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Carga global de la enfermedad: ¿cómo estamos en Panamá?


Jorge L. Prosperi R.
www.elblogdejorgeprosperi.com / 121118

La prestigiosa revista The Lancet dedica su reciente editorial al estudio sobre la Carga global de la enfermedad (GBD en inglés). De acuerdo con el editorial, la lectura de los resultados del Estudio, evidencia una reversión de la tendencia hacia un mundo más saludable, mostrando tasas de mortalidad estancadas, en medio de progreso vacilante y desigual, epidemias de enfermedades nuevas y conocidas, y una dramática escasez de trabajadores de la salud.

Considero que su contenido es de gran importancia para el quehacer nacional en salud pública, por lo que comparto con ustedes una traducción libre del texto original, complementada con información nacional disponible y verificable, y los insto a reflexionar sobre la situación de Panamá para cada uno de los aspectos destacados en el artículo. Los invito a la lectura del documento original de The Lancet.

Antes de entrar en materia, subrayo que, contrario a las declaraciones triunfalistas de los voceros oficiales del gobierno, es evidente que debemos hacer mucho más, pues nuestras tasas de mortalidad están estancadas, en medio de un crecimiento económico desigual y la denuncia de casos de corrupción en los tres poderes del Estado.

Carga global de la enfermedad y situación nacional

“En 2017, las tasas mundiales de mortalidad de adultos se mantuvieron estables, en algunos casos disminuyeron y en otros aumentaron. De manera alarmante, el conflicto y el terrorismo se han convertido en dos de las causas de muerte de más rápido crecimiento en todo el mundo (un aumento del 118% entre 2007 y 2017). Junto a este alarmante crecimiento de la violencia, nuestra era se caracteriza por epidemias como la dependencia de opioides, las enfermedades no transmisibles, la depresión y las enfermedades transmitidas por vectores (dengue, zika, etc.)”.

En Panamá, la tasa de mortalidad en los adultos (mayores de 20 años) muestra una ligera tendencia al aumento en el período de 2012 al 2017. Estas cifras evidencian que nuestro país no es más saludable.



Es evidente que debemos hacer mucho más, pues nuestras tasas de mortalidad están estancadas.
“De acuerdo con el informe, la dependencia de opiáceos ha crecido a una escala sin precedentes, con cuatro millones de casos nuevos en 2017 y 110,000 muertes. Las enfermedades no transmisibles representaron el 73% de todas las muertes globales en 2017, con más de la mitad de todas las muertes (28.8 millones) atribuibles a solo cuatro factores de riesgo: presión arterial alta, tabaquismo, alto nivel de glucosa en la sangre y alto índice de masa corporal. La prevalencia de la obesidad ha aumentado en casi todos los países del mundo, lo que ha provocado más de un millón de muertes por diabetes tipo 2, medio millón de muertes por enfermedad renal crónica relacionada con la diabetes y 180,000 muertes relacionadas con la esteatohepatitis no alcohólica. En 2017, los trastornos depresivos fueron la tercera causa principal de los años vividos con discapacidad, y las muertes por dengue, una enfermedad a menudo asociada con el desarrollo y la urbanización desordenada, aumentaron sustancialmente en la mayoría de los países tropicales y subtropicales, pasando de 24,500 muertes a nivel mundial en 2007 a 40,500 en 2017”.

Nuestra contribución a la carga global de la enfermedad, es visible en nuestros indicadores de salud. En ese contexto, los invito a darle una mirada objetiva y crítica a mi artículo “Avances en el logro del ODS sobre salud: una mirada sin triunfalismos”,  en el cual comparto una actualización del estado de nuestros indicadores de las principales Metas para el logro del ODS sobre salud. No olvidemos que las Metas propuestas deben estar cumplidas para el 2030 y que muchas de ellas requieren que redoblemos el esfuerzo para alcanzar aquellas de los ODM que nos quedaron pendientes.

Mención especial requiere la necesidad de redoblar nuestro esfuerzo para reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante la prevención y el tratamiento y promover la salud mental y el bienestar, como lo establece la Meta 3.4, pues como nos informa la Contraloría General de la República de Panamá, cada año fallece en el territorio alrededor de 9,000 personas por enfermedades circulatorias, tumores y diabetes mellitus y en cada caso la tendencia es al aumento.

Estas tres enfermedades crónicas no transmisibles están relacionadas en forma directa con estilos de vida asociados a factores de riesgo para la salud y la vida, y con la insuficiente capacidad de nuestro sistema público de salud para la promoción de la salud, prevención y tratamiento oportuno y apropiado.

No menos importante para nosotros es subrayar la incapacidad demostrada (sociedad y gobierno) de reducir el número de muertes y lesiones causadas por accidentes de tránsito (Meta 3.6). No hacemos lo suficiente, falta personal para hacer cumplir las leyes y reglamentos, muchos conductores son irresponsables y temerarios y nuestros ciudadanos siguen falleciendo en accidentes de tránsito, como lo demuestran la información que nos proporciona el Instituto Nacional de Estadística y Censo hasta el 2016. “Cada año más de 400 personas fallecen en accidentes de tránsito, casi 13,000 resultan heridas en cerca de 14,000 accidentes”.

“La desagregación de los datos en función del sexo en el informe sobre la carga global de la enfermedad 2017 muestra que mientras que las muertes entre hombres adultos están estancadas en muchas partes del mundo y, en algunas áreas, la mortalidad ha aumentado, las mujeres viven más, pero con más años de mala salud. Curiosamente, las mayores diferencias sexuales en los resultados (trastornos por uso de sustancias, lesiones por el transporte, autolesiones y violencia interpersonal) son impulsadas socialmente, lo que sugiere que se necesita más atención y acción”.

“De manera crucial, el informe sobre la carga global de la enfermedad 2017 estima que ningún país está en camino de cumplir con todos los ODS relacionados con la salud para 2030. Los indicadores de mortalidad de menores de cinco años, mortalidad neonatal, mortalidad materna y malaria tuvieron la mayor cantidad de países con al menos un 95% de probabilidad de éxito. Sin embargo, para muchos otros objetivos, incluidos los objetivos de reducción de la desnutrición y la violencia infantil, ningún país en el mundo ha alcanzado el ritmo de cambio que se requiere para alcanzar estos objetivos”.

