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Estados Unidos sigue mostrando su incapacidad para admitir la realidad en la ONU


Thierry Meyssan

www.voltairenet.org / 211117



Mientras los presidentes Putin y Trump avanzan sobre el tema sirio, los altos funcionarios estadounidenses en la ONU se empeñan en seguir probando fuerza con Rusia. Negándose a aceptar que se investigue un crimen cuyos culpables ellos designan pruebas, los “diplomáticos” estadounidenses ya han provocado no uno sino cuatro vetos en el Consejo de Seguridad. Para Thierry Meyssan, el comportamiento esquizofrénico de Estados Unidos en la escena internacional muestra tanto la división de la administración Trump como la decadencia del imperialismo estadounidense.


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Reeditando la postura de su lejano predecesor en el cargo, Adlai Stevenson, durante la Crisis de los Misiles del Caribe, la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, denuncia el incidente de Khan Cheikhun mostrando imágenes escalofriantes, “pruebas” que el Mecanismo de Investigación ONU-OPAQ se negó a autentificar. En esta foto aparece, junto a la embajadora de Estados Unidos, el halcón estadounidense Jeffrey Feltman, jefe del Departamento de Asuntos Políticos de la ONU.



Es imposible negar que las cosas han cambiado mucho desde el 11 de septiembre de 2001. Estados Unidos persiste en manipular la opinión pública internacional y los mecanismos de la ONU, por razones diferentes, pero mostrando siempre el mismo desdén por la verdad.



En 2001, los representantes de Estados Unidos y del Reino Unido, John Negroponte y Stewart Eldon, aseguraban que sus dos países acababan de atacar Afganistán en legítima defensa después de los atentados cometidos en Nueva York y Washington [1]. El secretario de Estado Colin Powell prometía, claro está, distribuir al Consejo de Seguridad de la ONU un completo dossier con las pruebas de la responsabilidad de Afganistán. Hoy, 16 años después de aquella promesa, seguimos esperando por esas pruebas.



El secretario de Estado Colin Powell miente al Consejo de Seguridad de la ONU. En plena sesión, Powell muestra lo que presenta como una muestra de ántrax capaz de matar a toda la población de Nueva York y acusa a Irak de haber preparado esa terrible arma para atacar Estados Unidos. Ninguna de las administraciones estadounidenses posteriores ha presentado excusas por aquella farsa.



En 2003, el mismo Colin Powell se  presentaba ante el Consejo de Seguridad de la ONU para explicar a sus miembros, en una intervención difundida por las televisiones del mundo entero, que Irak también estaba implicado en los atentados del 11 de Septiembre y que ese país estaba preparando una nueva agresión contra Estados Unidos, pero con armas de destrucción masiva [2]. Años después, cuando ya había abandonado sus funciones en el seno de la administración estadounidense, Powell reconoció ante las cámaras de una televisora de su país que las acusaciones que contenía aquel discurso eran todas falsas [3]. Hoy, 14 años después de aquel discurso, seguimos esperando que Estados Unidos se disculpe ante el Consejo de Seguridad.



Todo el mundo ha olvidado las acusaciones de Estados Unidos sobre la responsabilidad del presidente iraquí Saddam Hussein en los atentados del 11 de septiembre (antes, Washington también atribuyó aquellos atentados a Arabia Saudita y ahora los atribuye a Irán, sin haber aportado nunca pruebas contra ninguno de esos países). Pero sí se recuerda el debate, que se prolongó por meses, sobre las famosas armas de destrucción masiva.



En aquella época, la Comisión de Control, Verificación e Inspección de Naciones Unidas (UNMOVIC, siglas en inglés) no encontró absolutamente ningún indicio de la existencia de aquellas armas. Se produjo entonces un duro enfrentamiento entre el director de la UNMOVIC, el sueco Hans Blix, y Estados Unidos, al principio, y posteriormente entre la ONU y, en definitiva, todo el mundo occidental. Washington afirmaba que si Hans Blix no encontraba las armas de destrucción masiva era porque hacía mal su trabajo. Pero Hans Blix aseguraba que Irak nunca tuvo la capacidad necesaria para fabricar ese tipo de armas. De todas maneras, Estados Unidos bombardeó Bagdad, invadió Irak, derrocó al presidente Saddam Hussein y lo ahorcó, ocupó su país y lo saqueó.



