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Caso Khashoggi: El periodista y Jack el destripador

Nazanin Armanian
www.publico.es / 23 10 18

El 7 de diciembre del 1977, el escritor secular y progresista de Arabia Saudí, Nasir As-Said, es secuestrado en plena calle de Beirut y trasladado a la embajada de este país, desde donde desaparece para siempre. Había huido de Arabia en 1956 por defender el nacionalismo árabe y colocar el lema de “un parlamento libre y democrático para Arabia saudí”, en el centro de sus demandas. Su asesinato fue organizado por la casa Saud y la CIA. Jamal Khashoggi ni de lejos se parecía a As-Said, aunque su trágico final se parece más al guion de una película hollywoodiense de gánsteres, con morbo, intriga e incluso una historia de amor.

En el asesinato del periodista árabe existen tres niveles de “intereses”: nacionales, regionales e internacionales, y justamente la presencia de demasiados actores en el escenario está dificultando la ocultación de lo sucedido y poder zanjarlo con un “pacto entre los varones de la mafia” involucrados, impidiendo que ruede la propia cabeza del principal autor intelectual del crimen el príncipe heredero Mohammad Bin Salman (MBS).

Según The Washington Post, la inteligencia estadounidense había interceptado la conversación de los funcionarios saudíes que discutían el plan para atrapar al periodista, y aunque el diario no revela los detalles, levanta la sospecha sobre la inacción de la CIA y el hecho de que no le avisaran a la víctima, ni mucho menos prestarle protección.

Al contrario de Bin Laden (el agente de la CIA, cuya supuesta muerte peliculera fue anunciada por Barak Obama sin presentar pruebas de su asesinato. ¡No hubo ni cuerpo!), en la muerte de Jamal Khashoggi, Donald Trump -que hace de portavoz de la casa Saud-, se ha visto obligado a confirmar la muerte trágico del hombre, bajo las presiones de Turquía, aun sin tener su cadáver.

Se trata de un asesinato premeditado: en septiembre, el periodista, residente en EEUU, acudía a la embajada de su país en Washington para arreglar sus papeles y poder contraer matrimonio con la estudiante universitaria turca Hatice Cengizel. Pero, los funcionarios le recomiendan, “incomprensiblemente”, que fuera a Turquía a gestionarlo, lo cual muestra la complicidad de la embajada, que está bajo el mando de nada menos que el príncipe Khaled, el hermano de MBS. Y es lo que hace el novio. El 31 de septiembre, acude al consulado de Arabia en Estambul y aquí le citan para que regrese el día 2 de octubre y recoger sus documentos, tiempo suficiente para la llegada del escuadrón de la muerte desde Arabia Saudí.

¿Quién le traicionó?

Ya temía por su vida, cuando en 2017 Khashoggi rechazó la invitación de los Saud para volver al país y trabajar como asesor de los medios de comunicación de la corte real. Sin embargo, bajó la guardia, posiblemente porque, tanto sus contactos en Riad como (un sector de) los servicios de inteligencia estadounidenses y turco le habían asegurado que estaría a salvo en Turquía. Y los tres le traicionaron o le fallaron. Cabe recordar que años atrás, concretamente en 1968, la misma CIA iba a secuestrar al periodista griego Elias Demetracopoulos, refugiado en EEUU, por órdenes de Richard Nixon y Henry Kissinger ya que había descubierto unos documentos que revelaban la ayuda de 549.000 dólares de la dictadura militar griega a la campaña electoral de Nixon. El plan era conducirle hasta la embajada griega en Washington para matarlo.

¿Quién era Khashoggi?

Empezó su carrera periodística sobre 1980, cooperando con la CIA y la casa Saud en promocionar en la prensa la “Yihad” anticomunista dirigido por su compatriota Bin Laden en Afganistán y la región, para después resaltar los crímenes de Al Qaeda con dos objetivos: justificar la farsa de EEUU en su “Guerra contra el terror”, y quitar la etiqueta de “fundamentalista y bárbaro” al régimen saudí presentándole “moderado”. Así, se convirtió en el asesor de prensa del jefe de Mukhabarat (Servicios de Inteligencia de Arabia), el príncipe Turki al Faisal, primo de MBS, e hijo de Faisal quien fue rey de Arabia hasta su asesinato en 1975 por un sobrino (¡lo cual muestra las amenazas que acechan al propio MBS, desde dentro!).

Su colaboración fue premiada por el príncipe Kalid Al Faisal, el dueño del diario de Al-Watan (La Patria), y hermano de Turki Al-Faysal, quienes le dieron el puesto del director en el rotativo. Su paso por los medios de propaganda del régimen fue breve, y eso a pesar de que seguía encubriendo los crímenes de la mafia gobernante. Los Saud, que siguen el lema de “O estás conmigo o contra mí”, son incapaces de soportar ni consejos amistosos de los periodistas de estas publicaciones. Khashoggi nunca dejó de ser leal a Washington y a las dictaduras de la región apoyando las agresiones militares de EEUU y sus socios europeos, turco y árabes a las repúblicas semi seculares de Irak, Libia y Siria, que han causado la muerte y dolor a decenas de millones de personas.

Khashoggi nunca escribió sobre la situación de los trabajadores, mujeres o de los presos políticos que reciben decenas de latigazos en su cuerpo hasta que su piel sea arrancada (como ha sucedido al joven Ali al-Nimr, condenado a muerte en 2014 por su participación en las protestas de la primavera árabe de 2012), ni mencionó nunca los gravísimos abusos, incluidos físicos y sexuales, que sufren muchos de los 9 millones de personas migrantes en el país. En 2017, al menos 146 personas fueron ejecutadas en Arabia Saudí, y la mayoría decapitadas, al puro estilo del “Estado Islámico”, por acusaciones como el ateísmo, blasfemia, homosexualidad, brujería o criticar al poder.

¿Por qué MBS va por él?

Khashoggi se hace “desertor” (que nunca opositor, ni siquiera crítico) cuando el rey Salman bin Abdulaziz​ organiza un golpe de estado para nombrar heredero a su hijo, al joven Mohammad, destituyendo al verdadero heredero, Mohamed bin Nayefel de 59 años. A pesar de que el periodista no deja de respaldar al que iba ser el futuro rey ilegítimo de Arabia y sus falsos intentos de reforma, MBS planea eliminarlo, por:

1+ Cuestionar, aunque nunca de forma directa, la legitimidad del príncipe heredero.
2+ Simpatizar con la poderosa organización rival del wahabismo la Hermandad Musulmana (HM) que gobierna en Qatar y Turquía. Lo que agrava este “pecado” es que la HM no es la enemiga apóstata chii, sino una alternativa sunnita viable a la versión más intransigente del Islam impuesta en Arabia. El periódico saudí de Okaz (nombre de un zoco en la antigua Arabia), semanas antes del asesinato, desveló su encuentro con el Emir de Qatar, Tamim Bin Hamad, en el Hotel Four Seasons en Nueva York.
3+ Poseer información privilegiada de lo que sucedía en el hermético seno del poder, además de conocer al detalle los trapos sucios de la monarquía.
4+ Ser Khashoggi un saudí “patriota”: no le podían acusar de ser “agente del occidente”.
5+ Perjudicar a la casa real desde EEUU, el centro del imperio, y donde MBS había invertido miles de millones de dólares para comprarse prestigio.
6+ Distanciarse de la postura proisraelí de la casa real sobre Palestina en general y su renuncia a Jerusalén oriental como futura capital del estado palestino, en particular. El asesinato del periodista también hace feliz a Israel.

Pedagogía del terror

Los detalles de su terrible muerte (filtrados en capítulos por el régimen de Erdogan, para su propio beneficio), han sido un aleccionamiento: podrían haberle puesto una bomba en su coche y pegarle un tiro (cosas que la prensa “amiga” podría tachar de “ajuste de cuentas” por droga, amor o lo que fuese, y los gobiernos amigos se lo hubieran agradecido). Nadie se ha escandalizado con el asesinato de la periodista maltesa Daphne Caruana Galizia, o al esloveno Jan Kuciak. Pero, descuartizar viva a una persona y encima, en un consulado, y para más inri en un país no amigo como Turquía, ha sido la obra de un carnicero estúpido, imposible de soportar para el mundo incluso con los acostumbrados con los estándares saudíes.

MBS, así echa a perder la ingente inversión en los medios de comunicación occidentales que hizo para que le presentaran como reformador y el hombre que iba a curar la incurable esclerosis de una teocracia que siempre es medieval: consiguió que la prensa en vez de hablar de sus crímenes en Yemen hablara del levantamiento de la prohibición de conducir a las mujeres, mientras que por la puerta atrás seguía deteniendo a las activistas feministas.

Ahora, no sólo ha asestado un duro golpe a sus aliados que pusieron la alfombra roja al “reformador MBS”, sino que acaba con el espejismo de la capacidad de reformar una teocracia sanguinaria.
Matar al periodista ha sido el suicidio de un arrogante y desesperado heredero, y la consecuencia de la impunidad que le han regalado las potencias mundiales a este país y a Israel: ¡Arabia sigue siendo miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y del Comité para el Empoderamiento de las Mujeres y la Igualdad de Género!

El año pasado los Saud organizaron su particular “noche de cristales rotos”, cuando el rey Salman citó a 11 príncipes y 38 ex ministros en el hotel Ritz-Carlton de Riad, para allí encerrarlos, torturarlos, y no soltarlos antes de desvalijar sus cuentas billonarias. El príncipe de las tinieblas saudí, también secuestró al primer ministro libanés, Saad Hariri, y ni la ONU le reprochó. Nadie ha querido a los saudíes lo suficiente para salvarlos de sí mismos.

Sin apoyo en el interior de la casa real, y ahora tampoco en exterior, MBS puede marcharse, sumiendo en una mayor incertidumbre a su país y a la región. Lo único seguro es que esta crisis no terminará en una república ni siquiera en una “república “islámica para Arabia.

Entre las pocas alternativas que le quedan a la casa saud están:

1) Apartar al heredero, y cerrar la crisis. Salman ha confundido la importancia estratégica de Arabia para EEUU con la importancia de un MBS que es absolutamente prescindible. La soga ya está en el cuello del “Trump saudí”. Es más, si no se va por las buenas, la CIA tiene medios y suficiente experiencia para hacerlo por las malas.
2) Provocar algún incidente grave a nivel internacional para que los titulares de la prensa se desviasen del “caso de MBS”.

Empieza, de todas formas, una nueva ronda de juego árabe de tronos.
Y, por último, a pesar de las afirmaciones de los líderes occidentales, Arabia Saudí carece del poder real para chantajear al mundo: es una simple y llana colonia de EEUU.
En 1818, el sultán otomano Mahmud II colgó la cabeza del rey del primer estado saudí Abdullah bin Saud en la puerta de Constantinopla. Hoy, 200 años después, el aspirante a sultán otomano, Tayyeb Erdogan está sujetando en una mano la cabeza del príncipe heredero de Arabia Saudí Mohammed Bin Salman (MBS), y con la otra mantiene una daga debajo de su cuello. Pero, ¡Tranquilos! No le matará: hoy, el autor intelectual del magnicidio de Estambul vale más vivo que muerto.

El presidente turco, ha adoptado la estrategia de Sherezade, la cuenta cuentos persa de Mil y Una noches: narra, noche tras noche, sus relatos previamente recortados, para sacar ventajas a un asesino, mientras guarda algún (o varios) as debajo de la manga.

Erdogan y Milli İstihbarat Teşkilatı (MIT), la Organización Nacional de Inteligencia turca, empezaron a filtrar los macabros detalles del asesinato del periodista islamista Jamal Khashoggi, a partir del día 4 de octubre, ignorando el dolor de la familia, con el único objetivo de sacar el máximo provecho de la situación, mientras negociaba en secreto con EEUU y Arabia saudí. Por lo que, en la noche número 999, y a pesar de haber prometido al mundo contar la verdad “en toda su desnudez” sobre el asesinato, suspendió la siguiente entrega que iba a ser la publicación de una cinta de audio de 11 minutos sobre el crimen.

Es más que probable que Ankara tuviera conocimiento sobre el trágico fin de Khashoggi desde el minuto uno, y decidiera dosificar la información, y pasar a la siguiente entrega dependiendo de la reacción oficial de Riad y de los resultados de negociaciones que están llevando a cabo con Khalid Al Faisal, el emir de la Meca designado por el rey Salman como representante de los saudíes.

Se desconoce si dicha información procedía de algún espía turco en el consulado, de la captación de las conversaciones de uno de los asesinos por su móvil pinchado, o los micrófonos instalados dentro y fuera del consulado. A partir de allí, empieza una ingeniería informativa que otorga al sultán Erdogan imponerse a su alteza Bin Salman: justo cuando éste se desmarcaba del crimen, publicó el video de los sicarios, entre los que se encontraba el asesor personal de MBS.

