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El oprobioso final de Edén Pastora

 

Desde 1978, y tal vez hasta hoy, no hubo figura de la Revolución Sandinista con mayor proyección internacional que Edén Pastora. La noticia de su muerte, víctima de la pandemia del coronavirus, demostró la vigencia de este cuestionable mito. Pastora siempre fue un hombre de guerra, de armas, un firme creyente en el recurso a la violencia física y verbal. Mónica Baltodano tiene merecida autoridad para describir la biografía que merece este personaje.

Por: Mónica Baltodano

envio.org.ni / julio 2020

El 16 de junio, mientras la dictadura de Ortega y Murillo ocultaba las más de 1.398 muertes por la pandemia en nuestro pequeño país de 6 millones de habitantes, y no tomaba medidas ante la pandemia, la muerte por Covid-19 del comandante guerrillero Edén Pastora Gómez, conocido como comandante Cero, atrajo la atención de medios nacionales e internacionales.

¿QUÉ DIRÁ DE ÉL LA HISTORIA?

La figura de Edén es una de las más conocidas de la Revolución Popular Sandinista de 1979. Dos años antes del triunfo de esa revolución, este hombre de ideas conservadoras se incorporó a la denominada tendencia tercerista del FSLN. (Antes de su unificación en 1978 eran tres las tendencias: proletaria, tercerista y guerra popular prolongada).


En agosto de 1978 Edén estuvo al frente de una operación de gran audacia y resonancia: la toma del Palacio Nacional, mientras el parlamento sesionaba allí con todos sus diputados dentro. Esta intrépida acción consiguió la libertad de los presos políticos sandinistas detenidos por la dictadura de Somoza y supuso un golpe de efecto mediático para la lucha revolucionaria.

Posteriormente, Pastora estuvo a cargo del más publicitado de los frentes de lucha insurreccional, el Frente Sur, que operaba desde la vecina Costa Rica.


En junio de 1979 el Frente Sur consiguió empantanar a una parte de las fuerzas de élite de la Guardia Nacional somocista, mientras los guerrilleros del FSLN de los demás frentes de lucha lográbamos tomar las más importantes ciudades del país, hasta lograr finalmente avanzar hacia Managua, en julio de 1979.

Más allá de los episodios más publicitados de su vida, ¿cuál fue la verdadera trayectoria de Pastora? ¿Cuál fue realmente el final del Comandante Cero? ¿Qué es lo que la historia recogerá de él? ¿Sus acciones antisomocistas, la acción espectacular del Palacio, los intereses a los que sirvió, o su final como paramilitar orteguista y violador de derechos humanos?

UN LUCHADOR DE HISTORIA FRAGMENTADA

Sin duda, Pastora fue un luchador antisomocista. De historia fragmentada, es cierto. A la edad de 23 años, entre 1959 y 1960, fue parte del Frente Revolucionario Sandino (FRS). En 1962 apareció fugazmente en la unificación entre el naciente Frente de Liberación Nacional (FLN) y el FRS, pero no quiso participar en la organización que después se llamaría FSLN porque consideró a sus primeros integrantes como muy comunistas.

Acogido a la amnistía de 1963, se involucró después en la campaña presidencial de Fernando Agüero, candidato del Partido Conservador. En 1967 participó en la búsqueda de armas, cuando un sector de la dirigencia conservadora pensaba podría conseguir una fractura en el ejército y hacer renunciar a Somoza de sus aspiraciones presidenciales. Fue capturado en esa misión un día antes de que la Guardia somocista asesinara en Managua a 300 opositores que se manifestaban a favor de Agüero.

Liberado en marzo mediante otra amnistía, fue contactado nuevamente por el FSLN. Durante varios meses prestó su finca ‘El Pilón’ para entrenar a jóvenes reclutas. Descubiertos por la Guardia Nacional, Edén logró escaparse y asilarse en la embajada de Venezuela. Estuvo un tiempo en Suiza, y de allí partió hacia Guadalajara, México, donde había iniciado estudios de Medicina antes de 1959.

CONSERVADOR, ANTICOMUNISTA Y DE FÁCIL PALABRA

En 1971 tomó contacto nuevamente con el FSLN y entró a Nicaragua para incorporarse a la guerrilla en la montaña, que para entonces ya estaba a cargo de Henry Ruiz, el comandante Modesto. Permaneció por corto período en la montaña porque entró en conflictos con el mando. Por eso, se retiró totalmente de la lucha antisomocista hasta que fue contactado nuevamente en 1977 por Sergio Ramírez Mercado.

La pragmática tendencia tercerista del FSLN, surgida en 1976 y de cuya dirección formaban parte los hermanos Humberto y Daniel Ortega, se propuso una audaz política de alianzas abriendo de par en par las puertas del FSLN para la incorporación de nuevos militantes. También consideraban era importante “descolorar” la imagen del FSLN, hasta entonces vista como una organización marxista, con la incorporación visible de figuras conservadoras, de empresarios, de declarados anticomunistas, entre otros.

En este panorama, la figura de Edén Pastora era ideal para la agrupación, no sólo por su reconocida historia conservadora y anticomunista, sino porque su llamativa personalidad y su facilidad de manejo con la prensa favorecerían la proyección que el FSLN necesitaba en el exterior, en momentos en que ya estaban creadas al interior del país las condiciones insurreccionales.

EN CONTACTOS CON LA CIA

Después del triunfo de la Revolución en 1979, Pastora ocupó el cargo de viceministro del Interior, después fue viceministro de Defensa y jefe nacional de las Milicias Populares Sandinistas.

Dos años después, en julio de 1981, renunció a sus cargos y migró hacia Panamá, expresando críticas a la conducción revolucionaria y afirmando que se iría a luchar por la liberación de otros pueblos. En abril de 1982 se manifestó abiertamente enemigo de la Revolución Popular Sandinista, e inició sus contactos y relaciones con la CIA, que desde 1981 impulsaba movimientos armados en contra de la Revolución.

Como parte de los planes reaccionarios de Ronald Reagan en toda la región, Edén Pastora organizó la Alianza Revolucionaria Democrática (ARDE), abriendo un frente armado en el sur de Nicaragua. Todo esto se enmarcó en la contrarrevolución, “la Contra”, como fue conocida.

El 6 de mayo del año 2000 entrevisté personalmente a Pastora para que hablara del asalto al Palacio Nacional de 1978, en un programa radial de rescate de la memoria histórica que dirigí varios años. Días después, madres de caídos sandinistas me reclamaron por haberlo llevado a nuestro programa. Estas madres no olvidaban las consecuencias de los ataques de ARDE, dirigidos por Pastora a lo largo de río San Juan.

