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Guatemala: 10 años de primavera y 60 de involución invernal

José Steinsleger
www.jornada.unam.mx/180614

Contaba Luis Cardoza y Aragón que poco antes de la invasión yanqui a Guatemala (junio de 1954), junto con otros compatriotas y el embajador en México, Roberto Alvarado Fuentes, se entrevistó con el general Lázaro Cárdenas en Uruapan con el fin de pedirle apoyo directo a su país.

El señor Cárdenas me hizo dos preguntas sabias, dijo el poeta. La primera: “¿Está su presidente Arbenz decidido a luchar? Y contesté: ‘Sí, señor general. Si esa no fuera mi convicción yo no estaría con usted’”.

La segunda: “¿Tiene el señor presidente Arbenz el apoyo de su pueblo? Y le respondí de igual manera: ‘Si no tuviera la convicción de que el coronel Arbenz, nuestro presidente democrático, no tuviera ese apoyo popular, yo no estaría con usted, señor general’”. Cárdenas cumplió. Un par de meses después, en agosto, ambos volvieron a encontrarse en un banquete con motivo del 70 natalicio del escritor Rómulo Gallegos. El poeta escribió: “Ahí el general Cárdenas me dio un abrazo (yo estaba muy avergonzado, muy apenado), y me dice: ‘Nos fallaron’”.

El primer planteamiento crítico que se hizo de la invasión y el proceso de Guatemala corrió a cargo de Cardoza y Aragón ( La revolución guatemalteca, 1955). Luego aparecieron testimonios y análisis de Guillermo Torriello (el canciller de la dignidad), Manuel Galich, José Luis Balcárcel y otros, hasta rematar en un formidable ensayo que, a modo de mural escrito, publicó el sociólogo Edelberto Torres Rivas en el tomo segundo de América Latina: historia de medio siglo (Ed. Siglo XXI, México, 1981).

No obstante, el pensamiento crítico y la creación literaria jamás pudieron dimensionar aquel trágico derrumbe sin lucha de 1954. Una frustración que el poeta Carlos Illescas calificó de “…el mayor desastre que el pueblo de Guatemala haya sufrido en su historia moderna”.

Indiscutiblemente, el pueblo chapín siguió luchando y afrontando desastres aún mayores. Sin embargo, en términos cualitativos, aquel desastre se mantiene vigente; ya después de 1954 Guatemala no volvió a levantarse como una sociedad medianamente justa, soberana, democrática.

¿Qué falló? Del accionar de las oligarquías y el enemigo común de los pueblos latinoamericanos, poco resta por averiguarse. Se sabe todo, o casi todo, y lo fundamental: el castigo ejemplar del imperialismo por haber tratado el gobierno de Arbenz de expropiar tierras de la United Fruit Company. “…Y no olvidemos que donde un dólar es tocado aparecen quinientas bayonetas” (Illescas).

¿Qué pasó entonces? ¿Faltó, acaso, solidez política y conciencia en las filas de la revolución guatemalteca? Los hechos indican que el pueblo acudió al llamado de Arbenz para tomar a las armas y frenar la invasión. Y que los jefes militares se negaron a entregar las llaves de los arsenales. Esto es lo sabido. En cambio, y a no ser trascendidos y opiniones, de lo acontecido entre los dirigentes de la revolución poco y nada se sabe.

En la décima reunión de cancilleres de la OEA (Caracas, 14 de marzo de 1954), el canciller Guillermo Torriello jugó un papel demoledor desmintiendo, una a una, las acusaciones del secretario de Estado Foster Dulles, quien fuera de agenda exigió que se incluyera el punto Intervención del comunismo internacional en las repúblicas americanas.

Frente a Torriello (asesorado por Miguel Ángel Asturias), Dulles se descontroló quebrando un lápiz que siempre tenía entre las manos, y lo arrojó fuera del sitial. No era para menos. Torriello había citado al propio presidente Dwight Eisenhower, al decir: El derecho de cualquier nación a formar un gobierno y un sistema económico de su propia selección es inalienable. El intento de cualquier nación de dictar a otras naciones su forma de gobierno es indefendible (16/4/53).

La invasión mercenaria de la CIA (¡llamada Ejército de Liberación por los medios gringos y la Sociedad Interamericana de Prensa!) tuvo lugar el 18 de junio. El 27 Arbenz renunció, y en la tarde de aquel día infausto el embajador John E. Peurifoy citó a los corresponsales vestido con camisa caqui, luciendo barba de 72 horas y con pistola texana a la cintura.

“¡Jacobo, knock out!”, exclamó Peurifoy. Mientras en el aeropuerto los esbirros humillaban públicamente al presidente, obligándolo a desnudarse frente a las cámaras poco antes de abordar el avión a México, junto con su familia. Al año siguiente, en Argentina, Asturias publicó un breve artículo que, a la distancia, podría servir de orientación para lo que hoy acontece en la Venezuela bolivariana:


Miles y miles de informaciones tendenciosas, reproducidas por cientos y cientos de periódicos en el mundo y Europa, televisadas, cinematografiadas, en una campaña sin precedentes. El fin de este grito casi universal contra Guatemala no era otro que el de llevar al plano internacional, a la categoría de problema continental y casi mundial, los simples pasos de liberación económica de un país pequeño contra el imperio del banano.

Narciso ante el espejo

www.elpais.es/270614

Cristiano Ronaldo sí batió un récord histórico en este Mundial: es el jugador con más peinados por partido. Un corte de pelo para cada encuentro.

Como el gran delantero que es, el portugués ha ido adaptando su estrategia capilar para cada momento. Ante la poderosa Alemania, se mostró prudente y conservador: llevaba el corte básico de inspiración Sergio Ramos que ha marcado tendencia en esta Copa. Desde Uruguay hasta Ghana, de Dani Alves a Arturo Vidal, las estrellas se han dejado seducir por el concepto cabeza de pincel: rapado alrededor del cráneo con apertura superior, en variante cresta a lo Balotelli o con pelea de gatos tipo Neymar. La opción Cristiano Ronaldo incorporaba hectolitros de gel hasta conseguir un efecto rizo, arriesgado y a la vez fresco.

Lamentablemente, no funcionó. Los portugueses perdieron por 4 a 0.

Ante Estados Unidos la consigna era sorprender o morir. CR7 comprendió que debía ofrecer algo inesperado, que hiciese olvidar el pasado, que transmitiese un mensaje de renovación. Incrustó en un lado de su cabeza una audaz marca de relámpago con reminiscencias a la Z del Zorro, aerodinámica y con un punto épico. El objetivo era confundir al rival con su rabioso mensaje estético.

La Z —o V según se vea— causó furor en las redes sociales. Las masas se pronunciaron a favor o en contra. El público ensayó todo tipo de interpretaciones. La madre de un niño enfermo tuvo que desmentir públicamente que el peinado se debiese a razones humanitarias. Algunos medios de comunicación especularon con que la marca prefiguraba la jugada del segundo gol portugués en el partido. Pero los resultados no alcanzaron. El partido se saldó con un empate, quizá debido al efecto compensatorio de la pelambrera rastafari de Kyle Beckerman.
Finalmente, ante Ghana, Ronaldo ensayó una nueva ofensiva: la vuelta a las raíces, pero radicalizadas, profundizando el rapado hasta eliminar la marca del zorro y añadiendo cremas y gominas para construir una estructura de flequillo poderoso, con tintes Santiago Calatrava.

Y bueno, ya sabemos lo que pasó.

Cristiano Ronaldo no sólo ha diseñado profundamente sus cortes de pelo. Cada gesto suyo ante la cámara parece entrenado durante horas de agotador trabajo ante el espejo. Si algo le sale bien, luce como un comercial de dentífrico. Si sufre una injusticia del árbitro, como uno de hemorroides. Puede celebrar un gol haciendo de orangután, para exhibir su musculatura. Se atreve a declarar sin ruborizarse que el mundo lo envidia por ser “rico, guapo y buen jugador”.

