"Quórum Teológico" es un blog abierto al desarrollo del pensamiento humano y desea ser un medio que contribuya al diálogo y la discusión de los temas expuestos por los diferentes contribuyentes a la misma. "Quórum Teológico", no se hace responsable del contenido de los artículos expuesto y solo es responsabilidad de sus autores.

Ya puedes traducir esta página a cualquier idioma

Déjanos tu mensaje en este Chat

¡Així no, president! ¿Guerra civil?

José I. González F.

Dijo hace poco el papa Francisco que estamos ante una “tercera guerra mundial”, pero que hoy las guerras tienen otro formato, distinto de las clásicas. Me pregunto si eso mismo será aplicable a la situación española: ¿estamos en una nueva guerra civil? Aunque quizá hemos progresado algo y ya no se dispara con armas de fuego sino con fuego de afectos.

En cualquier caso, quizá valga la pena recordar las célebres palabras de Pío XII en los años cuarenta: “nada se pierde con la paz, todo puede perderse con la guerra”. Temo que vayamos a perderlo todo: porque, en este tipo de guerras, ya no hay vencedores ni vencidos: sólo víctimas por ambas partes, unas más a corto y otras más a largo plazo.

Es muy probable que la guerra no sea propiamente entre Cataluña y el resto de España, sino entre los descendientes de aquellos locos que gritaban “antes roja que rota” y los otros locos que cantaban: “de la sang dels castellans, en farem tinta vermella” (haremos tinta roja con la sangre de los castellanos) y que, más que representar, suplantan a sus respectivos pueblos. Ambos grupos muestran que el fanatismo es el único campo donde se cumple aquello de “todos los hombres son iguales”.

Así, frente a un Rajoy vengativo que parece buscar sólo la humillación del rival, aparece un Puigdemont vanidoso que “ya se siente presidente de un país libre” (según declaró a la revista Bild); al menos Artur Mas había dicho que el día en que se declarara la independencia, renunciaría él a ser presidente. Por si fuera poco, el discurso del rey (que hasta ahora siempre me había parecido correcto en sus actuaciones, y que esta vez parecía escrito por Rajoy), ha venido a echar más leña al fuego. De modo que “éramos pocos y parió la monarquía”, si me dejan parodiar aquel dicho castizo sobre la abuela.

Hasta ahora he gritado contra la hipocresía de Rajoy, porque todo lo que ha ocurrido se veía venir y él prefería no verlo. Pero creo llegado el momento de gritar también contra la bajeza de Junqueras y Puigdemont, que sabían perfectamente que estaban violando el Estatut de Cataluña, saben también que los datos referendarios que ofrecen no pueden tener validez jurídica y que la declaración unilateral de independencia es un riesgo mayor que construir una central nuclear en una zona sísmica. Pero siguen empujando a su pueblo hacia un Chernóbil político, mientras fingen obedecerle.

En ese contexto, permítaseme una comparación con el proceso que llevó hasta algo tan increíble como la Alemania de Hitler. Aclaro de entrada aquella sabia precisión latina: “comparatio non tenet in omnibus” (una comparación no vale en todos los puntos). Por tanto no estoy queriendo decir que Junqueras y Puigdemont sean nazis, ni que busquen un imperio, ni que vayan a eliminar judíos o a instaurar una dictadura. No digo nada de eso (aunque me acusarán de haberlo dicho).

¿Dónde está pues la comparación? En los estados de ánimo: en el tratado de Versalles en 1919, Alemania había sido víctima de una paz injusta y humillante. La república de Weimar podría haber ido funcionando como terapia lenta, a menos que apareciera un loco que se aprovechase de los sentimientos heridos. Pero ese loco apareció y todos le siguieron mecidos e ilusionados por sus promesas. Luego hemos dicho muy alegremente que los alemanes eran racistas, cuando sólo habían sido engañados y llevados a un callejón sin salida, donde había que jugarse la vida propia y la de la familia, si uno quería hablar en favor de la justicia. Por eso prefirieron no saber y luego ocultar avergonzados la pasión que habían sentido por el Führer.

En esta misma dirección, Puigdemont y Junqueras han sido como donjuanes que seducen a doña Inés y luego se limitan a repetir: “es lo que ella quería”. Daba pena daba oír algunas voces ilusionadas tras la manifestación del pasado 11 de septiembre, que decían: el año que viene ya será distinto y celebraremos este día en una Catalunya libre y feliz. ¡Qué contraste con el pánico irracional que ha comenzado a gestarse hoy ante el anuncio de que el Banco Sabadell traslada su sede social a Alicante y quizá no sea el único! Ya comienza a hablarse de corralitos y hay gente que quiere sacar sus depósitos bancarios cuanto antes, con riesgo de producir eso que se llama profecías autocumplidas, tan típicas del miedo. Es posible que Junqueras y Puigdemont suscriban aquellas palabras que oí a una religiosa: “prefiero pasar hambre siendo independiente, que comer siendo española”. Respetable; pero una decisión de ésas, ¿puede imponerse a todo un pueblo sin haberle avisado antes?

Soy consciente de cuántas bofetadas van a traerme estas líneas. Pero, si siempre he creído que debía solidarizarme con una Cataluña maltratada por el PP (verdadero culpable de las atrocidades policiales del pasado domingo), creo que ahora debo solidarizarme con esa media Cataluña maltratada por la otra media: con Isabel Coixet (cuyo artículo del miércoles en El País llenaba de tristeza), con Ángels Barceló, con Joan Manel Serrat, con Pere Casaldáliga (que hasta ayer seguía “lúcido a pesar de su párkinson y que ahora de repente “se ha vuelto chocho”) y con los pobres niños, hijos de policías o de padres no independentistas, cuyas infancias han sido destrozadas y de los que uno ya no sabe cómo cuajarán en personas, sin que nadie diga que eso del bullying también tiene aplicación aquí.

Ignacio de Loyola tiene fama de buen psicólogo. Desde la espiritualidad ignaciana que intento seguir, la solución parece tan simple como difícil: que cada uno mire allí donde no quiere mirar: no a ese único punto en el que tiene fijos los ojos, sino a eso otro punto (propio o ajeno) que de ningún modo quiere ver. Pero esto han de hacerlo todos. El artículo citado de Isabel Coixet lo recomendé a un amigo y me contestó que no valía la pena leerlo porque, “siendo de El País, ya se sabe lo que dirá”. Eso es exactamente lo que no hay que hacer y lo que somos más inclinados a hacer: desautorizar los argumentos no por lo que dicen sino por quién los dice.

El evangelio de Lucas cuenta una escena, aplicable a lo que estoy queriendo decir: Jesús parte con los suyos de Galilea a Judea y, al atravesar Samaría, son maltratados y mal recibidos por los samaritanos. Esto lo deja muy claro el texto.