De esta forma reportaba en 1982 la revista “Envío” las operaciones de Pastora en esa zona: “Pastora anunció que su lucha armada por la liberación de Nicaragua se iniciaría con toda su fuerza el 1 de mayo de 1982. Ese día ARDE secuestró y degolló a 10 campesinos -promotores de educación de adultos, líderes de la UNAG, delegados de la Palabra-, emboscó y mató a otros 32 cuando se dirigían a la celebración del día de los trabajadores y emboscó y mató a 2 miembros del ministerio del Interior en Río San Juan. La “guerra de liberación” tan anunciada tuvo así un comienzo muy cuestionable”.

CANDIDATO DE VARIOS PARTIDOS

La CIA presionaba a ARDE para que se uniera con la Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN), la organización contra creada expresamente por los norteamericanos. Ante la negativa de Pastora, que no aceptaba ser un subordinado más de los exguardias somocistas, la CIA dejó de darle financiamiento. Entonces, en 1986 anunció su retiro de ARDE y pidió asilo en Costa Rica, donde se dedicó nuevamente a su pequeña empresa pesquera.

En mayo de 1987 Edén Pastora reconoció públicamente que la CIA le había suministrado material de guerra y acusó al teniente coronel Oliver North, directamente implicado en el escándalo Irán-Contras, de estar detrás del atentado que sufrió en La Penca en 1984 y que dejó 7 muertos y 22 heridos. Esa operación, ahora se sabe, fue orientada por Tomás Borge, miembro de la dirigencia sandinista.

En 1989 Pastora regresó a Nicaragua para apoyar al Partido Social Cristiano (PSC) en la campaña electoral de 1990. En 1996 se postuló como candidato presidencial del Movimiento de Acción Democrática, aunque fue inhabilitado por el Consejo Supremo Electoral. En el año 2000 fue candidato a la alcaldía de Managua y en 2006 se postuló nuevamente a la presidencia por la organización Alternativa por el Cambio (AC), dirigida por grupos evangélicos. Obtuvo un 0.27% por ciento de los votos y ningún diputado.

FUNCIONARIO DE DANIEL ORTEGA

En las elecciones de 2006 Daniel Ortega regresó a la presidencia de la República habiendo obtenido tan sólo el 37.8% de los votos. A raíz de eso, Pastora se puso de nuevo al servicio de Ortega. Asumió el cargo de delegado de la Presidencia para el dragado del río San Juan, tarea que según decía incrementaría el caudal de ese importante río limítrofe con Costa Rica. En 2010 dragó un caño en la zona de Harbour Head, provocando un conflicto con el gobierno vecino, quien demandó a Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. El tribunal dio la razón a Costa Rica y obligó a Nicaragua a pagar una millonaria indemnización por los daños causados.

Durante sus años de servicios a la dictadura de Ortega, Pastora se caracterizó por hacer de punta de lanza para atacar virulentamente, mentir descaradamente y desacreditar a los disidentes sandinistas, catalogándolos de traidores, vendidos al imperio, etc. Inescrupulosamente tergiversaba la historia, atribuyéndole a Daniel Ortega un protagonismo excepcional en la lucha contra la dictadura somocista. El dictador respondió a estos favores no sólo con cargos públicos y prebendas, sino otorgándole a Pastora en 2008 la orden Augusto C. Sandino, máxima condecoración en Nicaragua. Al mismo tiempo, Ortega reescribía la historia personal de Pastora, obviando sus servicios a la CIA, a la Contra, y su responsabilidad en los asesinatos de jóvenes reservistas en Río San Juan.

El regreso de Pastora al FSLN y su subordinación al caudillo no resultó extraña ni sorpresiva. Al llegar al poder, la esencia del orteguismo era, y sigue siendo, mantenerlo a cualquier precio. Esto implicó en su momento el abandono absoluto de los principios, valores y proyecto que había encarnado la Revolución de 1979, aun con sus grandes errores y desaciertos. La mutación del FSLN, de fuerza revolucionaria, emancipadora y transformadora, en un aparato represivo¬ y de poder al servicio de Ortega y su círculo íntimo, se inició en los años 90 y se consolidó al llegar al gobierno en 2007.

Al regresar al Ejecutivo, el orteguismo se entendió rápidamente con el gran capital, con las transnacionales, con las políticas del Consenso de Washington, con sectores reaccionarios de la iglesia católica, en una política de intercambios de cuotas de poder que le permitió que diversos sectores cerraran los ojos, los oídos y la boca frente a la desenfrenada carrera por el control absoluto de todas las instituciones del Estado, las prácticas de corrupción, los fraudes electorales y la represión.

Para poner un solo ejemplo de esta política de alianzas, basta recordar que el vicepresidente de Ortega en la elección de 2006 fue Jaime Morales Carazo, quien había sido del directorio de la Contra y contacto privilegiado con la CIA. En 1995-96, Carazo había sido también jefe de campaña del partido hegemónico de la derecha nicaragüense, el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y amigo personal del que sería un reconocido presidente corrupto, Arnoldo Alemán. Ortega y Alemán se entendieron rápidamente en el tristemente célebre pacto de 1999, por el que se repartieron los poderes del Estado.

Como puede verse, los postulados, alianzas, y en general el proyecto de poder de Ortega en esta fase, no contradecían las concepciones de Pastora, quién se fue a la Contra en 1982 precisamente porque no le gustaba la Revolución de los años 80 y los valores que promulgaba.

AL SERVICIO DE LOS PARAMILITARES ORTEGUISTAS

El 18 de abril de 2018 estalló una sublevación cívica en Nicaragua. Después de once años de régimen orteguista, la población se alzó en las calles después que fuerzas de choque del régimen reprimieran con lujo de violencia, y en complicidad con la Policía, pequeñas manifestaciones en contra de una reforma al seguro social que afectaba especialmente a los adultos mayores.

Esa insurrección popular, esencialmente pacífica y autoconvocada, sorprendió al régimen de Ortega y fue respondida con asesinatos cometidos por fuerzas de choque, paramilitares y francotiradores. El 30 de mayo ya se contabilizaban 109 muertos, 1,400 heridos y 190 apresados, según el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes que trabajó varios meses en Managua en 2018.