Cuando Mourinho dice barbaridades en público, sabemos que juega un papel fríamente medido para quitar presión a los jugadores. En cambio, Ronaldo carece de esa capacidad de cálculo. Él lo piensa de verdad. Está obsesionado consigo mismo y su aspecto, mucho más que un actor de Hollywood. Por Dios, es el único futbolista que se hace fotos para la portada de Vogue con una modelo profesional... ¡Y el que sale desnudo es él!

Su narcisismo es en parte culpable de que haya llegado en malas condiciones al Mundial. Mientras Messi jugó la Liga con calma, reservándose para el último gran reto de su carrera, el portugués ha jugado la Liga y la Champions hasta el final, forzándose en cada segundo, sin ahorrar energías, con ganas de ser un héroe en cada partido. En Brasil, el agotamiento le ha pasado factura. Y él no hace mucho por ayudar. Su exagerada musculatura pectoral puede estar volviéndolo más lento, pero mantiene su adicción a las pesas. Él quiere un cuerpo que se vea así.

La mayor víctima de su obsesión consigo mismo es su equipo. Ronaldo piensa que si está mal, el mundo está mal. En consecuencia, se ha dedicado a minar la moral de los suyos de pura rabia. Tras el partido con Estados Unidos, declaró en público que Portugal no era favorito, palabras que deprimieron al resto de la plantilla. Tampoco gustó a los portugueses que se atribuyese en exclusiva el mérito por la clasificación de su país a Brasil, despreciando el trabajo de los demás. Y durante la derrota ante Alemania, sus gestos de desprecio no estaban dirigidos al rival, sino a sus propios compañeros.

Puedo imaginarme cómo estarían los ánimos en el vestuario, con esta estrella que insulta a todos los demás mientras se preocupa maniáticamente por la salud de su cabello. Significativamente, su único gol no fue producto de un pase sino de un rebote. Y tras convertirlo, nadie corrió a saludarlo.

El fútbol es un trabajo de equipo. Puedes ganar sin tener al mejor delantero del mundo. Pero no puedes si tu equipo no se entiende. El entrenador de Alemania basó su estrategia ante Portugal precisamente en Ronaldo y Nani, que suben para atacar... Pero luego no bajan. Por los espacios a sus espaldas se colaron cuatro goles. Aunque Cristiano mejoró en los siguientes partidos, este ha sido su peor Mundial. Mientras Neymar y Messi brillan y marcan, él ha estado pobre en un equipo pobre. Y para la próxima Copa, ya tendrá más de 30 años.

La mitología griega cuenta que Narciso, un joven que había despreciado el amor de los demás, se enamoró de sí mismo al ver su reflejo en un río. Quedó tan embobado que quiso acercarse para besar la imagen. Y al hacerlo, cayó al agua y se ahogó. A Cristiano Ronaldo lo amenaza el espejo. Y cuando se ahoga, arrastra con él a todo un equipo.


AVINA y los mapuches chilenos: el saqueo continúa

www.ecoporta.net/070614

Un breve recordatorio para situarnos.

AVINA es una fundación fundada por Stephen Schmidheiny, heredero del criminal negocio del amianto en el mundo (que abandonó cerca del año 2000, cuando el barco de esta industria hacía aguas), por cuyos inmensos beneficios acumulados durante todo el siglo XX, a precio de sangre, necesitó crear en 1994 la fundación filantrópica a que nos referimos para intentar lavar su imagen.

Su relación (de la fundación y de su benefactor) con el pueblo indígena mapuche se produce cuando en la época en que gobierna en Chile otro criminal, el general Pinochet, se aprovecha de la ley 701 para comprar a precio de saldo 120.000 has de bosque primitivo, parte del cual es reclamado desde entonces por los mapuches como territorios ancestrales propios.

La situación forestal en Chile

Los bosques de Chile cubren una superficie de 15.637.233 hectáreas, lo que representa el 20,7% de la superficie del territorio nacional. De dicha cifra, 13.430.603 hectáreas (85,9%) corresponden a bosque nativo, esto es un 18,4% del territorio chileno, aproximadamente, mientras que un 3,1%, es decir 2,7 millones de hectáreas, corresponden a plantaciones forestales.

La Región del Biobío, la Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, que corresponden al territorio ancestral del pueblo mapuche, constituyen zonas de importante presencia de bosques nativos y poseen la mayor concentración de plantaciones forestales, con un total de 1.559.185 hectáreas.

Tres son los grupos empresariales que monopolizan el mercado forestal en Chile, Forestal Arauco, Forestal Mininco (filial del grupo CMPC) y MASISA, que percibieron el 76,9% de las ganancias de las exportaciones del sector forestal en el año 2010, siguiendo una tendencia que se ha mantenido constante desde sus inicios. La denominada MASISA (junto a la Forestal Terranova y Millalemu) es la que pertenece a Schmidheiny /AVINA.

MASISA, los mapuches y los bosques chilenos

En la etapa de la dictadura militar de Pinochet, aprovechando la ley 701 de 1974, que privatizó el sector estatal, Stephan Schmidheiny compró, en muy buenas condiciones, 120.000 has de tierras que los mapuches reclaman como suyas. Así lo manifestó el representante de la organización mapuche Consejo de todas las Tierras, en la sesión consultiva organizada por el Alto Comisionado de NNUU de Derechos Humanos, en diciembre del 2007, que añade que “se trataba de un caso de tierras que la reforma agraria había devuelto a los mapuches y que la dictadura privatizó y después vendió a forestales extranjeras”.

Con tal motivo denunció que el acuerdo alcanzado en 1999 con la empresa Terranova (hoy Masisa) del citado empresario suizo, lo había roto la empresa, que además pidió protección policial para las tierras en disputa. El acuerdo consistía en dejar a la empresa explotar el bosque, y una vez sacada la madera dejar a los mapuches el usufructo, mientras éstos obtenían subsidios del Estado para recuperar sus tierras ancestrales, tal como prevén las leyes chilenas.

Asimismo, la empresa Terranova estuvo implicada en 1991, en la región décima de Chile, en un proyecto que según los afectados significaba “ la corta a tala rasa de 23 mil hectáreas de bosque nativo del tipo siempreverde y la posterior plantación de eucaliptos en su lugar” (Revista chilena Ambiente y Sociedad agosto de 1991, p. 71). Y en junio de 2007 vuelven a repetirse las denuncias de tala de bosque nativo, en la novena región, para su sustitución por pino por parte de, entre otras, por empresas vinculadas a Masisa (mapuexpress 18.6.2007).

Según el informe de octubre del 2002 de Qualifor- institución encargada por el FSC para la certificación de forestales- la Forestal Millalemu aplicó tóxicos, que están prohibidos no solamente por el FSC sino también por OMS. No sólo se constata la falta de cuidado al suelo, sino también que los conflictos territoriales con 11 comunidades aún no están resueltos...” “Forestal Millalemu realiza con la Genfor SA los primeros experimentos con pinos transgénicos en Chile, sin cualquier control”.
Igualmente, el Informe de valorización de Masisa, por Inversiones Security, de Noviembre 2007, declaró que esta empresa “es el principal productor de tableros en Latinoamérica con una capacidad de producción de 2,6 millones de m3 anuales. Su patrimonio forestal es de 374.505 has, en diciembre de 2006, de las cuales 212.347 son de pino, 28.084 de eucaliptos y 986 de pino Oregón. El total de plantaciones es de 241.417 has. El principal accionista de Masisa es el Grupo Nueva, que posee directamente el 31,1% de las acciones, e indirectamente a través de Inversiones Forestales Los Andes (22,2% de la propiedad) totalizando el 53,3% de las acciones. El volumen de negocio es de 1.000 millones de $ en 2007”.

En un informe emitido por la Universidad Austral chilena, en 2006, se confirma que la muerte del marisco de la zona se debe, entre otras causas, a los pesticidas usados por las forestales entre las que se encuentra Masisa, confirmando la denuncia de los productores gremiales.

