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Realidades e ilusiones del segundo gobierno del FMLN

Roberto Pineda
www.alainet.org/300514

El comienzo de un segundo gobierno del FMLN este próximo 1 de junio, genera diversas interrogantes y desafíos, de algunos los cuales únicamente encontraremos las respuestas a medida que el proceso avance. No obstante esto, para el movimiento popular es crucial definir los indicadores que marcarán el rumbo y darles seguimiento, en el marco del inicio de una aguda pelea por la agenda del país, en la cual la izquierda representada en el FMLN mantiene hasta hoy la iniciativa estratégica, en una compleja dinámica de realidades e ilusiones, de hechos y apuestas, de fuerzas e intereses. 

Es una pelea en la cual influyen aspectos internos y del entorno internacional. Es una pelea que se mide por la fuerza y la visión estratégica de cada contrincante, en su definida calidad de enemigo social y no de adversario electoral. Es una pelea con profundas raíces de enfrentamiento de proyectos históricos antagónicos.

A continuación abordamos algunas de estas interrogantes y las respuestas dadas por cada fuerza social a partir de sus intereses de clase. Iniciamos con una valoración sobre la marcha del 1 de mayo.

La CUSS y el Primero de mayo de 2014

El surgimiento de una nueva instancia de coordinación del movimiento popular, social y sindical, a partir de este 1 de mayo, la Coordinadora Unitaria Social y Sindical, CUSS, de la cual participamos como Comunidades de Fe y Vida, COFEVI, de llegar a consolidarse (lo cual no es fácil por las desconfianzas existentes) constituye un importante avance en general, en el camino a la unificación de los sectores populares.

Y en particular, para exigir reivindicaciones socio-económicas a la vez que se respalda políticamente al segundo gobierno del FMLN. Ojalá que este respaldo de la CUSS no sea incondicional y tenga como guía fundamental incidir para que la agenda de país priorice la defensa de los intereses de los trabajadores.

El 1 de mayo explica al 1 de junio. Es el peso político del movimiento social y popular que respalda al FMLN y que se expresa en las calles cada 1 de mayo, lo que le permite continuar derrotando a la derecha en general y a ARENA en particular. Son esas decenas de miles de personas organizadas junto con la maquinaria electoral del FMLN el ejército político del actual proceso.

Pero la realidad es que es un movimiento sindical y popular altamente desmovilizado, ideológica y políticamente. Ese despliegue de fuerza popular del 1 de mayo podría ser mayor y es más una celebración pero ha dejado de ser un pronunciamiento de indignación ante la injusticia del capitalismo, ha perdido desde hace varios años, su naturaleza subversiva proletaria de exigir el avance social, de ser voz de revolución, de socialismo.

Recuperar ese espíritu rebelde para poder así incidir en este nuevo momento que se abre el 1 de junio es fundamental. Una contribución importante del movimiento obrero y popular debe ser la crítica fraternal a su propio gobierno. Combinar el respaldo con la crítica. Lo peor que puede pasarnos  es  convertirnos  en un incondicional equipo de aplausos. Lo peor que puede pasarnos es dejar de luchar y permitir la pax del imperio.

Y entre las nuevas ventanas que hay que abrir de esta nueva casa está la de entender que hay un desplazamiento de la oligarquía como el sector hegemónico del Estado y de la Economía, por lo que la contradicción principal pasa a ser entre los sectores populares y las corporaciones transnacionales, dueñas de la banca, de la energía, de las telecomunicaciones y pujando por apoderarse del agua, de la educación, de la salud, de la seguridad social. Son los nuevos dueños y buscan nuevos empleados. Y aunque no controlan, sí tienen presencia en este segundo gobierno.

Las ultimas pinceladas del presidente Funes: confrontativo con la oligarquía pero complaciente con el imperio.

El presidente Mauricio Funes representa en el siglo XX-XXI, el mayor enfrentamiento desde el presidente Gerardo Barrios entre el Estado y la oligarquía, y este es un mérito histórico indiscutible. Se merece una estatua y poemas. El presidente Funes se plantó y bien plantado frente a la ANEP y FUSADES. En esto respondió al enérgico llamado de Monseñor Romero.

Pero por otra parte, no afectó sino que fortaleció la esencia del modelo neoliberal y promovió la transnacionalización del capital, y se transformó en un gobierno dócil,  sumiso ante los dictados de Washington. En esto no respondió al antiimperialismo de Monseñor Romero. Por cierto su última apuesta fue la de ceder, desde la SIGET, un canal de televisión a un magnate mexicano, siempre en la ruta de confrontar, de disputarle espacios a la oligarquía, de buscar alianzas con las transnacionales para sus patrocinadores.

Fue un presidente que amplió  los subsidios y los programas sociales, es otro mérito. Bien ganado. Y  su última batalla de guerrero por la justicia, fue memorable, inolvidable, logró humillar y convertir en prófugo de la justicia a un ex presidente arenero, a Francisco Flores, al padre de la dolarización. Y la oligarquía no perdona ni olvida a sus enemigos. Pero el pueblo tampoco.

Los desafíos del segundo gobierno del FMLN

1.         “Respetar” o sustituir el modelo económico neoliberal

Desmontar el modelo económico neoliberal debería de ser una de las tareas principales de este segundo gobierno. Es urgente que el estado recupere su papel y se sustituya este modelo nefasto que nos impuso la dolarización y las privatizaciones. Pero por otro lado se escuchan discursos basados en la trillada tesis del “rebalse económico.” Se nos dice que lo fundamental es el crecimiento de la economía.

Primero hay que crecer para que después podamos repartir repiten algunos futuros funcionarios asemejándose a los flamantes funcionarios del primer gobierno arenero de Cristiani en 1989. Pareciera que han estudiado en la Escuela Superior de Economía y Negocios, ESEN. Hay que apretarse el cinturón hoy para que mañana vivamos en la abundancia predicaban antes los sacerdotes del neoliberalismo, del Banco Mundial y del FMI. Es una falacia. La realidad fue que crecieron sus empresas pero nunca repartieron.

La realidad es que este modelo neoliberal lleva en su matriz un chip que bloquea toda posibilidad de redistribución de la renta. Esta ideado para reproducir desigualdad. Es un modelo nefasto. No es un instrumento neutral. Es una navaja diseñada para cortar, para sacar plusvalía y de la absoluta. La  ilusión es pretender que este es el camino para el desarrollo. Será el camino pero de las corporaciones transnacionales, incluso de la oligarquía y no de los intereses populares.

Una economía dolarizada no debería ser parte de los ocho compromisos en defensa del sistema asumidos por este segundo gobierno del FMLN. Ver “Respeto a sistema monetario.” (Manifiesto a la Nación de la Fórmula Presidencial del FMLN. 18 de febrero de 2014).

2.         Las alianzas internacionales: Alianza del Pacífico o Alba; Fomilenio II o Petrocaribe.

Dime con quién te alías y te diré quién eres. Pretender mantenerse al margen de la disputa existente entre la Alianza del Pacífico y Alba no es realista. La estrategia agresiva del gobierno de Obama contra el gobierno de Maduro obligará tarde o temprano a asumir una posición. Ojalá que esta no sea la de apoyar al “aliado estratégico” alegando la presencia de una tercera parte de nuestra población en territorio del imperio.

La realidad es que existe una fuerte disputa por quién define la agenda de cooperación. Y esto está vinculado a la definición del modelo de desarrollo que buscamos. ¿Cuál es la apuesta de país? ¿Será acaso convertirnos en un enclave turístico mediante la construcción de hoteles en nuestra costa?  ¿O le apostamos a la agricultura? ¿A los servicios? ¿A la maquila? ¿A la industria?

La obediencia o la dignidad frente al imperio y sus centros financieros es el dilema. La realidad es el proceso de aprobación del II Fomilenio y la voluntad de aceptar las condiciones impuestas por los “bondadosos” donantes. La ilusión parece ser la de  pensar en independencia y soberanía.

3. ¿Es posible en El Salvador la unidad nacional?

La realidad es que la sociedad salvadoreña es una sociedad altamente polarizada en la que la mayoría de la población vive en situación de extrema pobreza mientras que una minoría oligárquica controla la riqueza el país. La realidad es que los intereses de estos dos sectores son antagónicos ya que pretender buscar la armonía entre las clases explotadoras y explotadas es un discurso ilusorio.

El discurso de la búsqueda de la estabilidad social y de la “gobernabilidad” al final únicamente beneficia a los sectores poderosos, ya que les permite desarrollar sus negocios en tranquilidad, explotar con mayor seguridad y los que tendrán que “ajustarse el cinturón”, hacer sacrificios, serán los sectores populares.

Una derecha derrotada pero no vencida

Es ingenuo pensar que, como dicen en algunas camisetas de moda,  la oligarquía ya fue terminada. El llamado es a que busquen los estados financieros de las empresas  transnacionalizadas de los Kriete, dueños de Avianca, o los del Grupo Poma para ver si en realidad ya se terminó la oligarquía.

