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Del mañana, y sus tareas


Por: Guillermo Castro H.

Hoy, cuando todo parece ir dejando de ser lo que fue sin que se vislumbre aún lo que vendrá a sustituirlo, es importante recordar que pasado mañana tendremos que encarar el resultado de lo que hagamos o dejemos de hacer en nuestro tiempo. En esa perspectiva, convendrá recordar también que los seres humanos “hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado.”[1]

Precisamente por eso, en estos tiempos se hace sentir con especial intensidad aquella “tensión entre la coyuntura del momento y la luz del tiempo, del horizonte mayor, de la utopía que nos abre al futuro como causa final que atrae”, a que se refiere el papa Francisco en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium. [2] Allí, Francisco plantea la necesidad de encarar esa tensión recordando que el tiempo “es superior al espacio”, pues en tiempos de cambio lo realmente importante es “ocuparse de iniciar procesos más que de poseer espacios”, mediante acciones que “generan dinamismos nuevos en la sociedad e involucran a otras personas y grupos que las desarrollarán, hasta que fructifiquen en importantes acontecimientos históricos”.

Esta tarea exige convicciones claras y un quehacer tenaz, fundamentados tanto en la experiencia social como en la evidencia científica. De eso, en efecto, depende, en gran medida la elección de las opciones del futuro más favorables ante los peligros que entraña una crisis como la que todos encaramos hoy.

Esa claridad, a su vez, requiere encarar otra tensión: la que existe “entre la idea y la realidad”, estableciendo entre ambas “un diálogo constante, evitando que la idea termine separándose de la realidad”. Las ideas, en efecto, pueden explicar y contribuir a modificar la realidad con mayor o peor fortuna, pero no pueden sustituirla. Por lo mismo, dice Francisco, lo que convoca “es la realidad iluminada por el razonamiento”, que nos permite vincular la realidad inmediata al proceso histórico desde el cual nos desafía.

Comprender ese proceso demanda conocer sus formas, y sus duraciones. En este plano, cabe recordar la especial atención dedicada por el historiador francés Fernand Braudel (1902-1985) a las duraciones que organizan el desarrollo histórico.[3] Braudel, en particular, prestó especial atención al gran valor del “tiempo largo”, en contraste con el énfasis propio de la historia tradicional “en el tiempo breve, el individuo y el acontecimiento”, con “su relato precipitado, dramático, de corto aliento.”

Frente a esa historia, agregaba, destaca otra, “de larga, incluso de muy larga duración”, cuyo examen revela las estructuras que organizan el desarrollo histórico. Tales estructuras constituyen “una realidad que el tiempo tarda enormemente en desgastar y en transformar”, que actúan simultáneamente como “sostenes y obstáculos” del proceso histórico que organizan. En tanto que obstáculos, se presentan como límites de los que nuestras experiencias no pueden emanciparse, los cuales van desde determinados marcos geográficos hasta “encuadramientos mentales” que también representan “prisiones de larga duración.”

Para Braudel, en breve, “la historia es la suma de todas las historias posibles: una colección de oficios y de puntos de vista, de ayer, de hoy y de mañana.” En esa perspectiva, añade, el único error “radicaría en escoger una de estas historias a expensas de las demás.” La prevención de ese riesgo puede apoyarse en el hecho de que

 

En todas las formas de sociedad existe una determinada producción que asigna a todas las otras su correspondiente rango [e] influencia, y cuyas relaciones por lo tanto asignan a todas las otras el rango y la influencia. Es una iluminación general en la que se bañan todos los colores y [que] modifica las particularidades de estos. Es como un éter particular que determina el peso específico de todas las formas de existencia que allí toman relieve. [4]

 

            En el caso de Panamá, por ejemplo, la actividad productiva dominante corresponde a los servicios que el Istmo ofrece al comercio mundial desde mediados del siglo XVI. Si bien el intercambio interoceánico había existido en el Istmo desde mucho antes de la conquista europea, la corona española le dio una organización que perdura hasta hoy. Esa organización concentra el tránsito interoceánico por una sola ruta; concentra la organización del tránsito bajo la autoridad del Estado que controla esa ruta; concentra los beneficios generados por los servicios al tránsito en manos de los sectores sociales que controlan al Estado, y subordina el conjunto del territorio y la vida económica del Istmo a las necesidades del tránsito así organizado.