Frente a los asesinatos, y como medida de presión demandando la renuncia de Ortega, la población levantó barricadas y tranques en distintos puntos de la geografía nacional. Ortega ganó tiempo llamando a un diálogo nacional organizado por los obispos de la conferencia episcopal católica. Mientras tanto, entre junio y julio, el régimen llevó a cabo brutales “operaciones limpieza” para desmontar, a toda costa, las barricadas y tranques que los pobladores habían levantado en barrios y ciudades.

Esta infame labor fue realizada, ante la complacencia del Ejército, por fuerzas combinadas de la Policía y grupos paraestatales abastecidos de armas de todo calibre. Esto incrementó el número de muertos a 328, entre ellos 24 niños y adolescentes, miles de heridos y más de 76 mil exiliados, según informe de 2019 de la Misión Especial para Nicaragua que conformó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Edén Pastora se ufanó públicamente de haber sido uno de los organizadores y animadores de estos grupos paramilitares. Como él mismo confesó en varias entrevistas y programas de televisión de medios oficialistas, apoyó a Ortega para articular y movilizar a combatientes históricos para que atacaran a los pobladores desarmados en los tranques.

Sin la menor vergüenza, Pastora afirmó que debieron esperar 55 días para que Ortega les diera la ‘seña’ para atacar abiertamente a los ciudadanos, con armamento de guerra. “¡Vuelen pija y candela!”, fueron las órdenes de Ortega, según Pastora.

En esta misma línea, Pastora se convirtió en uno de los predilectos de los canales oficialistas para atacar la lucha del pueblo nicaragüense, calificando a todo el que protestaba como “golpista”. Su rol era importante para el aparato de comunicación del orteguismo, pues la gran mayoría de las figuras históricas de la Revolución sandinista había roto con Ortega desde muchos años antes. Entre las amenazas más recordadas de las muchas vertidas por Pastora se encuentra la que dirigió, en entrevista a la CNN en español y al Canal 10 nacional, a los obispos que apoyaban la insurrección de abril. Entre otras cosas les dijo: “Las balas atraviesan las sotanas”.

LA HISTORIA NO SE LO PERDONARÁ

Sirviendo a los intereses del orteguismo, Pastora escogió nuevamente, y hasta sus últimos días, el camino de las armas. Sin embargo, a diferencia de los años 70 y 80, cuando existía un escenario de lucha revolucionaria contra una dictadura primero, y una guerra entre dos bandos armados después, en esta ocasión su elección fue por apoyar y promover abiertamente la cruda represión armada de un gobierno contra una ciudadanía desarmada que demandaba -y sigue demandando- el fin de un régimen autoritario y cambios profundos en Nicaragua.

Sin lugar a dudas, esto será lo que la gran mayoría del pueblo nicaragüense recordará de Edén Pastora y lo que seguramente la historia no le perdonará.

COMANDANTE GUERRILLERA DE LA REVOLUCIÓN E HISTORIADORA. AUTORA DE “MEMORIAS DE LA LUCHA SANDINISTA” EN 4 VOLÚMENES.

Opus Dei, pederastia y silencio de los medios

 

Por: Bernardo Barranco V.

jornada.unam.mx / 080720

La Congregación para la Doctrina de la Fe ha procesado al sacerdote del Opus Dei Manuel Cociña Abella por abusos sexuales a varios adolescentes y jóvenes de ciudades españolas en los últimos 30 años. Lo ha sancionado a cinco años sin ejercer su ministerio sacerdotal en público, otros cinco años de atención espiritual únicamente en su centro, en Granada, España. El pederasta Cociña tiene 72 años, fue discípulo directo del fundador Escrivá de Balaguer y ha sido actor distinguido en la Obra.

Es la primera vez que un miembro distinguido del poderoso Opus Dei es inculpado en temas de abusos. Sin embargo, la noticia sólo ha levantado vuelo en las redes sociales. El portal Religión Digital, especializado en temas católicos, ha dado seguimiento a las denuncias y al proceso de Cociña, pero denuncia que tanto la prelatura del Opus Dei como la totalidad de medios de comunicación han silenciado la noticia. Jesús Bastante, de Religión Digital, reprocha: El Opus Dei sigue callado. Es la estrategia de siempre, la que tanto daño ha hecho a las víctimas de abusos. Porque el silencio victimiza doblemente al superviviente, lo ningunea, trata de anular su dolor, su historia, el horror sufrido. El silencio de quienes, durante años, miraron hacia otro lado, trasladando a Cociña de un lugar a otro y conminando a las víctimas a callar y guardar su dolor en un cajón es, si cabe, más ominoso que los abusos en sí. Porque el silencio es consciente y programado.

Las preguntas resultan innegables: ¿puede una congregación religiosa tan poderosa como el Opus Dei acallar y amortiguar un evento que perjudique su imagen? El portal se queja particularmente en España y Chile, donde la Obra es pujante, de la siguiente manera: ¿Dónde están Vida Nueva, Alfa y Omega y la prensa católica de nuestro país? ¿Tanto poder tiene la Obra sobre medios aparentemente alejados de la iglesia como El País? La respuesta es afirmativa.

Lo vivimos en México en 1997, cuando se anunció un programa de tv en CNI Canal 40. Las víctimas de Marcial Maciel denunciaban sus abusos. Hubo amenaza de boicot de anunciantes, silencio de las principales televisoras y, salvo La Jornada, callaron los periódicos del país. Fue un caso emblemático, pues desnudó los estrechos vínculos de poder entre la iglesia católica y las élites mexicanas. Hubo censura y coerción hacia los periodistas que se atrevieron a desenmascarar el reino de impunidad de Maciel. Es más, las plumas cercanas a los Legionarios de Cristo cuestionaron los relatos y autoridad moral de las víctimas. Sobresale, El Norte (Reforma) que se dedicó a calumniar sistemáticamente a las víctimas.

El tema requiere detenerse. Porque la denuncia a la pederastia clerical se debe a los medios seculares. Los medios de comunicación han tenido un papel clave en la denuncia de la pederastia clerical a escala internacional. Desde el comienzo de las revelaciones sobre el abuso, la iglesia católica, reaccionó con desacierto. Desde los años 50, niega los hechos y protege a los pederastas. En el siglo XXI, ante el alud de denuncias, cuyo epicentro se sitúa en The Boston Globe en Filadelfia en 2002, encontramos una iglesia que invierte sus energías haciéndose pasar por víctima. Acosada por supuestos intereses que la quieren desprestigiar.

