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Nuevo gobierno, ¿nueva forma de hacer política?

Karina Fonseca Vindas
www.envio.org.ni/junio2014

Entre grandes expectativas de cambio y las primeras pruebas inició su gobierno el PAC con Luis Guillermo Solís. Los problemas que el país enfrenta son complejos y no habrá recetas mágicas para sanear las finanzas, erradicar la extrema pobreza, lograr una distribución más equitativa de los recursos, eliminar la corrupción de la función pública y recomponer pronto la red vial nacional, profundamente deteriorada. Menos fácil será sortear las contradicciones internas que aflorarán a lo interno del PAC.

Costa Rica decidió cambiar: es la frase que empezó a instalarse con fuerza en el imaginario costarricense luego del sorpresivo triunfo del Partido Acción Ciudadana (PAC) en la primera ronda electoral del 2 de febrero, victoria que fue ratificada con creces en la segunda vuelta del 6 de abril, cuando Luis Guillermo Solís recibió más 1 millón 300 mil votos, la mayor cantidad de votos que han respaldado a un candidato presidencial en toda la historia electoral costarricense.

Solís se impuso con un 78% de los votos emitidos, mientras que el candidato del golpeado oficialismo, Johnny Araya, del Partido Liberación Nacional (PLN), obtenía el 22% restante.

Por primera vez, en más de tres décadas, se lograba vencer la alternancia en el poder de los dos partidos tradicionales, el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) y el PLN, a los que la opinión pública atribuye la responsabilidad de formas recurrentes de corrupción, clientelismo político, deterioro e ineficiencia del aparato estatal, aumento de la desigualdad social y la apertura casi irrestricta del mercado nacional al capital transnacional, por citar sólo algunos de los candados con los que la población cerró el paso a una tercera administración consecutiva del PLN.

“UNA FINCA ENCHARRALADA”

Si bien el entusiasmo por el cambio se respira en el ambiente post electoral, también es cierto que ese cambio supone una enorme responsabilidad. Solís lo sabe y así lo ha manifestado. Lo desgastante que podría resultar entrar a jugar con una serie de escenarios y actores de la más diversa índole es una tarea que teme no poder sobrellevar.

Solís ha dicho que le dejaron “una finca encharralada”, sacudiéndose así de los errores de administraciones pasadas y lanzando el mensaje de que el inicio no será fácil y se caracterizará por la corrección de fallas ajenas. Al menos, parece que en el PAC hay buena intención y el deseo de trabajar con honestidad y transparencia. Presentarse como un gobierno receptivo y de puertas abiertas es una frase trillada para ganar simpatías y habrá que esperar cuánto se sostiene. Entretanto, la pregunta que acecha es: ¿Estamos ante una actitud duradera o el desencanto puede volver a emerger más pronto de lo esperado?

UN GABINETE QUE PINTA BIEN... CON RESERVAS

A la euforia del triunfo, siguió el gran interés por la designación del equipo de trabajo que acompañaría a Solís en la primera administración del PAC. De su gabinete, compuesto por 22 ministros, sólo 8 son mujeres, el 36%. Solís salió al paso de las críticas por el incumplimiento de la promesa de campaña de lograr la paridad de género en el nombramiento de ministros y ministras, afirmando que tiene “una visión amplia del gabinete”, y que integraría a mujeres en las presidencias ejecutivas de instituciones claves. Y así fue: en ellas aventajan levemente a los hombres en los altos cargos.

Las valoraciones suscitadas por los nombramientos han sido diversas. Figuran varios académicos de las universidades públicas del país, lo que se considera un alivio, ante la práctica -harto conocida- de políticos “de profesión” que han saltado de puesto en puesto en los últimos gobiernos. En esta ocasión se nota un esfuerzo meditado por ubicar en puestos claves a personas con la suficiente formación técnica y profesional, aunque con escasa experiencia en el ruedo político. Esto no tendría que ser visto como un error, pero el sector corroído y gastado de quienes hoy pasaron a la oposición política se ha esforzado porque así lo parezca.

Algunas designaciones han generado dudas y preocupación: las de varios ex-funcionarios de administraciones pasadas y la permanencia en el nuevo gobierno de algunas fichas del periodo de Chinchilla, datos que desdibujan la promesa de un cambio.

El caso del nuevo canciller Manuel González, quien fungió como Ministro de Comercio Exterior de uno de los gobierno del PUSC, evidencia el acento financiero, el interés por la atracción de inversión extranjera y la priorización de las exportaciones que podrían caracterizar al Ministerio de Relaciones Exteriores en este mandato, lo que podría dejar en un segundo o tercer lugar temas claves como el mejoramiento de nuestras relaciones internacionales, como las que urgen con nuestra vecina Nicaragua.

Llega también Víctor Morales al nuevo gabinete como Ministro del Trabajo. Fue ministro en administraciones pasadas del PUSC y ex-alcalde. Así, dos de los ministerios que poseen gran centralidad, serán encabezados por ex-figuras de los gobiernos pasados, sin olvidar que, años atrás, los dos vicepresidentes del PAC también ocuparon puestos claves en el PUSC.

Otra designación, aún más controvertida, ha sido la de Mariano Figueres, amigo entrañable del Presidente Solís, al frente de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS), el servicio de “inteligencia” del país. Mariano es hijo del caudillo fundador de la Segunda República y tres veces presidente del país, José Figueres Ferrer, y hermano del cuestionado ex-Presidente José María Figueres. A su vez, la pareja de Mariano Figueres, asumió el recién creado Viceministerio de Economía. Las dudas son mayores, porque el PAC se había manifestado en favor de cerrar la DIS y el mismo Solís había expresado en su campaña que Figueres no ocuparía ningún cargo en su gobierno.

TENSIONES EN EL CLERO Y LA BANDERA DEL ARCOIRIS

Las tensiones religiosas afloraron también alrededor del equipo de gobierno.

La principal controversia la generó la designación de uno de los colaboradores más cercanos de Solís, el obispo luterano Melvin Jiménez, como Ministro de la Presidencia. Para algunos, este nombramiento contraviene el artículo 142 de la Constitución Política de Costa Rica, que establece que los ministros deben ser del estado seglar. El nuevo gobierno justifica la incorporación de Jiménez afirmando que esa inhibición es específica para los clérigos católicos. Jiménez debe esperar lo que razone la Sala Constitucional, instancia que ha recibido el recurso de un ciudadano solicitando que el nombramiento sea anulado. Sobra decir que el malestar de representantes de la iglesia católica fue evidente, pues consideraron que Jiménez debía renunciar a su episcopado para atender el cargo público.

Pocos días después de este nombramiento fue anunciado el del sacerdote Gustavo Meneses como Presidente Ejecutivo del Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (INCOPESCA). Algunos lo interpretaron como una forma de reducir la inconformidad del clero católico por la presencia del ministro luterano.

Pocos saben que Meneses recién concluyó un doctorado en pesca artesanal, ha estado durante décadas vinculado a las luchas de los pescadores en la provincia costera de Puntarenas y es un hombre de iglesia que guarda una saludable distancia del clero tradicional. Quizás por eso la sorpresa no fue tanta cuando acogió, sin cuestionamientos, la petición del Presidente Solís de izar la bandera de la diversidad sexual en INCOPESCA, en el Día Mundial de Lucha contra la Discriminación por Orientación Sexual.

Solís envió un mensaje positivo a las personas LGBT, al izar la bandera de la diversidad sexual junto con el pabellón nacional en la Casa Presidencial en esa fecha conmemorativa, y extendiendo la invitación a todos los funcionarios para que imitaran su gesto e hicieran ondear la bandera del arcoíris en las instituciones bajo su mando.

En conclusión, si bien algunas designaciones podrían considerarse positivas y otras asustan un poco, tocará dar tiempo para ver de qué manera se acopla el gabinete y cómo responde este equipo a las importantes demandas que encontrarán pendientes en cada una de las carteras ministeriales y en otras instituciones.

EL PACTO QUE AFORTUNADAMENTE NO FUE

Las altísimas expectativas de cambio surgidas con el arribo del PAC al gobierno y la presencia de obstáculos que podrían entorpecer cualquier avance hacia la prometida transformación en la manera de administrar el poder, son motivo de preocupación, tanto para diversos sectores, como para Solís y su equipo.

Las bases en las que las nuevas autoridades de gobierno descansan son frágiles y por ello sus márgenes de maniobra son limitados. Con una Asamblea Legislativa tan dividida, en la que el PAC sólo cuenta con el 23% de los votos, se requiere de gran capacidad para lograr acuerdos sin que se vean comprometidas o manoseadas las propuestas centrales hechas en la campaña a un electorado con tantas esperanzas de cambio y que le concedió al PAC un triunfo tan aplastante.

La complicada negociación que la fracción del PAC hizo para lograr el directorio legislativo en el primer año de funciones de la nueva Asamblea ha sido, sin duda, la primera evidencia de que el suelo parlamentario será un terreno minado.

Muchos grupos vinculados a luchas por los derechos humanos, y en especial quienes están de lleno en los movimientos por la no discriminación de las personas diversamente sexuales, lograron frenar un acuerdo que se estaba cociendo entre varios diputados evangélicos y la bancada oficialista. Este amarre hubiera significado posponer la discusión, por un año más, de la ley sobre sociedades de convivencia entre parejas del mismo sexo, a cambio de darle al PAC los votos que urgentemente necesitaba para alcanzar el control del directorio legislativo.

CÓMO CONSIGUIÓ EL PAC EL DIRECTORIO LEGISLATIVO

Las fuertes críticas que en las redes sociales recibió el PAC apenas se supo de este trueque condujeron a la fracción a dar marcha atrás en el acuerdo “verbal” con los evangélicos y a enfocar sus esfuerzos en las negociaciones con el PUSC, al punto de aceptar la incorporación de dos diputados de ese partido en el directorio legislativo. Así las cosas, no ha sido ésta una señal que exprese que estamos ante una forma distinta de hacer política.

