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Envejecer

Jose Arregi
www.atrio.org / 150517

Nadie quiere morir joven, pero nadie quiere envejecer. No parece que el dilema vaya a tener una fácil solución, a no ser que todas las ciencias y el principal de todos los saberes, que es la sabiduría espiritual o el saber vivir a fondo, se den la mano para enseñarnos el arte de vivir, el arte de envejecer y el arte de morir. Vivir, envejecer y morir humanamente.

¿De qué nos servirán nuestros teneres, poderes y saberes, si no sabemos vivir? ¿Y de qué nos valdrán los beneficios de la juventud si no aprendemos a envejecer y no aceptamos morir?

Pero ¿acaso no sería preferible no tener que envejecer ni morir? ¿Y si fuera posible evitar lo uno y lo otro? La pregunta no es superflua. Hace unos días, a un científico francés experto en el asunto le escuché que ya han nacido quienes van a vivir 200 años. Ya al ritmo actual, antes del 2050, el porcentaje de los habitantes del planeta mayores de 60 años se duplicará. Y es de suponer que las nuevas tecnologías, aún apenas ensayadas o todavía ni siquiera imaginadas, podrán ir retrasando indefinidamente la temida muerte (¿por qué tan temida “nuestra hermana la muerte corporal”, que decía Francisco de Asís y a la que dio la bienvenida a los 44 años?).

No es absurdo pensar que algún día, no demasiado lejano, nuestra especie Sapiens llegará a una cierta a-mortalidad. Me asusto de solo pensarlo. Me asusto porque solo algunos se podrán beneficiar de esa a-mortalidad –los más ricos, como siempre, a costa de los empobrecidos–, y también porque temo que la a-mortalidad traiga consigo más males que bienes para quienes la posean. Hoy por hoy, prefiero morir a prolongar esta vida indefinidamente. Y prefiero envejecer antes de que la hermana muerte funda del todo mi aliento vital con el Aliento Vital. Y quiero elegir ese momento con la mayor libertad y, cuando llegue, ser dueño de mi aliento para darlo por fin enteramente. Para eso quiero envejecer.

¿Pero qué es envejecer? Desde un punto de vista biológico, envejecer significa acumulación de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo. Los órganos se cansan, las piernas se vuelven más torpes, la memoria más floja, la mente más débil. No es esa vejez la que quiero, aunque hoy parece inevitable. Espero que algún día podremos evitar todos esos deterioros, y así lo deseo, siempre y cuando –salvedad crucial– no sea a costa de la igualdad de todos los humanos y de la armonía de todos los vivientes.

No bastará vivir muchos años si no vivimos humanamente. No bastará con evitar la vejez en cuanto deterioro biológico, si no alcanzamos la sabiduría espiritual, la sabiduría de la vida profunda. No bastará con mantenernos jóvenes de cuerpo, si no llegamos a ser sabios de espíritu.

Pues bien, muchas tradiciones han asimilado la vejez en cuanto ancianidad (acompañada de muchas pérdidas) con esa sabiduría de la vida. Quiero reivindicar esa acepción del término vejez, contra el frívolo y unilateral enaltecimiento de la juventud, la glorificación de la salud y de la forma física, la exaltación de las facultades corporales y mentales, la boga del reishi, la búsqueda del elixir de la eterna juventud en farmacias, parafarmacias, herbolarios, droguerías, grandes superficies, páginas web y tiendas online. No solo de juventud vive el ser humano, sino de sabiduría. Cierto que la sabiduría no depende del número de años, pero es más fácil encontrarla en los viejos que en los jóvenes, con perdón de los jóvenes y sin contarme entre los sabios.

La condición de la sabiduría es saber envejecer. Es decir: saber que hay un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para intentar y un tiempo para desistir, un tiempo para hablar y un tiempo para callar, un tiempo para crecer y un tiempo para decrecer, un tiempo para liderar y un tiempo para dejarse llevar.

Envejecer es descubrir que todo ha valido la pena a pesar de todo, y que aceptarlo todo aceptándose del todo es la única forma de transformarlo todo. Envejecer es reconocer que la bondad es lo único que ha valido y que valdrá la pena. Y llegar por fin a la paz consigo y con todo.


Envejecer es darnos del todo, hasta morir, hasta nacer, hasta ser nuestro ser verdadero en la Plenitud de lo que ES.

