de 1889]. Obras Completas. Editorial de Ciencias
Sociales. La Habana, 1975. VII, 349.
[2] Foro Económico Mundial. Informe
de Riesgos Globales 2023. Principales hallazgos
https://www.weforum.org/reports/global-risks-report-2023/digest
Festividad de la Natividad de nuestro Señor Jesucristo.
“En cuanto a ti, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre las principales ciudades de esa tierra; porque de ti saldrá un gobernante que guiará a mi pueblo Israel”
Por: Rev. Pbro. Manning Maxie Suárez
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Durante siglos, cristianos de todo el mundo hacen suyo los adornos en sus casas, trabajos, y comunidades en general para la celebración de la natividad de nuestro Señor Jesucristo, se encuentran por todos lados, donde uno vaya en la ciudad de Panamá, nadie escatima en gastos para esta época si no vean lo que la Alcaldía de la ciudad de Panamá gastó este año 2022 en su desfile navideño, y los mismos están en todos los rincones de esta hermosa nación.
Hoy vemos más ímpetu que otros años esas manifestaciones de buenos
deseos de las personas, así como de las empresas públicas y privadas que desean
a tutiplén “Dicha y Felicidad” tanto a sus amigos como a sus buenos clientes.
La festividad de la natividad, tiene un propósito, y ese es el
alegrarnos anualmente con el recordatorio del nacimiento del único Hijo de Dios
que es Jesucristo. Y debe ser nuestro
deseo en esta época que, Dios nos conceda que así como le celebramos y recibimos
con júbilo como Redentor del mundo, de la misma manera podamos contemplarle con
segura confianza cuando venga al final de los tiempos. Así que la Navidad, una época de Alegría y sobre
todo una época llena de Esperanza Segura, por esa infinita misericordia de Dios
hacía nosotros.
¿Cómo celebramos los panameños la Navidad?, es una buena
pregunta en tiempos donde hemos estado confinados en Pandemia y un buen número
de personas han perdido la fe en Dios, en la Iglesia, en su mensajera y esta sociedad
que antes se decía “Católica” o “Cristiana”, todos sabemos que hoy día ya no es
así.
La Navidad se ha convertido para muchos en otra época de
consumo excesivo exaltando los valores de un utilitarismo y capitalismo salvaje
que promueve más que valores cristianos, el consumismo desmedido, y así como “The
Black Friday”, “The Halloween”, “Los Carnavales”, etc. hemos perdido la esencia de la festividad que
inicia con la celebración del primer domingo de Adviento el pasado 27 de
noviembre del 2022.
Dios, nos ha dado a su unigénito Hijo para asumir nuestra
naturaleza, y nacer ese día (25 de diciembre) de una virgen pura: La Virgen María,
madre de Dios. Siendo nacidos de nuevo y hechos sus hijos por adopción y
gracia, en esta celebración somos renovados cada día del año con su Espíritu
Santo; mediante la acción amorosa de nuestro Señor Jesucristo y nuestro Padre
amoroso.
Mediante el profetismo antiguo de Israel se previó que así pasaría
como lo señala la narración del evangelista Mateo: “lo escribió el
profeta: “En cuanto a ti, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña
entre las principales ciudades de esa tierra; porque de ti saldrá un gobernante
que guiará a mi pueblo Israel.” (cf. Miqueas 5,2 y Mateo 1: 6).
Desear entonces este año al prójimo una “Feliz Navidad”,
es desearle lo mejor que le puede pasar a un ser humano, es recuperar su estado
de gracia original ante Dios, la creación y el Universo. Es desear al otro la salud, la paz y la
alegría de vivir en armonía con todo lo Creado por el Omnipotente. Por ello decimos que la Navidad es un tiempo
de alegría, pero también es un tiempo de contemplación de ese misterio, de ese pequeño
niño que nació en Belén de Judea hace dos mil años atrás. Que en esa escena todos sin excepción,
podamos contemplar toda la beatitud y santidad que debe rodear nuestra
festividad navideña y todos los días de nuestra existencia.
¡Feliz Navidad a todos los panameños y extranjeros visitantes
y residentes en nuestra nación!
Eco Sacerdote