El último episodio de confrontación ha tenido lugar el 23 febrero de 2013. En ese día la Comunidad mapuche de Loncoche- en la región de la Araucaria- denuncia que Masisa está destruyendo un sitio ceremonial, de significación cultural para el pueblo mapuche.

Schmidheiny, aunque va predicando el capitalismo sustentable y responsable socialmente, en su propio predio es altamente tóxico.

Masisa, GrupoNueva, Avina y Stephan Schmidheiny

Como estamos viendo, todos estos nombres aparecen interrelacionados: Stephan Schmidheiny (SS) compra bosques baratos (gracias a Pinochet) a nombre de MASISA y ésta pertenece al GrupoNueva. ¿Y Avina?

Avina es fundada por SS en 1994, pero en 2003 se lanza al mundo en Costa Rica. En un solemne acto en la en la Escuela de Negocios INCAE (que patrocina y financia SS), y ante la presencia de 200 invitados seleccionados de todo el mundo, SS anuncia la creación de una nueva entidad, Viva Trust, encargada de administrar los beneficios de tres empresas de SS englobadas en el GrupoNueva, que tienen un valor aproximado de mil millones de dólares, para financiar las actividades de la fundación Avina. Todo muy complicado pero así es como opera del capitalismo mundial. Un esquema nos permitirá visualizar este tinglado:

Las tres empresas de la base constituyen el GrupoNueva, cuyos flujos de beneficios pasan a Viva Trust y de aquí se trasladan a Avina. El que manda es SS. El capital originario que nutre a las empresas procede del criminal negocio del amianto en el mundo. Como se dice oficialmente: “el fideicomiso, llamado VIVA porque plasma la Visión y los Valores de Schmidheiny -y que será administrado desde San José de Costa Rica- establece que los dividendos pagados por el GrupoNueva se destinarán a financiar las actividades de la Fundación AVINA, que apoya iniciativas de líderes sociales en Latinoamérica y la península Ibérica” .

Los personajes que validan el acto de constitución de este tinglado se pueden ver en la siguiente foto, hecha con tal motivo.

Como se dice en el esquema explicativo anterior, las tres empresas cuyos beneficios están destinados a financiar AVINA han sido en gran parte vendidas a los cuatro y diez años respectivamente de constituirse el Trust, cuando eran empresas rentables.

En 2007, Viva Trust vende dos de esas empresas: Amanco a Mexichem (una gran empresa mexicana) y Plycem a Mexalit (que pertenece al grupo de Mexichen ), empresa que sigue trabajando con amianto en México. En 2014, MASISA vende 62.0000 has a la empresa americana Hancock Natural Resource.

Han dejado a Avina sin apenas financiación. ¿Qué ha pasado? ¿A dónde habrá ido a parar el dinero de las ventas de estas empresas rentables de cuyas acciones iba a nutrirse Avina para sus devaneos? Posiblemente estén en puestas a buen recaudo, pues en tratándose SS de un magnate suizo que ha sido por algún tiempo directivo de la UBS, la mayor concentración financiera del mundo, no le resultará difícil. La opacidad y el misterio están asegurados, pero es evidente que Avina se está autodesmantelando. En España solo quedan los restos de la estrecha colaboración que hubo durante más de diez años con Víctor Viñuales y la fundación zaragozana ECODES.

Al magnate del amianto, después de estar condenado a 18 años de cárcel por un tribunal de Turín, se le acumulan tantos juicios en contra –Suiza, Italia, Nicaragua, etc.- que ya la máscara filantrópica no le sirve; además, los movimientos alternativos a los que iba dirigida su artillería han sido resueltamente advertidos de quién es Avina (y Ashoka, su fraternal acompañante) y su penetración en los mismos se antoja cada vez más dificultosa.

Los mapuches

En un discurso del pasado 21 mayo, la presidenta chilena Bachelet afirmaba que hay que apoyar a los bosques, pilar importante para la economía chilena, con inversiones que sean social y medioambientalmente sustentables, y para ello se proponía prorrogar el decreto ley 701 ya mencionada. Esto implica que los gastos de plantaciones forestales cuentan con una bonificación estatal del 50% para los grandes propietarios (que ya hemos visto que son tres empresas).

Aparte de confundir las plantaciones forestales con los bosques, la situación del pueblo mapuche no resulta beneficiada. En el trabajo del Observatorio Ciudadano IWGIA, arriba mencionado, sobre el pueblo mapuche y los recursos forestales en Chile, se preguntan los autores si un enfoque de derechos indígenas es compatible con el actual modelo forestal, y al parecer la única conclusión acertada es la negativa.

Porque: “Se observa la criminalización de los comuneros y líderes que han ocupado predios en conflicto, a través de la tipificación de dichas conductas como delitos. Ello ha permitido iniciar procesos judiciales e imputar a las organizaciones indígenas, comunidades, miembros y líderes, la comisión de delitos específicos que han concluido con su encarcelamiento y denostación ante la opinión pública.

“En la relación Estado, empresas forestales y pueblos indígenas, han sido proscritos los derechos indígenas: tales como el derecho a establecer sus prioridades en materia de desarrollo; el derecho a ejercer control sobre sus territorios y los recursos necesarios para asegurar su existencia colectiva, acorde a su propio proyecto civilizatorio; el derecho a mantener su cultura y consecuencialmente su sistema de vida y costumbre; el derecho de consulta y participación en la toma de decisiones de aquellos asuntos que le afectan directamente; el derecho a participar de los beneficios de las explotaciones que se ejecuten en sus territorios ancestrales; el derecho a la propiedad y posesión de sus tierras; el derecho a la integridad del hábitat que conforma sus territorios.

Tampoco se han cautelado los derechos económicos, sociales y culturales de los pueblos indígenas, pues la evidencia nos muestra las condiciones de empobrecimiento que viven las comunidades indígenas aledañas a las plantaciones forestales.

En los hechos se observan: violaciones al derecho a la vida y salud generadas como consecuencia de la contaminación de las aguas y los suelos por el uso masivo de pesticidas; al derecho al trabajo, como consecuencia de la imposibilidad de de mantener las economías indígenas asfixiadas por las plantaciones forestales; y, finalmente, el derecho a la vivienda, amenazado por las malas condiciones ambientales y los riesgos permanentes de incendios forestales. La situación descrita es insostenible y exige un cambio radical en la relación entre estos actores, que se sustente en el pleno respeto de los derechos humanos”.

La conclusión obvia que cabe sacar de estas indagaciones es la que formulaba el Grupo argentino de Reflexión Rural (GRR) cuando afirmaba, con motivo de la reunión de Cancún en 2010, sobre cambio climático, en la que rechazaron a Avina de la cumbre alternativa, que: “fundaciones como Avina y Ashoka son el enemigo de la Tierra Madre y de las poblaciones oprimidas”.


Realidades e ilusiones del segundo gobierno del FMLN

Roberto Pineda
www.alainet.org/300514

El comienzo de un segundo gobierno del FMLN este próximo 1 de junio, genera diversas interrogantes y desafíos, de algunos los cuales únicamente encontraremos las respuestas a medida que el proceso avance. No obstante esto, para el movimiento popular es crucial definir los indicadores que marcarán el rumbo y darles seguimiento, en el marco del inicio de una aguda pelea por la agenda del país, en la cual la izquierda representada en el FMLN mantiene hasta hoy la iniciativa estratégica, en una compleja dinámica de realidades e ilusiones, de hechos y apuestas, de fuerzas e intereses. 

Es una pelea en la cual influyen aspectos internos y del entorno internacional. Es una pelea que se mide por la fuerza y la visión estratégica de cada contrincante, en su definida calidad de enemigo social y no de adversario electoral. Es una pelea con profundas raíces de enfrentamiento de proyectos históricos antagónicos.

A continuación abordamos algunas de estas interrogantes y las respuestas dadas por cada fuerza social a partir de sus intereses de clase. Iniciamos con una valoración sobre la marcha del 1 de mayo.

