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Sueños patagónicos

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Durante su corta visita a Israel el Papa Francisco depositó unas flores sobre la tumba de Theodor Herzl. No fue un gesto habitual. Los jefes de Estado extranjeros están obligados a visitar Yad Vashem, como hizo el Papa, pero no la tumba de Herzl. No es como la Tumba del Soldado Desconocido de París.

Entonces, ¿por qué la tumba de Herzl? Obviamente, ese gesto tenía como objeto subrayar la naturaleza sionista del Estado. Herzl fue el fundador del sionismo político moderno. Se le denomina oficialmente "el Visionario del Estado". La suya es la única foto que adorna la cámara de plenos de la Kneset. Si tuviéramos santos se llamaría San Teodoro.

Probablemente Francisco no le dio mayor importancia a ese gesto. Si es así, es una lástima. El Papa argentino podría haber encontrado muy interesante la figura de ese pintoresco periodista y dramaturgo vienés. Porque si Herzl se hubiera salido con la suya, Francisco habría sido recibido por el presidente Peres y por el primer ministro Netanyahu en castellano. Habría honrado la tumba de Herzl en el Estado judío en algún lugar al sur de Buenos Aires.

Si Francisco nunca ha oído hablar de este episodio, no es el único. La inmensa mayoría de los israelíes tampoco lo ha hecho. No se enseña en las escuelas israelíes. Se oculta de forma un tanto vergonzante.

Los israelíes saben sobre "Uganda". Poco antes de su muerte prematura, Herzl fue invitado por el gobierno británico para poner en práctica sus ideas en una parte del África Oriental Británica (en realidad se trataba de las tierras altas de Kenia, una meseta con un clima suave que más tarde se convirtió en territorio de Kenia.)

Para entonces Herzl había perdido la esperanza de obtener Palestina del sultán turco. El proyecto de Kenia, que podía ejecutarse inmediatamente, lo atrajo a él y a su principal valedor, Max Nordau, quien le aconsejó que lo aceptara al menos provisionalmente, como una especie de "asilo nocturno”.
Pero los sionistas rusos, el baluarte del movimiento, se rebelaron. Palestina o nada. Herzl fue desbordado por sus propios admiradores y murió poco después con el corazón destrozado, según se dijo.

Este episodio es bien conocido. Mucho se ha escrito sobre él. Algunos dicen que si durante la década de 1930 hubiera existido en África una Comunidad judía muchos judíos europeos podrían haberse salvado de los nazis.

Pero el capítulo argentino ha sido borrado. No encajaba con la imagen del Visionario del Estado que cuelga en las paredes.

La larga senda de Herzl hacia el sionismo comenzó cuando, siendo un estudiante judío de origen húngaro residente en Viena, se dio de bruces con el antisemitismo. Su mente lógica halló la respuesta. Como era dramaturgo, describió la escena: todos los judíos austríacos, excepto él mismo, marcharían de forma ordenada a la Catedral y se convertirían en masa al catolicismo. El Papa se habría entusiasmado.

Sin embargo, Herzl pronto comprendió que ni los judíos aceptarían el bautismo ("Los judíos le temen al agua", bromeó en cierta ocasión Heinrich Heine) ni los Goyim nacionalistas soñarían siquiera con aceptarlos en sus filas. ¿Cómo podrían hacerlo? Los judíos estaban en todas partes, dispersos en multitud de países diferentes, así que ¿cómo podrían adherirse sinceramente a ningún movimiento nacional?

Ahí es cuando Herzl tuvo su visión histórica: si los judíos no podían adherirse a ninguno de los movimientos nacionales que brotaban como champiñones por toda Europa, ¿por qué no habrían de constituirse ellos mismos en una vieja-nueva nación independiente?

Para Herzl esa era una idea sobria, racional. No había ningún Dios involucrado, ni Sagradas Escrituras, ni tonterías románticas. Palestina no entró en su plan. Tampoco sentía el más mínimo interés por las fantasías religiosas de los cristianos sionistas de Gran Bretaña y EEUU del tipo de Alfred Balfour.

El proyecto de Herzl fue completado íntegramente hasta el más mínimo detalle y plasmado por escrito en el folleto que se convirtió en la Biblia Sionista, Der Judenstaat, incluso antes de que Herzl comenzara a pensar seriamente en el lugar donde debía ser implementado. El panfleto inició su andadura como un discurso que pronunció ante el "consejo de familia" de los Rothschild, los judíos más ricos del mundo. Herzl confiaba en que financiarían su proyecto.

El texto está inmortalizado en sus Diarios, un documento muy bien escrito que ocupa varios tomos. En la página 149 del primer tomo de la edición original en alemán, tras explicar sus planes, comenta que "les puedo decir todo sobre la ‘Tierra prometida’ excepto su ubicación". Esa cuestión quedará en manos de una conferencia de destacados geógrafos judíos que decidirán dónde se instalará el Estado judío tras examinar todas las características geológicas, climáticas, "en definitiva, las circunstancias naturales, teniendo en cuenta las investigaciones más modernas". Se trata de una decisión de carácter "puramente científico".

Al final, cuando el panfleto salió a la luz con el título de Der Judenstaat, el asunto de la ubicación quedó prácticamente ignorado. A esa cuestión se le consagraba menos de una página bajo el expresivo título de "¿Palestina o Argentina?". Claramente, Herzl prefería Argentina. La razón de ello también se ha olvidado.

Una generación antes de Herzl Argentina consistía principalmente en el territorio situado al norte del país, alrededor de Buenos Aires. El gran sur, denominado Patagonia, estaba casi vacío.

En aquel momento Argentina inició una campaña de conquista que hoy en día muchos consideran genocida. La población indígena precolombina, incluida una tribu de "gigantes" (dos metros de altura), fue exterminada o expulsada. A eso se lo llamó, casi en términos sionistas, "la campaña del desierto".

Campañas genocidas de ese tipo eran bastante habituales en aquella época. Los EEUU hicieron la suya contra los "pieles rojas". Los alemanes perpetraron genocidio en la actual Namibia y el asesino de masas fue agasajado en la Alemania del Kaiser como un héroe nacional. El rey de los belgas hizo algo similar en el Congo.

Lo que Herzl vio con el ojo de su mente era un enorme nuevo país más o menos vacío aguardando a convertirse en un Estado judío. Pensó que el gobierno argentino entregaría el territorio a cambio de dinero. La población local restante podría ser expulsada o inducida a trasladarse a otro lugar, pero "sólo después de que hubieran exterminado a todos los animales salvajes".

(Los propagandistas anti-israelíes utilizan esta frase como si estuviera dirigida a los palestinos. Eso es completamente falso. Herzl jamás habría podido haber escrito eso sobre Palestina mientras el califa musulmán fuera el soberano del país.)

La Patagonia es una región muy pintoresca, con muchos paisajes diferentes, desde las costas de los océanos Atlántico y Pacífico hasta las increíblemente hermosas montañas cubiertas de hielo de los Andes. El clima es generalmente fresco, incluso frío. La ciudad más austral del mundo está situada en su extremo sur.

El enfoque racional de Herzl quedó rápidamente engullido por el carácter irracional de su movimiento, una mezcla de fantasías religiosas y de romanticismo de Europa del Este. El plan para reubicar a los judíos en un entorno seguro se transformó en un movimiento mesiánico. Esto ya les había sucedido a los judíos antes y siempre terminó en desastre.

Herzl detestaba Palestina. Pero sobre todo detestaba Jerusalén.

Cosa curiosa tratándose del profeta del sionismo: siempre se negó a visitar Palestina. Recorrió de cabo a rabo toda Europa, desde Londres hasta San Petersburgo, desde Estambul hasta Roma, para reunirse con los grandes del mundo, pero no puso el pie en Jaffa hasta que fue prácticamente obligado a hacerlo por el Kaiser alemán.

Guillermo II, un tipo romántico y bastante inestable, insistió en reunirse con el líder de los judíos en una tienda de campaña cerca de las puertas de Jerusalén. Fue en noviembre, el mes más cálido en este país, pero Herzl sufrió terriblemente por el calor, sobre todo porque nunca se quitaba su pesado traje europeo. El Kaiser, un antisemita nato, escuchó cortésmente y luego comentó: "Es una buena idea, pero imposible de realizar con judíos".

