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La avaricia capitalista en tiempos del COVID

La avaricia capitalista en tiempos del COVID
Por Olmedo Beluche

A la memoria del profesor Marco Gandásegui

Las epidemias siempre han existido y seguirán existiendo por dos motivos básicos: vivimos en la naturaleza y somos parte de ella, junto con las bacterias y los virus, por un lado; por otro, porque somos seres sociales, convivimos  e interactuamos en colectividad, y esa es la principal característica que ha hecho fuertes a los humanos por encima de otras especies, pero, a su vez, es de donde se aprovechan virus y bacterias para transformarse en epidemias y, gracias a la globalización, en pandemias.

Frente a las epidemias son las ciencias, en particular las ciencias médicas, las que nos han dado y nos seguirán dando las armas para combatirlas y sobrevivir como especie. Lo que la medicina no puede resolver es cómo se reparte la carga social que ha significado la pandemia en el sentido económico. Eso pertenece al campo de la política y, por ende, lo deciden quienes tienen el poder, es decir, la clase económicamente dominante, y quienes desde abajo se les oponen y resisten defendiendo sus derechos, luchando por un mundo distinto. En esto consiste la lucha de clases.

Panamá: un gobierno al servicio de la burguesía

En Panamá eso se ha visto plenamente confirmado con el manejo que ha hecho el gobierno Cortizo-PRD de la epidemia del COVID-19. Nunca en la historia fue tan evidente para la absoluta mayoría de las personas en este país que el gobierno defiende primordialmente los intereses de la clase dominante, así sea a costa de la vida de las clases populares. Primero el mercado y el capital que la vida y la salud.

El capital financiero, es decir, los bancos, mejor dicho, los banqueros han sido los niños mimados del gobierno: se les permitió utilizar más de mil millones de las reservas que debían estar como garantía de los ahorros depositados; se les ha permitido, como a todos los empresarios, postergar el pago de impuestos y la cuota patronal del seguro social; les han dejado que en medio de la crisis ellos decidan la relación con sus clientes respecto a deudas e hipotecas. Y eso que los bancos, en 2019, reportaron utilidades por B/. 1,800 millones de dólares.

Pero también están contentos los especuladores financieros internacionales, pues es el gobierno que de manera más rápida ha endeudado al país: 2000 millones en bonos a mitad de 2019; otros 2500 millones en bonos en marzo-abril de 2020; 300 millones con el BID; 500 millones con una agencia del Banco Mundial; 500 millones con el FMI.
Sumados estos números a la deuda acumulada por los gobiernos anteriores, ya se superan ampliamente los B/ 30 mil millones de deuda pública, más del 50% del PIB. Si se tiene en cuenta que esta deuda habrá que pagarla en un futuro mediato contra el gasto social, tal y como sucede en otros países del mundo, es para perder el sueño. Solo este año 2020, el gobierno había presupuestado el pago por servicio de la deuda por más de 3,700 millones de balboas.


La otra gran beneficiaria del gobierno ha sido Minera Panamá, la cual siguió saqueando nuestros recursos sin control del estado, incluso cuando ya se había impuesto la cuarentena a todo el país. Y siguieron exprimiendo plusvalía a los trabajadores hasta que empezaron a morir por contagio del COVID. Solo ahí, y ante los reclamos de los sindicatos y la ciudadanía, el gobierno impuso a la minera que parara.

Mientras la clase trabajadora y los desempleados de Colón no han visto al presidente Laurentino Cortizo firmar la ley de moratoria del pago de hipotecas y alquileres, el Proyecto de Ley 287, aprobado por la Asamblea Nacional, en cambio, sí ordenó que los comerciantes que alquilan depósitos y hangares en la Zona Libre de Colón tengan una moratoria en sus alquileres. Esta debe ser la Ley del Embudo que decían las abuelas.

Para las clases populares solo hay miseria y represión

Tampoco ha querido firmar el presidente el Proyecto de Ley 295 que establece una moratoria en el pago de servicios públicos, lo cual aliviaría la presión sobre las decenas de miles de asalariados que acaban de perder sus empleos por la crisis, la de otros miles de micro, pequeños y medianos empresarios que se han visto obligados a cerrar, así como más de medio millón de cuentapropistas que viven del día a día.

Con fecha del 20 de marzo de 2020 el gobierno de Laurentino Cortizo emitió el Decreto Ejecutivo No. 81, el cual en su resuelto 2 suspende todos los contratos de trabajo de todas las empresas que cierren por la crisis del “corona virus”, con lo cual los “empleadores no están obligados a pagar los salarios”. Con este decreto el gobierno dejó en el desamparo a centenas de miles de trabajadores y trabajadoras a nivel nacional.
Hasta el momento, formalmente se han registrado en Ministerio de Trabajo (MITRADEL) la suspensión de contratos que afectan a cerca de 60 mil trabajadores y trabajadoras. Personas que tenían ingresos estables y que no contaban como pobres para las estadísticas del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), por lo cual, en principio no eran beneficiarios del Plan Panamá Solidario.
Plan Panamá Solidario que es apenas un paliativo mínimo que no alcanza para dar sustento adecuado a una familia, menos a las familias pobres que son más numerosas: una bolsa de comida cuyo valor calculan que no llega a los 20 balboas; y un bono de 80 balboas por familia.
El gobierno sabe, porque los cálculos los hace el Ministerio de Economía (MEF), que al momento de empezar la crisis el costo de una Canasta Básica de Alimentos en Panamá para una familia promedio de 4 personas era de poco más de B/. 300.00, sin contar con los costos de las otras necesidades básicas (Canasta Básica General), que incluye: vivienda, electricidad, agua, transporte, vestido, etc.
Ya se ha sostenido que un bono de B/. 300 no es imposible, lo están pagando en Costa Rica y otros países de la región, solo hay que decidirse a tomarlos de los B/. 3,000 millones programados para pagar el servicio de la deuda.
¿Cómo las autoridades piensan que puede estar satisfecha una familia que acaba de perder sus medios de vida, empleo o negocio, con un bono y una bolsa que apenas representan la tercera parte de lo que necesitan para subsistir? Encima la distribución del paquete “solidario” es ineficiente y/o politiquero, pues no está llegando a todas las comunidades. ¿Acaso no se explican por qué en las comunidades más pobres del país, desde David, pasando por Chorrera y Arraiján, hasta San Miguelito, la gente se tira a la calle a protestar incluso arriesgándose al contagio para exigir los bonos?
En lo que sí ha sido eficientemente rápido el gobierno es en la represión. Miles de policías en las calles que, en un mes, ya habían arrestado a más de 20 mil personas por no cumplir la cuarentena; represión efectiva incluso a balazo en las comunidades que han salido a exigir su bono; compra de miles de dólares en equipos de pistolas “taser” y cámaras que no solo miden la temperatura, sino que identifican a la persona y su lugar de residencia. En fin, se ha hecho gala del lema “proteger y servir” a la burguesía.
Todos los hombres del presidente
La actuación del presidente Cortizo y sus prioridades están definidas por su “equipo económico”, al cual presentó orgulloso en televisión en días recientes.  Pero no hubo sorpresas, porque todos son las caras conocidas que han dirigido la política económica durante los último 40 años.
Esos individuos son los responsables de la debacle social y económica que ha sufrido el pueblo panameño: deterioro del nivel de vida; reformas laborales; empleos precarios y mal pagados; privatizaciones; apertura de mercado, etc. Y son los responsables del deterioro de los sistemas públicos de salud y educación.
Ahí estaban todos, y todos hombres: desde sus ministros, empezando por Héctor Alexander, alumno destacado de Nicolás Ardito Barletta; el equipo de Indesa, empezando por Guillermo Chapman, responsable directo de la reforma al Código de Trabajo de 1994, en la que fueron asesinados 4 sindicalistas, de las privatizaciones del IRHE y el INTEL, y de la baja de aranceles que afectó a los productores nacionales. Estaban algunos de los “dueños de Panamá”, don Samuel Lewis Galindo y los directivos del Banco General: González Revilla y Alemán Zubieta, entre otros.
¿Qué esperanza puede haber de que algo cambie si son los mismos de siempre? Estos son los que junto al presidente están planeando el día “D”, es decir, el Asalto de Normandía a las finanzas públicas y a los derechos de la clase trabajadora, a ver si pueden exprimir aún más el limón para su beneficio.
Carlos González De La Lastra, no hace mucho condenado por apropiación de la cuota obrero patronal de los trabajadores del diario El Universal, y ex asesor del gobierno de Juan C. Varela, y al parecer aspirante a asesor de Cortizo, develó en un artículo (La Estrella de Panamá del 17/04/2020), lo que podría ser el día “D” de la burguesía panameña, más de lo mismo: apoyar el sector logístico (comercio y servicios) e inversión pública en carreteras.