En Costa Rica la memoria es corta. No hay que olvidar que hace poco menos de una década los escándalos de corrupción sacudieron profundamente al PUSC, al punto de lograrse la condena de dos ex-Presidentes de la República provenientes del dicho partido, Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002) y Rafael Ángel Calderón (1990-1994). Hoy, dos figurones del PUSC -ambos políticos de profesión- están comiendo del mismo plato que los diputados del PAC. ¿Estrategia política? Quizás, pero a un costo muy alto.

En estas circunstancias el PAC logró obtener el 1 de mayo el mando del directorio legislativo del primer año de gobierno, un triunfo clave para tratar de colocar la agenda parlamentaria que requiere Solís para empujar su plan de trabajo. Ojalá este primer paso sea un indicador de que el gobierno cuenta con una bancada legislativa con el liderazgo que se requiere para alcanzar grandes acuerdos nacionales, ya que no tiene un número de diputados significativo para imponerse con holgura en el quehacer de la Asamblea, lo que tampoco es malo. Con la actual limitación también se corre el riesgo de que siempre deba recurrir a subterfugios disfrazados de acuerdos políticos, que puedan reñir con las propuestas de cambio prometidas y entorpecer el impulso que requieren algunos temas en la corriente legislativa.

En una Asamblea Legislativa tan fragmentada las negociaciones políticas que se emprendan pondrán a prueba permanentemente al nuevo oficialismo. Si bien se espera que la principal aliada del PAC sea la bancada del partido Frente Amplio (FA), con 9 diputaciones para sumar a la causa del cambio, esas alianzas, que también dependerán de acuerdos sustantivos, no le permitirán todavía lograr la mayoría que se requiere para cursar proyectos de ley y reformas.

ALIANZAS TAN NECESARIAS COMO RIESGOSAS

La bancada oficialista siempre pondrá en riesgo su vinculación con el Frente Amplio, al tener que impulsar una agenda propia y lograr votos de diputados y diputadas de fracciones minoritarias que entienden a la perfección el valor de su respaldo, pero que suelen formar parte de un grupúsculo que se mantiene enfrascado en demandas muy particulares y esencialistas, poco relacionadas con un proyecto integral de recomposición del país.

Tal es el caso del predecible entorpecimiento que liderarán diputados evangélicos y varios afines a ellos, ante proyectos relacionados con la salud sexual y reproductiva de las mujeres, con la legislación en favor de parejas del mismo sexo o con la fecundación in vitro. Son ámbitos jurídicos en los que la estrechez mental disfrazada de convicción religiosa podría perpetuar graves lesiones a los derechos humanos que desde hace años se vienen denunciando en el país.

Se espera que el PAC no ceda a los intereses seudocristianos de quienes, Biblia en mano y con consignas de “no aborto”, se dedicarán a colocar su voto como permanente carta de negociación ante el requerimiento que siempre tendrá el PAC de ese apoyo. ¿Renegará el PAC de los temas sobre derechos humanos que prometió defender, para lograr cierto nivel de “gobernabilidad” parlamentaria?

Los 8 diputados del PUSC en la Asamblea también participarán en esas negociaciones. El PUSC es un partido carcomido por la política clientelar y corrupta de siempre, y no hay que olvidar que, al igual que la del PLN, esa fracción representa los intereses del empresariado nacional y transnacional. Si bien el PUSC podrá apoyar al PAC en algunas ocasiones, lo hará con la mirada puesta en la necesidad de mantener a buen recaudo los intereses de los grandes capitales que operan en el país, a la vez que avanza en el relanzamiento del partido, pensando ya en proceso electoral de 2018. La alianza del PAC con el PUSC, podría significar, como lo ha sugerido el economista costarricense Luis Paulino Vargas, que las transformaciones de orden económico que requiere el país y que pasan por tocar el bolsillo de los más poderosos no prosperen adecuadamente.

EL PRIMER TEST: LA HUELGA MAGISTERIAL

Luis Guillermo Solís no había asumido el mando y ya se declaraba en favor de la huelga de maestros que arrancó en la última semana del gobierno de Chinchilla. Tal vez el nuevo presidente no midió que el conflicto iba en alzada y pensó que era buena idea seguir sacando provecho del tono anti-gobierno que caracterizó gran parte de su campaña electoral. Unos golpes finales a la Presidenta y al ministro saliente de Educación, Leonardo Garnier, cuando ya dejaban sus responsabilidades de gobierno no parecían mala idea. Quizás Solís se sintió bien cobijado por el millón 300 mil con los que ganó.

Fue un mal cálculo pensar que semejante respaldo le pondría a salvo a él y a la nueva ministra del ramo, Sonia Marta Mora, de una movilización que apenas se calentaba. Le tocó así al primer gobierno del PAC enfrentar la etapa más fuerte de la huelga nacional de maestros, que requirió de tres semanas de negociaciones para alcanzar acuerdos mínimos.

Algunos antecedentes tuvo esta crisis. En el año 2008 la Contraloría le exigió al Ministerio de Educación Pública (MEP) poner en marcha un nuevo sistema automatizado de pagos, dada la complejidad de las modalidades para hacer efectivos los salarios. El sistema informático que se empleaba estaba bastante desfasado y durante años reportó una gran cantidad de errores.

Con una planilla de más de 75 mil funcionarios y muchas especificaciones sobre tipos de pago, manejo de códigos, jornadas laborales y otras, se consideró que cumplir con lo ordenado por la Contraloría era una tarea de gran dificultad y tomaría su tiempo migrar la base de datos. Había que diseñar un sistema informático idóneo para el manejo de todo el sistema de pagos del MEP, después ponerlo a correr en paralelo con el anterior, realizar pruebas, para finalmente echarlo a andar.

A partir de la primera quincena de abril de 2014 se dio la orden de poner a funcionar el nuevo sistema, con más de seis años de atraso y después de una inversión total que rondó los 3 millones 800 mil dólares.

Los fallos que supuestamente generó la implementación del nuevo sistema para el pago a los docentes fueron el argumento central que las dirigencias sindicales emplearon para convocar la huelga. Que el sistema, llamado “INTEGRA 2”, no funcionara adecuadamente y dejase, sin salario por varios meses, a más de 3 mil educadores se convirtió en el primer incendio que debió apagar el nuevo gobierno.

FALTÓ CAPACIDAD DE GESTIÓN

Aunque son variados los puntos de vista sobre otras razones e intereses en juego que motivaron la huelga, hubo un hecho objetivo incuestionable: miles de maestros no recibían el pago por su trabajo.

Tras una serie de negociones fallidas, la ministra Mora anunció que el 26 de mayo se haría el pago de planilla, con la gran mayoría de las correcciones pendientes. Pero los sindicatos mantuvieron el movimiento activo, pues aseguraban que persistían los errores y que tenían informes de que por lo menos 6 mil docentes siguieron sufriendo problemas, a pesar de las promesas del gobierno. Las autoridades del MEP dijeron que no volverían a las negociaciones con los representantes sindicales en tanto no reanudaran el ciclo lectivo.

En lo que parecía un punto muerto, el arzobispo de San José, José Rafael Quirós se ofreció como mediador y el gobierno aceptó sentarse nuevamente en la mesa de diálogo -aún y cuando se mantenía la huelga-, lo que permitió que se llegase a un acuerdo satisfactorio, al menos de momento.

Quizás lo más difícil de entender es por qué se le salió de las manos al gobierno un conflicto que parecía posible resolver con un poco de diligencia y capacidad de gestión. Es cierto que las inconsistencias en los pagos salariales fueron significativas, pero la sensación que quedó es que siempre hubo algo que se mantuvo oculto y no convenció el argumento de que los problemas obedecían exclusivamente al nuevo sistema informático.

Se habló de un boicot interno a las autoridades entrantes, de actos de corrupción entre algunos funcionarios del MEP en contubernio con representantes del gobierno saliente, que atizaron la crisis, entre otras conjeturas. También es cierto que las pugnas internas entre los liderazgos de los sindicatos del sector educación son fuertes y pudieron aprovechar la coyuntura para esgrimir los conflictos y reacomodar cuotas de poder.

“CULANTRO, PERO NO TANTO”

El gobierno necesitaba salir bien librado, no podía ver lesionada tan pronto la gran simpatía acumulada en meses previos.

Una enorme contradicción apareció en medio del conflicto: la cara afable del “Presi” buena gente, cálido y cercano, fue teniendo un cambio drástico. Con las complicaciones de la huelga Solís adoptó un tono serio, fuerte y hasta ofensivo, siendo ésta la expresión más emblemática que quedará de su primer mes de gobierno: “Está bueno el culantro, pero no tanto”, cuando exigía que los docentes terminaran la huelga de inmediato.

Muchos maestros se lanzaron a las calles de nuevo al día siguiente de escuchar la frase llevando manojos de culantro, en repudio a la ligereza del comentario de Solís, quien también dijo que no le temblaría la mano para declarar ilegal la huelga si no se lograban acuerdos razonables. Está por verse el costo en imagen que supondrá para el Presidente esta otra cara que exhibió esos días ante la opinión pública.

“CON NICARAGUA, DE LEJITOS”

En entrevista concedida al periódico “La Nación”, Manuel González, el nuevo Canciller del gobierno del PAC, dijo: “Con Nicaragua, de lejitos”, en alusión al comportamiento que la nueva administración tendrá respecto del país vecino. Sobre la agenda binacional, afirma González que es posible reactivarla, siempre y cuando no se pretenda negociar nada que tenga que ver con los litigios pendientes en tribunales internacionales. Afirmó: “De ninguna manera un diálogo podría interpretarse como una señal de debilidad. Podemos hacer un esfuerzo de encapsular los conflictos y afrontar la realidad migratoria, de seguridad o de comercio”.