Es un hecho que la oligarquía como grupo socio-económico controla todavía importantes franjas de la vida nacional. Y esto incluye a los partidos de derecha, en particular a ARENA. Esto incluye la cultura predominante del espectáculo. Incluye las variadas y activas iglesias y universidades de la derecha religiosa y académica.

Durante 60 años, desde 1932, la oligarquía le cedió al Ejército la administración del Estado. Fue hasta 1980 que se vieron obligados a construir de nuevo un instrumento político de lucha electoral y fue un instrumento muy exitoso, ya que ARENA derrotó a la Democracia Cristiana en 1989. Y luego ganó otras tres elecciones presidenciales, aunque perdió las dos siguientes: de 2009 y de 2014.

ARENA representa los intereses económicos de la oligarquía pero además llena las expectativas políticas e ideológicas de amplios sectores, incluyendo a núcleos de capas medias así como sectores rurales y urbanos de extracción popular. No debemos de confundir nuestros deseos con las realidades. Son una fuerza nacional poderosa. Y aunque esto pueda cambiar en el futuro, hoy por hoy, ARENA sigue siendo una fuerza política mayoritaria, experimentada y con recursos, el enemigo político a derrotar por la izquierda.

La hegemonía financiera colombiana

El segundo gobierno del FMLN se encontrará con que la globalización neoliberal permite que en oficinas de Medellín, Colombia se tomen decisiones que afectan la banca en El Salvador. De acuerdo a la revista El Economista de marzo de este año, un 53% de sistema bancario está controlado por la banca colombiana. Entre los cinco principales bancos del país, al cierre de 2013, el Banco Agrícola propiedad de Bancolombia, va a la cabeza con un 28.1 de activos del sistema, y con una envidiable cuota de utilidades que alcanza el 41% de todo el sistema financiero.

Le siguen el también colombiano Davivienda, el canadiense Scotiabank, el estadounidense Citibank y en la quinta posición, otro colombiano, el Banco de América Central. Y este año, veremos a la oligarquía salvadoreña que regresa a sus andadas financieras con el inicio de operaciones del Banco Azul.

De estos cinco bancos señalados, únicamente el colombiano Banco Agrícola logra ingresar para ocupar la última posición entre los 15 bancos más grandes de la región centroamericana, que está encabezada, al cierre de 2013, por el gigante panameño Banco General, con un total de activos que suman 11,121 millones de dólares. Le siguen el Banco Nacional de Costa Rica con 9,774; el Banco Nacional de Panamá con 9,069; el también panameño Banistmo con 8,051 y en quinto lugar el guatemalteco Banco Industrial, con 7,957. Los activos del colombiano Banco Agrícola suman 3,996 millones de dólares.

En el ranking bancario salvadoreño en relación al año 2012 hay un cambio de posiciones. En la primera posición se mantiene el Banco Agrícola con activos que suben de 3,833 a 3,995 millones de dólares. En la segunda posición el colombiano Banco Davivienda Salvadoreño con 2,051 desplaza en 2013 al canadiense Scotiabank El Salvador que tenía 1,951; en tercer lugar se encuentra Scotiabank El Salvador con 2,020 y desplaza al estadounidense Citibank que tenía 1,877; en cuarto lugar se encuentra Banco Citibank de El Salvador con 1,690, que desplaza al colombiano Davivienda que tenía 1,865, y en quinto lugar el colombiano Banco de América Central, se mantiene en el quinto lugar creciendo de 1,376 a 1,534. El guatemalteco Banco Industrial, que ocupa el quinto lugar en el ranking centroamericano, ocupa la duodécima posición en el ranking salvadoreño, con 240 millones de dólares en activos. Estas son realidades.

El imperio complacido pero prudente

La ventaja de que la Administración Obama en Estados Unidos coincidiera con el inicio del primer gobierno de izquierda, conducido por el presidente Funes, permitió alcanzar acuerdos de cooperación en diversas áreas. Los Estados Unidos se sintieron tranquilos y confiados en que este primer gobierno de izquierda no iba a impulsar ningún tipo de cambios que pusiera en peligro su dominación. Funes les inspiraba confianza y no estaban equivocados.

Y es que la lucha contra los sectores oligárquicos representados en ARENA incluso les favorecía, porque le permitía abrir más el mercado interno a sus voraces empresas estadounidenses. Walmart disputando el mercado al salvadoreño Super Selectos y AES controlando la distribución de energía, entre otros. Había intereses coincidentes y estos siguen existiendo, son la base sobre la que descansan las relaciones entre nuestros dos países, aunque hay también diferencias.

La jugada maestra es desplazar a la oligarquía para abrirle las puertas a las empresas estadounidenses o de otros países, particularmente Colombia, fiel aliado regional y dueños de la banca en El Salvador, y México, dueño de Claro, Maseca, Jumex, etc.  Perú y Chile, también de la Alianza del Pacífico, están muy lejos.

Y en este escenario participa también Alba Petróleos, los intereses de Venezuela, disputándole a las transnacionales de los hidrocarburos y ganándose un espacio desde la izquierda, desde el FMLN, del mercado nacional. Y pronto participará Petrocaribe. Para esto sirve la Ley de Asocio Público Privado y sus reformas. No obstante esto, parece que hay una política en el Departamento de Estado de esperar y ver. Parecen decir en Washington: muéstrenme lo que son, queremos verlos actuar. No deseamos ser burlados.

Perspectivas

Existen hacia futuro dos tendencias principales: que la misma dinámica de confrontación política con ARENA, de cara  a las elecciones municipales y legislativas del próximo año, obligue a este segundo gobierno del FMLN a profundizar este proceso, radicalizarlo  y realizar vitales transformaciones pendientes y esperadas como las de nacionalizar el sistema de pensiones. De ser así el movimiento popular lo acompañará entusiastamente.

La otra posibilidad es ceder a la tentación de dejar hacer, dejar pasar y terminar administrando este sistema capitalista, injusto y caduco. De ser así las corporaciones multinacionales y la Administración Obama lo apoyará entusiastamente, mientras el movimiento popular se paralizará o incluso puede salir a las calles. Confiamos y trabajamos para que sea la primera opción la que prevalezca. Es un problema de opciones y correlación de fuerzas.

Desde una óptica de izquierda el concepto de victoria estará determinado en gran parte, por la capacidad de este segundo gobierno del FMLN, de garantizar los intereses populares y nacionales, por encima de las presiones del capital transnacional y de la oligarquía para continuar abriendo nuestra economía.

Estamos seguros que en cada una de las áreas de gestión gubernamental, pero particularmente en seguridad (maras), agricultura (semillas), hacienda (reforma fiscal) y economía (APP), se dará la disputa entre los que creen que en esta época de globalización lo más recomendable es cobijarse bajo la poderosa sombra imperial de Obama y aquellos que todavía sostenemos que hay que mantener alzadas las banderas rojas y multicolores de la rebelión y la resistencia planetaria. Esta pelea está por comenzar… y podemos pero no debemos ser espectadores. ¡C’est la vie!


La democracia mexicana: entre lo que no se ha ido y lo que aún no llega

La lucha por la democracia no ha terminado en México, como equívocamente se creyó el año 2000. Para que los nuevos espacios abiertos ahora con las candidaturas independientes democraticen el país, la sociedad civil debe recuperar su protagonismo. Sin una activación de la sociedad civil, la actual reforma política podría no ser más que el principio de una restauración autoritaria, revestida de un velo modernizador.

Alberto Olvera y Armando Chaguaceda
www.envio.org/mayo2014

Parece una cruel paradoja que, después de veinte años de transición democrática, existan hoy en México menos personas que apoyan la democracia que al inicio del proceso. El porcentaje de la población que dice estar satisfecho o muy satisfecho con el funcionamiento de la democracia mexicana ha caído de más del 50% en el año 2000 al 41% en 2006 y al 23% en 2013.

Hoy, y según la encuesta de Latinobarómetro 2013, sólo el 32% de la ciudadanía mexicana cree que las condiciones de la competencia electoral son justas y sólo el 19% considera que la distribución del ingreso en el país es justa. El concepto de democracia parece haberse devaluado a los ojos de los ciudadanos mexicanos y esas cifras expresan una grave frustración colectiva con los resultados del proceso, una decepción que no es exclusiva de los mexicanos, sino que es compartida hoy por la ciudadanía de la mayoría de las democracias del mundo. En el caso mexicano, el descenso en el apoyo ciudadano a la democracia es más pronunciado y demuestra un nivel de desesperanza sumamente riesgoso.

UN LARGO PROCESO DE TRANSICIÓN

¿Cuáles son las causas de este desencanto? En primer lugar, es preciso recordar que la transición a la democracia en México se ha caracterizado por su tiempo largo, su carácter básicamente electoral y su incapacidad para transformar los cimientos constitucionales, institucionales y culturales del viejo régimen.


