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El país asiático que estuvo al borde del desastre y ahora supera a China en crecimiento económico


www.bbc.com / 23-02-2020



En un momento en el que las economías de los gigantes asiáticos están estancadas, si no ralentizadas, un país que desde su fundación fue considerado un "caso perdido" ha registrado un crecimiento asombroso en los últimos años: Bangladesh.

Agobiado por inestabilidad política, corrupción, desastres naturales, hambruna y pobreza, el país en el sur de Asia ha estado catalogado por la ONU desde hace décadas como el país menos desarrollado (PMD) del mundo en términos de su población y tamaño económico.

Sin embargo, gracias a un boom económico, combinado con mejoras en la educación y salud pública y un menor índice de vulnerabilidad, se proyecta que el país se librará de la onerosa etiqueta PMD en 2024, según el Comité de Políticas de Desarrollo de Naciones Unidas.
Bangladesh registra ahora un índice de crecimiento que ronda 8%, por encima del promedio asiático y muy superior a su enorme vecino India, de acuerdo a las cifras del Banco de Desarrollo Asiático, BDA. Se prevé que China crecerá 5,9% en 2020.

También ha aumentado sus ingresos per cápita, con una caída en el número de empleados que viven por debajo de la línea de la pobreza de 73,5% en 2010 a 10,4% en 2018, como lo indica el banco.

Además, el Informe de Competitividad Global 2019 del Foro Económico Mundial declaró que Bangladesh había sido el segundo país de Asia en mejorar su posición en esa tabla.

"Es una recuperación milagrosa, impensable hace 20 años", comenta Sabir Mustafa, editor del Servicio Bengalí de la BBC.

Un inicio adverso

Bangladesh es uno de los países más densamente poblados, 162 millones apiñados en sólo 143.998 km cuadrados, un área definida por los deltas de varios ríos que desembocan en la Bahía de Bengala.
Conocido anteriormente como Pakistán Oriental, cuando Bangladesh logró su independencia en 1971 ya era un país increíblemente pobre, con un índice de crecimiento de producto interno bruto (PIB) de -14%, según el Banco Mundial.

La comunidad internacional lo consideró un "caso perdido", un "saco roto" que necesitaría ayuda exterior perpetua.

Estuvo 15 años bajo gobierno militar y, aunque pudo superar la inestabilidad política y restablecer la democracia en los 90, la situación continuó volátil, hasta la llegada en 2009 de un gobierno popular pero autoritario. El extremismo islámico ha aumentado en lo que tradicionalmente ha sido un país tolerante.

Otro factor que ha afectado la economía es su situación geográfica. Bangladesh es un país de baja altitud, propenso a ciclones e inundaciones. Es uno de los más vulnerables al cambio climático.

Pero, en años recientes, el país ha estado dando señales de desarrollo sostenido, gracias a su inversión en capital humano, incremento en PIB per cápita, mejoras en infraestructura y su resistencia a las calamidades económicas y ambientales.

La industria de la confección, iniciada en los años 70, se calcula ahora US$30.000 millones, dice el Foro Económico Mundial. Pero su economía se ha ido diversificando.

Sin embargo, Bangladesh ha tomado pasos agigantados al encontrar nuevos mercados para sus exportaciones y atrayendo una gran cantidad de inversión extranjera.

Giros decisivos

El primer gran cambio sucedió en 1991, con el restablecimiento de la democracia que planteó una igualdad de condiciones para los inversionistas, señala Sabir Mustafa del Servicio Bengalí de la BBC.
"Bajo la dictadura militar, la inversión sucedía en el marco de un capitalismo clientelista. Los que tenían contactos con los militares tenían todas las ventajas y se había desarrollado un monopolio. La corrupción estaba consumiendo todo", explica.

La corrupción no desapareció, pero se abrió la economía, y con la democracia empezaron a entrar las inversiones. No fue una avalancha, dice Sabir Mustafa, pero Bangladesh se ganó poco a poco el prestigio de ser un país que estaba tratando de avanzar.