Dos semanas antes de su toma de posesión, Luis Guillermo Solís realizó una gira por los países centroamericanos y del Caribe y exceptuó a Nicaragua. El ministro de la Presidencia explicó que el viaje “tenía como objetivo entregar a los presidentes la invitación formal para la investidura y avanzar algunos diálogos sobre las relaciones con la región, así como manifestar el interés por los vínculos regionales bajo el concepto de que Centroamérica es una gran región y un gran mercado.”

Solís ha insistido en que no se reunirá con el mandatario de Nicaragua, Daniel Ortega, hasta que se normalicen las relaciones entre ambos países. “Mientras el gobierno de Nicaragua tenga pretensiones territoriales sobre Costa Rica y no se haya resuelto el tema en sede judicial, no veo las posibilidades de normalizar las relaciones con Nicaragua en el más alto nivel”, declaró Enrique Castillo, ahora ex-Canciller, después de un encuentro que sostuvo con Solís, dentro de las reuniones de transición con el nuevo gobierno.
“SIN CAUSALES DE DIVORCIO”

Otros medios internacionales, como fue el caso de Caracol Radio, interpelaron a Solís sobre la posición respecto a las relaciones fronterizas con Nicaragua y Solís se refirió al país como: “el vecino incómodo con el cual Costa Rica y Colombia deben tener cuidado”. Insistió en que “se va a respetar lo que se resuelva en La Haya, pues Costa Rica posee larga tradición de adhesión al derecho internacional y no podríamos hacer otra cosa careciendo de fuerzas armadas y de vocación agresiva con respecto a los otros países, por lo que dependemos de los fallos de las cortes”.

Quizás no todo sea desalentador. En la misma entrevista también afirmó: “Tengo claridad en cuanto a que Nicaragua y Costa Rica, siendo países contiguos, necesitan tener una relación que no admite causales de divorcio. Miles de nicaragüenses viven en Costa Rica y van miles de remesas a ese país. Por lo tanto, tenemos interacciones que van más allá de los pleitos de cancillerías e incluso de las diferencias entre los Estados”. Somos muchos quienes en Costa Rica aspiramos a que esta declaración contenga la tónica predominante.

LA POLÉMICA TROCHA FRONTERIZA

La presidenta Laura Chichilla siempre supo que uno de los aspectos que más positivamente señalaban los ticos sobre su gestión era el manejo que tuvo en las tensiones fronterizas con Nicaragua, muy a pesar de que para ello recurriera de manera insistente a discursos nacionalistas y al desarrollo de un proyecto que luego terminó de drenar su endeble imagen: la construcción de la trocha fronteriza.

Ojalá Solís no siga por esa misma senda. Presenciamos, sin embargo, un mal anticipo cuando, en medio de la crisis generada por la huelga magisterial y la incapacidad del nuevo gobierno para solucionarla, Solís realizó su primera gira de dos días por el país, con el fin de conocer personalmente la situación actual de la trocha fronteriza y atender denuncias por trata de personas y narcotráfico en la zona.

“Tengo una sensación agridulce. Por un lado me siento muy contento porque vamos a poder utilizar esto para mejorarlo. Y, por otro, preocupado, porque creo que es bastante más el trabajo que debemos hacer”, declaró Solís a los periodistas en la zona. A su regreso a la capital, confirmó que continuarían con la construcción de esa carretera, la bautizada por Chinchilla como la Ruta 1856, ubicada a lo largo de la frontera con Nicaragua, a pesar de que sólo 20 kilómetros de esa trocha, de un total de 160, están bien hechos. Sobre el impacto medioambiental y el mejoramiento en las condiciones de vida de los habitantes de las áreas transfronterizas no se dijo una palabra en los medios. Algunos criticaron el viaje de Solís a la trocha, viendo en él un mecanismo para desviar la atención de la huelga magisterial.

PRINCIPALES CINCO DESAFÍOS

En el plan de gobierno del PAC, denominado “Plan Rescate, Trabajo, Progreso y Alegría” destacan tres grandes áreas: el crecimiento económico, la lucha contra la corrupción y el combate a la pobreza y a la desigualdad. Dada la magnitud de la demanda de la ciudadanía por ver materializados cambios, resultará indispensable la priorización de al menos algunos desafíos que permitan constatar que se están poniendo en marcha acciones reales y divorciadas de la forma tradicional y desacreditada de hacer política que los costarricenses repudiaron al expresarse, como lo hicieron, con sus votos. Fallar a las promesas de campaña sería un terrible error, la amarga constatación de que nada cambió.

Son cinco los escenarios de trabajo a los que el PAC tendrá que dedicarse con intensidad si quiere responder a las elevadas expectativas de una mayoría de la población. Si al menos quedan plasmados avances claros en estos cinco temas podría hablarse de un viraje significativo en el rumbo del país.

LA INFRAESTRUCTURA VIAL

El primer desafío es reparar el deterioro de la infraestructura vial, que se ha convertido en el más claro ejemplo del descuido y abandono de las instituciones del Estado. Según estudios del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales de la Universidad de Costa Rica, la red vial nacional tiene más de 30 años de retraso, más de un 75% de deterioro en las carreteras pavimentadas, múltiples vías colapsadas, huecos abundantes en distintas calles a lo largo y ancho de todo el país, un faltante importante en la demarcación y otros muchos problemas.

No es de sorprender que el mismo día de su toma de posesión, y tras la juramentación y firma de un compromiso ético de todo su gabinete, Luis Guillermo Solís informara sobre su primer decreto presidencial, en el que se declara interés público la atención de 12 puentes y 9 alcantarillas a punto de colapsar. En el decreto se solicita al nuevo Ministro de Obras Públicas y Transportes adoptar acciones inmediatas para detener el deterioro de la infraestructura vial en varias zonas de todo el territorio nacional.

LA EXTREMA POBREZA

El segundo desafío es la eliminación de la extrema pobreza. Fue ésta una de las primeras promesas de campaña del PAC. ¿Será viable lograrlo en tan sólo cuatro años? Las nuevas autoridades de gobierno han expresado que lo lograrán tomando como punto de partida la identificación de las familias en esa condición: “Hay que hacer una combinación muy estricta de las políticas universales que tenemos en Costa Rica con políticas focalizadas, como, por ejemplo, el subsidio condicionado para que los hijos estén todos en el colegio. Además de eso, si necesitamos brindar otras ayudas las brindaremos”, declaró la Vicepresidenta Ana Helena Chacón al semanario “El Financiero”. Se estima que más de 300 mil personas viven en extrema pobreza en Costa Rica, alrededor de un 7% del total de la población.

CONTRA LA CORRUPCIÓN

El tercer desafío es la lucha contra la corrupción y la transparencia en la gestión pública. Solís ha prometido impulsar un proyecto de ley de transparencia y acceso a la información pública “que desarrolle sistemática y coherentemente el derecho de acceso a la información de interés público y que defina los límites y alcances del secreto de Estado”. Su plan de gobierno también propone la realización de reformas a las leyes anticorrupción e insiste en la necesidad de “despolitizar” los mecanismos para el reclutamiento de funcionarios en las instituciones estatales.

Fue del agrado de muchos que en el primer día de labores en Casa Presidencial, Solís ordenara cortar todos los arbustos que impedían la visibilidad de esas instalaciones. Trascendió que la espesa vegetación había sido sembrada después de una manifestación que “incomodó” al gobierno de hace unos años. Además, en su primera semana de gobierno, Solís y algunos de sus colaboradores cercanos dejaron sus oficinas para ir a saludar a la gente en los comercios y casas de los barrios aledaños a la Casa Presidencial, como señal de cercanía y buena vecindad.

LA REFORMA FISCAL

El cuarto desafío es la reforma fiscal y la generación de empleos de calidad, identificadas como prioridades urgentes de la nueva administración. El economista Vargas ha explicado que es necesario el diseño de una estrategia de política económica que permita generar una buena cantidad de empleos de calidad en un plazo máximo de un año, descartando cualquier política simplista de austeridad fiscal y apuntando, por el contrario, a una estrategia de aumento del gasto, equilibrado con un aumento similar de los ingresos. La reactivación de la economía y la creación de más empleos permitirán eventualmente disminuir el déficit fiscal, a la vez que aliviará el peso relativo de la deuda.

EL SECTOR AGRÍCOLA

El quinto desafío es la recuperación del sector agrícola. Cuando un periodista le preguntó a Luis Guillermo Solís qué le tendría que decir a los agricultores del país, el mandatario expresó: “Les tengo que pedir perdón”. Quizás un buen indicador de que el arrepentimiento es sincero ha sido la designación como ministro del sector de Luis Felipe Arauz, quien fungió como decano de la Facultad de Ciencias Agroalimentarias de la Universidad de Costa Rica y es considerado como persona altamente sensible y con una magnífica formación en este campo.

En varias ocasiones, el nuevo gobierno ha indicado que se propone dar un impulso al agro para el mercado local, sin descuidar los sectores destinados a la exportación. Ha insistido en que el desafío es mayúsculo y asegura que garantizar la producción para consumo interno, pues apoyar las cosechas y la comercialización a lo interno del país generará valor agregado, empleo y la deseada reactivación rural.

ES PRONTO AÚN

El presidente Luis Guillermo Solís dijo a un medio de comunicación internacional: “Algo estaré haciendo bien cuando unos me llaman comunista y otros neoliberal”. De muchas maneras su afirmación retrata la tendencia sostenida del PAC tratando de lucir como un partido de centro que prioriza los consensos por encima de todo.