El efecto es el contrario, hay un desmoronamiento institucional debido a la contundencia de los relatos de las víctimas, hechos y denuncias en países registrados por los medios. Al posicionarse como ciudadela asediada por enemigos que buscan destruirla, la iglesia, se refugia en teorías de la conspiración y olvida el drama de las víctimas. Las percibe como amenaza o instrumentos manipulados para alimentar la hostilidad internacional. La iglesia comete un grave error de comunicación que la desacredita. Pretendió promover la imagen del martirio y de persecución, durante la primera década del siglo XXI.

Sin duda, la estrategia también pretendió reforzar el frente interno. Es decir, cerrar filas como cuerpo social ante los supuestos embates de enemigos externos. Sectores de la curia desarrollan confabulaciones y complots en torno al funesto secretario de Estado de Juan Pablo II, el cardenal Angelo Sodano, quien encabeza la fallida estrategia. Desde Roma se levantan construcciones sobre conjuras internacionales, cuyos actores centrales son aquellos enemigos tradicionales: judíos, masones, comunistas, ateos y financieros de Wall Street.

En los relatos argumentativos, se minimiza el impacto de la opinión pública, ya que ha sido manipulada. Sin enfocarse en las víctimas, la estrategia, prendió cimentar un frente interno sólido capaz de repeler los ataques. La imagen del martirio, de hecho, se refiere a la memoria colectiva del cristianismo primitivo. Bajo esta estrategia, situamos el silencio y reprochable desentendimiento de los medios católicos. Más aún cuando grandes agencias internacionales, sus fundadores estaban involucrados, como Zenit con Maciel, de los legionarios o Aciprensa; Luis Fernando Figari, de Sodalicio de Vida Cristiana. La prensa cristiana y católica está en deuda con la verdad y con sus lectores.

Todo este episodio dramático entre medios y pederastia clerical conduce a una hipótesis: en un contexto cultural de secularización, en el declive de la estructura eclesial católica se opera un efectivo decaimiento simbólico. Es decir, la iglesia ya no ejerce ni tiene el monopolio de la moralidad. La crisis de pederastia y sus escándalos es también la crisis de credibilidad de la iglesia que en México había modelado los valores. El Opus Dei guarda este dilema, se abre a la transparencia o se refugia en el arte de ocultar la verdad.

Panamá consigo mismo

Guillermo Castro H.

Este país dialoga hoy como no lo había hecho en mucho, mucho tiempo. Surgen grupos de debate con nombres y orientaciones diversos – Repensar Panamá, Cuidemos a Panamá, Foro Social de Panamá, son algunos de ellos -, y se multiplican los foros que abordan los problemas que la vieja normalidad enmascaraba, y que la pandemia ha sacado a una luz cada vez más brillante.

         De tiempo atrás padecía Panamá de una combinación de problemas en la que el conjunto impedía encontrar soluciones para las partes. Se hacía evidente que el crecimiento económico de comienzos de la segunda década del siglo se tornaba cada vez más incierto; que la inequidad persistía en lo social; que el patrimonio natural del país estaba siendo devastado, y que la institucionalidad nacida del golpe de Estado de diciembre de 1989 había ingresado en un curso de deterioro que nada parecía capaz de detener.

         Por su parte, políticos, medios de comunicación y un grupo de organizaciones cívicas que se decían representantes de la sociedad civil – todos a coro con las otras democracias neoliberales de la región – achacaban el origen de todos esos males a la corrupción, al deterioro del sistema judicial, y a la complicidad pasiva de la variopinta multitud de pobres y no tan pobres de la ciudad y el campo. En lo político había un sólido consenso en culpar a cada gobierno anterior. En lo ideológico se organizaban eventos públicos con oradores invitados del calibre de Álvaro Uribe y el señor de la OEA, en los que se hacía una condena ritual del populismo. Y en lo económico se daba por entendido que cualquier cambio sería desastroso, y que entre aumentar impuestos a las grandes estructuras de acumulación o endeudar el país para atender los problemas sociales y de infraestructura, la segunda era sin duda la única opción razonable.

El deterioro general ya era visible en enero. De marzo en adelante, el impacto de la pandemia aceleró lo que la crisis económica y política venía anunciando. Dos factores han tenido especial incidencia en esto. El primero ha sido el empeño estatal de encarar la crisis sanitaria como un problema estrictamente técnico, sin entrar a considerar su dimensión social. El segundo ha sido priorizar lo económico sobre lo social, protegiendo a toda costa al sector financiero, y limitando la ayuda estatal a los sectores populares a 100 dólares al mes, cuando el propio gobierno estima en 350 el costo de la canasta básica de alimentos.

Nuestros mayores de la primera mitad del siglo pasado acostumbraban a relacionarse con sus conciudadanos a partir del sexo, edad y condición social de cada uno. La información que el Estado ofrece sobre la pandemia atiende a la edad y sexo de las víctimas, pero no a su condición social. Eso debe ser deducido de las áreas de mayor impacto de la enfermedad: barrios pobres poblados por trabajadores del sector informal - que constituyen el 47% de la fuerza de trabajo -, y por obreros y empleados asalariados.

De estas cosas tratan los diálogos que se multiplican en el país. Se empieza a entender, como lo advertía José Martí, que “en política lo real es lo que no se ve”, y se busca trascender las apariencias dominantes en la vida pública durante las últimas tres décadas. El deterioro acumulado desde la década de 1980 en el sistema educativo no ayuda a caracterizar los problemas que encara el país, pero eso estimula el creciente interés en escuchar lo que tienen para aportar los profesionales de las ciencias sociales, las naturales y las Humanidades, desplazados hasta anteayer por los especialistas en autoayuda y los predicadores del credo neoliberal.

Nuestra cultura, a mucha honra, tiene una impronta conservadora en lo social, y una liberal en lo político. Eso ayuda a entender que de los diálogos no surge tanto la demanda de grandes transformaciones inmediatas, sino ante todo la exigencia de que el Estado practique lo que predica, y preste la atención debida a las necesidades de las mayorías, agravadas por medidas de cuarentena especialmente severas.

Esto va implicando, cada vez más, demandas políticas. Una, por ejemplo, es la de que el Estado garantice y facilite el ejercicio del derecho ciudadano a la organización para la participación de todos en las cosas de todos como norma en la vida de la República. En la práctica, esto implica pasar de ser la continuidad de la República que nació con las limitaciones de un protectorado militar extranjero en 1903, a otra protegida por su propia ciudadanía.