La estrategia turca de “presión y paciencia” funcionó: Los saudíes, después de dos semanas de negar cualquier conexión con la desaparición de Khashoggi e incluso culpar a la propia Turquía por su desaparición, admitieron el crimen por sus agentes, mientras ambos lados omitían la implicación de MBS, a pesar de las innegables evidencias, como la conversación interceptada de Mohammed con la inteligencia saudí en EEUU por la CIA.

Esta “coincidencia” huele a un pacto entre EEUU, Turquía y Arabia Saudí, que dejaría escaparse a Mohammed por la ventana ahora que Ankara, hábilmente, le había cerrado todas las puertas. También llaman la atención que hasta hoy, Ankara no haya expulsado a los diplomáticos saudíes, ni siquiera les haya levantado la inmunidad, o que la policía turca no entrase en el consulado los primeros días, a pesar de tener plena jurisdicción sobre la sede, regalándoles a los saudíes 15 valiosos días, para elaborar coartadas. Inspeccionaron la sede diplomática después de que Erdogan llamase al rey Salman y le pidiera cortésmente la autorización.

Puede que el malabarista turco, que con este asunto está viviendo los mejores días de su mandato, 1) No quiera deteriorar sus relaciones con Arabia y los aliados de éste, por sus grandes inversiones en Turquía (sobre todo en el sector del “ladrillo”), y 2) necesita de Riad para alcanzar un acuerdo sobre Siria y el reparto de las zonas de influencia en este país, al que agredieron juntos en 2015 utilizando a los yihadistas: Hay que negociar el reparto del  botín sobre las cenizas de aquella nación. Además, con la lira por el suelo, la economía turca necesita atraer inversiones de los países árabes de la región. De allí Erdogan alabe la “sinceridad” del rey Salman en “llegar al fondo de la muerte de Khashoggi”.

El presidente de Turquía tenía cierta amistad con Jamal Khashoggi (sobrino del traficante de armas Adnan Al Khashoggi, implicado en el escándalo Irán-Contras”, y primo de Dodi al Fayet), que era de origen turco, y con el que compartía la ideología de la Hermandad Musulmana (HM), poderosa organización sunnita que ya gobierna en Turquía y Qatar, y cuenta con decenas de millones de simpatizantes en Egipto, Túnez, Líbano, y otros estados “sunnitas”.

Razones de una profunda brecha

Desde la toma del poder por el partido derechista-islamista de Justicia y Desarrollo, y sobre todo a partir del portazo recibido por la Unión Europa, la Turquía imperialista intenta aumentar su influencia en los territorios “musulmanes” del imperio otomano, desafiando a Arabia Saudí. De modo que las relaciones entre ambos estados han pasado por las siguientes fases:

1+ En 2003, y tras la invasión liderada por EEUU a Irak en 2003, Bush desmantela el gobierno árabe-sunnita de Irak y lo reemplaza por otro árabe-chiita e incluye una autonomía kurda en el nuevo estado, cambiando el equilibrio de la región en favor de Irán. Riad y Ankara (¡y Tel Aviv!) deciden unir sus fuerzas para contener a los iraníes.

2+ El 2011 es el año del fin de la luna de miel entre la pareja, por las “Primaveras” de Egipto y Túnez. Riad no escatima dinero para derrotar a las fuerzas de la HM (respaldadas por Barak Obama), e incluso patrocina, junto con Emiratos Árabes Unidos (EAU), un golpe un estado militar en Egipto contra el presidente Mohammed Mursi perteneciente a HM. De hecho, Erdogan ha autorizado las actividades de los disidentes “hermano-musulmanes” egipcios en el suelo de Turquía donde disponen hasta de estaciones de televisión.

3+ En 2017, las amenazas de un ataque militar de Arabia Saudí y EUA a Qatar y el embargo del pequeño país aliado de Ankara, por mar, tierra y aire por dichos países, enfurece tanto a Erdogan que decide instalar una base militar en Doha, desafiado la hegemonía saudí incluso en las aguas del Golfo Pérsico.

4+ El distanciamiento entre Turquía y el gobierno de Trump es aprovechado por Riad, quien “compra” al presidente de EEUU, por miles de millones de dólares.

5+ Además, Turquía se opone a las políticas saudíes en aislar a Irán y también a su renuncia a Jerusalén Oriental como la capital de Palestina.

No es posible que guardemos silencio sobre lo ocurrido”, advirtió Erdogan a los Saud, insinuándoles que no buscasen a un “salvador” en la Casa Blanca de Washington: él estará en la Casa Blanca (Ak Sarayı) de Ankara.

Las demandas de Erdogan a EEUU y Arabia

Lo que Turquía puede obtener de este drama es de tal magnitud que no se debe descartar que la propia MIT, a pesar de tener conocimiento previo sobre los planes de MBS, dejara que sucediera.  La decadencia de Egipto, el peso pesado del mundo árabe-musulmán, y la caída de Arabia Saudí al fondo de los infiernos, es una gran oportunidad para que Turquía se presentarse como líder mesurado y moderado del mundo islámico-sunnita. Además, con una “cinta” en su caja fuerte, puede presentar las siguientes condiciones a Washington y Riad para rescatar a la Casa Saud (que no al heredero):

a) Dejar de apoyar y armar a los kurdos de Siria. Es posible que Erdogan haya conseguido algún compromiso al respecto: días después del asesinato de Khashoggi, Turquía liberó al pastor estadounidense Brunson, encarcelado en 2016, y anunció una mayor coordinación con las fuerzas de EEUU en Siria.

b) Levantar las sanciones impuestas por EEUU a Turquía.

c) Levantar las sanciones económicas a Qatar por Arabia y EAU.

d) Celebrar el juicio de los criminales en Turquía, el lugar del crimen, para así seguir sacando provecho del cadáver del desgraciado Khashoggi. ¡Tendrá que darse prisa, antes de que todos los implicados pierdan la vida, como el teniente Meshal Saad al-Bostani, que murió en un “accidente” de tráfico, dos días después de regresar a su país (¡a ver, no iba a tener este “accidente” en el consulado en Berlín!)

Entre estas demandas está ausente poner fin a la guerra que ha desgarrado a Yemen.

El viaje de la directora de la CIA, Gina Haspel a Ankara para verse con el jefe de la inteligencia turca Hakan Fidan tiene como objetivo examinar las pruebas de Turquía y también fabricar una coartada común para impedir la desestabilización de Arabia.


El culebrón turco sobre los gánsteres saudíes seguirá emitiéndose, haciendo temblar los cimientos del tambaleante Oriente Próximo.Nazanin Armanian
www.publico.es / 23 10 18

El 7 de diciembre del 1977, el escritor secular y progresista de Arabia Saudí, Nasir As-Said, es secuestrado en plena calle de Beirut y trasladado a la embajada de este país, desde donde desaparece para siempre. Había huido de Arabia en 1956 por defender el nacionalismo árabe y colocar el lema de “un parlamento libre y democrático para Arabia saudí”, en el centro de sus demandas. Su asesinato fue organizado por la casa Saud y la CIA. Jamal Khashoggi ni de lejos se parecía a As-Said, aunque su trágico final se parece más al guion de una película hollywoodiense de gánsteres, con morbo, intriga e incluso una historia de amor.

En el asesinato del periodista árabe existen tres niveles de “intereses”: nacionales, regionales e internacionales, y justamente la presencia de demasiados actores en el escenario está dificultando la ocultación de lo sucedido y poder zanjarlo con un “pacto entre los varones de la mafia” involucrados, impidiendo que ruede la propia cabeza del principal autor intelectual del crimen el príncipe heredero Mohammad Bin Salman (MBS).

Según The Washington Post, la inteligencia estadounidense había interceptado la conversación de los funcionarios saudíes que discutían el plan para atrapar al periodista, y aunque el diario no revela los detalles, levanta la sospecha sobre la inacción de la CIA y el hecho de que no le avisaran a la víctima, ni mucho menos prestarle protección.

Al contrario de Bin Laden (el agente de la CIA, cuya supuesta muerte peliculera fue anunciada por Barak Obama sin presentar pruebas de su asesinato. ¡No hubo ni cuerpo!), en la muerte de Jamal Khashoggi, Donald Trump -que hace de portavoz de la casa Saud-, se ha visto obligado a confirmar la muerte trágico del hombre, bajo las presiones de Turquía, aun sin tener su cadáver.

Se trata de un asesinato premeditado: en septiembre, el periodista, residente en EEUU, acudía a la embajada de su país en Washington para arreglar sus papeles y poder contraer matrimonio con la estudiante universitaria turca Hatice Cengizel. Pero, los funcionarios le recomiendan, “incomprensiblemente”, que fuera a Turquía a gestionarlo, lo cual muestra la complicidad de la embajada, que está bajo el mando de nada menos que el príncipe Khaled, el hermano de MBS. Y es lo que hace el novio. El 31 de septiembre, acude al consulado de Arabia en Estambul y aquí le citan para que regrese el día 2 de octubre y recoger sus documentos, tiempo suficiente para la llegada del escuadrón de la muerte desde Arabia Saudí.

¿Quién le traicionó?

Ya temía por su vida, cuando en 2017 Khashoggi rechazó la invitación de los Saud para volver al país y trabajar como asesor de los medios de comunicación de la corte real. Sin embargo, bajó la guardia, posiblemente porque, tanto sus contactos en Riad como (un sector de) los servicios de inteligencia estadounidenses y turco le habían asegurado que estaría a salvo en Turquía. Y los tres le traicionaron o le fallaron. Cabe recordar que años atrás, concretamente en 1968, la misma CIA iba a secuestrar al periodista griego Elias Demetracopoulos, refugiado en EEUU, por órdenes de Richard Nixon y Henry Kissinger ya que había descubierto unos documentos que revelaban la ayuda de 549.000 dólares de la dictadura militar griega a la campaña electoral de Nixon. El plan era conducirle hasta la embajada griega en Washington para matarlo.

¿Quién era Khashoggi?

Empezó su carrera periodística sobre 1980, cooperando con la CIA y la casa Saud en promocionar en la prensa la “Yihad” anticomunista dirigido por su compatriota Bin Laden en Afganistán y la región, para después resaltar los crímenes de Al Qaeda con dos objetivos: justificar la farsa de EEUU en su “Guerra contra el terror”, y quitar la etiqueta de “fundamentalista y bárbaro” al régimen saudí presentándole “moderado”. Así, se convirtió en el asesor de prensa del jefe de Mukhabarat (Servicios de Inteligencia de Arabia), el príncipe Turki al Faisal, primo de MBS, e hijo de Faisal quien fue rey de Arabia hasta su asesinato en 1975 por un sobrino (¡lo cual muestra las amenazas que acechan al propio MBS, desde dentro!).

Su colaboración fue premiada por el príncipe Kalid Al Faisal, el dueño del diario de Al-Watan (La Patria), y hermano de Turki Al-Faysal, quienes le dieron el puesto del director en el rotativo. Su paso por los medios de propaganda del régimen fue breve, y eso a pesar de que seguía encubriendo los crímenes de la mafia gobernante. Los Saud, que siguen el lema de “O estás conmigo o contra mí”, son incapaces de soportar ni consejos amistosos de los periodistas de estas publicaciones. Khashoggi nunca dejó de ser leal a Washington y a las dictaduras de la región apoyando las agresiones militares de EEUU y sus socios europeos, turco y árabes a las repúblicas semi seculares de Irak, Libia y Siria, que han causado la muerte y dolor a decenas de millones de personas.

Khashoggi nunca escribió sobre la situación de los trabajadores, mujeres o de los presos políticos que reciben decenas de latigazos en su cuerpo hasta que su piel sea arrancada (como ha sucedido al joven Ali al-Nimr, condenado a muerte en 2014 por su participación en las protestas de la primavera árabe de 2012), ni mencionó nunca los gravísimos abusos, incluidos físicos y sexuales, que sufren muchos de los 9 millones de personas migrantes en el país. En 2017, al menos 146 personas fueron ejecutadas en Arabia Saudí, y la mayoría decapitadas, al puro estilo del “Estado Islámico”, por acusaciones como el ateísmo, blasfemia, homosexualidad, brujería o criticar al poder.

¿Por qué MBS va por él?