El proceso de transición ha sido más bien un interregno sumamente prolongado entre el fin de una época que no acaba de irse y el principio de otra que no acaba de construirse. Antes del año 2000, el régimen se basaba en un presidencialismo casi absoluto, de carácter meta constitucional, cuyo fundamento era el control total del Presidente de la República sobre el Poder Legislativo, el Poder Judicial y sobre los gobernadores, posibilitado por el completo dominio del Presidente sobre el PRI, el partido casi único. Iniciada la transición, el proceso ha atravesado dos fases distintas.

1986 - 2000: DOS VERTIENTES DE OPOSICIÓN AL PRI

La primera (1986-2000) abarca el ciclo de luchas por la democracia electoral. Es una fase en la que hubo gran protagonismo civil y en la que se prefiguraron tanto los alcances como los límites de la democratización mexicana.

En esta fase emergieron dos vertientes de oposición al régimen autoritario. Una, de derecha liberal, con una limitada agenda de democratización electoral y de construcción de un Estado de Derecho. Otra, nacionalista-populista con ribetes de izquierda, que proponía una agenda restauradora de un pasado nacionalista mitificado y deseaba eliminar los elementos neoliberales que el régimen priísta había incluido en la Constitución, ampliamente reformada en el gobierno de Salinas de Gortari.

Con dos oposiciones, el régimen autoritario tuvo condiciones favorables para jugar sus cartas, aliándose con el PAN para implantar las reformas neoliberales, mientras cedía parcialmente a la oposición de izquierda y a la amplia movilización civil con sucesivas reformas electorales y con el reconocimiento de los triunfos de la oposición en las elecciones estatales y municipales.

Este proceso se salió de control del gobierno después de la reforma electoral de 1996 y de la creación del Instituto Federal Electoral (IFE), legal y políticamente autónomo del gobierno. El PRI perdió las elecciones presidenciales del año 2000.

En esos años que van de 1995 al 2000 el PAN y el PRD promovieron en los estados que gobernaron reformas constitucionales locales, aunque tímidas, interesantes. También mostraron cierta capacidad de innovación democrática, impulsando leyes de participación ciudadana, de transparencia y de acceso a la información, intentando des-corporativizar algunos aspectos de la política cotidiana.

2000 - HOY: SE DEBILITA EL PRESIDENCIALISMO

En diciembre del año 2000 inició la segunda fase, el verdadero interregno de los dos gobiernos panistas (Vicente Fox y Felipe Calderón), durante los cuales no se pudo llevar a cabo ninguna reforma significativa debido al bloqueo conjunto de la izquierda y del PRI a las iniciativas de ambos gobiernos. En esta etapa se debilitó el poder presidencial y se fragmentó el poder político. En el plano federal se fortaleció el Poder Legislativo por el poder de veto con que contó el PRI, derivado del hecho de que el PAN no tenía mayoría en ninguna de las cámaras. En los estados, los gobernadores se empoderaron al librarse de la tutela presidencial. Algo similar sucedió con los poderes fácticos económicos, políticos y delincuenciales.

Mientras todo esto sucedía, la sociedad civil se fue desmovilizando, en la vana esperanza de que la alternancia propiciaría el cambio del orden político.

EL PODER DEL PRI: UNA CULTURA POLÍTICA VICIADA

En el largo plazo, la transición mexicana a la democracia puede verse como el despliegue simultáneo de dos procesos distintos. Por un lado, el giro neoliberal del viejo régimen priísta, proceso en el que el PAN fue un aliado estratégico. Por otro lado, una democratización puramente electoral en la que estuvieron aliados el PAN y el PRD en la fase autoritaria (1988-2000) y confrontados después en la fase de interregno.

El hecho de que el PRI, aún perdiendo el poder presidencial, quedara en el centro del espectro político, le permitió mantener alianzas oportunistas con el PAN y con el PRD según la ocasión lo ameritara. Para todo fin práctico, la estrategia del PRI fue bloquear cualquier iniciativa del gobierno panista para transformar la Constitución, las instituciones o las políticas públicas del Estado, estrategia conservadora en la que tuvo como aliado al PRD.

La capacidad que tuvo el PRI en el período de interregno no dependió solamente de su fuerza electoral y de la preservación de la gran mayoría de los gobiernos estatales y municipales, sino del triunfo de su cultura política durante el proceso de transición. Un triunfo porque tanto el PAN como el PRD y los partidos satélites adoptaron las prácticas políticas tradicionales del PRI en la competencia por las elecciones locales, estatales y nacionales.

El hecho de que la transición fuera puramente electoral obligó a todos los partidos a emular o a copiar las prácticas priístas: clientelismo generalizado, búsqueda de financiamiento por vías privadas poco transparentes y selección de candidatos a puestos de elección popular por criterios de popularidad y/o financieros, aunque carecieran de experiencia política o tuvieran trayectorias políticas priístas.

CONTINUÓ EL CLIENTELISMO

Una vez en el gobierno, todos los partidos desarrollaron prácticas clientelares que les permitieran construir bases electorales seguras para así poder competir en las siguientes elecciones. Todos concentraron su acción en el corto plazo electoral y adoptaron las prácticas tradicionales para asegurarse su sobrevivencia política. Las escasas innovaciones democráticas locales de años anteriores fueron olvidadas en un escenario de generalizada colonización política de todas las instituciones formalmente autónomas, como eran el IFE, los institutos electorales de los estados, el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI, fundado en 2003) y sus similares en los estados, y la Comisión Nacional y las Estatales de Derechos Humanos.

Esta actitud oportunista consolidó la cultura política existente: clientelismo, corporativismo y particularismos (privilegiar a personas o grupos no por sus derechos sino por sus vínculos con el poder) y corporativismo generalizados, prácticas que habían sido los fundamentos de la relación entre el régimen autoritario priísta y la sociedad. Se produjo así una alta tasa de continuidad cultural entre el viejo régimen y la fase de interregno de los dos gobiernos panistas.

Así, la democracia electoral no significó un cambio importante en la vida de los mexicanos, con la excepción de cierta liberalización política -en retroceso constante y no lograda en todos los estados-, de elecciones con mayor competencia y de algunas caras nuevas en la política en ciertos espacios locales y estatales.

DEL PRESIDENCIALISMO AL “GOBERNADORCISMO”

Esta continuidad cultural estaba garantizada porque en el período de interregno el PRI conservó el poder en la mayoría de los estados y de los municipios, lo que le permitió controlar no solamente el Ejecutivo, sino también el Poder Legislativo y el Poder Judicial de los estados. Es esencial no olvidar que no hubo nunca una reforma del Poder Judicial en los estados y que para todo fin práctico tampoco se reformó el Poder Legislativo local.

Además, la existencia de gobiernos divididos en algunos estados no significó la profesionalización y la transformación de los poderes locales. Por el contrario, en casi todos los casos, tanto el Legislativo como el Judicial, fueron controlados completamente por el Ejecutivo, fuera del partido que fuera. En otras palabras, el viejo presidencialismo se convirtió en “gobernadorcismo”, que simplemente fue y es una copia fiel de las viejas prácticas políticas del siglo pasado.

LA HORA DE LOS CÁRTELES

En el contexto de la continuidad autoritaria, esta fragmentación del poder facilitó el despliegue del crimen organizado, anteriormente controlado por un gobierno central todopoderoso. Los cárteles del narcotráfico, dotados de más dinero que nunca, encontraron a gobernantes municipales y estatales urgidos de dinero para futuras campañas electorales, y prestos a corromperse para pagar deudas incurridas en anteriores campañas. Las fuerzas policiales locales, de suyo, y en buena medida, no profesionales y proclives a la corrupción, fueron presa fácil de la delincuencia en la mayor parte del país.

En ausencia de innovación política en el largo período de la transición democrática, es lógico que se preservara la cultura política del pasado. La continuidad de las instituciones y de la cultura autoritaria fue posibilitada también por la falta de proyectos alternativos para las estructuras básicas del Estado mexicano. Ningún partido propuso la reforma radical de un federalismo enfermo, especialmente de su eslabón más débil e infuncional, el municipio. Ninguno propuso tampoco un gobierno verdaderamente operativo que tomara en serio una carrera de servicio civil para los funcionarios públicos. La única reforma significativa de esta etapa fue la creación de organismos autónomos con poderes acotados, los que se volvieron de inmediato infuncionales al ser colonizados políticamente.

POCA ORGANIZACIÓN SOCIAL

El rol que la sociedad civil debe jugar en todo proceso democratizador es relevante, pues las movilizaciones abren el juego a la inclusión de nuevos actores y demandas. En el caso mexicano, el peso decisivo que tuvieron las luchas sociales que acompañaron el dilatado proceso de transición se ha visto en cierto modo sustituido por el protagonismo de los partidos y de los poderes estatales o fácticos que construyen y conducen las agendas políticas nacionales.