Herzl huyó de la ciudad y del país lo más rápido que pudo. La Ciudad Santa, por la que sus sucesores están hoy dispuestos a derramar mucha sangre, le pareció fea y sucia. Se escapó a Jaffa y allí se subió en mitad de la noche al primer barco que zarpaba rumbo a Alejandría. Decía que había oído rumores sobre un complot para matarlo.

Todo esto podría haber sido alimento para las reflexiones del Papa si se hubiera centrado en el pasado. Pero Francisco vive en el presente y abrió sus brazos a los vivos, especialmente a los palestinos.

En lugar de entrar en el país a través de Israel, como todos los demás, le tomó prestado un helicóptero al rey Abdallah II y voló directamente desde Amman a Belén. Eso fue una especie de reconocimiento del Estado palestino. En su camino de vuelta desde Belén hasta el helicóptero, de pronto solicitó parar, se acercó al muro de ocupación y posó sus manos sobre su feo cemento, como sus predecesores las habían posado en el Muro de las Lamentaciones. Su oración allí sólo podía escucharla Dios.

Desde ahí el Papa voló al aeropuerto de Ben-Gurion, como si acabara de llegar de Roma. Caminó sobre la alfombra roja flanqueado por Peres y Netanyahu (pues ninguno de los dos estaba dispuesto a cederle el honor al otro).

No sé de qué pudo haber hablado el Papa con esa pareja de superficiales, pero desde luego yo habría disfrutado de lo lindo escuchando una conversación entre los dos inteligentes argentinos, Francisco y Herzl.

Irak, 23 observaciones sobre la nueva guerra líquida de EEUU

www.rebelion.org/240614

1. El 20 de junio, en el medio de la matanza de los iraquíes, Israel recibió el primer cargamento de petróleo crudo enviado desde el Kurdistán iraquí. El Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) controla el norte del país, incluida la ciudad petrolífera de Kirkuk, cuyo oleoducto alcanza el puerto turco de Ceyhan. Es una demostración de la nueva situación política de la región y plantea muchas sospechas sobre lo que sucede en el escenario iraquí y los que dirigen la función.

EEUU se prepara para un nuevo asalto sobre el país, y, como siempre, la verdad —a la que suelen denominar Teoría de la conspiración— es la primera víctima de la guerra. Ya saben, ni Irak tenía las dichosas armas, ni Bin Laden estaba en Afganistán [Ver: Doce años de la OTAN en Afganistán: un fracaso histórico]

2. Dada la alta capacidad destructiva y el nivel de organización de unos 8.000 hombres de EIIL, llegados de las fronteras de Siria con Turquía —país miembro de la OTAN que les aloja y les arma—, y el alcance que está tomando su ofensiva, en presencia de 55.000 efectivos estadounidenses en el país y 300.000 soldados iraquíes entrenados por asesores occidentales, es conveniente que Barak Obama aclare, a estas alturas, si esta banda (y grupos parecidos) han formado parte o no de las redes stay-behind* americanas en Oriente Próximo.

Sorprende el parecido en la forma de actuar del núcleo de los “rebeldes” de Ucrania y de Irak-Siria. Quizás se deba a que sus entrenadores son los mismos: servicios de inteligencia occidentales, saudíes y turcos.

3. Tampoco es una coincidencia la actual escalada de violencia en Irak —gran proveedor de energía—, con el corte de gas por parte de Rusia a Ucrania, o que Vladimir Putin haya firmado un acuerdo de venta de gas a China por el valor de 400.000 millones de dólares. Obama ha enviado fuerzas militares a las proximidades de ambos escenarios, y mientras no se atreve a invadir a Rusia, sí que se prepara (con un plan para cambiar el mapa de la zona a medida de sus intereses y sin la autorización del Congreso) para un nuevo bombardeo al sufrido pueblo iraquí.
De hecho, la instalación de un régimen sectario en el Irak en 2003 y el haberle diseñado un ejército basado en unidades étnico-religiosas consiguieron su objetivo: mantener el caldo de cultivo de la tensión y división entre la población, la iraquización de la guerra, que le permite poder intervenir en cualquier momento, bajo cualquier pretexto. Que mandara al famoso John Negroponte como embajador en Irak (2005) para que formase a los Escuadrones de la Muerte —como lo hizo en América Latina—, iba en esta dirección.

4. Paradojas de la vida: Hace trece años EEUU derrocó a su viejo aliado, Saddam Hussein, intentando destruir el pueblo, el Estado y las infraestructuras iraquíes, con la ilusión de dominar aquella tierra de Oro Negro hasta la eternidad. Hoy pretende deshacerse de otro de “sus hombres”: Nuri Al Maliki —colocado en el poder por Bush en 2006—, y no por ser un criminal y un corrupto, sino por inepto e incapaz de instalar la paz de cementerio en un país que se niega a morir. Si no se va por las buenas, enviará a Hilary Clinton para que le pronuncie en su cara el “Fuimos, vimos y él murió” que cantó tras asesinar a Gadafi.

Conseguir que el parlamento iraquí desnacionalice la industria de hidrocarburos, será otro objetivo de Obama, ya que Maliki no se ha atrevido llevar el proyecto al Parlamento. La correspondiente protesta de los sindicatos terminó en detenciones y el asalto de los paramilitares a sus sedes.

5. Mientras se desvanece la ilusión de que Irak aumente su producción de petróleo de los 3 millones de barriles por día actuales a 12 millones en 2017, los especuladores hacen su agosto: han subido el precio del barril de 110 a 113 dólares (y puede llegar hasta 150), sin que haya habido perturbación en su suministro. Así, aumentará también el precio de los alimentos, los impuestos y el número de personas que dormirán con el estómago vacío.

6. Los estrategas del Pentágono han conseguido convertir lo que era considerado el principal conflicto de la zona, el árabe-israelí, primero en palestino-israelí, y ahora en el sunnita-chiita. Ésta ha sido la guinda de los éxitos de Tel Aviv, que ha visto cómo su protector americano ha puesto fin a cuatro de los estados árabe-musulmanes: Irak, Sudán, Libia y Siria.

7. En esta empresa de matarse entre los hermanos, hasta el ayatola iraquí, Alí Sistani, se ha metido. En vez de invitar a dialogar con los representantes sunitas, laicos, chiítas, árabes y kurdos de la sociedad descontenta iraquí, está incitando a una guerra religiosa, llamando a los chiítas a luchar no se sabe contra quién. En este mismo país, desde su fundación en 1934, el poderoso Partido Comunista había sido el espacio donde los activistas de todos los credos y etnias se daban la mano en una lucha de clases por la democracia política y económica.

8. Barak Obama intenta envolver a Irán en esta mortal trampa y convertirlo en carne de cañón de sus intereses. Y, de paso, regalar sus restos a Netanyahu. El presidente Rohani se prepara para caer en ella de cabeza: ha dicho que lo hará cuando los yihaditas sunníes ataquen los santuarios chiítas en Irak.

9. El avance de dichas fuerzas —apoyadas por Turquía y Arabia Saudí— coincide con la clausura, casi exitosa, de la primera ronda de las negociaciones nucleares irano-estadounidenses. ¡Hay que contener a Irán, aunque sea desde Siria e Irak!

10. Los maestros de historia ya señalaban a Irak como el segundo Vietnam del imperio estadounidense, donde se precipitó su debacle. El actual infierno de Mesopotamia, también es un gran clavo para el ataúd de Obama: el presidente que quiso ir al Pacífico a meter miedo en el cuerpo a la tierra de Mao, se vuelve a dejar utilizar por sus aliados débiles en Oriente Próximo. Caso omiso a la sabiduría de Albert Einstein: “La locura es hacer la misma cosa una y otra vez y esperar resultados diferentes”.

11. EEUU, que importa tan sólo el 3% de sus necesidades petrolíferas de Iraq, necesita controlar el suministro total de la región y el consumo de rivales como China, Japón o Europa, India para mantener su potencia hegemónica,

12. Ante el ruego de Maliki a Obama de “¡Por favor, bombardea las aldeas y ciudades de mi país!”, el presidente pone condiciones: impunidad para sus soldados. ¿Para que monten más Guantánamos y Abu Ghraib, violen y maten a mujeres y hombres iraquíes, entre otros servicios que prestan?
13. Los EIIL, tras asaltar bancos, ya tienen 425 millones de dólares y una gran cantidad de lingotes de oro para fundar su amplio estado medieval con tierras arrancadas de Siria e Irak, y desde allí atentar contra Jordania, Irán y los demás vecinos.