Carga global de la enfermedad y cobertura universal de salud

A pesar de los recursos financieros públicos disponibles,  la cobertura universal de salud es un privilegio reservado para aquellos que pueden pagar por la atención en una clínica u hospital privado, por lo que el gasto privado en salud es muy elevado y representa el 25% o más del gasto total en salud. Es decir, que muchas personas deben acudir al sector privado a buscar soluciones (que debería brindar el sector público) para sus problemas de salud. Y muchas de estas personas no tienen los recursos económicos para ello, lo cual contribuye al empobrecimiento de nuestra gente. Y aun esos pocos, tienen que esperar, en ocasiones semanas, para que los atienda el médico, pues es tal el colapso del sistema público, que el sector privado ha llegado a saturarse, y no son raras las ocasiones en las que no hay cupo en la consulta, o no hay cama disponible, o el salón de operaciones está ocupado y las cirugías se retrasan. Es evidente la relación entre esta realidad y la carga nacional de enfermedad.

“Por primera vez en la historia del informe sobre la carga global de la enfermedad, se incluyeron estimaciones de la densidad de trabajadores de la salud. Estas muestran que la escasez global y la distribución desigual de los trabajadores de salud requieren atención urgente para no socavar el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Los autores estiman que solo la mitad de todos los países tenían el personal de atención de la salud requerido para brindar atención médica de calidad (se estima en 30 médicos, 100 enfermeras o matronas y cinco farmacéuticos por cada 10,000 personas). Si bien muchos países europeos tienen una fuerza laboral de salud con muchos recursos, se estimó que los países con mayor déficit, están en África subsahariana, el sureste de Asia, el sur de Asia y algunos países de Oceanía”.

Sobre los recursos humanos para la salud en Panamá, la información disponible demuestra que son insuficientes para disminuir la carga nacional de la enfermedad, y que la distribución de los recursos humanos por habitante favorece a las principales provincias y sus capitales, en perjuicio de nuestras provincias más pobres y comarcas; lo cual dificulta claramente (o hace imposible) alcanzar la cobertura universal de salud y el desarrollo sostenible para todos en todo el territorio nacional.

Aunque esto no tiene por qué ser así, no será esta administración la que enfrente y resuelva los desafíos para alcanzar la cobertura universal de salud en Panamá, pues han tenido cuatro años para aprovechar ideas, propuestas, planes y recursos, y no han sido capaces de hacerlo. De hecho, en no pocas ocasiones, han sido parte del problema, favoreciendo la ineficiente fragmentación operativa del sistema público, y creando el espacio propicio para la privatización de los servicios de salud que debe proporcionar de forma expedita y eficiente el sistema público de salud.

“Al final, el informe sobre la carga global de la enfermedad 2017 es inquietante. No solo las cifras globales amalgamadas muestran una desaceleración preocupante en el progreso, sino que los datos más detallados descubren exactamente qué tan irregular ha sido el progreso. El informe es un recordatorio de que, sin vigilancia y esfuerzo constante, el progreso puede revertirse fácilmente. Pero el informe GBD también es un estímulo para pensar de manera diferente en este momento de crisis. Al caracterizar las inequidades en el acceso a los servicios de salud, y la distribución geográfica de las enfermedades, el estudio ofrece una oportunidad para considerar un enfoque para el desarrollo de la cobertura universal de salud, que tome en cuenta esas desigualdades y la distribución de la enfermedad”. Subraya que, “el informe sobre la carga global de la enfermedad 2017, debería ser un fuerte llamado de atención a los gobiernos nacionales y las agencias internacionales no solo para redoblar sus esfuerzos para mantener los logros alcanzados, sino también para adoptar un nuevo abordaje para las crecientes amenazas”.


Reflexión cristiana sobre la caravana hacia EE.UU.


Ismael Moreno Coto, sj

La Caravana es un fenómeno social migratorio que ha desbordado cualquier previsión política e institucional. Es noticia mundial. En todos los medios internacionales, que nunca dicen nada de Honduras, hoy la han puesto en el ojo del huracán noticioso. Es un fenómeno que ha desbordado a las iglesias, a los sectores de la sociedad civil, a las ongs y a los gobiernos.

Es una avalancha que en sus inicios de esta etapa dramática comenzó con unos cuantos centenares de hondureños hasta convertirse en un número incontable, creciente e incontrolable, a la que se responde con sencillos gestos solidarios, generosos y espontáneos por parte de la gente que ve a los migrantes pasar, hasta con las respuestas de más alto nivel militar como lo amenaza la administración Trump, y como lo está haciendo el régimen hondureño al tratar de crear infructuosamente una muralla policial en la frontera entre Honduras y Guatemala.

Nació en la “Ciudad Juárez del sur”

No es solo una caravana. Es un fenómeno social liderado por miles de pobladores rurales y urbanos empobrecidos que se manifiesta en amplias y masivas caravanas espontáneas e improvisadas, sin más organización que la que aconseja la sobrevivencia y la manifiesta decisión de avanzar hacia el norte hasta alcanzar territorio estadunidense. No es la primera vez. El año pasado, 2017, en el mes de abril hubo una caravana de unos 800 centroamericanos, con un 75 por ciento de hondureños. A su vez, existe un movimiento de unos 300 hondureños que diariamente buscan cruzar la frontera de Aguascalientes, entre Honduras y Guatemala, muchos de ellos se van quedando en el camino.

Esta avalancha humana y social explotó como una poderosa bomba expansiva con una noticia de segunda o de tercera importancia justamente en la ciudad de San Pedro Sula, conocida mundialmente como una de las más violentas, y que diversos investigadores y analistas suelen llamarla como la “Ciudad Juárez del Sur”, por su similitud con el boom de las maquilas que, en esta ciudad mexicana fronteriza con El Paso, Texas, se promocionó en la década de los setenta del siglo veinte, como respuesta a la pobreza, dejando lo que ya todo mundo conoce como subproductos: un interminable aluvión de migración interna, violencia delincuencial juvenil, el narcotráfico. ¿Cuál fue la noticia? Un grupo de unos 200 hondureños anunciaron que organizaban una caravana para emigrar hacia el norte, saliendo de la terminal de autobuses de San Pedro Sula, en la costa atlántica hondureña, el sábado 13 de octubre.

¿Quién la empujó?