A pesar de ese tono conciliador -o complaciente-, hay que considerar que las prioridades, tanto las que hemos esbozado, como muchas otras que forman parte de su plan de gobierno, requerirán de tomar decisiones valientes que podrían generarle, no sólo gran cantidad de nuevos enemigos, sino también enfrentamientos sin treguas que atentarían contra las promesas de cambio y obstaculizarían continuamente el quehacer legislativo.

Todo se irá viendo. Y si es que el gobierno está dispuesto a cumplir con sus promesas, tendrá que tomar posición, clara y consistentemente, en temas sensibles. Para algunos, el PAC hará “lo que lo dejen hacer” y cuatro años serán insuficientes para colocar las bases de un proceso transformador, menos aún para que ese proceso rinda frutos. Para otros, más temprano que tarde emergerán las contradicciones y los desencantos.

Es pronto aún para una crítica feroz o para un aplauso sostenido. Surgirán nuevos y viejos desafíos y la forma de enfrentarlos pondrá en el ojo público el verdadero material del que está hecho el joven gobierno.



COMUNICADORA SOCIAL. DIRECTORA DEL SERVICIO JESUITA PARA MIGRANTES DE COSTA RICA.

El tema de los moderados sirios es un poco extremo

Robert Fisk
www.jornada.unam.mx/290614

Bueno, pues que Dios bendiga a Barack Obama, quien encontró a algunos moderados en Siria. Suficientes como para otorgarles armas y entrenamiento por 500 millones de dólares. El Congreso quiere armar a estos valientes luchadores por la libertad, ¿saben? Y después de que Obama envió a Irak a su elite de 300 muchachos espartanos para ayudar a Nuri Maliki a combatir a los rebeldes sunitas, se tiene que ayudar a la oposición siria, a pesar de estar conformada por militantes que, en su mayoría, comparten bando con los combatientes que Obama quiere sean derrotados por Maliki.

¿Confuso? Ténganlo por seguro. Por tanto, primero lo primero: ¿quiénes son los rebeldes moderados que Obama quiere entrenar y armar? Él no los nombra porque no puede, debido a que los moderados originales a los que Estados Unidos juró armar, con ayuda de la CIA, los británicos, Arabia Saudita, Qatar y Turquía, se llamaban Ejército Libre Sirio (ELS), compuesto mayoritariamente por desertores de las fuerzas gubernamentales de Assad.

Pero el ELS, muy amado por John McCain hasta que el senador descubrió que había posado en una fotografía con un combatiente de Al Qaeda, se ha desmoronado. Sus hombres se fueron a casa, se dejaron crecer la barba islámica que usan los miembros del Frente Nusrah, Isis o Isil, si queremos usar el más reciente acrónimo. Muchos han vuelto a desertar y tomado las armas para combatir nuevamente al lado de Assad. ¡Vaya luchadores por la paz!

Nos dijeron que no les dieron suficientes armas. Les llegarán más. Se las venderán, sin duda, como ocurrió con el último lote. La triste realidad de la guerra es que cada arma que cruza la frontera no representa lealtad, sino dinero.

Denle a un miembro del ELS –si todavía encuentran alguno– un misil antiaéreo y éste será vendido al mejor postor. En todas las guerras civiles que he cubierto jamás he visto un arma en manos de un miliciano que no se la haya comprado a alguien más.
En una humillante entrevista para Canal 4, nuestro secretario de Defensa admitió que los arsenales enviados a rebeldes sirios cayeron en manos de los malos. ¿Cómo se monitorea al fulano a quien se da un fusil? ¿Se envía un dron personal para garantizar que no lo venda?

Y en todo caso, ¿cómo se encuentra en estos tiempos a un moderado en la guerra siria?

Los rebeldes islámicos pelean a muerte. No hay moderación en ellos. Además, y aquí intervienen hechos execrables, se trata del mismo grupo que hoy amenaza al Estado iraquí. Para que las cosas sean aún más confusas, Maliki ha agradecido a los muchachos de Assad llevar a cabo bombardeos aéreos sobre sus enemigos rebeldes en la frontera con Siria, con el argumento de que ahora Siria e Irak son amigos.

Lo que asegura nuestro verdadero amigo, el Departamento de Verdades Locales, es que lo que queda del ELS ha estado combatiendo a las fuerzas islamitas del Isis/Isil. Lo mismo hacen las milicias kurdas en el norte de Siria y algunos grupos armados de las aldeas.

Los sirios sospechan que todo es un plan concebido a medias por Obama: armar a los rebeldes antislámicos sirios para combatir a los miembros de Al Qaeda, para indirectamente mantener a los gobiernos de Assad y Maliki en el poder.

El problema es que Obama debe hacer esto sin revelar que las batallas de Siria e Irak contra sunitas wahabitas son una y la misma guerra, que el ejército sirio de Assad –equipado con aviones rusos– está luchando contra exactamente el mismo enemigo que el ejército iraquí de Maliki, que muy pronto también contará con aviones rusos, si es que es verdad lo que el presidente de Irak declaró al servicio árabe de la BBC. En otras palabras, Assad no sólo tiene el apoyo abierto de Moscú, sino también el respaldo oculto de Washington (por tanto, de Israel).

¿Por qué otra razón diría la Casa Blanca que el dinero para los moderados sirios ayudará a contener amenazas terroristas? Recordemos que Assad también tacha de terroristas a sus enemigos.


Desde luego, Obama seguirá llamando al presidente sirio un brutal dictador. Para Fox News, todo esto es difícil de explicar, desde luego. Así que limítense a repetir una y otra vez la palabra moderado.

Estudio sobre violencia en Latinoamérica: No matarás

www.cpalsocial.org/090614

En el mundo mueren por año casi 7 personas cada 100 mil habitantes víctimas de homicidios intencionales. Centroamérica encabeza el ranking con 41 muertes anuales cada 100 mil personas. El continente americano ubica a 9 países entre las 15 naciones de mayor violencia. De las 50 ciudades más violentas, 41 se ubican en América Latina. La principal causa de homicidios en la región es el delito organizado, principalmente los crímenes vinculados al tráfico de drogas.
Hijos huérfanos, padres sin hijos, amigos consolando a los familiares de víctimas y familias sin consuelo. Latinoamérica se desangra con sociedades que no son capaces de ponerle freno a la violencia y Estados incapaces de contener la ola de homicidios, definidos como aquellas muertes ilícitas intencionalmente infligidas por una persona a otra.

Según una investigación de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), en el año 2010 se registraron 466.078 homicidios intencionales en todo el mundo, equivalente a una tasa global de 6,9 personas asesinadas. El continente americano está bien arriba en ese registro, pues con 144.648 homicidios, llegó a una tasa de 15,4 muertes cada 100 mil personas. Por regiones, Centroamérica encabeza el ranking mundial con 41 muertes cada 100 mil habitantes, mientras que América del Sur promedia 20, Caribe 16,9 y Norteamérica 10,2.

Nueve de los quince países más violentos se encuentran en el continente americano: quien encabeza el ranking es Honduras, con 91,6 homicidios cada 100 mil personas. La siguen Venezuela (3°) con 53,7 muertes; Jamaica (4°), 41,2; Virgin Islands (5°), 39,2; El Salvador (6°) 39,1; Belice (7°) 39,0; Guatemala (8°), 38,5; Saint Kitts and Nevis (9°), 38,2 y Bahamas (11°) con 36,6.

La seguridad humana

Si consideramos las muertes por homicidio registradas en cada país en 2010, el sangriento podio lo integran en primer lugar Brasil con 42.785 crímenes y en el tercer sitio se ubica México con 27.199 casos, ubicándose en el segundo lugar India, donde se registraron 40.752 muertes. Al ser países superpoblados, la tasa de homicidios cada 100 mil habitantes se difuma y los quita de los primeros lugares del ranking, pero en hechos concretos, aportan entre las tres naciones casi el 25% de los homicidios que se registran en el planeta.

La plena vigencia de todos los derechos humanos reconocidos internacionalmente configuran la matriz de lo que, en un Estado de Derecho, debe ser el enfoque primordial de la seguridad: la seguridad humana. Este enfoque, que ya cuenta con un par de décadas de desarrollo promovidos por las Naciones Unidas (más precisamente por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD), sigue siendo la mejor guía a la hora de diseñar políticas preventivas de la violencia y una de las maneras claves (como lo demuestra el caso de Medellín) de ofrecer oportunidades reales de formación, de atención básica y de empleo dignos para miles de jóvenes que, si carecen de ellas, terminan siendo caldo de cultivo para las crecientes redes mafiosas que socavan la gobernabilidad democrática –y que, a su manera, compiten con la provisión de bienes y servicios desde la ilegalidad.

Seguridad humana centrada en las personas, que no desdeña políticas punitivas que cuenten con el respaldo de un sistema judicial que garantiza el respeto de los derechos humanos para víctimas y victimarios. Solamente apelar a políticas represivas como mecanismo estatal para frenar los niveles de violencia reducirá drásticamente las chances de resolver el fondo del problema; y, además, seguirá alimentando una cultura política favorable a lógicas de castigo sin institucionalidad democrática. América Latina, y en particular sus ciudades, tienen numerosas marcas dolorosas de lo que significa profundizar ese camino, y el sensible tema de la seguridad es una de las herramientas claves para superarlas.

La ciudad como bien público

En cuanto al ranking de las ciudades más violentas, considerando la cantidad de homicidios en relación a la cantidad de habitantes, lo encabezó San Pedro Sula (Honduras) con 187 homicidios cada 100 mil habitantes, Caracas (Venezuela) con 134, y Acapulco (México) con 112. Si tomamos la variable de cantidad de muertes anuales, es Caracas quien ocupa ese sitial con 4.364 homicidios al año, seguida de dos ciudades brasileñas, Fortaleza con 2.754 y Salvador 2.234. De las 50 ciudades más violentas del mundo, 46 se ubican en el continente americano y dentro de ese total, 41 son ciudades latinoamericanas. Quien encabeza el ranking de ciudades por país es Brasil con 16 dentro de las 50 urbes más violentas, seguido de México con 9, Colombia con 6 y Venezuela con 5.