Y se atrevió a sugerir reestructurar el estado, que entidades autónomas no lo financien, lo que implica despidos. Peor aún pidió liquidar la educación pública reduciéndola a algunas escuelas modelo. Por supuesto, cónsono con el modelo neoliberal se pretende un estado más pequeño y menos democrático con una Asamblea chica y manejable. González De La Lastra tiene al menos el mérito decir en voz alta lo que los otros piensan.

El diario cuyos dueños son los directivos del Banco General, apunta en el mismo sentido en un artículo reciente: “En los últimos diez años, la planilla estatal aumentó en más de 70 mil funcionarios, hasta alcanzar los 242 mil en diciembre de 2019, y el gasto anual se elevó en más de $2 mil 400 millones, hasta $4 mil 172 millones” (La Prensa 18/4/20).

¿Qué quiere La Prensa y De La Lastra, qué despidan funcionarios públicos? ¿Quién va a absorber esa fuerza de trabajo si queda cesante, la empresa privada? ¿Los salarios de los empleados públicos no ayudan a dinamizar la economía?

Lo que se viene es una política económica que seguirá beneficiando a los dueños de la banca, de los puertos y aeropuertos, de los comercios de la Zona Libre de Colón y los capos de la especulación inmobiliaria. En un marco en que, con la excusa de la crisis del COVID, han desaparecido los derechos y conquistas laborales, el despido de miles de empleados públicos y hasta una rebaja de sus salarios, todo para asegurar que el déficit no se dispare asegurando así el pago de la deuda pública y sus intereses a la banca.

Veámonos en el espejo de Ecuador, donde el nefasto gobierno de Lenin Moreno pagó en marzo 320 millones de dólares de la deuda externa, mientras los hospitales estaban sin insumos y morían en las calles de Guayaquil centenares de personas por COVID. Encima los tenedores de bonos de la deuda ecuatoriana le han dado al gobierno plazo hasta agosto para que abone otros 800 millones de dólares. ¿Y los recursos para salud? El capital por encima de la vida.

La avaricia de los capitalistas es tan grande que si pudieran se tragarían toda la riqueza nacional ellos solitos y no dejarían ni las sobras. La gula y la avaricia capitalista no les permite ver que se meten un tiro en el pie cuando pretenden achicar el estado, despedir funcionarios, cerrar escuelas, dejar que se enferme la fuerza de trabajo, etc. Al actuar de esta manera ponen en jaque el propio sistema capitalista, pues es un círculo vicioso el de la crisis sistémica: más explotación, más ganancias, lo que implica menos empleos y menos salarios, pero a su vez la consecuencia es menos consumo y por ello crisis sistémica.

Otro país y otro mundo son posibles a raíz de la crisis del COVID

Se demuestra una vez más que si queremos una sociedad donde la prioridad sea la vida de la gente, la salud pública, el bienestar y la justicia social, basados en la administración racional de los recursos naturales y económicos: NO pueden seguir gobernando los capitalistas y sus agentes. La avaricia y la gula del sistema capitalista les impide ver el mundo de una manera humana, que no tenga como centro la ganancia. Ya lo decía Marx desde el siglo XIX, y cada vez es más cierto, el capitalismo es la ley de la selva en economía.

Pero el presente y el futuro no tienen que ser esa pesada losa de explotación y miseria para las clases trabajadoras. Si nos disponemos, nos organizamos y luchamos, podemos voltear la tortilla. De la tragedia de la Primera Guerra Mundial nació el primer gobierno de obreros y campesino en Rusia y desaparecieron los imperios. De la desgracia de la Segunda Guerra Mundial nacieron los movimientos de liberación y las revoluciones en China, India, Argelia, Vietnam, etc.

Se requiere otro gobierno que no sea instrumento de los capitalistas, sino instrumento de las mayorías trabajadoras, de los sectores más pauperizados de la sociedad para que nos saque de esta crisis con un plan verdaderamente solidario y socialista.

Para hacer el cambio se requiere primero, la unidad de los sectores populares en la lucha contra la pandemia del coronavirus y del gobierno al servicio de los empresarios, exigiendo: renta básica universal para todos los afectados equivalente a una canasta básica familiar; exigir la ratificación de los proyectos de ley 287 y 295; seguridad alimentaria para todas las familias comprando toda la producción agropecuaria nacional; cese de la represión y el autoritarismo, por una gestión democrática de la crisis reactivando los comités de salud comunitaria como lo propuso recientemente el Prof. Gandásegui.

De esa lucha podrá nacer el proyecto político unitario que proponga al país otro gobierno posible.

Panamá, 24 de abril de 2020.

Bienaventurados aquellos que cuidan a su prójimo…


Por: Rev. Manning Maxie Suárez +

Dichosos los que sufren, porque serán consolados”, “Dichosos los compasivos, porque Dios tendrá compasión de ellos”, “Dichosos los que trabajan por la paz, porque Dios los llamará hijos suyos”.