En el inicio, la caravana identificó el nombre de Bartolo Fuentes, un líder social y político con sede en la ciudad de El Progreso, quien dejó dicho en una entrevista a los medios de comunicación locales, que se uniría por unos días. Bartolo Fuentes estuvo acompañando como periodista la caravana de abril del año 2017. Siendo además un político del partido LIBRE (Libertad y Refundación), de la oposición, Bartolo Fuentes se convirtió con los días en “chivo expiatorio”. Así lo acusó en rueda de prensa la titular de Relaciones Exteriores mientras se hizo acompañar de la Ministra de Derechos Humanos. “Bartolo Fuentes es el responsable de la caravana, él organizó e instigó a muchas personas hasta manipularlas y conducirlas en este trayecto peligroso”, al tiempo que hizo un llamado al Ministerio Público para que procediera en contra de la persona a la que el régimen descargó toda la responsabilidad como representante de la oposición política radical de Honduras. Como ocurre con todo, el nombre de Bartolo quedó atrás, y fueron surgiendo otros chivos expiatorios, todavía más poderosos que un líder social y político local y nacional.

Cuando la caravana cruzó la frontera en el puesto de Aguascalientes rumbo a Guatemala, ya sumaban unas cuatro mil personas, las que lograron romper el cerco que la policía tanto de Honduras como de Guatemala había establecido en el puesto fronterizo. Y así fue en aumento en la medida que cruzaba territorio guatemalteco y se acercaba a la frontera mexicana. El régimen hondureño, sin duda con financiamiento del gobierno de los Estados Unidos, implementó un plan entre los días 17 y 20 de octubre con el propósito de convencer a los migrantes a retornar al país. Logró que algunos centenares aceptaran, muchos de los cuales fueron transportados en buses, y otros por puente aéreo, y a cada persona se le prometió ayuda inmediata y un paquete de servicios posteriores. Cuentan testigos que no pocas de las personas que se transportaban en el supuesto retorno eran activistas del Partido Nacional que sirvieron de carnada y, sobre todo, de publicidad oficial. No obstante, a partir del día 23 de octubre y con cifras que aumentaban según pasaban los días, ya hablaba de un número de 10 mil migrantes cruzando territorio chiapaneco, en la República mexicana.

Una olla de presión

El gobierno hondureño acusa a la oposición y a grupos criminales como responsables de las caravanas con propósitos políticos desestabilizadores. A esta acusación se une el gobierno de los Estados Unidos, el cual ha llegado al extremo de acusar al Partido Demócrata de instigar y financiar a grupos políticos y criminales para que los migrantes invadan territorio estadunidense con el fin de desestabilizar al gobierno. Todas estas acusaciones no tienen asidero real.

El fenómeno de las caravanas es la expresión de la desesperación de una población para la cual cada vez resulta más arriesgado vivir en un país que niega empleo, seguridad ciudadana y la orilla a vivir en un permanente estado de rebusca. La caravana es la explosión de una olla de presión que, el gobierno hondureño, en asocio con una reducida élite empresarial y transnacionales viene atizando desde hace al menos una década. Un gobierno que abandonó las políticas públicas sociales y las ha sustituido con programas de compensación social, al tiempo que consolida el modelo de desarrollo basado en la inversión en la industria extractiva y en la privatización y concesión de los bienes comunes y servicios públicos.

Estado y corrupción entendidos como negocio

A su vez, la administración pública está conducida por un sector de políticos que ha entendido el Estado como su negocio, han saqueado instituciones públicas, como el Instituto Hondureño del Seguro Social, el sistema de salud en general, la empresa de energía eléctrica, entre muchas otras. Y se protegen a sí mismos con el control político del sistema de justicia.

La población ha ido progresivamente experimentando indefensión y abandono, experiencia y sentimiento que se acrecentó con las elecciones de noviembre de 2017 cuando el gobierno se reeligió violando la Constitución de la República y se adjudicó un triunfo que de acuerdo a cerca del 70 por ciento de la población fue el resultado de un fraude organizado. La población ha dejado de confiar en los políticos, en el gobierno y en la alta empresa privada. Las caravanas es un fenómeno que expresa la desesperación y angustia de un pueblo que dejó de creer en soluciones dentro del país. Se van como expresión extrema de la decisión de la población de tomarse la justicia por su propia mano.

Cada quien buscando a quien culpar y sacar ventajas

El gobierno de Honduras y el gobierno de Estados Unidos parecen necesitar a quien responsabilizar. Esto es así porque a fin de cuentas representan a un sector elitista de la sociedad que desprecia sistémicamente a las poblaciones con bajos recursos económicos, y nunca les dará crédito a sus iniciativas. Todo lo que proviene de estos sectores es entendido como amenaza, y en muchas ocasiones como la que ahora se observa con los migrantes, las iniciativas son percibidas como actos delincuenciales o de criminalidad. No creen ni aceptan las decisiones, iniciativas y creatividad del pueblo. Es la expresión de desprecio, discriminación y racismo. Dan por hecho que la gente no piensa, no decide por sí sola. Tiene que existir un factor, un actor externo que atiza, que manipula esas decisiones. Obviamente, el fenómeno de la caravana busca ser capitalizado por diversos sectores. Hay sectores opositores en Honduras, y quizás en Estados Unidos, que buscan beneficiarse con la inestabilidad que produce este movimiento migratorio.

Seguramente, la extrema derecha de Trump está especialmente interesada en capitalizar este fenómeno para fortalecer la lucha anti migrante, una de las políticas fundamentales de su administración. Las elecciones de medio tiempo en Estados Unidos son un termómetro para establecer si Trump proseguirá o no en un segundo mandato. Acusar a los demócratas de financiar las migraciones, es un argumento estupendo para empoderar a Trump en el triunfo republicano en las elecciones de noviembre. A su vez, sectores políticos opositores en Honduras han dado muestras en aprovechar este fenómeno para debilitar todavía más al gobierno de Juan Orlando Hernández, quien igualmente está interesado en usar a los migrantes para acusar a la oposición de ser responsable de provocar mayor inestabilidad en su gobierno.

De vergonzante a dignificante

El fenómeno de la caravana ha significado una explosión de una realidad cotidiana. La caravana viene ocurriendo a diario, y seguramente en menos de un mes salen las cantidades de personas que se dieron en la salida masiva en un solo día. Ha sido la caravana silenciosa, solapada, discreta, privada, invisibilizada y hasta vergonzante que, con esta explosión, se ha convertido en una caravana visible, pública y hasta dignificante. Este fenómeno ha desenmascarado el falso discurso y evidencia el fracaso oficial. Ha desmontado ese triunfalismo que ha sostenido que el país va mejorando. Ha dejado en evidencia que los programas de compensación social no solo no resuelven, sino que profundizan el estado de precariedad de la mayoría de la sociedad. Ha dejado al descubierto que una sociedad que al garantizar que solo el 35 por ciento se incluya en la economía formal, es insostenible. La caravana masiva es la expresión de un fenómeno masivo de un modelo de exclusión social sistémico.