Entonces, dos de los discípulos más significativos (Santiago y Juan) reaccionan de una manera desproporcionada y vengativa. Jesús “les riñó” por eso. Y algunos manuscritos dan palabras a esa riña: “no sabéis de qué espíritu sois”. Pues bien: hermanos Junqueras y Puigdemont, en otros aspectos podéis ser tan excelentes personas como Santiago y Juan. Pero en este tema concreto “no sabéis de qué espíritu sois”.

Carta a Don Mariano Rajoy

José I. González F.

Le escribo desde un desacuerdo con la actitud del Govern de la Generalitat, (que me parece antidemocrática y poco ética), y desde una preocupación grande por todo el mal trato que están sufriendo y soportando en estos momentos los catalanes no independentistas. Creo importante decir esto de entrada para que sepa que es desde aquí, y no desde un sentimiento nacionalista, desde donde me siento obligado a decirle que es Usted el responsable último de todas estas tragedias. No es buena norma de convivencia atender sólo a la falta de razón del otro, para dispensarse de examinar la propia falta de razón.

Y a Usted creo que le falta razón, por mil razones como éstas:

- Por su negativa a abordar un problema político que realmente existe, procurando que se lo resolvieran los jueces, dando al tribunal constitucional unas atribuciones penales que superan su carácter de arbitraje y creando esa increíble y sucia “policía patriótica”.

- También por esa conocida máxima suya de que muchas veces “lo mejor es no actuar”, que ha llevado a que lo que antaño pudo ser sólo un tumor incierto se haya convertido hoy en un cáncer. Hace tiempo le escribí una carta (que no creo leyera) diciéndole que el proverbio ese chino de “sentarse a la puerta hasta que veas pasar el cadáver de tu enemigo”, no funciona siempre: a usted le ha funcionado cuando su enemigo eran unas izquierdas tantas veces divididas por haber llegado a confundir izquierdismo con egoísmo. Debo reconocerle que, a veces, admiré su astucia en este punto. Pero no siempre vale ese proverbio; y puede llegar un momento en que, en vez del cadáver, llega a tu puerta el tigre que lo ha devorado…

- También por haber tolerado que una ministra de su gobierno (de defensa para más inri) dijera hace poco aquí en Barcelona que “la bravuconería separatista bajará los brazos dentro de poco”, dejando clara la pretensión de resolver el problema humillando a muchos catalanes e ignorando la fácil paráfrasis de una frase del escritor Tertuliano que seguramente conocerá Ud (“la sangre de mártires es semilla de nuevos cristianos”), y que ahora puede sonar así: la humillación de catalanes es semilla de nuevos independentistas. ¿Cómo puede un político ser tan ciego como para no entender esto?

- También porque, aunque ahora diga Usted: “no me hagan llegar hasta donde no quiero llegar”, ha sido Usted el primero que se embarcó en esa ruta que lleva a donde ahora no quisiera llegar. Usted que, siendo el gobernante que más desigualdades ha creado entre los españoles, apelaba precisamente a que “no puedo tolerar desigualdades entre los españoles”, para no afrontar el problema catalán…

No quiero entrar ahora en si las últimas actuaciones de la guardia civil y demás son criticables o no. Pero sí quiero decirle que era obligación primariamente suya el que no hubiera que llegar hasta ellas.

Comprendo que, por todos esos y otros factores más, se encuentra Usted ahora en una difícil situación de inferioridad: porque no sé yo qué pasará el 1 de octubre: si habrá referéndum, o no, declaración de independencia o no; lo que creo percibir es que, ahora, el interés de la Generalitat es que ese 1 de octubre haya más policía, más represiones, más detenciones, más porrazos si es posible… Y que todo eso sea visto en el mundo entero.
Con lo cual se encuentra Usted en el peor de los dilemas: si no actúo, mal; si actúo, quizá peor… Sé también que, aunque no hubiera nada el 1 de octubre, no por eso se habrá resuelto nada: sólo se habrá agrandado un problema que es ya demasiado grande. E intento comprender también que se encuentra Usted preso en la vieja contradicción de su partido, que ha pretendido unir una derecha que quiere ser civilizada, con una extrema derecha franquista y agresiva sin la cual no podría Usted en modo alguno ganar ningunas elecciones. Me temo que esa unión un poco contra natura se ha roto ahora y los escombros le caen encima a Usted.

Desde este deseo de comprender, le pido perdón si he sido duro. No tengo nada contra Usted, e intento vivir una espiritualidad centrada en aquella máxima: “todo hombre es mi hermano”; y mi enemigo es también mi hermano; y los que me abofetearán por un lado y por el otro, por haber escrito esto, son también mis hermanos y quiero amarlos “para ser hijo del Padre de todos que está en los cielos y que hace llover y salir el sol sobre catalanes y españoles y sobre independentistas y constitucionalistas” (cf. Mt 5,44-45).

Desde el afán de vivir así (y aun sintiéndome lejos de esa meta) es desde donde me atrevo a decirle que haría Usted un gran favor al país si tuviera el coraje de presentar su dimisión por haber dejado que las cosas llegaran a una situación a la que nunca debieron llegar.

Quizá, puestos a soñar, sería mejor que dialogara Usted con el señor Puigdemont para llegar a un acuerdo más o menos como éste: se suprime el pseudoreferéndum del día 1 (digo “pseudo” porque muchos de los que dicen que irán a votar, le niegan sin embargo el carácter de referéndum, y lo califican sólo como una movilización).

Bien: llámesele como se quiera, se desconvoca lo del día 1 de octubre y, a cambio, tanto Usted como Puigdemont (representantes además de los dos partidos más corruptos de España), dimiten y convocan unas elecciones, generales y autonómicas, en las que ni Usted ni él se presentarán como candidatos. Sería un diálogo mucho más auténtico que ese de “sólo voy a dialogar cuándo retira Usted el referéndum”; o “sólo voy a dialogar la fecha y la pregunta del referéndum”…. Frases ambas dignas de figurar en aquel viejo “Celtiberia show” del señor Carandell.

No soy tan ingenuo como para esperar que esto ocurra. Pero sí creo que, si algo así sucediera, sería un gran beneficio para todos los ciudadanos y un buen ejemplo para todo el mundo.

Un saludo cordial desde alguien que no quiere dejar de ser hermano suyo (ni de nadie), por más que me sienta obligado a criticarle.


Søren Kierkegaard, philosopher, 11 November 1855

Søren Aabye Kierkegaard is considered the father of the philosophical movement called existentialism.

In a Danish film, Ordet ("The Word", based on a play by Kaj Munk--see 5 January), one character appears to be insane. Someone asks his brother:
"Has he always been like this?" 
"No, he became this way while at the University." 
"A love affair?" 
"No, reading the works of Søren Kierkegaard." 
Whenever I have seen the film, this line elicited general laughter, since the audience was a student crowd, and most knew enough about Kierkegaard, if only by reputation, to get the point.