En comparación con países vecinos, la ciudadanía mexicana está poco organizada y participa menos en los asuntos públicos y la vida comunitaria, siendo las agrupaciones recreativas y las religiosas las que congregan a un mayor número de personas. En el marco de un estudio que hemos desarrollado recientemente, integrantes de organizaciones sociales de varias regiones del país testimoniaron el arraigo que existe una cultura política conservadora en lo político, lo religioso y lo social, una cultura poco participativa. Esto es una realidad en amplios sectores de una ciudadanía acostumbrada a un Estado paternalista que responde con acciones clientelistas y particularistas a los graves problemas sociales.

¿Y LA SOCIEDAD CIVIL?

A lo interno del sector organizado, apreciamos diferencias entre organizaciones más institucionalizadas, bien dotadas de financiamiento privado o estatal y reconocimiento público, y otras más pequeñas y débiles, que dependen de recursos propios y escasos, y que trabajan con personal poco capacitado.

El estudio que realizamos reveló que en las organizaciones de la sociedad civil mexicana destacan los problemas derivados de la concentración de decisiones en pocas manos y la inexistencia / inoperancia de órganos de gobierno y de participación que sean eficaces. Además, la existencia de organizaciones asistenciales, ligadas a la política gubernamental, con poca exigencia de derechos y con escasa gestión democrática de sus procesos, dificulta la incidencia y el activismo autónomo en este sector.

En cuanto a las leyes e instancias enfocadas en la participación ciudadana y en la colaboración con el gobierno, los encuestados insistieron en que éstas deberían funcionar de verdad y ser vinculantes, en que deberían incidir en las políticas públicas aterrizándolas a un nivel en el que la ciudadanía pueda influir y supervisar realmente cómo se ejecutan las políticas públicas en el espacio local.

Una de estas instancias son los llamados Consejos. Fueron creados para la participación de la ciudadanía en la implementación y cogestión de servicios y en la contraloría de políticas públicas en educación, medioambiente, salud… Como suele suceder en nuestros países, los Consejos han funcionado más como mecanismos legitimadores de la clase política y/o como vías de inserción y vinculación institucional de un sector de activistas profesionalizados de las ONG, que como formas de impulsar la participación de amplios sectores de la ciudadanía, tanto de las clases populares como de las clases medias.

POLÍTICAS PÚBLICAS “CON FILTRO”

En el estudio, las instancias de la sociedad civil para la participación o la colaboración fueron evaluadas como un mero formulismo legitimador de las acciones de gobierno. Expertos y activistas destacaron también que las organizaciones de la sociedad civil no se apropiaban de las características de este tipo de agrupaciones.

Existe cierto consenso sobre la necesidad de una mejor articulación con los gobiernos, que faciliten a las organizaciones el acceso a recursos públicos, en vez de castigarlas o complicarles los trámites.

Una fuente entrevistada para el estudio señaló: “Las políticas de apoyo a las OSC (organizaciones de la sociedad civil) tienen filtros: los recursos acaban en organizaciones aliadas al partido y al gobierno de turno. Y algunas organizaciones que hicieron una solicitud de recursos, a pesar de todo lo establecido, no recibieron respuesta satisfactoria”. En el nivel local señalaron un déficit en las políticas de desarrollo comunitario, bien sea porque le llegan pocos recursos al municipio -por lo que hay baja capacidad del ayuntamiento- o por la limitada aceptación de las acciones de las organizaciones que rebasan el perfil asistencial.

EL REGRESO DEL PRI AL GOBIERNO

En 2012 el PRI regresó al Poder Ejecutivo nacional, lo que ratificó la sobrevivencia de actores dominantes del viejo régimen y la restauración de un grupo que nunca perdió por completo el poder. En perspectiva, resulta bastante lógico que en un contexto de colapso regionalizado del Estado y de la fragmentación del poder emergiera una especie de sentido conservador de la ciudadanía, que esperaba que el regreso del PRI trajera al menos un poco de eficacia en el ejercicio del poder, dada la absoluta incapacidad de los dos previos gobiernos del PAN.

El nuevo grupo gobernante porta un proyecto modernizador con dos ejes. El primero es la culminación del proyecto neoliberal, implementado con frenos durante el largo período del interregno. El segundo, el restablecimiento del poder presidencial y el fortalecimiento del gobierno federal para contrarrestar la fragmentación del poder. Esto significa básicamente la recentralización del poder político y, por tanto, una suerte de reconstrucción del presidencialismo. Se trata del único proyecto viable en la actual coyuntura, dada la ausencia de fuerzas políticas que impulsen un proyecto democrático alternativo.

EL PACTO POR MÉXICO

El arreglo a través del cual el PRI ha logrado llevar a cabo las reformas constitucionales que culminan el ciclo neoliberal es peculiar. Es el llamado Pacto por México, un acuerdo entre los tres partidos políticos principales (PRI, PAN, PRD) para impulsar un conjunto de reformas, -tanto las claramente neoliberales como otras vinculadas a la reforma de la gestión pública y la extensión de la asistencia social-tendientes a democratizar parcialmente el Estado y a fortalecer sus capacidades regulatorias ante los poderes fácticos.

El Pacto por México, firmado el 2 de diciembre de 2012, al día siguiente de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como Presidente, es una alianza cupular entre el nuevo grupo gobernante y las precarias direcciones de los dos principales partidos de oposición. El pacto plasma en un solo documento con 96 objetivos las reformas centrales incluidas en los programas políticos de los tres partidos.

El proceso reformista, basado en este Pacto y vivido a lo largo del año 2013 puede entenderse como una apuesta que satisface no sólo al grupo priísta, sino también, en forma mediada, a los dos principales partidos de oposición. La recentralización del control de los procesos electorales y del gasto público es del interés de los dos partidos de oposición, que ven con desesperación cómo han sido casi destruidos en los estados.

El fortalecimiento de instancias de regulación económica -la Comisión Federal de Competencia y la Comisión Federal de Telecomunicaciones-, propuesto en el Pacto, es un mecanismo conveniente para el grupo gobernante porque fortalece al Estado frente a los poderes fácticos, algo que los partidos de oposición han demandado desde hace mucho tiempo. En cualquier caso, aceptar ciertas reformas que fortalezcan la capacidad de gestión del Estado es del interés del nuevo grupo gobernante y está en su agenda de restauración del poder centralizado.

Respecto a otro contenido del Pacto, la gestión pública en el ámbito local, la investigación que realizamos recientemente nos ratificó los déficits de profesionalización, transparencia y capacidades técnicas y administrativas que lastran el desempeño de los municipios mexicanos. Es una limitación que no se resolverá de forma mecánica con una reelección de autoridades, con una mejora en la recaudación o con mayores transferencias de recursos.

El municipio mexicano sigue siendo, como buena parte de la política provinciana, pasto del caciquismo, de la improvisación y de las peores prácticas de gobierno y gestión. El fomento de mecanismos y de instancias de participación, de rendición de cuentas y la creación de órganos de transparencia abiertos a la incidencia de la sociedad civil y, en un sentido laxo, a la participación de la ciudadanía, constituye una asignatura pendiente en amplias zonas del territorio nacional.

HOY SE ABREN NUEVOS RETOS

El fortalecimiento de la democracia, en un sentido sustantivo que rebase lo electoral y lo partidario, exigiría atender los nuevos retos que se abren ahora con innovaciones como las candidaturas ciudadanas, la gestión de los programas sociales y los mecanismos de democracia directa.

En una vida política notablemente colonizada por los partidos -en especial por uno tan poderoso y centralizado como el PRI- y por poderes fácticos capaces de transmutar sus agendas convirtiéndolas en “opinión pública” y en temas de “interés general”, recuperar la democracia en sus dimensiones de proceso histórico y de movimiento social, supone una reconstrucción de valores y prácticas tradicionales aún vivas en la ciudadanía. Exige superar las prácticas hegemónicas de un sector dominante de la izquierda, cuyo sectarismo, precariedad programática, debilidades de liderazgo y déficits de autocrítica y democracia interna les lastra para atraer a amplias mayorías sociales y políticas capaces de disputarle el predominio a las derechas del PRI y el PAN.

CANDIDATURAS INDEPENDIENTES Y CONSULTA POPULAR

Los escasos avances democráticos de la fase actual se centran en dos innovaciones. Una, la aprobación de las candidaturas independientes, hasta ahora prohibidas, pues sólo los partidos con registro podían postular candidatos. Esta innovación aún debe ser reglamentada a nivel federal y después aprobada en las Constituciones estatales y reglamentada en ellas.

La otra, la recientísima aprobación constitucional de la Ley de Consulta Popular, que plantea la posibilidad de plebiscitos a nivel nacional en temas de “interés nacional”, que en todo caso deberán ser sancionados por el Poder Legislativo y, en caso de controversia, por la Suprema Corte de Justicia.