Visita al triángulo de las religiones semíticas

Nazanin Armanian
www.publico.es / 250517

Da igual que Arabia Saudí, Israel y el Vaticano no representen ni a los fieles del Islam, el judaísmo y el cristianismo ni a dichos credos, pero han sido los primeros destinos de Trump como presidente para:

*Utilizar la caduca farsa de la “alianza de religiones” contra la otra farsa, el terrorismo islámico, pretende justificar la pseudo doctrina de Choque de Civilizaciones, una cortina de humo para ocultar el principal problema de la humanidad, que es el terrorismo del hambre, fruto del capitalismo, que asesina cada día a decenas de miles de personas sin importarle su credo.

Los otros objetivos del equipo de Trump en realizar dichos viajes han sido:

+Otorgar relevancia a un Trump rechazado a nivel mundial. Los últimos presidentes realizaron su primer viaje a los países vecinos.
+Reducir la presión sobre Trump, que está acusado de poner en peligro la seguridad nacional, con logros comerciales y militares en Oriente Próximo, y así sobornar a las compañías petrolíferas y militares que controlan las dos cámaras.

EEUU vuelve a abrazar a Arabia Saudi

No es ninguna casualidad que la visita de Trump y su séquito a Riad se programase para el 19 de mayo, el día de las elecciones presidenciales de Irán, con el fin de influir en sus resultados. Entre otros objetivos, la administración Trump buscaba:
+Imitar a Obama, quien acudió a la sede de los Hermanos Musulmanes en Egipto, para pronunciar un discurso con varias letras pequeñas.

+Mostrar que no es islamófobo, algo que ya sabíamos: él es aporófobo. Expulsa a los pobres, sean mexicanos, árabes o indios, que no a sus élites mafiosas.

+Revitalizar las alianzas tradicionales en la región, debilitadas en la era de Obama, y prometer a las élites sunitas del Golfo Pérsico que su estabilidad estaba asegurada.

+Recuperar la estrategia tradicional de EEUU de apoyar la estabilidad de las monarquías árabes (que también mantienen, a golpe de sus dólares, el orden en Jordania, Egipto y Pakistán) para mantener el actual mapa global de las rutas comerciales de la región.

+Apoyar el Islam político (siempre de derecha y fundamentalista) forma parte de esta política.

+Hacer negocios: mil millones de dólares, saqueados de las arcas públicas de Arabia, para crear miles de puestos de trabajo en las empresas de armas de EEUU. Manchados de sangre de los yemeníes, sirios o iraquíes, entre otros pueblos. Los misiles que fabriquen apuntarán a Irán. Así acabará también con las voces críticas con Arabia Saudi en las filas del Partido Demócrata.

+Conseguir cien millones de dólares para el negocio de mujeres emprendedoras de Ivanka Trump en el Fondo Monetario Internacional, así como consolidar los negocios propios de Trump, como un complejo hotelero. La prensa revela que desde el anuncio de su candidatura, Trump ha creado al menos 46 nuevas empresas.

+Expulsar a Rusia del negocio de armas con Arabia, que mostraba interés por los misiles tácticos Iskandar rusos.

+Exhibir la fuerte presencia militar de EEUU en el Golfo Pérsico, algo reducido en la era de Obama por su prioridad de contener a China.

+Aumentar el peso de Arabia Saudi en la región en perjuicio de Irán y Turquía, países difíciles de domar.

+Conseguir que los wahabíes saudíes, algo menospreciados por Obama, suavicen sus ataques verbales a EEUU.

+Acercar a los líderes árabes a Israel, a partir de una alianza tácita contra Irán, nombre del país más repetido en la cumbre. ¡Ni una mención a Palestina! Trump ha puesto los cimientos materiales de una gran guerra chiita-sunita de los 55 países sunitas presentes en el encuentro contra Irán, construyendo la OTAN árabe. Así, serán los jeques quienes financien las guerras de EEUU en la región.

+Consolar a la Casa Saud por haber sido objeto de los ataques del Trump candidato por varias razones: no acoger a los refugiados sirios, donar millones de dólares a la Fundación Clinton, pretender que EEUU le hiciera el trabajo sucio en Siria, volar las Torres Gemelas (como afirmaba la CIA), tener a mujeres esclavizadas y matar a los gays.