Often, the details of a philosopher's life are irrelevant to his philosophy. Who cares how many brothers and sisters Aristotle had? It does not affect his concept of Categories. With Kierkegaard, however, the life does matter to the student of the philosophy.

Kierkegaard's father, Michael Pederson Kierkegaard, was a farm laborer who led a desperately unhappy life of grinding poverty. One day (I gather while he was still in his teens), full of rage at his lot, and God's apparent indifference to it, he stood on a hilltop, shook his fists at the sky, and solemnly cursed God. Soon after, by a series of strokes of remarkable good fortune, he prospered, and ended a long life by dying a rich man. However, he carried a tremendous burden of guilt for his cursing, and his life was not happy, for his wife and five of his seven children died within a space of two years, and he felt that God was punishing him.

His youngest child, Søren Aabye Kierkegaard, was born in Copenhagen in 1813. He went to the University to study theology, but later switched to philosophy. When he learned of his father's boyhood curse, he was shaken to the core. He became for a while a stranger to both God and his father, but later became reconciled to both. In 1840, being 27 years old, he was betrothed to Regine Olsen, ten years younger. He loved her, but he had come to believe that he was called to probe the dark, unhappy side of existence, and that he could not ask Regine to share this unhappiness with him, or make her understand what he was thinking and feeling, and that he ought to break off with her for her own good. She loved him, and was not willing to be dumped for her own good. He decided to behave so badly that when it became known that the betrothal was off, everyone would assume that she had broken off with him. He then ran off to Berlin for six months, to let the dust settle. (Mark Twain said: "Never tell a woman that you are unworthy of her. Let it come as a surprise.") The episode had a deep effect on him, and he comments on it in several of his books. For example, he compares his willingness to renounce his fiancee for the sake of his vocation to Abraham's willingness to sacrifice Isaac. However, he expected that, even without ever seeing each other again, they would continue to have a "spiritual union," trusting that God would somehow make the impossible possible and bring them together eventually. Kierkegaard never married. Regine married Fritz Schlegel and accompanied him to the Danish West Indies when he was appointed governor thereof. Kierkegaard felt deeply betrayed by her action, and refers to it several times in his later books. He made her his sole heir.

Over the next few years, he wrote and published a series of books:
  • Either/Or: A Fragment of Life (1843)
  • Fear And Trembling (1843)
  • Repetition (1843)
  • Philosophical Fragments (1844)
  • The Concept of Dread (1844)
  • Stages on Life's Way (1845)
  • Concluding Unscientific Postscript to The Philosophical Fragments: a Mimic-Pathetic-Dialectic Composition, an Existential Contribution (1846)
  • Edifying Discourses in Divers Spirits (1847)
  • Works of Love (1847)
  • Christian Discourses (1848)
  • The Sickness Unto Death (1849)
  • Training in Christianity (1850)
He published most of his work under a variety of assumed names, so as to make the point that they were not a single consistent point of view. Often a later book would reply to arguments found in an earlier book.

Most philosophical writers before Kierkegaard, both Christian and otherwise, undertake to explain reality, to offer a view of it that makes sense. Consider, for example, Georg W.F. Hegel (1770-1831), whose views dominated philosophical study in Kierkegaard's day. He was considered by his admirers to have found the key to explaining, in principle, just about everything. His position was called Dialectical Idealism. "Dialectic" refers to the process of examining a idea (thesis), working out its implications and consequences and applications, and thereby finding difficulties (antithesis) that require the discarding of the original idea and the adoption of a modified form of it (synthesis), a new idea. We then examine the new idea (thesis), and repeat the process. The goal of the process is the final thesis, God, alias the Absolute. (Find a sleeping freshman who is taking a philosophy course, whisper "Hegel" in his ear, and he will murmur, "thesis, antithesis, synthesis.") German professors of religious history, influenced by Hegel, wrote papers on Judaism, Hellenism, and Christianity as thesis, antithesis, and synthesis. They discussed the history of the early Church in terms of Peter (who wanted to preserve the simple teachings of the Jewish rabbi, Jesus), Paul (who wanted to abandon the Jewish aspects of the faith, abolish the requirement of circumcision, and turn the whole thing into a mystery religion like Mithraism), and Luke (who in the book of Acts undertook to portray Peter and Paul as allies rather than enemies). [Please note: their descriptions of the apostles, not mine.] Thesis, antithesis, synthesis! They wrote histories of the formation of the Hebrew Scriptures in terms of the J document, the E document, the combination of the two to form the JE document (synthesis), and so on. Their opponents accused them of manufacturing theories to fit Hegel's pattern, and then forcing the evidence to fit the theories. But to many scholars, it seemed that Hegel had made sense of everything. (Marx, in contrast with Hegel, called his philosophy dialectical materialism. He said that the fundamental fact of history was not the succession of ideas, but the succession of material and economic systems. Feudalism, working out its consequences, destroys itself and leads to capitalism. Capitalism, working out its consequences, destroys itself and leads to socialism. But these are not logical or conceptual consequences, but physical or material ones. Hence the term "dialectical materialism." But I digress.)

Kierkegaard was convinced that this whole approach is a mistake, that the world is a mysterious and often frightening place, and that explanations that try to make it less so are dishonest. Traditional philosophers (sometimes called "essentialists" to distinguish them from Kierkegaard and other "existentialists") are like a man sitting in an upper window overlooking the street and watching a parade go by, and undertaking to describe the parade, noting the various components of the parade and how they interact. But man is not really like a bystander watching a parade. He is like someone who, not by his own choice, is marching in the parade. And this is crucial to his experience of the parade. One cannot distinguish the observer from the observed, subject from object.

Kierkegaard also laid great emphasis on the notion that freedom means that man must choose arbitrarily, with no criteria to guide him. If he can give any reasons for his choice, then the choice is determined by the reasons and is not truly free. This notion of freedom he and many others find both convincing and terrifying.

The book by Kierkegaard most widely read in survey courses in philosophy is Fear and Trembling, which deals with Abraham's choice when God commanded him to sacrifice his son Isaac. How could Abraham know that it was God and not Satan who was talking to him? Is not murder wrong? If we say that God makes the rules of morality, and so good means whatever God happens to command, we then find that the statement "God is good" no longer means anything except, "God wants whatever God wants." Moreover, the view that God can and will simply redefine the standards of morality whenever it suits Him is incompatible with what we read four chapters earlier, where God speaks of judging the wicked city of Sodom, and Abraham says, "What if there are some good men in the city? Will you destroy the righteous along with the wicked? Far be that from you [alternate translation: Shame on you]! Shall not the Judge of all the earth do right?" (Genesis 18:25) And so Kierkegaard struggles with the meaning of Abraham's choice, and talks about something called "the teleological suspension of the ethical." And students remember the phrase, and parrot it back on the final exam.
A friend of mine who writes songs took a course in Philosophy of Religion, and during a lecture on Kierkegaard wrote the following, which I reproduce with his permission. He also wrote a catchy tune with guitar accompaniment, but I will not try to reproduce these. Make up your own. (Note: Schleswig-Holstein is the object of a longstanding border dispute between Germany and Denmark.)
Now, children, since you've worked so hard, 
we'll spend a little time on Søren Kierkegaard. 
     (Søren, we'll spend a little time on you.) 