No está claro todavía cómo estas dos innovaciones funcionarán ni cuándo se aplicarán realmente. La izquierda quiere usar la ley de consulta para revertir las recientes reformas constitucionales en materia petrolera, que por primera vez permiten la inversión privada en este sector. Pero es dudoso que el gobierno acceda a esta demanda. Y las candidaturas independientes tienen todavía un largo camino legislativo por delante.

En cuanto a política social hay un nuevo proyecto de recentralización, después de que en la etapa de interregno los gobiernos estatales y municipales tuvieron manga ancha para hacer lo que quisieron. El gobierno federal ha definido nuevas reglas que obligan a aplicar los recursos transferidos a estados y municipios en cierto tipo de proyectos y hay un esfuerzo de usar a algunas OSC como arietes de este proceso, como agentes intermediarios o validadores. De prevalecer su propuesta, el gobierno federal logrará así un doble éxito: control sobre los gobiernos locales y colonización política de, por lo menos, un sector de la sociedad civil.

FALTA MUCHO POR HACER

La lucha por la democracia no ha terminado en México, como equívocamente se creyó en el 2000. Falta mucho por hacer para lograr que se respeten cabalmente las leyes y las instituciones electorales. Y los espacios abiertos por la aprobación constitucional de las candidaturas independientes deben concretarse y regularse de tal forma que no sean capturados por los poderes fácticos. Para lograrlo, la sociedad civil debe recuperar el protagonismo que alguna vez tuvo, en un nuevo ciclo de luchas orientadas a garantizar que la reforma política recién aprobada sirva de plataforma para la democratización y no se convierta en un espacio de entretenimiento masivo. Sin una activación de la sociedad civil, el actual período reformista podría ser solamente el principio de una restauración autoritaria, revestida de un velo modernizador.

OLVERA: SOCIÓLOGO Y ECONOMISTA.

CHAGUACEDA: HISTORIADOR Y POLITÓLOGO.

NO ENTIENDO

Jorge Sarsaneda del Cid
270614

En el último mes son tantas y tantas las cosas que han ido saliendo a la luz, que cada vez estoy más confuso. Hay momentos en los que simplemente quisiera ‘jalar la palanca del excusado’ y olvidarme de todo lo que sucede. Propongo en desorden las cosas que se me ocurren –a ver si alguien escucha- empezando por la de hoy que “colmó el vaso”.

¿Cómo es posible que ratifiquen en su puesto al señor vestido de militarote (de un ejército ilegal pero real), con su hablado de maleantón que se las sabe todas, en el puesto de director de Senafront? ¿El señor Varela no recuerda que ese cuerpo de policía (¿?) fue la punta de lanza de las masacres de Changuinola, San Félix y Colón, todavía impunes, por cierto? Es cierto que el último responsable de estos crímenes es el super-enriquecido señor Martinelli, pero el director de ese “ejército” ilegal que tenemos, también es responsable. ¡No nos insulte señor presidente!

¿Cómo es posible que la nueva ministra de Educación hable de educación bilingüe e inmediatamente entienda que es el aprendizaje del inglés? No conozco a la nueva ministra aunque es sospechoso que haya trabajado al lado de la anterior ministra-desastre, pero ¿no se le puede plantear a ella que educación bilingüe ante todo tiene que ver en nuestro país con la interculturalidad y los idiomas indígenas? ¿Hasta cuándo vamos a ir a la zaga del continente en este tema?

Tanto hablar de la famosa “transparencia”, de la rendición de cuentas, de la no corrupción, y ahora resulta que el PAN sigue, las partidas circuitales siguen, no está claro si van a ser denunciados los implicados, ¿por qué no hablan claramente y dicen que “todos estamos embarrados”? ¿No quedó claro este asunto con la autodenuncia del alcalde de Río de Jesús? ¿Qué más esperamos?

El único ministro que “repite” es el de Asuntos del Canal, ¡nada más y nada menos! ¿Y no que había muchos sobrecostos en el metro? ¿Cuántas veces ha informado –como está obligado a hacerlo- el señor Roy a la Asamblea-circo sobre el funcionamiento de su ministerio y de lo que tiene que ver con la Ampliación? ¿Por qué repite entonces?

El circo de la Asamblea nacional en estos últimos meses es otro candidato al ‘oscar de la estupidez’. ¿Cómo es posible que los panameños hayan reelegido a algunos de esos cirqueros? ¿En qué pensamos cuando votamos? ¿Por qué los medios de comunicación siguen sacando en las pantallas y periódicos a los llamados diputados diciendo y haciendo tonteras? ¡Olvídenlos! El mejor repudio es dejarlos en el anonimato. Lo mejor es investigarlos, juzgarlos y condenarlos. La cárcel es demasiado buen lugar para lo que se merecen.

No voté por el señor Varela. Voté por el Prof. Jované porque me pareció que hacía mejores planteamientos. Espero, por el bien del país, que el gobierno nuevo logre mejorar algunas situaciones. Si quisieran, sería bastante fácil hacer esas mejoras dado el absoluto desastre en que nos dejan este 30 de junio. Pero, pregunto: ¿cómo se puede compaginar la buena salud del pueblo, la excelente educación para todos, el desarrollo integral del país, con la venta de alcohol? ¿No sería sano que el señor Varela renunciara a su participación en dicha “industria” legal pero letal?


No sigo para no ponerme al borde del infarto. Aunque, la verdad, a esta edad, dos años más dos años menos, no cuentan mucho. Ojalá salgamos adelante como país.

Irak se desangra aún más rápido

www.rebelion.org/160614

Sólo tres meses después de cumplirse el 11º aniversario del inicio de la segunda guerra de Irak, y cuando el grueso de las tropas de EEUU y sus aliados ya se han retirado tras estabilizar y democratizar el país, la guerra sectaria alcanza uno de sus niveles más altos, amenazando con desbordar las fronteras nacionales.

La ofensiva militar iniciada hace pocos días por el ISIS (Ejército Islámico de Irak y Levante, en sus siglas en inglés), está resultando arrolladora. Tras la caída de Mosul, la segunda ciudad en importancia del país -dos millones de habitantes- después de cuatro días de feroces combates entre los yihadistas y las tropas gubernamentales, el ISIS continuó con gran celeridad abriéndose paso hacia el sur del país.

En su camino ha tomado por asalto importantes ciudades como Tikrit, Baiji -donde se encuentra la principal refinería del país- Yalula, en el este del país, localidades del oeste, en la provincia de Anbar, y muchas otras, amenazando las ciudades santas de Nayaf y Kerbala y colocándose en pocos días a las puertas de la propia Bagdad, una ciudad de 6,5 millones de habitantes.

Más de medio millón de personas han huido ante el avance de los fundamentalistas. El grueso de las tropas gubernamentales asentadas en las zonas atacadas ha abandonado las armas y ha huido o se ha entregado a los insurgentes.

Al Maliki ha acusado a esos efectivos de ser parte de “una conspiración” contra su Gobierno. La población local no solo teme el terror que tradicionalmente imponen los combatientes del ISIS y la aplicación rigorista que hacen de la sharia -ley islámica-, sino también los bombardeos indiscriminados a los que somete el ejército a las localidades capturadas por los rebeldes.

La propia ONU ha reconocido la muerte de numerosos civiles a causa de los ataques gubernamentales contra los rebeldes.

A pesar de no haber consolidado totalmente su control sobre las ciudades tomadas por asalto, la amplitud e intensidad de sus ataques han hecho temer al Gobierno del chií Nuri al Maliki por su propia supervivencia. Los combates en localidades cercanas a la capital y los ataques suicidas sincronizados en distintos puntos de Bagdad demostraban que no se trataba de simples ataques puntuales relámpago de pequeñas unidades de milicianos.

El ISIS, el más poderoso y más ultra, grupo armado yihadista que opera en Irak y Siria, enfrentado desde hace tiempo con la dirección central de Al Qaeda, parece convencido de poder librar esta vez un combate frontal y generalizado contra el régimen de Nuri al Maliki, tras haber conseguido varias victorias militares en los últimos meses.

El polémico primer ministro, en el poder desde 2006 y refrendado por las urnas en abril pasado, ha alimentado el odio en un sector creciente de la población, con su política ultra sectaria frente a las minorías suní y kurda y la brutalidad con la que responde las protestas sociales y toda disidencia.

El ISIS ha capitalizado también ese malestar y ha conseguido que muchas otras milicias locales suníes de las ciudades atacadas se sumen al combate abierto contra las fuerzas gubernamentales.

EEUU prevé acciones pero no la vuelta de las tropas

La actual ofensiva se ha lanzado premeditadamente en momentos críticos para Al Maliki, cuando este aún mantiene duras negociaciones para formar gobierno con los líderes de las otras formaciones de la coalición Estado de Derecho con las que acudió a las urnas.