En la Jerusalén del tiempo de Jesús, ciudad esta tomada por el imperio romano y gobernada con mano fuerte por el gobernador Poncio Pilato, donde sus autoridades exigían con mano fuerte, tributos personales y territoriales para el Emperador, y muchos otros aportes en especie para el mantenimiento de sus tropas de ocupación.  Los judíos eran una nación sometida, oprimida y dividida por muchos grupos internos adversos entre sí, y que vivían en constante situaciones de injusticia social.  Solo un grupo pequeño y socialmente exclusivo, constituidos en la casta sacerdotal, los fariseos y los súbditos de Herodes Antipas, y que solo se preocupaban por ellos, vivían una vida de reyes, onerosa y de privilegios dentro de esta situación paupérrima y de opresión de la nación judía.  El resto del pueblo padecía y vivían día a día su lamentación.

En un contexto como este, es que Jesús de Nazareth, viendo a su pueblo como “ovejas sin pastor”, se sienta en la cima de una loma y declara sus “bienaventuranzas de esperanza” para todo hombre y mujer que sufre, llora y no encuentra consuelo a sus pesares en este valle de lágrimas y muerte, por el pecado social de la humanidad apartada del Dios de la Vida.  Las bienaventuranzas son, de parte de Jesús, una exhortación hacía la esperanza que produce permanentemente un estado de alegría y felicidad, y son para todos los cristianos, una regla a seguir en los caminos que conducen a ella.  Ante la adversidad que vive su pueblo él, proclama “Esperanza” en medio de tantas situaciones de pecado y de muerte.

Mi querida Panamá, es una nación desigual, pero una nación con muchos recursos económicos pero muy, muy desigual.  La Pandemia ahora ha acelerado más estás desigualdades a todos los niveles.  El desempleo en el país es escandaloso y es obvio, por la situación que vivimos… Tenemos más de cinco mil panameños contagiados en toda la nación y más de 150 muertos producto de la misma, sin contar con las otras muertes que no dejan de ser importantes como por otros casos de otras naturalezas.  Es un país que se debate en medio de la enfermedad y de la muerte de sus conciudadanos.  Pienso hoy en aquellos familiares que han tenido que pasar su dolor en el anonimato a causa del Covid-19.  Sumemos a esto, el stress causado a todos, por el desempleo y las cuentas por pagar… ¿de dónde? Si no hay ingresos, es una situación muy deplorable.

Sin embargo y a pesar de estas “situaciones dantescas”, hay un grupo de personas, ciudadanos y residentes extranjeros en Panamá, que día a día luchan constantemente para ayudar a aquellos que sufren, a aquellos que sufren angustias y desesperanzas y que sus mentes están angustiadas y al límite, a aquellos que sufren por la muerte de familiares, amigos y vecinos.  Ellos son nuestros “Héroes Anónimos”: las enfermeras, los médicos, los técnicos de la salud, todo el personal de apoyo de los hospitales, los paramédicos, los estamentos de seguridad del estado, los bomberos, las administraciones generales del MINSA, la CSS, el MIDES, los que recogen la basura diaria, miles y miles de personas que exponen sus vidas a diarios y se hacen solidarios con las necesidades de todos los que residimos en esta nación.

A ellos, solo estas palabras caben en el corazón de todos y se la transmitimos desde este artículo: “Bienaventurados”, “Dichosos”… A ustedes van dirigidas estas palabras del Señor Jesús, que hace más de dos mil años dijo, por esa atención a nuestros compatriotas que tanto sufren y lloran en estos momentos de aflicción.  A ustedes que han mostrado “Compasión” por todos, ofreciendo sus vidas a cambio de las nuestras.  A ustedes que por sus sacrificios diarios se sacrifican trayendo paz a las almas y corazones de todos, convirtiéndose en trabajadores de paz.  Es por ello, que “Dios los llamará hijos suyos”.

Nos queda un largo camino por recorrer, ojalá que este testimonio de estos miles de panameños y residentes extranjeros “Bienaventurados”, que día a día dan sus vidas, para que todos tengamos salud y vida, sean imitado por todos los que residimos en esta hermosa nación.

Ofrezco esta oración por todos los que sufren a causa del Covid-19 y otras enfermedades:

Oremos: Oh Dios de poder celestial, que por la fuerza de tu mandato ahuyentas de nuestro cuerpo toda dolencia y enfermedad: Hazte presente, por tu bondad, con tus siervos, para que sus debilidades sean desvanecidas y su vigor restaurado; y que, recuperada su salud, puedan bendecir tu Santo Nombre; por Jesucristo nuestro Señor, Amén.

Sacerdote

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La farsa de «Paz» en Libia (I) y la «Patria Azul» de Turquía


Por: Nazanín Armanian
www.publico.es / 28-01-2020

  
Mapa de la situación geográfica de Libia respecto a Turquía

Uno de los principales objetivos de la «Conferencia de Paz en Libia», celebrada en Berlín el 19 de enero y organizada por EEUU, Francia, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Italia, Rusia, Egipto y Reino Unido buscaba formar un frente unido contra las ambiciones imperialistas de Turquía.

La guerra mundial a pequeña escala que se libra en la Libia balcanizada (al igual que en otros lugares estratégicos como Iraq, Siria, o Yemen, donde decenas de países luchan entre sí con ejércitos propios y privados) alcanzó una nueva fase con la firma del memorando de entendimiento del 27 de noviembre del 2019 entre el Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN) libio de Fayez al-Sarraj, instalado en Trípoli, y el presidente de Turquía Tayyeb Erdogan, con el objetivo de agrupar en un mismo bloque a países de perfiles tan dispares.

El pacto de la discordia amplía el dominio de Turquía en el Mediterráneo Oriental, uniendo el suroeste del país otomano con el noreste de Libia. A cambio, Ankara le proporcionará una mayor ayuda militar al GAN para defenderse de la ofensiva del Ejército Nacional de Libia (ENL), liderado por el ex general Khalifa Haftar. El ENL es una amalgama de grupos armados a los que les une su aversión contra los Hermanos Musulmanes (una organización sunnita global patrocinada por Qatar y Turquía).

Gracias a las contribuciones militares de los enemigos de Turquía -sobre todo de los dos príncipes de las tinieblas de Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, además de Jordania, y Francia-, este grupo ha conquistado gran parte del este y el sur del país. Los países de la OTAN y sus socios, que desmantelaron todos los vestigios del «socialismo árabe-islámico» de Gadafi, han dado muestras de impaciencia para recibir su parte del botín de la guerra.

Maritimizar Turquía

Los chovinistas nostálgicos turcos creen que la desintegración del imperio Otomano se debió a su falta de ambición para hacerse con el control sobre el Mediterráneo Oriental, el Mar Egeo, el Mar Rojo, el Mar Caspio y el Mar Negro. Hoy apuestan por la construcción de la soñada «Patria Azul», estableciendo un nuevo orden regional y mundial desde Ankara. En junio del 2019, el gobierno de Erdogan bautizó así a la maniobra naval más grande de la historia del país, en la que participación de 103 buques de guerra, ocupando unos 462,000 metros cuadrados del Mar Negro, el Mar Egeo y el Mediterráneo oriental.

El imperialismo turco, al que le sobra militarismo y le falta el oro negro, lanzó su proyecto expansionista aprovechando la desaparición de rivales como Iraq, Siria, Libia y la debilidad de Irán -sometido a duras sanciones económicas de EEUU-, así como la paralización relativa de la ofensiva militar del gobierno de Trump en la región.