This fellow, Søren Kierkegaard, 
was a Dane that didn't want to think too hard. 
     (Søren, we'll spend a little time on you.) 

Søren Kierkegaard refused to niggle 
with Georg Wulfgang Friedrich Higgle. 
     (Søren, we'll spend a little time on you.) 

Søren called for a radical schism 
with dialectical idealism. 
     (Søren, we'll spend a little time on you.) 

Now, God told Abraham his son to slay, 
and if he'd done it, 'twould have been okay, 
     (Søren, we'll spend a little time on you.) 

But, just as Abraham raised the knife, 
God said, "Spare that young man's life!" 
     (Søren, we'll spend a little time on you.) 

God said, "Abe, do you feel ill-used?" 
and Abe said, "No, just a mite confused." 
     (Søren, we'll spend a little time on you.) 

"But I'm Abraham, and you're God, you see, 
so whatever you want's all right with me." 
     (Søren, we'll spend a little time on you.) 

This God may seem a dictatorial cat, 
but German Lutherans are all like that. 
     (Søren, we'll spend a little time on you.) 

For man views God in his own image, 
and Søren was deutsch from start to finnage. 
     (Søren, we'll spend a little time on you.) 

That's the end of the theological session, 
and the start of the Schleswig-Holstein question. 
     (Søren, we have spent a little time on you.) 
In his later years, Kierkegaard became convinced that it was his mission to attack the complacency of the established church. The Lutheran Church of Denmark was the official Church of the country, recognized and subsidized by the government, but, still more to the point, it was accepted by polite society, and Kierkegaard saw this as dangerous. The Bishop of Copenhagen was a scholar of impressive achievements, respected both as a theologian and as a scientist. Kierkegaard describes him as follows (I quote approximately from memory):
It is Sunday morning, and the bishop is scheduled to preach at the cathedral. In his liturgical robes, he ascends the pulpit. His graying hair adds a touch of wisdom to his already striking and dignified appearance. The Royal Family is present, and several rows are filled by members of the Danish Academy of Science. Glancing over the rest of the congregation, one sees bankers, lawyers, judges, wealthy merchants. The bishop begins to speak. "Dear brothers and sisters in Christ, my text this morning is taken from 1 Corinthians 1:28. Behold, God has chosen you for himself, you, the despised and rejected of the earth." And no one laughs.
He waged a campaign against what he saw as a complacent and compromising Church, spending both fortune and health recklessly, until after two years he collapsed in the street and was taken to a hospital where he died a month later, on 11 November 1855.

For a while, immediately after his death, he was largely forgotten, but then interest in his writings revived. They struck a chord in many readers, Christian and non-Christian alike. Thus, when a new edition of his works was issued after his death, one editor was a convinced Christian, and the other two were atheists. His work has deeply influenced not only professed Christian philosophers like Paul Tillich, Karl Jaspers, and Karl Barth, but also atheists like Jean-Paul Sartre, Martin Heidegger, and Albert Camus, and Jews like Martin Buber.

I close with two extracts from his writings.

From Fear and Trembling:
Then Abraham lifted the boy up and walked with him, taking him by the hand, and his words were full of comfort and exhortation. But Isaac could not understand him. Then he turned away from Isaac for a moment, and when Isaac saw his face a second time it was changed, his gaze was wild, his expression one of horror. He caught Isaac by the chest, threw him to the ground and said: "Fool, do you believe that I am your loving father? I am an idolater. Do you believe that this is God's command? No, it is my own desire." Then Isaac cried out in his anguish: "God in heaven have mercy on me, God of Abraham have mercy on me; if I have no father on earth, then be Thou my father!" But below his breath Abraham said to himself: "Lord in heaven, I thank Thee; it is better that he should think me a monster than that he should lose faith in Thee."
When the child is to be weaned, the mother blackens her breast, for it would be a shame for the breast to look pleasing when the child is not to have it. So the child believes that the breast has changed, but the mother is the same, her look loving and tender as ever. Blessed is the one who needs no more terrible means to wean the child.
Abridged from Sickness Unto Death:
There is so much said now about people being offended at Christianity because it is so dark and gloomy. But the real reason why man is offended at Christianity is that it would make of a man something so extraordinary that he is unable to get it into his head.
Imagine the mightiest Emperor that ever lived; and imagine some poor peasant, who would think himself fortunate if he could but once catch a glimpse of the Emperor, and would tell his children and grandchildren of this as the most important event of his life. Suppose that the Emperor were to send for this man, who had not supposed that the Emperor knew of his existence, and informed him that he wished to have him as a son-in-law. In all probability, the peasant, instead of being delighted, would be offended, since he would suppose that this could mean only that the Emperor wanted to make a fool of him! 
And now for Christianity! Christianity teaches that every man, say an ordinary man who would be quite proud of having once in his life talked with the King of Denmark, can talk with God any moment he wishes, and is sure to be heard by Him, that for this man's sake God came into the world to suffer and die. If anything would stun a man, surely it is this. Whoever has not the humble courage to believe it, must surely be offended by it.

LinK: http://elvis.rowan.edu/~kilroy/JEK/home.html   

Martin of Tours, bishop and theologian, 11 November 397

Ar
mistice Day (Veterans' Day, Remembrance Day), 
11 November 1918

Martin was born around 330 of pagan parents. His father was a soldier, who enlisted Martin in the army at the age of fifteen. One winter day he saw an ill-clad beggar at the gate of the city of Amiens. Martin had no money to give, but he cut his cloak in half and gave half to the beggar. (Paintings of the scene, such as that by El Greco, show Martin, even without the cloak, more warmly clad than the beggar, which rather misses the point.) In a dream that night, Martin saw Christ wearing the half-cloak. He had for some time considered becoming a Christian, and this ended his wavering. He was promptly baptized. At the end of his next military campaign, he asked to be released from the army, saying: "Hitherto I have faithfully served Caesar. Let me now serve Christ." He was accused of cowardice, and offered to stand unarmed between the contending armies. He was imprisoned, but released when peace was signed.

He became a disciple of Hilary of Poitiers, a chief opponent in the West of the Arians, who denied the full deity of Christ, and who had the favor of the emperor Constantius. Returning to his parents' home in Illyricum (Yugoslavia, approximately), he opposed the Arians with such effectiveness that he was publicly scourged and exiled. He was subsequently driven from Milan, and eventually returned to Gaul. There he founded the first monastary in Gaul, which lasted until the French Revolution.