            Esa organización de la actividad productiva constituye una estructura de muy larga duración, dotada de sus correspondientes marcos geográficos y sus encuadramientos mentales. Se trata, en lo primero, de la posición geográfica y las características territoriales del Istmo. Y, en lo cultural, de la convicción general de su vocación transitista, vinculada a su forma de organización de la actividad de tránsito interoceánico – y la interrupción del tránsito interamericano – a lo largo de los últimos cinco siglos y medio.

            Esa larga duración, y la mentalidad forjada a lo largo de la misma, han estado estrechamente asociadas a otra, más amplia: la de la formación del mercado mundial creado por el capitalismo, y las transformaciones ocurridas en la organización de este durante esos cinco siglos. Ese proceso ha sido especialmente complejo. Braudel ubica su inicio a mediados del siglo XVII; para mediados del XVIII, había dado lugar a la organización de un sistema mundial de orden colonial, que atravesó por una crisis de especial violencia entre 1914 y 1945, hasta desembocar en el sistema internacional que hemos conocido.

La importancia de la función de tránsito del istmo de Panamá a lo largo de ese periodo ha sido variada. Tras alcanzar gran importancia en sus comienzos, decayó entre mediados del XVIII y del XIX, debido a la liberalización general del comercio mundial y el desarrollo de nuevas tecnologías de navegación. Volvió a ganar en importancia a mediados del XIX con la construcción del ferrocarril transístmico y finalmente, con la construcción del Canal interoceánico al amparo de un protectorado militar extranjero y la creación de una República en el Istmo, la organización transitista del tránsito alcanzó su momento culminante en el siglo XX.

La liquidación del protectorado y la incorporación del Canal a la República han llevado la organización transitista del tránsito a su límite, potenciando a un tiempo sus capacidades en la actual región interoceánica, y sus contradicciones en el resto del país. Esto, a su vez, se ha visto agravado por el ingreso del mercado y el sistema mundiales a una nueva fase de transición hacia formas de organización que finalmente resultarán inéditas con respecto a la que hemos conocido.

            Hoy, una larga duración culmina, mientras otra se inicia. Nuestra crisis interna está estrechamente ligada a la crisis global, desde sus propias contradicciones, y así debe ser encarada. Eso demanda tres tareas: lograr una integración eficaz del Canal en la economía nacional; integrar mucho mejor el país al proceso de formación del nuevo sistema mundial, y forjar la sociedad próspera, inclusiva, sostenible y democrática que pueda asumir esas tareas.

            Ante esas tareas, el primer obstáculo a superar es el del temor al cambio y la resistencia a la innovación de los sectores que hasta ahora ha sido los principales beneficiarios del orden que se agota. Y la esperanza mayor radica en la re-ciudadanización de los trabajadores y pequeños y medianos productores del campo y de la ciudad, que han dicho basta, y echado a andar el proceso de construcción de una república hecha con todos, y para el bien de todos.

 

Panamá, 29 de julio de 202



[1] El 19 Brumario de Luis Bonaparte. 1852. C. Marx y F. Engels, Obras escogidas en tres tomos, Editorial Progreso, Moscú 1981. I, 404 a 498. https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/brumaire/brum1.htm

[2] Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium Del Santo Padre Francisco a los Presbíteros y Diáconos, a las personas consagradas y a los fieles laicos sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual. 222-236. Tipografía Vaticana, 2013.

https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html

 

[3] Braudel, Fernand: “La larga duración.” La historia y las ciencias sociales.(1960: 60-106): Alianza Editorial, Madrid. Cap.3. http://posgradocsh.azc.uam.mx/cuadernos/induccion/Braudel-CAP3_LARGA_DURACION.pdf

 

[4] Marx, Karl: Elementos Fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857 – 1858. I. Siglo XXI Editores, México, 2007 (I, 27-28)

Epistemología de la Investigación en la Educación Superior Universitaria

 Por: Dumas Myrie S.

Políticas de seguridad ciudadana en Panamá

 

En Panamá las políticas de seguridad ciudadana son el reflejo caprichoso de la percepción del Estado en cuestiones de asuntos locales, y más cuando la delincuencia abraza no solo a lo local; sino a las mismas unidades espaciales centrales. A principios de la década de 1990 la falta de una organización legal en cuanto a las políticas ciudadanas de la violencia homicida envolvió al país en serios problemas de carácter normativo y sustento para frenar los casos.