La importancia del Memorándum

Permite a Turquía reclamar su derecho a participar en el Foro de Gas del Mediterráneo Oriental, compuesto por Grecia, Chipre, Italia, Egipto, Israel, Jordania y Palestina, cuyo objetivo es construir el gasoducto EastMed para extraer este gas y exportarlo a los mercados europeos a través de una tubería submarina. Si no lo consigue, la intención de Erdogan es la de convocar un foro alternativo con otras naciones excluidas como Siria, Libia y el Líbano, invitando además a China y Rusia para darle un carácter internacional.

Establece una amplia «Zona de exclusión económica» entre ambos países en el Mediterráneo, dejando en entredicho la soberanía de Grecia sobre parte del mar.

Le permite hacerse con el control de la Libia occidental y sus pozos de petróleo, ahora que EEUU le ha impedido acceder al gas y petróleo sirio, concentrados en su región kurda.

Sin embargo, el dichoso gaseoducto se enfrenta a varios desafíos:

+ Existen dudas acerca de la posibilidad técnica de extraer gas del fondo de este mar.
+ Los enormes costos económicos de su producción y transporte.
+ La ausencia de un acuerdo entre los estados del Foro que delimite la zona de cada uno.
+ El apoyo de Rusia a Turquía, ya que este proyecto perjudicaría los intereses rusos.
+ Prepara el terreno para que Turquía instale una base militar en Trípoli (y posiblemente en Túnez). Los turcos ya cuentan con instalaciones militares en Azerbaiyán, Qatar, Iraq, Chipre, Sudan y Somalia.
+ Otorga un papel más importante a la República Turca del Norte de Chipre, impidiendo que la UE y EEUU la desmantelen para unificar Chipre.
+ Fuerza a Haftar a negociar, dado que el exgeneral es consciente de que Trípoli no podrá ganar la guerra. Turquía, a quien no le resulta demasiado fácil lanzar operaciones militares en un país tan lejano como Libia (al contrario de Siria cuyos tanques sólo tenían que cruzar la frontera), está enviando «yihadistas», armas y equipamientos a Trípoli, no para conquistar el país, sino para que las pequeñas derrotas de Haftar –un peligroso caudillo que juega a suma cero, enfrentado a las tribus y a las diferentes regiones del país-, obliguen a sus patrocinadores a negociar.

Este esfuerzo turco es un paso más hacia la constitución de un orden asiático, liderado por China y Rusia, anunciando el lento fin del orden unipolar de los países del Atlántico.

La reacción de los contrarios

* Egipto, rival regional de Turquía, podrá enviar tropas a Libia con el fin de impedir un gobierno hostil. Y no es la primera vez que lo hace. En 1977, cuando Gadafi se opuso a las negociaciones de paz entre Anwar Al-Sadat (asesinado por un ultra islamista) y Issac Rabin (asesinado por un ultra sionista), El Cairo invadió Libia ocupando el este del país y amenazó con derrocar al propio Gadafi. Hoy, Abdel Fattah al-Sisi, que odia a Tayyeb Erdogan y que ha declarado a la Hermandad Musulmana (a la que pertenece el sultán turco) como organización terrorista, teme una creciente inseguridad en su extensa frontera con Libia, que ya alberga en sus desiertos a varios grupos islamistas.

* Grecia ha expulsado al embajador de Trípoli. El pacto puede provocar inseguridad en las labores de ExxonMobil y Total. Ambas cuentan con licencia griega para explorar y explotar los yacimientos marítimos de gas y petróleo en las cercanías de la isla de Creta. No hay que descartar una ayuda militar griega a Haftar a cambio de que renuncie a los derechos de su país en el Mediterráneo Oriental.

* Chipre, que firmó un acuerdo el 2 de enero con Israel, teme que Turquía invada su isla o bloquee los trabajos de las compañías petroleras en sus aguas.

* Los países de la Unión Europea buscan evitar de manera decidida la entrada turca al gas de la región, sin embargo el desacuerdo entre Francia e Italia impide que Bruselas adopte un enfoque común sobre este conflicto: Emanuel Macron, por ejemplo, fue el primer líder europeo en invitar al general Haftar a una capital occidental, confiado en que su mano de hierro devolvería la estabilidad a Libia (¡aunque fuese a costa de otro baño de sangre, no importa en absoluto!), empezando así a obtener recursos libios, pero Italia apuesta por el GAN de Trípoli: tiene muchos intereses petrolíferos en esta zona y prefiere mantener el control sobre la ruta migratoria de Libia. De hecho, Roma ha firmado un millonario acuerdo con Sarraj para que la guardia costera libia impida la salida de la gente desesperada que huye de la militarización de África, las guerras de rapiña y hambrunas.

* EEUU ha aprobado una legislación que fortalece los acuerdos de energía y seguridad con los países del Mediterráneo Oriental, con el fin de sabotear el gasoducto ruso-turco de TurkStream, inaugurado hace unas semanas. Washington sigue ocupando Libia bajo el pretexto de «luchar contra el Estado Islámico» (aunque lo que pretende en realidad es instalar el cuartel general de AFRICOM en Libia) y en estos momentos también necesita garantizar el suministro del petróleo desde el país africano antes de enfrentarse cara a cara con Irán en el Golfo Pérsico.

Los rivales de Turquía están preparando un buen pantano en Libia, peor quizás que el de Siria.

Si ustedes se preguntan ¿Qué papel jugarán los libios en esta guerra de intereses entre los foráneos en el suelo de su país? La respuesta es «el de siempre “poner los muertos”.


¿Paz en Libia? ¡Si Europa baraja otro asalto militar a África! (II)

www.publico.es / 07-01-2020

En una entrevista con Der Spiegel, el comisionado de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, planteó el envío de soldados a Libia con el fin de defender «nuestros intereses con mayor fuerza y, si es necesario, con firmeza». La fuerte presencia de Turquía y Rusia en este país desgarrado y la profunda crisis política y económica en Europa han puesto muy nerviosa a Bruselas, que desde el complot de la OTAN contra Libia en 2011 –sus fuerzas bombardearon el país durante siete meses–, lo único que ha hecho es sobornar a una banda mafiosa llamada «guardacostas libios» para que impidiera, como sea, la llegada de los refugiados y migrantes heridos y torturados -en ésta y otras guerras imperialistas-, a Europa.

«La situación en el Sahel no es mejor, por el contrario: toda la región es un barril de pólvora», dijo Borrell. Cierto, Libia es sólo un trampolín para dar un asalto integral a África, bajo el pretexto del chollo de la «lucha contra el terrorismo», puesto que nadie aceptaría que Mali (donde España tiene tropas) tuviera armas de destrucción masiva. El comisario cree que, Europa tiene «muchas oportunidades para ejercer el poder» y sólo tiene que tener voluntad.

De ahí que, en Berlín se celebró, este pasado enero, una conferencia sobre Libia, convocada por Alemania.