Khashoggi se hace “desertor” (que nunca opositor, ni siquiera crítico) cuando el rey Salman bin Abdulaziz​ organiza un golpe de estado para nombrar heredero a su hijo, al joven Mohammad, destituyendo al verdadero heredero, Mohamed bin Nayefel de 59 años. A pesar de que el periodista no deja de respaldar al que iba ser el futuro rey ilegítimo de Arabia y sus falsos intentos de reforma, MBS planea eliminarlo, por:

1+ Cuestionar, aunque nunca de forma directa, la legitimidad del príncipe heredero.
2+ Simpatizar con la poderosa organización rival del wahabismo la Hermandad Musulmana (HM) que gobierna en Qatar y Turquía. Lo que agrava este “pecado” es que la HM no es la enemiga apóstata chii, sino una alternativa sunnita viable a la versión más intransigente del Islam impuesta en Arabia. El periódico saudí de Okaz (nombre de un zoco en la antigua Arabia), semanas antes del asesinato, desveló su encuentro con el Emir de Qatar, Tamim Bin Hamad, en el Hotel Four Seasons en Nueva York.
3+ Poseer información privilegiada de lo que sucedía en el hermético seno del poder, además de conocer al detalle los trapos sucios de la monarquía.
4+ Ser Khashoggi un saudí “patriota”: no le podían acusar de ser “agente del occidente”.
5+ Perjudicar a la casa real desde EEUU, el centro del imperio, y donde MBS había invertido miles de millones de dólares para comprarse prestigio.
6+ Distanciarse de la postura proisraelí de la casa real sobre Palestina en general y su renuncia a Jerusalén oriental como futura capital del estado palestino, en particular. El asesinato del periodista también hace feliz a Israel.

Pedagogía del terror

Los detalles de su terrible muerte (filtrados en capítulos por el régimen de Erdogan, para su propio beneficio), han sido un aleccionamiento: podrían haberle puesto una bomba en su coche y pegarle un tiro (cosas que la prensa “amiga” podría tachar de “ajuste de cuentas” por droga, amor o lo que fuese, y los gobiernos amigos se lo hubieran agradecido). Nadie se ha escandalizado con el asesinato de la periodista maltesa Daphne Caruana Galizia, o al esloveno Jan Kuciak. Pero, descuartizar viva a una persona y encima, en un consulado, y para más inri en un país no amigo como Turquía, ha sido la obra de un carnicero estúpido, imposible de soportar para el mundo incluso con los acostumbrados con los estándares saudíes.

MBS, así echa a perder la ingente inversión en los medios de comunicación occidentales que hizo para que le presentaran como reformador y el hombre que iba a curar la incurable esclerosis de una teocracia que siempre es medieval: consiguió que la prensa en vez de hablar de sus crímenes en Yemen hablara del levantamiento de la prohibición de conducir a las mujeres, mientras que por la puerta atrás seguía deteniendo a las activistas feministas.

Ahora, no sólo ha asestado un duro golpe a sus aliados que pusieron la alfombra roja al “reformador MBS”, sino que acaba con el espejismo de la capacidad de reformar una teocracia sanguinaria.
Matar al periodista ha sido el suicidio de un arrogante y desesperado heredero, y la consecuencia de la impunidad que le han regalado las potencias mundiales a este país y a Israel: ¡Arabia sigue siendo miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y del Comité para el Empoderamiento de las Mujeres y la Igualdad de Género!

El año pasado los Saud organizaron su particular “noche de cristales rotos”, cuando el rey Salman citó a 11 príncipes y 38 ex ministros en el hotel Ritz-Carlton de Riad, para allí encerrarlos, torturarlos, y no soltarlos antes de desvalijar sus cuentas billonarias. El príncipe de las tinieblas saudí, también secuestró al primer ministro libanés, Saad Hariri, y ni la ONU le reprochó. Nadie ha querido a los saudíes lo suficiente para salvarlos de sí mismos.

Sin apoyo en el interior de la casa real, y ahora tampoco en exterior, MBS puede marcharse, sumiendo en una mayor incertidumbre a su país y a la región. Lo único seguro es que esta crisis no terminará en una república ni siquiera en una “república “islámica para Arabia.

Entre las pocas alternativas que le quedan a la casa saud están:

1) Apartar al heredero, y cerrar la crisis. Salman ha confundido la importancia estratégica de Arabia para EEUU con la importancia de un MBS que es absolutamente prescindible. La soga ya está en el cuello del “Trump saudí”. Es más, si no se va por las buenas, la CIA tiene medios y suficiente experiencia para hacerlo por las malas.
2) Provocar algún incidente grave a nivel internacional para que los titulares de la prensa se desviasen del “caso de MBS”.

Empieza, de todas formas, una nueva ronda de juego árabe de tronos.
Y, por último, a pesar de las afirmaciones de los líderes occidentales, Arabia Saudí carece del poder real para chantajear al mundo: es una simple y llana colonia de EEUU.
En 1818, el sultán otomano Mahmud II colgó la cabeza del rey del primer estado saudí Abdullah bin Saud en la puerta de Constantinopla. Hoy, 200 años después, el aspirante a sultán otomano, Tayyeb Erdogan está sujetando en una mano la cabeza del príncipe heredero de Arabia Saudí Mohammed Bin Salman (MBS), y con la otra mantiene una daga debajo de su cuello. Pero, ¡Tranquilos! No le matará: hoy, el autor intelectual del magnicidio de Estambul vale más vivo que muerto.

El presidente turco, ha adoptado la estrategia de Sherezade, la cuenta cuentos persa de Mil y Una noches: narra, noche tras noche, sus relatos previamente recortados, para sacar ventajas a un asesino, mientras guarda algún (o varios) as debajo de la manga.

Erdogan y Milli İstihbarat Teşkilatı (MIT), la Organización Nacional de Inteligencia turca, empezaron a filtrar los macabros detalles del asesinato del periodista islamista Jamal Khashoggi, a partir del día 4 de octubre, ignorando el dolor de la familia, con el único objetivo de sacar el máximo provecho de la situación, mientras negociaba en secreto con EEUU y Arabia saudí. Por lo que, en la noche número 999, y a pesar de haber prometido al mundo contar la verdad “en toda su desnudez” sobre el asesinato, suspendió la siguiente entrega que iba a ser la publicación de una cinta de audio de 11 minutos sobre el crimen.

Es más que probable que Ankara tuviera conocimiento sobre el trágico fin de Khashoggi desde el minuto uno, y decidiera dosificar la información, y pasar a la siguiente entrega dependiendo de la reacción oficial de Riad y de los resultados de negociaciones que están llevando a cabo con Khalid Al Faisal, el emir de la Meca designado por el rey Salman como representante de los saudíes.

Se desconoce si dicha información procedía de algún espía turco en el consulado, de la captación de las conversaciones de uno de los asesinos por su móvil pinchado, o los micrófonos instalados dentro y fuera del consulado. A partir de allí, empieza una ingeniería informativa que otorga al sultán Erdogan imponerse a su alteza Bin Salman: justo cuando éste se desmarcaba del crimen, publicó el video de los sicarios, entre los que se encontraba el asesor personal de MBS.

La estrategia turca de “presión y paciencia” funcionó: Los saudíes, después de dos semanas de negar cualquier conexión con la desaparición de Khashoggi e incluso culpar a la propia Turquía por su desaparición, admitieron el crimen por sus agentes, mientras ambos lados omitían la implicación de MBS, a pesar de las innegables evidencias, como la conversación interceptada de Mohammed con la inteligencia saudí en EEUU por la CIA.

Esta “coincidencia” huele a un pacto entre EEUU, Turquía y Arabia Saudí, que dejaría escaparse a Mohammed por la ventana ahora que Ankara, hábilmente, le había cerrado todas las puertas. También llaman la atención que hasta hoy, Ankara no haya expulsado a los diplomáticos saudíes, ni siquiera les haya levantado la inmunidad, o que la policía turca no entrase en el consulado los primeros días, a pesar de tener plena jurisdicción sobre la sede, regalándoles a los saudíes 15 valiosos días, para elaborar coartadas. Inspeccionaron la sede diplomática después de que Erdogan llamase al rey Salman y le pidiera cortésmente la autorización.

Puede que el malabarista turco, que con este asunto está viviendo los mejores días de su mandato, 1) No quiera deteriorar sus relaciones con Arabia y los aliados de éste, por sus grandes inversiones en Turquía (sobre todo en el sector del “ladrillo”), y 2) necesita de Riad para alcanzar un acuerdo sobre Siria y el reparto de las zonas de influencia en este país, al que agredieron juntos en 2015 utilizando a los yihadistas: Hay que negociar el reparto del  botín sobre las cenizas de aquella nación. Además, con la lira por el suelo, la economía turca necesita atraer inversiones de los países árabes de la región. De allí Erdogan alabe la “sinceridad” del rey Salman en “llegar al fondo de la muerte de Khashoggi”.

El presidente de Turquía tenía cierta amistad con Jamal Khashoggi (sobrino del traficante de armas Adnan Al Khashoggi, implicado en el escándalo Irán-Contras”, y primo de Dodi al Fayet), que era de origen turco, y con el que compartía la ideología de la Hermandad Musulmana (HM), poderosa organización sunnita que ya gobierna en Turquía y Qatar, y cuenta con decenas de millones de simpatizantes en Egipto, Túnez, Líbano, y otros estados “sunnitas”.

Razones de una profunda brecha

Desde la toma del poder por el partido derechista-islamista de Justicia y Desarrollo, y sobre todo a partir del portazo recibido por la Unión Europa, la Turquía imperialista intenta aumentar su influencia en los territorios “musulmanes” del imperio otomano, desafiando a Arabia Saudí. De modo que las relaciones entre ambos estados han pasado por las siguientes fases:

1+ En 2003, y tras la invasión liderada por EEUU a Irak en 2003, Bush desmantela el gobierno árabe-sunnita de Irak y lo reemplaza por otro árabe-chiita e incluye una autonomía kurda en el nuevo estado, cambiando el equilibrio de la región en favor de Irán. Riad y Ankara (¡y Tel Aviv!) deciden unir sus fuerzas para contener a los iraníes.

2+ El 2011 es el año del fin de la luna de miel entre la pareja, por las “Primaveras” de Egipto y Túnez. Riad no escatima dinero para derrotar a las fuerzas de la HM (respaldadas por Barak Obama), e incluso patrocina, junto con Emiratos Árabes Unidos (EAU), un golpe un estado militar en Egipto contra el presidente Mohammed Mursi perteneciente a HM. De hecho, Erdogan ha autorizado las actividades de los disidentes “hermano-musulmanes” egipcios en el suelo de Turquía donde disponen hasta de estaciones de televisión.

3+ En 2017, las amenazas de un ataque militar de Arabia Saudí y EUA a Qatar y el embargo del pequeño país aliado de Ankara, por mar, tierra y aire por dichos países, enfurece tanto a Erdogan que decide instalar una base militar en Doha, desafiado la hegemonía saudí incluso en las aguas del Golfo Pérsico.

4+ El distanciamiento entre Turquía y el gobierno de Trump es aprovechado por Riad, quien “compra” al presidente de EEUU, por miles de millones de dólares.

5+ Además, Turquía se opone a las políticas saudíes en aislar a Irán y también a su renuncia a Jerusalén Oriental como la capital de Palestina.

No es posible que guardemos silencio sobre lo ocurrido”, advirtió Erdogan a los Saud, insinuándoles que no buscasen a un “salvador” en la Casa Blanca de Washington: él estará en la Casa Blanca (Ak Sarayı) de Ankara.

Las demandas de Erdogan a EEUU y Arabia

Lo que Turquía puede obtener de este drama es de tal magnitud que no se debe descartar que la propia MIT, a pesar de tener conocimiento previo sobre los planes de MBS, dejara que sucediera.  La decadencia de Egipto, el peso pesado del mundo árabe-musulmán, y la caída de Arabia Saudí al fondo de los infiernos, es una gran oportunidad para que Turquía se presentarse como líder mesurado y moderado del mundo islámico-sunnita. Además, con una “cinta” en su caja fuerte, puede presentar las siguientes condiciones a Washington y Riad para rescatar a la Casa Saud (que no al heredero):

a) Dejar de apoyar y armar a los kurdos de Siria. Es posible que Erdogan haya conseguido algún compromiso al respecto: días después del asesinato de Khashoggi, Turquía liberó al pastor estadounidense Brunson, encarcelado en 2016, y anunció una mayor coordinación con las fuerzas de EEUU en Siria.

b) Levantar las sanciones impuestas por EEUU a Turquía.

c) Levantar las sanciones económicas a Qatar por Arabia y EAU.

d) Celebrar el juicio de los criminales en Turquía, el lugar del crimen, para así seguir sacando provecho del cadáver del desgraciado Khashoggi. ¡Tendrá que darse prisa, antes de que todos los implicados pierdan la vida, como el teniente Meshal Saad al-Bostani, que murió en un “accidente” de tráfico, dos días después de regresar a su país (¡a ver, no iba a tener este “accidente” en el consulado en Berlín!)

Entre estas demandas está ausente poner fin a la guerra que ha desgarrado a Yemen.