La CUSS y el Primero de mayo de 2014

El surgimiento de una nueva instancia de coordinación del movimiento popular, social y sindical, a partir de este 1 de mayo, la Coordinadora Unitaria Social y Sindical, CUSS, de la cual participamos como Comunidades de Fe y Vida, COFEVI, de llegar a consolidarse (lo cual no es fácil por las desconfianzas existentes) constituye un importante avance en general, en el camino a la unificación de los sectores populares.

Y en particular, para exigir reivindicaciones socio-económicas a la vez que se respalda políticamente al segundo gobierno del FMLN. Ojalá que este respaldo de la CUSS no sea incondicional y tenga como guía fundamental incidir para que la agenda de país priorice la defensa de los intereses de los trabajadores.

El 1 de mayo explica al 1 de junio. Es el peso político del movimiento social y popular que respalda al FMLN y que se expresa en las calles cada 1 de mayo, lo que le permite continuar derrotando a la derecha en general y a ARENA en particular. Son esas decenas de miles de personas organizadas junto con la maquinaria electoral del FMLN el ejército político del actual proceso.

Pero la realidad es que es un movimiento sindical y popular altamente desmovilizado, ideológica y políticamente. Ese despliegue de fuerza popular del 1 de mayo podría ser mayor y es más una celebración pero ha dejado de ser un pronunciamiento de indignación ante la injusticia del capitalismo, ha perdido desde hace varios años, su naturaleza subversiva proletaria de exigir el avance social, de ser voz de revolución, de socialismo.

Recuperar ese espíritu rebelde para poder así incidir en este nuevo momento que se abre el 1 de junio es fundamental. Una contribución importante del movimiento obrero y popular debe ser la crítica fraternal a su propio gobierno. Combinar el respaldo con la crítica. Lo peor que puede pasarnos  es  convertirnos  en un incondicional equipo de aplausos. Lo peor que puede pasarnos es dejar de luchar y permitir la pax del imperio.

Y entre las nuevas ventanas que hay que abrir de esta nueva casa está la de entender que hay un desplazamiento de la oligarquía como el sector hegemónico del Estado y de la Economía, por lo que la contradicción principal pasa a ser entre los sectores populares y las corporaciones transnacionales, dueñas de la banca, de la energía, de las telecomunicaciones y pujando por apoderarse del agua, de la educación, de la salud, de la seguridad social. Son los nuevos dueños y buscan nuevos empleados. Y aunque no controlan, sí tienen presencia en este segundo gobierno.

Las ultimas pinceladas del presidente Funes: confrontativo con la oligarquía pero complaciente con el imperio.

El presidente Mauricio Funes representa en el siglo XX-XXI, el mayor enfrentamiento desde el presidente Gerardo Barrios entre el Estado y la oligarquía, y este es un mérito histórico indiscutible. Se merece una estatua y poemas. El presidente Funes se plantó y bien plantado frente a la ANEP y FUSADES. En esto respondió al enérgico llamado de Monseñor Romero.

Pero por otra parte, no afectó sino que fortaleció la esencia del modelo neoliberal y promovió la transnacionalización del capital, y se transformó en un gobierno dócil,  sumiso ante los dictados de Washington. En esto no respondió al antiimperialismo de Monseñor Romero. Por cierto su última apuesta fue la de ceder, desde la SIGET, un canal de televisión a un magnate mexicano, siempre en la ruta de confrontar, de disputarle espacios a la oligarquía, de buscar alianzas con las transnacionales para sus patrocinadores.

Fue un presidente que amplió  los subsidios y los programas sociales, es otro mérito. Bien ganado. Y  su última batalla de guerrero por la justicia, fue memorable, inolvidable, logró humillar y convertir en prófugo de la justicia a un ex presidente arenero, a Francisco Flores, al padre de la dolarización. Y la oligarquía no perdona ni olvida a sus enemigos. Pero el pueblo tampoco.

Los desafíos del segundo gobierno del FMLN

1.         “Respetar” o sustituir el modelo económico neoliberal

Desmontar el modelo económico neoliberal debería de ser una de las tareas principales de este segundo gobierno. Es urgente que el estado recupere su papel y se sustituya este modelo nefasto que nos impuso la dolarización y las privatizaciones. Pero por otro lado se escuchan discursos basados en la trillada tesis del “rebalse económico.” Se nos dice que lo fundamental es el crecimiento de la economía.

Primero hay que crecer para que después podamos repartir repiten algunos futuros funcionarios asemejándose a los flamantes funcionarios del primer gobierno arenero de Cristiani en 1989. Pareciera que han estudiado en la Escuela Superior de Economía y Negocios, ESEN. Hay que apretarse el cinturón hoy para que mañana vivamos en la abundancia predicaban antes los sacerdotes del neoliberalismo, del Banco Mundial y del FMI. Es una falacia. La realidad fue que crecieron sus empresas pero nunca repartieron.

La realidad es que este modelo neoliberal lleva en su matriz un chip que bloquea toda posibilidad de redistribución de la renta. Esta ideado para reproducir desigualdad. Es un modelo nefasto. No es un instrumento neutral. Es una navaja diseñada para cortar, para sacar plusvalía y de la absoluta. La  ilusión es pretender que este es el camino para el desarrollo. Será el camino pero de las corporaciones transnacionales, incluso de la oligarquía y no de los intereses populares.

Una economía dolarizada no debería ser parte de los ocho compromisos en defensa del sistema asumidos por este segundo gobierno del FMLN. Ver “Respeto a sistema monetario.” (Manifiesto a la Nación de la Fórmula Presidencial del FMLN. 18 de febrero de 2014).

2.         Las alianzas internacionales: Alianza del Pacífico o Alba; Fomilenio II o Petrocaribe.

Dime con quién te alías y te diré quién eres. Pretender mantenerse al margen de la disputa existente entre la Alianza del Pacífico y Alba no es realista. La estrategia agresiva del gobierno de Obama contra el gobierno de Maduro obligará tarde o temprano a asumir una posición. Ojalá que esta no sea la de apoyar al “aliado estratégico” alegando la presencia de una tercera parte de nuestra población en territorio del imperio.

La realidad es que existe una fuerte disputa por quién define la agenda de cooperación. Y esto está vinculado a la definición del modelo de desarrollo que buscamos. ¿Cuál es la apuesta de país? ¿Será acaso convertirnos en un enclave turístico mediante la construcción de hoteles en nuestra costa?  ¿O le apostamos a la agricultura? ¿A los servicios? ¿A la maquila? ¿A la industria?

La obediencia o la dignidad frente al imperio y sus centros financieros es el dilema. La realidad es el proceso de aprobación del II Fomilenio y la voluntad de aceptar las condiciones impuestas por los “bondadosos” donantes. La ilusión parece ser la de  pensar en independencia y soberanía.

3. ¿Es posible en El Salvador la unidad nacional?

La realidad es que la sociedad salvadoreña es una sociedad altamente polarizada en la que la mayoría de la población vive en situación de extrema pobreza mientras que una minoría oligárquica controla la riqueza el país. La realidad es que los intereses de estos dos sectores son antagónicos ya que pretender buscar la armonía entre las clases explotadoras y explotadas es un discurso ilusorio.

El discurso de la búsqueda de la estabilidad social y de la “gobernabilidad” al final únicamente beneficia a los sectores poderosos, ya que les permite desarrollar sus negocios en tranquilidad, explotar con mayor seguridad y los que tendrán que “ajustarse el cinturón”, hacer sacrificios, serán los sectores populares.

Una derecha derrotada pero no vencida

Es ingenuo pensar que, como dicen en algunas camisetas de moda,  la oligarquía ya fue terminada. El llamado es a que busquen los estados financieros de las empresas  transnacionalizadas de los Kriete, dueños de Avianca, o los del Grupo Poma para ver si en realidad ya se terminó la oligarquía.

Es un hecho que la oligarquía como grupo socio-económico controla todavía importantes franjas de la vida nacional. Y esto incluye a los partidos de derecha, en particular a ARENA. Esto incluye la cultura predominante del espectáculo. Incluye las variadas y activas iglesias y universidades de la derecha religiosa y académica.