La ciudad como bien público supone una ciudad democrática, gobernada para el bien común y no en beneficio de sectores. En este sentido es necesario profundizar los procesos iniciados por ciudadanos que vienen transformando la manera como se construye y gestiona la ciudad en Latinoamérica, apoyando la construcción de arquitecturas democráticas innovadoras que permitan que nuestras instituciones y prácticas democráticas sean más sustantivas. Así, se busca potenciar los actuales procesos de empoderamiento ciudadano, que van de la mano de mejores herramientas para el control ciudadano sobre la gestión pública, para la participación ciudadana en la construcción de la ciudad y para el incremento de información de calidad para la incidencia.

Las arquitecturas sociales hoy abarcan todas las agendas, incluidas la seguridad. Por ejemplo, la entidad social La Alameda, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, organiza a los vecinos de los diferentes barrios para elaborar “el mapa del delito”, un relevamiento que indica los lugares donde se venden drogas, donde hay trabajo esclavo, prostitución con explotación de personas, venta de armas, zonas liberadas por la policía y todo tipo de ilícitos. Esta información, geo-referenciada y debidamente editada, se entrega a las autoridades de la zona y a los medios de comunicación para que la difundan. A partir de allí, los propios vecinos comienzan a dar seguimiento a la actuación policial en los mismos focos del delito organizado.


Es justo no pagar una deuda ilegítima e inmoral

Sr. Thomas Griesa
Juez del Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, EE.UU.

Reciba el fraterno saludo de Paz y Bien.

Más que dirigirme a usted como juez que interviene en una causa que desde hace tiempo tiene en vilo a nuestro pueblo, quiero hacerlo como persona. Quiero poder aportar más libremente a la reflexión sobre la situación que se ha generado en la República Argentina, por las pretensiones de un grupo de financistas poseedores de unos pocos bonos de la deuda externa. Ellos buscan cobrar el 100 % de los mismos, de manera que tendrá un grave impacto sobre la vida del pueblo argentino, habiéndolos comprado por centavos y sin jamás haber invertido para su bien.

Espero, Sr. Griesa, que Ud. comprende la situación que vive nuestro pueblo y las consecuencias sociales, económicas y políticas que tiene el pago de esta deuda inmoral e injusta para las personas y comunidades más necesitadas.

Debe tener presente que los bonos cuyo pago hoy se discute, están manchados con la sangre de las víctimas de la dictadura militar. Forman parte de una deuda contraída a espaldas del pueblo y que nunca llegó a sus manos. Son parte del endeudamiento que después fue impuesto en los años ´90, incluso renunciando a la soberanía y cediendo jurisdicción de manera inconstitucional a tribunales extranjeros como el suyo, supuestamente para saldar las deudas anteriores.

Por eso afirmamos que es una deuda ilegítima, inmoral e injusta. Detrás de los números existen rostros que nos cuestionan e interpelan, de niños, jóvenes, hombres y mujeres víctimas de la injusticia social y estructural, el empobrecimiento, la miseria y exclusión social que afectan a millones de seres humanos en nuestro país como también en América Latina y el mundo.

Estoy seguro que Ud. no ignora esto ni tampoco, el peso de la especulación financiera en la generación de estas situaciones. Más que una deuda externa, es ya una deuda eterna, matemáticamente impagable por más que se intenta con un alto costo en vidas humanas y sacrificando el desarrollo del país. Nunca puede ser justo que se privilegia el capital financiero por sobre la vida de los pueblos.

Es por esto también que junto a muchos otros, desde hace años venimos luchando contra el pago de estas deudas ilegítimas, exigiendo una auditoria oficial de las mismas, la aplicación de las leyes argentinas, la anulación de la cesión de jurisdicción y que no se continúan estas prácticas inaceptables con los nuevos bonos, contratos y tratados que se siguen firmando.

Sr. Griesa, no quiero poner en duda su acción como juez, pero sí me preocupa la justicia ciega. Usted bien sabe que no toda ley es justa y que muchas veces se confunde lo legal con lo justo, o no se tenga en cuenta la situación de los pueblos y se los trate como algo abstracto y lejano. Ud. debe conocer la obra de Henry Thoreau, cuando señala que si bien hay que obedecer la ley, igualmente es necesario resistir la ley injusta hasta lograr su transformación. Me parece una reflexión pertinente con relación a estos poderosos financistas, que para sus políticas de verdadera rapiña, buscan respaldo donde no lo deberían encontrarlo.

Esto no deja a un lado las omisiones y los errores cometidos por los sucesivos gobiernos de la Argentina, el Parlamento y nuestro Poder Judicial, en asumir el tratamiento de esos bonos y de toda la deuda. Pese a reconocer, desde tiempos de la dictadura hace ya más de treinta años, la ilegitimidad e ilicitud de gran parte de la deuda generada, ninguno ha realizado lo necesario –incluyendo por ejemplo auditarla- para separar lo legítimo de lo ilegítimo, lo legal de lo ilegal, para evitar que al pueblo argentino se le siga exigiendo el tremendo costo de pagar lo que no se debe.

No sé si Ud. está al tanto de que existe en nuestro país, una decisión judicial del año 2000, que establece la fraudulencia y arbitrariedad de la deuda que dio origen a los bonos hoy en posesión de los fondos especulativos que buscan obtener lo que en justicia, no les corresponde. Existen además denuncias cuya investigación judicial está aún abierta, con relación a esos mismos bonos.

De acuerdo a las leyes de nuestra república y el derecho internacional, son deudas verdaderamente nulas. Los principios rectores sobre la deuda y los Derechos Humanos nos recuerdan que es responsabilidad de cada prestador y prestatario, investigar y no pagar las deudas contraídas de manera injusta.

Esta deuda es una herencia no querida y pesada que arrastra una carga grande de dolor y sacrificios. Se ha transformado en un mecanismo que lleva en si la dominación y el sometimiento de todo un pueblo.

El país quiere y debe cumplir con sus responsabilidades y obligaciones. Por eso es necesario aplicar la ley pero siempre, sobre la base de distinguir entre lo legal y lo legítimo, la ley y la justicia. Es necesario además reconocer que según el derecho, tiene prioridad la “deuda interna con el pueblo”: la lucha contra el hambre, la pobreza y marginalidad de grandes sectores sociales, los desafíos de la educación y salud, que no se mueran los niños de hambre y enfermedades evitables y poder alcanzar una vida digna sin que le roben la esperanza a nuestros jóvenes.

Estoy seguro, Sr. Griesa, que Ud. comprende lo valioso de la oportunidad que tiene para velar por la justicia, y no solo las leyes que algunos tienen más poder que otros para imponer. Es necesario cambiar las leyes en EE.UU., en nuestro país y en muchos otros, para evitar situaciones de esta naturaleza. Mientras tanto, esperamos igual que prime la justicia y que los derechos de quienes no han sido escuchados todavía en los tribunales, tengan la prioridad que merecen.

Gracias por permitirme estas reflexiones. Si en algo pueda contribuir, profundizar sobre cualquier de los elementos señalados, estoy a su disposición.

Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz
Presidente Diálogo 2000-Jubileo Sur Argentina y el Servicio Paz y Justicia


Buenos Aires, 26 de junio de 2014

¿Quién ganó en Irak?

www.rebelion.org/230614

Mientras la situación se enmarañaba en Irak la semana pasada y aparecía la posible configuración del primer Estado yihadista en la historia moderna, recordé esta perla del verano de 2002. En aquel entonces, el periodista Ron Suskind tuvo una reunión con “un importante asesor” del presidente George W. Bush (identificado posteriormente como Karl Rove). Describió como sigue parte de su conversación:

“El asistente dijo que gente como yo estaba ‘en lo que llamamos la comunidad basada en la realidad’, que definió como gente que ‘cree que las soluciones emergen de su estudio bien ponderado de la realidad discernible’. Asentí con la cabeza y murmuré algo sobre principios de la ilustración y del método empírico. Me interrumpió. ‘No es la manera como el mundo sigue funcionando realmente’, siguió diciendo. ‘Ahora somos un imperio, y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras estáis estudiando esa realidad –juiciosamente, cómo os plazca– volveremos a actuar, creando otras realidades nuevas, que también podéis estudiar, y así se arreglarán las cosas. Somos protagonistas de la historia… y vosotros, todos vosotros, tendréis que limitaros a estudiar lo que hacemos.’”

A medida que los eventos se desarrollan en medio de un creciente caos en toda la región que funcionarios de los años de Bush gustaban de llamar Gran Medio Oriente, considerad la escalofriante exactitud de esa declaración. El presidente, su vicepresidente Dick Cheney, su secretario de defensa Donald Rumsfeld, y su consejera de seguridad nacional Condoleezza Rice, entre otros, fueron ciertamente “protagonistas de la historia”. Crearon “nuevas realidades” y, exactamente como sugirió Rove, al resto de nosotros solo nos queda “estudiar” lo que hicieron.

¡Y qué hicieron! Sus sueños geopolíticos no podrían haber sido más grandiosos o más globales. (Evitemos la palabra “megalómanos”.) Esperaban pacificar el Gran Medio Oriente, guarnecer Irak durante generaciones, hacer que Siria e Irán se sometieran al poder estadounidense, “purgar” el “pantano” global de terroristas, y crear una Pax Americana global basada en fuerzas armadas tan dominantes que ningún otro país o bloque de países pudiera llegar a desafiarlas.
Era casi un sueño y nada, ni un pellizco, llegó a realizarse. Exactamente como sugirió Rove que procederían –exactamente como ya sabía que harían en el verano de 2002– actuaron para crear un mundo según su imagen, un mundo que imaginaban que controlarían como ninguna potencia imperial en la historia. Utilizando esas fuerzas armadas insuperables, lanzaron una invasión que penetró el corazón petrolífero de Medio Oriente. Tomaron una capital importante, Bagdad, mientras “decapitaban” (como decían en aquel entonces) el régimen que dirigía Irak y que había, de un modo particularmente brutal, reprimido tensiones mutuamente destructivas.