El viaje de la directora de la CIA, Gina Haspel a Ankara para verse con el jefe de la inteligencia turca Hakan Fidan tiene como objetivo examinar las pruebas de Turquía y también fabricar una coartada común para impedir la desestabilización de Arabia.

El culebrón turco sobre los gánsteres saudíes seguirá emitiéndose, haciendo temblar los cimientos del tambaleante Oriente Próximo.

VIVALDI - Four Seasons - Alexandra Conunova - Orchestre International de...



Alexandra Conunova - Violin
Orchestre International de Genève

Recorded 12th of August 2015 in Saint-Ursanne "Piano Festival"
Sound and Video : Eliyah Reichen for Beyond Groove Productions

Pueblos zapotecos forman frente contra megaproyectos, supercarretera y transgénicos

Pedro Matías
www.pagina3.mx / 120918

Por lo menos 16 autoridades municipales de la Sierra Juárez acordaron conformar un frente común con el objetivo de defender su territorio zapoteco ante los megaproyectos, la propuesta de construir una supercarretera en la región y la decisión del presidente electo Andrés Manuel López Obrador de mantener en su posible gabinete a un promotor de empresas pro transgénicos como su Secretario de Agricultura.

Antes, acordaron sumarse al juicio popular comunitario contra el Estado y las empresas mineras, a realizarse en la ciudad de Oaxaca los días 11 y 12 de octubre de 2018, ya que la secretaría de Economía ha entregado concesiones mineras sobre más de 25 mil hectáreas de esa región zapoteca.

Durante el primer encuentro regional de comunidades de la Sierra Juárez en defensa del territorio, celebrado el pasado fin de semana en Guelatao de Juárez, reflexionaron sobre los posibles impactos que podrían causar los megaproyectos que se pretenden implementar en su región, así como articular esfuerzos para la defensa de nuestro territorio.

En el encuentro estuvieron presentes autoridades municipales y comunales de Guelatao de Juárez, San Bartolomé Yatoni, San Juan Chicomezuchil, San Juan JuquilaVijanos, San Juan Tabaa, San Juan Tepanzacoalco, San Miguel Tiltepec, San Miguel Yotao, Santa Catarina Lachatao, Santa Catarina Yahuio, Santa Cruz Yagavila, Santa María Josaa, Santiago Lalopa, Santo Domingo Cacalotepec, Tanetze de Zaragoza, Villa Talea de Castro.


Los participantes reflexionamos acerca de la estela de megaproyectos que han dejado tras de sí los gobiernos neoliberales del PRI y del PAN, misma que, de realizarse en el próximo gobierno, puede afectar seriamente a sus comunidades.

Resaltaron que, desde el año 2010, sin informar a las comunidades afectadas y sin pedirles su consentimiento, la secretaría de Economía ha entregado concesiones mineras sobre más de 25 mil hectáreas de su región, entre otras a una empresa canadiense por más de 15,000 hectáreas, con el fin de explotar principalmente oro y plata.

Desde entonces a la fecha se han hecho reducciones o ampliaciones de las concesiones, sin que tampoco se haya proporcionado información a las comunidades, puntualizaron.

Además, mencionaron que, en documentos públicos de la secretaría de Energía, se anunció la posible instalación de presas sobre los ríos Cajonos, Grande, Soyolapan y Valle Nacional, entre otros, sin que las comunidades que pueden ver afectadas sus tierras por las inundaciones, tengan conocimiento de los proyectos.

También consideran que esos proyectos adicionalmente acarrearían pérdida de la biodiversidad y los saberes tradicionales asociados a ella en los ecosistemas de selva baja caducifolia, bosque de encino, bosque de pino, bosque mesófilo de montaña y selva alta perennifolia.
Por otra parte, el gobernador Alejandro Murat Hinojosa, conjuntamente con los presidentes municipales de la Cuenca del Papaloapan, han anunciado que solicitarán al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, la construcción de una autopista para comunicar las ciudades de Oaxaca y Tuxtepec.

Explicaron que, de realizarse, afectaría el territorio zapoteca de la Sierra Juárez y las tierras de las comunidades ribereñas del río Cajonos, así como su flora, fauna y hongos presentes en los ecosistemas que lo rodean. Nosotros vemos que esa autopista no tiene la intención de comunicar la cuenca y el valle de Oaxaca, sino facilitar el tránsito de mercancías del este de los Estados Unidos hacia el sureste asiático y viceversa.

Por otra parte, precisaron que, “desde el año 2001, se detectó la contaminación de nuestros maíces nativos por transgénicos, sin que hasta la fecha los gobiernos estatal y federal hayan realizado alguna acción para frenar el proceso de contaminación, siendo que desde ese entonces, el personaje (Víctor Villalobos) que actualmente ha sido propuesto como secretario de Agricultura en lugar de promover políticas públicas para erradicar la contaminación, apoyó a las empresas pro transgénicos tanto en el ámbito nacional como en el internacional para promover legislación favorable a sus intereses”.

Finalmente, López Obrador también anunció la reforestación de un millón de hectáreas en el país, sin mencionar explícitamente que “somos un país mega diverso y que sembrar plantaciones de árboles con características genéticas homogéneas es contradictorio con nuestra naturaleza”.

“Se ha promovido en los últimos años el pago de servicios ambientales como un mecanismo para reducir los efectos del cambio climático; misma política que ha provocado la pérdida de la libre determinación sobre nuestras tierras comunales al establecerse en los convenios reglas que limitan nuestras decisiones, además de vigilancia satelital, sin que se ataque de fondo la reducción de gases de efecto invernadero que son producidos principalmente por la industria petrolera y la agroindustria de los países ‘desarrollados’”.

Acordamos reunirnos el próximo día 25 de septiembre con la finalidad de fijar un posicionamiento sólido para reafirmar el respeto a su territorio indígena y en rechazo a los megaproyectos que se han implementado o se pretenden implementar en nuestro territorio.


“Aruskipt’asiñanakasakipunirakispawa”


El auge del aymara, el idioma de las palabras alucinantes como Aruskipt’asiñanakasakipunirakispawa”

Javier Sinay

Un grupo de estudiantes pasa al frente a dar una lección sobre hierbas medicinales y remedios naturales en un aula donde se dictan clases de lengua aymara. Llevan consigo ramitas de ruda, de chachacoma y de lampaya, y las muestran hablando en ese idioma, que fue de los collas y de otros pueblos andinos que habitaron las tierras de Bolivia y Perú. Pero como el idioma aymara es mucho más que palabras y sonidos, la clase termina con una degustación de papas y ajíes. “La lengua sin la cultura no es lengua, y la cultura sin la lengua no es cultura”, dice Sonia Siñani, la profesora, que viste una amplia pollera, una mantilla clara y un sombrero al estilo tradicional de las cholas paceñas.

En El Alto, una populosa ciudad satélite de La Paz, Siñani se toma tres autobuses y taxis compartidos para venir todos los días a dar clases en tres turnos: mañana, tarde y noche. El aula está adentro de la radio San Gabriel, que fue fundada por un sacerdote en 1955 para evangelizar y alfabetizar a la población originaria, y que desde 1986 da clases de aymara a distancia y también en presencia. “Aquí en Bolivia, las 36 lenguas originarias han recuperado su importancia”, dice Siñani. “Se trata de revalorizar nuestra cultura y de comunicarnos con los hablantes aymaras de las provincias”.

El renacimiento de la lengua aymara viene desde 2012, cuando Bolivia, reconvertido en un Estado Plurinacional, dictó su Ley General de Derechos y Políticas Lingüísticas. Allí, entre otras cosas, se ordena “recuperar, vitalizar, revitalizar y desarrollar los idiomas oficiales en riesgo de extinción, estableciendo acciones para su uso en todas las instancias del Estado Plurinacional de Bolivia”.

El aymara había sido declarado como un idioma oficial de este país ya en 1977, pero en la actualidad los 360.000 funcionarios públicos deben aprenderlo (o alguna otra lengua originaria), son traducidas las leyes y las disposiciones, y las escuelas enseñan esos idiomas nativos junto al castellano y a los extranjeros (por eso, desde 2013 el gobierno ha capacitado a unos 138.000 profesores de lenguas originarias). Pero todavía no hay una academia de la lengua aymara y su escritura no ha sido homologada. “Nos hace falta”, dice Siñani.

Todo esto ocurre en tiempos de conglomeración lingüística, cuando idiomas colosales como el inglés, el chino mandarín y el español avanzan por sobre los idiomas locales u originarios. Según el Atlas UNESCO de las lenguas del mundo en peligro, unos 3.000 idiomas están en riesgo de desaparecer, de un total de 7.000 existentes en el mundo. El 4% de los idiomas son hablados por el 96% de la población mundial y, por otro lado, el 96% de las lenguas son utilizadas por el 4% de los habitantes. Hay más de 200 idiomas que tienen apenas 10 hablantes.

Tan temprano como en 1584, en un informe titulado Anotaciones generales de la lengua Aymara, producido en el III Concilio de Lima (una asamblea de la provincia eclesiástica del Perú acerca de la cristianización de los indígenas), se lee: “Esta lengua aymara es copiosa y de mucho artificio, y suave de pronunciar; y en frases y modos es tan elegante y pulida como la quichua en el Cuzco, y en la copia de vocablos, sinónimos, y circunlocuciones, mucho más abundante”.

El aymara es un idioma sufijante, aglutinante y algebraico: a una raíz nominal o verbal se pueden sumar hasta 15 sufijos.
Por ejemplo, “Aruskipt’asiñanakasakipunirakispawa” es una sola palabra que significa “Tenemos que conversar, no más, siempre” o “Debemos comunicarnos, no más, siempre”.

“Cuando hablas el idioma, ahí está toda la cultura aglutinada: el llanto, la risa, las bromas”, dice Siñani. “Nuestros ancestros vivían en comunión con la Madre Tierra y con el cosmos. Respetaban a las plantas, a los animales, a las piedras sagradas, a los cerros y a las deidades. Convivían: pareciera que cada objeto tenía vida para ellos. Pero con la invasión de los españoles, todo eso se ha roto”.

Siñani, que además de dar clases en el aula también las da por radio, nació en la provincia de Los Andes, al oeste de La Paz. Trabajó como maestra de escuela en los valles y en el altiplano por una década antes de mudarse a El Alto, adonde ya vivían sus tres hijos. Llegó a la radio para dar clases de alfabetización en castellano, pero terminó enseñando aymara. Su padre, Juan, era un profesor de escuela, como ella. Su madre, Valentina, en cambio, fue una campesina que sólo sabía hablar en aymara.

El aymara viaja a todo el mundo con los migrantes. “Algunos ya no quieren hablarlo, pero es difícil que olviden su identidad”, dice Siñani. “Pueden pensar: ‘Allá seré otro, pero cuando vuelva, volveré a ser yo mismo’”.

En los primeros días de noviembre de 2016, Fabiola Acarapi Álvarez, una estudiante de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Católica Boliviana que por entonces tenía 18 años, decidió crear una app para aprender aymara. Estaba terminando su segundo curso de Programación y se entusiasmaba haciendo aplicaciones básicas. Algunos de sus amigos cursaban una materia de aymara en la universidad y no les resultaba fácil, así que ella (que además aprendía inglés por su cuenta con Duolingo) les dijo: “¿Por qué no buscan una aplicación?”. Pero no había ninguna demasiado buena. “Me dije: ‘¿Por qué no hacerlo? Tengo las habilidades y el tiempo. Lo hago’. Y lo hice”, cuenta ahora.

Usó Android Studio. Le llevó un mes. Cuando la tuvo, se la pasó a sus amigos y ellos, a los suyos. Luego le agregó más palabras, más frases y más verbos, y decidió invertir 29 dólares para subirla a Play Store con el nombre de “Aprende Aymara”. En marzo de 2017 ya tenía 5.000 descargas. Se expandió hacia Chile y Perú. Y un año y medio después tiene 17.000 descargas, algunas desde sitios tan alejados como los Estados Unidos y el Reino Unido. Ahora Acarapi Álvarez está desarrollando una nueva versión para niños: su hermanita de 13 años es la tester principal.

Acarapi Álvarez es hija de un profesor de matemáticas en colegios alejados de El Alto y de una vendedora de instrumentos musicales. Todo lo hace sola, de modo independiente y gratis. “Dar un nivel básico de aymara no debe ser monetizado”, dice. “No gano dinero, pero aprendo haciendo y además logro un impacto social con chicos a los que les gusta el aymara. Estoy enfocada a crear un impacto social, a ver soluciones con la tecnología”.