Durante 60 años, desde 1932, la oligarquía le cedió al Ejército la administración del Estado. Fue hasta 1980 que se vieron obligados a construir de nuevo un instrumento político de lucha electoral y fue un instrumento muy exitoso, ya que ARENA derrotó a la Democracia Cristiana en 1989. Y luego ganó otras tres elecciones presidenciales, aunque perdió las dos siguientes: de 2009 y de 2014.

ARENA representa los intereses económicos de la oligarquía pero además llena las expectativas políticas e ideológicas de amplios sectores, incluyendo a núcleos de capas medias así como sectores rurales y urbanos de extracción popular. No debemos de confundir nuestros deseos con las realidades. Son una fuerza nacional poderosa. Y aunque esto pueda cambiar en el futuro, hoy por hoy, ARENA sigue siendo una fuerza política mayoritaria, experimentada y con recursos, el enemigo político a derrotar por la izquierda.

La hegemonía financiera colombiana

El segundo gobierno del FMLN se encontrará con que la globalización neoliberal permite que en oficinas de Medellín, Colombia se tomen decisiones que afectan la banca en El Salvador. De acuerdo a la revista El Economista de marzo de este año, un 53% de sistema bancario está controlado por la banca colombiana. Entre los cinco principales bancos del país, al cierre de 2013, el Banco Agrícola propiedad de Bancolombia, va a la cabeza con un 28.1 de activos del sistema, y con una envidiable cuota de utilidades que alcanza el 41% de todo el sistema financiero.

Le siguen el también colombiano Davivienda, el canadiense Scotiabank, el estadounidense Citibank y en la quinta posición, otro colombiano, el Banco de América Central. Y este año, veremos a la oligarquía salvadoreña que regresa a sus andadas financieras con el inicio de operaciones del Banco Azul.

De estos cinco bancos señalados, únicamente el colombiano Banco Agrícola logra ingresar para ocupar la última posición entre los 15 bancos más grandes de la región centroamericana, que está encabezada, al cierre de 2013, por el gigante panameño Banco General, con un total de activos que suman 11,121 millones de dólares. Le siguen el Banco Nacional de Costa Rica con 9,774; el Banco Nacional de Panamá con 9,069; el también panameño Banistmo con 8,051 y en quinto lugar el guatemalteco Banco Industrial, con 7,957. Los activos del colombiano Banco Agrícola suman 3,996 millones de dólares.

En el ranking bancario salvadoreño en relación al año 2012 hay un cambio de posiciones. En la primera posición se mantiene el Banco Agrícola con activos que suben de 3,833 a 3,995 millones de dólares. En la segunda posición el colombiano Banco Davivienda Salvadoreño con 2,051 desplaza en 2013 al canadiense Scotiabank El Salvador que tenía 1,951; en tercer lugar se encuentra Scotiabank El Salvador con 2,020 y desplaza al estadounidense Citibank que tenía 1,877; en cuarto lugar se encuentra Banco Citibank de El Salvador con 1,690, que desplaza al colombiano Davivienda que tenía 1,865, y en quinto lugar el colombiano Banco de América Central, se mantiene en el quinto lugar creciendo de 1,376 a 1,534. El guatemalteco Banco Industrial, que ocupa el quinto lugar en el ranking centroamericano, ocupa la duodécima posición en el ranking salvadoreño, con 240 millones de dólares en activos. Estas son realidades.

El imperio complacido pero prudente

La ventaja de que la Administración Obama en Estados Unidos coincidiera con el inicio del primer gobierno de izquierda, conducido por el presidente Funes, permitió alcanzar acuerdos de cooperación en diversas áreas. Los Estados Unidos se sintieron tranquilos y confiados en que este primer gobierno de izquierda no iba a impulsar ningún tipo de cambios que pusiera en peligro su dominación. Funes les inspiraba confianza y no estaban equivocados.

Y es que la lucha contra los sectores oligárquicos representados en ARENA incluso les favorecía, porque le permitía abrir más el mercado interno a sus voraces empresas estadounidenses. Walmart disputando el mercado al salvadoreño Super Selectos y AES controlando la distribución de energía, entre otros. Había intereses coincidentes y estos siguen existiendo, son la base sobre la que descansan las relaciones entre nuestros dos países, aunque hay también diferencias.

La jugada maestra es desplazar a la oligarquía para abrirle las puertas a las empresas estadounidenses o de otros países, particularmente Colombia, fiel aliado regional y dueños de la banca en El Salvador, y México, dueño de Claro, Maseca, Jumex, etc.  Perú y Chile, también de la Alianza del Pacífico, están muy lejos.

Y en este escenario participa también Alba Petróleos, los intereses de Venezuela, disputándole a las transnacionales de los hidrocarburos y ganándose un espacio desde la izquierda, desde el FMLN, del mercado nacional. Y pronto participará Petrocaribe. Para esto sirve la Ley de Asocio Público Privado y sus reformas. No obstante esto, parece que hay una política en el Departamento de Estado de esperar y ver. Parecen decir en Washington: muéstrenme lo que son, queremos verlos actuar. No deseamos ser burlados.

Perspectivas

Existen hacia futuro dos tendencias principales: que la misma dinámica de confrontación política con ARENA, de cara  a las elecciones municipales y legislativas del próximo año, obligue a este segundo gobierno del FMLN a profundizar este proceso, radicalizarlo  y realizar vitales transformaciones pendientes y esperadas como las de nacionalizar el sistema de pensiones. De ser así el movimiento popular lo acompañará entusiastamente.

La otra posibilidad es ceder a la tentación de dejar hacer, dejar pasar y terminar administrando este sistema capitalista, injusto y caduco. De ser así las corporaciones multinacionales y la Administración Obama lo apoyará entusiastamente, mientras el movimiento popular se paralizará o incluso puede salir a las calles. Confiamos y trabajamos para que sea la primera opción la que prevalezca. Es un problema de opciones y correlación de fuerzas.

Desde una óptica de izquierda el concepto de victoria estará determinado en gran parte, por la capacidad de este segundo gobierno del FMLN, de garantizar los intereses populares y nacionales, por encima de las presiones del capital transnacional y de la oligarquía para continuar abriendo nuestra economía.

Estamos seguros que en cada una de las áreas de gestión gubernamental, pero particularmente en seguridad (maras), agricultura (semillas), hacienda (reforma fiscal) y economía (APP), se dará la disputa entre los que creen que en esta época de globalización lo más recomendable es cobijarse bajo la poderosa sombra imperial de Obama y aquellos que todavía sostenemos que hay que mantener alzadas las banderas rojas y multicolores de la rebelión y la resistencia planetaria. Esta pelea está por comenzar… y podemos pero no debemos ser espectadores. ¡C’est la vie!


La democracia mexicana: entre lo que no se ha ido y lo que aún no llega

La lucha por la democracia no ha terminado en México, como equívocamente se creyó el año 2000. Para que los nuevos espacios abiertos ahora con las candidaturas independientes democraticen el país, la sociedad civil debe recuperar su protagonismo. Sin una activación de la sociedad civil, la actual reforma política podría no ser más que el principio de una restauración autoritaria, revestida de un velo modernizador.

Alberto Olvera y Armando Chaguaceda
www.envio.org/mayo2014

Parece una cruel paradoja que, después de veinte años de transición democrática, existan hoy en México menos personas que apoyan la democracia que al inicio del proceso. El porcentaje de la población que dice estar satisfecho o muy satisfecho con el funcionamiento de la democracia mexicana ha caído de más del 50% en el año 2000 al 41% en 2006 y al 23% en 2013.