+Pasar un rato divertido, riéndose de la audiencia que escuchaba las patrañas de ser aliados en la lucha antiterrorista, siendo ambos patrocinadores del yihadismo desde 1978. La misma CIA condecoró con la medalla George Tenet al príncipe heredero Saudi Mohammed por su lucha contra el terror. Otra cosa es pretender neutralizar al sector antioccidental (que no antiimperialista) de la Casa.

+Ignorar y desactivar la Ley de Justicia contra los Patrocinadores del Terrorismo que denuncia a Arabia Saudi por el 11-S, que el propio Trump defendía cuando era candidato, o sea que el terrorismo islámico no es fruto de la exclusión de los musulmanes.

+Mostrar el poder de convocatoria del rey Salman, que reunió a unos 50 jefes de Estado musulmanes en Riad para recibir a Trump, y así justificar esta infame alianza con un peso pesado.

+Sabotear los intentos de Irán de reconciliarse con Arabia Saudí, empujándoles a una terrible guerra.

+Construir una nueva alianza entre EEUU, los Estados sunitas (árabes, turcos, paquistaníes, etc) e Israel contra Irán, gran rival geopolítico, al que declararon “el mayor patrocinador del terrorismo mundial”.

+Regalar una carta verde a los saudíes para entrar en una guerra con Irán, a pesar de que puede terminar con la propia existencia de Arabia Saudí.

Luna de miel con Israel

En el 50 aniversario de la ocupación de Palestina, y en medio de una huelga de hambre de cientos de presos políticos palestinos en cárceles israelíes, el presidente de EEUU pisaba Israel para:

*Reparar los daños asestados por Obama a la extemaderecha judía al no destruir Irán y encima firmar el acuerdo nuclear con el gran rival en la zona. Y eso a pesar de que Obama concedió a Israel la ayuda más grande de la historia de EEUU (38.000 millones de dólares), apoyó todas sus agresiones a Gaza y no reconoció el Estado palestino por la ONU. Pero, si unos 130 países ya han reconocido el Estado palestino, ¿a qué esperan para fundarlo? ¡Si Lenin estuviera ahora en Palestina!

*Fingir que busca el acuerdo final de paz entre palestinos e israelíes, cuando no tienen ningún plan propio. EEUU no puede mediar en este conflicto ya que no es imparcial: nunca ha presionado a Israel para que respete los acuerdos internacionales al respecto. Es posible que eche mano de la propuesta de la Liga Árabe de 2002 de reconocer un Estado palestino con Jerusalén oriental como capital a cambio de que los países árabes reconozcan a Israel. Aunque la naturaleza imperialista de este país también este plan de paz. Por lo que EEUU continuará con la pantomima de negociaciones de paz para que Israel siga ampliando los asentamientos (3.000 más desde la toma del poder de Trump) y se dedicará a gestionar el conflicto.

*Introducir, en realidad, el factor incertidumbre en las relaciones de EEUU con Israel y Palestina: ha retrocedido de la promesa de reconocer Jerusalén como la capital indivisible de Israel, petición aprobada por el Congreso en 1995, pero a la que los presidentes de EEUU, cada seis meses, han tendido que firmar la renuncia, retrasando el traslado por “razones de seguridad nacional”. La visita de Trump ha tenido lugar antes del 1 de junio, fecha en que toca volver a firmarla. No quería mayor tensión en las relaciones.

*Echar una mano a Netanyahu, ahora que está acusado de fraude y soborno. Los gazatíes deben prepararse para un nuevo ataque de Israel, que suele utilizar la cortina de humo de las bombas para desviar las miradas de los trapos sucios internos.

Trump presionó a Abás para hacer más concesiones por la paz, como abandonar la violencia, eliminar la imagen negativa de Israel en los libros de texto y cortar la ayuda a los familiares de los presos palestinos en cárceles israelíes. Mientras, no pide lo mismo a Israel: +Que deje de matar a los palestinos, de derruir sus casas o de arrancar sus olivos.

+Seguir cooperando en el desmantelamiento y la balcanización de los países grandes de la zona, como lo han hecho en Sudán, Irak, Yemen o Siria, y están decididos en convertir a Irán en el próximo.