Cambian las cosas, y cambiarán. El himno nacional de 1903 celebraba que liberales y conservadores habían logrado establecer alcanzar “por fin la victoria / en el campo feliz de la unión”, y pedían “cubrir con un velo / del pasado el calvario y la cruz”, para que alumbrara el azul del cielo patrio “de concordia la espléndida luz.”

Hoy hemos entrado a vivir de lleno circunstancias enteramente distintas, que demandan ya un himno renovado en sus tiempos verbales como en su sentido histórico. Y ese himno dirá la verdad que surge del diálogo en curso de Panamá consigo mismo: “Alcancemos por fin la victoria / en el campo feliz de la unión. / Con ardientes fulgores de gloria / se ilumine la nueva nación. / Es preciso quitar todo velo / del pasado, el calvario y la cruz / y que alumbre el azul de tu cielo / de justicia la espléndida luz.”

Alto Boquete, Panamá, 5 de agosto de 2020

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EL DESAHOGO DE CORTIZO

 

Miguel Antonio Bernal

En su carácter de jefe del Órgano del Ejecutivo del Estado panameño, el Presidente Laurentino Cortizo Cohen, ha venido acumulando a lo largo de su corto mandato una serie de declaraciones que producen más desaprobaciones que aplausos.

La llegada del COVID19, lejos de brindarle a los integrantes de su gobierno la diligencia, la sensatez, la humildad, la tolerancia, la voluntad         , la prudencia y la responsabilidad correspondiente a sus funciones, parece haberles abierto las puertas del poder político para un maratón dionisiaco, como si fuesen dueños de la vara de Moisés.

A lo largo de todo este tiempo, Cortizo y, lo que él denomina su “buen equipo”, nos han demostrado con creces cuánto les seduce el ejercicio, sin control ciudadano, del poder político, así como el disfrute de las ventajas, canongías, privilegios y prebendas que les brinda el administrar los inmensos recursos del erario.

El desgaste y deterioro de las estructuras e instituciones estatales, que viene arrastrando nuestro país, se han acelerado enormemente en este año de gobierno durante el  cual, el ultrapresidencialismo, ha pretendido afianzarse apoyándose en la retórica, la simbología nacionalista y populista, con técnicas carismáticas y manipulación mediática, autoritaria y clientelística.

Los discursos, conferencias de prensa, declaraciones, decretos, resoluciones son testigos vivos de la incoherencia, inconsecuencia, intolerancia e inconsistencia que predominan en la mente del inquilino Palacio de las Garzas. Recordemos que  se comprometió -ante todo el país- que en  su administración sería “prohibido mentir, prohibido robar, prohibido traicionar al pueblo panameño” y, de igual manera nos aseveró a todos que “no habrá intocables” y que “nadie estaría por encima de la Ley

La población entera es testigo de cómo lo que venimos y seguimos viviendo, es absolutamente lo contrario. Los esfuerzos cotidianos de la ciudadanía por alcanzar mejores días, chocan, más que nunca, con la rapacidad, la avaricia, la codicia y la usura del “buen equipo”, de “los intocables” que practican, y protegen simultáneamente,  la imparable corrupción y su impunidad como aliada.

Afirmar, en abierta amenaza, como lo expresó el Presidente en su discurso el pasado 31 de julio, que quienes critican a su gobierno “tienen agendas ocultas” es una confesión del lumpenpresidencialismo que busca desahogarse.

Pero también, nos obliga a los ciudadanos que combatimos por las libertades democráticas y los derechos humanos, económicos y sociales,  a tener presente que: “La diferencia entre un régimen simplemente autoritario y uno totalitario está en que el primero quiere que no se le ataque, y el segundo considera un ataque todo lo que no es un elogio. Al primero le basta con que no se le desfavorezca; el segundo pretende además que nada se haga que no le favorezca”.

La Historia de la Evangelización en América Latina.


Por: Rev. Pbro. Manning Maxie Suárez
Licenciado en Teología Sagrada.

Abstract: Critical essay on the priority task of the Church: Evangelization. Especially in our Latin America. A theological reflection on the following questions: Will it make any sense today to speak of a pastoral option in our Latin American Church? Is the Latin American Church considering the search for new missionary strategies that are in line with the socio-economic development of Latin America? Have the different episcopal conferences carried out any serious evaluation of the good practices and their methods used in the development of the evangelization of our Latin America? What have been the fruits that the Latin American Church has reaped during its actions of evangelization? Being a Church with more than 500 years of presence in different socio-political states, the Church must consider the need to rethink itself for the benefit of everyone on the planet, an opening of its principles and dogmas would allow us to have a broader concept of our vision and mission in accordance with the current situation we live in the world.

Key Words: Evangelism, Pastoral, Ecclesiology, Dogmas, Theology, Episcopal Conferences.

Resumen:  Ensayo crítico sobre la tarea prioritaria de la Iglesia: La Evangelización. Especialmente en nuestra América Latina.  Una reflexión teológica sobre los siguientes  cuestionamientos: ¿Tendrá algún sentido hablar hoy día de una opción pastoral en nuestra Iglesia Latinoamericana?, ¿Se plantea la Iglesia latinoamericana la búsqueda de nuevas estrategias misioneras que vayan acorde con el desarrollo socio económico de américa latina?, ¿Las diferentes conferencias episcopales han realizado alguna evaluación seria de los buenas prácticas y sus métodos empleados en el desarrollo de la evangelización de nuestra américa latina?, ¿Cuáles han sido los frutos que la Iglesia latinoamericana han recogido durante su accionar de evangelización?.  Siendo una Iglesia con más de 500 años de presencia en diferentes estados socio políticos históricos, la Iglesia debe plantearse la necesidad de repensarse a sí misma en beneficio de todos en el planeta, una apertura de sus principios y dogmas permitirían tener un concepto más amplio de nuestra visión y misión acordes con la actual situación que vivimos en el mundo.

Palabras Claves: Evangelización, Pastoral, Eclesiología, Dogmas, Teología, Conferencias Episcopales.

Introducción: Al hacer una reflexión retrospectiva sobre el tema del accionar de la evangelización de la Iglesia en América Latina.  Vienes a mi mente una serie de preguntas que son las que en parte, me llevan a presentar el siguiente artículo: ¿Tendrá algún sentido hablar hoy día de una opción pastoral en nuestra Iglesia Latinoamericana?, ¿Se plantea la Iglesia latinoamericana la búsqueda de nuevas estrategias misioneras que vayan acorde con el desarrollo socio económico de américa latina?, ¿Las diferentes conferencias episcopales han realizado alguna evaluación seria de los buenas prácticas y sus métodos empleados en el desarrollo de la evangelización de nuestra américa latina?, ¿Cuáles han sido los frutos que la Iglesia latinoamericana han recogido durante su accionar de evangelización?