Hubo una primera conferencia de Berlín

Corría 1884 cuando Otto von Bismark organizó la Conferencia de Berlín sobre Congo para un nuevo reparto «civilizado» de las colonias en África. Estuvieron presentes las potencias europeas, el imperio Otomano y la Rusia zarista para firmar un «pacto de caballeros», mientras ocultaban el mar de sangre que corría por sus atrocidades en el continente africano. Sin embargo, este tipo de acuerdos duran poco ya que los juegos de guerra interimperialisitas son de suma cero, y el pez grande se come (por las buenas o las malas), a los pequeños. Poco después, los «caballeros civilizados» organizaron la carnicería de la Primera Guerra Mundial para un nuevo reparto del mundo que duró sólo dos décadas, cuando el general nazi Erwin Rommel pisó Libia.

Hoy, con la profunda crisis del sistema capitalista, Alemania exhibe su regreso militar al escenario mundial: la Canciller Merkel actualiza las directrices de la política para África redactadas en 2014, con las que pretende acceder a «los recursos naturales» de África a través de un incremento de sus «compromisos» en el continente. Todas las palabras huecas sobre la «seguridad», «ayuda humanitaria», etcétera. son directamente timos. ¿Sabían que el presidente de Alemania Horst Köhler tuvo que dimitir en 2000 por sugerir que sus tropas estaban en Afganistán por «proteger los intereses económicos de Alemania« y no por liberar a las mujeres del burka, ni luchar contra los talibanes? «Los mentirosos tienen poca memoria», reza un dicho persa. El líder del Partido de la Izquierda, Dietmar Bartsch, apoya la ocupación de África por su país. Los germanos tienen unos 1,000 soldados en Mali y una base militar en Níger.

También Boris Johnson mostró su talla ética al decir en 2017 que Libia podría ser un Dubái, «sólo habría que limpiarla de cadáveres». Sidney Blumenthal, el agente particular de inteligencia de Hillary Clinton, en el famoso correo electrónico que envió a Hillary el 2 de abril de 2011, apuntaba que Libia tenía 143 toneladas de oro y una cantidad similar en plata, así como «recursos financieros interminables». O sea, los que nos acusan de «teoría de conspiración», cuando desvelamos la verdad que esconden las guerras “humanitarias”, nos deben una disculpa.

Hoy, Alemania que no participó en la demolición del estado libio en 2011, por sus suculentos contratos con el gobierno de Gadafi, lidera el reparto del pastel.

La segunda Conferencia de Berlín

Aquí se puede destacar lo siguiente:

Los que negociaron la «paz» en Libia no invitaron ni a un solo libio al encuentro. Su primer ministro, Fayez al-Sarraj, que gobierna Trípoli y el señor de guerra, general Califa Haftar, que controla gran parte del país –ninguno de los dos representa al pueblo-, estaban en Berlín encerrados en un hotel y si no fuera por la insistencia de Vladimir Putin ni siquiera les hubieran concedido el visado.

Grecia fue excluida por las presiones de Turquía. Los dos miembros de la OTAN están al borde de una guerra por las disputas sobre el reparto del gas del Mediterráneo oriental, cuyo Foro ha ignorado a Turquía.

Repasaron las posiciones de cada uno en el contiene africano, para delimitar sus zonas de interés, evitando posibles choques militares entre sí (dejando que sus ejércitos privados de mercenarios se maten por ellos).

Decidió, por el momento, mantener la integridad territorial de Libia, aunque difícilmente podrán reconciliar a Haftar con Serraj, al menos que eliminen a uno de ellos de la ecuación.

Los occidentales (salvo a Italia) y Rusia, en un giro radical, dejan de apoyar al pseudo gobierno ineficiente de Trípoli para apostar por la banda de Haftar, al que miran como «un guerrero de África», frente a Serraj que es «un hombre islámico».

Turquía e Italia pretenden hacerse con el control de las rutas de migración para convertirse en países imprescindibles y a tener en cuenta.

El reparto del botín –unos 48,000 millones de barriles del petróleo de alta calidad–, entre el Total francés, el Eni italiano (el mayor productor de petróleo y gas en Libia), el BASF y Wintershall alemanes, o el Repsol español, dependerá del resultado de la batalla entre las potencias.

EEUU consigue cumplir parte de su principal objetivo en Libia: instalar la sede de parte de AFRICOM en tierra libia para contener así a China y ‘otanizar’ el Mediterráneo, desmantelando a dos Estados hostiles: Libia y Siria. Aunque mira a este país como un «problema de Europa», el Pentágono, como en los casos de Irán, Siria e Iraq, sigue con los planes del establishment, ignorando al presidente aislacionista.

La preocupación de los europeos por el envío de tropas turcas a Libia. Tayyeb Erdogan lo justifica con que Rusia había desplegado a su ejército privado Wagner en Libia en favor de Haftar –que cuenta con un contundente respaldo de los drones de Emiratos Árabes Unidos, pero carece de fuerza sobre el terreno–, cambiando el balance de fuerzas en la guerra entre ambos bandos y sus patrocinadores. Si el Kremlin piensa que Haftar es la reencarnación de Gadafi, está más que equivocado, y no sólo porque este ex agente de la CIA haya sido trasladado de EEUU a Libia en marzo de 2011 para destruir el estado libio. El 13 de enero, Putin y Erdogan recibieron en Moscú a Haftar y Sarraj para que firmaran un acuerdo de alto el fuego permanente. En el último momento, el general cambió de parecer y se fue sin avisar a sus anfitriones: piensa que la única garantía de alcanzar el poder es llegar a un trato con los occidentales o continuar la guerra, que es un negocio redondo.

Libia (África en general) es otro escenario de la Tercera Guerra Mundial que, en el siglo XXI toma otro formato: se libra entre las potencias mundiales en el suelo de terceros y por sus ejércitos privados.


"La religión de Jesús no es ayuno, sino celebración de bodas"


Por: Xavier Pikaza
www.religiondigital.org /25.02.2020

Fariseos y bautistas antiguos (y bastantes cristianos actuales) entienden la religión como renuncia, un modo de ayunar, y su signo más importante la prohibición, en dos campos fundamentales que son la comida y el sexo:

+No comer (no gozar en la comida), ayunar por sacrificio, pues Dios nos pide grandes sacrificios para así ser perfectos.

+No tener relaciones sexuales, optar por el celibato, y, de tenerlas, tenerlas bien reguladas, según norma, según ley (pues el matrimonio es de clase de tropa, de gente que no sabe moderarse).

Pues bien, en contra de eso, la religión de Jesús no es ayuno (como proponen algunos “virtuosos” de la religión), sino amor de bodas (intimidad) y comunión de mesa (comidas), como ha puesto de relieve Jesús en su doctrina más importante sobre el amor y el ayuno (cf. Mc 2, 18-20).

El evangelio oficial del miércoles de ceniza es el de Mt 6, 1-18, con normas importantes sobre la limosna, la oración y el ayuno... Pero he comentado varias veces ese texto en este blog, y así prefiero comentar hoy el de Mc 2,18-20 que es cristianamente hablando más significativo.