En segundo lugar, desde los años 80, el país mantuvo un muy buen récord de inversión en capital humano, particularmente en la educación y salud pública. Hubo acceso generalizado a la educación primaria, privilegiando a las niñas y los cuidados de salud primaria redujeron la mortandad infantil.

Sucesivos gobiernos continuaron concentrándose en la enseñanza, expandiéndola a la educación secundaria y superior. Hasta los años 80, la educación superior estaba en manos del gobierno, ofrecida a través de universidades públicas. También el camino a las instituciones privadas. Actualmente hay más de 100 universidades privadas.

El resultado ha sido una fuerza laboral educada que está entrando en el muy importante sector de servicios que corresponde a un 50% de PIB.

Según Sabir Mustafa, un factor que no se puede obviar en el desarrollo bangladesí es el papel de las ONG que potencializaron la labor del gobierno desde los años 80.

"El gobierno no era lo suficientemente extenso para suplir todos los servicios de educación, proyectos de nutrición, empoderamiento de las mujeres, etc", explica.

"Las ONG entraron a llenar esos vacíos creando escuelas informales para los excluidos, proveyendo salud primaria y hasta trayendo capital extranjero a proyectos en los que el gobierno no tenía el dinero para cumplir".

Mega proyectos

El tercer momento clave fue la llegada al poder de la primera ministra Sheikh Hasina, en 2009. Su campaña se había enfocado en invertir en la infraestructura, empezando por la generación de energía eléctrica.

Bangladesh era notorio por sus apagones. Sólo el 47% de la población tenía acceso a la electricidad. Una gran inversión en el tendido eléctrico aumentó la generación energética en 300%, brindando servicio al 95% de la ciudadanía y repercutiendo en la economía. Se impulsaron la industria, la agricultura -que depende de la irrigación con motores- y otros sectores.

El gobierno de Hasina luego se concentró en carreteras y vías de comunicación, emprendiendo enormes mega proyectos, como la construcción de un puente de 6km sobre el río Padma para conectar una tercera parte del país con el resto del territorio. "Normalmente, ese tipo de proyectos son financiados por el Banco Mundial, pero el banco rehusó hacerlo por temor a la corrupción", resaltó el editor del Servicio Bengalí de la BBC. Así que el gobierno decidió invertir su propio dinero."Ningún otro gobierno se hubiera atrevido a invertir 3 o 4 mil millones de su propio dinero en semejante proyecto", destacó.
Esa fue una expresión de la seguridad del gobierno en sus propias capacidades.

Aunque el índice de crecimiento de PIB cayó otra vez en 2012 y 2014 debido a un período de mucho conflicto político y violencia -tras unas cuestionadas elecciones- que afectaron la productividad y las exportaciones, Sheikh Hasina pudo contener el conflicto y el PIB empezó a crecer, hasta lo que actualmente registra de 8% al año.


Industria tradicional y diversificación

Bangladesh ha dependido extensamente de la industria textil, exportando ropa confeccionada a la Unión Europea y Estados Unidos, que le representa unos US$15.000 millones en ingresos. La industria de la confección ha ofrecido oportunidades de empleo a mujeres de zonas rurales que, con anterioridad, no habían tenido la posibilidad de ser parte de la fuerza laboral.

Otra fuente son las remesas, US$14.000 millones al año enviados por trabajadores en el exterior, principalmente de los países del Golfo Árabe y el sureste asiático, como Singapur, Malasia, Arabia Saudita, Qatar, Bahréin.

Estas son las dos principales fuentes de dólares, pero también está diversificando su economía: la producción en cuero es grande, alimentos congelados como langostinos y, en años recientes, incluso productos agrícolas han empezado exportarse.

El desarrollo de la industria tecnológica es central a la transformación digital y continuidad del crecimiento económico.

Bangladesh ha estado siguiendo el modelo indio, queriéndose convertir en centro de programación de software y subcontratación. Todavía hay limitaciones, como el idioma, comenta Sabir Mustafa, pero la esperanza es que el mundo digital sea la próxima revolución en el país.