Élites y régimen, heridos en su amor propio

La caravana que arrancó el 13 de octubre, y que abrió la válvula para subsiguientes caravanas despertó de golpe a los sectores políticos y a la élite empresarial, acostumbrados a tener férreo control sobre todo lo que ocurre en el país, y se esfuerzan en evitar sorpresas indeseables, o incluso son expertos en capitalizar a su favor los malestares o escaramuzas de protestas y reclamos de los sectores sociales. Las élites han gozado de privilegios del Estado y solo reaccionan cuando sus ganancias infinitas se ven entorpecidas por reacciones adversas, como está ocurriendo con la oposición de comunidades y organizaciones a los proyectos extractivos y concesiones otorgadas por el gobierno a empresas nacionales y transnacionales. Así se explica que las élites empresariales reaccionen con agresividad extrema cuando hay gentes que entorpecen su proceso de acumulación, hasta el extremo de asesinar a sus líderes, como ocurrió en marzo de 2016 con el asesinato de Berta Cáceres.

De igual manera, estos sectores se sienten golpeados en su amor propio cuando, sintiéndose a sus anchas en sus privilegios, la realidad de los excluidos les desenmascara con un solo hecho, sus mentiras. Esto es lo que ha hecho la caravana. Después de que las élites y el régimen de Juan Orlando Hernández han invertido millonarias sumas en publicitar que el país va por buen camino, que la economía está sana, que los programas sociales tienen contenta a la gente, irrumpe la caravana de miles de ciudadanos, una noticia que alcanza nivel mundial. La vergüenza de las élites se transforma en acusaciones a la oposición y se dedican a invertir para buscar chivos expiatorios, que en los últimos días de octubre pasó de una persona concreta, a la oposición política radical, a los demócratas, al empresario Soros, hasta culminar con responsabilizar al eje del mal, conformado por Cuba, Venezuela y Ortega de Nicaragua. Es la respuesta a una vergüenza que las élites hondureñas les duele en la medida que quienes los desenmascaran son aquellos sectores que no merecen ser considerados iguales porque son ciudadanos de segunda, tercera o cuarta categoría.

Rasgos que ayudan a interpretar éxodo masivo

Este fenómeno de masas que se dispara hacia el exterior, denota igualmente algunos rasgos que contribuyen a interpretar qué es lo que subyace en la sociedad hondureña:
Primer factor: la dependencia extrema del exterior. Buscar fuera del país las respuestas y soluciones a las necesidades y problemas. Es una mentalidad que se ha ido acentuando a lo largo de más de un siglo, luego de la implantación del enclave bananero a comienzos del siglo veinte. Echar la mirada y emprender el camino hacia Estados Unidos, es la reminiscencia dramática de una sociedad que configuró su mente y su corazón en torno al “sueño americano”, querer ser como un estadunidense, con sus dólares, con la esperanza de ganar dólares para comprar cosas, para ser como se gasta dinero en Estados Unidos. Salir hacia Estados Unidos es ese deseo profundo de buscar el amor de un capitalismo que dentro del país no lo han experimentado.

Es un movimiento espontáneo por ir en busca de la tierra prometida, es una defensa desesperada del país del consumo y de “la tierra de pan llevar”, como dijo un día el poeta hondureño Rafael Heliodoro Valle. No es un movimiento masivo anti-sistema. Es una avalancha intrasistema de los harapientos que siguen empecinados en buscar arriba, en el norte, el sueño que dentro de Honduras lo han vivido como pesadilla. No saben los migrantes hambrientos que su iniciativa está estremeciendo al sistema; ellos lo que hacen es buscar en el centro del sistema una respuesta para sus necesidades y problemas. Como de otras maneras lo hacen los políticos y las élites pudientes, siempre tienen puesta su mirada y su corazón hacia arriba, hacia los Estados Unidos, en franca actitud servilista. Es la misma actitud de los millares de migrantes, solo que, desde posición de capataces, de protectores internos de los intereses del imperio.

Segundo factor: una sociedad atrapada en la sobrevivencia. En el rebusque del día a día, cada quien buscando por lo suyo, cada quien e individualmente arañando migajas al sistema, sin cuestionarlo. El éxodo masivo de hondureños, no tiene más organización que la protección en los demás del camino del interés individual de rebuscarse la vida en otro país, en el país del norte. Porque la decisión de salir del país, no es el resultado organizativo de los pobres, sino la expresión de rebuscar cada quien, individualmente, la solución a sus problemas.

Ese rasgo de la mentalidad y comportamiento de la sociedad hondureña, sumerge a su gente en el encierro, en el mal político del encierro, que lleva a que cada quien se encierre en su propia búsqueda, en vivir cada quien ocupado en resolver sus asuntos, bajo el adagio de que “el buey solo se lame”, o lo que dicen en los caminos y calles de nuestros barrios y aldeas: “Cada quien librando su cacaste”. Es la lógica de la sobrevivencia, cada quien busca resolver a su modo y estableciendo compromisos con quien sea, con tal de salir adelante. Los demás estorban, el encuentro con otros para reunirse y buscar juntos, estorba. Todo mundo despotrica por lo que ocurre, por el alza del combustible, del agua, de la energía eléctrica.

Todo mundo protesta en contra del gobierno, pero al momento de buscar soluciones conjuntas, que lo hagan otros.  La salida masiva hacia el norte revela que la gente sigue sin poner la confianza en los demás, en la comunidad, expresa el rechazo hacia la organización, hacia los partidos políticos y hacia toda la institucionalidad. La salida masiva es el fracaso de todo tipo de respuesta pública, y el triunfo rotundo del rebusque individualista. El fenómeno de las caravanas es la expresión extrema de las salidas individuales a un problema estructural y sistémico. En un ambiente así, todo lo que venga de arriba y de afuera se recibe, y hasta se puede dar un voto a quien tiene aplastada a la gente, a cambio de una “bolsa solidaria” o de diversas regalías. En una sociedad atrapada en el rebusque, los programas compensatorios tienen un enorme éxito, pero al quedar intactos los problemas, y se profundizan las políticas privatizadoras o de concesiones, la vida de la sociedad se va deteriorando, hasta acabar con explosiones como las caravanas masivas de migrantes.
Tercer factor: una sociedad que acentúa la relación vertical. En detrimento de las relaciones horizontales. La gente se va para el norte, para arriba. La mirada de los migrantes está puesta hacia afuera y arriba, dejaron de ver a su lado, cada quien camina, avanza con sus propios pasos hacia adelante, sin ver quienes están a su lado. Es el síndrome de la “banana republic”, que sembraron los norteamericanos y dejaron esperando, embelesados, el regreso de los blancos. Son muchos, miles, que van dando los mismos pasos, pero cada quien buscando lo suyo, lo particular, lo individual. En esas condiciones individualistas nacieron, así lo aprendieron, así crecieron, así han sufrido. Y así buscan su salida en el norte. Individualmente. Aunque sean caravana, aunque sean miles. Es una caravana de individualidades.