Mc 2, 18 Y estaban los discípulos de Juan y los fariseos ayunando; y vinieron a decir a Jesús: ¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan y los tuyos no?19 Jesús les contestó: ¿Pueden acaso ayunar los hijos (=amigos) del novio mientras el novio está con ellos? Mientras tengan al novio con ellos, no pueden ayunar.20 Llegará un día en que el novio les será arrebatado. Entonces ayunarán.

"Iglesia de Jesús, experta en amores y comidas"

Bautista y fariseos... Identifican la religión con el ayuno de tipo sexual y alimenticio, pues a Dios le placen los sacrificios de los hombres, que muestran así su sometimiento.

Jesús identifica la religión con unas "bodas", esto es, con un camino de amor. El amor de bodas no es ayuno, sino don y aprendizaje en intimidad, en felicidad. Dios ha hecho a los hombres para que gocen en amor, no para que ayunen.

Las bodas de amor son despliegue vida... Comer juntos, que haya comida para todos, gozarse comiendo, aprender a disfrutar. Maestros de bodas, eso han de ser los discípulos y servidores de Jesús, una escuela y ejemplo de felicidad en el amor. 

Pero vendrá el ayuno cuando el novio sea arrebatado... Ayunarán hombres y mujeres cuando no tengan "bodas", cuando se les vaya (arrebate) el amor... Pero tendrán que esforzarse para que llegue de nuevo el tiempo de bodas, de comida, de amor... (como seguiré indicando).

Explicación

Pregunta: ¿Por qué los discípulos de Jesús no ayunan? (2, 18). La formulación del texto nos sitúa en el tiempo de Marcos, cuando los fariseos constituyen ya un grupo organizado, con su propia religiosidad (lo mismo que los bautistas de Juan), separados del movimiento de Jesús, cosa que sólo parece haber sucedido en torno al año 70 d.C., cuando se van estabilizando las tendencias del nuevo judaísmo (evidentemente, aquí no aparecen ya celotas y sacerdotes, saduceos y apocalípticos, que han perdido su protagonismo tras el 70).

Nota erudita. Diferencias ante el ayuno

Fariseos. (a) Ayunan algunos días de penitencia, es decir, de expiación (Lev 16, 29-31) o duelo nacional y/o familiar. (b) Comen: Toman alimentos cultivados y sus comidas comunitarias, con pan y vino, son signo sagrado de Dios y esperanza de salvación. (c) Rechazan las comidas impuras (cerdo, sangre, animales ofrecidos a los ídolos...). De esa forma se separan de los no observantes (judíos impuros y todos los gentiles).

Juan (y otros bautistas). (a) Ayunan siempre, no en tiempos especiales, oponiéndose al pecado del pueblo y de la humanidad, concebida como impura. Así pueden vincularse con los que pasan hambre, por razón de la injusticia social. (b) Comen sólo alimentos silvestres, en actitud de protesta contra-cultural (los alimentos cultivados/vendidos aparecen como patrimonio de los más ricos, al servicio del sistema) y quizá de retorno a una vida de naturaleza. En esa línea, compartir los alimentos injustos va para ellos en contra de la voluntad de Dios (c) Rechazan no sólo los alimentos impuros de la Escritura (cerdo, sangre…), sino los alimentos en sí buenos, pero culturalmente contaminados, como el pan y vino. Por eso, anuncian el juicio, no expresan el Reino. No podrían celebrar la eucaristía.

Jesús (y los cristianos o mesiánicos). (a) No ayunan: Rechazan la visión penitencial de la existencia. Entienden y celebran las comidas como signo de Dios, pero han de ser comidas abiertas a los pobres, sin distinciones de pureza-impureza, como en las multiplicaciones (cf. Mc 6, 34-46; 8, 1-2 par). (b) Comen y beben, en medio de un mundo injusto, no para avalar la injusticia, sino para iniciar un camino de revelación de Dios (de Reino), compartiendo el pan y los peces (multiplicaciones) y el pan y el vino con los necesitados, por alegría y por solidaridad. En ese contexto ellos pueden afirmar que está presente el novio: el amor es más fuerte que la injusticia; la creación de Dios supera a la injusticia de los hombres (cf. Mc 2, 19). (3) No rechazan ningún alimento. En principio, comen de todo, superando así, como había hecho ya Juan, un tipo de leyes de pureza que ratificará (cf. Mc 7, 15-19). En esa línea, la Iglesia de Jesús superará pronto el régimen de comidas puras e impuras (cf. Hch 15), aunque quedará en el fondo, como indicaremos, el tema del ayuno por la ausencia del novio (cf. Mc 2, 20), que puede vincularse al ayuno por solidaridad con aquellos que sufren (o no pueden comer).

Este comportamiento (y la comparación de Jesús con fariseos y bautistas) nos recuerda que el mensaje y proyecto de Jesús no desemboca en un sistema de espiritualidad pura, separada de la vida, ni en un modelo de ley impositiva, sino en un proyecto y programa de bodas de amor (con novio: símbolo de amor) y de comidas (es decir, de Reino).

Fariseos y bautistas podrían aceptar el camino de Jesús, pero sólo a condición de que exigiera penitencia a los conversos (pecadores, publicanos...), creando así una iglesia penitencial, centrada en el ayuno, pues ellos interpretan la religión como ejercicio programado de autodominio, en las márgenes del mundo (Bautista) o en el centro los pueblos habitados (fariseos). Ellos, bautistas y fariseos, son lo mejor que Israel ha ofrecido en clave nacional judía. Por eso, como representantes de la tradición legal, vienen y preguntan a Jesús: ¿por qué tus discípulos no ayunan?... (2, 18) [3].

En la línea de fariseos y bautistas, los discípulos de Jesús deberían ayunar, realizando así un gesto de ruptura frente a otros grupos de judíos ayunantes. (a) Los bautistas centran el camino de Dios en un "bautismo de conversión», en el que confiesan sus pecados; ellos tienen que reconocerse pecadores, por eso ayunan. (b) Por su parte, los fariseos ayunan dentro de la lógica legal del judaísmo, para obedecer la ley de Dios que así lo ha mandado; la mortificación constituye para unos y otros un aspecto esencial del camino de los hombres religiosos, que sólo así pueden evitar el contagio de un mundo destructor y someterse a la soberanía del Dios que impone su Ley para educarnos y mantenernos sumisos. Los cristianos, en cambio, no ayunan [4].

"Jesús ha definido su evangelio como amor activo"

Bautistas y fariseos son virtuosos de la ascesis, capaces de vencerse y dominar sus apetencias con esfuerzo, y así interpretan la vida y religión como heroísmo. Pero, a los ojos de Jesús su ayuno corre el riesgo de volverse elitista porque puede entender la salvación de Dios como resultado de la obra de los "buenos" y esforzados. Pero, ¿qué pasa con los demás, con los millones de pobres del mundo que no logran comportarse como ascetas? Un tipo de ayuno corre el riesgo de silenciar (o de poner en un segundo plano) la gracia de Dios.