No les faltaba nada en cuanto a confianza. Entre las primeras acciones de L. Paul Bremer III, el procónsul que nombraron para dirigir su ocupación, hubo una orden desmovilizando el ejército de 350.000 hombres del autócrata iraquí Sadam Hussein y también el resto de sus fuerzas armadas. Su plan: reemplazarlas por una fuerza de protección de las fronteras ligeramente armada –inicialmente de 12.000 soldados y al final de tal vez 40.000– armados y entrenados por Washington.

Considerando su visión del mundo, tenía total sentido. ¿Por qué necesitaría Irak más que eso con la presencia de militares estadounidenses, bueno, siempre, en una serie de bases permanentes que los contratistas del Pentágono estaban construyendo? ¿Qué peligros podrían aparecer en el vecindario con una fuerza semejante? Muy pronto quedó en claro que lo que habían hecho realmente era enviar al cuerpo de oficiales iraquíes y a la mayor parte de los soldados del país a las filas de desocupados, creando la base para una insurgencia suní con capacidad militar. ¡Un comienzo brillante!

Nótese que ahora las noticias están repletas de comentarios sobre la falta de una fuerza aérea iraquí funcional. Por eso, en los últimos meses, el primer ministro Maliki ha estado pidiendo al gobierno de Obama que vuelva a enviar el poder aéreo estadounidense a colmar la brecha. Sadam Hussein tenía una fuerza aérea. Otrora había sido una de las mayores en Medio Oriente. El gobierno de Bush, sin embargo, llegó a la conclusión de que las nuevas fuerzas armadas iraquíes no necesitarían aviones de guerra, helicópteros, o muchas otras cosas, sobre todo si la Fuerza Aérea de EE.UU. estaría cerca en bases como Balad en Irak Central. ¿Quién necesitaba dos fuerzas aéreas?

Cuidado con lo que deseas

Todo debía ser una especie de milagro bélico. Los invasores estadounidenses serían recibidos como liberadores, la misión cumplida rápidamente e “importante operaciones de combate” terminadas en un destello –como George Bush anunció de un modo tan infame el 1º de mayo de 2003, después que su Top Gun aterrizara sobre la cubierta del USS Abraham Lincoln-. No menos milagroso fue el hecho de que sería esencialmente algo gratuito. Después de todo, como señaló en esos días el subsecretario Paul Wolfowitz, Irak “flota sobre un mar de petróleo”, lo que significaba que un país “liberado” pagaría todos los costes de “reconstrucción” sin pestañear.

Los busheviques entraron a Irak con un poderoso sentido de que estaban construyendo un protectorado estadounidense. ¿Por qué entonces no sería facilísimo realizar sus ambiciosos planes de privatizar la economía iraquí, desmantelar el vasto sector público del país (dejando sin trabajo a otro ejército de empleados), e imponer sus corporaciones amigas para que ayudaran a dirigir el país y a gigantescas compañías petroleras para acelerar la economía energética, sufriente después de años de sanciones y de mal mantenimiento?

A fin de cuentas, el Irak de Washington bombearía suficiente petróleo crudo de una de las mayores reservas de combustible fósil del planeta para hundir la OPEC, dejando en libertad al poder estadounidense para que flotara a alturas aún mayores sobre ese mar de petróleo. Como autoridad ocupante, con una arrogancia despampanante, emitieron “órdenes” que sonaban como si hubieran sido escritas por funcionarios de alguna potencia imperial del Siglo XIX.

En breve, fue algo propio para los libros de historia. Y ninguna cosa –nada– resultó como pensaban. Casi se podría decir que no importa qué soñaran, lo que ocurría era invariablemente lo contrario. Para los que vivíamos en la comunidad basada en la realidad, por ejemplo, hace tiempo que era evidente que su guerra y ocupación costaría a EE.UU. literal y figurativamente un ojo de la cara (y que los costes para los iraquíes serían incalculables). Más de dos billones de dólares más tarde –sin incluir astronómicos costes futuros de postguerra– Irak es una catástrofe.

Y 25.000 millones de dólares más tarde, el último vestigio del Irak estadounidense, las fuerzas de seguridad que, a fin de cuentas, Washington formó en proporciones masivas, parecen estar en un estado de disolución. Se informa que hace un poco más de una semana, ante el avance de 800-1.300 combatientes del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS, por sus siglas en inglés) y la oposición de milicias tribales y poblaciones locales, cerca de 50.000 oficiales y soldados del ejército abandonaron su armamento estadounidense a los insurgentes suníes y yihadistas extranjeros, dejaron sus uniformes al borde de diferentes carreteras, y huyeron.

Como resultado, partes importantes de Irak, incluyendo Mosul, la segunda ciudad por su tamaño, cayeron en manos de insurgentes suníes, algunos de pasado sadamista, y un pequeño ejército de yihadistas evidentemente financiados por Arabia Saudí y Kuwait, ambos aliados de EE.UU.

La arrogancia de esos años de ocupación deja a cualquiera sin respiración. Bush y sus máximos funcionarios transformaron la realidad en una escala casi inimaginable y, al estudiar la región en la actualidad, los resultados no tienen ninguna relación con el mundo que se habían imaginado. Ninguna en absoluto. Por otra parte, hubo dos sueños que habían tenido que, de cierta manera, llegaron a realizarse.

Muchos estadounidenses todavía recuerdan las afirmaciones engañosas del gobierno de Bush –completas con visiones de nubes en forma de hongos ascendiendo de las ciudades estadounidenses– de que Sadam Hussein tenía un floreciente programa nuclear en Irak. Pero ¿quién recuerda que, como parte de la justificación de la invasión, la administración también había pretendido que existía una “madura y simbiótica” relación entre el Irak de Sadam Hussein y al Qaida?

En otras palabras, la invasión sería justificada de cierto modo como respuesta a los ataques del 11-S (con los cuales Sadam Hussein no tuvo nada que ver). ¿Quién recuerda que, el año después que las tropas estadounidenses ocuparon Bagdad, cuando la evidencia del programa nuclear se había ido al traste, el vicepresidente Dick Cheney, respaldado por George W. Bush, dobló la apuesta respecto a al Qaida?

“Evidentemente hubo una relación. Ha sido atestiguada”, dijo el vicepresidente en CNBC en junio de 2004. “La evidencia es abrumadora. Comienza a principio de los años noventa. Involucra toda una serie de contactos, contactos a alto nivel con Osama bin Laden y funcionarios de los servicios de inteligencia iraquíes”. Basadas en inteligencia cuidadosamente seleccionada, resultó que esas afirmaciones también eran fraudulentas, o como dijo cortésmente David Kay, el hombre asignado por el gobierno para encontrar las armas faltantes de destrucción masiva y esos vínculos con al Qaida, “carentes de evidencia”.

Para entonces, sin embargo, 57% de los estadounidenses había sido convencido de que ciertamente hubo una relación significativa entre Irak de Sadam y al Qaida, y 20% creía que Sadam estaba directamente relacionado con los ataques del 11-S.

Ten cuidado, como dicen, con lo que deseas. Más de una década después de su invasión y ocupación, después que Cheney formuló esas fervientes afirmaciones, ningún gobierno tendría el menor problema en vincular al Qaida con Irak (o Siria, Yemen, o una serie de otros países). Una década después, aparece la evidencia. Irak suní, junto con áreas de la vecina Siria, uno de los países que supuestamente se rendiría ante el poderío estadounidense, que ahora incluye un rudimentario Estado yihadista, una criatura traída al mundo en parte significativa gracias a los sueños y fantasías de los visionarios del gobierno de Bush. En todo el Gran Medio Oriente, el yihadismo e imitadores baratos de al Qaida de todo tipo están en auge, mientras grupos terroristas desestabilizan desde regiones de Pakistán al Norte de África.

Creando un arco de inestabilidad

En el período antes y después de la invasión de Irak, altos funcionarios de Bush y sus seguidores neoconservadores hablaron con deleite de doblegar un área desde el Norte de África pasando por Medio Oriente y hasta Asia Central que calificaron de “arco de inestabilidad”. En un discurso de febrero de 2006 ante la Legión Americana, centrado en su Guerra Global contra el Terror, por ejemplo, el presidente Bush dijo: “Lenta pero seguramente estamos ayudando a transformar el Medio Oriente en general de ser un arco de inestabilidad a ser un arco de libertad. Y a medida que la libertad llega a más gente en esa región vital, tendremos nuevos aliados en la guerra contra el terror, y nuevos socios en la causa de la moderación en el mundo musulmán y en la causa de la paz.”

Para entonces ese “arco”, que en el período antes del 11-S había sido razonablemente estable, ya estaba en llamas. Actualmente flamea. Casi 13 años después del inicio de la Guerra Global contra el Terror y de los primeros bombardeos en Afganistán, 11 años después de que se hizo caso omiso de una protesta global contra la guerra y se lanzó la invasión de Irak, y tres años después que los estadounidenses se reunieron frente a la Casa Blanca para celebrar la muerte de Osama bin Laden, ese arco ha sido desestabilizado de un modo sorprendente.

A medida que recientemente las cosas pasaron de mal a peor en Irak, combatientes yihadistas en Pakistán atacaron el Aeropuerto Internacional de Karachi, un ataque que impactó al país y sugirió que el alcance de los talibanes paquistaníes estaba aumentando. Al mismo tiempo, después de una pausa de seis meses, el gobierno de Obama reinició su campaña de asesinatos con drones de la CIA en las zonas fronterizas tribales de Pakistán, un programa profundamente impopular que ha sido un factor desestabilizador significativo por derecho propio.