El método estadounidense posterior al 2001 no tiene nada que ver con lo que Estados Unidos hacía antes. En 1991, el presidente George Bush padre se aseguró de poner el Derecho Internacional de su parte antes de atacar Irak. Lo hizo empujando Bagdad a invadir Kuwait y estimulando a Saddam Hussein a persistir en su error. Así obtuvo Bush el respaldo de casi todas las naciones del mundo. En 2003, por el contrario, George Bush hijo se limitó a mentir y a seguir mintiendo una y otra vez. Numerosos Estados se distanciaron entonces de Washington mientras que el mundo asistía a una de las manifestaciones pacifistas más grandes de toda la Historia, de París hasta Sydney y de Pekín a Ciudad México.



En 2012, el Departamento de Asuntos Políticos de la ONU redactó para Siria un proyecto de capitulación total e incondicional [4]. Su director, el estadounidense Jeffrey Feltman, ex secretario de Estado adjunto de la secretaria de Estado Hillary Clinton, utilizó todos los recursos a su disposición para conformar la más amplia coalición internacional de la Historia y acusar a Siria de todo tipo de crímenes, sin que ninguno haya podido probarse.



Si los países que tienen en su poder el documento de Feltman han decidido no publicarlo es para proteger la ONU. Es, en efecto, inaceptable que los recursos de la ONU hayan sido utilizados para promover la guerra, tratándose de una organización creada precisamente para preservar la paz. Como no me atan las obligaciones que tienen los Estados, yo publico en mi libro Sous nos yeux [5] un estudio detallado de ese abyecto documento.



En 2017, el Mecanismo Conjunto de Investigación ONU-OPAQ [6], creado a pedido de la República Árabe Siria para investigar el uso de armas químicas en su territorio fue objeto de la misma oposición que ya había tenido que enfrentar Hans Blix de parte de Washington. Pero esta vez, algunos contendientes habían cambiado de bando: en 2003, la ONU defendía la paz. Ya no es así actualmente. El estadounidense Jeffrey Feltman fue mantenido en sus funciones y sigue siendo el segundo funcionario más poderoso en la jerarquía de la ONU. Ahora es Rusia la que se opone, en nombre de la Carta de las Naciones Unidas, a una serie de funcionarios internacionales pro-estadounidenses.



Los trabajos del Mecanismo de Investigación se analizaron y fueron objeto de debates de manera normal durante su primer periodo, o sea desde septiembre de 2015 hasta mayo de 2017. Pero se hicieron sesgados cuando el guatemalteco Edmond Mulet reemplazó en su dirección a la argentina Virginia Gamba. La nominación de Edmond Mulet fue impulsada por el nuevo secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres.

El Mecanismo de Investigación reúne en su seno a funcionarios de la ONU y de la OPAQ. Esta última organización internacional recibió en 2013 el Premio Nobel de la Paz, principalmente por su trabajo en la supervisión de la destrucción –por Estados Unidos y Rusia– del arsenal químico sirio. Pero su director, el turco Ahmet Uzumcu, ha cambiado mucho. En junio de 2015, fue invitado a Telfs Buchen (Austria) para asistir a la reunión anual del Grupo de Bilderberg, el restringido club de la OTAN.



La cuestión resulta extremadamente grave. En 2003 el enfrentamiento era entre Hans Blix y Estados Unidos, que amenazaba con intervenir militarmente contra Irak si la ONU comprobaba que Bagdad tenía armas de destrucción masiva. Pero en 2017, Rusia se opone a Edmond Mulet, quien podría avalar a posteriori la intervención estadounidense contra Siria. Porque el hecho es que Washington ya decidió, sin investigación, que Siria es responsable de un ataque con gas sarín en Khan Cheikhoun, y ya bombardeó por eso la base aérea siria de Sheyrat [7].



Si el Mecanismo de Investigación se apartara de alguna manera del discurso de Washington, eso pondría a Estados Unidos en la obligación de presentar excusas e incluso de indemnizar a Siria. Los funcionarios internacionales pro-estadounidenses consideran por tanto que su misión es determinar que Siria utilizó contra su propia población gas sarín que aún mantendría ilegalmente en la base aérea bombardeada de Sheyrat.



Desde el mes de octubre, el intercambio ha ido subiendo de tono entre ciertos funcionarios de la ONU y Rusia. Pero, la divergencia no tiene nada que ver –como pretende la prensa occidental– con las conclusiones del Mecanismo Investigador sino sólo con sus métodos ya que Moscú dio a conocer que rechaza toda conclusión obtenida mediante métodos que no se ajusten a los principios internacionales establecidos en el marco de la Convención sobre las Armas Químicas y de la OPAQ [8].