 

Durante el gobierno de Mireya Moscoso se organizaron las políticas al respecto con la elaboración del documento de organización de la política de seguridad panameña. Sin embargo, la campaña electorera de dicho quinquenio demostró que dicha organización no logro solucionar el problema de fondo y que la seguridad del Estado necesitaba tratar temas como ¿Qué hacemos con la criminalidad? y ¿Cómo el Estado ajustaría sus planes a la ola migratoria en tiempos neoliberales? En ese estado de incertidumbre de la seguridad ciudadana, el mayor desafío era integrar las antiguas estructuras dejadas por el régimen castrista con los tiempos cuasi-democráticos.

 

La redacción del documento lineamientos generales para una política criminológica del Estado panameño y la creación del Servicio Nacional de Fronteras durante la administración del presidente Martín Torrijos, solo fue una cortina de humo para el verdadero problema que se encontraba en los propios políticos, y en la intromisión de los intereses empresariales que reclamaban su espacio reclamando favores de campañas políticas.

 

La ciudadanía reclamaba a voces en aquellos días, y aún hoy; transparencia en los procesos judiciales seguidos por la intromisión de la mano oscura de la narcopolítica en el Estado. Durante el gobierno de Ricardo Martinelli el Programa Conjunto Mejorando la Seguridad Ciudadana en Panamá: Hacia la construcción de una cultura de Paz (PNUD) y el plan Calles Seguras fueron una maniobra de los intereses personales de la empresa privada y el Estado para asegurar el contrato social, sobre los sectores más vulnerables, asegurando estabilidad momentánea financiera en favor del control policiaco sobre la escena pública. El Programa de seguridad integral durante dicho gobierno lo viene a reafirmar.

 

En tales circunstancias la narcopolítica encontró en el sistema financiero panameño una debilidad que se irradio a toda Centroamérica y la percepción de la justicia panameña. Las altas tasas de violencia homicida en los países de la región llevaron a suscribir durante el gobierno del presidente Juan Carlos Varela el plan de seguridad integral y prevención de la violencia que afecta a niños, niñas, adolescentes y jóvenes en Centroamérica. Sin embargo, la ya golpeada seguridad en los barrios no encontró sustento al programa ante la falta de oportunidades de trabajo y el incremento de los circuitos de la droga.

 

Durante los primeros días de administración del presidente Laurentino Cortizo, el abuso de poder de las autoridades a puesto en evidencia la falta de control y simulación sobre escenarios reales de la policía con un saldo negativo de la percepción de la policía nacional y un aumento de la violencia contra este estamento. En un escenario donde la parte emocional de la población se discute los planes de dicho gobierno para dicho quinquenio valoraban la creación de la policía comunitaria con el uso de la tecnología en los municipios para frenar la ola de hurtos y casos de violencia de género en los barrios. En efecto en la investigación intitulada Determinantes de la violencia homicida en Centroamérica. Una mirada desde lo local-Panamá. Presentada en el VI Informe Estado de la Región 2021.  al comparar las cifras absolutas del año judicial 2020 entre los meses de enero y febrero para el año 2020 la intencionalidad de homicidios se aproximó a los 108 casos con una mediana estadística de 42 casos. Sobresalen la provincia de Panamá con un total de 42 casos y Panamá Oeste con 18 casos.

 


Profesor de geografía     

SEGUNDO SEMIINARIO DE CONCEPTO Y CONTEXTOS AMBIENTALES 2022 - DIA 1

Organizado por RUPADES JUVENIL DE RUPADES DEL CONSEJO DE RECTORES DE PANAMÁ.

SEGUNDO SEMIINARIO DE CONCEPTO Y CONTEXTOS AMBIENTALES 2022 - DIA 2

Organizado por RUPADES JUVENIL DE RUPADES DEL CONSEJO DE RECTORES DE PANAMÁ.

SEGUNDO SEMIINARIO DE CONCEPTO Y CONTEXTOS AMBIENTALES 2022 DIA 3


Organizado por RUPADES JUVENIL DE RUPADES DEL CONSEJO DE RECTORES DE PANAMÁ.