Su tío, que vive lejos de La Paz, y su abuelo, que tiene 92 años y que nació a orillas del lago Titicaca, son sus dos ayudantes principales y quienes ponen voz a las grabaciones de la app. “El Ministerio de Educación ha editado muchos diccionarios, pero ¿por qué no hacerlos en digital y públicos, abiertos a todo el mundo?”, dice.

Mucha gente le escribe. Hace poco, un hombre le preguntó cómo se dice “guerrero” en aymara: quería llamar así a su hijo.

De las lenguas autóctonas de Sudamérica, el aymara es la tercera más extendida luego del quechua y el guaraní. Es hablada también en Perú, en Chile y escasamente en Argentina, y se calcula que es el primer idioma del 18% de los bolivianos, que son casi 2 millones de personas, y que otro millón también lo conoce. En esta nueva edad dorada del aymara, Álvaro García Linera (el vicepresidente de Evo Morales, el líder que impulsó la creación del Estado Plurinacional en 2010) dijo que “en el futuro, el que no sepa una lengua indígena estará perdido, será considerado un ignorante”.

Si, como pensaba el filósofo y lingüista Ludwig Wittgenstein, la experiencia de hablar un idioma conduce a una percepción determinada del mundo, entonces el mundo no es el mismo para el aymara que para el castellano. “El idioma aymara es de una riqueza muy dulce para la comunicación y la conversación; mucho más que el castellano”, dice la profesora Sonia Siñani. “En aymara te hablan muy ‘suavito’ y con sentimiento, por eso es ameno y cariñoso”.


África muere


Alberto Vásquez-Figueroa
www.eldiario.es / 02-04-07-11/09/18

La Unión Europea dispone del denominado Reglamento Dublín III, que obliga a todos los estados miembros, y que puntualiza que los inmigrantes y refugiados son responsabilidad del país en el que desembarcan en primer lugar.

Ello ejerce una gran presión sobre España, Italia, Grecia, Malta y Turquía debido a que la norma internacional exige que las embarcaciones que rescatan a refugiados están obligadas a desembarcarlos en el puerto más cercano.

Como la mayoría provienen del África subsahariana, a través de las costas libias, su punto de llegada lógico es Italia, que por primera vez se ha negado a acatar el Reglamento.

Dicha negativa está a punto de provocar la ruptura en la Unión Europea, debido a las enormes diferencias que existen entre el punto de vista de los países que aceptan a los inmigrantes y el de quienes los rechazan.

El fin de la Eurozona –deseada por muchas grandes potencias– significaría una catástrofe, por lo que –basándose en experiencias anteriores que dieron buenos resultados– este informe pretende demostrar que el grave problema al que nos enfrentamos no estriba en un exceso de población, sino en que ésta se encuentra mal distribuida y se desaprovechan inmensas regiones potencialmente productivas.

*****
Cuando el capitán Alfred Dreyfus fue injustamente declarado culpable de alta traición, uno de los asistentes al juicio, el escritor y periodista austríaco Theodor Herzl, comprendió que el antisionismo dividiría a Europa a semejanza de como lo está dividiendo actualmente el tema de la inmigración.

En 1897 fundó la Organización Sionista Mundial y tras fracasar en su intento de crear el Estado de Israel en unos territorios que aún pertenecían al poderoso imperio otomano, intentó comprar colonias africanas con el fin de instalar en ellas a los judíos que se encontraban en peligro en Rusia, Polonia y Alemania.

Temiendo la llegada de un auténtico holocausto –cosa que ocurrió décadas más tarde–, envió a África expertos en agricultura, educación, obras públicas e hidrología, que se aplicaron a seleccionar territorios idóneos, y tras unos primeros estudios instaló en Kenia a familias judías procedentes de Siberia.

Pese a que murió muy joven, está considerado el "Padre de la Patria Israelí". Quienes le sucedieron no supieron impulsar sus proyectos, pero su iniciativa significó un importante precedente, ya que resulta interesante analizar cuánto dejó escrito sobre la forma de administrar lo que denominaba “las nuevas patrias judías”:

"Durante los primeros años debemos trabajar en silencio, con humildad y ahínco, intentando aprender de los nativos, puesto que más sabe de sus tierras, sus bienes y sus males, el más ignorante pastor local que el más ilustrado filósofo vienés".

"El contenido de un complejo manuscrito se asimila en meses de estudio, pero desentrañar los secretos de una determinada naturaleza exige el esfuerzo de varias generaciones".
La idea de crear territorios que acojan a desplazados tiene por tanto más de un siglo, y el hecho de que una buena idea quede aparcada no significa que deba descartarse si contiene elementos válidos. Muchos proyectos fracasaron porque se habían adelantado a su tiempo y tan solo triunfaron cuando llegó su momento.

Los descendientes de las familias judías que Herzl había enviado a Kenia aún rezan en la sinagoga que construyeron en 1914, admiten haberse adaptado a la vida en África y no sienten el menor interés en mudarse a Israel.

"Si vivimos en paz con los keniatas no tenemos por qué irnos a vivir en guerra con los palestinos. El mundo es lo suficientemente grande y empeñarse en volver a los tiempos del Templo de Salomón es como empeñarse en volver al altar de los sacrificios de los aztecas".

No obstante, hace unos treinta años, algunos judíos recuperaron las ideas de Herzl, debido a que millones de sus correligionarios aspiraban a instalarse en una tierra prometida en la que ya no cabían todos, y advirtieron a sus gobernantes que, si continuaba la presión de los colonos sobre territorios que legalmente no les pertenecían, la situación degeneraría en continuas masacres. Masacres de las que el mundo es testigo casi a diario.

Ese nuevo proyecto cayó una vez más en el olvido, puesto que pretendía encontrar territorios que acogieran a judíos –¡solo a judíos!– y ya nadie deseaba codearse con ellos. Unos por miedo, otros por convicciones políticas y otros por puro antisemitismo, los posibles candidatos les cerraron las puertas.

Sus estudios indican que en Somalia, Egipto, Sudán, Yemen, Etiopía, Mauritania, Senegal, Jordania o Namibia existen enormes extensiones de zonas costeras en las que podrían instalarse colonias con un prometedor futuro, pese a que actualmente carezcan de infraestructuras.

La mejor prueba de que están en lo cierto se encuentra en Almería, antaño un desierto despoblado, bueno tan solo para rodar películas, pero que en apenas treinta años y gracias el uso de invernaderos, el aporte de agua y las nuevas tecnologías, se ha convertido en uno de los mayores abastecedores de alimentos de Europa, superando a regiones históricamente muy fértiles. Cada semana exporta miles de toneladas de frutas y verduras y es uno de los lugares del planeta que produce más beneficios por metro cuadrado, proporcionando alimentos a millones de personas.

Y Almería tan solo cuenta con doscientos kilómetros de costa desértica aprovechable mientras que en África existen nueve mil, en Medio Oriente cuatro mil, en Sudamérica tres mil y en Australia dos mil quinientos.

Theodor Herzl pretendía comprar esos territorios a las potencias coloniales, pero hoy en día resulta imposible, puesto que se trata de países independientes y no existe casi ninguno cuyas leyes le permitan vender parte de sus territorios. No obstante, las leyes de varios de ellos les permiten arrendarlos por un período de noventa años, de forma semejante a como suele actuar la corona inglesa.

Si en las antaño desoladas costas almerienses trabajan y viven casi trescientas mil personas, en las costas africanas podrían trabajar y vivir sesenta millones, que a su vez proporcionarían alimentos a decenas de millones.

Se han localizado muchos puntos idóneos, pero los mejores están situados en lugares en los que cerca del mar se alzan cadenas montañosas que frenan los vientos. En otros tiempos algunos fueron increíblemente fértiles, pero los cambios en la climatología los desertificó.

Al norte de Somalia, en el llamado Cuerno de África, existe una cadena montañosa en cuyas laderas aún se distinguen zonas verdes o aislados palmerales que dan fe de su pasada fertilidad. Supera a Italia en extensión, pero la gran diferencia entre ambos países estriba en que Italia dispone de agua, lo que le permite sostener a doscientos habitantes por kilómetro cuadrado mientras que en Somalia apenas logran malvivir trece. ¡Solo trece! ¡Y solo por falta de agua!

Agua o muerte

Pueblos, ciudades, civilizaciones e incluso especies animales han desaparecido a causa de las sequías, pero no se sabe de ninguna ciudad, civilización o especie animal que haya desaparecido por falta de petróleo.

Controlar el mercado del agua resulta mucho más beneficioso que controlar el mercado del petróleo, puesto que la mitad de los seres humanos nunca necesitan petróleo mientras que todos necesitan agua para sobrevivir, regar, abrevar el ganado o mantener unas mínimas condiciones higiénicas.

Ese fue el motivo por el que a principios del mil novecientos se llegó a una lógica conclusión: o se trasladaban las grandes ciudades industriales a la orilla de los ríos, o se desviaban los ríos hacia las grandes ciudades industriales. Pero los ríos no son de fiar; un día amanecen secos, al otro se desbordan, y tienen la mala costumbre de arrojar la mayor parte de su riqueza al mar.
Tan solo el Amazonas desperdicia cada día la quinta parte del agua dulce del planeta, suficiente como para apagar la sed de los siete mil millones de hombres, mujeres y niños que lo pueblan.

Debido a ello, tras la Segunda Guerra Mundial el control del agua empezó a convertirse casi un monopolio. En la actualidad, una docena de empresas (en su mayoría francesas) regulan el mercado mundial, y setenta años de ingentes beneficios han dado como fruto una industria firmemente asentada: el agua embotellada.

Las tradicionales fuentes de gran número pueblos han dejado de manar mientras se denuncia a funcionarios que aceptan sobornos por añadirle al agua demasiados productos químicos, con la disculpa de “depurarla al máximo”. El agua que abastece a las grandes ciudades ha comenzado a deteriorarse, lo que obliga a las amas de casa a cargar con pesadas garrafas si no quieren que cuanto cocinen sepa a diablos o su familia sufra vómitos y diarreas. Se ha llegado a un punto en el que en cualquier restaurante cobra un euro por un botellín de un tercio de litro, mientras que un litro de gasolina también cuesta un euro.

Que el agua cueste tres veces más que una gasolina que hay que buscar, extraer, refinar y transportar desde el otro extremo del mundo, es uno de los mayores latrocinios que se hayan cometido jamás.

Pocas personas están dispuestas a matar por un litro de gasolina, pero muchas han matado y seguirán matando por un litro de agua, puesto que nadie soporta tres días sin beber.

El tráfico de agua embotellada se ha convertido en un negocio más criminal que el tráfico de armas, drogas, alcohol, tabaco o prostitutas, puesto que tan solo compra armas, se droga, bebe, fuma o se acuesta con prostitutas quien quiere, mientras que el agua resulta imprescindible para vivir.

Pero las autoridades lo consienten.
Y no solo lo consienten; lo protegen.

Desde hace trece años, la empresa gubernamental Tragsa guarda en sus oficinas de la calle Maldonado nº 58, y la empresa gubernamental Acuamed guarda en sus oficinas de la calle Albasanz nº 11 –ambas de Madrid–, un informe de mil doscientas páginas con toda clase planos, detalles y presupuestos referentes a un sistema de desalación que ellos mismos desarrollaron y que proporciona agua de primera calidad a once céntimos los mil litros, lo cual contrasta escandalosamente con los tres euros por litro.

Un numeroso grupo de sus mejores técnicos, dirigidos por los ingenieros Dionisio López y María Iglesias, dedicaron ocho años de estudio e invirtieron siete millones de euros en desarrollarlo y en elegir los lugares idóneos para llevarlo a cabo. El presupuesto final está firmado por la ingeniera del ministerio Mª José Mateo del Horno.

Ni Tragsa ni Acuamed permiten que dichos estudios salgan a la luz, pero existen tres copias; una se encuentra en poder de la Universidad de La Laguna, la otra en el despacho del juez Eloy Velasco, y la tercera a disposición de aquellas autoridades que quieran acabar con las mafias del agua.

Nota: el anterior director general de Acuamed y su directora de proyectos acabaron en la cárcel, pero muy pronto salieron en libertad condicional pagando una fianza de trescientos mil euros que aún nadie sabe cómo obtuvieron.


De todo cuanto aquí se ha expuesto se deduce que el agua, su existencia, su carencia o su control, subyace en el problema de la crisis de los emigrantes tal como lo ha venido haciendo en casi todas las grandes crisis de la humanidad, pero curiosamente, en el mismo problema puede encontrarse una solución.

El negocio del agua embotellada factura cientos de miles de millones en todo el mundo, pese a lo cual paga unos impuestos mínimos, debido a que el agua está considerada una necesidad vital. Pero desde el momento en que ha sido manipulada y embotellada debería pagar los mismos impuestos que el alcohol o los refrescos, añadiéndole un plus por lo que contaminan sus botellas de plástico.