14. En pasado mes de febrero y antes de ser cesado, el director de la Agencia de Inteligencia de Defensa de EEUU, el general Michael Flynn advirtió ante el Congreso del intento de la toma de Irak y Siria por los yihadistas [Ver: ¿Por qué Obama no luchó en Irak contra Al Qaeda?].

15. Esta nueva guerra favorece a la economía de EEUU: destruye a los competidores, y convierte a los países de la zona en sus colonias económicas. Una nueva amenaza terrorista volverá a ser un negocio redondo de los vendedores de armas, artefactos de seguridad, etc. ¡Cuánto más bárbaros se comporten los “malos”, más beneficios recibirán “los salvadores de la humanidad”!

16. La incertidumbre que domina la Casa Saud, con el rey Abdalah enfermo y anciano, y una lucha por la sucesión en otro país proveedor de fuel, es otro motivo de dirigir las armas y las miradas hacia esta región.

17. Mientras se frustró el plan de la OTAN para construir el gaseoducto Turkmenistán-Afganistán-Pakistán (uno de los principales motivos de la ocupación del país de los afganos) , los turcomanos suministran su gas a China –por un tubo de 7000 kilómetros— y otro a Irán, habiendo acabado con los sueños centroasiáticos de EEUU y sus socios.

18. Ante la presión de EEUU, Bulgaria (consumidor total del gas ruso) y Serbia han suspendido los trabajos de construcción del gasoducto South Stream, proyecto ruso que iba a llevar a partir de 2015 unos 60 millones de metros cúbicos de gas al año a Europa y que iba a ser rival del Gasoducto Nabucco. Congelada también su puesta en marcha [Ver: Nabucco: Europa esclava], puede empezar a operar con el gas iraní.

19. Una vez integrado Irán en el mercado occidental, aumentaban las posibilidades de reavivar el proyecto Nabucco —que iba a ser trazado desde el Caspio hasta Europa, sorteando Rusia—. Sin embargo, el gas azerbaiyano no daba para tanto, por lo que el proyecto mimado por Washington —cuyo fin era reducir la dependencia de Europa al gas ruso— se congeló. Aunque Teherán normalice sus relaciones con Occidente, este gasoducto no dejará de ser político y, por lo tanto, estará a merced de los cambios constantes en el tablero de energía.

20. Se desmonta el proyecto del gasoducto South Pars (el campo iraní de gas, el más grande del mundo) que en sus 6.000 kilómetros iba a unir el Golfo Pérsico con el Mediterráneo pasando por Irak, Siria, y Líbano. Qatar, Arabia Saudí, Turquía e Israel respiran tranquilos [Ver: El "factor gas" en la crisis siria]

21. Todo ello, al servicio del estrangulamiento de la economía rusa primero, y china después, por Washington, cuyo objetivo es mantener su estatus como única superpotencia mundial.

22. La enemistad de EEUU hacia los rusos va en paralelo a la reintegración de Irán —la primera reserva mundial del gas— en la esfera del occidente. En septiembre, Teherán convocará a las grandes petroleras europeas y estadounidenses para poner en marcha las concesiones.

23. Ya ven, la era del post-islamismo —tan tratada después de las rebeliones “laicas” árabes— aún no ha llegado. Le queda mucha vida a la religión utilizada por los políticos.

En pocos días, un millón de niños, ancianos, enfermos, mutilados, desesperados ciudadanos iraquíes han huido de sus hogares hacia ninguna parte, en una tierra maldita por el petróleo.


[*Así se llamaban a las redes de espías nazis que operaban en distintos países y que fueron acogidas por la CIA tras la Segunda Guerra Mundial, sirviendo, así, a los intereses de EEUU].


Irak: la falsa guerra entre chiíes y suníes

Nazanin Armanian
www.publico.es/260614

Sólo durante los primeros cinco meses del año, alrededor de 3.500 ciudadanos iraquíes de a pie, de todos los credos, edades y condiciones, fueron asesinados en los atentados realizados por grupos de origen oscuro. A este dato hay que añadir la cifra de varios miles de personas ejecutadas en las últimas semanas por el misterioso grupo Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS, por sus siglas en inglés), al que la BBC, la emisora estatal británica, llama “combatiente” y no terrorista.

¿Qué ha pasado en Irak —este milenario crisol de etnias y religiones— para que sus ciudadanos, de repente, “hayan decidido” matarse entre sí en nombre de Alá, en vez de hablar con pasión, como lo hacían en los cafés de los años 50 y 60, del panarabismo y del socialismo, de un futuro de paz y desarrollo?

Desde entonces ha llovido mucho sobre este sufrido pueblo.

Fundado sobre las ruinas del Imperio Otomano tras la Primera Guerra Mundial, los británicos y franceses que crearon nuevos Estados —y a pesar de su promesa, se negaron a asignar también uno a los kurdos— excluyeron a los chiíes del poder por la negativa de sus ayatolás a ratificar la Constitución fundacional del 1924. El hecho de que una élite de árabes suníes monopolizara el poder en Irak y lo repartiera sólo entre las tribus afines obstaculizó el proceso de la formación de un Estado-Nación.

Otro golpe mortal le fue asestado con las agresiones militares encabezadas por EEUU, primero en 1991, al apoyar a los árabes chiíes y kurdos suníes, en perjuicio de los árabes suníes, y luego en 2003, con la instalación de una teocracia árabe-chií en el país. Era de cajón que un régimen de rasgos medievales, totalitario y sectario que, además, se corrompió con los petrodólares, en una sociedad de tradiciones semi laicas, desarrollada y con diferentes sectores étnico-religiosos, no iba a tener apoyo. Ni siquiera entre los chiíes que también están divididos por las clases sociales: miles de familias de Bagdad (nombre persa que significa “Regalo de dios”) carecen de agua potable y electricidad, mientras caminan sobre un mar de oro negro cuyas rentas acaban en el bolsillo de cuatro individuos.

Fidelidades tribales antes que religiosas

Más que mimar a los correligionarios, los dictadores que han dirigido Irak, desde la era de Ba’as hasta la actualidad, han tenido como base social a un pequeño segmento de la población, por los lazos familiares, tribales, clientelismo y el sistema de patronazgo, discriminando no sólo al resto de la población por su credo, etnia y clase social, sino también a la mayoría de personas con las que compartían la religión.

Así, Saddam Hussein, pensando en el lema de “uno para todos, todos para uno”, cuidó de los clanes árabe-suníes de Tikrit dándoles poder y privilegios en su organigrama político, esperando su fidelidad absoluta. Su mente limitada de déspota narcisista no podría imaginar que en el mercado del capitalismo, hasta el honor y la sangre se comercializan y el más leal, devoto, nacionalista o patriota puede venderle por mucho menos que los 25 millones de dólares de premio que EEUU había asignado por su captura (ver Saddam: verdugo, héroe, mártir). Este mismo sistema, el de recompensar la lealtad por encima de otros criterios, también se ha aplicado en Siria.

Aun así, la familia en el sentido corleoniano del término,  se presentaba como el único espacio seguro para un solitario y aterrorizado gobernante de esta clase.

Samuel Huntington se tiraría de los pelos

“Los musulmanes incivilizados se unirán contra el Occidente judeo-cristiano progresista”, ha sido una de las sentencias de la teoría del profesor estadounidense Samuel Huntington y que sigue sirviendo a los intereses bélicos de los cárteles de armas y de petróleo (ver Ni choque ni diálogo de civilizaciones). Oculta tanto la lucha de clases que discurre  en todos los países del mundo, como la alianza entre las oligarquías mundiales. Si no, ¿cómo explicaría la profunda amistad entre los jeques saudíes —unos fanáticos wahabíes— con los gobiernos  “cristianos” occidentales, contra los seguidores de Mahoma y de Jesús en Irak, Siria o Libia?

Un ciudadano iraquí primero es iraquí, luego árabe, kurdo o turcomano perteneciente a una tribu determinada, y en tercer lugar es suní, chií, ateo, izadi, etc. Por esta lógica, es un error considerar a los chiíes iraquíes como “la quinta columna de Irán”. Durante la larga guerra irano-iraquí (1980-1988) los soldados de ambos lados de mayoría chií no reparaban de matarse unos a otros. Allá donde dichas corrientes del Islam son minoría —como los suníes de Irán o los chiíes de Arabia Suadi, Kuwait, Indonesia, Egipto, Pakistán, etc.— luchan por conseguir derechos para ciudadanía, no se juegan la vida defendiendo un país extranjero (para más información sobre estas dos corrientes del Islam ver Diferencias entre el chiísmo y el sunismo).