Bangladesh es un país de baja altitud, propenso a ciclones e inundaciones. Es uno de los más vulnerables al cambio climático. En 1991, fue golpeado por un catastrófico ciclón que cobró casi 150.000 vidas y causó daños valorados en US$1.700 millones de la época.
Desde entonces, a pesar de las tormentas tropicales anuales, Bangladesh a aprendido a manejar los efectos devastadores de la naturaleza. "En las zonas costeras plantaron bosques, que controlan y bloquean las inundaciones que son las que causan más muertes y construyeron cientos de refugios con voluntarios trabajando allí", dice Sabir Mustafa.

Tienen un sistema de salud que se despliega para tratar los heridos y afectados por las enfermedades que generan las inundaciones. "Bangladesh tiene un sistema de manejo de desastres mejor que el de India" asegura el editor del Servicio Bengalí de la BBC.

Ahora, el gran desafío viene del cambio climático. Está enfrentando una futura emigración masiva de sus zonas costeras. Así que Bangladesh está empezando a solicitar a países occidentales que abran sus puertas a los "refugiados climáticos", porque ese desplazamiento no lo puede absorber internamente. "No es algo en lo que los países occidentales están interesados", señala el editor, "por eso están explorando medidas e inversión en proyectos de mitigación para que la gente se adapte a su nuevo ambiente".

Los investigadores están trabajando en el desarrollo semillas que resistan la salinización del agua por inundación, por ejemplo. "En la manera que han lidiado con inundaciones y ciclones, lo podrán hacer", sostiene Sabir Mustafa.

La otra cara de la moneda

La gran mancha en esta próspera economía es la corrupción. "Es endémica desde arriba abajo y nadie sabe cómo lidiar con el problema a pesar de que el gobierno insiste en que lo está haciendo", sostiene Mustafa. Uno de los sectores más afectados es la banca que, según el editor del Servicio Bengalí soporta casi US$11.000 millones en malos préstamos que nunca serán saldados porque son de personas políticamente conectadas.

Al no tener los recursos, los bancos no pueden dar créditos a quienes los necesitan: la pequeña y mediana industria. Al mismo tiempo, el gobierno exige préstamos para sus ambiciosos proyectos y está muy endeudado. "Ese es un problema que continuará incubándose y podría resultar en un colapso, como pasó en Occidente en 2008, sólo que Bangladesh no tendría cómo rescatar la banca, ni imponer un período de austeridad, porque necesita más dinero para pagar su deuda, no menos", alega.

"Ese es el problema de un gobierno autoritario donde no hay rendición de cuentas, porque hay que mantener contentas a algunas personas, las personas que necesita para sostenerse".

Sabir Mustafa dice que en los últimos 10 años ha habido enormes escándalos financieros, todos conectados con personas de influencia que, por ende, no enfrentan cargos y salen libres.

Por otra parte, están las dificultades de recaudo de impuestos. "Hay una población de tantos millones que deberían estar flotando en dinero", afirma Mustafa. "Pero no hay cómo gravar a la gente en el sector agrícola, por ejemplo, que es una economía informal".

El gobierno tiene dificultades creando la infraestructura para recaudar impuestos, en la que también interfiere una excesiva burocracia, por eso optó por el indirecto impuesto al valor agregado, IVA.

La corrupción además hace impacto en las condiciones laborales. Aunque hay leyes para garantizar la seguridad y salud, estas no son implementadas. El gobierno no es capaz de hacerlas cumplir por funcionarios corruptos que se hacen los de la vista gorda.

Aunque la economía está creciendo, la brecha entre rico y pobre se agranda. "Los ricos, son tan ricos que ya no gastan en el país, se van a Singapur", declara Sabir Mustafa.

Es cierto que el sistema educativo está sacando más graduados de las universidades, pero el gobierno no tiene trabajo para todos ellos, lo que crea desempleo. Además, dice el editor, muchos universitarios no están capacitados en las áreas necesarias.

"Las empresas de confección necesitan gerentes, expertos en mercadeo, comunicadores. Para eso, van a buscarlos en Sri Lanka, India porque los bangladesíes no tienen esas capacidades ni el idioma requeridos".