El Gobierno iraquí, presionado por las protestas populares a las constantes matanzas de civiles provocadas por los ataques con drones y cazabombarderos estadounidenses, o las acciones de mercenarios de compañías al servicio del Pentágono, rechazó firmar con EEUU el tratado de seguridad que le reclamaba Obama. EEUU pretendía obtener inmunidad total para el pequeño contingente de tropas, fuerzas especiales, espías y mercenarios que quedara una vez finalizada totalmente la retirada a fines de año. Y esa decisión de Al Maliki tiene su coste; ahora le pasa factura.
EEUU ya no tiene unidades de combate sobre el terreno y Barack Obama descarta la posibilidad de una vuelta de las tropas. En su discurso televisado del viernes pasado el presidente hizo una clara alusión al No que recibió de Al Maliki sobre el tratado de seguridad: “Estados Unidos no puede involucrarse simplemente en una acción militar en ausencia de un plan político de los iraquíes que nos dé seguridad de que están preparados para trabajar conjuntamente con nosotros”.

“No podemos repetir la situación anterior, cuando nosotros estábamos allí y teníamos que cerrar un ojo”, en alusión a las divisiones constantes en la sociedad y gobierno iraquíes.

Obama, en definitiva, intenta responsabilizar al Gobierno de Al Maliki y el resto de fuerzas políticas de no haber aprovechado la ayuda de EEUU y haber ahondado sus divisiones internas.

En cualquier caso, el presidente estadounidense se encuentra en una situación extremadamente embarazosa. Contaba con poder terminar su mandato sin nuevos dolores de cabeza sobre el tema, pero ahora no puede negar ante el mundo entero el fracaso de la misma y la situación dramática en la que se encuentra la población de ese país. Máxime cuando existe un riesgo real de que el conflicto desborde las fronteras nacionales y afecte de lleno también a Siria, Turquía e Irán. Más de 80 turcos, la mayoría de ellos empleados del consulado en Moscú -incluido el propio cónsul- y una treintena de camioneros, son rehenes de los insurgentes.

Los milicianos del ISIS entran y salen por las fronteras entre Siria e Irak, reivindicando que han dado ya con ello el primer gran paso para la eliminación de fronteras y la instauración de su anhelado califato islámico. Irán, por su parte, ve cómo los combates del noreste del país, cercanos al Kurdistán, se libran a decenas de kilómetros de su territorio.

En su discurso del viernes pasado Obama dijo: “Dada la naturaleza de estos terroristas, supone eventualmente también una amenaza para los intereses americanos”. “No enviaremos tropas nuevamente a combatir en Irak, pero he pedido a mi equipo de seguridad que prepare una serie de opciones”. El presidente estadounidense aclaró que tomará “varios días” adoptar una decisión. “Queremos estar seguros de que tenemos datos precisos sobre la situación que hay allí. Queremos estar seguros de contar con todos los datos de Inteligencia necesarios para que yo pueda ordenar acciones, hay que definir los objetivos, que los ataques sean precisos y que haya garantías de obtener el efecto buscado”.

Irán, en máxima alerta

El Gobierno del chií Hasan Rohani ha prometido ayuda a su aliado Al Maliki, pero sabe bien que no puede llevar a cabo una intervención militar directa de su poderoso ejército en el vecino Irak. Sería el detonante de una situación que podría envolver en llamas a toda la región.

Las tropas iraníes están en máxima alerta, como lo están las tropas de otro país vecino, Turquía.

El general Gassem Suleimani, comandante de la Force Quds de los Guardianes de la Revolución iraníes y máximo responsable en las operaciones extraterritoriales, visitó días atrás Bagdad para conocer de primera mano las previsiones de las fuerzas armadas iraquíes y valorar la ayuda que pueda prestar Irán, lo que da una idea de la gravedad de la situación.

La ineficacia de las fuerzas armadas y de seguridad iraquíes -300,000 hombres adiestrados y armados por EEUU-, y las deserciones en sus filas, no le permiten garantizar una victoria militar contra las milicias yihadistas. Por ello el Gobierno ha hecho un llamamiento a todos los hombres en edad de combatir para “renovar las fuerzas armadas”.

En apoyo a su llamamiento ha salido el principal líder chií iraquí, el Gran Ayatolá Ali al-Sistani, quien ha urgido en la plegaria de los viernes a los chiíes a unirse a la ’yihad’ (guerra santa) para derrotar a los atacantes. Al-Sistani no sólo es sumamente respetado por la comunidad chií sino incluso por sectores suníes. Miles de hombres de todas las edades comenzaron a apuntarse como voluntarios solo una hora después de escuchar su llamamiento.

El representante de Al Sistani, el jeque Abdul Mehdi al-Karbalaie, aclaró a los voluntarios que se debían limitar por ahora “a cubrir las bajas producidas en las fuerzas de seguridad” por muerte o deserción.
Al Sistani reclamó igualmente a los gobiernos de Irán y EEUU que acudieran “antes de que sea tarde” en auxilio del Gobierno iraquí.

Se desconoce cuál es la ayuda concreta que pueda ofrecer finalmente Irán, y, por parte de EEUU, Obama aparentemente solo contempla la posibilidad de enviar drones armados y cazabombarderos para atacar las columnas de milicianos del ISIS que actualmente se desplazan sin casi resistencia por amplias zonas del enorme territorio iraquí.

En manos de los kurdos

Ante tal situación de emergencia, el Gobierno de Al Maliki ha decidido pedir auxilio a los representantes del estable gobierno autónomo del Kurdistán, que cuenta con la poderosa fuerza de los ’peshmerga’. Miles de estos veteranos combatientes kurdos, que cuentan con moderno armamento semipesado y pesado, han partido ya para distintas ciudades y localidades situadas en su frontera con el resto de Irak para defenderlas de cualquier ataque. Mosul se encuentra a menos de cien kilómetros de distancia de Erbil, la capital del Kurdistán. Los ’peshmerga’ se han desplegado igualmente fuera de sus fronteras, en lugares abandonados a su suerte por las tropas gubernamentales, como la ciudad de Kirkuk, rica en petróleo y que el gobierno kurdo reclama desde hace años como parte importante del Kurdistán.

La dependencia de Al Maliki de un aliado semejante en esta coyuntura, el único que por el momento parece capaz de frenar la ofensiva del ISIS, tendría sin duda un importante costo posterior político y previsiblemente también territorial, pero su gobierno no es precisamente el que puede poner condiciones en este momento. Su margen de maniobra es estrechísimo.

En momentos como este, en que los soldados han comenzado incluso a construir trincheras en los límites de la capital -con mayoría de población suní- y a fortalecer sus defensas ante un posible asalto de los yihadistas desde tres frentes distintos, Al Maliki ni siquiera ha conseguido respaldo del Parlamento para declarar el estado de emergencia.

El fracaso económico, político, militar cosechado por EEUU en Irak y su impotencia para enfrentar por otras vías una situación extrema como la actual, le hacen temer una derrota geoestratégica de aún mayor calado. Esto ha reabierto en el seno de la administración Obama y el Pentágono el debate sobre la estrategia a seguir. Y la vía que parece empezar a tomar cada vez más cuerpo es tender a la balcanización de Irak, al reconocimiento internacional de la fragmentación del territorio iraquí en tres zonas independientes controladas por chiíes, suníes y kurdos. La misma fórmula que en definitiva parece alentarse para otras situaciones igualmente incontrolables, como la de Libia y Siria.


Roberto Montoya es miembro del Consejo Asesor de Viento Sur. Su último libro, Drones, la muerte por control remoto (Akal, 2014, colección A Fondo).


Diez tesis sobre la extrema derecha


I. Las elecciones europeas han confirmado una tendencia que veníamos observando desde hace algunos años en la mayoría de países del continente: el espectacular crecimiento de la extrema derecha. Se trata de un fenómeno sin precedentes desde los años 30 del siglo XX. En la mayoría de los países este movimiento obtuvo entre el 10 y el 20%, y en tres países -Francia, Inglaterra, Dinamarca-, entre el 25 y el 30% de los votos. Pero su influencia es más vasta que su electorado: contamina con sus ideas a la derecha "clásica" e igualmente a una parte de la izquierda social-liberal. El caso francés es el más grave, el avance del Frente Nacional ha sobrepasado todas las previsiones, incluso las más pesimistas. Tal como decía la web de Mediapart en una edición reciente, "El tiempo se acabó": "Il est minuit moins cinq".

II. Esta extrema derecha es muy diversa, se puede observar toda una gama desde partidos abiertamente neonazis, como el griego Amanecer Dorado, hasta fuerzas burguesas perfectamente integradas en el juego político institucional como el PPS suizo. Lo que tienen en común es el nacionalismo chovinista, la xenofobia, el racismo, el odio a los inmigrantes – sobre todo a los "extraeuropeos" - y a los gitanos (el pueblo más viejo de Europa), la islamofobia, el anticomunismo. A esto se le puede añadir, en muchos casos, el antisemitismo, la homofobia, la misoginia, el autoritarismo, el rechazo de la democracia, la eurofobia. Respecto a otras cuestiones –por ejemplo, el neoliberalismo o el laicismo– este movimiento está más dividido.