Las relaciones hondureñas se basan en la mirada hacia arriba, en la verticalidad, depender de los de arriba en una relación en donde la línea vertical es la decisiva. Es el paradigma del poder, del patriarca, del caudillo en el caso hondureño. El caudillo que me ha de resolver mi problema personal o familiar, el caudillo que me resuelve a cambio de lealtad. Es Estados Unidos, el máximo de los caudillos, el padre de los caudillos. Esa línea vertical se sostiene a costa de debilitar la línea de los lados, de los iguales. La línea horizontal es tan tenue que casi es invisible, no existe, a lo sumo nos vemos unos a los otros, para ver quien las puede más con quien o quienes están arriba, para ver quién tiene más poder ante los que están en el mando.

Esta mentalidad vertical ha permeado con fuerza a las organizaciones sociales, las organizaciones comunitarias, a las ongs y a sus liderazgos. En esto ha contribuido con especial fuerza el fenómeno de la cooperación internacional. Las relaciones que se establecen con especial acento son bilaterales entre el organismo donante y la organización beneficiaria, la que a su vez acentúa relaciones directas y verticales con las organizaciones de base. Y estas, por beneficiarse de fondos de la cooperación, fortalecen las relaciones de dependencia con la ong la que a su vez tiene una dependencia vertical con el organismo donante.

Esta línea vertical se prioriza sobre las líneas horizontales. Las relaciones entre las organizaciones de base, los encuentros entre los diversos liderazgos de base, están unidos por una tenue línea horizontal, porque la fuerza está puesta en la línea vertical, en la dependencia hacia arriba. Finalmente, las organizaciones sociales y las ongs se van quedando solas, con muy poca incidencia hacia el pueblo. Cuando la gente se vuelca hacia a fuerza, no solo rebasa la capacidad de las organizaciones existentes, sino que las primeras sorprendidas son las organizaciones y liderazgos sociales y populares. En estas hay muchas palabras y muchas formulaciones, pero muy poco pueblo.

El eje del mal

En lugar de buscar “chivos expiatorios” dentro y fuera de Honduras, el problema fundamental es Honduras, en manos de unas alianzas a las que se pueden nombrar como el eje del mal. Esas alianzas están conformadas por una reducida élite política que ha vivido incrustada en el Estado y usa sus recursos como su propiedad, en contubernio con una élite empresarial auténticamente oligárquica que manejan los hilos de toda la economía e inversiones la cual es socia menor del capital de empresas transnacionales. Este triple contubernio conforma el verdadero gobierno hondureño, que se estructura en torno a un modelo de acumulación infinita a costa de negar crecientemente oportunidades a unos seis millones de los nueve millones de hondureños que conforman la población.

Estos tres actores están acuerpados por otros tres poderosos actores: la embajada norteamericana, con sede en la capital, los cuerpos armados liderados por los altos oficiales de las fuerzas armadas, y por personajes públicos y ocultos del crimen organizado.

Estos seis actores en alianza conforman el eje del mal, en donde reside la más alta cuota de responsabilidad de lo que ocurre con el deterioro ya casi sin fin de la sociedad hondureña. En este eje del mal y su modelo de desarrollo, basado en la acumulación de riquezas con el control corrupto y explotación de los bienes naturales y la privatización de los bienes y servicios públicos, se encuentra la respuesta fundamental a la pregunta de por qué se van los hondureños y por qué se organizan caravanas que provocan la atracción de millares de hondureños.

¿Cómo situarnos ante los migrantes en este fenómeno de caravanas?

1) Ante todo acompañar con el análisis y la investigación, para escudriñar sus dinamismos internos y aportar elementos para que la sociedad pueda tener su propio criterio, y evitar manipulaciones por parte de sectores políticos, medios corporativos y oficiales interesados en manipular y capitalizar a su favor la tragedia humana. La población migrante tiene algo que decirnos, tiene en sí misma una palabra, buscar en todo a actores extraños a ella, es importante, pero el actor más importante es el pueblo que emigra, que se desarraiga. No escucharlo por buscar fuerzas que lo empujan, es caer en lo mismo que hace Trump y Juan Orlando Hernández. El pueblo migrante tiene una palabra que decir, su sufrimiento y exclusión le otorga el derecho a ser sagrado, y nos toca respetarlo y escucharlo.

2) Acompañar, estar cerca de las caravanas para escuchar su voz y aportar en la atención a sus necesidades inmediatas y básicas, es una condición que hace válido el análisis y la reflexión. No necesariamente acompañar significa dar ayudas materiales, puede ser que sea necesario apoyar con recursos, pero puede ser una tentación para librarnos el bulto de la impotencia de no saber dar respuestas a las preguntas de fondo que surgen de sus sufrimientos y angustias.

3) La coordinación entre instancias nacionales y con redes centroamericanas, mexicanas y continentales, resulta fundamental puesto que se trata de un fenómeno que se origina en Honduras, pero con repercusiones y connotaciones internacionales. Ninguna red resulta suficiente, la realidad del fenómeno de las caravanas rebasa todos los esfuerzos. Pero los esfuerzos en solitario hacen más estéril el servicio. La eficacia está en unir esfuerzos con el mayor número de instancias.

4) Denunciar y develar el discurso oficial de la manipulación política de la caravana. Los diversos sectores internacionales debían ayudar a buscar respuestas en primer lugar desde Honduras, y desde los hondureños, no de la oficialidad hondureña, sino de los sectores que han estado y están cerca de las poblaciones de donde más se nutren los hondureños que se apuntan en las caravanas. Esta búsqueda de respuestas ha de partir de una constatación principal: la responsabilidad política reside fundamentalmente en el actual régimen hondureño y en el modelo de desarrollo basado en la inversión en el extractivismo y privatización de bienes y servicios públicos, unido a la corrupción e impunidad. Desde esta denuncia, los hondureños demandamos que haya adelanto de elecciones para un pronto retorno al orden constitucional, que con un nuevo gobierno se convoque a un gran diálogo nacional para consensuar las prioridades hacia una reversión del actual estado de calamidad social que explotó en esta migración masiva.