Para poder asegurar la continua inversión en el país y garantizar su desarrollo, el gobierno debe enfrentar la corrupción y los enredos burocráticos que hacen que los inversionistas prefieran ir con su dinero a otra parte, asegura el editor del Servicio Bengalí de la BBC.

Si Bangladesh ha podido hacer frente a los embates de la naturaleza, puede hacerle frente a la corrupción y la burocracia, sostiene Mustafa. "Estos no son actos de Dios, son creados por humanos, son problemas que el gobierno puede abordar y están dentro de su control".


PROPUESTAS PARA UN PLAN DE EMERGENCIA ALTERNATIVO DE LA CLASE TRABAJADORA Y LOS SECTORES POPULARES



Esta declaración fue firmada por más de 150 personas de varios países del continente americano (mismas que aparecen al final del documento), y responde a la grave situación política, económica y socialocasionada por el COVID-19, agudizadas por las accionesde los gobiernos latinoamericanos que únicamente buscan salvar a las grandes empresas. Si usted está de acuerdo con los argumentos y exigencias aquí planteados, le agradecemos que ayude con la más amplia divulgación de este documento. Súmese a esta campaña internacional para exigir que el peso de la crisis no recaiga sobre las espaldas de la clase trabajadora y la gente más humilde.


PROPUESTAS PARA UN PLAN DE EMERGENCIA ALTERNATIVO DE LA CLASE TRABAJADORA Y LOS SECTORES POPULARES

ANTE EL COVID 19

El coronavirus (COVID-19) se expande exponencialmente y mata a cada vez mayores cantidades de seres humanos, cebándose con saña contra los más vulnerables: ancianos y ancianas, refugiados e inmigrantes, asentamientos urbanos y rurales sin agua potable, personas con algunas discapacidades, habitantes de la calle, pacientes de enfermedades crónicas.
Esta tremenda tragedia es agravada por el modelo neoliberal, que ha deteriorado al máximo los servicios públicos de salud.No obstante, con todo cinismoparte del gran empresariado, está utilizando la pandemia para reducir los ya maltrechos salarios, o para directamente lanzar al desempleo a la clase trabajadora. Se imponen medidas autoritarias, como “no salga de su casa”, en contextos donde dejan a la gente sin salario, gente desempleada, miles de seres humanos que sobreviven del sector informal que deben salir cada día a buscar el sustento de sus familias.Los gobiernos corren a “salvar” empresas, pero no destinan recursos de asistencia a las familias desempleadas, que son muchas desde antes de esta crisis.
Las medidas tomadas por los gobiernos no buscan salvar a la clase trabajadora y al campesinado pobre de las terribles consecuencias del Coronavirus. Solo intentan evitar que se siga profundizando la crisis del régimen capitalista. Poco o nada importan los padecimientos de los sectores excluidos de la sociedad. Su indolencia ha provocado que en algunas naciones estos sectores, por encima de las medidas de confinamiento, realicen protestas demandando salario, comida, medicamentos y protección sanitaria efectiva y gratuita. Nosotros nos colocamos al lado de las protestas y llamamos a una mayor coordinación y solidaridad entre las clases desposeídas.
Frente a esta dramática situación, que nos pone al borde de un desastre económico- social comparable con el llamado crack de 1929, las y los suscritos, hacemos un

LLAMADO URGENTE, A ORGANIZAR AMPLIA Y DEMOCRÁTICAMENTE, un
plan de acción que obligue a los gobiernos y a los empresarios a tomar medidas de fondo para aliviar los efectos de la pandemia entre las personas más necesitadas. Esta tarea urgente debe asumirse desde las dirigencias y las bases de la diversidad de organizaciones populares, sindicatos, indígenas, estudiantiles, campesinas, cooperativistas, feministas, personas con alguna discapacidad, ambientalistas, juventudes.
Algunas medidas que podría incluir este PLAN DE EMERGENCIA ALTERNATIVO, a considerar son:

Salud pública


  1. Garantizar acceso a agua potable, distribución de jabón y desinfectante sin costo alguno para las comunidades en riesgo social.
  2. Acceso universal y gratuito a la prueba de COVID-19 para mejorar la detección temprana y aminorar la velocidad del contagio.
  3. Exigencia a hospitales y clínicas privadas que suministren equipo, camas y personal gratuito para atender casos sospechosos y comprobados de COVID-19.
  4. Cobertura universal y gratuita de los servicios médicos.
  5. Ninguna moratoria del pago de cuotaspatronales a la seguridad socialpor parte de las grandes empresas. Severa penalización a las empresas que evaden el pago de las cuotas de seguro social.
  6. Volcar la producción en la atención de la crisis, la prioridad debe estar enfocadaen la elaboración de todo aquello que se requierapara detener el contagio y atender a las personas enfermas.

Reforma tributaria progresiva


1.      Impuestos extraordinarios a la importación y tenencia de vehículos de lujo, yates, aeronaves privadas, residencias de altísimo costo, revisión de oficio de las grandes propiedades para ajustar de forma justa los impuestos territoriales. Impuesto del 2% a todas las transacciones bursátiles, impuesto del 10 % a las ganancias de las grandes farmacéuticas para fortalecer el sistema de salud y el empleo público.
2.    Impuesto al 10% de las ganancias de los grandes exportadores y a las corporaciones, para financiar un seguro de desempleo para personas trabajadoras cesadas o suspendidas laboralmente en el sector privado.
3.     Moratoria al pago de la deuda externa e interna para destinar los recursos a resolver problemas básicos de la población y para garantizar recursos que contribuyan a generar empleo y fortalezcan la salud pública.

4.    Reducción de un 50% a los salarios y dietas del presidente, vicepresidentes, congresistas, diputados, altos funcionarios, diplomáticos y asesores nacionales y extranjeros.

Garantías sociales y laborales


  1. Garantizar el salario a todos los trabajadores y trabajadoras de los sectores público y privado, garantías sanitarias en los centros de trabajo, rebaja del precio de la canasta familiar y control de precios. Las empresas que aducen tener pérdidas, que abran los libros financieros para verificar el verdadero impacto de la crisis.
  2. Los ministerios de educación y las universidades públicas deben garantizar la dotación de equiposde cómputo a las y los estudiantes que no los posean, para que no queden excluidas de las sesiones virtuales de sus cursos.
  3. Crédito blando, asesoría técnica, insumos agroecológicos y semillas gratis paralos pequeños y medianos agricultores y para las comunidades indígenas, provistas por los Ministerios de Agricultura o instituciones del ramo, para garantizar el abastecimiento interno de alimentos.
  4. Control de precios para liquidar la especulación y el acaparamiento comercial. Penalizar a los empresarios que acaparan o especulan con alimentos y medicamentos.
  5. Exigir a las empresas proveedoras de servicios de internet y telefonía celular la reducción de tarifas y postergación de pagos diferidos durante la emergencia.

Organización social comunitaria


  1. Organización comunal para la educación popular, autodefensa y vigilancia, como también para proteger a las mujeres, niños y niñas contra la violencia machista.
  2. Organización en las comunidades y centros de trabajo, para evitar que las medidas que tomen los empresarios y los gobiernos afecten a las personas vulnerables. Proteger de toda violencia a los niños, niñas, personas adultas mayores, personas con alguna discapacidad, migrantes regulares e irregulares, población LGTBI, artistas de la calle, mujeres. Comunidades organizadas solidarias pueden denunciar los abusos, especulación de precios, acaparamiento de productos y a los criminales que se aprovechan de situaciones de crisis.
  3. Organización comunitaria para garantizar dotación de comida y medicamentos a las personas adultas mayores y personas con alguna discapacidad que se les dificulte su movilidad.

Suscriben (se pueden seguir añadiendo firmas):


Carlos Hernández Álvarez, Ex Diputado Nacional de la República, Costa Rica. Tomás Andino Mencía, Ex Diputado del Congreso Nacional de Honduras.
Hugo Cedeño, Ex Presidente de la Federación de Profesores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, República Dominicana.