Hoy, y según la encuesta de Latinobarómetro 2013, sólo el 32% de la ciudadanía mexicana cree que las condiciones de la competencia electoral son justas y sólo el 19% considera que la distribución del ingreso en el país es justa. El concepto de democracia parece haberse devaluado a los ojos de los ciudadanos mexicanos y esas cifras expresan una grave frustración colectiva con los resultados del proceso, una decepción que no es exclusiva de los mexicanos, sino que es compartida hoy por la ciudadanía de la mayoría de las democracias del mundo. En el caso mexicano, el descenso en el apoyo ciudadano a la democracia es más pronunciado y demuestra un nivel de desesperanza sumamente riesgoso.

UN LARGO PROCESO DE TRANSICIÓN

¿Cuáles son las causas de este desencanto? En primer lugar, es preciso recordar que la transición a la democracia en México se ha caracterizado por su tiempo largo, su carácter básicamente electoral y su incapacidad para transformar los cimientos constitucionales, institucionales y culturales del viejo régimen.


El proceso de transición ha sido más bien un interregno sumamente prolongado entre el fin de una época que no acaba de irse y el principio de otra que no acaba de construirse. Antes del año 2000, el régimen se basaba en un presidencialismo casi absoluto, de carácter meta constitucional, cuyo fundamento era el control total del Presidente de la República sobre el Poder Legislativo, el Poder Judicial y sobre los gobernadores, posibilitado por el completo dominio del Presidente sobre el PRI, el partido casi único. Iniciada la transición, el proceso ha atravesado dos fases distintas.

1986 - 2000: DOS VERTIENTES DE OPOSICIÓN AL PRI

La primera (1986-2000) abarca el ciclo de luchas por la democracia electoral. Es una fase en la que hubo gran protagonismo civil y en la que se prefiguraron tanto los alcances como los límites de la democratización mexicana.

En esta fase emergieron dos vertientes de oposición al régimen autoritario. Una, de derecha liberal, con una limitada agenda de democratización electoral y de construcción de un Estado de Derecho. Otra, nacionalista-populista con ribetes de izquierda, que proponía una agenda restauradora de un pasado nacionalista mitificado y deseaba eliminar los elementos neoliberales que el régimen priísta había incluido en la Constitución, ampliamente reformada en el gobierno de Salinas de Gortari.

Con dos oposiciones, el régimen autoritario tuvo condiciones favorables para jugar sus cartas, aliándose con el PAN para implantar las reformas neoliberales, mientras cedía parcialmente a la oposición de izquierda y a la amplia movilización civil con sucesivas reformas electorales y con el reconocimiento de los triunfos de la oposición en las elecciones estatales y municipales.

Este proceso se salió de control del gobierno después de la reforma electoral de 1996 y de la creación del Instituto Federal Electoral (IFE), legal y políticamente autónomo del gobierno. El PRI perdió las elecciones presidenciales del año 2000.

En esos años que van de 1995 al 2000 el PAN y el PRD promovieron en los estados que gobernaron reformas constitucionales locales, aunque tímidas, interesantes. También mostraron cierta capacidad de innovación democrática, impulsando leyes de participación ciudadana, de transparencia y de acceso a la información, intentando des-corporativizar algunos aspectos de la política cotidiana.

2000 - HOY: SE DEBILITA EL PRESIDENCIALISMO

En diciembre del año 2000 inició la segunda fase, el verdadero interregno de los dos gobiernos panistas (Vicente Fox y Felipe Calderón), durante los cuales no se pudo llevar a cabo ninguna reforma significativa debido al bloqueo conjunto de la izquierda y del PRI a las iniciativas de ambos gobiernos. En esta etapa se debilitó el poder presidencial y se fragmentó el poder político. En el plano federal se fortaleció el Poder Legislativo por el poder de veto con que contó el PRI, derivado del hecho de que el PAN no tenía mayoría en ninguna de las cámaras. En los estados, los gobernadores se empoderaron al librarse de la tutela presidencial. Algo similar sucedió con los poderes fácticos económicos, políticos y delincuenciales.

Mientras todo esto sucedía, la sociedad civil se fue desmovilizando, en la vana esperanza de que la alternancia propiciaría el cambio del orden político.

EL PODER DEL PRI: UNA CULTURA POLÍTICA VICIADA

En el largo plazo, la transición mexicana a la democracia puede verse como el despliegue simultáneo de dos procesos distintos. Por un lado, el giro neoliberal del viejo régimen priísta, proceso en el que el PAN fue un aliado estratégico. Por otro lado, una democratización puramente electoral en la que estuvieron aliados el PAN y el PRD en la fase autoritaria (1988-2000) y confrontados después en la fase de interregno.

El hecho de que el PRI, aún perdiendo el poder presidencial, quedara en el centro del espectro político, le permitió mantener alianzas oportunistas con el PAN y con el PRD según la ocasión lo ameritara. Para todo fin práctico, la estrategia del PRI fue bloquear cualquier iniciativa del gobierno panista para transformar la Constitución, las instituciones o las políticas públicas del Estado, estrategia conservadora en la que tuvo como aliado al PRD.

La capacidad que tuvo el PRI en el período de interregno no dependió solamente de su fuerza electoral y de la preservación de la gran mayoría de los gobiernos estatales y municipales, sino del triunfo de su cultura política durante el proceso de transición. Un triunfo porque tanto el PAN como el PRD y los partidos satélites adoptaron las prácticas políticas tradicionales del PRI en la competencia por las elecciones locales, estatales y nacionales.

El hecho de que la transición fuera puramente electoral obligó a todos los partidos a emular o a copiar las prácticas priístas: clientelismo generalizado, búsqueda de financiamiento por vías privadas poco transparentes y selección de candidatos a puestos de elección popular por criterios de popularidad y/o financieros, aunque carecieran de experiencia política o tuvieran trayectorias políticas priístas.

CONTINUÓ EL CLIENTELISMO

Una vez en el gobierno, todos los partidos desarrollaron prácticas clientelares que les permitieran construir bases electorales seguras para así poder competir en las siguientes elecciones. Todos concentraron su acción en el corto plazo electoral y adoptaron las prácticas tradicionales para asegurarse su sobrevivencia política. Las escasas innovaciones democráticas locales de años anteriores fueron olvidadas en un escenario de generalizada colonización política de todas las instituciones formalmente autónomas, como eran el IFE, los institutos electorales de los estados, el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI, fundado en 2003) y sus similares en los estados, y la Comisión Nacional y las Estatales de Derechos Humanos.

Esta actitud oportunista consolidó la cultura política existente: clientelismo, corporativismo y particularismos (privilegiar a personas o grupos no por sus derechos sino por sus vínculos con el poder) y corporativismo generalizados, prácticas que habían sido los fundamentos de la relación entre el régimen autoritario priísta y la sociedad. Se produjo así una alta tasa de continuidad cultural entre el viejo régimen y la fase de interregno de los dos gobiernos panistas.

Así, la democracia electoral no significó un cambio importante en la vida de los mexicanos, con la excepción de cierta liberalización política -en retroceso constante y no lograda en todos los estados-, de elecciones con mayor competencia y de algunas caras nuevas en la política en ciertos espacios locales y estatales.

DEL PRESIDENCIALISMO AL “GOBERNADORCISMO”

Esta continuidad cultural estaba garantizada porque en el período de interregno el PRI conservó el poder en la mayoría de los estados y de los municipios, lo que le permitió controlar no solamente el Ejecutivo, sino también el Poder Legislativo y el Poder Judicial de los estados. Es esencial no olvidar que no hubo nunca una reforma del Poder Judicial en los estados y que para todo fin práctico tampoco se reformó el Poder Legislativo local.

Además, la existencia de gobiernos divididos en algunos estados no significó la profesionalización y la transformación de los poderes locales. Por el contrario, en casi todos los casos, tanto el Legislativo como el Judicial, fueron controlados completamente por el Ejecutivo, fuera del partido que fuera. En otras palabras, el viejo presidencialismo se convirtió en “gobernadorcismo”, que simplemente fue y es una copia fiel de las viejas prácticas políticas del siglo pasado.