In 371 he was elected bishop of Tours. His was a mainly pagan diocese, but his instruction and personal manner of life prevailed. In one instance, the pagan priests agreed to fell their idol, a large fir tree, if Martin would stand directly in the path of its fall. He did so, and it missed him very narrowly. When an officer of the Imperial Guard arrived with a batch of prisoners who were to be tortured and executed the next day, Martin intervened and secured their release.

In the year 384, the heretic (Gnostic) Priscillian and six companions had been condemned to death by the emperor Maximus. The bishops who had found them guilty in the ecclesiastical court pressed for their execution. Martin contended that the secular power had no authority to punish heresy, and that the excommunication by the bishops was an adequate sentence. In this he was upheld by Ambrose, Bishop of Milan. He refused to leave Treves until the emperor promised to reprieve them. No sooner was his back turned than the bishops persuaded the emperor to break his promise; Priscillian and his followers were executed. This was the first time that heresy was punished by death.

Martin was furious, and excommunicated the bishops responsible. But afterwards, he took them back into communion in exchange for a pardon from Maximus for certain men condemned to death, and for the emperor's promise to end the persecution of the remaining Priscillianists. He never felt easy in his mind about this concession, and thereafter avoided assmblies of bishops where he might encounter some of those concerned in this affair. He died on or about 11 November 397 (my sources differ) and his shrine at Tours became a sanctuary for those seeking justice.

The Feast of Martin, a soldier who fought bravely and faithfully in the service of an earthly sovereign, and then elisted in the service of Christ, is also the day of the Armistice which marked the end of the First World War. On it we remember those who have risked or lost their lives in what they perceived as the pursuit of justice and peace.

Seis grandes fracasos de la política exterior de Estados Unidos en la era posterior a la Guerra Fría


En la década de los noventa, funcionarios estadounidenses que posteriormente entrarían al servicio de George W. Bush en la Casa Blanca firmaron dos documentos programáticos breves pero muy importantes que, a partir de entonces, fueron la referencia de cualquier decisión importante de política exterior desde el año 2000 y, particularmente, desde el 11-S.

Uno de esos documentos es la Guía de Planificación de la Defensa para el periodo fiscal 1994-1999 (más comúnmente conocida como Doctrina Wolfowitz). Como su propio nombre indica, uno de los autores de este documento fue el secretario de defensa de George W. Bush, Paul Wolfowitz, que lo escribió junto a I. Lewis “Scooter” Libby, asesor del anterior vicepresidente Dick Cheney.

El otro documento fundamental, “A Clean Break: New Strategy for Securing the Realm” (Una ruptura limpia: nueva estrategia para asegurar el terreno), fue escrito en 1996 por el que fuera presidente del comité asesor sobre políticas de defensa con la Administración Bush: Richard Norman Perle.

Ambos escritos muestran un plan de acción bastante simplista pero totalmente inequívoco de la política exterior estadounidense en Oriente Próximo, países próximos a Rusia y Asia Oriental. El contenido de la Doctrina Wolfowitz fue filtrado a los medios y publicado por primera vez por el New York Times en 1992. Poco después, muchas de las amenazas específicas mencionadas en el documento fueron reescritas con un lenguaje más general. Cuando comparamos la versión oficial con la filtrada, la diferencia entre ambas sería la que separa “lo que dije frente a lo que quería decir”.

“A Clean Break”, por su parte, fue escrito en 1996 como un regalo para el Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien, al parecer, no quedó muy impresionado con el mismo en aquel momento. A pesar de ello, Estados Unidos ha puesto en marcha muchas de las recomendaciones del documento con independencia de quién estuviera al mando en Tel Aviv.

A pesar de que muchas de estas recomendaciones han sido implementadas, muy pocas han obtenido los resultados buscados.

A continuación resumimos los principales objetivos de dichos documentos seguidos de una valoración de su éxito o fracaso.

1. Cambio de régimen en el Irak de Saddam Hussein ("A Clean Break")

En muchos aspectos, este objetivo fue el éxito inicial más claro y el fracaso global más ostentoso.

En 1996, Richard Perle sugirió que el derrocamiento de Saddam Hussein favorecería los intereses de EE.UU. e Israel porque debilitaría a un Estado árabe grande y poderoso que tenía malas relaciones con Estados Unidos desde 1990 y un historial de malas relaciones con los diferentes regímenes de Tel Aviv. Aunque en 2003 una fuerza ilegal derrocó al presidente iraquí, lo que ocurrió a continuación no siguió el guion deseado por Perle.

"A Clean Break" sugería que el Irak pos-Saddam podría y debería estar gobernado por una dinastía hachemita que había sido previamente destronada en 1958. Perle proponía asimismo que Jordania, el último Estado hachemita que quedaba en el mundo árabe, podría colaborar con Israel y EE.UU. con el fin de lograr este objetivo. Y, lo que es más absurdo, Perle sugiere que una posible unión hachemita entre Jordania e Irak podría imponer una mayor lealtad a los seguidores de Hezbolá de Líbano que Irán.

La realidad no podría ser más diferente. Tras la invasión ilegal de Irak en 2003, la idea de restaurar la dinastía hachemita no volvió a ser mencionada en ningún foro serio, ya que era simplemente imposible de implementar. Ninguna de las principales facciones en disputa en Irak tenía la menor intención de restaurar una monarquía que fue destronada en 1958 por una revolución a la que muchos iraquíes siguen contemplando con orgullo patrio.

Irónicamente, el mayor baluarte árabe contra un resurgente Irán fue Saddam Hussein. En los años ochenta, los futuros neoconservadores ya se dieron cuenta, aunque aparentemente ignoraron lo que ya sabían en 1992.

Desde el derrocamiento y la ejecución violenta de Saddam Hussein, la mayoría chiita iraquí se ha juntado para apoyar a Irán política, militar y espiritualmente. Irak ha firmado recientemente un pacto militar defensivo con Irán y es sabido que muchas de las brigadas chiitas de voluntarios que combaten al ISIS en Irak han recibido entrenamiento y asesoramiento de especialistas iraníes.

Aunque gracias a las bases militares de EE.UU. en Irak, el ejército estadounidense está más cerca de Irán de lo que estaba antes de la invasión, de igual modo la influencia de Irán en el mundo árabe, especialmente en Irak, ha aumentado sustancialmente. En cualquier caso, la deseada guerra ilegal de “cambio de régimen” contra Irán probablemente nunca llegará a tener lugar por dos razones. La primera, que muchos en el Pentágono y en Washington son conscientes de que esa guerra sería un desastre absoluto para Estados Unidos. Y la segunda, que Irán tiene muchos socios internacionales influyentes con los que no contaba en los noventa, especialmente Rusia. Ni Rusia ni China tolerarían una guerra en Irán en 2017.