            Estas, como muchas otras preguntas, han estado divagando en mi inquieta mente, preocupado por la forma como se ha venido realizando la tarea de evangelización en nuestras diferentes diócesis en nuestra Iglesia latinoamericana sin importar si son católicos o protestantes.

            Nuestra Iglesia Latinoamericana es relativamente joven en el continente americano, si tenemos en cuenta la misma historia de la humanidad.  Y el planteamiento de un accionar evangélico hacía fuera de ella es más joven aún; si tomamos como marco referencial el hecho mismo de que, en las mayorías de nuestras diócesis el trabajo pastoral casi siempre se dirige hacía sí misma, en el caso de las colonias españolas la prioridad era ellos en principio al igual que las colonias inglesas y francesas en el continente.  Los nativos no eran visto de la misma manera y los mismos eran tratados como personas no confiables y no agradables por las sociedades de aquellos tiempos, situaciones que permanecieron impresas en las mentes de aquellas sociedades hasta mediados del siglo XX. 

            Esto marcó una Iglesia colonial donde su clero eran más capellanes que curas de almas, lo que creaba un gran resentimiento social entre las poblaciones originarias de esas colonias establecidas a la fuerza colonizadoras como también con los negros esclavos y mestizos.

            Desde los años 1950 y los consiguientes años, América Latina reclama para sí el accionar de la Iglesia.  Ella debe entonces responder al llamado, con la misma fuerza que la caracterizó cuando llegaron a nuestras tierras.  Se hace justo entonces reflexionar seriamente sobre la problemática y la encrucijada en que se encuentra nuestra Iglesia hoy día, lo que nos proponemos hacer de manera breve pero concisa como aporte a presentar la historia y las nuevas opciones pastorales para una Iglesia que debe estar encarnada en la realidad de nuestra América Latina.

            No temo en decir, que la Iglesia de hoy sigue desencarnada y es por ello, que el hombre contemporáneo no ve atractivo su participación en una Institución que lo aparta con sus principios canónigos y sus dogmas.  Es necesario plantearnos la necesidad de recurrir al testimonio de muchos historiadores y escritores de la época que nos dicen sobre ese accionar de la Iglesia que contradice el mensaje revolucionario de su fundador que tiene ese componente de “servicio” como norma de autoridad en la comunidad de fieles, como a su vez, la comunión fraterna como signo de la real presencia de Jesucristo en medio de los santos.
            Replantear una “evangelización” más inclusiva en América Latina, que sea acorde con la vocación de la Iglesia fundada por Jesucristo, donde las diferentes personas miembros de las comunidades de fe, se conviertan en verdaderos agentes de evangelización dándole un sentido sacramental a la acción misma de la Iglesia tanto en un ámbito local como Universal debe ser nuestro propósito.

            Las experiencias de los Obispos en esa histórica reunión en Medellín, Colombia (1968), debe ser “la base” de reflexión en nuestras sociedades que son los pobres.  Los pobres en nuestra América Latina son la mayoría de la población de cualquier país.  La Iglesia debe encarnarse en esa realidad, que como jinete apocalíptico, golpea las vidas de millones de personas en este continente, más ahora en esta época de la Pandemia del Sar Covid-19.    La Iglesia debe identificarse con esta realidad, dejando atrás esa tendencia de predicar un evangelio desencarnado y sumergirse en el sufrimiento del hombre latinoamericano para ayudar a estos millones de seres en su promoción humana. 

            La Iglesia latinoamerica debe ser sal para la tierra y luz para las oscuridades en que vive la humanidad hoy día, sumarse al deseo de su fundador cuando señalaba lo siguiente: “Ustedes son la sal de la tierra.  Y si la sal pierde su sabor, ¿con qué se salará? Ya no sirve más que para tirarla a la calle y que la pise la gente.  Ustedes son la Luz del Mundo.  No se puede ocultar una ciudad situada en lo alto de un cerro; ni se enciende una vela para meterla debajo de la olla, sino para ponerla en el candelero y que brille para todos los de la casa. Empiece así a brillar la luz de ustedes ante los hombres; que vean el bien que hacen ustedes y glorifiquen a su Padre del Cielo” (Mateo 5, 13-16).

La Evangelización en América Latina.
            Comprender el por qué del cómo llegó la Iglesia Cristiana a la América Latina es el asunto que nos precede en esta investigación.  A raíz de su historia, un nuevo planteamiento del tema en nuestras tierras se sumará a la misma.

            El testimonio dejado por los colonizadores, es en parte una de las causas por la que el hombre contemporáneo es indiferente a la Iglesia de hoy.  El análisis que podamos hacer hoy de esa historia logrará una mejor comprensión de la misma dejando atrás cualquier sentimiento como juicio negativo del accionar de la Iglesia.

            En el año 1504, Isabel de Castilla, reina de Castilla y mejor conocida como Isabel la Católica, consignó una orden que justifica la conversión de los “indios” en las colonias españolas; al igual sabemos, que la “obra evangelizadora” iba acompañada muy de cerca a las conquistas españolas, portuguesas, francesas y/e inglesas por otro lado; y que estas fueron confirmadas en las bulas del papa Roderic Llançol i de Borja mejor conocido como Alejandro VI (1)  (en lo que compete a España y Portugal).  Este Papa, dio a los reyes españoles, derechos de posesión sobre los territorios que fuesen descubiertos por los mismos, claro está, entre “La línea de demarcación de 100 millas al oeste de las Azores y de las islas de Cabo Verde: todos los territorios a este lado de la línea pertenecen a España, los del otro lado a Portugal”. (2)

                Si notamos, estos datos con el testimonio dejado en América por los conquistadores, el cristianismo traído a América dependía en gran parte de la avanzada conquistadora del imperio español, este testimonio de “evangelización” trajo a nuestras tierras un “cristianismo impuesto”, como en el caso que nos cita el historiador de la Iglesia Hedin: “Las tropas que entraban en un territorio publicaban un requerimiento en que, bajo amenaza de los más graves castigos, se invitaba o requería a los habitantes a abrazar el cristianismo y reconocer la soberanía del rey de España.  El que se negaba, perdía la libertad o la vida”. (3)