Conversatorio de Investigación - Escritura de Artículos Científicos para...


El pasado 30 de abril, 2022 la Universidad Cristiana de Panamá, inauguró su programa de formación en Investigación que han llamado Conversatorios de Investigación, En este primer conversatorio se invitó a la Dra, Elizabeth De Freitas, Ph.D. en Educación y Editora de múltiples Revistas Científicas a nivel Internacional. El Prof. Rev. Manning Maxie Suárez es el director de esta iniciativa que será un aporte a la formación en Investigación para todos aquellos que deseen conocer y profundizar sobre el tema.

Conversatorio de Investigación "Gestión de la Investigación en la Educac...


Bienvenidos todos a este Segundo Conversatorio sobre “Gestión de la Investigación en la Educación Superior Universitaria” con nuestro invitado especial el Dr. Ender Carrasquero. Los Conversatorios son un espacio de intercambio de información sobre temas de actualidad vinculados a la Investigación e Innovación que nos permiten fortaleceros y consolidarnos en la gestión de Investigación en cada una de sus Instituciones.

En el pasado Conversatorio que tuvimos el pasado 30 de abril sobre “Escritura de Artículos Científicos para Revistas Científicas Indexadas” con la especialista y Dra. Elizabeth De Freitas Ph. D., señalaba la misma, que la única manera de poder escribir un artículo científico era haciendo Investigación. Y para lograr hacer Investigación debemos gestionar esa acción.

Recordemos queridos amigos, que una de las competencias más importantes que puede desarrollar un docente, un maestro, es casualmente el de INVESTIGADOR.

Esto es así porque al ser INVESTIGADOR esto enriquece su forma de mirar todos los aspectos que abarcan los procesos socio formativos, su propia acción en el aula y la de sus estudiantes.

Los docentes debemos desarrollar todas las competencias investigativas, esto implicará en los docentes el fortalecimiento de habilidades de pensamiento básicas, pero también de alto nivel, el mismo incluirá procesos como: la observación, la descripción, la clasificación, el análisis, el establecimiento de relaciones, las inferencias o deducciones, la síntesis, la creación y la valoración.

La misma, exigirá la profundización del conocimiento en el área específica sobre la que indaguemos, en la metodología de la investigación apropiada al problema, en la redacción, en el estilo y el uso de normas establecidas en las instituciones para informes y artículos científicos que produzcamos para revistas científicas indexadas.

De esto y mucho más, es que nos viene a conversar nuestro invitado especial el Dr. Ender Carrasquero, con el tema “Gestión de la Investigación en la Educación Superior Universitaria”-

¡Bienvenidos todos!

Epistemología de la Investigación en la Educación Superior Universitaria

Epistemología de la Investigación en la Educación Superior Universitaria
Bienvenidos todos nuevamente a este Tercer Conversatorio de Investigación de la Universidad Cristiana de Panamá, que ya se nos está convirtiendo en una cita entre personas interesadas en el tema de Investigación, y hoy sobre el tema de la “Epistemología de la Investigación en la Educación Superior Universitaria” con nuestra invitada especial la Zoila Yadira G. de Castillo, Ph.D., directora de la Dirección de Investigación de la prestigiosa Universidad Tecnológica de Panamá.

Estos Conversatorios de Investigación son un espacio de intercambio de información sobre temas de actualidad vinculados a la Investigación e Innovación que nos permiten a todos fortalecernos y consolidarnos en la gestión de Investigación en cada una de sus Instituciones.

Participantes:
Mgtra. Leidys Lezama, Vicerrectora de Extensión de la UCP.
Prof. Rev. Pbro. Manning Maxie Suárez, Gestor de Investigación de la UCP.
Dra. Zoila Yadira de Castillo, Directora de Investigación de la Univesidad Tecnológica de Panamá.
Dra. Prudencia Raquel de Delgado, Rectora de la Universidad Cristiana de Panamá.

Mitos sobre la historia

Autor: Dumas Myrie S.

Aunque sabemos que hay falencia en cuanto a la historia, los historiadores no llegan a examinar las fuentes documentales y referencias con una historia uniforme o ecléctica que complete los vacíos que en la actualidad hay y solo se recopile aquellos acontecimientos que se cree importantes, descuidando aquellos fragmentos de la historia que ayudaron a entender aquellos acontecimientos que si se encuentran documentados.