Los mares sufren, los ríos sufren, los hombres sufren, y los únicos que se benefician son los empresarios y los políticos corruptos.

Con el dinero que se recaudase y lo que se debe invertir cada día de cada mes de cada año en cuidar y alimentar a los refugiados que continuaran llegando, se podría crear un fondo que convirtiera esos diez mil kilómetros de costas desérticas africanas en medio centenar de nuevas Almerías.  

O por lo menos hacer una primera prueba que demostrase que resulta factible.

Serán muchos los que pregunten por qué tenemos que hacer algo por quienes invaden nuestros países sin haber sido invitados; a esos se les puede responder que, o lo hacemos, o acabaran arrollándonos y con razón, porque durante trescientos años invadimos África sin haber sido invitados, nos apoderamos de sus riquezas, violamos a sus mujeres y esclavizamos a sus hijos vendiéndolos como animales para que nos enriquecieran cortando caña de azúcar o cultivando algodón.
Justo es que quieran recuperar una mínima parte de cuanto les  arrebatamos, y más vale que les ayudemos a recuperarlo sin esperar a tener que enfrentarnos a ellos cuando vengan empuñando las armas que nosotros mismos les estamos vendiendo.

***
Coltán, fue el primer libro en contar las atrocidades que se están cometiendo en el Congo, donde se masacra a niños a base de obligarles a que extraigan el mineral que necesitamos para nuestros teléfonos móviles.  Sin embargo, no es el sistemático expolio de minerales estratégicos o de todo tipo de recursos lo que está consiguiendo que el continente agonice y sus habitantes huyan; su peor enemigo es la imparable sequía que afectado a los países subsaharianos. 

A principios de los años veinte, una terrible sequía asoló el Medio Oeste americano con lo que la tierra de las grandes praderas, muy ligera y carente de humedad, comenzó a levantarse por efectos del viento, formando, una gigantesca nube de polvo que giró sobre si misma aumentando de tamaño hasta llegar casi desde el Golfo de México hasta las Grandes Lagos, y desde las Montañas Rocosas hasta las orillas del Missisippi.

Fue la peor catástrofe natural de la historia americana y en su novela Las uvas de las Ira, John Steinbeck describió de forma magistral cómo llevó a la ruina a unos desesperados agricultores que se vieron obligados a emigrar en masa.

Esa emigración constituyó el principio del desastre debido a que abandonaban sus granjas sin pagar las hipotecas lo que llevó a los bancos agrícolas a encontrarse dueños de inmensas cantidades de tierras que nadie quería y a una absoluta carencia de liquidez. Fueron quebrando uno tras otro y en su caída arrastraron a los bancos comerciales e industriales. Los desconcertados ahorristas invirtieron en una bolsa cuyos títulos comenzaron a aumentar de valor de forma injustificada en lo que no era más que un juego de especulación sin la menor base económica.

Lógicamente la burbuja estalló dando origen a la gran depresión que llevó a los norteamericanos a la ruina reduciendo su producto interior bruto a la tercera parte en menos de cuatro años.

Sorprende que la debacle de la primera potencia económica mundial fuera el resultado de una simple sequía, pero lo cierto es que las sequías nunca son simples. El ser humano puede resistir dos semanas sin comer, pero no sobrevive tres días sin beber y de igual modo los países e incluso las civilizaciones pueden soportar muy duras pruebas excepto una falta de agua cuyos nocivos efectos siempre perduran, aunque no se adviertan a simple vista.

Consciente de ello hace veinticuatro años diseñé un sistema de desalar agua por presión natural que reducía los costes a la décima parte debido a que apenas consumía energía eléctrica.

Poco después ocurrió algo muy curioso; me telefoneó Ignacio González, quien más tarde sería presidente de la Comunidad de Madrid -y al que no conocía- para invitarme a comer con Esperanza Aguirre, a la que tampoco conocía.

Durante la comida, Esperanza Aguirre me indicó que había sido elegida por Aznar como futura ministra de Medio Ambiente, y que lo primero que haría sería desarrollar mi sistema porque estaba convencida de que era la forma de resolver los problemas del agua en España.

- "Qué lista es esta señora" -me dije- Y que fácil está resultando todo.

No obstante, quiso el destino -y el recién nombrado presidente Aznar- que, a última hora, Isabel Tocino fuera nombrada Ministra de Medio Ambiente y Esperanza Aguirre de Cultura. Meses después me la encontré en una cena y me comentó:

- Te he hecho un flaco favor; le he dicho a Isabel Tocino que si quiere resolver el problema del agua recurra a ti y me ha respondido que me ocupe de mi ministerio que ella no se mete en el mío. Y conociéndola como la conozco me consta que serás el último a quien recurra.

Me quedó el consuelo de saber que mi primer gran fracaso no se debía a fallos técnicos o intereses económicos sino al carácter de una ministra que duraría muy poco en el cargo.

No me costó demasiado asimilarlo debido a que la empresa gubernamental Tragsa se interesó por el tema, firmé un acuerdo con su director general, Miguel Cavero, y tras siete años de trabajo y con un coste de casi seis millones de euros, se realizaron los estudios que demostraron la idoneidad del sistema.

Consiste en elevar agua de mar a una montaña cercana que tenga unos quinientos metros de altura puesto que mientras las desaladoras tradicionales consumen energía durante todo el día, las de presión natural sólo la consume en horas valle para subir el agua al depósito de la montaña.

También se puede subir con molinos de viento tradicionales que son más baratos y prácticos que los aerogeneradores.


Agua que sube con viento es energía potencial gratuita.

Cuando el agua se encuentra en lo alto de la montaña se pueden hacer dos cosas; la primera es desalarla mediante "ósmosis inversa" aprovechando la diferencia de altura.

La segunda es dejarla caer devolviendo energía en hora punta, tal como hacen actualmente las centrales hidráulicas reversibles en ríos y pantanos. Se devuelve un 6% menos que la energía que se utilizó, pero en las horas que más se necesita.

Proyecto Mar Rojo- Mar Muerto 

En enero de mil novecientos noventa y cinco el gobierno jordano me pidió construir una planta desaladora de presión natural en el golfo de Acaba con el fin de llevar agua a la capital Amman.

Me pareció que resultaría poco práctico, pero pusieron a mi disposición un helicóptero y al recorrer el país advertí que se podía hacer un trasvase entre el Mar Rojo y el Mar Muerto y que aprovechando los cuatrocientos metros de diferencia de nivel entre ambas cuencas desalaría a coste mínimo dos millones de metros cúbicos diarios, suficientes para convertir Israel, Jordania, Siria y Palestina en un vergel.

Tragsa colaboró en el desarrollo, me concedieron la patente internacional y al poco tiempo un alto cargo del gobierno israelí -Gustavo Kronemberg- vino a Madrid con intención de comprar los derechos, aunque puntualizando que solo proporcionarían agua a Israel, nunca a Jordania y mucho menos a Siria o Palestina.

Le hice ver que resultaba inaceptable puesto que todo había partido de una iniciativa jordana y que lo que ofrecía ni siquiera cubría los gastos. Meses después regresó con idéntica propuesta y cuando le eché en cara que fuera tan intransigente me respondió:

- Es que soy judío.
-Siempre creí que los judíos tenían fama de negociadores- dije.
- Los que somos de origen uruguayo, no.

Así quedaron las cosas, pero al poco Sir Edmund Rothschild, presidente de la Banca Rothschild, me invitó a Londres con el fin de comunicarme que estaba en total desacuerdo con la actitud israelí ya que el agua debía ser para todos, judíos o no.

Su bisabuelo había financiado a Theodor Kerzl pero Sir Edmund opinaba que Israel no podía seguir acogiendo a cuantos deseaban instalarse en su territorio ya que su necesidad de expansión provocaba sangrientos conflictos entre colonos y palestinos. Según él, había llegado el momento de volver a buscar nuevos asentamientos tanto para judíos como para gentiles.

El 23 de abril de 1998 le escribió al primer ministro inglés, Tony Blair, pidiéndole que se implicase en un proyecto que denominó "El río de la vida", ya que salvaría millones de ellas y frenaría una avalancha de refugiados que empezaba a ser preocupante.

El 17 de mayo, Blair le respondió que su ministro de Asuntos Exteriores, Robin Cook, se pondría en contacto con los gobiernos de Jordania, Siria, e Israel.

El 2 de octubre del 2002, Sir Edmund le envió una carta al entonces ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, solicitando que continuara colaborando en el proyecto y el 14 de noviembre Arias Cañete le confirmó que Tragsa seguiría financiándolo.

Lo hizo y además consiguió que la Oficina Española de Expansión Exterior corriera con los gastos de mis viajes tanto a Jordania como a Siria y Dubái. En los tres países mantuve reuniones con sus primeros ministros y durante mi estancia en Damasco también ocurrió un hecho curioso.

Tras la muerte de Hafez al-Asad y hasta la llegada de su hijo, Bashar, el poder, quedó en manos del general Tlass quien una noche me invitó a su casa. Yo iba escoltado por motoristas que hacían sonar sus sirenas imaginando que acudía a un palacio de Las Mil y Una Noches, pero me encontré con que el hombre más poderoso y temido del país vivía en un sencillo apartamento en cuyo comedor podía verse un cartucho con dos barras de pan. Me pareció un personaje encantador y entusiasmado por la idea de resolver el tema del agua en su país. Al poco apareció su hija, una criatura realmente fascinante y el general nos invitó a cenar a un famoso restaurante en el que bailaban los "derviches". Por desgracia acudió también el novio de su hija.

Tlass ordenó que al día siguiente me recibieran cuatro de sus ministros, que ocupaban, eso sí, auténticos palacios. Me disgusté mucho cuando años después descubrí que ese mismo general Tlass era el encargado de masacrar a los rebeldes sirios.

Electrocutando gaviotas

Durante un almuerzo en Lanzarote al que asistíamos, cada cual con sus respectivas esposas, José Saramago, premio Nobel de literatura, Bernardo Bertolucci, "Oscar" por su película El último emperador, el eurodiputado Manuel Medina, el futuro ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, y José Luis Rodríguez Zapatero, éste último le prometió a Bertolucci que si llegaba a la presidencia respaldaría mi proyecto.

Cumplió su palabra, una nueva empresa gubernamental Acuamed sustituyó a Tragsa, y tras dos años de trabajo y otros tres millones de euros se diseñó la primera desaladora de presión natural que proporcionaría agua al poniente de Almería a un coste de once céntimos por metro cúbico.

El proyecto final consta de casi mil páginas.

No obstante, en julio del 2006 la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ordenó archivarlo. Parecer ser que los ministros que duran poco en el cargo son los que más daño hacen, no se sabe muy bien si por ignorancia, por avaricia o porque astutos funcionarios saben cómo manipular su ego.

La disculpa que se puso en este caso -y que salió publicada en el Boletín Oficial del Estado- fue "que se podían electrocutar las gaviotas". Como técnicamente no se podía atacar el sistema se alegó tamaño disparate pese a que una gaviota no se puede electrocutar si no existen cables eléctricos.

A continuación, Cristina Narbona ordenó la construcción de cincuenta y tres desaladoras convencionales en las que se invirtieron casi tres mil millones, pero solo se terminaron seis que funcionan al diez por ciento de su capacidad. La Comunidad Europea reclamó los mil millones que había adelantado pero nadie sabía dónde estaba ese dinero.

Que una ministra -actual Presidenta de Honor de un partido socialista que mi abuelo ayudó a fundar en Canarias- firmara algo que era falso en el Boletín Oficial del Estado me obligó a rendirme.

Ahora se están haciendo muchas preguntas sobre las desaladoras que nunca funcionan, pero por aquel entonces yo ya estaba arruinado y Sir Edmund Rothschild había muerto sin ver cumplido su sueño de ver correr un Río de la vida.

Han pasado doce años y aún no he conseguido recuperarme, pero al ver cómo los niños se ahogan en nuestros mares he decidido intentarlo de nuevo pese a que tenga que volver enfrentarme a quienes lo permiten y a quienes siguen vendiendo agua tres veces más cara que la gasolina.

¿Qué más pueden hacerme?

Cuando falleció mi madre, mi padre que había sufrido mucho entre los campos de concentración y ocho años de deportación en Marruecos, enfermó de lo que por aquel entonces se denominaba “tisis galopante”, razón por la que me enviaron a vivir con mi tío, que era el delegado de hacienda en el puesto militar de Cabo Juby, en el desierto del Sahara.

Mis tíos tenían una diminuta granja con cabras, gallinas y conejos de la que se ocupaba el gigantón más fuerte, listo y trabajador que he conocido, un senegalés que había sido esclavizado de niño pero que a base de mucho esfuerzo había conseguido comprar su libertad.