5) Una pastoral directa de consuelo, misericordia y solidaridad con el dolor y desesperación de nuestro pueblo, que se exprese en estrategias de comunicación que vincule los medios tradicionales, como la radio, la televisión y los medios escritos, con las redes sociales.

Martha Argerich and Lahav Shani - Prokofiev: Piano Concerto No. 3



Full concert here: http://bit.ly/Rotterdam_Argerich_Shani

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Sergei Prokofiev: Piano Concerto No. 3 in C Major, Op. 26
1. Andante - Allegro

Martha Argerich: Pianist
Lahav Shani: Conductor

Concert recorded at Grote zaal, de Doelen (Rotterdam, Netherlands), on December 21, 2018.

© Rotterdam Philharmonic Orchestra and medici.tv

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Pacto Mundial de Migraciones: xenofobia y desigualdades


www.alainet.org / 12/12/2018

El Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular impulsado por Naciones Unidas fue aprobado por aclamación por más de 150 países en Marruecos, pero también registró el rechazo de once naciones, que adujeron que el acuerdo afecta su soberanía, pero son los más xenófobos y los que más aplican medidas antiinmigración.

Quince jefes de Estado, ocho primeros ministros, numerosos cancilleres y otros representantes participaron del encuentro en Marrakech, presidido por el secretario general de la ONU, António Guterres, junto a la presidenta de la Asamblea General del organismo, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa.

Guterres se refirió a los países que se negaron a firmar el pacto, expresaron reservas sobre el texto o pidieron más tiempo, al aclarar que “no es un tratado” y “no es jurídicamente vinculante” y lamentó las “falsedades” sobre el documento y el fenómeno migratorio. Explicó que el texto garantiza “el derecho soberano de los Estados a determinar su política de migración y su prerrogativa para gobernar la migración dentro de su jurisdicción, en conformidad con el derecho internacional”.

Los que rechazaron el acuerdo fueron Estados Unidos, Brasil, Chile y Polonia, argumentando que atenta contra sus soberanías, mientras que Bulgaria, Estonia, Eslovenia y Suiza pidieron más tiempo antes de tomar una decisión.

También desde los sectores progresistas se hacen duros reparos al texto aprobado y se señala que detrás de conceptos que parecen positivos como el de los acuerdos globales o facilitar determinadas llegadas, confirma un modelo global de migración que imponen las políticas de unos países donde quien marca la agenda es la extrema derecha, perpetuando un modelo de imposiciones políticas a terceros países, que llega incluso a limitar los legítimos intereses de estos para que se cumplan los intereses xenófobos de los países más ricos

En América latina, Chile y República Dominicana también se apartaron del pacto. El gobierno de Chile, argumentó que cada país es soberano para fijar sus propias reglas sobre el asunto. El canciller Roberto Ampuero agregó que la migración no es un derecho humano, en una declaración que provocó una ola de críticas.

La ex presidenta chilena y Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, lamentó la decisión del gobierno y afirmó que suscribirse al pacto puede ser muy positivo. Recordó que ella misma es bisnieta de una familia francesa que fue acogida por Chile. “La antigua migración fue europea, luego de los países cercanos, Bolivia y Perú, y en los últimos años haitianos, venezolanos, dominicanos y refugiados colombianos”, explicó la ex presidenta que consideró que la migración no es un problema sino un hecho histórico. 

“El pacto es incompatible con la soberanía de nuestro país y con la política migratoria que esta llevado adelante el presidente Donald Trump”, afirmó Nikki Haley, embajadora de Estados Unidos en la ONU. Washington, que negó a sumarse a la iniciativa en diciembre de 2017, fue el principal ausente en los dos días de debate.

“Las decisiones sobre la seguridad de las fronteras, sobre a quién se le permite residir legalmente u obtener la ciudadanía, son algunas de las decisiones soberanas más importantes que puede tomar un país”, afirma el comunicado estadounidense.

El futuro canciller brasileño, Ernesto Araújo, compartió su postura con Washington y afirmó que Brasil se retirará del pacto luego de la asunción del presidente electo, Jair Bolsonaro, el 1 de enero, “porque es un instrumento inadecuado para lidiar con el problema”, planteó Araújo. “La inmigración no debe ser tratada como una cuestión global, sino de acuerdo con la realidad y la soberanía de cada país”, agregó.

La salida de Brasil del pacto es una nueva señal de acercamiento a la diplomacia de Trump. Tanto Bolsonaro como Araújo ya habían expresado su admiración por el mandatario estadounidense y su deseo de alinearse con él en materia de política exterior. Una de sus últimas muestras de simpatía con EE.UU. fue su intención de desvincularse del acuerdo de París contra el cambio climático.

De inmediato Bolsonaro recibió felicitaciones del viceprimer ministro italiano, Matteo Salvini, otro desertor del acuerdo. “Comparto el espíritu y las motivaciones”, celebró el funcionario italiano que en los últimos meses endureció sus medidas contra la inmigración.

El rechazo del gobierno de Sebastián Piñera es una expresión más del espíritu que ha modelado el Estado chileno. Autoritarismo, control y sobre todo un enfermizo nacionalismo. Las élites privilegiadas, todas al amparo de las grandes corporaciones, entienden al país tal como lo hicieron las oligarquías durante toda la república, señala el director del portal chileno Politika.cl, Paul Walder

El Pacto Mundial es un documento acordado en julio pasado por los Estados miembros de la ONU en pos de favorecer la cooperación entre los países firmantes. Sin embargo, deberá ser sometido todavía a una última votación de ratificación el 19 de diciembre en la asamblea general de la ONU.

La presidenta de la Asamblea General de la ONU, María Fernanda Espinosa, reiteró que el documento es un instrumento flexible que se adapta a las necesidades nacionales de los Estados y señaló que los Estados por más poderosos que sean, no pueden afrontar el reto migratorio solos.

Realidades, un enfoque securitario

La migración se ha convertido a escala global en una de las principales prioridades políticas y las zonas más ricas del mundo están implementando recetas xenófobas muy similares. Un ejemplo de ello es la externalización de fronteras y las políticas de la Unión Europea que encierran a personas en Turquía, o financian a las milicias autodenominadas como Guardia Costera libia, señaló el catedrático español Jon Rodríguez.