El gas sarín es un agente neurotóxico extremadamente letal para el hombre. Existen variantes de ese producto, como el clorosarín y el ciclosarín, y una versión aún más peligrosa: el VX. Todos esos productos se absorben a través de la piel y pasan directamente a la sangre. Luego de su dispersión en el entorno se degradan en semanas o meses, no sin consecuencias para la fauna que puede entrar en contacto con ellos. Cuando el sarín penetra en el suelo, a salvo de contacto con el oxígeno o la luz, puede mantenerse activo durante mucho tiempo.



Basta con ver las fotos divulgadas después del ataque de Khan Cheikhoun, que muestran varias personas recogiendo muestras sólo horas después del ataque –sin ningún tipo de traje de protección para evitar el contacto del sarín con su piel– para saber que si realmente se usó allí algún tipo de agente químico no fue sarín ni ninguno de sus derivados. Para más detalles, vale la pena ver el estudio del profesor Theodore Postol, del Massachusetts Institute of Technology (MIT), que echa abajo uno a uno todos los argumentos de los supuestos expertos de la CIA [9].



Sin embargo, contraviniendo los principios de la Convención sobre las Armas Químicas, el Mecanismo Investigador no fue al lugar para recoger muestras, analizarlas e identificar el gas utilizado, si realmente ocurrió eso.



Al responder a las preguntas de Rusia sobre ese asunto, en mayo y junio de 2017, la OPAQ respondió que estaba estudiando las condiciones de seguridad para viajar al lugar. Pero finalmente concluyó que no era necesario hacerlo porque «la utilización de gas sarín está fuera de duda».

Por su parte, el Mecanismo Investigador estuvo en la base aérea siria de Sheyrat, donde –según Washington– estaba ilegalmente almacenado el gas sarín y donde fue cargado en los aviones que supuestamente lo utilizaron. Pero, a pesar de la insistencia de Rusia, se negó a recoger muestras.



El Mecanismo Investigador también se negó a estudiar las revelaciones de Siria sobre las entregas de gases de combate a los yihadistas por parte de las empresas Federal Laboratories y NonLethal Technologies –de Estados Unidos– y Chemring Defence UK –del Reino Unido [10].



Estados Unidos y sus aliados incluso reconocen en el proyecto de resolución que presentaron el 16 de noviembre que los funcionarios internacionales deberían realizar sus investigaciones de «una manera apropiada para la realización de su mandato» [11].



Rusia rechazó el informe del Mecanismo Investigador debido al amateurismo de sus autores y rechazó en 3 ocasiones la prolongación de su mandato. Utilizó el veto el 24 de octubre [12] y los días 16 [13] y 17 de noviembre, como ya lo había hecho antes, el 12 de abril [14] cuando Estados Unidos y Francia [15] trataron de condenar a Siria por el supuesto ataque con gas sarín. Eran la octava, novena, décima y undécima veces que Rusia utilizaba el veto sobre el tema sirio.



Se ignora por qué razón Washington ha presentado 4 veces la misma alegación al Consejo de Seguridad por vías diferentes. Ese tartamudeo ya se había producido antes, al principio de la guerra contra Siria: el 4 de octubre de 2011, el 4 de febrero de 2012 y el 19 de julio del mismo año, cuando Francia y Estados Unidos trataron de que el Consejo de Seguridad condenara lo que llamaron la represión de la primavera siria. En aquel momento Rusia aseguraba, por el contrario, que no había en Siria ninguna guerra civil sino una agresión externa. Y los occidentales siempre replicaron que iban a «convencer» a su socio ruso.



Es interesante observar que la leyenda que se repite en Occidente afirma que la guerra en Siria comenzó siendo una revolución democrática que se desvió de su rumbo y acabó bajo la dirección de los yihadistas. Pero, contrariamente a lo que se dijo entonces y a lo que aún se dice, no existe ninguna prueba de que se haya producido en Siria la menor manifestación en reclamo de democracia en 2011-2012. Todos los videos que datan de aquella época muestran manifestaciones de apoyo al presidente Assad o contra la República Árabe Siria, pero los manifestantes nunca reclaman democracia. Ninguno de esos videos incluye consignas o pancartas en reclamo de democracia. Todos los videos de supuestas «manifestaciones revolucionarias» que corresponden a aquel periodo fueron grabados los viernes a la salida de mezquitas sunnitas, ninguno se grabó otro día ni en otro lugar que no fuera una mezquita sunnita.