Oscar Cortés Alfaro, Federación Nacional de Trabajadores Agrícolas y de Plantaciones (FENTRAP), Costa Rica.

Carlos Alberto Gómez, Secretario General del Sindicato de la Salud y la Seguridad Social (SISSS), Costa Rica.

Marvin Marín Mora, secretario de conflictos de la Central General de Trabajadores (CGT) de Costa Rica.

Álvaro Madrigal, secretario general Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional (SITUN), Costa Rica.

Giovanni Beluche Velásquez, sociólogo, académico, Secretario General Adjunto del Sindicato de la Universidad Técnica Nacional (UTRA-UTN), Costa Rica.

Víctor Segura, directivo del Sindicato del Patronato Nacional de la Infancia (SEPI)

Grace Serrano, Comité Central del Movimiento de Acción Popular Urbana. Costa Rica.

Carlos Coronado, Comité Central del Movimiento de Acción Popular Urbana. Costa Rica.

Stella Chinchilla, comunicadora de calle y movimientos sociales. Costa Rica.

Gilberto Quesada Mora, Presidente de la IglesiaLuterana Costarricense, Costa Rica.

Angélica AlvaradoBarrantes, estudiante de biología de la Universidad de Costa Rica, ecologista del Movimiento Ríos Vivos y Federación Ecologista (FECON), Costa Rica.

Luis Ángel Céspedes, Presidente del Centro de Amigos para la Paz. Costa Rica.

Guisselle Meléndez Herrera, comunicadora, ex secretaria general del sindicato del Instituto de Fomento Municipal (ASEIFAM), Costa Rica

Marcela Zamora Cruz, comunicadora alternativa y miembro del Centro de Amigos para la Paz (CAP), Costa Rica.

Briseida Barrantes, Presidenta del Colegio de Sociología y Ciencias Sociales de Panamá.

Allen Cordero, sociólogo, académico, Director de la Escuela de Sociología de la Universidad de Costa Rica. Costa Rica.

José Matarrita Sánchez, bioeticista, Director de Humanidades, Universidad Técnica Nacional, Costa Rica.

Silvia   Arrieta   Castro,    psicóloga,    académica  y   Coordinadora   de Formación Humanística de la Sede Central de la Universidad Técnica Nacional, Costa Rica.

Marvin Bonilla, académico, Coordinador de la Revista Académica Perspectivas, Universidad Nacional. Costa Rica.

José Ángel Garrido Pérez, especialista en Lengua y Literatura Española, Panamá.

Carolina Mamblona, docente universitaria, Facultad de Trabajo Social, Universidad Nacional de La Plata. Argentina

Jennifer Valeska Sánchez Morales, economista, Nicaragua. Everth Antonio Tercero Calderón, Trabajador Social. Nicaragua.
Euclides Cordero Nuel, Defensor de Derechos Humanos, República Dominicana.

Erick Quesada Ramírez, psicólogo, activista pro Derechos Humanos, Costa Rica Alejandro del Águila, historiador, Guatemala.

Allan Duarte, abogado, Guatemala.

Ricardo Jaime De Freitas, profesor emérito de la Universidad de Panamá, jubilado, militante cultural pictórico, Panamá.

Hugo Diaz Guayaquil, Ecuador.


Francisco Jiménez H. Garegiver. In-Home Supportive Services. San Francisco, California.

Placido Francisco Joseplac Añon Regueira, Montevideo, Uruguay.

Rafael Barrantes Bonilla, técnico eléctrico, Colectivo Comunicacional La Voz, Costa Rica.

Apolonia Bejarano Bejarano, docente de la Escuela Los Plancitos, Territorio Indígena Ngäbe de Conte Burica. Costa Rica.

Laura Espinoza Bejarano, profesora de Segunda Enseñanza, Territorio Indígena Ngäbe de Conte Burica, Costa Rica.

Arnulfo Maroto Portilla, educador, Territorio Indígena Ngäbe de Progreso, Costa Rica.

Jaime A. Beckett G. sociólogo, transportista independiente. Panamá.