Cuando íbamos a cazar no nos alejábamos del mar y de ese modo nunca pasamos sed debido a que Suílem siempre llevaba consigo una tetera, un pitorro, un cazo y una lata. Con la leña que abunda en las playas desiertas encendía una hoguera ponía encima la tetera con agua de mar y colocaba el pitorro de forma que el vapor fuera a parar al cazo, con lo que se convertía en agua potable. Por las noches colocaba la lata doblada ligeramente inclinada y en un ángulo muy abierto y recogía el rocío del amanecer consiguiendo que resbalara hasta el cazo. Dependiendo de la leña o humedad del ambiente obteníamos más o menos agua, pero siempre suficiente para resistir todo el día.

Yo le consideraba un superhéroe, pero una mañana me lo encontré llorando y me desconcertó cuando me aclaró que lloraba de alegría porque mi tío le había prestado el dinero que necesitaba para comprar la libertad de la que iba a ser su esposa.

Aquella revelación me dejó estupefacto; no podía creer que en el “protectorado” de un país católico, apostólico y romano se consintiese la esclavitud, pero así era debido a que las autoridades hacían la vista gorda con el fin de evitar problemas con los cadíes locales.

De todo ello se deduce que Suílem me enseñó dos cosas importantes: que siempre existe una forma de esclavitud y que, cuando el mar está cerca los seres humanos inteligentes consiguen sobrevivir. 

Por desgracia para mí -y digo bien al decir desgracia ya que mucho dinero y disgustos me ha costado-  he dedicado gran parte de mi tiempo a intentar demostrar que ambas cosas son ciertas, y son ciertas porque un esclavo senegalés analfabeto sabía más de la vida y del desierto que todos los intelectuales del planeta, lo cual está de acuerdo con lo que ya conté sobre las teorías de Theodor Herzl, y lo que dejó escrito sobre los futuros asentamientos judíos: 

"Durante los primeros años debemos trabajar en silencio, con humildad y ahínco, intentando aprender de los nativos, puesto que más sabe de sus tierras, sus bienes y sus males el más ignorante pastor local que el más ilustrado filósofo vienés". 

Suílem también solía decir: “Lo peor del desierto es que no tiene montañas”, lo cual suena a perogrullada, pero al analizar la frase se descubre que es la razón por la que millones de seres humanos han muerto, mueren y seguirán muriendo de sed.

La vida sobre la tierra se debe a que el sol calienta el mar, el vapor asciende y forma nubes que el viento empuja hasta que altas montañas las detienen y les obligan a descargar su contenido en forma de una lluvia que da origen a los ríos que riegan los campos.

Asia tiene la cordillera del Himalaya y sus monzones; Europa, los Alpes; Norteamérica, las Rocosas y Sudamérica, los Andes que ejercen de centinelas impidiendo que las nubes pasen de largo sin pagar su tributo de agua, pero el Sahara, el mayor de los desiertos, carece de guardianes de ochocientos metros de altura por lo que las nubes cruzan y se alejan ante la desesperación de los sedientos.      

Herzl y Suílem -cada uno en su mundo- eran hombres sabios, y muy estúpido debe considerarse a quien no aprenda de ellos.

Lejos del mar, la vida en el desierto es casi imposible sobre todo en unos tiempos en los que las sequías están agrandando sus límites al punto de que quienes allí habitan no tienen más remedio que marcharse o morir.

Y, paradójicamente, muchos de ellos mueren en el mar que podría hacer sido su salvación.

La ONU confirma que novecientos emigrantes se han ahogado en el Mediterráneo entre julio y agosto, lo cual significa un treinta por ciento más que durante el mismo periodo del año pasado. Esta ola de muertes -mil quinientas anuales- ha coincidido con la intensificación de la política de disuasión emprendida por los gobiernos europeos que por si fuera poco han “confiado” la tarea de detenerlos a los guardacostas libios.
Gracias a dicha política, uno de cada treinta adultos muere o desaparece -entre los niños el porcentaje se duplica- por lo que el Mediterráneo se ha convertido en un inmenso cementerio y en una deshonra para los países ribereños.

Ni siquiera entre quienes alardean de cristianos parece estar de moda “dar de beber al sediento” o “dar posada al peregrino” puesto que a su modo de ver las obras de misericordia dependen de la ideología.

Los italianos deberían cambiar su famoso Mare Nostrum por Vergoña Nostra y los españoles a Don Quijote por Sancho Panza.   

Colonizadores 

El gran problema de nuestros océanos estriba en que, si toda la sal que contienen se extrajera y se distribuyera sobre todos los continentes, los cubrirían con un manto de cientos de metros de altura con lo que tendríamos billones de toneladas de agua potable pero ni un solo metro cuadrado de tierra cultivable.

Sin embargo, la gran ventaja de nuestros océanos es que tiene más agua que sal, y ahora sabemos cómo convertirla en potable a bajo coste.

El Planeta Azul, es decir, el planeta del agua, gasta miles de millones intentando descubrir si hay agua en Marte con la absurda pero muy rentable disculpa de que tal vez dentro de mil años la humanidad se verá obligada a trasladarse allí.

¿No resultaría más barato y más práctico hacer de la Tierra un lugar mejor evitando que un muy lejano día tuviéramos que emigrar?
Admito que sería absurdo llevar agua a Sudán, Chad, Níger, Malí o el sur de Argelia o Libia, pero sus habitantes son escasos –apenas dos por kilómetro cuadrado- y la mayoría están deseando que se les proporcione la oportunidad de trabajar y sacar adelante a sus familias.

Y dado que resultaría muy difícil llevar el agua a los sedientos, ¿no sería más práctico llevar los sedientos a donde se encuentra el agua?
En las fronteras africanas que separan la vida de la muerte existen millones de hombres, mujeres y niños que tienen derecho a intentar salvarse, por lo que seguirán viniendo en oleadas cada vez mayores debido a que la sed no perdona.

Y quien lo dude que intente soportar tres días sin beber.
¡Solo tres días! 
O que dedique medio minuto de su tiempo a leer las noticias que publica la prensa esta misma semana:

En Sudáfrica la sequía ha obligado a declarar el estado de "desastre nacional". Ciudad del Cabo ha fijado un plan de emergencia denominado 'Día Cero' por el cual habrá que limitar de forma extrema el acceso al agua.

La guerra no es la única causa de desplazamientos en Siria. La sequía que azota a los campos de cultivos genera el éxodo rural hacia las ciudades y es una de las causas que impulsa el conflicto.

En Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania, Níger y Senegal las hambrunas provocadas por las crisis hídricas son una constante.

California ha sido otra de las grandes afectadas por los incendios durante todo el año. La gran cantidad de árboles muertos por la sequía permiten que los incendios forestales se propaguen rápidamente. En junio, el denominado 'Mendocino Complex' arrasó un total de 114.800 hectáreas siendo el peor de su historia.

En Australia la escasez de precipitaciones afecta al noventa y ocho por ciento del territorio de Nueva Gales del Sur. Los peces luchan por sobrevivir y los animales huyen.

El norte de Europa también es víctima de las sequías. La ola de calor y las escasas precipitaciones han provocado incendios en el Círculo Polar Ártico. Suecia se ha visto obligada a solicitar ayuda internacional por una oleada de fuegos.

Esa es una realidad indiscutible y ya he contado cómo, a principios de mil novecientos y previniendo el holocausto, Theodor Herzl supo elegir los lugares a los que enviar a sus correligionarios en peligro, por lo que lo lógico, lo humano y lo decente sería aprovechar sus enseñanzas, buscar los puntos que eligió -Kenia, Somalia, Egipto, Yemen, Namibia, Jordania o el propio Israel- y llegar a acuerdos con sus autoridades que resultasen beneficioso para todos.

Tendrían que convencerse de que no se les envían refugiados, sino colonos dispuestos a trabajar y poner en valor nuevos territorios porque los grandes países fueron construidos por colonizadores a los que impulsaba el hambre y la desesperación.

Un inmenso número de ellos fueron españoles que de igual modo llegaron hambrientos y asustados en barcos atestados, y como hoy en día, esa hambre y esa desesperación proliferan, lo decente e inteligente sería canalizarlas en la dirección apropiada.

Resultaría factible llegar a acuerdos con algunos gobiernos con el fin de que arrendasen parte de sus territorios a condición de no esquilmar sus recursos forestales, minerales o pesqueros.
Tan solo se les alquilaría la superficie costera improductiva y al cabo de noventa años se les devolvería incluidas las viviendas, las carreteras, los invernaderos, las plantas desaladoras, las fábricas y las piscifactorías que se hubieran construido. 

Cierto es que un proyecto de semejante envergadura exigiría una inversión considerable, pero a la larga se convertiría en una inversión productiva, mientras que el gasto diario de cuidar, mantener y proteger a cuantos llegan y seguirán llegando día tras día y año tras año nunca se recuperará. 

Una vez firmados los acuerdos, los territorios quedarían bajo la tutela de un Consejo de Administración presidido por un delegado de las Naciones Unidas con leyes propias e independientes de las del país arrendador.  

Y si algunos opinan que carecemos de hombres justos capaces de dictar leyes justas, será porque no confían en sí mismos y en ese caso no valdría la pena defender con tanto ahínco su forma de vida.

Una de las primeras alegaciones que se esgrimen contra esta idea se basa en el convencimiento de que no se pueden confiar en los corruptos gobernantes africanos, a lo cual cabe responder que resulta imaginable que un gobernante africano sea capaz de darle lecciones de corrupción a un gobernante europeo.

Existen en el continente hombres y mujeres intachables, y lo que se debería hacer es buscar a alguien sin tendencias políticas que pudiera convertirse en líder, portavoz e interlocutor válido de los refugiados ya que resulta absurdo intentar dialogar con quienes están a punto de ahogarse o tienen los pies y las manos cortadas por las cuchillas de las vallas metálicas.
En esos momentos, tan solo son desesperados que luchan por su vida y lo que se necesita son personas equilibradas y sensatas que sepan trasmitirle al resto del mundo las necesidades de su gente, y a su gente lo que puede ofrecerles el resto del mundo.

La paz no se consigue a base de sangre y muerte, sino a base de entendimiento.

Y quien crea que esas personas no existen, que recuerde al sudafricano Nelson Mandela, al ghanés Kofi Annan o al senegalés Sédar Senghor.

Incluso se podría recurrir, por sus raíces africanas, al mismísimo expresidente norteamericano, Barack Obama.

La gran utopía  

Muchos de quienes lean las soluciones que aquí se ofrecen para intentar contener de forma justa y humana el éxodo de refugiados, considerarán que tan solo se trata de una utopía, pero tal vez les convendría detenerse a pensar que la mayor utopía se centra en suponer que esa invasión se detendrá por el simple hecho de que unos cuantos políticos de corto recorrido se limiten a intercambiar vidas por votos.

Se reparten a los emigrantes como si fueran la cuota de basura que le corresponde, pero muy pronto la avalancha les desbordará y se quedarán sin lugar donde acogerlos.

Cuando comprendan que el problema les supera se retirarán con pensión vitalicia pasando el problema a su sucesor, que volverá a hacer lo mismo.
Pero siempre será más fuerte quien lucha por su vida y la de sus hijos, que quien lucha por una pensión vitalicia.

Puede que los racistas sigan considerándolo una gran utopía, pero la mayor utopía de Adolf Hitler fue suponer que conseguiría acabar con los judíos o cuantos no perteneciesen a una raza que consideraba superior. Y acabó suicidándose.

Cuando José Manuel Soria -el mismo José Manuel Soria que tuvo que dimitir como ministro porque mintió públicamente al asegurar que no tenía nada que ver con Los Papeles de Panamá- era alcalde de Las Palmas, un equipo de la empresa gubernamental Tragsa fue a ofrecerle la posibilidad de construir una desaladora de presión natural que proporcionaría toda el agua que pudiera necesitar una ciudad que estaba sufriendo -tal como casi siempre sufre-  una grave crisis de abastecimiento.

Al concluir la reunión, el representante de la empresa que comercializaba el agua -creo que recordar que se llamaba Camacho aunque puedo estar equivocado- me invitó a comer al cercano hotel Santa Catalina, donde me espetó con una demoledora sinceridad:

-Nunca permitiré que se construya una de tus desaladoras.
-¿Y eso?
-Porque desalamos el agua a noventa pesetas metro cúbico y la vendemos a ciento ochenta, es decir que ganamos noventa. Con tu sistema el coste sería de treinta con lo cual legalmente tan solo nos permitirían venderla a sesenta con lo que tan solo ganaríamos treinta. Si lo aceptara acabaría de ascensorista.