En contra de eso, Jesús ha definido su evangelio como amor activo, por encima de la ley-ayuno, como amor de bodas, amor de comidas...

Los amigos del novio no ayunan (2,19). Siguiendo una técnica que es propia de las discusiones judías de aquel tiempo, este versículo se compone de una pregunta expresa (¿pueden ayunar los hijos/amigos del novio mientras el novio está con ellos?) y de una respuesta implícita (¡no pueden ayunar!). La respuesta era comprensible, y está recogida en diversos pasajes (posteriores) de la Misná. La mayor parte de los grupos judíos afirmaban que el gozo de las bodas está por encima de la ley del ayuno (e incluso de la recitación del Shema, para el novio), de manera que los ayunos quedaban dispensados en tiempo de bodas. Es normal que los oyentes respondan a Jesús: ¡No, los amigos del novio no ayunan durante su fiesta! Hasta aquí todo es claro. La novedad de Jesús está en suponer que él ha venido como “novio” y que su tiempo mesiánico debe entenderse como fiesta de bodas, hasta que culmine el Reino de Dios.

Pues bien, para Jesús todo tiempo es tiempo de bodas y comida, no es sacrificio de ayuno ni ascesis sexual.  De esa manera, Jesús está invitando a sus amigos (discípulos, pobres, enfermos) al gozo supremo del Reino de Dios, como heraldo de las Bodas de Dios, y novio universal; por eso, él no quiere iniciar a poseídos y leprosos, paralíticos y publicanos, en técnicas de ascesis, que les seguirían encerrando sobre el mundo viejo de la lucha y de la muerte.

La religión de Jesús no es ayuno, sino gozo. No es terapia de negación, sino tiempo de vino y ropa nueva, pues él viene como “novio”, invitando a los hombres y mujeres a la fiesta de las bodas (fiesta universal de Dios). Por eso, la “religión” no es resultado de un esfuerzo (según la ley de los ayunos), sino regalo gratuito de Dios. No son los hombres (¡los pobres, leprosos…!) los que tienen que dar algo a Dios ayunando, sino que es Dios el que “da” su reino a los hombres. Por eso, la Iglesia de Jesús no se funda en ayunos y ritos, ni se eleva sobre leyes represivas y separaciones (como quieren fariseos y bautistas), sino que brota y culmina como boda mesiánica, donde el mismo Jesús es novio, amigo universal que ofrece a los hombres y mujeres su alegría. Por eso, lógicamente, sus hijos (= amigos) no ayunan (2, 19) [5].

Jesús no ha venido levantando un estandarte de leyes y vedas, sino con el vino y vestido de bodas, para que todos coman y beban y se casen (=celebren al amor). Él es el nymphios o novio de la humanidad, en palabra que quizá debe entenderse desde la experiencia primera del gozo de amor del paraíso, cuando Adán canta su gozo por Eva (cf. Gen 2, 23-24). Por eso, frente a la ley de ayuno que imponen a sus comunidades los bautistas y los fariseos, Jesús ha proclamado la gracia de las bodas, que definen el sentido de la iglesia.

En este contexto, Jesús se atreve a presentarse veladamente como novio universal, interpretando el evangelio como un camino de bodas... Aprender a amar en intimidad desbordante, aprender a comer en comunicación generosa.

Por eso quiere iniciar a sus amigos (¡hijos de la cámara nupcial!) a la fiesta y terapia de bodas, es decir, a amarse, a compartir la comida. Estas bodas universales de Jesús son principio y sentido de la iglesia. El amor de Dios es fuente y principio de todo y el amor se expresa en la comida compartida, que es signo de vida, el sacramento de la iglesia.

Según eso, el evangelio no se impone (ni avanza) por ayuno, como ejercicio de ascesis negadora. Tampoco se puede interpretar, conforme a este pasaje, en claves de vinculación simplemente interior, en una especie de mística matrimonial separada de la vida. Al contrario, las “bodas mesiánicas” de Jesús se expresan del modo más real (más escandaloso y exigente), en forma de comida compartida, con publicanos, pecados y excluidos de la “buena” sociedad del mundo.

De esta forma, la llamada de Jesús al Reino (1,14-15) se convierte en una fuerte invitación al gozo: solo son (o pueden ser) discípulos suyos aquellos que saben disfrutar con él, aquellos que han abierto los ojos ante el don de la existencia. No les llama Jesús para promover con ellos una pedagogía de renuncia o ascesis, no quiere enseñarles negaciones, sino para enseñarles a celebrar el banquete de la vida, en comunión con Dios, en alegría compartida.
Sólo pueden ser servidores o ministros de Jesús los que saben amar y ayudan a amar a los demás, los que saben compartir y comparten la comida.

Éste es su “secreto”, su novedad frente fariseos y bautistas: Jesús es un experto en gozo y en bodas, a las que todos están invitados, de manera que él no puede cerrar su experiencia en grupos pequeños (dos novios, una familia reducida), sino que la expande, a través de sus discípulos, al gozo de unas bodas universales, de Reino, donde todos los que quieran “apuntarse” (mujeres y varones, niños y mayores) son ya «amigos» (hijos) de las bodas. El seguimiento de Jesús se entiende así a manera de experiencia nupcial. Pescadores como Andrés y Simón, publicanos como Leví y sus amigos, enfermos como la suegra de Simón o el poseso de la sinagoga, y la muchedumbre de “curados” de la noche de Cafarnaúm (que son los personajes que han venido apareciendo en Marcos, antes de este pasaje) no han venido a Jesús para ayunar con él, para llorar y lamentarse en el desierto, sino para compartir sus bodas de reino [6].

20 Llegará un día en que el novio les será arrebatado. Entonces ayunarán.

De forma que parece inesperada, sobre la alegría de bodas del versículo anterior, esta palabra de la iglesia proyecta una sombra de muerte de separación, un principio de ayuno. De pronto se nos dice que el novio será “arrebatado”, indicando así, quizá, que tiene enemigos, personas que quieren matarle… (o que será arrebatado por Dios, sin culminar él mismo, directamente, las bodas mesiánicas). Es como si el novio tuviera que morir para ser fiel a su amor. Entonces, cuando él falte, ayunarán (llorarán) sus amigos.

Marcos ofrece así el primer anuncio, todavía velado, pero intensamente triste, de la pasión del novio, a quien llevarán con violencia, dejando abandonados a sus "hijos" (seguidores), que aprenderán entonces a ayunar, no por separación elitista o por ascesis escatológica (como fariseos y bautistas) sino por solidaridad de amor, no para negar la mesa compartida y la alegría de las bodas, sino para experimentarla mejor, con más realismo, con más profundidad.

La presencia del novio se traducía en forma de comida que comparten y celebran con él sus amigos; por el contrario, su ausencia se hace ayuno, tristeza para los amigos. Cuando el amigo falta, cuando llega el luto, no hay que exigir ayuno pues lo cumplen por sí mismos, de manera natural, los auténticos amigos. Pero se tratará de un ayuno que debe desembocar de nuevo en la mesa compartida y al signo de las bodas, pues en ellas se recuerda al novio arrebatado [7].