El Vaticano como el poder blando de Occidente

Obviamente, un Papa goza de más prestigio internacional que un presidente de EEUU. No en vano, George Bush visitó el Vaticano en seis ocasiones para conseguir su apoyo y Obama, en dos. En su encuentro con Francisco, dijo que iba a hablar de “la pobreza y la desigualdad”. Vale, hablar no hace daño a los ricos. El nuevo presidente de EEUU se ha apresurado hacerse una foto con Francisco, por:

#Conseguir la legitimidad de un Papa carismático que le tachó de “no cristiano” por querer levantar muros contra los inmigrantes, que no puentes. Pero Bergoglio muestra una profunda incoherencia estrechando la mano de un magnate que ha comprado el poder político y presume de ser belicista, aporófobo, misógino y va a robar las pocas conquistas sociales de los trabajadores de EEUU, queriendo privatizar hasta los servicios sociales. Su asalto es de tal magnitud que algunos clérigos católicos estadounidense están dando prioridad a la justicia económica y los derechos de los inmigrantes antes que ir contra el aborto.


“Si usted es el Papa del pueblo en EEUU, entonces tiene un problema cuando la misma gente vota a Trump”, advierte el analista Iacopo Scaramuzzi. Ronald Reagan y Juan Pablo II se unieron para luchar contra el “comunismo ateo”, ¿cuál es el papel de Francisco en el diseño estadounidense del mundo?

Entresijos de las elecciones presidenciales de Irán

Nazanin Armanian
www.publico.es / 190517

“¡Asesino, torturador, ladrón, corrupto, misógino, pirómano, belicista, mentiroso y estafador!” Así son definidos los candidatos a ocupar el sillón presidencial de la República Islámica (RI) no sólo por las fuerzas de oposición (todas ilegalizadas) sino por los propios candidatos, que en una lucha encarnizadas han aireado los trapos sucios de su rival ante la mirada de los ciudadanos, que estupefactos son testigos de una nueva fase de la atomización de la RI, cuya instalación en 1979 puso un penoso fin a una grandiosa revolución progresista, por la justicia social, libertad e independencia del país.

Para descifrar los entresijos de esta campaña, su significado para la sociedad iraní y su lugar de Irán en la escena internacional, hay que tener en cuenta los siguientes datos:

La RI que no es una república donde los ciudadanos son iguales ante la ley, sino una versión singular de Apartheid con la venia de Dios, en el que, por ejemplo, no pueden presentarse como candidatos en las elecciones presidenciales:

+ La mitad de la población, o sea, las mujeres;
+ Las minorías religiosas, entre ellos los 18 millones de musulmanes sunnitas baluches, kurdos, turcomanos, árabes, persas, así como los cristianos, judíos, zoroastrianos, budistas y bahaíes;
+ Los no creyentes y ateos;
+ Los críticos, disidentes políticos, cientos de miles de ex presos políticos, y los actuales activistas encarcelados, que llevan varias semanas en huelga de hambre, entre ellos Atena Daemi, condenada a 11 años por criticar la pena de muerte que cada día arranca la vida de unas 3 personas, incluidos los menores. O la pintora Atena Farahani que cumple una condena de 14 años por una ilustración satírica sobre las autoridades, o el clérigo Hosin Brouyerdi  que lleva 11 años encerrado por denunciar el abuso de la religión por los hombres de sotana que gobiernan el país.  

El candidato, además de ser hombre y chiita debe ser leal al “líder” Ayatolá Alí Jamenei, que ocupa el cargo inventado por Jomeini del Welayt-e Faghi (Tutela del jurista islámico). Él es designado por una élite religiosa afín, que no por los ciudadanos y ostenta los poderes de un monarca absolutista: ejerce todos los poderes, determina la política exterior e interior, y tiene facultad de vetar las decisiones de los órganos electos, como la presidencia y el parlamento, e incluso suspender dichas instituciones. El presidente debe ejecutar sus órdenes, y responder ante él que no ante los ciudadanos.