Los desclasados: bomba de relojería

En los países musulmanes, todos capitalistas y dirigidos por la derecha secular o religiosa, el conflicto inter-clase convive con la lucha de millones de personas desclasadas —fruto de un capitalismo fallido que ha sido más comprador que industrial—  por encontrar un lugar en la comunidad. Protegidas por unos fuertes lazos sociales y familiares precapitalistas, esta peligrosa masa deforme, el lumpemproletariado, se deja moldear por quienes pueden ostentar el poder. No les costará cambiar de chaqueta, de bando, de credo y de convicciones o matar y torturar  a otros, con tal de mostrar sus méritos a los pequeños y grandes líderes (Führer), también productos de estas circunstancias anómalas.

Los dos millones de hombres iraquíes que deberían estar construyendo su país y ahora se han apuntado para ir a Yihad contra el ISIS forman parte de este desolador panorama social (ver Los marxistas y los islamismos, desde la experiencia de Irán).

Es así como el Ejército de al-Mahdi de Muqtada al-Sadr se ha enfrentado con el Gobierno chií o contra los ocupantes, a veces incluso uniéndose con las milicias del clérigo suní Ahmed Kubeisi. El poder y el dinero —que no la religión— también son los factores que explican la matanza de los suníes del Jabhat al-Nusra por los suníes del ISIS.

Los Sunshis

Millones de hombres y mujeres suníes y chiíes han unido sus vidas en matrimonio, innovando el concepto Sunshi: ya sabíamos que el amor está por encima de la fe, pero pocos saben que el islamismo político fue promovido en la Guerra Fría (ver Islam político: empujando la historia hacia atrás) y que hasta entonces, al igual que los fieles de otros credos, los musulmanes practicaban aquellas normas religiosas que les hacían felices en este mismo mundo y si cometían algún pecado, contaban con un dios misericordioso. Que unos hombres se autoproclamasen representantes de Dios en la tierra y convirtieran los pecados en delitos de duros castigos (relaciones extramatrimoniales, la homosexualidad o el escalofriante caso de la mujer sudanesa condenada a muerte por apostasía) era y aún es inaudito, increíble.

En Irak no es extraño encontrar comunidades de chiíes dirigidas por un suní y viceversa. Los matrimonios entre personas de distintas creencias son millones en Oriente Próximo sobre todo en el Golfo Pérsico, en las “zonas mixtas”, como  las ciudades fronteras entre dos nacionalidades. De hecho, Abd al-Karim Qasim, el primer presidente después de la revolución de 1958, era fruto de un matrimonio chií-suní, también lo fue Benazir Bhutto, hija de madre chií iraní y padre suní paquistaní, Zulfiqar Ali Bhutto, ex primer ministro del país.

¿Fin del poder chií en Irak?

Israel y Arabia Saudí, que llevan años pidiendo a Washington que bombardee Irán, no le han perdonado que su protector instalara en Irak un Gobierno chií, ampliando la influencia de Teherán en un país árabe. Ahora parece que sus intentos de poner fin al primer estado chií en Irak estén dando sus frutos. La Casa Blanca ha organizando un golpe de Estado “blando” para apartar a Nuri Al Maliki.

Irán se enfrenta ahora a dos problemas importantes en su política exterior: mientras vigila los acontecimientos de Siria, está viendo cómo el país que hacía de tapón —Irak— se ha vuelto en llamas alcanzando sus propias fronteras.

Al principio Teherán, consciente de la ineptitud de Maliki, no se opondría a su cese siempre y cuando las tropas americanas no vuelvan a patrullar las calles de Irak.

Ahora, la pelota está en el tejado de Obama:

1. O se rinde ante la presión republicana-israelí-saudí, apartando a los chiíes del poder en Irak y también en Siria (el Pentágono ha creado un espacio único, al igual que con Af-Pak, en Asia Central), para luego y en nombre de la paz, bombardear Irak. Esta sería una declaración de guerra a Teherán (ver Alauismo, Geopolítica de una religión).

2. O colabora con Irán y Rusia, buscando una salida política consensuada con las potencias regionales (¡el pueblo iraquí seguirá sin voz ni voto!) y así dar espalda al aquel eje anti iraní. Opción poco probable, a pesar de sus consecuencias.

EEUU impide la creación de un Estado kurdo

Nazanín Armanian
www.publico.es/300614

Esta vez tampoco podrá ser. A pesar de la euforia desatada entre los kurdos iraquíes por la conquista de varias ciudades del norte del país, entre ellos Mosul y la petrolífera Kirkuk, que permite duplicar su dominio geográfico y su población, John Kerry rechazó la petición del presidente del Gobierno Regional del Kurdistán (GRK), Massoud Barezani, de reconocer un Estado kurdo independiente. Los hechos suceden en el 68 aniversario del derrocamiento de la efímera República de Kurdistán de Irán dirigido por el socialista Gazi Mohammad, por el ejército del Sha bendecido por EEUU.

Esta es la triste historia de millones de integrantes de una milenaria cultura atrapados entre varios Estados poderosos, quienes no han parado de aplicar el kurdicidio en todas sus dimensiones: étnica, lingüística, religiosa, histórica, humana. Y aún a pesar de tanto sufrimiento, de batallas sin ganar, mantienen, no la esperanza, sino el espejismo de que en las circunstancias actuales de un mundo dirigido por bancos y empresas de armas y de petróleo, en un Oriente Próximo, a la deriva, con dirigentes  serviles a los intereses ajenos, un EEUU, al que llaman la cuna de la democracia (que niega un Estado para los palestinos), respetará la voluntad de los kurdos y les asignará un escaño en la ONU. ¡Cuánta ingenuidad en un mundo de realpolitik!

El dilema de Obama

Barak Obama sigue resistiendo, sin mucho éxito,  a la presión (y trampas) de los republicanos, israelíes y saudíes que pretenden que EEUU mantenga una gran presencia militar en Oriente Próximo apuntando a Irán y Rusia; no oculta que su objetivo principal ha sido contener a China y no implicarse en minúsculas peleas vecinales en esta zona. 

Aún no había podido organizar la permanencia de las tropas en Afganistán, atender la crisis Siria y Ucrania, y firmar el acuerdo nuclear con Irán, cuando “de repente” se le presenta un nuevo desafío: recoger los destrozos producidos por unos cuantos hombres despiadados al apuntalado Gobierno iraquí. Como guinda, le informan de que unas personas llamadas “kurdos” le pidan permiso para declarar un Estado independiente sobre los restos del país que invadieron las tropas de su Ejército. Su repuesta ha sido un rotundo NO, por las siguientes razones:

1 – Para defender un Estado Kurdo de sus enemigos regionales, debe estacionar tropas en la región. Y hoy ni se lo plantea.

Los árabes no olvidan que  los caudillos kurdos, desde un nacionalismo clasista, miope e insolidario fueron cómplices necesarios de la agresión de EEUU a Irak en 2003 que dejó decenas de miles de muertos (ver: iraqbodycount.org), luego cerraron sus ojos ante la muerte de millón y medio de niños y adultos árabes durante 12 años de bloqueo económico genocida y miraron hacia otro lado cuando salió el escándalo de Abu Ghraib o los vuelos de la CIA que transportaban personas secuestradas a los agujeros negros  de la democracias capitalista.

2- Un Kurdistán separado no solo significaría la tutela total de Irán sobre la región petrolera del sur chií, sino regalarle un acceso terrestre directo a la zona chií de Arabia Saudí. Por lo que Riad tampoco defiende un Irak desintegrado.

3 – Un Irak fragmentado enfrentará directamente a Irán y Arabia Saudí, hundirá la producción de petróleo de los tres países, y con ello a los mercados de petróleo, obligando a Obama a enviar tropas al Golfo Pérsico.

4 – Empujaría a Irán a una carrera armamentística, y fortalecería sus lazos con Rusia y China.

5 – El cambio de mapa de Irak y de Siria, o simplemente el cambio de sus  mandatarios de chiíes a suníes ─que es lo que piden Israel y Arabia─, pondría fin a las negociaciones nucleares que se están desarrollando con Irán, consolidando los  sectores belicistas en los gobiernos de ambos países.