En el caso panameño la memoria histórica a disposición del público a través de los repositorios documentales es escasa. Precisamente en conversación la historiadora Ana Elena Porras está relata que en las memorias de su bisabuelo Belisario Porras se señala que durante los primeros años de vida republicana el mencionado personaje varias veces en visita a Manuel Amador Guerrero al palacio de las Garzas observaba que varios hombres se dirigían al mar al área de las bóvedas. Estos esperaban que la marea estuviera baja y disponían en el lecho marino varios documentos.   

Posteriormente tras varios días el doctor Porras observando la misma situación increpo a los hombres y les pregunto que llevaban esos baúles a lo que contestaron que eran documentos de 1505 es decir la conquista hasta el siglo XIX. Esta situación y muchas otras hacen ver el pobre conocimiento y valor al pasado anteponiendo el valor material a cuestiones tan identitarias y colectivas.

Carlos Endara señala que en nuestro país se pierden esculturas, libros, se destruye la memoria y las bibliotecas desaparecen de varias formas porque la ciudadanía desconoce la noción de derechos culturales y su categoría de sujetos sobre esos derechos. Igualmente señala que existe una actitud colonizadora que pretende desvirtuar el valor de las bibliotecas y la comunidad desconoce su derecho a la información.

Otro tanto acontece en nuestro país al profesionalizar la labor del historiador y formar una institución de historiadores que tengan una visión transdisplinaria. Dentro de nuestra historia existen muchos mitos agregados a nuestro conocimiento histórico que se adquieren desde la base de nuestra enseñanza durante el periodo de aprendizaje en el colegio.

Castillero Calvo en su ensayo El oficio del historiador señala que la enseñanza histórica y la formación de los ciudadanos han cambiado lo semántico del tiempo como la experiencia y la expectativa. El reto que tenemos como ciudadanos es mantener viva la memoria histórica fortaleciendo los colectivos, los fondos documentales a través de espacios sinérgicos con la historia positiva y negativa y brindado una visión sistémica alejada de cualquiera pretensión narcisista.

El docente Dumas Myrie señala en su nota El mito del método didáctico en la historia panameña que el método es una esponja sistémica de procesos, que planifica el estado de las emociones y por tanto del transcurrir sociológico de la sociedad. Por otro lado, en la práctica pedagógica que realiza el docente a diario, el método de la historia es un arma contra la improvisación en el acontecer documental y social vivido a diario.

El quehacer documental de eventos tan traumáticos como la invasión o la propia década perdida de 1980 en Panamá conlleva afrontar una actitud conciliadora frente a los diferentes protagonistas de ese acontecimiento. Igualmente el escudriñar recursos aleatorios al tema principal de cualquiera investigación puede dar pistas al historiador de nuevos descubrimientos.

Tal es el caso de los conceptos teóricos al elaborar una investigación donde las fuentes no solo deben remitir al abuso de la labor de campo sino de artículos especializados sobre el tema que contrasten con esa labor hermenéutica y la epistemológica.

En conclusión cada historiador desde su cosmovisión debe exigirse al máximo en aprovechar la temporalidad y espacio de los fenómenos frente al uso de recursos tan básicos como son el elaborar un adecuado plan de trabajo que integre los valores reales de cualquiera propuesta.

El hablar del abuso o no de la historia involucra primero hacer una mirada retrospectiva a cada una de las piezas olvidadas en ese carrito llamado investigación y que por falta de disciplina y visión sistémica no contrastamos con la realidad sencilla. Esto es más que el modelo científico de la duda y la búsqueda epistemológica porque involucra realizar análisis comparativos, hermenéuticos y del saber discernir entre lo subjetivo y objetivo.

Ahora bien, algunos investigadores, como Philippe Ariès (1993), plantean que la historia se compone de dos esferas, la esfera de lo visible y la esfera de lo invisible. En la primera, se tiene en cuenta la historia del Estado, de la política, del derecho, del mercado económico, de las relaciones sociales, de los discursos lógicos, de la escritura, de la ideología, de la cultura erudita, del dominio de la conciencia clara, mientras la segunda, ignorada hasta hace poco por los historiadores, se había constituido en un espacio de médicos y psicólogos.