En este aspecto, Estados Unidos ha conseguido muy poco de lo que pretendía al derrocar a Saddam, aparte de debilitar a un Irak unido.

2. Contener a Rusia y a China evitando que se conviertan en superpotencias ("Doctrina Wolfowitz")

Esta política ha fracasado en todos los frentes. Desde el ascenso de George W. Bush, el primer defensor de la Casa Blanca de la "Doctrina Wolfowitz", Rusia y China han adquirido el estatus de superpotencias globales, echando por tierra el sueño unipolar de Wolfowitz y Libby.

El ascenso económico chino ha potenciado una posición más robusta de Pekín sobre asuntos globales. Ahora China defiende más enérgicamente sus reivindicaciones en el mar de la China Meridional, ha sido más hábil que Estados Unidos en la cuestión coreana, participa activamente en la construcción de la Nueva Ruta de la Seda (1), la iniciativa comercial de mayor alcance de la historia moderna y acaba de abrir su primera base militar en el extranjero.

Al mismo tiempo, el ejército de Liberación del Pueblo sigue adelante con su programa de modernización, convirtiéndose en una fuerza formidable a todos los propósitos y está tan preparado para la batalla como los de Estados Unidos y Rusia, países que durante la Guerra Fría contaban con fuerzas armadas muy superiores a la china.

Rusia, por su parte, también ha recuperado su estatus de superpotencia, echando por tierra los planes de Wolfowitz y Libby. No solo ha reforzado viejas alianzas, sino que actualmente es un socio o aliado importante de países que fueron sus adversarios o formaban parte de los países no alineados durante la Guerra Fría. Nos referimos a sus alianzas con China, Pakistán, Turquía, Irán, Filipinas y, cada vez más, Indonesia. Rusia también está acercando su relación con Corea del Norte e incluso con Japón.

El ejército ruso hace alarde de sus nuevos sistemas de defensa capaces de competir con los de EE.UU. y, en muchos casos, superarlos, por lo que la idea de que EE.UU. pudiera evitar que Rusia volviera a ser una superpotencia mundial o que China adquiera dicho estatus se ha convertido en algo absurdo.

3. Contener a Siria mediante Turquía y Jordania ("A Clean Break")

Durante algún tiempo, la administración Obama desarrolló este plan con cierto éxito. Aunque Jordania nunca desempeñó un papel sustancial en las guerras por delegación en Siria, aparte de proporcionar un corredor de transporte a la OTAN, Turquía sí contribuyó a debilitar la soberanía siria con sus fuerzas armadas y sus propios agentes delegados.

Aunque las relaciones entre Turquía y Siria son malas, también los son las de Turquía con el resto de sus “aliados” de la OTAN. Turquía ha suspendido su apoyo a grupos terroristas (de la oposición) en Siria, participa en el proceso de paz de Astana con los viejos aliados de Siria, Rusia e Irán, y está unido por múltiples lazos comerciales con Rusia, incluyendo la compra del sistema de defensa de misiles 2-400 fabricado por Rusia.

El resultado general de la participación turca en el conflicto sirio ha sido el fortalecimiento de las relaciones de Turquía con sus adversarios históricos, Rusia e Irán, lo que prácticamente ha coincidido con el fin de sus relaciones con la UE y un debilitamiento de sus relaciones con EE.UU.

Mientras tanto, la Siria baazista están ganando el conflicto y continúa tan comprometida con la causa palestina como siempre.

Lejos de haber sido “contenida”, Siria es ahora más admirada en el mundo que en cualquier momento de las últimas tres décadas.

4. Causar problemas a Rusia en sus fronteras ("Doctrina Wolfowitz")

El texto original de la "Doctrina Wolfowitz" disponía que Estados Unidos debiera trabajar para que lugares como Ucrania y Bielorrusia pasaran a entrar en la órbita económica y geopolítica de EE.UU, con “economías de mercado” y “democracias”.

El golpe de Estado orquestado por EE.UU. en 2014 contra el gobierno legítimo de Kiev fue una reacción automática de Estados Unidos cuando el presidente ucraniano Viktor Yanukovych rechazó un acuerdo de cooperación económica con la UE, alegando que la economía ucraniana no podía permitirse aislarse de Rusia.

Yanukovych fue destituido en un golpe de Estado violento y en su lugar se instaló un régimen neofascista proccidental. Pero este cambio no puede realmente considerarse como un éxito porque la violencia y la incompetencia del régimen de Kiev han hecho que Ucrania, un país cuyas fronteras siempre fueron dudosas, se fracture casi inevitablemente hasta convertirse en algo irreconocible.

Gran parte del Donbas se ha incorporado a las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, fuera del control de Kiev. En cuanto a Crimea, cuyas relaciones con Kiev eran aún más débiles, ha vuelto a unirse felizmente al resto de la Federación Rusa.

Al contemplar el golpe de Estado en Kiev, el presidente bielorruso Alexander Lukashenko prometió tomar medidas contra cualquier potencial alborotador y se mantiene como aliado, aunque dado a las rabietas, de Rusia.

La única parte de este elemento de la "Doctrina Wolfowitz" que no ha constituido un fracaso ha sido la escalada de armamentos en Europa Oriental, que ha sido posible porque Rusia no tiene interés en invadir Europa Oriental. La única reacción de Rusia ha sido robustecer sus defensas frente al rearme provocativo de Polonia y los Estados Bálticos.

5. Debilitar a Hezbolá ("A Clean Break")

En 2017, Hezbolá no solo es más popular que antes, sino que su poderío militar nunca había sido tan grande. El papel desempeñado por Hezbolá en combatir el terrorismo en Siria le ha ganado las alabanzas de otros grupos libaneses que anteriormente no lo veían con buenos ojos, así como de aquellos individuos de todo el mundo que pretenden construir una auténtica coalición antiterrorista.

El conflicto de Siria ha unido más de lo que nunca han estado Irán, Irak, Siria y sur del Líbano (el centro de poder de Hezbolá). En muchos aspectos, esto se debe a que han creado una causa común para combatir a grupos como al-Qaeda y el ISIS.

El 2006, Hezbolá ocasionó una gran derrota al ejército israelí en el sur del Líbano. Actualmente, Hezbolá es aún más fuerte y todo el mundo en Israel es consciente de ello.

Esto supone un tremendo fracaso en el objetivo de conseguir la “destrucción” de Hezbolá defendida por Richard Perle.

6. Hay que impedir el acceso de Corea del Norte a armas nucleares ("Doctrina Wolfowitz")

El hecho de que Corea del Norte acabe de realizar un ensayo de lo que se da por seguro que es una bomba de hidrógeno es una clara señal del fracaso de este objetivo fundamental de Wolfowitz y Libby.