Es cierto que en algunos de esos videos se oyen consignas que incluyen la palabra «libertad». Pero al prestar atención se comprueba que los manifestantes no reclaman «Libertad», en el sentido occidental, sino «la libertad de aplicar la sharia». Si usted, estimado lector, encuentra un documento realmente fidedigno que me contradiga mostrando una manifestación de más de 50 personas, le agradeceré que me lo envíe y me comprometo a publicarlo.



La obstinación estadounidense en manipular los hechos podría interpretarse como una forma de alineamiento de la administración Trump con la política de los 4 últimos mandatos presidenciales. Pero esa hipótesis está en contradicción con la firma en Amman –el 8 de noviembre– de un Memorándum secreto entre Jordania [16], Rusia y Estados Unidos, y con la Declaración común de los presidentes Putin y Trump, fechada el 11 de noviembre en Da Nang, y dada a conocer al margen de la Cumbre de la APEC [17].



El primero de estos documentos no se ha publicado, pero varias indiscreciones ya han permitido saber que no tiene en cuenta la exigencia israelí de crear una zona neutral –en territorio sirio– que abarcaría 60 kilómetros más allá no de la frontera israelí sino de la línea de alto al fuego de 1967. El gobierno británico, que no deja pasar la menor ocasión de añadir leña al fuego, reaccionó haciendo publicar a través de la BBC varias fotografías satelitales de la base militar iraní de Al-Kiswah (a 45 kilómetros de la línea de alto al fuego) [18].



Como era de esperar, el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu rechazó de inmediato el acuerdo entre los dos grandes y anunció que Israel se reserva el derecho a intervenir militarmente en Siria para preservar su seguridad [19], comentario que constituye una amenaza contra un Estado soberano y, por tanto, viola la Carta de las Naciones Unidas. En todo caso, todos han podido comprobar en los últimos 7 años que el pretexto de las armas destinadas al Hezbollah libanés está más que gastado. Por ejemplo, el 1º de noviembre Israel bombardeó ilegalmente una zona industrial en la región siria de Hassiyé… otra vez con el pretexto de destruir armamento destinado al Hezbollah. En realidad, el blanco del ataque era una fábrica de cobre indispensable en el restablecimiento de la red eléctrica siria [20].



La Declaración de Da Nang incluye avances bien definidos. Por ejemplo, deja establecido por primera vez que todos los sirios podrán participar en la próxima elección presidencial. Hay que recordar que los miembros de la coalición internacional violaron la Convención de Viena impidiendo que los sirios residentes en el exterior votaran en la última elección presidencial. Por su parte, la «Coalición Nacional de Fuerzas de la Oposición y de la Revolución» boicoteaba las elecciones porque estaba bajo control de la Hermandad Musulmana y esta proclama que «El Corán es nuestra ley» y que no hay espacio para elecciones en un régimen islamista.



El contraste entre, por un lado, el avance de las negociación ruso-estadounidense sobre Siria y, por otro lado, el empecinamiento del mismo Estados Unidos en negar los hechos ante el Consejo de Seguridad de la ONU resulta realmente sorprendente.



Es interesante observar el desconcierto de la prensa europea, tanto ante el trabajo de los presidentes Putin y Trump como frente a la terquedad infantil de la delegación de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad. Casi ningún medio de difusión ha mencionado el Memorándum de Amman y todos comentaron la Declaración Común Putin-Trump antes de su publicación, basándose sólo una Nota de la Casa Blanca. En cuanto a las niñerías de la embajadora estadounidense Nikki Haley en el Consejo de Seguridad, los medios europeos se limitaron a señalar unánimemente que los dos grandes no pudieron llegar a un acuerdo… pero sin mencionar los argumentos rusos, a pesar de que Moscú los expuso extensa y detalladamente.



Lo que puede verse es que mientras el presidente Trump trata de separarse de la política imperialista de sus predecesores, los funcionarios internacionales pro-estadounidenses de la ONU son incapaces de adaptarse a la realidad. Después de 16 años de mentiras sistemáticas, ya no logran pensar en función de los hechos sino sólo de sus obsesiones. Ya no logran dejar de creer que la realidad corresponde a lo que ellos quieren. Es el comportamiento característico de los imperios en decadencia.