6 – No quiere dar la impresión de que Irak se ha desintegrado como consecuencia de la invasión.

7 – Prefiere retocar y mejorar la actual fórmula para Irak: un presidente suní kurdo, un primer ministro chií árabe, y un presidente del parlamento suní (algo parecido al Líbano). Lo que no se comprende es cómo pide la cooperación de Irán para un gobierno iraquí inclusivo, sabiendo que en la República Islámica los suníes, judíos, cristianos, ateos, kurdos, baluches, mujeres, entre otros sectores, están excluidos del poder. ¿O quizás pretende involucrar a Irán en una larga guerra de desgaste?

8 – No ve un movimiento nacional kurdo unido. El tribalismo de sus dirigentes, sobre todo el iraquí y el de Turquía lo han obstaculizado. El Partido Democrático de Kurdistán de Irak (PDK) es un partido de derechas, conservador,  pro-occidental, casi propiedad de la familia Barezani. Mientras el PKK, de izquierda marxista, representa a las clases medias y al campesinado pobre. Difícilmente podrán alcanzar acuerdos aunque sean tácticos.

9 – La desunión no solo reina entre los partidos kurdos de Irak, Siria, Turquía e Irán, sino también entre las formaciones de un mismo país: siguen abiertas las heridas de la última guerra civil en 1994, entre el PDK, del clan de Massoud Barezani (presidente del GRK) y la Unión Patriótica de Kurdistán (UPK) el de Jalal Talebani (presidente de Irak). Por lo que EEUU desconfía de su capacidad de administrar un Estado en una zona tan compleja: ni siquiera han podido formar un nuevo Gobierno tras las elecciones parlamentarias del pasado septiembre por las peleas entre dos codiciados ministerios, el de los recursos naturales y el de Interior.

10 – No hay que ir a Kurdistán para saber que allí no hay democracia sino un corrupto clientelismo tribal adornado con libertades políticas. En el mismo Washington, Barezani ha impedido que la Oficina de Kurdistán sea dirigida por alguien que no sea de su familia. Por lo que lleva meses sin representante.

11 – Massoud Barezani ni siquiera respeta las formas de la democracia formal. A pesar de agotar los dos mandatos constitucionales, se niega a apartarse del poder porque, según sus seguidores, “es insustituible y el pueblo le quiere”. ¿Qué continuidad tendría un Estado kurdo vinculado a una persona que es mortal como todos? Sólo un sistema estéril y opresor es incapaz de producir talentos y renovarse.

De modo que de los tres principales requisitos para fundar un Estado, los kurdos cumplen sólo dos, a saber:
Viabilidad económica: la conquista de Kirkuk posibilita la atención a las necesidades primarias de la población y en un nivel digno.

Capacidad de mantener su propia seguridad: los peshmargas, entrenados por Israel y EEUU, ya son un ejército de profesionales con moral y  motivación, que lucharían para proteger a lo que sería el embrión de un gran Estado.

Por otro lado, les falla “un proyecto de estado, sostenible y duradero en el tiempo”, por razones antes explicadas.

No es un secreto que Washington carece de una política propia respecto a los kurdos, y sus posiciones varían según la posición de los Estados de la región donde habitan. En caso de Turquía, un socio de la OTAN, Washington ha incluido a la izquierdista PKK en su lista de organizaciones terroristas; tampoco apoyó a los kurdos de Irak cuando fueron gaseados por Saddam Husein, todavía amigo en 1988.

Así que, la soberanía kurda no está en la agenda de la Casa Blanca.
¿Qué dicen los países vecinos?
Turquía: de negar la existencia de los 20 millones de kurdos de su país, sus autoridades han pasado a asimilar la presencia kurda en los órganos del poder en Turquía (ver: Baile de Turquía con el PKK: ¿Estrategia o táctica?), y a defender con la boca pequeña la independencia del GRK. Turquía ha invertido grandes cantidades de dinero y, a espaldas de Bagdad y a pesar del enfado de EEUU, sigue firmando contratos comerciales con el GRK directamente. La integración de Kirkuk en el dominio kurdo abre la posibilidad a Ankara de diversificar sus fuentes de energía, hoy muy dependiente de Rusia e Irán, y de paso consolidar lazos con la población turcomana y aumentar su influencia en el futurible país kurdo.

Erdogan juega a dos bandas: apoya a los yihadistas ─de hecho les ha cobijado en la frontera común con Siria (ver: Carta kurda en la partida siria)─, y también al GRK. Dentro de dos meses necesitará el voto de los kurdos para convertirse en el primer presidente elegido por sufragio directo del país. Para ello, debe amnistiar a los presos del PKK. Pero, ¿será capaz de hacerlo? Un pequeño estado kurdo en el norte de Irak, necesitaría el reconocimiento de Turquía, ese socio de la OTAN.

Israel: “EEUU debe lanzar un gran ataque para mantener la unidad de Irak o permitir su división en líneas religioso-étnicas”. Así han enfocado los israelíes el tema del Estado Kurdo con Washington, poniéndole entre la espada y la pared.

En la aplicación de la estrategia de “alianzas periféricas” de Ben-Gurión ─que propone desarrollar uniones con países y pueblos no árabes y/o no musulmanes de Oriente Próximo y África─, el Gobierno israelí ha establecido fuertes vínculos con los kurdos: durante sus levantamientos contra los gobiernos iraquíes de los años 1965-1975,  enviándoles instructores y armas, por ejemplo. Luego las actividades culturales de unos 200.000 kurdos judíos iraquíes y decenas de asociaciones kurdo-israelís, han consolidado estas relaciones, no siempre inocentes.

La autonomía kurda iraquí es hoy una base de espionaje israelí en las fronteras de Irán, de Siria y de Bagdad. Una vez independiente, Israel podrá usarlo como plataforma de ataque a Irán, en sustitución de Azerbaiyán ─otro vecino de Irán, de gobierno y mayoría de población chií, aunque socio de la OTAN e Israel─. Busca la complicidad de Turquía  y repartir la zona de influencia entre ambos. Desde el 1991, el Mossad cuenta con una oficina en Erbil, capital de Kurdistán, entrena a los peshmargas e instruye a los servicios de inteligencia kurda. En julio de 2007, Human Rights Watch detallaba las torturas y los malos tratos en las prisiones administradas por los kurdos.

Los líderes kurdos son conscientes de que una relación abierta con Israel les cierra las puertas de los países musulmanes y de su gran mercado. No se privan de los mismos que reciben de los judíos, donde por arte de magia, encontraron en la leyenda del Rey Salomón raíces comunes entre ambos pueblos, desmontando la tesis del origen medo de los kurdos que les ubicaba en el grupo ario de los pueblos junto a los persas.

Rusia: a Moscú no le interesa un Kurdistán bajo el dominio total de Israel, ni más tensión en Irak. Cuando fue URSS, éste país fue el primero que en 1923 otorgó pleno derecho a los kurdos para desarrollar su cultura y realizar importantes investigaciones sobre sus orígenes, lenguas y religiones, y una autonomía administrativa que se llamó el “Kurdistán rojo”. Moscú también apoyó la Republica kurda de Irán de 1946 y, un año después, otorgó asilo al Mulla Mustafá Barezani, el padre de Massoud.

A Bagdad no le gustaron los acuerdos petrolíferos de  Lukoil  y Gazprom con el GRK, ni a éste la venta de armas y aviones rusos a Bagdad.

Con este panorama, en el mejor de los casos los kurdos mantendrán su estatus actual: un Estado semi independiente conseguido sin enfrentamientos con otros centros del poder como Bagdad o Teherán. Sin embargo, los kurdos pagarán un precio muy alto por apoderarse de Kirkuk: la seguridad y la paz de las que tanto gozaban hasta entonces.

Mar para Bolivia: una solución del siglo XXI para un problema del siglo XIX

www.rebelion.org/280614

"Nos conviene" por Alvaro Ramis

Nuestra relación con Bolivia pone en colisión dos puntos de vista. El primero, al que adhiero, considera que Chile tiene una obligación de justicia, por la que debe restituir la calidad marítima a Bolivia. Nuestro país realizó un expolio salvaje durante la guerra del salitre que va mucho más allá de la usurpación territorial. Las consecuencias de 1879 se extienden, en la historia boliviana, hasta hoy, originando un daño multidimensional que no somos capaces de captar sin visitar el país altiplánico y estudiar detalladamente su historia política y económica. Desde esa perspectiva, la demanda en La Haya debe ser atendida y Chile está obligado a acatarla.