            Sumemos a esto también lo que Rogier otro historiador, plantea sobre la situación de la Iglesia en nuestro continente: “No menos funesto resultó el hecho de que la Iglesia local, en su estado de completa dependencia, cada vez podía hacer menos por defender a la población indígena de los abusos de la colonización”. (4)

            Y el hecho también de: “No haber interesado activamente a la población indígena en el ministerio.  Se descuidó hasta el último momento la formación de un clero indígena”. (5)

            También se descuidó el caso de las mujeres indígenas quienes eran rechazadas en los conventos.  Notaremos en todo esto, sin mencionar de fondo los problemas que llegaron a surgir con la venta de esclavos y el mal trato a los indios, que “la Iglesia” como dice Fernando Castillo en su escrito “Evangelización en América Latina”, operó en el proceso de colonización como un aparato cultural de la dominación colonial; donde las estructuras nucleares de los indígenas fueron trastocadas y los españoles o portugueses iban imponiendo nuevas formas culturales. (6)

            Este panorama fúnebre sobre nuestra América Latina, no quiere ser en todo su aspecto negativo; ya que la misma historia nos demuestra que hubo hombres de la Iglesia que intervenían en contra de todas estas atrocidades e injusticias.

            Antonio de Montesinos, misionero dominico español, fue el primero en levantar su voz donde después se le une el Obispo Bartolomé De Las Casas, fraile dominico, Procurador o protector universal de todos los indios de las Indias, quien fue hasta donde el mismo rey para obtener gracia y protección para los indios.  Otro gran protector fue Fray Pedro de Gante, fraile franciscano en México donde fue evangelizador y educador.  Fray Toribio de Benavente O.F.M. (Motolinia el cual significa pobre o afligido en náhuatl), misionero franciscano en los años 1524 en México.  Después de estos grandes hombres de la Iglesia se suman la Orden de los Padres Dominicos en el año 1526, los Padres Agustinos en el año 1533 según los registros históricos.

            Aún con ese grito de ayuda y del llamado a la conciencia cristiana, los indios, mestizos y mulatos siguieron siendo causa de injusticias, no solo social sino también religiosamente.  Así, notamos el caso que se da en el año 1555 en el primer concilio de México, en donde a los indios, mestizos y mulatos, se les prohíbe las órdenes mayores. (7)

            Esta situación desfavorable a estas etnias, permaneció de una forma u otra, hasta principios del siglo XIX, y que siguió en el siglo posterior ya no en una forma tan cruda debido en parte a los cambios característicos de la época, ha logrado crear el ambiente para que generaciones futuras, con una mentalidad más adulta y sumamente educada haya sido la encargada de criticar el proceso de la evangelización del continente.
            Por tal motivo, vale la pena preguntarse en el fondo si de verdad la Iglesia como tal ha realizado una tarea de “evangelización” o de “proselitismo” … ¿América Latina es un territorio evangelizado o cristianizada?  He aquí la necesidad de la misma presentación.

A). - ¿Qué entendemos por evangelización en América Latina?
            Usualmente en nuestros ámbitos, cuando hablamos hoy de la evangelización y de la necesidad de la evangelización por mandato “16 Así pues, los once discípulos se fueron a Galilea, al cerro que Jesús les había indicado. 17 Y cuando vieron a Jesús, lo adoraron, aunque algunos dudaban. 18 Jesús se acercó a ellos y les dijo:—Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. 19 Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, 20 y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt. 28,16-20), hablamos de conversión = Metanoia.  Hemos de señalar que uno de los objetivos de la evangelización, es la conversión; pero esta, no es esencialmente la evangelización sino un objetivo. (8)  Así podemos distinguir dos realidades diferentes pero que se complementan: Evangelización y Conversión.

            La conversión sigue a la evangelización, pero puede no seguirla también.  Ahora bien, cuando nos referimos a la evangelización, no nos referimos a esa “metanoia”, sino mas bien a “el mensaje de las buenas noticias”; y estas anunciadas a los hombres del mundo, en especial a los pobres. (9)   Este mensaje de las buenas nuevas, sobre todo, el que llegamos a encontrar en la predicación Kerigmática, es en sí, el trabajo de la “evangelización primitiva cristiana”.

            Nótese que este “evangelizar”, no es un mensaje impuesto, sino que es un mensaje presentado a manera de invitación como opción para la salvación.  Así vemos en el libro de los Hechos de los apóstoles 2,14-36.; 3,12-26. Y en otros pasajes como la epístola de san Pablo a los Corintios “Ahora, hermanos, quiero que se acuerden del evangelio que les he predicado. Éste es el evangelio que ustedes aceptaron, y en el cual están firmes” (1 Cor. 15,1); “6 Estoy muy sorprendido de que ustedes se hayan alejado tan pronto de Dios, que los llamó mostrando en Cristo su bondad, y se hayan pasado a otro evangelio. 7 En realidad no es que haya otro evangelio. Lo que pasa es que hay algunos que los perturban a ustedes, y que quieren trastornar el evangelio de Cristo” (Gálatas 1, 6-7).

            El “anuncio”, busca en estos textos, el arrepentimiento sincero, la conversión = para borrar los pecados “19 Por eso, vuélvanse ustedes a Dios y conviértanse, para que él les borre sus pecados” (Hch. 3,19), y el don del Espíritu Santo como un carisma de parte de Dios a raíz del bautismo “38 Pedro les contestó: —Vuélvanse a Dios y bautícese cada uno en el nombre de Jesucristo, para que Dios les perdone sus pecados, y así él les dará el Espíritu Santo. 39 Porque esta promesa es para ustedes y para sus hijos, y también para todos los que están lejos; es decir, para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios quiera llamar” (Hch. 2,38-39).  Ellos son los objetivos de la evangelización, pero la evangelización como tal es “el anuncio de la buena noticia” (Gál. 1,7). (10)  La Evangelización es en fin “Una clara proclamación de que, en Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado, “se ofrece” la salvación a todos los hombres, como don de la gracia y de la misericordia de Dios (EN27). He aquí lo que es base, centro y a la vez culmen de su dinamismo, el contenido esencial de la evangelización”. (11)

            Esta predicación “Kerigmática”, (12) es acompañada por la experiencia de la comunidad después de anunciarla.  En fin, hablar hoy de la evangelización (el anuncio o proclamación de las buenas nuevas), en América Latina, es despojarse de todas las falsas ideas que acompañaron a la misma al llegar a nuestro continente el evangelio de Cristo; esta proclamación debe ir más allá, debe encarnarse en la realidad salvífica de la comunidad que la proclama como a su vez viviendo la cruda realidad en que viven nuestros pueblos latinoamericanos.