III. Sería un error creer que el fascismo y el antifascismo son fenómenos del pasado. Es cierto que hoy no encontramos partidos de masas comparables al NSDAP alemán de los años 30, pero ya en esta época el fascismo no se limitaba a un solo modelo: el franquismo español y el salazarismo portugués eran bien diferentes de los modelos italiano o alemán. Una parte importante de la extrema derecha europea de hoy tiene una matriz directamente fascista y/o neonazi: es el caso de Amanecer Dorado, el Jobbik húngaro, de Svoboda y el Sector de Derechas ucranianos, etc.; pero también hay otros, como el Frente Nacional, el FPÖ austriaco, el Vlaams Belang belga y otros, cuyos cuadros fundadores tenían estrechos vínculos con el fascismo histórico y las fuerzas colaboracionistas con el Tercer Reich. En otros países -Holanda, Suiza, Inglaterra, Dinamarca- los partidos de extrema derecha no tienen origen fascista, pero comparten con los primeros el racismo, la xenofobia y la islamofobia.

Uno de los argumentos utilizados para mostrar que la extrema derecha ha cambiado y que no tiene gran cosa que ver con el fascismo es su aceptación de la democracia parlamentaria y de la vía electoral para llegar al poder. Pero recordemos que un tal Adolf Hitler fue aupado a la Cancillería por una votación legal del Reichstag, y que el Mariscal Pétain fue elegido Jefe de Estado por el Parlamento francés. Si el Frente Nacional llegara al poder a través de las elecciones -una hipótesis que desgraciadamente no podemos descartar-, ¿qué quedaría de la democracia en Francia?

IV. La crisis económica que asola Europa desde 2008, en general -con la excepción de Grecia- ha favorecido más a la extrema derecha que a la izquierda radical. La proporción entre las dos fuerzas es totalmente desequilibrada, contrariamente a la situación europea de los años 30, que vivió, en la mayoría de países, un aumento paralelo del fascismo y de la izquierda antifascista.

La extrema derecha actual se ha beneficiado sin duda de la crisis, pero ésta no lo explica todo: en el Estado español y en Portugal, dos de los países más castigados por la crisis, la extrema derecha sigue siendo marginal. Y en Grecia, si bien Amanecer Dorado ha experimentado un crecimiento exponencial, ha sido sobrepasada de largo por Syriza, la coalición de la izquierda radical. En Suiza y en Austria, dos de los países a los que prácticamente no ha afectado la crisis, la extrema derecha racista supera el 20%. Así que habría que evitar las explicaciones economicistas a menudo avanzadas por la izquierda.

V. Los factores históricos juegan sin duda un papel: una larga y antigua tradición antisemita en ciertos países; la persistencia de corrientes colaboracionistas después de la Segunda Guerra Mundial; la cultura colonial, que sigue impregnando actitudes y comportamientos mucho después de la descolonización, no sólo en los antiguos imperios, también en el resto de países de Europa. Todos estos factores están presentes en Francia y contribuyen a explicar el fenómeno del lepenismo.

VI. El concepto de "populismo", empleado por ciertos politólogos, los medios e igualmente por una parte de la izquierda, es absolutamente incapaz de rendir cuentas sobre el fenómeno en cuestión, y solo sirve para confundir. Si en la América Latina de entre los años 1930 y 1960 el término correspondía a algo más preciso -el varguismo, el peronismo, etc.-, su uso en Europa a partir de los años 90 es cada vez más vago e impreciso. Se define el populismo como "una posición política que toma partido por el pueblo frente las élites", lo que es válido para casi cualquier movimiento o partido político.

Este pseudoconcepto, aplicado a los partidos de extrema derecha, conduce -voluntaria o involuntariamente- a legitimarlos, a hacerlos más aceptables, cuando no simpáticos -¿quién no está por el pueblo y contra las élites?- evitando cuidadosamente los términos que provocan rechazo: racismo, xenofobia, fascismo, extrema derecha. "Populismo" es también utilizado de forma deliberadamente mistificadora por las ideologías neoliberales para crear una amalgama entre la extrema derecha y la izquierda radical, caracterizadas como "populismo de derechas" y "populismo de izquierdas", opuestos a las políticas liberales, a "Europa", etc.

VII. La izquierda de todas las tendencias -con algunas excepciones- ha subestimado cruelmente el peligro. No ha visto venir la ola parda, por lo tanto, no ha visto necesario tomar la iniciativa para una movilización antifascista. Para ciertas corrientes de la izquierda, la extrema derecha no es más que un producto de la crisis y del desempleo, siendo éstas las causas a las que hay que atacar, y no al fenómeno del fascismo en sí. Estos razonamientos típicamente economicistas han desarmado a la izquierda ante la ofensiva ideológica racista, xenófoba y nacionalista de la extrema derecha.

VIII. Ningún grupo social está inmunizado contra la peste parda. Las ideas de la extrema derecha, y en particular el racismo, han contaminado no solo a una gran parte de la pequeña burguesía y de los desempleados, también a una parte de la clase trabajadora y de la juventud. En el caso francés esto es particularmente llamativo. Estas ideas no tienen ninguna relación con la realidad de la inmigración: el voto por el Frente Nacional, por ejemplo, ha crecido particularmente en algunas regiones rurales que jamás han visto a un solo inmigrante. Y los inmigrantes gitanos, que han sido recientemente el objetivo de una ola de histeria racista bastante impresionante -con la complaciente participación del antes ministro "socialista" de Interior, Manuel Valls- son menos de veinte mil en toda Francia.

IX. Otro análisis "clásico" de la izquierda sobre el fascismo es el que lo explica esencialmente como un instrumento del gran capital para frenar la revolución y al movimiento obrero. Pero como hoy el movimiento obrero es muy débil, y el peligro revolucionario inexistente, el gran capital no tiene interés en sostener a los movimientos de extrema derecha, así que la amenaza de una ofensiva parda no existe. Se trata, una vez más, de una visión economicista, que no tiene en cuenta la autonomía propia de los fenómenos políticos -los electores pueden elegir a un partido político que no tenga el favor de la gran burguesía- y parece ignorar que el gran capital puede acomodarse a toda clase de regímenes políticos, sin demasiados escrúpulos.

X. No hay una receta mágica para combatir a la extrema derecha. Hay que inspirarse, con una distancia crítica, de las tradiciones antifascistas del pasado, pero también hay que saber innovar para responder a las nuevas formas del fenómeno. Hay que saber combinar las iniciativas locales con los movimientos sociopolíticos y culturales unitarios, sólidamente organizados y estructurados, a escala nacional y continental.

La unidad con todo el espectro "republicano" puede ser puntual, pero un movimiento antifascista organizado no será eficaz y creíble si está impulsado por las fuerzas que se sitúan hoy dentro del consenso neoliberal dominante. Se trata de una lucha que no puede limitarse a las fronteras de un solo país, sino que debe organizarse a escala europea. El combate contra el racismo y la solidaridad con sus víctimas es uno de los componentes esenciales de esta resistencia.



Algunas vidas valen más que otras

María Landi
www.atrio.org/050714

“No debe de haber mejor caso de estudio sobre el racismo [y la doble moral] de los medios occidentales que su cobertura de las recientes muertes israelíes y palestinas”. Joe Catron, activista y periodista.
¿Ven? Solo nos estamos defendiendo!


Entre el 12 de junio –cuando desaparecieron los tres jóvenes colonos en Cisjordania ocupada– hasta el 30 en que se hallaron sus cuerpos, Israel llevó a cabo la operación “Guardián de mi hermano” con el fin explícito de destruir a Hamas, al que Netanyahu –sin ninguna evidencia– acusó del hecho.

En dos semanas 600 palestinos fueron detenidos, 12 fueron asesinados, incluyendo cuatro niños de 10, 13, 16 y 17 años; dos personas murieron de ataque cardíaco cuando las tropas israelíes invadieron sus hogares; hubo más de un centenar de heridos (15 de ellos niños y niñas), algunos graves (incluyendo una niña de 9 años deliberadamente arrollada por un automóvil de colonos cerca de Belén); más de 2200 viviendas fueron allanadas y vandalizadas con extrema violencia, y algunas decenas fueron directamente demolidas (una práctica despiadada y abominable que los sionistas heredaron de los colonizadores británicos).

Además Israel realizó 35 ataques aéreos sobre Gaza (contra 18 cohetes caseros de la resistencia palestina que, como es habitual, no causaron víctimas).