El otro enfoque se basa en la legitimidad del “derecho de conquista”, por el cual los territorios asimilados constituyen un patrimonio irrenunciable, herencia de la sangre derramada. Esta argumentación se puede desplegar de forma brutal, chovinista, racista y discriminatoria. Pero también puede adquirir formas sutiles, civilizadas y racionales. “No hay nada que discutir”, es el axioma que pone candado a toda reclamación boliviana.

Con oídos sordos y la mirada perdida en el horizonte, Chile asume que con Bolivia la mejor relación es no tener relación. Dice atender así a nuestra conveniencia. ¿Por qué ser generosos? Especialmente si este mundo se muestra como un campo de batalla. El hombre es un lobo para el hombre, decía Hobbes. Y el que no lo entienda, que salga a la calle y lo entenderá.

Los reclamos de justicia no sólo chocan con el chovinismo y el racismo que corroe sin distinción de clase. También se estrellan ante el muro de la conveniencia, del pragmatismo, del autointerés colectivo. Y ante ese bastión es difícil oponer argumentaciones morales. Es necesario cambiar la discusión.

Chile y Bolivia están condenados por geografía e historia a vivir juntos y entenderse. Su forzada convivencia puede ser provechosa, o seguir siendo un dilema que cause constantes desgastes económicos y políticos. Chile sufre el costo de este conflicto secular como un enorme daño reputacional. El estigma de “mal vecino”, “usurpador”, “problemático”, “sordo y prepotente” tiene un precio, que los propagandistas del “derecho de conquista” nunca calculan.

Pero las mismas dinámicas de la globalización exigen ponderar este aspecto. Hoy los gobiernos intentan potenciar la “marca país”, entendida como el valor de su reputación. Calculan el valor simbólico de sus productos -turismo, selecciones deportivas, artistas, servicios públicos- y obtienen un dato que refleja cuantitativamente sus cualidades diferenciadoras. Aborrezco la noción de “marca país”. Mercantiliza a los pueblos, las identidades y las culturas. Pero me llama la atención que los mismos que la promueven, nunca caen en la cuenta de que la mejor manera de potenciar la “marca Chile” sería resolver creativamente un conflicto que nos coloca contra las cuerdas en los foros internacionales. Si nos importa el prestigio y el “capital confianza”, las agencias creadoras de imagen, ya deberían proponer una salida al principal flanco débil de nuestra marca.

Kant decía que “el establecimiento de un Estado siempre tiene solución, incluso cuando se trate de un pueblo de demonios, basta que estos posean entendimiento”. Lo racional, lo lógico, es darse normas de convivencia, que sin despreciar las “tendencias egoístas”, las reoriente hacia el máximo beneficio. Chile podría torcer el rumbo del conflicto, tener audacia y ofrecerle a Bolivia una propuesta que sea imposible de rechazar.

Ser generoso y cambiar el juego de suma cero en el que hemos caído. Si lo hace, The Economist nos declararía “país del año”, tal como lo hizo con Uruguay luego de la ley sobre el consumo de marihuana. Ofrecer a Bolivia una solución definitiva sería una medida igualmente inteligente. No sólo resolvería una disputa cara e inútil. También nos posicionaría como uno de los pocos países que ofrecen soluciones del siglo XXI a los problemas del siglo XIX.

"Relaciones con Bolivia" por José Aldunate S.J

 Frente a la aspiración boliviana de una salida soberana al mar, podemos oponer razones válidas fundadas en el tratado de 1904. Podemos aun sentar nuestra posición por la fuerza. Pero, ¿nos bastará todo esto para que quedemos satisfechos y tranquilos? Alguno pensará tal vez blandir en esta ocasión nuestro desgraciado lema “Por la razón o la fuerza”. Ojalá que un día reneguemos de él.

Ciertamente no basta tener la razón, ni la fuerza. Hay otros valores que crecientemente se aprecian en el mundo de hoy. Está la apreciación ética, la amistad, la simpatía. Prácticamente todos nuestros países hermanos de Sudamérica apoyan la postulación boliviana. Podemos aparecer como prepotentes y autosuficientes. La generosidad no es solamente una virtud para el individuo, lo es también para una nación. Nuestro ingrediente cristiano nos impulsa en esta dirección. Chile debe dejar en el pasado su visión corta de pueblo isleño. Vive en un continente -o en un subcontinente- destinado a convivir, a colaborar, a crear en conjunto un organismo integrante de un mundo globalizado.

¡Tantos desafíos surgen ante este llamado a integrarnos! Podemos tener la capacidad de integrar el problema boliviano a esta visión, y discernirla a la luz de esta totalidad. Ciertamente en esta perspectiva no basta tener la razón y la fuerza. Nuestra situación actual con Bolivia es de tensión, no de amistad. A esta tensión contribuye aún más el recurso impuesto por Bolivia ante el Tribunal de La Haya. El recurso de Bolivia en el Tribunal de La Haya no es comparable con el que formuló Perú. La iniciativa peruana se justificaba por el hecho que Chile no consintió en dialogar sobre su diferendo, como Perú se lo había pedido. Ahora, en cambio, ya estaban dialogando Chile y Bolivia. Bolivia dice que interrumpió el diálogo porque sentía que éste se había vuelto engañoso y no conducía a nada. Los ex presidentes chilenos han aconsejado al gobierno actual que no reconozca autoridad al Tribunal de La Haya para intervenir en este litigio.

Yo creo que el camino verdaderamente constructivo para buscar una solución sería reanudar el diálogo, ofreciendo la garantía de un diálogo serio. Se le podría pedir a Bolivia que suspenda su recurso ante La Haya. En todo caso, que se “encapsule” el litigio si no se puede suspender. Un encapsulamiento que no se hizo por torpeza de los cancilleres chilenos en el caso del recurso peruano a La Haya. Lo importante es que continuemos abiertos y dialogando todo lo posible en búsqueda de un acuerdo viable.

No puedo dar un consejo autorizado: mi opinión es personal, pero está ciertamente influida por una visión cristiana del mundo y un patriotismo que quiere ver a Chile integrado a una América Latina y a un mundo ecuménico. La solución se trataría fundamentalmente de una donación, aunque percibamos compensaciones menores que se podrían pactar. Por ejemplo, compensaciones en gas o en agua. No haría falta la mediación jurídica de un tribunal, pero sí podría pedirse la asistencia de una entidad pública como la OEA, Mercosur o Unasur, -o bien de la misma Santa Sede que nos ha ayudado en otras ocasiones a dar sabiduría, peso y solemnidad a las resoluciones-.

En cuanto a la concreción de la salida al mar para Bolivia, uno piensa espontáneamente en localizarla en un territorio y un mar situado entre Perú y Chile, o sea, en la región de Arica. Contrariamente a lo que se ha dicho, entiendo que Perú no se opone radicalmente a esta salida. Pondrá sí, me imagino, sus condiciones.

Quisiera avanzar otra opinión -que tendrá oposiciones- pero es bueno que todos opinemos y se conozcan esas opiniones. Podría barajarse la posibilidad y la conveniencia de convertir a Arica en un puerto común bajo el dominio de los tres Estados: Bolivia, Perú y Chile. O aún de quedar la ciudad de Arica -y su región- como un Dánzig (1) perteneciente a los tres países, como ciudad abierta o bien perteneciente al co-gobierno de los tres países. Es evidente que en cualquier caso lo determinante sería la voluntad de los ariqueños. No hemos de considerar estas posesiones de territorio o regiones como inconcebibles. Un falso nacionalismo nos podría llevar a ello.

Debe primar un claro bien común de la región y también el bien común del continente. Arica podría ser el término de un importante corredor transcontinental que uniría el Atlántico con el Pacífico. Los ariqueños se sienten en parte frustrados y postergados. Sufren desocupación y podrían ser los grandes beneficiados por el crecimiento previsto de una nación entera como Bolivia y el interior del Brasil.

Al hacer esta proposición de entregar un territorio patrio lo que quisiera, ante todo, es inculcar un cambio en nuestro discernimiento de lo bueno y malo en temas patrióticos o que interesan a la patria. El cambio de criterio a que me refiero consiste en el paso de una actitud egoísta a una actitud altruista, más universal en la valoración de las relaciones entre países. Y vale el dicho de que lo más universal es lo más divino. Haber contribuido al bien de todo nuestro continente americano debería ser lo que cause mayor satisfacción y orgullo patrio a Chile.