            Por eso, al replantear la evangelización en América Latina, no podemos dejar de mirar al pasado para poder corregir y enmendar un tipo de actitud que ha manchado la obra de evangelización en nuestras tierras.  Así, es acertado el señalamiento de Orlando Costas cuando al mismo se refiere con estas palabras: “En primer lugar, para evangelizar eficazmente en nuestra situación se necesita superar las contradicciones históricas que han caracterizado la proclamación del evangelio en América Latina”. (13)

            Estas contradicciones que son notorias, son las que se plantean hoy día la generación contemporánea; no para superarlas, sino poniendo en toda su crítica una desvalorización de todo aquello que creíamos importante como sostén de nuestras vidas en una “sociedad cristianizada”.
            De tal forma que nuestra sociedad está “cristianizada”, pero la “cristianización” es en sí una cultura aparte a la ya existente en el continente.  Hablar de una sociedad cristianizada es hablar de una sociedad que en principio ha aceptado toda una forma de vida diferente a la que normalmente llevaba; de manera que sus costumbres y sus tradiciones son cambiadas de igual forma por “otras mejores”.

            En el caso de América Latina, el evangelio como tal no fue, ni es “presentado”, “anunciado”, sino que ha sido “impuesto”.  Nótese así que en el caso de los indios: “Son bautizados, sin embargo, los indios o nativos de la región colonizada son renegados y hasta tratados como “animales”.  Al bautizarlos, se supone que son parte de “un cuerpo”; pero los mismos no participan del mismo en nada, obligándolos en parte a los mismo a recurrir a la ya conocida “religión popular” que es sencillamente “el producto del proceso de colonización y de la actividad de la Iglesia en él”. (14)

            Este proceso, en América Latina, es duramente criticado no desde ahora, sino desde sus principios (Montesinos, De Las Casas).  En fin, tal y como se plantea Bonino Míquez, referente al historiador de las misiones en México y Perú en el siglo XVI, P. Ricard: “Lo que se fundó en América Latina no fue una Iglesia Latinoamericana, sino una Iglesia española trasplantada con su liturgia, edificios, leyes, fiestas y devociones”. (15)

            El “Kerigma” como tal, si fue predicado, fue hacía los mismos que lo trajeron; y el bagaje cultural del imperio opresor fue consolidándose hasta que las culturas indígenas se subyugaron o desaparecieron como la situación de Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, Costa Rica entre otros; y que decir de los esclavos africanos de quien la misma Iglesia como tal, participó y no se encargó mucho de este problema hasta entrado el siglo XX y XXI.

            Ante esta realidad, sin sumar la incursión de la política en la Iglesia durante los siglos XVIII y posteriores no son tampoco los más loables, debido a que su consolidación fue gracias a los diferentes grupos de poder que llegaron a estas tierras por razones diversas, pero no muy agradables para los que vivieron por siglos en estos territorios (la esclavitud del negro africano y antillano, las invasiones militares tanto españolas, inglesas y americanas como francesas).  Ante tal realidad, La Iglesia latinoamericana, surgida de todo este proceso doloroso, resucita para responder, retomar como obligación propia, la historia pasada y plantearse una mejor forma de llevar ese mensaje de salvación a pueblos latinoamericanos sin ningún tipo de opresión, manipulación, ni dominación política.  Sino haciéndose eco de una mayor comprensión de la situación socio política y económica latinoamericana que clama de la misma una mayor entrega.

Referencias bibliográficas
1
  1. |Obsérvese el trabajo de Rogier, L.J. Nueva historia de la Iglesia. Tomo IV. Ediciones Cristiandad.  Madrid, 1977. (1. América Española y Portuguesa. Págs. 195-199).

2.    Jedin, Hubert.  Manual de historia de la Iglesia. Tomo V. Editorial Herder. Barcelona, 1972. (“Misiones en el territorio español de patronato” pág. 783). = Las bulas papales: Inter caetera del 3 y 4 de mayo de 1943 y la Eximia devotionis del 4 de mayo de 1493.
3.    Ibid, pág, 785-786.
4.    Rogier, L. J. Op. Cit. pág. 196.
5.    Ibid, pág. 198.
6.    Castillo, Fernández. “Evangelización en América Latina”. Revista Concilium. Año XIV, tomo II. No. 134-137. Ediciones Cristiandad. Madrid, 1978. Págs. 110-115.
7.    Jedin, Hubert. Op. Cit. Pág. 791. “Hasta entrado el siglo XIX mantuvo la Iglesia el carácter de una institución extranjera”.
8.    Notese así a Hollenweger, Walter. “Objetivos de la Evangelización”. Revista Concilium. Año XIV, Tomo II. No. 134-137. Ediciones Cristiandad. Madrid, 1978. Pág, 53.
9.    Veáse a Floristán, Casiano. La Evangelización, tarea del cristianismo. Ediciones Cristiandad. Madrid, 1978.  Pág.19.  Cf. Fernández, Castillo. Op. Cit. Pág. 112. = Gutiérrez, Gustavo. “El fenómeno de la contestación en América Latina”. Revista Concilium. Año VII, tomo III. No. 67-70. Ediciones Cristiandad. Madrid, 1971. Pág. 203.
10. Belloso, José M. Rovira. Fe y Nueva sensibilidad histórica. Ediciones Sígueme. Salamanca, 1972. Pág. 369-370.
11. Documento de Puebla No. 351.
12. Sobre este aspecto: Jeremías, Joachim. Abba y el mensaje central del N.T. Ediciones Sígueme. Salamanca, 1983. Pág. 207. Cf. Langer, Wolfgang. Kerigma y Catequesis.  Editorial Verbo Divino. Estella, 1970. Pág. 35.  Y a Stanley, David. “La predicación primitiva: Esquema Tradicional”. Revista Concilium. Año II, Tomo III. No. 18-20. Ediciones Cristiandad. Madrid, 1966. Pág. 453.
13. Congreso Latinoamericano de Evangelización. América Latina y La Evangelización en los años 80.  Lima, 1979.  Pág 285.
14. Sobre el mismo, Fernández, Castillo. Op. Cit. Pág. 114.
15.   Obsérvese a Bonino, J. Míquez. “La piedad popular en América Latina”. Revista Concilium. Año X, Tomo II. No. 94-96. Ediciones Cristiandad. Madrid, 1974. Pág. 442.


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