LA HORA DE LOS CÁRTELES

En el contexto de la continuidad autoritaria, esta fragmentación del poder facilitó el despliegue del crimen organizado, anteriormente controlado por un gobierno central todopoderoso. Los cárteles del narcotráfico, dotados de más dinero que nunca, encontraron a gobernantes municipales y estatales urgidos de dinero para futuras campañas electorales, y prestos a corromperse para pagar deudas incurridas en anteriores campañas. Las fuerzas policiales locales, de suyo, y en buena medida, no profesionales y proclives a la corrupción, fueron presa fácil de la delincuencia en la mayor parte del país.

En ausencia de innovación política en el largo período de la transición democrática, es lógico que se preservara la cultura política del pasado. La continuidad de las instituciones y de la cultura autoritaria fue posibilitada también por la falta de proyectos alternativos para las estructuras básicas del Estado mexicano. Ningún partido propuso la reforma radical de un federalismo enfermo, especialmente de su eslabón más débil e infuncional, el municipio. Ninguno propuso tampoco un gobierno verdaderamente operativo que tomara en serio una carrera de servicio civil para los funcionarios públicos. La única reforma significativa de esta etapa fue la creación de organismos autónomos con poderes acotados, los que se volvieron de inmediato infuncionales al ser colonizados políticamente.

POCA ORGANIZACIÓN SOCIAL

El rol que la sociedad civil debe jugar en todo proceso democratizador es relevante, pues las movilizaciones abren el juego a la inclusión de nuevos actores y demandas. En el caso mexicano, el peso decisivo que tuvieron las luchas sociales que acompañaron el dilatado proceso de transición se ha visto en cierto modo sustituido por el protagonismo de los partidos y de los poderes estatales o fácticos que construyen y conducen las agendas políticas nacionales.

En comparación con países vecinos, la ciudadanía mexicana está poco organizada y participa menos en los asuntos públicos y la vida comunitaria, siendo las agrupaciones recreativas y las religiosas las que congregan a un mayor número de personas. En el marco de un estudio que hemos desarrollado recientemente, integrantes de organizaciones sociales de varias regiones del país testimoniaron el arraigo que existe una cultura política conservadora en lo político, lo religioso y lo social, una cultura poco participativa. Esto es una realidad en amplios sectores de una ciudadanía acostumbrada a un Estado paternalista que responde con acciones clientelistas y particularistas a los graves problemas sociales.

¿Y LA SOCIEDAD CIVIL?

A lo interno del sector organizado, apreciamos diferencias entre organizaciones más institucionalizadas, bien dotadas de financiamiento privado o estatal y reconocimiento público, y otras más pequeñas y débiles, que dependen de recursos propios y escasos, y que trabajan con personal poco capacitado.

El estudio que realizamos reveló que en las organizaciones de la sociedad civil mexicana destacan los problemas derivados de la concentración de decisiones en pocas manos y la inexistencia / inoperancia de órganos de gobierno y de participación que sean eficaces. Además, la existencia de organizaciones asistenciales, ligadas a la política gubernamental, con poca exigencia de derechos y con escasa gestión democrática de sus procesos, dificulta la incidencia y el activismo autónomo en este sector.

En cuanto a las leyes e instancias enfocadas en la participación ciudadana y en la colaboración con el gobierno, los encuestados insistieron en que éstas deberían funcionar de verdad y ser vinculantes, en que deberían incidir en las políticas públicas aterrizándolas a un nivel en el que la ciudadanía pueda influir y supervisar realmente cómo se ejecutan las políticas públicas en el espacio local.

Una de estas instancias son los llamados Consejos. Fueron creados para la participación de la ciudadanía en la implementación y cogestión de servicios y en la contraloría de políticas públicas en educación, medioambiente, salud… Como suele suceder en nuestros países, los Consejos han funcionado más como mecanismos legitimadores de la clase política y/o como vías de inserción y vinculación institucional de un sector de activistas profesionalizados de las ONG, que como formas de impulsar la participación de amplios sectores de la ciudadanía, tanto de las clases populares como de las clases medias.

POLÍTICAS PÚBLICAS “CON FILTRO”

En el estudio, las instancias de la sociedad civil para la participación o la colaboración fueron evaluadas como un mero formulismo legitimador de las acciones de gobierno. Expertos y activistas destacaron también que las organizaciones de la sociedad civil no se apropiaban de las características de este tipo de agrupaciones.

Existe cierto consenso sobre la necesidad de una mejor articulación con los gobiernos, que faciliten a las organizaciones el acceso a recursos públicos, en vez de castigarlas o complicarles los trámites.

Una fuente entrevistada para el estudio señaló: “Las políticas de apoyo a las OSC (organizaciones de la sociedad civil) tienen filtros: los recursos acaban en organizaciones aliadas al partido y al gobierno de turno. Y algunas organizaciones que hicieron una solicitud de recursos, a pesar de todo lo establecido, no recibieron respuesta satisfactoria”. En el nivel local señalaron un déficit en las políticas de desarrollo comunitario, bien sea porque le llegan pocos recursos al municipio -por lo que hay baja capacidad del ayuntamiento- o por la limitada aceptación de las acciones de las organizaciones que rebasan el perfil asistencial.

EL REGRESO DEL PRI AL GOBIERNO

En 2012 el PRI regresó al Poder Ejecutivo nacional, lo que ratificó la sobrevivencia de actores dominantes del viejo régimen y la restauración de un grupo que nunca perdió por completo el poder. En perspectiva, resulta bastante lógico que en un contexto de colapso regionalizado del Estado y de la fragmentación del poder emergiera una especie de sentido conservador de la ciudadanía, que esperaba que el regreso del PRI trajera al menos un poco de eficacia en el ejercicio del poder, dada la absoluta incapacidad de los dos previos gobiernos del PAN.

El nuevo grupo gobernante porta un proyecto modernizador con dos ejes. El primero es la culminación del proyecto neoliberal, implementado con frenos durante el largo período del interregno. El segundo, el restablecimiento del poder presidencial y el fortalecimiento del gobierno federal para contrarrestar la fragmentación del poder. Esto significa básicamente la recentralización del poder político y, por tanto, una suerte de reconstrucción del presidencialismo. Se trata del único proyecto viable en la actual coyuntura, dada la ausencia de fuerzas políticas que impulsen un proyecto democrático alternativo.

EL PACTO POR MÉXICO

El arreglo a través del cual el PRI ha logrado llevar a cabo las reformas constitucionales que culminan el ciclo neoliberal es peculiar. Es el llamado Pacto por México, un acuerdo entre los tres partidos políticos principales (PRI, PAN, PRD) para impulsar un conjunto de reformas, -tanto las claramente neoliberales como otras vinculadas a la reforma de la gestión pública y la extensión de la asistencia social-tendientes a democratizar parcialmente el Estado y a fortalecer sus capacidades regulatorias ante los poderes fácticos.

El Pacto por México, firmado el 2 de diciembre de 2012, al día siguiente de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como Presidente, es una alianza cupular entre el nuevo grupo gobernante y las precarias direcciones de los dos principales partidos de oposición. El pacto plasma en un solo documento con 96 objetivos las reformas centrales incluidas en los programas políticos de los tres partidos.

El proceso reformista, basado en este Pacto y vivido a lo largo del año 2013 puede entenderse como una apuesta que satisface no sólo al grupo priísta, sino también, en forma mediada, a los dos principales partidos de oposición. La recentralización del control de los procesos electorales y del gasto público es del interés de los dos partidos de oposición, que ven con desesperación cómo han sido casi destruidos en los estados.

El fortalecimiento de instancias de regulación económica -la Comisión Federal de Competencia y la Comisión Federal de Telecomunicaciones-, propuesto en el Pacto, es un mecanismo conveniente para el grupo gobernante porque fortalece al Estado frente a los poderes fácticos, algo que los partidos de oposición han demandado desde hace mucho tiempo. En cualquier caso, aceptar ciertas reformas que fortalezcan la capacidad de gestión del Estado es del interés del nuevo grupo gobernante y está en su agenda de restauración del poder centralizado.