El mundo ha cambiado, el “bien común” se ha corrido de lo particular a lo más universal. Bien común de Chile es América Latina, es incluso todo el universo. Nuestra grandeza es poder contribuir a ese bien común. Hemos de corregir criterios errados que aún dominan entre nosotros. Un ejemplo: no estoy de acuerdo con el ex presidente Sebastián Piñera y la actual presidenta Bachelet en su lamentación por el resultado del Tribunal de La Haya en el litigio de fronteras marítimas con Perú. Se lamentaron por algo que tendrían que haber valorado, que deberíamos todos valorar: que el tribunal haya devuelto las costas peruanas como el mar territorial que les correspondía, rectificando así una falla que afectaba al continente mismo en sus “derechos geográficos” por llamarlos así.

(1) Se refiere a la ciudad libre de Dánzig, establecida el 10 de junio de 1920 bajo tutela de la Sociedad de Naciones.

Nota de PF.- Punto Final comparte y hace suyas las opiniones de los redactores José Aldunate S.J. y Alvaro Ramis. La revista siempre ha apoyado la justicia histórica de facilitar a Bolivia una salida soberana al mar. Ha llegado el tiempo de tomar una iniciativa que dignificaría la posición de Chile en América Latina.
Publicado en “Punto Final”, edición Nº 807, 27 de junio, 2014 

NO ENTIENDO


Por: Jorge Sarsaneda del Cid
270614

En el último mes son tantas y tantas las cosas que han ido saliendo a la luz, que cada vez estoy más confuso. Hay momentos en los que simplemente quisiera ‘jalar la palanca del excusado’ y olvidarme de todo lo que sucede. Propongo en desorden las cosas que se me ocurren –a ver si alguien escucha- empezando por la de hoy que “colmó el vaso”.

¿Cómo es posible que ratifiquen en su puesto al señor vestido de militarote (de un ejército ilegal pero real), con su hablado de maleantón que se las sabe todas, en el puesto de director de Senafront? ¿El señor Varela no recuerda que ese cuerpo de policía (¿?) fue la punta de lanza de las masacres de Changuinola, San Félix y Colón, todavía impunes, por cierto? Es cierto que el último responsable de estos crímenes es el super-enriquecido señor Martinelli, pero el director de ese “ejército” ilegal que tenemos, también es responsable. ¡No nos insulte señor presidente!

¿Cómo es posible que la nueva ministra de Educación hable de educación bilingüe e inmediatamente entienda que es el aprendizaje del inglés? No conozco a la nueva ministra aunque es sospechoso que haya trabajado al lado de la anterior ministra-desastre, pero ¿no se le puede plantear a ella que educación bilingüe ante todo tiene que ver en nuestro país con la interculturalidad y los idiomas indígenas? ¿Hasta cuándo vamos a ir a la zaga del continente en este tema?

Tanto hablar de la famosa “transparencia”, de la rendición de cuentas, de la no corrupción, y ahora resulta que el PAN sigue, las partidas circuitales siguen, no está claro si van a ser denunciados los implicados, ¿por qué no hablan claramente y dicen que “todos estamos embarrados”? ¿No quedó claro este asunto con la autodenuncia del alcalde de Río de Jesús? ¿Qué más esperamos?

El único ministro que “repite” es el de Asuntos del Canal, ¡nada más y nada menos! ¿Y no que había muchos sobrecostos en el metro? ¿Cuántas veces ha informado –como está obligado a hacerlo- el señor Roy a la Asamblea-circo sobre el funcionamiento de su ministerio y de lo que tiene que ver con la Ampliación? ¿Por qué repite entonces?

El circo de la Asamblea nacional en estos últimos meses es otro candidato al ‘oscar de la estupidez’. ¿Cómo es posible que los panameños hayan reelegido a algunos de esos cirqueros? ¿En qué pensamos cuando votamos? ¿Por qué los medios de comunicación siguen sacando en las pantallas y periódicos a los llamados diputados diciendo y haciendo tonteras? ¡Olvídenlos! El mejor repudio es dejarlos en el anonimato. Lo mejor es investigarlos, juzgarlos y condenarlos. La cárcel es demasiado buen lugar para lo que se merecen.

No voté por el señor Varela. Voté por el Prof. Jované porque me pareció que hacía mejores planteamientos. Espero, por el bien del país, que el gobierno nuevo logre mejorar algunas situaciones. Si quisieran, sería bastante fácil hacer esas mejoras dado el absoluto desastre en que nos dejan este 30 de junio. Pero, pregunto: ¿cómo se puede compaginar la buena salud del pueblo, la excelente educación para todos, el desarrollo integral del país, con la venta de alcohol? ¿No sería sano que el señor Varela renunciara a su participación en dicha “industria” legal pero letal?


No sigo para no ponerme al borde del infarto. Aunque, la verdad, a esta edad, dos años más dos años menos, no cuentan mucho. Ojalá salgamos adelante como país.

¿Estamos en tiempo de Evangelio?

Marcelo Barros.
www.atrio.com/270414

Desde que Francisco fue escogido como obispo de Roma, el tema de la Teología de la Liberación ha regresado, cuando se habla del Vaticano y de las posiciones del Papa. En setiembre de 2013, el Papa recibió en su casa a Gustavo Gutiérrez y en Italia salió al públi­co el libro escrito por Gustavo conjuntamente con el ahora Cardenal Müller, actual Presiden­te de la Congregación de la Doctrina de la Fe[1].

De hecho, quienes hacen Teología de la Libe­ración han afirmado que lo más importante no es ésta sino el mismo proceso social y político de liberación, hoy cada vez más necesario y urgente en todos los continentes[2].

Por tanto, no se trata de saber si el Papa adhirió a la Teología de la Liberación. Lo importante es ver que él ha sido sensible y atento a los pro­blemas que esa teología ha denunciado y se­ñalado en todo el mundo. Y es lo que el Papa ha hecho, tanto en sus discursos y entrevistas, en su viaje a Lampedusa para prestar su soli­daridad a los migrantes perseguidos, como en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium (n. 53-60).

El 5 de diciembre, la Academia de Ciencias del Vaticano, a pedido del Papa Francisco, invitó a representantes de movimientos sociales de todo el mundo para analizar el reto de una economía de exclusión y de cómo podemos ha­cerle frente.

Quienes han acompañado los discursos claros y contundentes del Papa tienen la impresión de que él pudo haber seguido el movimiento más reciente de la Teología de la Liberación que se manifestó no solamente latinoamericana, sino también internacional. Hasta hoy, en el marco de los Foros Sociales Mundiales, se han rea­lizado cuatro Foros Mundiales sobre Teología y Liberación, contando con la participación de teólogos/as de Europa, Norte América, África y Asia, además de los compañeros/as involu­crados en la preparación y coordinación desde Porto Alegre, Brasil[3].

La actualidad del Evangelio

La simple y simpática presencia del Papa Fran­cisco y las posiciones que ha tomado me re­cuerda un episodio que acompañé, hace poco menos de 50 años, como secretario y conse­jero de Mons. Hélder Câmara, entonces Ar­zobispo de Olinda y Recife. Tenemos en los archivos del Arzobispo una carta personal que envió (1966) a su amigo de tantos años, el Papa Pablo VI.

En su carta, este obispo pro­feta proponía al Papa un gesto profético. El Papa debería renunciar a ser Jefe de Estado para volver a ser solamente obispo de Roma y, como tal, pastor de la unidad de las Iglesias. Y para significar eso, según esa carta, el Papa debería pasar el Vaticano a la ONU y mudarse a San Juan de Letrán, primera residencia de los obispos de Roma.

Pocas semanas después, el arzobispo de Recife recibió una correspondencia del Vaticano. En la carta, el Cardinal Villot, Secretario de Estado, afirmaba: “El Santo Padre agradece su carta, pero le recuerda que no estamos más en los tiempos del Evangelio”.

Mons. Hélder quedó triste con esa respuesta del Vaticano. Si estuviera vivo ahora, ciertamente estaría feliz y diría: finalmente, después de Juan XXIII, tenemos en el Vaticano un cristiano que cree y expresa públicamente la actualidad del Evangelio de Jesús. Vivimos en los tiempos del Evangelio. Incluso si, por el momento, el Papa no pueda mudarse a San Juan de Letrán, o piense que no debe renunciar a ser Jefe de Estado, ya señala de que percibe las contra­dicciones que existen en la realidad actual y revela una libertad interior que va en la direc­ción a la cual el Evangelio llama.