Aparte de eso, aunque Rusia ha condenado las acciones provocativas por parte de Corea del Norte y de Estados Unidos en la península de Corea, el presidente ruso Vladimir Putin ha afirmado que Corea del Norte tiene el derecho a la autodefensa, algo aún más evidente una vez que este país ha sido testigo de la destrucción de Irak y de Libia, que no tenían armas capaces de prevenir una invasión estadounidense.
Rusia y China han tomado claramente la iniciativa en el asunto de Corea del Norte. Aparte de lanzar una desastrosa guerra en Corea del Norte, Estados Unidos tiene poco más que hacer para cambiar las realidades en Pyongyang.

Conclusión:

Lo que nos dice la lectura conjunta de estos análisis es que Estados Unidos sigue siendo muy capaz de comenzar guerras y prender conflictos en todo el mundo pero que, por otra parte, casi nunca es capaz de ganar estos conflictos o tan siquiera de alcanzar una mayoría de los objetivos que pretende.
Los dos documentos que más claramente muestran la política exterior de Estados Unidos en la era posterior a la Guerra Fría, la "Doctrina Wolfowitz" y “A Clean Break” han sido absolutos fracasos.

En muchos casos, Estados Unidos ha terminado por lograr el efecto contrario al buscado.

Estados Unidos cuenta con un enorme poder militar, pero si se evalúa su actuación estratégica, diplomática y geopolítica, su debilidad es notoria.

Nota del traductor:

(1) La Nueva Ruta de la Seda , o Puente Terrestre Euroasiático, es la ruta de transporte ferroviario para el movimiento de tren de mercancías y tren de pasajeros por tierra entre los puertos del Pacífico, en el Lejano Oriente ruso y chino y los puertos marítimos en Europa .



Leo the Great, Bishop of Rome, Doctor 10 November 461

Leo I (440-461) and Gregory I (590-604) are the only two bishops of Rome commonly called "the Great." Leo, at a time when the capital of the Empire had been moved to Constantinople, and the government even in Italy no longer had its headquarters at Rome, was the most important official in the city. To him fell such prosaic tasks as supervising the distribution of grain imports and reorganizing the municipal fire department. When Attila and the Huns invaded Italy in 452, he negotiated their withdrawal, and when Gaiseric (or Genseric) the Vandal captured Rome three years later, it was Leo who prevented the total destruction of the city. It is perhaps not surprising that the theory of papal supremacy gained much ground in his day.

In his day there were disgreements about the correct way to state the truth that Jesus Christ is both God and man. In 449 Leo wrote a letter (known as the Tome of Leo) to Bishop Flavian of Constantinople, in which he affirmed that Christ has two Natures in one Person. The letter was read in 451 by the Council of Chalcedon (the fourth Ecumenical Council), and judged by them to be sound doctrine. It contributed much to the creedal statements of that council.

Leo's influence on church government will naturally get mixed reviews. But for his defense of the belief that God was in Christ, reconciling the world unto himself, all Christians may thank God.
From a sermon by Leo the Great:
Although the universal Church of God is constituted of distinct orders of members, still, in spite of the many parts of its holy body, the Church subsists as an integral whole, just as the Apostle says: we are all one in Christ. . . For all, regenerated in Christ, are made kings by the sign of the cross; they are consecrated priests by the oil of the Holy Spirit, so that beyond the special service of our ministry as priests, all spiritual and mature Christians know that they are a royal race and are sharers in the office of the priesthood. For what is more king-like that to find yourself ruler over your body after having surrendered your soul to God? And what is more priestly than to promise the Lord a pure conscience and to offer him in love unblemished victims on the altar of one's heart?

La religión mató a Jesús

José M. Castillo S.

Es curioso (y llama la atención) el hecho de que la palabra "religión" (thrêskeia), en su significado obvio de "servicio sagrado a Dios", no se menciona en el Nuevo Testamento. La palabra "religión" aparece en la carta de Santiago (1, 26-27), pero para decir que "religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre es ésta: atender a huérfanos y viudas en su aflicción".

Como se ha dicho muy bien, el cristianismo, fundamentalmente, no exige un comportamiento cultual especial (W. Radl: Dic. Exeg. NT, vol. I, 1898). Por lo tanto, para el NT, la "religión" como culto sagrado, liturgia, ritual o conjunto de observancias o dogmas, no existe ni tiene presencia o razón de ser. Es un asunto del que no se habla. Ni se menciona una sola vez en todo el NT.

Pero no es esto lo más fuerte. Lo más grave y más decisivo, en este asunto tan fundamental, es que, si leemos y analizamos los evangelios con detención y atención, lo que en ellos encontramos es algo que, no sólo nos sorprende, sino que sobre todo nos desconcierta. Se trata del desconcierto, que nos produce, el hecho de que el conjunto de relatos sobre la vida y enseñanza de Jesús, que nos transmiten los evangelios, deja patente que la religión, como conjunto de leyes y rituales, templos, altares y sacerdotes, no soporta al Evangelio y, por eso mismo, es incompatible con el Evangelio.

Si algo hay claro - y repetido tantas veces en los evangelios - es que los "hombres de la religión" no aguantaron el Evangelio de Jesús. Y no lo aguantaron porque los hombres de la religión vieron, en el Evangelio de Jesús, un peligro, una amenaza de vida o muerte.
Como quedó patente en el Consejo Supremo (Sanedrín) cuando los dirigentes religiosos vieron que el proyecto de Jesús se centra en la defensa de la vida, como se vio evidente cuando Jesús le devolvió la vida a Lázaro (no es que lo "resucitó" para la "otra vida", sino que le hizo recuperar "esta vida"). Mientras que el proyecto de los hombres de la religión es defender y mantener su templo, sus ritos y normas, sus dignidades y privilegios, sus poderes sobre el pueblo (Jn 11, 47-53).

Esto explica por qué Jesús antepuso siempre la curación de enfermos, la cercanía a los pobres, a los pequeños, a los pecadores y a toda clase de personas despreciadas y rechazadas por los dirigentes religiosos. Todo esto es lo que privilegió Jesús incluso quebrantando las normas de la religión, enfrentándose a sus sacerdotes y actuando con violencia contra quienes utilizaban el templo como negocio, hasta convertirlo en una "cueva de bandidos".

Como es lógico, esta secuencia prolongada de enfrentamientos acabó como era previsible e inevitable, en aquella sociedad: la religión mató a Jesús. ¿Se puede decir más claro que la religión es incompatible con el Evangelio?

Pero, si esto es así, ¿cómo se explica que, en este momento y durante tantos siglos, la religión haya estado y esté más presente que el Evangelio en la Iglesia y en la sociedad?