Patricia Ramos Con, abogada, Oficina de Equidad de Género del Instituto Tecnológico de Costa Rica.

Olmedo Beluche V. Polo Ciudadano. Panamá

Socorro Trejos, Comité Central Partido Revolucionario de las y los Trabajadores, Costa Rica.

Ximena Madrigal Amador, Juventud Obrera, Costa Rica. Roberto Sánchez Moreno, Juventud Obrera, Costa Rica.
Roberto Ayala Saavedra, sociólogo, Grupo Socialismo y Libertad. Costa Rica. Graciela Mora Padilla, socióloga, militante del Nuevo Partido Socialista, Costa Rica.
Miguel Barrios Gutiérrez, ex operario de construcción y adulto mayor, pensionado por la CCSS. Costa Rica

Suy Wong, traductora, activista de Derechos Humanos, Centro de Amigos para la Paz, Costa Rica.


Natalia Herra Castro, bailarina, académica de la Universidad Nacional y UTN. Costa Rica.

Marlene Vázquez, Trabajadora Social en niñez y adolescencia. Costa Rica.

Adrián Jaén España, sociólogo, académico de la Universidad de Costa Rica y del Instituto Tecnológico de Costa Rica.

Andrea Cuenca Botey, psicóloga, Universidad Estatal a Distancia (UNED, Costa Rica.

Guiselle Román López, académica, Universidad Nacional. Costa Rica.

David Morera Herrera, sociólogo, académico de la Universidad Nacional de Costa Rica.

Mario Villalobos Arias, matemático, docente de la Universidad de Costa Rica y del Instituto Tecnológico de Costa Rica.

Francisco Rodríguez, sociólogo y escritor, académico del Instituto Tecnológico de Costa Rica.

Rodrigo Antonio Campos Cordero, sociólogo, UNED, Costa Rica.

Cristopher Montero Corrales, escritor y académico, Universidad Técnica Nacional. Costa Rica.

Jorge Conte Guerra, sociólogo, académico, Universidad Técnica Nacional. Costa Rica

Diego Chaverri, sociólogo, académico de la Universidad Nacional, Costa Rica. Elián López Jaén, profesional en danza, Universidad de Costa Rica, Costa Rica.
Erick Salas Acuña, filólogo, profesor de comunicación, Escuela de Idiomasy Ciencias Sociales, Instituto Tecnológico de Costa Rica.

Carlos Montero Corrales, académico, Universidad de Costa Rica, Costa Rica. Nidia de Franco, filósofa y antropóloga, Costa Rica.

Olga Magdalena Carrillo Bianchi, Abogada, San José, Costa Rica. Oscar Daniel Espinoza Ramos, cantautor y artista plástico. Costa Rica. Randal Arce, académico, Universidad Nacional, Costa Rica.
Randall Trejos Alvarado, educador universitario, Costa Rica. José Enrique Cordero Cordero, historiador, Costa Rica.
William Morris, planificador y promotor económico-social, Costa Rica

Manuel Sandoval Coto, docente de francés en educación secundaria, afiliado de base de la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE)
Costa Rica.

Jean Pierre Moreno, docente de francés de Secundaria,
Alonso Herrera Mora, profesor de Estudios Sociales y Educación Cívica, MEP, Costa Rica

José Solano, educador de Estudios Sociales. Costa Rica.

Yeimer Gerardo Ramos Torres, profesor de Estudios Sociales y Educación Cívica. Costa Rica.