Respecto a otro contenido del Pacto, la gestión pública en el ámbito local, la investigación que realizamos recientemente nos ratificó los déficits de profesionalización, transparencia y capacidades técnicas y administrativas que lastran el desempeño de los municipios mexicanos. Es una limitación que no se resolverá de forma mecánica con una reelección de autoridades, con una mejora en la recaudación o con mayores transferencias de recursos.

El municipio mexicano sigue siendo, como buena parte de la política provinciana, pasto del caciquismo, de la improvisación y de las peores prácticas de gobierno y gestión. El fomento de mecanismos y de instancias de participación, de rendición de cuentas y la creación de órganos de transparencia abiertos a la incidencia de la sociedad civil y, en un sentido laxo, a la participación de la ciudadanía, constituye una asignatura pendiente en amplias zonas del territorio nacional.

HOY SE ABREN NUEVOS RETOS

El fortalecimiento de la democracia, en un sentido sustantivo que rebase lo electoral y lo partidario, exigiría atender los nuevos retos que se abren ahora con innovaciones como las candidaturas ciudadanas, la gestión de los programas sociales y los mecanismos de democracia directa.

En una vida política notablemente colonizada por los partidos -en especial por uno tan poderoso y centralizado como el PRI- y por poderes fácticos capaces de transmutar sus agendas convirtiéndolas en “opinión pública” y en temas de “interés general”, recuperar la democracia en sus dimensiones de proceso histórico y de movimiento social, supone una reconstrucción de valores y prácticas tradicionales aún vivas en la ciudadanía. Exige superar las prácticas hegemónicas de un sector dominante de la izquierda, cuyo sectarismo, precariedad programática, debilidades de liderazgo y déficits de autocrítica y democracia interna les lastra para atraer a amplias mayorías sociales y políticas capaces de disputarle el predominio a las derechas del PRI y el PAN.

CANDIDATURAS INDEPENDIENTES Y CONSULTA POPULAR

Los escasos avances democráticos de la fase actual se centran en dos innovaciones. Una, la aprobación de las candidaturas independientes, hasta ahora prohibidas, pues sólo los partidos con registro podían postular candidatos. Esta innovación aún debe ser reglamentada a nivel federal y después aprobada en las Constituciones estatales y reglamentada en ellas.

La otra, la recientísima aprobación constitucional de la Ley de Consulta Popular, que plantea la posibilidad de plebiscitos a nivel nacional en temas de “interés nacional”, que en todo caso deberán ser sancionados por el Poder Legislativo y, en caso de controversia, por la Suprema Corte de Justicia.

No está claro todavía cómo estas dos innovaciones funcionarán ni cuándo se aplicarán realmente. La izquierda quiere usar la ley de consulta para revertir las recientes reformas constitucionales en materia petrolera, que por primera vez permiten la inversión privada en este sector. Pero es dudoso que el gobierno acceda a esta demanda. Y las candidaturas independientes tienen todavía un largo camino legislativo por delante.

En cuanto a política social hay un nuevo proyecto de recentralización, después de que en la etapa de interregno los gobiernos estatales y municipales tuvieron manga ancha para hacer lo que quisieron. El gobierno federal ha definido nuevas reglas que obligan a aplicar los recursos transferidos a estados y municipios en cierto tipo de proyectos y hay un esfuerzo de usar a algunas OSC como arietes de este proceso, como agentes intermediarios o validadores. De prevalecer su propuesta, el gobierno federal logrará así un doble éxito: control sobre los gobiernos locales y colonización política de, por lo menos, un sector de la sociedad civil.

FALTA MUCHO POR HACER

La lucha por la democracia no ha terminado en México, como equívocamente se creyó en el 2000. Falta mucho por hacer para lograr que se respeten cabalmente las leyes y las instituciones electorales. Y los espacios abiertos por la aprobación constitucional de las candidaturas independientes deben concretarse y regularse de tal forma que no sean capturados por los poderes fácticos. Para lograrlo, la sociedad civil debe recuperar el protagonismo que alguna vez tuvo, en un nuevo ciclo de luchas orientadas a garantizar que la reforma política recién aprobada sirva de plataforma para la democratización y no se convierta en un espacio de entretenimiento masivo. Sin una activación de la sociedad civil, el actual período reformista podría ser solamente el principio de una restauración autoritaria, revestida de un velo modernizador.

OLVERA: SOCIÓLOGO Y ECONOMISTA.

CHAGUACEDA: HISTORIADOR Y POLITÓLOGO.

NO ENTIENDO

Jorge Sarsaneda del Cid
270614

En el último mes son tantas y tantas las cosas que han ido saliendo a la luz, que cada vez estoy más confuso. Hay momentos en los que simplemente quisiera ‘jalar la palanca del excusado’ y olvidarme de todo lo que sucede. Propongo en desorden las cosas que se me ocurren –a ver si alguien escucha- empezando por la de hoy que “colmó el vaso”.

¿Cómo es posible que ratifiquen en su puesto al señor vestido de militarote (de un ejército ilegal pero real), con su hablado de maleantón que se las sabe todas, en el puesto de director de Senafront? ¿El señor Varela no recuerda que ese cuerpo de policía (¿?) fue la punta de lanza de las masacres de Changuinola, San Félix y Colón, todavía impunes, por cierto? Es cierto que el último responsable de estos crímenes es el super-enriquecido señor Martinelli, pero el director de ese “ejército” ilegal que tenemos, también es responsable. ¡No nos insulte señor presidente!

¿Cómo es posible que la nueva ministra de Educación hable de educación bilingüe e inmediatamente entienda que es el aprendizaje del inglés? No conozco a la nueva ministra aunque es sospechoso que haya trabajado al lado de la anterior ministra-desastre, pero ¿no se le puede plantear a ella que educación bilingüe ante todo tiene que ver en nuestro país con la interculturalidad y los idiomas indígenas? ¿Hasta cuándo vamos a ir a la zaga del continente en este tema?

Tanto hablar de la famosa “transparencia”, de la rendición de cuentas, de la no corrupción, y ahora resulta que el PAN sigue, las partidas circuitales siguen, no está claro si van a ser denunciados los implicados, ¿por qué no hablan claramente y dicen que “todos estamos embarrados”? ¿No quedó claro este asunto con la autodenuncia del alcalde de Río de Jesús? ¿Qué más esperamos?

El único ministro que “repite” es el de Asuntos del Canal, ¡nada más y nada menos! ¿Y no que había muchos sobrecostos en el metro? ¿Cuántas veces ha informado –como está obligado a hacerlo- el señor Roy a la Asamblea-circo sobre el funcionamiento de su ministerio y de lo que tiene que ver con la Ampliación? ¿Por qué repite entonces?

El circo de la Asamblea nacional en estos últimos meses es otro candidato al ‘oscar de la estupidez’. ¿Cómo es posible que los panameños hayan reelegido a algunos de esos cirqueros? ¿En qué pensamos cuando votamos? ¿Por qué los medios de comunicación siguen sacando en las pantallas y periódicos a los llamados diputados diciendo y haciendo tonteras? ¡Olvídenlos! El mejor repudio es dejarlos en el anonimato. Lo mejor es investigarlos, juzgarlos y condenarlos. La cárcel es demasiado buen lugar para lo que se merecen.

No voté por el señor Varela. Voté por el Prof. Jované porque me pareció que hacía mejores planteamientos. Espero, por el bien del país, que el gobierno nuevo logre mejorar algunas situaciones. Si quisieran, sería bastante fácil hacer esas mejoras dado el absoluto desastre en que nos dejan este 30 de junio. Pero, pregunto: ¿cómo se puede compaginar la buena salud del pueblo, la excelente educación para todos, el desarrollo integral del país, con la venta de alcohol? ¿No sería sano que el señor Varela renunciara a su participación en dicha “industria” legal pero letal?


No sigo para no ponerme al borde del infarto. Aunque, la verdad, a esta edad, dos años más dos años menos, no cuentan mucho. Ojalá salgamos adelante como país.