[1] Referencia: ONU S/2001/946 y S/2001/947.

[2] «Discours de M. Powell au Conseil de sécurité de l’ONU», por Colin L. Powell, Réseau Voltaire, 11 de febrero de 2003.

[3] “Colin Powell on Iraq, Race, and Hurricane Relief”, ABC, 8 de septiembre de 2005.

[4] «Alemania y la ONU contra Siria», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria), Red Voltaire, 28 de enero de 2016.

[5] Sous nos yeux. Du 11-Septembre à Donald Trump, Thierry Meyssan, Demi-Lune, 2017.

[6] La OPAQ es la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas.

[7] «¿Y por qué Trump bombardeó Sheyrat?», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) , Red Voltaire, 2 de mayo de 2017.



[10] «Londres y Washington entregaron armas químicas a los yihadistas», Red Voltaire, 16 de agosto de 2017.





[15] «Évaluation française de l’attaque chimique de Khan Cheikhoun», Red Voltaire, 26 de abril de 2017.

[16] «Jordania expresa apoyo a Siria», Red Voltaire, 30 de agosto de 2017.

[17] «Declaración de los Presidentes de Rusia y Estados Unidos sobre Siria», Red Voltaire, 11 de noviembre de 2017.

[18] “Iran building permanent military base in Syria – claim”, Gordon Corera, BBC, 10 de noviembre de 2017.

[19] «Israel rechaza el plan ruso-estadounidense para la paz en Siria», Red Voltaire, 15 de noviembre de 2017.

[20] «Israel bombardea una fábrica de cobre en Siria», por Mounzer Mounzer, Red Voltaire, 3 de noviembre de 2017.

De Catalina La Grande a Vladimir Putin


Thierry Meyssan

www.voltairenet.org / 281117



Desde el inicio de la guerra contra Siria, en 2011, Rusia ha respaldado a este país frente lo que considera una agresión externa. Mientras la prensa occidental afirma que se trata de una «solidaridad entre dictaduras», este artículo expone las razones históricas de Rusia y observa que la victoria de Siria, que es también un triunfo de Moscú, abre una nueva etapa para la cultura ortodoxa en Europa.

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Para construir la Rusia moderna, la emperatriz Catalina II –también conocida como Catalina la Grande– decidió convertir su capital, San Petersburgo, en el centro cultural más importante del mundo. Para ello enraizó el país en su base cultural ortodoxa, desarrolló el uso de la lengua francesa e invitó a su corte a los intelectuales y artistas europeos más sobresalientes de su tiempo, sin importarle que fuesen católicos, protestantes u ortodoxos, o incluso musulmanes.



Consciente de que el retroceso del cristianismo en el Medio Oriente, debido a la intolerancia del Imperio Otomano, representaba una pérdida para la ortodoxia –y por ende para Rusia– Catalina II entró en guerra contra el Sultán, anexó Crimea, transformó el Mar Negro en un mar ortodoxo e inició la liberación de la Gran Siria con la toma de Beirut [1]. Declaró entonces que «La Gran Siria es la llave de la Casa Rusia».



Franceses y británicos rechazaron aquel sueño durante la  guerra de Crimea, en 1853. También lo negaron los bolcheviques, quienes rechazaban la importancia de la ortodoxia en Rusia. En 1918, los bolcheviques le hicieron el juego a Mustafá Kemal Ataturk, por cuenta del traficante de armas Alexander Parvus, mecenas de Lenin.

El sueño de Catalina La Grande ha tenido que esperar hasta el año 2017 para alcanzar un comienzo de realización. El presidente Putin recuperó Crimea y liberó Siria –no de los otomanos sino de los yihadistas entrenados, armados y dirigidos por Francia, el Reino Unido y Estados Unidos. Rusia se ha convertido en la potencia protectora de todas las poblaciones, independientemente de la religión que profesen, desde las riberas del Nilo hasta los montes Elburz (también conocidos como Elbruz).



La cumbre de Sochi confirma ahora el papel de Rusia en el Medio Oriente ampliado (o Gran Medio Oriente). Hoy es la potencia protectora de Irán, Siria y Turquía. Recordemos de paso que estos dos últimos países, que estaban en el bando de Washington en 1991, se hallan ahora, en 2017, del lado de Moscú.