 

En tal caso es preciso conocer la realidad antes de emitir un juicio. Y por eso no escapa de cualquiera propuesta investigativa rebuscar bases documentales y teóricas sobre lo que se ha escrito sobre el tópico a tratar. En cierta ocasión como bachiller mis primeros pasos en esta ardua labor que no reconoce premios ni estatuillas me complació colaborar como asistente de investigación. Es un camino difícil en la cual solo se mantiene la constancia con la perseverancia.

 

Es preciso recordar el papel de las bibliotecas, archivos y salas especializadas en la conservación y propagación del quehacer de las colectividades científicas. Aún más importante es la labor de difusión a través de comunidades académicas de uso público en la red tanto de episodios poco conocidos y escabrosos, pero con aspectos coyunturales y otros con poca suerte por ser escenificados por actores a los que el control social del Estado no favorece.

 

En este sentido Carlos Eduardo Rodríguez señala que el archivo y la historia ocupan hoy espacios diferentes pues han surgido nuevos participantes que alguna vez estuvieron al margen y que han consolidado la formación de nuevos acervos así como nuevas consideraciones técnicas con el cambio tecnológico.

 

También el exponencial incremento de los archivos y documentos producidos por el Estado ha obligado a una nueva perspectiva acerca de la administración de estos registros. Esta serie de tensiones da oportunidad para reflexionar sobre la ausencia o pérdida de los archivos, la importancia de la documentación y la naturaleza del acceso a los mismos ante el resguardo de la construcción de la memoria histórica del país.

 

Más allá de la ebullición de sentimientos nacionalistas nuevos derroteros encaminan la visión de una historia global y conciliadora. Esta debe olvidar los temas de la colonialidad y la cosmovisión eurocéntrica para centrarse en una que busque alternativas a los problemas de la historia de los pueblos americanos. Alejarse de los patrones de dominio y valor material sobre cualquier proyecto debe ser la constante anteponiendo la parte axiológica.

 

Max Ferro señala que otra gran crisis de la historia es la relación que se ha creado entre la historia erudita, considerada científica (si bien, en realidad la mayor parte de las veces simplemente era erudita, no demostrativa), y las otras formas de la historia -ayer la novela y hoy las diferentes maneras que adoptan el cine o la televisión para hacer historia. Es un tanto loco decir que la historia solo mira el lado ideal de las cosas. Incluso para escribir una novela histórica hay que revisar las fuentes documentales.

 

El manejo del pensamiento crítico frente a cualquier problema investigativo nos lleva a preguntar: ¿Qué conocimientos previos tengo del tema? ¿Qué reconozco en el tema de manera literal? Y ¿qué puedo aportar? En cierta medida la balanza entre lo absurdo y lo trivial se nota en la visión de un todo y no algo fragmentario.

 

Según, Alfredo Castillero Calvo en su ensayo titulado mitos, realidades y conciencia histórica: nuevos retos del historiador panameño, aunque hay falencias en cuanto a la historia, los historiadores no llegan a concluir las recopilaciones para llegar a una historia uniforme que complete los vacíos que en la actualidad hay y solo se recopile aquellos acontecimientos que se cree importantes, descuidando aquellos fragmentos de la historia panameña que ayudaron a entender aquellos acontecimientos que se encuentran documentados…

El saber si enaltecemos un personaje o evento por ser su aniversario solo es una aproximación al debate de la clase o circulo de poder que representa. La historia debe mirar al hombre con sus virtudes y defectos igual que los acontecimientos.  Seria mejor olvidar las diferencias y centrar su legado en su historia chica o microhistoria.

 

En conclusión el ser o no historiador solo es una cuestión académica. Todos como colectividad pertenecemos a una especie social que representa las mejores cosas y son esas las que deben ser recordadas y preservadas para provecho del Estado y la memoria histórica.

 


Docente

Twitter: @dumas997

Conclusión

Finalmente este trabajo nos lleva a preguntarnos ¿Esta la ciencia histórica velando por el rescate de la memoria de episodios que otros sectores o el contrato social que regenta el poder no quiere que rescatemos? Entonces es ahí donde la labor de las historias de individuos particulares o acontecimientos se miran del lado humano.