El obispo de Roma

En marzo, durante el último cónclave, un pe­riodista brasileño me preguntó cómo veía yo la posibilidad de un papa brasileño. Le respondí que no quería. Prefería un papa italiano, que fuera obispo de Roma y respetara la autono­mía y la eclesialidad propia de las iglesias lo­cales. Cuando quedó claro que el escogido era Bergoglio, me di cuenta que, en la actual realidad eclesial, la elección de Francisco ha­bía sido una bendición divina. Yo no deseaba un Papa de la Teología de la Liberación, sino uno que acepte convivir con el pluralismo del mundo y de las iglesias. Por eso me parece un buen signo que, desde el inicio, el Papa actual ha dado al mundo.

En general, los periodistas han llamado la atención respecto a la simplicidad con la cual él se presenta y cómo afronta con sinceridad las complejas cuestiones morales e institucio­nales. Yo pienso que la decisión más valiente que ha tomado es, desde el primero momen­to de su elección, presentarse siempre como “obispo de Roma”.

Teológicamente, eso me parece más importante y transformador que sus posiciones éticas y teológicas, porque eso permite que la Iglesia vuelva a respetar la di­versidad de disciplinas, de liturgias e incluso de teologías en los diversos continentes y rea­lidades locales.

Como obispo de Roma y primado de la unidad de las Iglesias, el Papa retoma la eclesiología del Concilio Vaticano II en su propósito de va­lorizar las iglesias locales (particulares). Y al insistir que sacerdotes y obispos vuelvan a la base y busquen servir a las periferias, Francis­co retoma la doctrina de la 2ª Asamblea de los obispos latinoamericanos en Medellín (1968) que proponía: “Una Iglesia servidora y pas­cual, comprometida con la liberación de todo ser humano y de cada persona en su integri­dad” (Med. 5, 15).

Ahí está la base profunda de la Teología de la Liberación que se expan­de hacia afuera de la misma teología. Para mí, lo importante fue que Francisco abrió el diálogo con toda la teología, cualquiera que fuera, porque los dos Papas anteriores solo aceptaban teólogos de la corte. En la Iglesia ya no había más espacio para una teología que no fuera mera repetición de encíclicas y docu­mentos oficiales.

En el protagonismo del Papa Francisco, hay un problema. Si la simpatía de un Papa carismá­tico hace parecer positiva una estructura que en sí es mala y tiene que cambiar (la estruc­tura actual del papado con su visión de Cris­tiandad), él no haría bien al conjunto de la Iglesia[4]. La figura de ese Papa comunicativo y sencillo es buena ahora para crear otro clima y posibilitar cambios en las iglesias locales, pero es fundamental que no quede centrado en el Vaticano.


Interpelación a la Teología de la Liberación

Es posible ver en las palabras y gestos del Papa signos de aprobación de la Teología de la Libe­ración, pero lo más urgente es discernir lo que Francisco nos dice que puede servir de llamado a una revitalización de la Teología de la Li­beración. Sin duda, sus advertencias para que toda la iglesia jerárquica no pierda el contac­to con las bases y, al contrario, vivamos una nueva inserción, es muy importante y útil para todos/as los/as que hacen una teología com­prometida y desde la práctica.

Lamentable­mente, en las últimas décadas, la tentación del academicismo ha amenazado a sectores antes muy comprometidos con los movimien­tos de base. Es necesario volver a eso, sea para apoyar la reforma eclesial propuesta por el Papa, sea para dar nueva vitalidad a nuestra teología.

En los años 70 e inicios de los años 80, algunos compañeros buscaban dialogar e insertarse en los sectores sociales que intentaban cam­biar el mundo. Hoy, desde el inicio de este si­glo, América Latina asiste a un proceso social y político nuevo en diversos países del conti­nente. En una de sus audiencias, el Papa hizo alusión a la integración latinoamericana.

Sin duda, es un campo en el cual la Teología de la Liberación necesita entrar más y participar. El proceso bolivariano no es únicamente una cuestión de gobiernos como los de Nicolás Ma­duro, Rafael Correa y Evo Morales. Es más que eso. Es un proceso impulsado y sostenido por las comunidades indígenas, los movimientos populares y la participación de muchos cris­tianos de base. Es urgente que la Teología de la Liberación pueda participar en esto.

Era la convicción de mi maestro, el padre José Comblin, quien, como teólogo, estuvo varias veces en Venezuela y hasta aceptó acompañar como observador internacional una elección presidencial. Esa intuición favorable al boli­varianismo por parte de Comblin se suma a la de pioneros como Hélder Câmara. Ya en 1965, en una de sus cartas del Concilio, el entonces arzobispo de Olinda y Recife defendía la ne­cesidad del bolivarianismo, como descoloniza­ción de nuestros países en relación al imperio, e integración de nuestros pueblos en una Pa­tria Grande única[5].

Hoy, más que en aquella época, esa inserción es necesaria y urgente. Pienso que, para los hermanos y hermanas que hacen Teología de la Liberación, las palabras y gestos del Papa Francisco puedan ir más allá de lo que podrían significar en sí mismos y resonar como la palabra del Ángel del Apocalip­sis a la Iglesia de Éfeso: “Vuelve a tu primer amor” (Ap2, 5).

Para la Biblia, el primer amor es el Éxodo y el tiempo de la lucha por la tie­rra en el desierto (Cf. Jr 2, 1-2; Os 2, 16-21). Para la iglesia latinoamericana, que encontró su identidad propia en Medellín, ese primer amor solo puede ser volver a la mística del reino de Dios en la inserción concreta con el pueblo que lucha por su liberación.


Marcelo Barros es monje benedictino, teólogo y biblista. Actualmente es coordinador latinoamericano de la Asociación Ecuménica de Teólogos/as del Tercer Mundo (ASETT), consejero en Brasil de las comunidades eclesiales de base y de movimientos sociales. Tiene 45 libros publicados en diversos idiomas y colabora con diversas revistas internacionales de Teología.

[1] Cf. G. GUTIERREZ y G. MULLER, Della parte dei poveri, Teologia della Liberazzione, Teologia della Chiesa, Padova, Messaggero e Bologna, EMI, 2013. Sobre esto, también se puede ver el reportaje de PAOLO RODARI, in La Repubblica, 04/ 09/ 2013.
[2] Esto ya fue señalado por L. BOFF e C. BOFF, Teologia da Libertação e Libertação da Teologia, Petrópolis, Vozes, 1982, p. 15 ss.
[3] Ver LUIZ CARLOS SUSIN, Teologia para outro mundo possível, São Paulo, Paulinas, 2006.
[4] Incluso en este pontificado, la selección de obispos en algunas diócesis del mundo ha sido muy poco democrática y pastoral. En el Vaticano, el Papa Ratzinger había reforzado dos sectores entre los cardenales de la curia: los miembros y partidarios del OPUS DEI y, de otro lado, los miembros y partida­rios de la orden semi-secreta CAVALIERI DI COLOMBO, fundada en los EE.UU (1882) y que se afirma como “el brazo derecho de la Iglesia” porque anualmen­te da millones de dólares para obras sociales de la Iglesia. Esa orden que parece una masonería tiene mucho poder en el Vaticano y disputa puestos en la Curia Romana con el Opus Dei.
Recientemente, el Papa Francisco nombró doce miembros para la poderosa Congregación de los Obis­pos, responsable de proponer al Papa el nombre de los candidatos al episcopado en todo el mundo. El responsable por ese organismo de la curia y hombre de confianza del papa Francisco es el cardenal canadiense Marc Ouellet, muy ligado a los Cavalieri. El arzobispo de Washington, Donald Williams Wuerl, es miembro de los Cavalieri. El cardenal William Levada es otro Cavalieri. El cardenal suizo Kurt Koch, actual presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, es del Opus Dei. Así podría­mos nombrar a muchos de los miembros de la curia y por él. ¿Qué se puede esperar de las propuestas de renovación del Papa Francisco con semejante cuadro en la Curia Romana? Sobre esto, ver ADISTA, 28 diciembre 2013, n. 46, p. 5- 6.
[5] DOM HELDER CÂMARA, Circulares Concilia­res, volumen I, tomo III, 68ª Circular, Roma 16-17/