El despertar de la cultura ortodoxa tendrá importantes consecuencias en Europa. Históricamente, ese continente ha estado dividido en una zona oeste, católica y protestante, y el este ortodoxo. En el oeste de Europa, las poblaciones hablan con Dios y negocian con Él. En el este, el hombre se somete a Su Grandeza y se le adora. En el oeste de Europa, las estructuras de la familia son más desiguales mientras que en el este son más igualitarias.



Desde el siglo XI, esta diferencia cultural divide Europa. Durante la guerra fría, la «Cortina de Hierro» contradecía esta división: la Grecia ortodoxa se vio anclada a la OTAN y la Polonia católica incorporada al Pacto de Varsovia. Actualmente, el proceso de extensión de la Unión Europea tiene como prioridad imponer el modelo occidental europeo a los países de cultura ortodoxa. Ya en nuestros días, es posible prever la disolución de la Unión Europea y el triunfo del modelo cultural abierto de San Petersburgo.



Los cristianos del Oriente nunca se sintieron implicados en las diferencias culturales intra-europeas. Pero los europeos las han percibido desde siempre, tanto los católicos como los protestantes, al igual que los ortodoxos. Ya en 1848, Francia concebía la idea de trasladar a los católicos y maronitas de Siria a Argelia y de exterminar a los ortodoxos. París planeaba utilizar a los cristianos árabes fieles a Roma para vigilar a los musulmanes argelinos. Al no lograrlo, acabó recurriendo a los judíos locales (mediante el decreto Cremieux, en 1870 [2]) para confiarles esa misión. Más recientemente, durante las guerras contra Irak y Siria, los europeos del oeste acogieron a numerosos cristianos del Oriente… única y exclusivamente católicos, nunca ortodoxos.



Para Siria, el resultado de la acción del presidente Putin constituye una oportunidad para volver a su propio principio fundamental, después de la experiencia de los yihadistas que pretendieron imponer su patrón cultural único a todas las poblaciones de ese país. Ese principio básico estipula que Siria es grande sólo cuando cuida de todas las poblaciones que en ella conviven, sin excepción.



Al principio, Vladimir Putin pensaba organizar en Sochi un «Congreso de los Pueblos Sirios». Finalmente, ha reconocido que, en Siria, contrariamente al caso de Rusia, ninguna comunidad acapara un territorio, todas viven mezcladas en una patria única. El encuentro de Sochi será entonces un «Congreso del Diálogo Sirio».



[1] Al igual que Jerusalén, Beirut es parte de la Siria Histórica o la Gran Siria (también designada como País de Sham). El Líbano apareció como país sólo como consecuencia de los acuerdos Sykes-Picot, durante la Primera Guerra Mundial. Un poco después se inició, con la Declaración Balfour, la formación de Israel, cuya independencia se proclamó en 1948.

[2] Con el decreto Cremieux –que porta el nombre de su autor, Adolphe Cremieux– Francia concedía la ciudadanía francesa a los «israelitas indígenas de Argelia». Nota de la Red Voltaire.

Music for reading - Chopin, Beethoven, Mozart, Bach, Debussy, Liszt, Schumann



TRACKLIST
Music for Reading


01 Chopin - Nocturne Op. 9 No. 2 in E-Flat Major
02 Schubert - Serenade "Leise Flehen Meine Lieder"
4:40
03 Chopin - Piano Prelude No. 15 "Raindrop"
9:12
04 Beethoven - Piano Sonata Op. 13 (II: Adagio)
14:47
05 Chopin - Waltz Op. 69 No. 1 in A Flat major
19:57
06 Bach - Violin concerto in E Major (II: Adagio)
24:47
07 Mozart - Piano Concerto No. 21
31:46
08 Chopin - Prelude, Op. 28 No. 17 in A major
37:25
09 Debussy - Clair de Lune
40:23
10 Schubert - Moment Musical Op. 94 D.780 N. 1 in C Major
42:56
11 Liszt - Liebesträume (Love Dream) in A-Flat Major
45:58
12 Chopin - Prelude, Op. 28 No. 6 in B minor
50:26
13 Bach - Solo Cello Suite No 6: Prelude
52:32
14 Chopin - Nocturne Op. 15 No. 2
57:09
15 Bach - Suite for Orchestra No. 3 "Air on the G String"
1:00:32
16 Chopin - Nocturne, Op. 27 No. 2 in D Flat major
1:05:01
17 Mozart - Eine Kleine Nachtmusik (II: Andante)
1:09:36
18 Chopin - Nocturne Op. 9 No. 1 in B Flat minor
1:14:39
19 Beethoven - Fur Elise
1:20:04
20 Schumann - Kinderszenen Op. 15 (I: Von fremden Laendern und Menschen)
1:22:42
21 Beethoven - "Moonlight" Piano Sonata No. 14 in C-Sharp Minor, Op. 27 (I: Adagio sostenuto)
1:24:38