Mientras tanto, en Yemen, donde EE.UU. ha estado realizando durante años una guerra de operaciones especiales y drones contra un creciente grupo imitador de al Qaida, combatientes desconocidos paralizaron durante días el suministro de electricidad en Sanaa, la capital. El baño de sangre sirio, por cierto, continúa con cálculos de 160.000 o más muertos en ese conflicto multilateral, mientras en Libia, que ahora es un país esencialmente ingobernable y caótico de milicias yihadistas y de otro carácter y de ambiciosos generales, las tensiones y los combates aumentaron.

Hay que verlo como la pesadilla de George W. Bush y el sueño húmedo de Osama bin Laden. El 11 de septiembre de 2001, una organización relativamente pequeña, modestamente financiada y especializada en la planificación de sorpresas terroristas cada par de años realizó un notable acto de suerte televisada. De esas torres colapsadas, vino todo lo demás, gracias en gran parte a los actos de los fundamentalistas del gobierno de Bush, cuyos máximos funcionarios pensaron que habían encontrado su principal oportunidad, hablando geopolíticamente, en la carnicería del momento.

Casi 13 años después, existe un proto-Estado yihadista, un califato de fantasía, en el corazón de Medio Oriente. Ahora, cuando son muchísimos en la región, yihadistas de una tendencia al Qaidista están armados hasta los dientes con armamento estadounidense desechado. En el Norte de África, otros yihadistas utilizan armamento de los antiguos arsenales del autócrata libio Muamar Gadafi, saqueado después de la intervención del presidente Obama de 2011 en ese país. Los yihadistas de ISIS tienen ahora cientos de millones de dólares robados de la filial en Mosul del banco central iraquí como financiamiento y han avanzado hacia Bagdad. Incluso Osama bin Laden no podría haber supuesto que las cosas resultarían tan bien.

Las armas de la locura

Después de la caída de Mosul, ISIS avanzó con incluso más rapidez que el ejército estadounidense en camino hacia Bagdad en la primavera de 2003. En algunas ciudades y pueblos dominados por suníes, las tomas fueron notablemente incruentas. En Baiji, con una central que suministra electricidad a Bagdad y la mayor refinería de petróleo de Irak (que ahora está bajo ataque), se informa que los insurgentes llamaron a la policía y le pidieron que abandonara la ciudad, y lo hizo. En Kirkuk, una ciudad en el norte de Irak que los kurdos han reivindicado hace tiempo como la capital natural para un Kurdistán independiente, tropas iraquíes abandonaron silenciosamente sus armas y uniformes y abandonaron la ciudad, mientras fuerzas kurdas armadas se instalaban, sin duda permanentemente.

Teniendo todo en cuenta, ha sido una debacle como hemos visto solo dos veces en nuestra historia. En China, cuando en 1949 las fuerzas armadas de Chiang Kai-shek, en gran parte armadas y entrenadas por EE.UU., se desintegraron ante las fuerzas insurgentes del líder comunista Mao Zedong y un cuarto de siglo después, cuando una creación militar puramente estadounidense, el ejército sudvietnamita, colapsó ante una ofensiva de tropas norvietnamitas y fuerzas rebeldes locales. En cada caso, la derrota resultante fue psicológicamente inquietante en EE.UU. y condujo a acerbos debates, extraordinariamente extraños, y duraderos sobre quién “perdió” China y quién “perdió” Vietnam.

Ya aparecen señales en este país tempranas de un debate igualmente extraño sobre la “pérdida” de Irak. No debiera sorprender a nadie, ya que lo único que queda por distribuir es la culpa. El senador John McCain, ferviente partidario de la invasión y ocupación de 2003, lanzó la vuelta más reciente del juego de la culpa. Culpó por la avalancha de eventos a la decisión de la administración de Obama de retirar fuerzas de EE.UU. de Irak en 2011 (gracias a un acuerdo negociado por el gobierno de Bush), sin dejar una presencia significativa. Citándose a sí mismo como si fuera otra persona, dijo: “Lindsey Graham y John McCain tenían razón. El senador Graham y yo predijimos que esto sucedería por no haber dejado fuerzas en Irak.”

El senador Roy Blunt de Missouri fue típico de los políticos republicanos que comenzaron a promover esa línea. “Es una situación desesperada”, dijo. “Se desarrolla rápido. Parece que todo resulta mal por nuestra política de no dejar a nadie allí como fuerza estabilizadora.”

En un estallido semejante, la página editorial del Wall Street Journal escribió: “Al retirarse totalmente de Irak, el señor Obama colocó su deseo de tener un tema de conversación para su campaña por la reelección por sobre los intereses de EE.UU. Ahora nosotros y el mundo enfrentamos esa realidad: Una guerra civil en Irak y el nacimiento de un refugio terrorista que tiene la confianza, y adquiere rápidamente los medios, de enarbolar una bandera para una nueva generación de yihadistas, en Irak “y más allá”.

Y así van las cosas. En este caso, sin embargo, es posible que todo el asunto no importe mucho. En un país visiblemente cansado por nuestras guerras en este siglo, muchas personalidades de la elite consideran que más intervención en Irak es desagradable, es posible que “Quién perdió Irak” nunca llegue a conseguir el tipo de fuerza que obtuvieron los otros dos debates “perdidos”.

Mientras tanto, sin embargo, el mundo de Medio Oriente está sufriendo un vuelco total. Tomemos el ejemplo de Irán. En otro tiempo, se pensaba que Irak era solo una parada intermedia. Como gustaban de decir bromeando los neoconservadores de esos días: “Todos quieren ir a Bagdad. Los hombres de verdad quieren ir a Teherán”. Sucede que rápidamente el vecindario alrededor de Bagdad se volvió tan desagradable que el gobierno de Bush se encontró pronto tan atascado en insurgencias minoritarias imposibles de ganar en Irak y Afganistán que nunca colocó a los militares de EE.UU. en ese camino a Teherán.

Actualmente, parece que los iraníes se aprestan a ir al rescate de Washington en Irak. Ya se rumorea que podrían estar enviando, o considerando el envío de, elementos de los Guardias Republicanos para proteger Bagdad. Como resultado, EE.UU. se encuentra en una alianza tácita con Irán en Irak, mientras se mantiene en su contra en Siria. Al mismo tiempo, todavía está aliado con Arabia Saudí en Siria contra el régimen de Bacher al-Asad, mientras enfrenta los desastrosos frutos del financiamiento saudí del brutal Estado yihadista recién renacido que aparece por lo menos temporariamente en las tierras fronterizas suníes de Irak y Siria.

El sistema en Medio Oriente, como otrora era conocido, se ha evaporado en gran parte, con la singular excepción de Israel, y donde existía, ahora hay cada vez más caos. Es muy probable que solo empeore. Es posible que “nosotros” no solo hayamos “perdido” Irak, ¿pero cabe alguna duda de que Washington perdió en Irak? Los objetivos estadounidenses en la región fueron consumidos por las llamas de una manera tan espectacular, tan ignominiosa, que actualmente no queda nada de ellos.

A la pregunta, “¿Quién perdió Irak?” puede no haber ninguna respuesta, o tal vez solo la reacción sombría: nadie. A fin de cuentas, es seguro que los iraquíes serán los perdedores, a lo grande, como los sirios al otro lado de la frontera, ahora inexistente, entre lo que hasta hace poco eran dos países.

En cuanto al futuro que Washington puede ofrecer, parece que el gobierno de Obama considera responder a la crisis en Irak de la única manera que conoce: con bombas, misiles crucero y drones. Los sueños geopolíticos de la era de Bush están enterrados en algún sitio en lo profundo de los escombros de Irak, mientras la actual Casa Blanca no tiene ni visionarios ni sueños globales, grandiosos o de otro tipo. Solo hay managers y burócratas tratando de manejar un planeta poco cooperativo. La pregunta que sigue existiendo es: ¿Volverán o no a enviar el poder aéreo estadounidense a Irak? ¿Perderán o no, su insensatez y desestabilizarán predeciblemente aún más una situación terrible?

Mientras tanto, una pequeña nota al pie de la historia futura: en vista de lo que acabamos de ver, podría valer la pena ser escéptico respecto a las noticias provenientes de Afganistán sobre las capacidades cada vez más impresionantes de las fuerzas de seguridad afganas, otra gigantesca pandilla establecida, financiada, entrenada y armada por los militares estadounidenses (y contratistas privados asociados). Después de todo ¿no hemos oído algo semejante antes en algún otro sitio?


 Tom Engelhardt es uno de los fundadores de American Empire Proyect. Es autor de The United States of Fear y de una historia de la Guerra Fría, The End of Victory Culture (a partir de la cual se ha adaptado parte de este ensayo). Dirige TomDispatch.com, del Nation Institute. Su último libro, en coautoría con Nick Turse, es Terminator Planet: The First History of Drone Warfare, 2001-2050.


Edward Snowden, el criminal más buscado

Noam Chomsky
www.jornada.unam.mx/010614

En meses pasados hemos recibido lecciones instructivas sobre la naturaleza del poder del Estado y las fuerzas que impulsan su política. Y sobre un asunto íntimamente relacionado: el sutil y diferenciado concepto de la transparencia.

La fuente de la instrucción, por supuesto, es el conjunto de documentos relativos al sistema de vigilancia de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) dados a conocer por el valeroso luchador por la libertad Edward J. Snowden, resumidos de manera experta y analizados por su colaborador Glenn Greenwald en su nuevo libro No place to hide (Sin lugar para esconderse).