Recordó que estas políticas son similares a las políticas australianas de encerrar a demandantes de asilo en la remota isla de Nauru, o las políticas estadounidenses en las fronteras centroamericanas. En este marco, las relaciones globales de desigualdad también se definen dividiendo entre países emisores y receptores de personas migrantes, lo que se convierte en un elemento que perpetúa modelos coloniales y postcoloniales de relaciones internacionales.

El texto que no tiene un carácter verdaderamente vinculante, sino que tiene como objetivo la promoción de modelos de acuerdos entre diferentes países u organizaciones regionales. El enfoque es completamente securitario, ya que promueve un modelo de gestión de frontera que criminaliza a todo el que trata de atravesarla, promocionando así un modelo de migración selectiva, añade el académico español.

“Es decir, los Estados pueden elegir a quién traer para satisfacer los intereses del mercado, en un ejercicio de cosificación de las personas para su explotación, que contrasta enormemente con el modelo global de libre circulación de capitales. Llama la atención que se presente este tipo de migración selectiva como una forma legal y segura de acceso, cuando la condicionan al cierre de fronteras, un modelo que en la UE ha provocado más de 2.100 muertos en el Mediterráneo en 2018”, añade.

Otros analistas indican que de los elementos que avanza el pacto es en la criminalización de los migrantes y quienes son solidarios con ellos, es la recogida de toda clase de datos personales, que el Pacto recomienda y llama a compartir entre las fuerzas policiales de los diferentes Estados, lo que atenta contra el derecho a la privacidad, y permitirá la creación de ficheros policiales sin control alguno para aumentar la represión contra las personas migrantes.

Asimismo, el Pacto anima a reforzar dos de los elementos de la política migratoria europea que son violaciones de derechos humanos: la detención y las deportaciones, y condiciona la política migratoria de entradas reguladas a la encarcelación y expulsión de personas en base a su situación administrativa, sin hacer excepción de menores de edad.

Lo que confirma este pacto, señala Jon Rodríguez, es la utilización de la política migratoria como un elemento más en las relaciones de desigualdad entre países emisores y receptores, entre los países más ricos y los países más empobrecidos, precisamente, por la explotación de sus trabajadoras y recursos naturales por parte de las grandes empresas, mayoritariamente occidentales.

“Dictadores que atentan gravemente contra los derechos de la mayoría de la población, como el coronel Sisi en Egipto u Omar al-Bashir en Sudán, se convierten en miembros respetables de la comunidad internacional, ya que la UE está dispuesta a blanquear sus crímenes a cambio de su complicidad con estas políticas”, añade.


Eduardo Camín
Periodista uruguayo, miembro de la Asociación de Corresponsales de prensa de la ONU en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)



Testimonio personal


Desde Nicaragua / diciembre 2018

El jueves a las 5:30 pm fui detenida en una calle de Managua junto con el muchacho que conduce mi camioneta. 

Nos bajaron. Revisaron detalladamente cada rincón de la camioneta. También por debajo y el motor. Tomaron foto de él y de mi. Fotos de cada uno de los cheques y de cada factura que andaba en un folder. Todo de la pastelería para mis proveedores. Pidieron los celulares. Yo dije que yo no tenía. Pero como en el del conductor salía mi número, ordenaron a una mujer Policía palpara mi cuerpo. Copiaron todos los números y contenidos de Jairo, el muchacho que me conduce.

Nos detuvieron porque seguro mi placa está circulada. Había 4 policías, entre ellos 1 mujer. A los tres minutos llegaron 3 hombres de la Seguridad del Estado. Uno muy prepotente. Me amenazó de llamar a la patrulla para llevarme a El Chipote si yo le hablaba en el tono de reclamo que yo le hacía. Yo le respondí que no tenía ningún derecho de amenazarme y de faltarme al respeto. 

Nos detuvieron por 1 y 1/2 hora, siempre fuera de la camioneta. Creo desconcertados porque no encontraban nada.

A Jairo se lo llevaron aparte para interrogarlo y le hicieron marcar números de teléfono de mi hija y nietas, que, al escuchar la voz conocida, podían descubrir el lugar donde se encuentran. Ellos al lado escuchando.

Ese es el tipo de represión que estamos viviendo todos los días. Amenazados cada minuto. Delante de la casa de mi hija y de la Pastelería tienen dos motos con dos personas vigilando todos los movimientos. Lo que les mandé en el mensaje anterior, es lo normal de cada día.

Sin embargo, ellos, los gobernantes, son los prisioneros. Tienen su propia cárcel. No pudieron ir a México. El Carmen está rodeado de un inmenso retén de piedras cantera, hierro, policías y terror.

Los prisioneros en las cárceles muriendo poco a poco. Uno por vender banderas. Otro porque corre x Nicaragua, que se ha hecho famoso, Dn. Alex, el maratonista.

Otro, el más joven de todos los presos, Nairobi. Detenido por haber participado en las protestas en León, cumplió los 18 años en la cárcel, compañero de ballet de mi nieta. El que la sostenía bailando. Durante su juicio tuvo la valentía de levantar el puño y decir tres veces: "arriba Nicaragua "

Edwin Carcache, el del sombrerito que durante su juicio junto a otros muchachos comenzó a rezar en alto el Padre Nuestro. Y los campesinos en situaciones de terror.

Qué triste que todavía haya personas buenas que sigan sosteniendo que este gobierno es de izquierda y que todo es culpa de un golpe. Que sean incapaces de reconocer la verdad, el crimen, la avaricia, la mentira y de sentir el dolor de los que sufren.

Comprendo que para muchos ha sido difícil después de tantas esperanzas que la Revolución despertó. Pero así es la condición humana. Se corrompe fácilmente cuando está viva y definitivamente cuando muere.

Pero igual que Diez Alegría, yo sigo creyendo en la justicia y en la esperanza.

Habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra que cante libertad.


Huawei, EEUU, y el lugar de Irán en la “Estrategia del Sur Global” china


www.publico.es / 161218

“Ojo por ojo” y China cumple con su amenaza de «graves consecuencias» por la detención de Meng Wanzhou la directora financiera de la empresa privada Huawei Technologies en Canadá a petición de EEUU, y arresta a dos ciudadanos canadienses: un exdiplomático, Michael Kovrig y un empresario, Michael Spavor. Lo extraño es que la detención de la señora Meng, bajo el pretexto de violar las sanciones de EEUU contra Irán, sucedía mientras Donald Trump se encontraban en una cena con Xi Jinping en Argentina, y afirmaba haber alcanzado un “increíble” acuerdo con su homólogo, para darse una tregua de tres meses en su guerra comercial.