Demasiadas preguntas


Jorge Sarsaneda del Cid

Panamá, 021117



En estos días de habla mucho de “vestirnos” de patria, una frase algo cursi que –supongo- quiere decir que recordemos un poco más lo que significa nacer, vivir y trabajar en este territorio al que los invasores llamaron “Castilla del Oro” y luego se le llamó con un nombre supuestamente indígena: “Panamá”.



Pensando en la patria (¿o matria?) me surgen demasiadas preguntas. Algunas de “grueso calibre”, otras menos importantes, pero siempre preguntas que hacen pensar porque afectan al país y su gente.


+ ¿Por qué el señor presidente quebranta –varias veces, en su discurso en la ONU- el tratado de neutralidad del canal? ¿Qué pretende con eso? ¿Que haya un atentado? ¿Qué se acabe el canal?


+ ¿Qué se acordó en la cena con el presidente Trump? ¿Por qué no se informa al país?


+ ¿Qué beneficio le trae a Panamá acusar a Corea del Norte de lo que sea? ¿No lo prohíbe el tratado del Canal? Lo mismo sea dicho sobre Venezuela, ¿a qué viene la ingerencia en aquel país? ¿Seguir simplemente la política de EEUU?


+ ¿Qué hacen doce (12) bases militares con personal norteamericano en Panamá? ¿No se había acabado la presencia militar de EEUU en nuestro país?


+ ¿En base a qué leguleyada o sofisma Panamá no tiene ejército pero sí tiene ejército? ¿Quién entiende eso? Ese trompo ni en la uña se agarra.


+ ¿A qué se debe la ineficiencia tan grave del Idaan? ¿Por qué no arreglan roturas de 2-6 meses, 1, 2 y hasta diez años? ¿Hay alguna conciencia –aunque sea mínima- del daño que eso implica? ¿Qué pretenden? ¿Que la gente se levante?


+ ¿Por qué la “justicia” avanza con tan clara, evidente y aplastante lentitud? (¡¡¡70% de los presos no tienen juicio!!!) ¿Qué falta? ¿Dinero, jueces, honestidad?


+ ¿Por qué hay tanta basura en la ciudad, sobre todo en los barrios populares? ¿Recoger la basura con eficiencia supone una operación de física nuclear? ¿O es que simplemente los pobres no importan?


+ ¿Qué corona tiene el señor Shahani que lleva 40 años sobre explotando el río Pacora a vista y paciencia de cuanto gobierno ha habido? ¿O no es corona sino dinero? ¿Quién es capaz de explicar este absurdo?


+ Y hablando del ambiente: ¿Por qué la isla Pedro González ha sido “robada” lo mismo que la playa de la Barqueta y lo mismo que va a pasar con Donoso? ¿Quién negoció el Humedal Damani? ¿Quién dio permiso para destruir Matusagaratí? Nuevamente: ¿existe un ministerio de Ambiente? ¿Funciona?

+ Y las medicinas del Seguro: ¿cómo puede ser posible tal desgreño? ¿La vida de la gente no importa?


+ ¿Qué señores todopoderosos manejan el transporte en Panamá? ¿Con qué autorización andan por las calles los “diablos” en absoluta ilegalidad? ¿Será cierto que algunos diputados manejan esa mafia?


+ Una pregunta inútil (o quizás estúpida): ¿Por qué los políticos prometen lo que claramente no van a cumplir? P.e. la constituyente. ¿Por qué la mayoría del pueblo les cree? ¿Dónde queda nuestra inteligencia?


+ ¿Quiénes dejaron indígenas muertos y ciegos en Changuinola? Todavía estamos esperando respuestas y justicia.


+ ¿Quiénes trafican con la madera del Darién? ¿Quiénes dan los permisos?


+ Y la pregunta que NO se quiere contestar: ¿Quiénes recibieron coimas de parte de Odebrecht? ¿Quiénes las facilitaron?