Notas

[1] También Juan acogía a publicanos y prostitutas (cf. Mt 21, 32), pero no para comer con ellos, sino para ofrecerles un camino de conversión. Jesús, en cambio, come con ellos y con ellas, en señal de Reino (cf. también Lc 19, 2-8). Sobre el no ayuno de Jesús cf. J. Klausner, Jesús de Nazaret, Paidós, Buenos Aires 1971, 369-376; J. B. Muddiman, Jesus and Fasting en J. Dupont (ed.), Jésus aux origines de la Christologie (BETL 25), Duculot, Gembloux 1975, 283-301. Visión de conjunto del tema de las comidas y del ayuno según Jesús en E. Schillebeekx, Jesús, la historia de un viviente, Cristiandad, Madrid 1981, 173-226.

[2] Los nazireos o consagrados (del hebreo nedser, vinculados a la causa de Dios por un voto especial, cf. Num 6) no parecen haber tenido,  en general, un proyecto mesiánico directo (no se creían portadores del Reino de Dios), sino que eran más bien ascetas consagrados (abstemios) e incluso guerreros (como puede verse en el caso ejemplar de Sansón: Jue 14-16): pensaban que no había llegado aún la hora del Mesías, que ofrecerá a los suyos el «vino nuevo» del Reino (cf. Mt 14, 25), de manera que sólo podían entenderse, a lo más, como precursores suyos.

El Jesús de Marcos, en cambio, no habría sido nazireo ayunante, sino nazoreo mesiánico, de la «descendencia» davídica (del hebreo netzer, cf. Is 11, 1), pero en un sentido muy especial (como veremos en 12, 35-37, donde él pone una interrogación sobre la ascendencia davídica del mesías). Sea como fuere, utilizando quizá una fuente judeocristiana, Lucas ha interpretado a Juan Bautista como nazireo, en la línea de Samuel, de quien dice su madre: «lo dedicaré ante ti (el Señor) hasta el día de su muerte; no tomará vino ni bebida fermentada y la navaja no pasará por su cabeza» (LXX 1 Sam 1, 11; cf. Lc 1, 15).

[3] Jesús parece haber empezado ayunando (cuando estuvo con Juan, a la vera del río, antes de bautizarse), pero luego ha superado ese nivel, descubriendo y cultivando la presencia de Dios en el gozo del amor (¡tú eres mi Hijo) y en la vida (mesa) compartida, como ha puesto de relieve este pasaje, visto de conjunto (cf. 2, 13-22), que hemos entendido como un “apotegma”: parte de un hecho tipo sorprendente y extraño, que rompe las normas o costumbres de aquel tiempo (¡los de Jesús no ayunan, comen con publicanos, pecadores y pobres); luego ofrece una pregunta sobre el sentido que tiene ese “comer”, mientras otros ayunan; y finalmente responde de manera decisoria, fijando y descendiendo a la nueva situación en que se encuentran sus discípulos.

[4] La experiencia religiosa de fariseos y bautistas puede condensarse en los rituales de purificación y sacrificio que se encuentran bien explicitados en los textos del judaísmo de ese tiempo. De esa forma destacan la importancia de un tipo «ley» entendida como exigencia activa de un tipo de sumisión, que mantiene la unidad de los hombres con Dios por medio de las obras buenas de ayuno y conversión. Por eso, ellos, verdaderos israelitas se deben curtir por el ascetismo, mortificando los apegos de la vida y logrando de esa forma un tipo nuevo de transparencia ante el Dios que se revela como ley para los hombres

[5] Mientras los novios celebran su amor, en fiesta que reúne a la familia, sería indecoroso que algunos de su grupo fueran pregonando ayuno. Jesús ha venido a invitar a los hombres a las bodas de Dios, que son bodas de vida compartida (abierta a publicanos y pecadores). Por eso, sus discípulos no pueden ayunar. Jesús no es predicador penitencial, profeta del gran miedo sino amigo universal, Hijo querido de Dios (cf. 1, 11) que va abriendo a los hombres y mujeres el gozo de la vida, la experiencia fascinante de la transformación esponsal, la terapia del gozo compartido. Noviazgo y amor no son ley, no se realizan con imposiciones. Por eso sus discípulos no ayunan.

En ese contexto, debemos añadir que Jesús no aparece, sin embargo, como esposo varón de una esposa femenina, en una línea que ha desarrollado Ef 5, haciendo al varón signo específico del Cristo (cabeza) y a la mujer figura de la iglesia (cuerpo). Nuestro pasaje no separa aún (o ya) la función de amor entre los dos sexos: todos los humanos, varones y mujeres, se vinculan como amigos del novio, es decir, como invitados de su fiesta, sin separación ni jerarquía interna; así celebran unas mismas bodas de reino. Por eso no pueden ayunar.

[6] Lo contrario al ayuno de bautistas y fariseos no es comer mucho en plano material, en gesto de egoísmo, sino comer juntos: sentarse a la mesa con los marginados (publicanos), aceptar su invitación y seguirles invitando, de tal forma que la vida se convierta en gozo de comunicación. Por eso, el signo de comer en una mesa abierta a todos, vinculado al gozo de las bodas (la forma suprema de comunicación interhumana), es el signo supremo de Jesús, la verdad del evangelio (como diría Pablo: cf. Gal 2, 5. 14)

[7] Conforme a la lógica del texto, esta frase (¡llegará el día en que el novio…!) debe entenderse como añadido (una excepción) introducida por la iglesia posterior, que no niega la frase previa (¡los amigos del novio no ayunan…!), pero la matiza. Este nuevo ayuno brota del amor (entrega y muerte) del novio, que Marcos desarrolla en la segunda parte del evangelio (desde el anuncio de 8,31) y que culmina de un modo especial en el pan y vino de la eucaristía, es decir, es decir, en el Reino que sigue viniendo (pero que viene en forma de amor hasta la muerte y en la muerte). No se trata, por tanto, de ayunar para no comer, sino de ayunar para comer de otra manera, en gesto de entrega de la vida (cf. 14,23-25). Pierden su importancia los ritos fariseos y bautistas, con sus leyes minuciosas sobre aquello que se puede o no se puede comer, y desde la ausencia del amigo (arrebatado) surge la exigencia de fortalecer la comunión en la comida.

Esta visión de la iglesia de Marcos contrasta con la práctica penitencial de otras iglesias que, tras pocos años, regularán la práctica del ayuno, tanto en una línea de interioridad, que puede volverse sectaria, pues dice que los que ayunan de otra forma son “hipócritas” («cuando ayunéis no sean como los “hipócritas”, que desfiguran su rostro para mostrar a los hombres que ayunan… Por el contrario, tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lávate la cara…»; Mt 6, 16-17), como en línea de exterioridad ya claramente sectaria, como en la Didajé, donde la hipocresía se expresa en los días de la semana («es preciso que vuestros ayunos no como los de los hipócritas, puesto que ellos ayunan el segundo y quinto día de cada semana; en cambio vosotros ayunaréis el día cuatro y la víspera del sábado», Did 8).