Hebrón, la mayor ciudad palestina (casi 200.000 habitantes), fue puesta bajo toque de queda, el ejército ocupó edificios y azoteas y rastreó todas las localidades vecinas en la zona donde desaparecieron los colonos. No deja de ser sospechoso que con todo ese despliegue (y la eficiencia de los servicios de inteligencia israelíes) tardaran más de dos semanas en encontrar los cuerpos a pocos metros de donde habían desaparecido. Algunas fuentes calificadas han filtrado el dato de que el hallazgo habría sido hecho mucho antes, pero se ocultó para poder continuar con la operación de persecución de Hamas y la detención de varios centenares de sus miembros.

Poco importó que ninguna organización palestina reivindicara el secuestro y asesinato de los colonos (como sí ha ocurrido en el pasado) y que los líderes de Hamas negaran toda responsabilidad. Tampoco se necesita imaginación para darse cuenta de que, si no era para canjearlos por presos palestinos, el crimen no podía reportarle beneficio alguno a Hamas, a solo dos semanas de haber alcanzado un acuerdo con Fatah y establecido un gobierno transitorio de unidad nacional.

En cambio, quienes tenemos memoria sabemos bien que esta dinámica no es nueva: cada vez que los palestinos obtienen algún avance en el plano político (ya sea dentro de su territorio ocupado o en el plano internacional), Israel lanza una operación para hacer trizas ese logro y hacerlos regresar al único terreno que conoce: el de la violencia.

El mismo Ban Ki-Moon pidió a Israel que presentara evidencias de la responsabilidad de Hamas en el crimen de los jóvenes, y Amnistía Internacional afirmó que la operación de castigo colectivo sobre la población palestina (un crimen de guerra según el derecho internacional humanitario) no haría justicia al homicidio de los colonos.

Israel, haciendo como de costumbre, oídos sordos a las exhortaciones de la comunidad internacional, ayer cercó el barrio de Hebrón donde viven –según afirma– los dos principales sospechosos y procedió a destruir con explosivos sus viviendas; una medida punitiva brutal, sin mediar juicio ni garantías de ningún tipo, que afectó a los numerosos integrantes de ambas familias (incluyendo muchas niñas y niños).

Inmediatamente después del hallazgo de los cuerpos de los tres colonos se desató en Israel una ola de furia ciudadana, con llamados de “Muerte a los árabes” para tomar venganza y exigiendo al gobierno que acabe con ellos de una vez para siempre. No faltaron políticos israelíes que se sumaran a esta campaña. Hubo ataques de turbas a personas y propiedades palestinas y un par de intentos de secuestro de niños. Mohammed Abu Khdeir (16) fue secuestrado, torturado y quemado vivo por colonos enfurecidos en Jerusalén Este, lo cual desató una inusual ola de protestas violentas que ya han dejado un saldo de más de 250 palestinos heridos en la ciudad.

Víctimas invisibles

Todos los medios occidentales se han hecho eco de la muerte de los tres jóvenes colonos. Los gobiernos no tardaron en condenar el hecho y expresar su pésame a su par israelí. Pero ninguno se molestó en informar sobre la violencia desproporcionada desplegada por Israel durante la operación reciente, ni los otros en condenar los 15 asesinatos de palestinos (incluyendo niños y adolescentes) ni en expresar sus condolencias a ese pueblo. Ni los tabloides ni las pantallas de televisión han registrado sus nombres o sus rostros, ni hemos visto imágenes de sus funerales ni del llanto desconsolado de sus madres.

Irónicamente, Netanyahu afirmó que los colonos “fueron secuestrados y asesinados a sangre fría por animales”. Uno se pregunta cómo se debe calificar a un ejército que mató a 15 jóvenes en pocos días, o que asesinó a un niño palestino cada tres días en los últimos 13 años, y a 1500 desde el año 2000; o que cada madrugada irrumpe con violencia en los hogares palestinos, arranca a los niños de sus camas, los lleva esposados y de ojos vendados con rumbo desconocido, los interroga bajo torturas e incomunicación y los juzga en tribunales militares por el (supuesto) delito de tirar piedras a las fuerzas que ocupan su país.[1]

Ante la parcialidad con que los medios occidentales (des)informan sobre este conflicto, una vez más debemos repetir que la violencia de los ocupados no es la causa de la ocupación: es un síntoma, una consecuencia de la violencia original e impune que desde hace casi 70 años ejerce uno de los ejércitos más poderosos del mundo sobre un pueblo limpiado étnicamente, ocupado militarmente, colonizado territorialmente y discriminado jurídicamente. No por casualidad las víctimas palestinas son entre cuatro y cinco veces más que las israelíes.

Esta desproporción de los medios y gobiernos parece indicar que para el mundo la vida palestina es barata y desechable, mientras que la judía es sacrosanta. Toda vida humana es preciosa, y la muerte violenta de un joven –cualquiera sea su filiación étnica o religiosa– es un crimen que debe ser repudiado y castigado. Precisamente por eso Occidente debe admitir de una vez por todas que la vida de miles de niños y jóvenes palestinos es tan valiosa como la de tres colonos judíos, y el dolor de sus madres y sus familias es igual de profundo.

En medio de la explosión de rabia, recriminaciones y odio generalizado que campean en este momento, no deja de ser un alivio escuchar algunas voces sensatas de las propias familias de las víctimas: “Estoy contra el secuestro y el asesinato. Ya sea judío o árabe, ¿quién aceptaría que su hijo o hija sean secuestrados o asesinados? Llamo a las dos partes a parar el derramamiento de sangre”, dijo el padre de Mohammed Abu Khdeir. “El asesinato es asesinato. No importa la nacionalidad o la edad, no hay justificación ni perdón para cualquier asesinato”, dijo el tío de Neftalí Frnaenkel, uno de los tres jóvenes colonos.

Sin olvidar que una de las familias es víctima de una violenta ocupación desde hace tres o cuatro generaciones, y la otra es víctima de su propia decisión de vivir en un territorio robado que (independientemente de su particular interpretación teológica) la comunidad internacional entera considera que pertenece y debe ser devuelto a otro pueblo.

[1] Conviene recordar, en este contexto, que en febrero Amnistía Internacional denunció a Israel por su “cruel indiferencia hacia la vida humana” en la matanza de decenas de adultos y niños palestinos en los últimos tres años, asegurando que las fuerzas israelíes cometen constantes abusos de derechos con uso “innecesario, arbitrario y brutal” de la fuerza, y con “total impunidad”.


http://mariaenpalestina.files.wordpress.com/2014/07/10401865_10152275813208717_8411652553110552355_n.png?w=640
Esta es la lista de las víctimas palestinas, hasta la fecha (4 de julio):
Ahmad Sabarin (20) fue asesinado en el campo de refugiados de Jalazone (Ramala)
Mohammad Dodin (13) fue asesinado en Dura (Hebrón)
Mustafa Aslan (21) en el campo de refugiados de Qalandiya (donde también le dispararon a Yazan Odeh, que está luchando por su vida);
Jawad Muhammad Dawud (60) murió de un ataque cardíaco después que los soldados invadieron su casa en Hares (Salfit) y lo golpearon;
Ahmad Said Khalid (27) del campo de refugiados de Al Ein, fue asesinado en Nablus.
Mahmud Atallah (30) de Betunia, fue asesinado en Ramala.
Sakher Burhan Abu Muhsen, de Tubas, fue asesinado en el Valle del Jordán.
Yusuf Abu Zaghah (16) fue asesinado en el campo de refugiados de Jenin.
Fatima Ismail Issa Rushdi (78) murió de un ataque cardíaco después que los soldados invadieron y vandalizaron su hogar en Hebrón.
Alí al-Awour (10) murió por un ataque aéreo israelí cuando viajaba en moto con su tío en el norte de Gaza.
Mohammed Ziyad Abeed (29) murió por otro ataque aéreo israelí en Al Qarara, al este de Khan Younis (Gaza).
Mohammed Al Suni (23) y Osama Teziz (26) fueron asesinados por drones israelíes en el campo de refugiados de Shati, Gaza.
Mohamad Abu Khdair (16) fue secuestrado a las 4 am en la mezquita de Shuafat (Jerusalén Este) por colonos judíos que lo torturaron hasta la muerte; su cuerpo apareció totalmente quemado.
Además, Joud al-Danaf (2) murió en Gaza cuando un cohete lanzado por la resistencia palestina desde al-Atatrah, en el área de Beit Lahia (norte de Gaza) cayó por error donde jugaban varios niños y niñas. Su hermanita y dos primos (entre 2 y 4 años) resultaron heridos y tuvieron que ser hospitalizados.

“La culpa del asesinato de los tres jóvenes judíos y del asesinato de infinidad de niños palestinos debe colocarse en donde corresponde: en las manos del régimen racista de ocupación, apartheid y sociocidio israelí.”

Nurit Peled-Elhanan, académica israelí, premio Sakharov de DDHH y co-fundadora del Tribunal Russell sobre Palestina.
(Nurit perdió a su hija de 12 años en un atentado suicida palestino en 1997).