Hay muchas más preguntas, pero las dejamos para reflexión. Son demasiadas, ojalá haya algunas respuestas…




EU: armamentismo ciudadano


Pedro Miguel




Los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington causaron 2 mil 873 muertos y 24 desaparecidos, además de los 19 atacantes identificados por las autoridades de Estados Unidos. Una repetición de ese acto de barbarie habría sido casi imposible porque de inmediato el gobierno de George W. Bush impuso (y le impuso al mundo) medidas de seguridad que dejaron en cero las posibilidades de que un puñado de suicidas secuestrara en forma simultánea varias aeronaves de pasajeros y las estrellara en edificios.



Las fallas de inteligencia fueron subsanadas (por ejemplo, en el país vecino ya no es fácil inscribirse a una academia de vuelo sólo para aprender las maniobras necesarias para estrellar aviones), las puertas de las cabinas de las aeronaves comerciales fueron dotadas de mecanismos que impedían su apertura desde el área de pasajeros, las revisiones en los aeropuertos adquirieron un rigor semejante al de las auscultaciones médicas, se obligó a las aerolíneas a entregar a Washington las listas de sus clientes y éstas fueron cotejadas de manera sistemática con los registros de enemigos reales o imaginarios de Estados Unidos. Puede decirse que, aunque excesivas y abusivas en muchos casos, tales medidas eran estrictamente defensivas.



En cambio, la invasión de Afganistán emprendida por Bush y sus aliados unos meses más tarde, no fue un acto de defensa sino de venganza. Para cobrar la afrenta del 11 de septiembre las tropas de la superpotencia y de sus gobiernos amigos tuvieron más bajas fatales que las sufridas en los atentados (3 mil 485 versus 2 mil 873), causaron la muerte de 150 mil personas en el país invadido y en Pakistán la invasión llevó al desplazamiento de un millón 200 mil personas. En 2003 la Casa Blanca no dejó de esgrimir el 11-S como casus belli, a pesar de que Saddam Hussein, independientemente de la clase de gobernante que hubiera sido, no tuvo nada que ver con aquellos ataques. En esa aventura bélica la coalición encabezada por Washington perdió a 7 mil 17 militares y contratistas y mató a unos 140 mil iraquíes, entre soldados, milicianos y civiles. Esa guerra tampoco podría calificarse de defensiva porque hacia 2003 el Irak de Saddam no representaba amenaza alguna para Estados Unidos ni mantenía vínculos de ninguna clase con Al Qaeda.



Auténticamente defensivo sería que la clase política de Washington se pusiera de acuerdo de una vez por todas para restringir el arsenal actualmente en poder de civiles estadunidenses –se calcula en 300 millones de armas de fuego– que cada año causa 10 veces más muertes que los atentados del 11-S. Pero no: cuando los sobrevivientes del tiroteo del 1º de octubre en Las Vegas (60 víctimas mortales) aún no se reponían de la pesadilla, y cuando los deudos del atropellamiento de hace una semana en Manhattan aún no terminaban de enterrar a sus muertos, un militar despedido mató a 26 personas en una iglesia del pequeño pueblo texano Sutherland Springs. De inmediato, Donald Trump, de gira por Asia, salió a decir que no es una situación imputable a las armas.



Tal vez haya algo de cierto en sus palabras y el armamentismo ciudadano de Estados Unidos sea, en última instancia, consecuencia de una cultura violenta, de relaciones sociales proclives a la violencia y de los promontorios de poder más violentos del mundo: los que él encabeza como jefe de Estado.



En países pequeños sobre los que penden amenazas militares directas, algunos gobiernos han repartido fusiles de asalto entre la población, con legítimos propósitos de defensa y de seguridad nacional, pero los poseedores del armamento no matan a sus conciudadanos por mera intolerancia a la frustración. O sea que la tenencia de armas por parte de civiles no es necesariamente la raíz del problema.



La razón de estas masacres parece ser más bien el ejemplo histórico que un Estado violento ha infundido a una alarmante porción de sus gobernados. Década tras década, año con año, mes tras mes y día tras día, la política exterior de Washington actúa bajo la premisa de que los conflictos se resuelven a balazos, a cañonazos y a bombardeos. La actuación de los cuerpos de policía indica la existencia de directivas de disparar a matar en caso de leve sospecha. Ultimadamente, en el país vecino la fuerza sustituye con excesiva frecuencia a la razón. Y es que ejercer la primera es mucho más fácil (y menos frustrante) que afanarse en la segunda.