Poco después, siendo ya presidente del Cabildo, Soria compró a un precio escandaloso una desaladora de segunda mano desechada por los israelíes.
Todo aquel que haya pasado por la autopista que une aeropuerto con Las Palmas la recordará, puesto que era un enorme tubo oxidado del largo de un campo de fútbol que se encontraba junto a la central eléctrica. Se supone que funcionaba por el ya entonces obsoleto sistema de evaporación, pero lo cierto es que jamás funcionó y acabó vendiéndose como chatarra.

Hace unos cinco años la Universidad de La Laguna otorgó una Matrícula de honor cum laude al proyecto de fin de carrera de dos ingenieros que habían diseñado una planta de presión natural que desalaría agua para la isla de Tenerife a un precio 88% inferior al de cualquier otro sistema.

El proyecto había sido supervisado por el profesor de universidad Carlos Soler Liceras que había alcanzado justa fama como experto en temas hidráulicos y por haber encontrado la mítica Fuente Santa de la isla de La Palma, que llevaba trescientos años perdida a causa de una erupción volcánica.

El trabajo se basaba en los estudios que Tragsa y Acuamed habían hecho para abastecer el poniente de Almería.

También existe un proyecto similar para Gran Canaria, pero todos ellos duermen en los cajones de ministros que probablemente tienen cuentas corrientes en Panamá.

Me excuso por haber insistido en el tema, pero mi intención es hacer comprender que el problema de la carencia de agua no es de los técnicos, sino de los gobernantes, cualquiera que sea su ideología.

Los partidos políticos españoles tienes siglas muy diferentes, pero un símbolo en común: €.
A ese respecto recuerdo que en una ocasión el ministerio de Industria me pidió que impartiera una conferencia a los inventores españoles y lo primero que les dije fue: 

Cuando inventen algo no se pregunten a quién beneficia; pregúntense a quién perjudica, porque del poder del perjudicado dependerá que su invento prospere.

Si empresas como la antaño poderosísima Kodak, los fabricantes de máquinas de escribir o tantos otros que acabaron en la ruina hubieran sospechado la debacle que iban a significar los ordenadores o internet, hubieran mandado cortar cientos de cabezas que empezaban a tener ideas sumamente peligrosas. 

La tubería de Gadafi

Hace unos quince años el embajador de Libia en Madrid me citó para preguntarme si se podía hacer una desaladora de presión natural en su país debido a que en el sur se había descubierto un inmenso acuífero, Gadafi se había gastado nueve mil millones de euros en construir un acueducto que llevara esa agua a Trípoli, pero aún no había llegado ni una gota. Al parecer el irascible coronel echaba chispas.

Cuando el embajador me enseñó el faraónico proyecto comprendí que tal enfado resultaba lógico debido a que una empresa canadiense había semienterrado, cientos de kilómetros de tuberías partiendo desde la costa hacia el interior.

Las tuberías medían cuatro metros de diámetro y eran de fibrocemento, por lo que al llegar al desierto de Aziza, donde se da la mayor diferencia de temperatura del planeta -cincuenta grados a mediodía y seis al amanecer- se cuartearon convirtiéndose en auténticos coladores.

Le señalé al embajador que, a mi modo de ver, tenían que haber empezado desde el acuífero hacia la costa e ir llenando las tuberías de agua con el fin de que resistiesen las diferencias de temperatura.
Al poco el embajador volvió a citarme para comunicarme que el coronel me invitaba a ir a Trípoli, pero yo había escrito una novela Matar a Gadafi por lo que consideré que si acudía a la cita me fusilaría, no por haberle convertido en el villano de una novela, sino porque fuera tan escandalosamente mala.

Ahí acabó una historia que me hizo comprender que para conseguir enterrar bien una tubería de cuatro metros de diámetro y no se cuartease con el sol del desierto jordano sería necesario abrir una zanja de seis por seis, lo cual significaba un movimiento de tierras brutal.

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En un apartado anterior me he referido al proyecto de desaladora aprovechando los cuatrocientos metros de desnivel entre Mar Rojo-Mar Muerto y quiero aclarar que las patentes me las concedieron los gobiernos de Jordania e Israel, que son los únicos que pueden hacerlo puesto que ningún otro país tiene acceso directo al Mar Muerto.

(Cierto es que también debería habérsela solicitado a Palestina, pero en aquel tiempo no disponían de un representante accesible.)

Al repasar los presupuestos advertimos que la mayor parte del gasto se iba en tuberías por lo que decidimos sustituirlas por un canal a cielo abierto, y fue entonces cuando un ingeniero del Consejo Superior de Investigaciones Científicas -Domingo Guinea- advirtió que cubriendo ese canal con cristal amorfo parte del agua se convertiría en vapor y se produciría una inmensa cantidad de energía aprovechable.

Pese a que se supone que soy medio-padre de la criatura, se trata de una tecnología que me cuesta entender, pero me enorgullece saber que algunas de mis ideas, a menudo absurdas, sirven para que gente mucho más preparada que yo busque nuevos caminos.

Buen ejemplo de ello fueron José Román Wilhelmi Ayza, José Ángel Sánchez Fernández y Juan Ignacio Pérez Díaz, quienes desarrollaron un proyecto basado en esas ideas, por el que se conseguiría que la curva eléctrica nacional se aplanase, lo cual ahorraría millones y rebajaría el coste de las tarifas eléctricas.

Lo enviaron al ministerio de Industria del que curiosamente en esos momentos era titular José Manuel Soria, y pese a que estaba firmado por tres catedráticos de innegable prestigio y llevaba el sello de la Universidad Politécnica de Madrid, también lo “archivaron”.

Los hombres nacen, crecen, mueren y se corrompen.
Los gobiernos nacen, crecen, se corrompen y mueren.
Aquel gobierno murió por una metástasis de corrupción.
En el actual ya han comenzado a detectarse células malignas.

El viejo de la montaña

Hace unos ochocientos años, Hassan-i Sabbah, más conocido por El Viejo de la Montaña fundó en Egipto una secta integrista ismailí, pero al verse acosado construyó una fortaleza en la cima de una montaña al sur del mar Caspio, se apoderó de plazas fuertes en Siria, Irán y Palestina, llegó a constituir lo que podría considerarse un estado ismailí, e inició una metódica labor de proselitismo en la que aquellos que realizaban acciones armadas se denominaban a si mismo fedayines; es decir, “Los que mueren por la causa”.

Se convirtieron en un ejército de fanáticos especializados en el terror y el magnicidio a costa de inmolarse, hasta tal punto de intentar asesinar al sultán Saladino durante el asedio a Jerusalén.
Reclutaban hombres jóvenes, los drogaban con hachís y los instalaban un fabuloso palacio, rodeados de hermosas huríes, música, bailes, manjares, piscinas y todo cuanto pudieran desear, lo que les obligaba a creer que habían accedido al paraíso.

Al cabo de un tiempo les devolvían a la realidad y les aseguraban que cuanto habían vivido era una pequeña muestra de lo que les esperaba en caso de “morir por la causa”. Del término hashashin, o consumidor de hachís, proviene la palabra asesino, que se vulgarizó designando a cualquier homicida, pero que en su origen se refería a los miembros de la secta ismailí.

Los seguidores de Hassan-i Sabbah derramaron ríos de sangre hasta que un astuto visir reclutó hombres jóvenes que instaló en un palacio en el que había hermosas huríes, música, bailes, manjares, piscinas y todo cuanto pudieran desear...

Al cabo de un tiempo les dijo:
-Esto es lo que os proporcionaré durante un mes, de verdad, nada de ilusorios placeres en el más allá, cada vez que asesinéis a un “asesino”.
En poco tiempo acabó con el problema en su país y alrededores.

Mil doscientos años después, Osama Bin-Laden se inspiró en Hassan-i Sabbah -incluso en lo de viejo, el corte de la barba y el hecho de esconderse en las montañas- a la hora de instaurar un reino de terror que culminaría con el atentado de las Torres Gemelas de Nueva York.
Hoy en día los modernos “visires” no ofrecen huríes sino dinero a quienes asesinan a “asesinos”, con lo que se demuestra que ningún problema es nuevo ni ninguna solución es nueva; lo único que cambia es la ropa.

Cabe preguntarse si resulta moralmente aceptable, del mismo modo que cabe preguntarse si resulta moralmente aceptable la pena de muerte, pero cuando se descubre que esos fanáticos son capaces de ponerse al volante de una furgoneta y matar inocentes en las Ramblas de Barcelona o el Paseo de los Ingleses de Niza, la moralidad comienza a flaquear.

Geografía del hambre

Josué de Castro, la máxima autoridad en la materia, dejó escrito en su insuperable Geografía del Hambre:
Las consecuencias más graves del hambre crónica son una notoria apatía y una tradicional indiferencia y falta de ambición. Dicho estado, con su deficiencia en ciertas vitaminas, comienza por embotar el apetito y cuando no se sufre hambre física a causa de la falta de alimentos el ser humano pierde el mayor estímulo a la hora de luchar por su vida; la necesidad de comer.

No obstante, se ha comprobado que a los pocos meses de que esos seres desnutridos reciban una alimentación racional son capaces de trabajar como el que más, y quienes menos creen en esa posibilidad de recuperación son quienes nunca han tenido que recuperarse de un hambre crónica.

De nada sirve lo que sabes, si no sabes para qué sirve lo que sabes.
Siempre he sido enemigo de quienes quieren saber por el hecho de demostrar que saben, abarcando demasiados campos, jugando a ser Leonardos da Vinci y opinando sobre todo lo opinable, pero uno de los ingenieros que más me ayudó en mis comienzos trabajaba en Navantia, “sabía para que servía lo que sabía”, por lo que una tarde me confesó que sospechaba que los submarinos que su empresa estaba construyendo para la Armada habían sido mal diseñados, pesaban demasiado y si se sumergían no volverían a salir a flote.

Cuando le pregunté por qué no lo denunciaba me replicó:
-Porque muchos con muchos galones se están “forrando”. Si les digo a mis superiores que no saben lo que hacen me despiden y tengo mujer e hijos que alimentar. El escándalo estallará por sí solo.

Tiempo después, durante una visita a las instalaciones de la empresa gubernamental Indra, en Aranjuez, le comenté con uno de sus altos ejecutivos el tema de los submarinos. Se limitó a sonreír ladinamente y me condujo a un almacén en el que me enseñó una especie de anillo de acero circular de unos cinco metros de diámetro y uno de alto, que por lo visto debía formar parte del radar o del sonar y me señaló:
-Pues si ya pesan demasiado, imagínate cuando les añadan estos trastos que al parecer tampoco están incluidos en los cálculos.

Cuando estalló el escándalo y salió a la luz que el contrato inicial era de 1.755 millones de euros por los cuatro submarinos, pero que en uno solo, ya se habían invertido 2.135 millones y no flotaría por lo que se hacía necesario cortarlo por la mitad y alargarlo diez metros, la cúpula de la empresa, varios funcionarios gubernamentales y altos mandos militares fueron enviados a su casa, pero ninguno a la cárcel.

Cabe suponer que quien tenga que sumergirse en semejante chapuza remendada lo hará acojonado y sin dejar de pensar en el argentino Ara San Juan que desapareció con cuarenta y cuatro tripulantes a bordo, puesto que los corruptos no entienden de banderas ni incluso cuando las han besado jurando proteger a las tropas bajo su mando .
Los lectores comprenderán que no quiera dar los nombres del ingeniero de Navantia ni del alto cargo de Indra.

De todo lo expuesto se deduce que nuestros gobernantes se sienten mucho más atraídos por Panamá que por África, pero tal vez, con suerte, alguno se detenga a pensar que con lo que cuesta uno solo de esos inútiles y peligrosos ataúdes de acero podían construirse en las costas africanas docenas de desaladoras de presión natural que calmaran la sed de millones de infelices.

En éstos momentos, con nuevos ingenieros y dirigentes, Navantia está en condiciones de fabricar y montar la mayor parte de los elementos de esas desaladoras, lo cual no quitaría trabajo a sus obreros sino que les proporcionaría uno mucho más satisfactorio y útil.

Del mismo modo, en lugar de vender bombas a los saudíes para que destrocen a niños yemeníes, se debían construir desaladoras en Yemen que sirvan para dar de beber y alimentar a esos mismos niños.

Y quien alegue que lo único que hago es intentar beneficiarme económicamente debe saber que he dejado de pagar las patentes por lo que cualquiera puede hacer mis desaladoras y eso significa que jamás recuperaré mi dinero ni el que invirtió mi hermano.

Los buitres que llevan años esperando el momento en que se lanzarán sobre la presa y ganarán millones que tendrán que compartir con los políticos pero, pese a que se descojonen de risa, me quedará la satisfacción de saber que jamás soborné a nadie, ni permití que nadie me sobornara.

Triste consuelo es ese, pero más vale un triste consuelo por haber sido decente que una alegre felicitación por haber sido ladrón.