Los documentos revelan un notable proyecto destinado a exponer al escrutinio estatal información vital acerca de toda persona que cae en las garras del coloso: en principio, de toda persona vinculada con la moderna sociedad electrónica.

Nada tan ambicioso fue jamás imaginado por los profetas distópicos que describieron sombríos mundos totalitarios. No es de poca importancia que el proyecto sea ejecutado en uno de los países más libres del planeta y en radical violación de la Carta de Derechos de la Constitución de Estados Unidos, que protege a los ciudadanos de persecuciones y capturas sin motivo y garantiza la privacidad de sus personas, domicilios, documentos y pertenencias.

Por mucho que lo intenten los legistas del gobierno, no hay forma de reconciliar estos principios con el asalto a la población que revelan los documentos de Snowden.

También vale la pena recordar que la defensa de los derechos fundamentales a la privacidad ayudó a encender la revolución de independencia de esta nación. En el siglo XVIII el tirano era el gobierno británico, que se arrogaba el derecho de inmiscuirse en el hogar y la vida de los colonos de estas tierras. Hoy, es el propio gobierno estadunidense el que se arroga esta autoridad.
Gran Bretaña mantiene la postura que impulsó a los colonos a la rebelión, aunque en escala más restringida, pues el centro del poder se ha desplazado en los asuntos mundiales. El gobierno británico ha pedido a la NSA analizar y retener todos los números de teléfonos celulares y faxes, mensajes de correo electrónico y direcciones IP de ciudadanos británicos que capture su red, reporta The Guardian a partir de documentos suministrados por Snowden.

Sin duda los ciudadanos británicos (como otros clientes internacionales) estarán encantados de saber que la NSA recibe o intercepta de manera rutinaria ‘routeadores’, servidores y otros dispositivos computacionales exportados desde Estados Unidos para poder implantar instrumentos de espionaje, como señala Greenwald en su libro.

Conforme el coloso satisface sus visiones, en principio todo golpe de tecla puede ser enviado a las cada vez más enormes bases de datos del presidente Obama en Utah.

También en otras formas el constitucionalista de la Casa Blanca parece decidido a demoler los fundamentos de nuestras libertades civiles. El principio de presunción de inocencia, que se remonta a la Carta Magna, hace 800 años, ha sido echado al olvido desde hace mucho tiempo.

En fecha reciente el New York Times informó sobre la angustia de un juez federal que tenía que decidir si permitía o no que alimentaran por la fuerza a un prisionero español en huelga de hambre para protestar contra su encarcelamiento. No se expresó angustia alguna sobre el hecho de que el hombre lleva 12 años preso en Guantánamo sin haber sido juzgado, una de las muchas víctimas del líder del mundo libre, quien reivindica el derecho de mantener prisioneros sin cargos y someterlos a torturas.

Esas hechos nos inducen a indagar más a fondo en la política del Estado y en los factores que la impulsan. La versión normal que recibimos es que el objetivo primario de esa política es la seguridad y la defensa contra enemigos.

Esa doctrina sugiere de inmediato unas cuantas preguntas: ¿la seguridad de quién y la defensa contra cuáles enemigos? Las respuestas son ilustradas en forma dramática por las revelaciones de Snowden.
La policía debe procurar la seguridad de la autoridad estatal y de las concentraciones del poder doméstico, y defenderlos contra un enemigo muy temido: la población nacional, que puede convertirse en un gran peligro si no es controlada.

Desde hace tiempo se entiende que tener información sobre el enemigo resulta esencial para controlarlo. Obama tiene una serie de distinguidos predecesores en esto, aunque sus contribuciones propias han llegado a niveles sin precedente, como hoy sabemos gracias al trabajo de Snowden, Greenwald y unos cuantos más.

Para defender del enemigo doméstico el poder del Estado y el de la economía privada, esas dos entidades deben mantenerse ocultas. En cambio, en agudo contraste, el enemigo debe estar por completo expuesto a la autoridad del Estado.

Ese principio fue lúcidamente explicado por el intelectual de las políticas Samuel P. Huntington, quien nos enseñó que el poder se mantiene fuerte cuando permanece en la sombra; expuesto a la luz, comienza a evaporarse.

Huntington añadió una ilustración crucial. En sus palabras, es posible que tengamos que vender (la intervención u otra acción militar) en tal forma que se cree la impresión errónea de que estamos combatiendo a la Unión Soviética. Eso es lo que Estados Unidos ha estado haciendo desde la doctrina Truman, al principio de la Guerra Fría.

La percepción de Huntington sobre el poder y la política del Estado era a la vez precisa y visionaria. Cuando escribió esas palabras, en 1981, el gobierno de Ronald Reagan emprendía su guerra contra el terror, que pronto se convirtió en una guerra terrorista asesina y brutal, primero en Centroamérica pero que luego se extendió mucho más allá del sur de África, Asia y Medio Oriente.

Desde ese día en adelante, con tal de llevar la violencia y la subversión al extranjero, o aplicar la represión y violación de garantías individuales dentro del país, el poder del Estado ha buscado crear la impresión errónea de que combatimos a los terroristas, aunque hay otras opciones: barones de la droga, mulás locos empeñados en tener armas nucleares y otros ogros que, nos dice, quieren atacarnos y destruirnos.
A lo largo del proceso, el principio básico persiste. El poder no se debe exponer a la luz del día. Edward Snowden se ha convertido en el criminal más buscado por no entender esta máxima esencial.

En suma, debe haber completa transparencia para la población pero ninguna para los poderes que deben defenderse de ese espantoso enemigo interno.



* Noam Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en Cambridge.

Un Rey que no jura su cargo

José M. Castillo S.
www.religiondigital.com/140614

En vísperas de la proclamación de Felipe VI como rey de España, se anda diciendo que el nuevo monarca seguramente no va a jurar, ante un crucifijo y una Biblia, el cargo de jefe del estado que asumirá en breve. En caso de no jurar, sino de limitarse a prometer fidelidad a la Constitución, ¿hace bien o hace mal?

Por supuesto, si Felipe VI no hace un juramento (invocar a Dios), sino una promesa (dar su palabra), hace lo que tiene que hacer, si es que este asunto se contempla desde el punto de vista constitucional. Si la Constitución es aconfesional, la toma de posesión del jefe del estado debe serlo también. Pero, ¿y si esta situación se analiza a fondo desde el punto de vista religioso? Si sociológicamente España sigue siendo un país religiosamente cristiano (y católico), ¿no sería lo más coherente que este nuevo rey haga, al ser coronado como tal, lo mismo que han hecho, en la larga historia de la monarquía, todos los reyes que en España hemos tenido?

La respuesta ahora tiene que ser más tajante que si la cosa se mira solamente desde una consideración meramente política, jurídica, civil o laica. Quiero decir, si pensamos en este asunto desde la fe cristiana, es decir, desde el Evangelio, entonces es cuando hay que oponerse con firmeza a que el rey (o cualquier otro ciudadano, que se considere cristiano) haga un juramento.

Por una razón tan clara como sencilla: el Evangelio prohíbe jurar. Lo dijo Jesús de forma terminante: “Yo os digo que no juréis en absoluto: no por el cielo... No por la tierra... Tampoco por vuestra cabeza... A vosotros os basta decir sí o no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno” (Mt 5, 33-37). Por eso tenía toda la razón del mundo Soren Kierkegaard cuando advirtió que no tiene razón alguna hacer un juramento poniendo la mano sobre un libro (la Biblia) que prohíbe jurar.

Y sin embargo, los juramentos se encuentran entre todos los pueblos y en todas las culturas. ¿Por que? Porque son un símbolo primario de la religión. Dado lo que es la condición humana, y supuesto que los humanos (con demasiada frecuencia) anteponemos nuestros intereses o conveniencias a la realidad de lo que es “lo verdadero”, también con demasiada frecuencia los humanos nos comportamos como unos perfectos embusteros. De ahí que nuestra palabra, tantas y tantas veces, no merece crédito alguno.

Por eso, desde que en este mundo hay religión, ni los contratos, ni los tratados, ni la administración de justicia funciona sin un juramento. Así, el juramento es el lugar donde claramente se encuentran la religión, la moralidad y la ley. Y esto se hace con una finalidad evidente: para que un poder superior y absoluto le dé a nuestra palabra humana el poder y la credibilidad que ella por sí misma, y por sí sola, no tiene. De ahí, la necesidad que tienen de la religión sobre todo los más embusteros.

Y me permito acabar esta breve reflexión con una última sugerencia. La postura tajante del Evangelio contra los juramentos es, en el fondo, una postura tajante contra la religión. O, si se prefiere, es una de las pruebas más claras de que, efectivamente, el Evangelio no es un “libro de religión”, sino un “proyecto de vida”. Cuando Jesús dijo “a vosotros os basta decir sí o no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno” (Mt 5, 37), en última instancia, lo que Jesús estaba afirmando era la condición laica del Evangelio.

Jesús nos estaba diciendo a todos los seres humanos: tenéis que ser tan profundamente humanos, tan auténticos, tan cabales, tan sinceros, tan honrados, que quien se vea en la necesidad de echar mano de los dioses para marrarlos a nuestras palabras (tantas veces interesadas y falsas), ése está diciendo (sin darse cuenta de lo que dice), no solamente que es un mentiroso, y por eso pone a Dios por testigo de su credibilidad, sino que además hace eso porque en su vida actúa como motor el Maligno.

Porque eso, y no otra cosa, es lo que hace Satanás: utilizar a Dios para que me dé la credibilidad que yo no merezco. Cuando la religión se utiliza para esto, como se utiliza para hacer carrera, para mandar sobre los débiles, para defender intereses o conveniencias, en definitiva, para disfrazar nuestras contradicciones y hasta nuestras maldades, semejante religión no es cosa de Dios. Es cosa muy oscura, que viene del Maligno.