La respuesta se comprende enseguida: la religión da poder, importancia, fama, en tanto que el Evangelio se vive desde la debilidad, lo marginal y lo excluido. Por eso la religión te hace vivir en la seguridad, mientras que el Evangelio (vivido de verdad) te obliga a vivir en la inseguridad.

Todo esto se fue haciendo vida en la Iglesia. Y por eso, en ella, se fue debilitando el Evangelio y se fue potenciando la religión. Ya en el s. III, el "clero" se separó y se sobrepuso a los "laicos". Y en el s. IV, con la "presunta" conversión de Constantino, la Iglesia recibió privilegios. Y a partir de Teodosio, en el 381, además de privilegios, también dinero. Los ricos comenzaron a entrar en la Iglesia en cantidades siempre crecientes, a menudo para cumplir con funciones de liderazgo en calidad de obispos y de escritores cristianos ("Padres de la Iglesia" y Teólogos). La Iglesia se organizó y se gestionó a partir de ricos y poderosos (Peter Brown, "Por el ojo de una aguja", pg. 1034).

Así, Europa quedó marcada por la "religión cristiana", pero muy alejada del "Evangelio de Jesús".

Por más extraño que parezca, ahora mismo estamos viviendo una oportunidad inesperada. La religión se difumina y se hunde. Es verdad que hay casos en los que la "política", el "nacionalismo", la "riqueza" pretenden suplir el vacío que deja la ausencia de religión (cf. Juan A. Estrada).

Pero es más fuerte y determinante el anhelo, el deseo de recuperar los valores que aporta el Evangelio: que haya vida, humanidad, felicidad para todos. Ni la política, ni la tecnología, ni la religión responden a este anhelo mundial, a este grito de la tierra, que cada día se hace más fuerte y más insistente. Es la voz del Papa Francisco, el gran líder mundial que ha surgido inesperadamente, tanto más patente cuanto más odiado por tantos clérigos (y sus monaguillos), que, lo mismo que los fariseos antiguos, no soportan el Evangelio. A ellos, les va muy bien con la religión.


Derechos y privilegios de varones en el sistema patriarcal


Los privilegios de los varones se basan en la falta de derechos de las mujeres. Cuando hablamos de privilegios, nos estamos refiriendo a identidades y problematizando como estas identidades se benefician de la explotación de otras identidades. Cuando negamos la existencia de privilegios estamos, en realidad, perpetuando y validando la opresión. Los privilegios son un conjunto de beneficios brindados a un determinado grupo social. El patriarcado como sistema social e histórico ha criado raíces profundas en nuestro proceso de cultura y relaciones de poder.

Este poder concedido a los privilegiados es ejercido por medio de una estructura social orgánicamente articulada que lo naturaliza y también impide que los privilegiados lo reconozcan. Los privilegiados entienden que todxs tenemos las mismas oportunidades de ascender a los derechos, ignorando su condición de institucionalmente y culturalmente protegido. Ejemplos concretos: un varón tiene el privilegio de ser respetado en el ambiente de trabajo sin ser acosado. Un varón tiene el privilegio de ser escuchado, no porque lo que él tenga a decir sea, necesariamente, más interesante que lo que diría una persona que se autoperciba mujer. La palabra y el espacio público siempre fueron negados a las mujeres.

Las mujeres tienen el derecho de hablar, pero la cultura patriarcal invalida su voz, la pone en condición de débil y desprovista de capacidad cognitiva. Al inicio de este año, el diputado polaco Janusz Korwin-Mikke al hablar en el parlamento europeo dijo que las mujeres sonmás débiles y menos inteligentes, para fundamentar su defensa que las mujeres deberían tener salarios menores que los varones. La lucha por la igualdad de derechos es un reclamo al sistema, pero individualmente también hay mucho que desandar si queremos pensar en un mundo sin opresión para las personas que se autoperciben como mujeres. Hablar sobre privilegios de forma honesta e intentando no sentirse amenazado por esto es el primer paso a ser dado por cualquier varón que tenga intenciones de sumarse a la lucha contra del sistema patriarcal.

En ejemplo nítido de esto, son las legislaciones respecto del porcentaje de representación de mujeres en los parlamentos. Se legisla una igualdad de representación, actualmente en debate, por la histórica mayoría de varones. Muchos varones tienen la postura de no tener privilegios o ser quienes son perjudicados en este sistema. La mención de los días por maternidad o paternidad indicando el beneficio de las mujeres que deciden procrear, es otro privilegio de los varones. El estado a partir de la legislación, sostiene roles de géneros. La mujer es quien debe encargarse del cuidado de niñxs.

La jerarquización de la sociedad

El silencio y la negación son las principales causas que no permiten advertir los privilegios.La dirigencia en los partidos políticos se encuentra representada ampliamente por varones. En la convocatoria al para nacional de mujeres del 8 de marzo de PTS, se menciona solo un nombre y es el de un varón. El actual gobierno nacional tiene una amplia mayoría de varones, el lugar de la mujer es la representación simbólica como la vicepresidenta y desarrollo social.

Hablar de igualdad de oportunidades es una forma de no hablar de privilegios, sosteniendo y profundizando la meritocracia. Argentina se ubica en el segundo lugar sobre desigualdad de género a nivel latinoamericano. La brecha salarial entre lo que cobra un varón y una mujer ante el mismo trabajo es del 32%. La diferencia salarial por género promedio a nivel mundial es del 25%. Trabajar es un derecho, no obstante, que los varones cobren más que las mujeres es un privilegio.

La selección de fútbol danesa de mujeres en 2017 durante meses negoció con DBU (Federación de fútbol danesa) un incremento de sueldo. La exigencia fue cobrar lo mismo que los jugadores varones, la respuesta de la federación fue negativa. Frente a esta situación, la selección de fútbol de varones decidió donar parte sus sueldos y con la diferencia igualar los salarios con la selección de mujeres. El comunicado emitido por la selección de varones inicia de la siguiente forma, “Las mujeres no pueden tener menos derechos que nosotros por el simple hecho de ser mujeres”, y continúa “Es por eso que nos ofrecemos a reducir 500.000 coronas al año de nuestro sueldo para que la DBU se la dé a la selección femenina”.

Varones antipatriarcales y varones feministas

El oxímoron de estos movimientos de varones resulta de mucha nitidez para advertir los privilegios. Los varones autodenominados feministas, se apropian de una palabra que no les corresponde.

El feminismo es la lucha de las mujeres contra el sistema heteropatriarcal. El privilegio reside en los varones queriendo ser protagonistas de una lucha que no es la de ellos, creyendo que son importantes sus aportes y diciendo que es feminista y que no. Los varones antipatriarcales, algo similar a los varones feministas, sin la reflexión que en el devenir varón cis se es patriarcal.

Pensando en la lucha de las mujeres, nosotras desde Virginia Bolten nos preguntamos ¿Hay forma de abolir el sistema heteropatriarcal sin que los varones rechacen privilegios?.