Los candidatos pertenecen a las facciones y familias de la RI, y se agrupan en los partidos religiosos-chiitas. Los partidos políticos, cuya función es representar los intereses de distintas clases sociales, están prohibidos, entre los cuales están: el partido Tudeh (comunista, fundado en 1920); el Partido Democrático de Kurdistán (1945), y otros partidos de las minorías étnicas que componen hasta el 55% de la población iraní donde los persas son la minoría mayoritaria; la Organización Democrática de la Mujer Iraní (1951) cuya dirigente Maryam Firuz, condenada a muerte por el Sha, pasó 9 años en la cárcel y 13 más en el arresto domiciliario hasta su muerte en 2008; el Frente Patriótico, fundado por el Primer Ministro Mosadeq, el artífice de la nacionalización de la industria petrolífera en 1952; La organización islamista de Muyahedines de Pueblo (1965), y la organización socialista de Fedaines del Pueblo (1971).

Así, los obreros, campesinos, estudiantes, y el resto de la sociedad iraní están convocados a votar que no a elegir a su representante. 

¿Quién será el presidente?

Tanto Hasan Rohani como Ebrahim Raisí son  de derecha islamista, sacerdotes y hombres del sistema. Para este sufrido pueblo, la elección entre uno y otro -salvando las distancias- se asemeja a escoger entre Emanuel Macron o Marine Le Pen para los franceses, y con un determinante matiz: que en la RI es el “Líder” y los guardianes islámicos quienes deciden sobre el nombre que saldrá de las urnas. No existe ningún mecanismo de control sobre las mismas, las papeletas, el recuento de los votos y su lectura. Con el recuerdo vivo del fraude electoral del 2009, el equipo de Rohani está en estado de alerta por el temor a otro golpe de Estado palaciego, ya que es el favorito de un 70% de los electores.

También están vigilantes millones de sus votantes, dispuestos a ocupar las calles, evitando el triunfo de Raisí, el hombre de la ultraderecha fundamentalista, respaldado por Jamenei y los militares, que tras acabar con los reformistas, pretenden eliminar a los “moderados”. De allí, la amenaza de Jamenei de que aplastaría cualquier “tensión” durante y después del proceso electoral. Pero, Rohani no es fácil de roer: acusó a su rival de haber dirigido el comité de inquisición que en el verano del 1988 llevó a cabo la orden de Jomeini de ejecutar a 4,482 presos políticos, en su gran mayoría marxistas. Pero, ha escupido hacia arriba: su propio ministro de Justicia, el ayatolá Pur Mohamadi formaba parte de aquel “Comité de Matanza”.

Así, las elecciones en Irán sirven para tres cosas: que el pueblo conozca las maneras de ajustar cuentas con el poder; que sea la única oportunidad de que puedan echarse a las calles, puesto que es ilegal manifestarse contra los representantes de Alá en la tierra; y para que la RI se presente ante el mundo como una república democrática.

Según la prensa oficial, la mitad del electorado está indeciso, y un tercio no va a votar. La mayoría de los partidos de la oposición han pedido el boicot, entre ellos el partido Tudeh, y los seis partidos kurdos; argumentan que la jugada de la RI de forzar al pueblo de elegir entre “el mal y el peor” es una habitual artimaña del poder para bajar el nivel de las reivindicaciones populares y sacar rentabilidad de su desesperación, colocándoles entre la espada y la pared.  

Economía: el telón de Aquiles de la RI

El desempleo del 31% de los jóvenes, y la pobreza del 45% de la población (ambos datos oficiales) y el incesante cierre de talleres y fábricas es la principal preocupación de todas las facciones. Al reducirse la amenaza de un ataque militar de Estados Unidos, el temor al estallido social pone en peligro a la RI. La propuesta de Rohani es reducir el gasto en ayuda directa a los necesitados para invertir en los proyectos estructurales (¿por qué no lo hizo en su mandato?). Mientras Raisí, como buen clérigo que es, ofrece limosnas en efectivo a los pobres, y de allí no sale.

Que la economía de Irán no despegue no es por falta de inversiones extranjeras (debido a las amenazas de Trump y la incertidumbre que genera su estrategia respecto a Irán), que a pesar de la renuncia de Teherán al programa nuclear, no llegan como se esperaba. El salvaje neoliberalismo, unido a una corrupción monumental, un sistema político medieval que pide ser islamista y leal al régimen para ocupar un puesto de trabajo, así como el dominio de los militares –como denuncia el mismo presidente de la RI-, impiden que el pueblo, el verdadero dueño de la primera reserva mundial del gas y la cuarta de petróleo, viva dignamente.
La cúpula militar controla el ministerio de Petróleo, el de Seguridad y el de Cultura, y la Radio Televisión pública, entre otras instituciones. El presidente Rohani (al igual que Ahmadineyad) ha sido criticado por beneficiarse de las sanciones económicas y buscar la guerra con Estados Unidos para asaltar también al poder político. En 1992 la RI reformó la Constitución para privatizar las empresas nacionalizadas al principio de la revolución del 1979, cediéndolas al clérigo y los militares.