Marbella Marín Fragachán, socióloga, actriz, Costa Rica. Marcela Liñeiro, diseñadora, Costa Rica.
María Fernanda Mora Calvo. Trabajadora Social, Costa Rica. Mailin Mayorga Méndez, consultora, Costa Rica.
Javier Ávila Solano, artista y escritor, Costa Rica. Lilian Andino San Pedro Sula, Honduras.
Lollalty Moreno de Cuvillier, socióloga, Panamá

Cristian Marrero Solano, Educador Ambiental, docente universitario. Costa Rica. Alice Calderón San José, Costa Rica.
Ana Téllez Alpízar, San José, Costa Rica. Daniel León Soto, San José, Costa Rica. Blanca Durán Quinteros San José, Costa Rica. Brandon Camacho San José, Costa Rica.
Brian Gold Chacón San José, Costa Rica. Carlos Manuel Quirós Tilarán, Costa Rica. Erika Gutiérrez Solís Cartago, Costa Rica Esteban Arias Chavarría, San José, Costa Rica
Eyda María Camacho Cantillano, San José, Costa Rica Carlos León, San José, Costa Rica
Francisco Piedra, San José, Costa Rica.

Francisco San Lee Campos, Río Segundo Alajuela, Costa Rica. Gastón Carrillo Bianchi, San José, Costa Rica
Geannina Zúñiga Herrera, San José, Costa Rica Gerardo Mora Burgos, San José, Costa Rica Gina Sevilla, San José, Costa Rica.
Gineth Rivera Cerdas, San José, Costa Rica. Gladys Guerra, Cartago, Costa Rica
Grace Prada, Costa Rica, Costa Rica.

Guiomar del Rocío Martín, Tres Ríos, Costa Rica.
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Gustavo Enrique Cabrera Vega, Naranjo, Costa Rica. Gustavo Oreamuno Vignet, Heredia, Costa Rica.
Hazel Muñoz Alpízar, San José, Costa Rica. Ignacio Corea Zúñiga, San José, Costa Rica, Ileana Tinoco, San José, Costa Rica,
Irina Coronado López, estudiante de sociología, Universidad Nacional. Costa Rica. Jaime Arturo Rojas Brenes, Heredia, Costa Rica.
Jonathan Navarro Picado, San José, Costa Rica. Jorge Cordero Méndez, Costa Rica.
José Luis Alpízar, San José, Costa Rica.

José Manuel Cerdas Albertazzi, académico, historiador, Heredia, Costa Rica.

Juan Diego Villalobos Lépiz, estudiante de Comunicación Colectiva, Universidad de Costa Rica.

Karina Avendaño Blanco, Naranjo, Costa Rica. Karla Tapia, San José, Costa Rica.
Laura Arias Cabrera, Guanacaste, Costa Rica. Leticia Salas, San José, Costa Rica.
Lucia Mora, Costa Rica.
 Lucía Ruiz Segura, San José, Costa Rica. Luis Arias, Heredia, Costa Rica.
Luis Morice, San José, Costa Rica.
Magda Araya, San José, Costa Rica.
 Maite Gatjens Zeniuk, San José, Costa Rica. María Trejos Montero, San José, Costa Rica. Mauricio Coto, Cartago, Costa Rica.
Miguel Salazar, Cartago, Costa Rica.
 Nayla Carvajal Sancho, San José, CostaRica. Nilson Oviedo, San José, CostaRica.
Rebeca Medina Díaz, trabajadora independiente, Costa Rica. Rebeca Montero, San José, Costa Rica.
Rocío Arce Durán, socióloga, Costa Rica. Ronald Rodríguez Solera, San José, Costa Rica. Rosibel Ríos Carvajal, San José, Costa Rica.
Sara Vidal, Puntarenas, Costa Rica. Sharo Rosales, San José, Costa Rica.
Sidey Montanaro Ramírez, San José, Costa Rica. Silvia Soto, San José, Costa Rica.
Valentín Alpízar Brantjes, San José, Costa Rica. Vanessa Ortiz, San José, Costa Rica.
Victor Solano Gutiérrez, Moravia, Tibás, Costa Rica. Ximena Paz Cedeño de la Cruz, San Pedro, Costa Rica. Xinia Murillo, Heredia, Costa Rica.
Yadith Valerio, Cartago, Costa Rica. Yasy Morales, San José, Costa Rica. Yetti Chavarría, Heredia, Costa Rica. Yoes Castillo Ramos, Limón, Costa Rica. Zadik Cordero, académica, Panamá.
Zoe Jaén Mora, estudiante de Comunicación Colectiva, Universidad de Costa Rica.