Según Washington Post, Trump desconocía la orden de detención, mientras John Bolton, el Asesor de Seguridad Nacional del presidente (que sueña con bombardear a Irán), afirmaba que estaba al tanto de la operación. Y, ¿por qué no se la comunicó a Trump? Una de dos: están jugando al “policía bueno y policía malo”, o la facción anti-china del gobierno -con Bolton y el Asesor de Comercio Peater Navarro-, preocupados por los avances tecnológicos del país asiático y la yuanización de sus transacciones, ha asestado un golpe a los que, como el Secretario de Tesoro, Steven Mnuchin, buscan una mayor participación de las compañías estadounidenses en el mercado chino y su enorme área de influencia.

Los productos de Huawei Technologies, el mayor fabricante de equipos de telecomunicaciones del mundo, han sido vetados por el gobierno de Trump desde el agosto pasado, alegando tanto la defensa de la industria nacional como el uso que China podría dar a sus empresas en el suelo de EEUU para el espionaje. Pero, hay más.

La iniciativa del sur global

Entre el regionalismo y la globalización, la iniciativa china del sur global (ISG) aparece como resultado de:

1+ El declive de la influencia del norte global en la última década, causada por su militarismo, las continuas guerras y una profunda crisis económica, que ha movido el epicentro de la influencia mundial hacia China, como el corazón de un nuevo eje que incluye a Rusia, India, Brasil, Arabia Saudí, Qatar, Sudáfrica, entre otros. Como ejemplo de su capacidad de maniobra, China saboteó las presiones de EEUU-Arabia a Qatar, construyendo uno de sus principales estadios para la Copa del Mundo y aumentó el comercio bilateral en un 38%. También cuida de su “socio estratégico” Arabia Saudí, dejando pasar el “caso Khashoggi”.

2+ La atracción del modelo económico y político de China (desarrollo social sin libertades políticas). Desde los años setenta, el país de Mao Zedong pasó de ser un país subdesarrollado igual que la India a una nación que ha sacado a 800 millones de personas de la pobreza absoluta, cumpliendo los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU.

3+ El empleo de medios pacíficos que no militares para aumentar su esfera de influencia.

4+ Invertir en las infraestructuras de los países en vez de comprar a sus élites y gobernantes o levantar bases militares. Respaldado por su fortaleza monetaria y unos 3.000 millones de dólares en divisas, Beijing puede comparar lo que desea.
5+ Crear asociaciones multilaterales basadas en “ganar-ganar” que no en el hegemonismo o “juego de suma cero”, como son:

+ La asociación estratégica con Rusia a través de la Unión Económica de Eurasia.

+ Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), con Rusia y los países de Asia Central

+ BRICS, compuesto de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, siendo la joya de la corona de los esfuerzos chinos. El “golpe de estado” contra Dilma Rousseff y la detención de Lula como un fuerte golpe a BRICS por parte de EEUU, en su intento de reanimar la Doctrina Monroe, fue respondido con el diseño de “BRICS Plus”, abriendo el grupo a otros estados.

+ La Nueva Ruta de la Seda, un proyecto sinocéntrico de infraestructuras (el más importante del siglo), que está conectando los grandes mercados y las principales rutas comerciales de unos 60 países con China. Estas inversiones salvaron al país de la Gran Recesión de la década de 2000.



Nueva Ruta de la Seda. Foto de Irna.es

¿Dónde queda Irán?

Irán, además de ser un país clave para la Ruta asiática de la Seda, es la primera reserva mundial de gas, la cuarta del petróleo, y el único de Oriente Próximo cuyos recursos están fuera del control de las compañías de EEUU, desde que Trump (presionado por Israel y Arabia Saudí) obligara a las compañías estadounidenses (como Boeing) romper sus contratos con Teherán. China es el mayor comprador de petróleo iraní, su mayor socio comercial, en cuyas inversiones se encuentra el puerto de Chabahar, en el Golfo Pérsico (que sufrió un atentado “yihadista-sunnita” el 6 de diciembre), siendo una de las piezas del “Collar de perlas”, una serie de puertos estratégicos del mundo alquilados por China.

Pero, aunque China necesitará hidrocarburo para seguir con la Nueva Revolución Industrial (PartNIR), y trabajar para “un nuevo tipo de relaciones internacionales”, no arriesgará sus relaciones con EEUU por Irán, que siquiera es su vecino (como lo es Corea del Norte): en 2012, Obama sancionó el Banco de Kunlun Co, creado por China sólo para pagar el petróleo que compraba de Irán. Pues, Beijing ni quiere una guerra contra Irán, ni un cambio violento de su régimen, ni un Irán nuclear: ha votado seis resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU (junto con Rusia) en favor de las sanciones contra Teherán entre 2006 y 2010, aunque también hizo de mediador entre Irán y EEUU para alcanzar el acuerdo nuclear del 2015.

Esta consideración ha llevado a Beijing:

< Rechazar el ingreso de Irán como miembro de pleno derecho en la OCS.
< Disminuir sus importaciones de petróleo iraní de 650.000 barriles al día a 250.000, desde la reimposición de las sanciones de Trump el noviembre pasado, a pesar de que Irán contaba con que este país absorbería el millón de barriles que se quedaba fuera del mercado. China está abastecida por Rusia, Arabia Saudí, Angola, Irak y Omán.

Por si fuera poco, también se ha retirado (igual que la francesa Total) del megaproyecto del campo de gas South Pars en el Golfo Pérsico, ha ralentizado la reconstrucción del reactor de agua pesada de Arak, se ha negado a venderle aviones comerciales, y ha dejado en el aire los contratos que ha firmado para construir ferrocarriles, autopistas, y centrales eléctricas.

Los chinos pueden utilizar “la carta de Irán” en sus negociaciones con EEUU: renunciar a hacer negocios con los persas a cambio de ventajas comerciales, por ejemplo. Las políticas del propio Irán tampoco han ayudado: se volcó con atraer la simpatía e inversiones de EEUU y Europa y se le “olvidó” enviar siquiera una delegación comercial a China, ni intentó aprovechar la guerra comercial entre los dos gigantes, cuando EEUU paralizó sus exportaciones de gas a la República Popular.

Hoy Beijing cree que involucrarse en el conflicto Irán-estadounidense le perjudicará. Bueno, tampoco le disgustará ver a EEUU desgastándose en otra guerra en Oriente Próximo, que por otro lado, colocaría a la India al lado de Irán, alejándole de Washington:Cansa a los enemigos manteniéndolos ocupados”, recomendó Sun Tzu.