De hecho, los 45 mineros que murieron en una explosión de mina de carbón, el 2 de mayo trabajaban en la mina propietaria de basiy «Reclutas» (grupo paramilitar creado a la imagen de los “camisa negras” italianos), según la denuncia de Rohani.

Allí no sólo el nivel de seguridad era cero, sino que varios de los fallecidos no habían cobrado sus salarios desde hacía meses, y todos con contratos temporales. El régimen mientras se sienta en la mesa para negociar con Estados Unidos, el antiguo Gran Satán, prohíbe los sindicatos y se niega a sentarse a escuchar a los trabajadores. Un gravísimo error de cualquier régimen que al prohibir los partidos y organizaciones que funcionan como intermediarios entre el poder y la ciudadanía, se tendrá que enfrentar con los trabajadores de forma directa.

Irán en los planes de Trump

Formar un equipo cuyo principal rasgo es ser iranófobo, o elegir como destino de sus dos primeras visitas oficiales a Arabia Saudí (el mismo día de las elecciones de Irán) e Israel, y la creación de la OTAN árabe, es una advertencia a Irán. Trump  atiza el fuego de una guerra regional. A Trump le da igual quién ocupe la presidencia en Irán ya que son los militares quienes deciden sobre la política exterior, el programa nuclear o la guerra en Siria o Irak.

La posibilidad de que haya una segunda vuelta en las elecciones presidenciales sirve a Jamenei para tomar la temperatura de la calle: a más presencia de los partidarios de Rohani, mayor probabilidad de que el actual presidente renueve el mandato, y se retrocedan los planes del “Líder” y su guardia pretoriana, ansiosa de enfrentarse a las tropas de Estados Unidos, aunque cueste la iraquización de Irán.


I Jornada de Economía Digital y su Impacto hacía los negocios




VALORES EN CRISIS

Miguel Antonio Bernal V.

El Siglo lunes 29 de mayo de 2017

 Hace un año, destacaba a mis lectores que desde la llegada y caida de la dictadura, Panamá mantiene una  crisis de valores que nos impide determinar  qué valores debemos instituir.

Una sociedad sin brújula, dónde las autoridades se recrean practicando y encubriendo la corrupción y venerando la Constitución de 1972, símbolo del autoritarismo y totalitarismo, le está  llegando la hora -quieralo o no- de las definiciones de su presente y de su futuro inmediato.

La partidocracia mantiene su norte de impedir- la libertad y la participación política de la ciudadanía. Estamos hablando de la urgente necesidad de instituir una real, efectiva y transparente libertad política que elimine la interminable cantidad de obstáculos existentes en nuestro medio que impiden el actuar de la voluntad responsable de los ciudadanos.

Apelo, una vez más a Fernando Savater cuando nos enseña que: “Al hablar de libertad no me refiero a nada especialmente místico, sino a la autonomía de los individuos en la colectividad para establecer y revocar leyes, elegir y deponer a los gobernantes, disfrutar de garantías jurídicas y de la posibilidad de explorar por cualquier medio no lesivo para otros la plenitud de su subjetividad”.

Es obligatorio fotalecer los pasos, mecanismos y procedimientos favorables a nuestras libertades políticas.  Hoy más que nunca, debemos emanciparnos de la miseria, de la tiranía de la pobreza establecida, de la desigualdad, de la ignorancia. Para ello no podemos permitir que se continue reduciendo la función de las instituciones y servicios públicos a la defensa y protección de los privilegiados y sus privilegios.

En los  meses por venir la crisis de valores sin duda se acentuará y aumentará el peligro de nuestras libertades políticas. El gobierno está dispuesto a reprimir para salvar su cleptocracia.  Por ello, debemos repudiar seguir siendo una guarida financiera y rescatar nuestra pisoteada dignidad ciudadana  nacional y nuestra identidad nacional.