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Fuegos de la Plaza de Parita 2016 Tuna de Tambores
Fundación de Parita, Distrito de Parita, Provincia de Herrera, 18 de Agosto.
Con más de 8.000 habitantes y un legado colonial histórico importante, el pueblo de Parita "sigue siendo un pueblo colonial que capta la atención de turistas nacionales e internacionales".
Parita es el asentamiento hispano indígena más antiguo de la región de Azuero, ya que fue fundado en 1558 a raíz de la supresión de la encomienda indiana de la Alcaldía Mayor de Natá decretada por la Corona Española el 21 de marzo de 1551. Entre quienes la fundaron, figuran el Gobernador Juan Ruiz de Monjaraz y el fraile dominico Pedro de Santa María. A principio llamada Tacita De Oro por sus grandes yacimientos de ese mineral, luego Santa Elena, hasta llegar al nombre de Parita gracias al cacique París.
Los pariteños celebran el 18 de agosto como el día de fundación del distrito, aunque no existe documentación que afirme el día exacto de la fundación de Santa Elena, nombre con que se conoció originalmente este pueblo.
Los pariteños se nutren de un pasado cultural pletórico de riquezas étnicas y religiosas, de costumbres que le confieren personalidad propia preservando así muchos hábitos, que con el transcurrir del tiempo no han perdido.
Parita se encuentra localizada en la Región Central de la República de Panamá, integrada por las provincias de Coclé, Veraguas, Los Santos y Herrera. Ésta la componen siete distritos: Santa María, Ocú, Las Minas, Los Pozos, Pesé, Chitré y Parita.
Limita al Norte con el distrito de Santa María y el de Aguadulce (provincia de Coclé); al Sur con el Distrito de Pesé; al Este con el de Chitré y el Golfo de Panamá y al oeste con el de Ocú.
Tiene una superficie de 364.1 km² cuadrados (Parita 113.6 km²; Cabuya 62.9 km², Los Castillos 24.4 km², Llano de la Cruz 10.3 km²; París 76.7 km²; Portobelillo 29.7 km²; Potuga 46.5). Geométricamente tiene la forma de un pentágono convexo.
Su desarrollo latitudinal máximo tiene una amplitud de 18 km y es la proyección perpendicular del punto extremo norte. En tanto su desarrollo longitudinal hacia el Este, del punto extremo oeste, cual tiene una amplitud de 27.1 km.
https://es.wikipedia.org/wiki/Distrito_de_Parita
Helena, Empress and Widow. 19 August 330
Helena (or Helen) was born about 255, and married to the Roman general Constantius Chlorus, who became emperor of Britain, Gaul, and Spain when Diocletian divided the Empire. In 274 she bore him a son, Constantine, but in 292 he divorced her in order to cement a political alliance by another marriage. Most historians say that she was born in Drepanum (now Helenopolis) in Asia Minor; but an old tradition asserts that she was born in Britain, in Colchester (51:54 N 0:54 E), and was the daughter of the chieftain Cole, remembered today as Old King Cole. If so, she may have been a Christian from birth, since Christianity was well established in that region. In 306, after the death of Constantius, the army at York (53:58 N 1:05 W) proclaimed Constantine emperor in his father's place, and by 312 he was master of the Western Empire and issued an Edict of Toleration that made the practice of Christianity legal for the first time in over 200 years. Helena worked enthusiastically to promote Christianity, and eventually went to the Holy Land, where she spent large sums on the relief of the poor and on building churches on sacred sites. She is particularly associated with the discovery at Jerusalem (31:47 N 35:13 E), near the probable site of Calvary, of a wooden cross that was accepted as the actual cross on which Jesus was crucified. (The earliest accounts of this discovery, however, do not mention her.)William Porcher Dubose, Priest and Theologian. 18 August 1918.
William Porcher DuBose is a
serious candidate for the title of "greatest theologian that the Episcopal
Church in the USA has produced." He was born in South Carolina in 1836,
and attended the Military College of South Carolina (now the Citadel) in
Charleston (32:48 N 79:58 W), and the University of Virginia in Charlottesville
(38:02 N 78:29 W). He served as a chaplain in the Confederate Army, and after
the War of 1861-1865 served as a parish priest. In 1871 he became a professor
at the University of the South (an Episcopal institution) in Sewanee,
Tennessee, became Dean of the School of Theology in 1894, retired in 1908, and
died in 1918.
He was fluent in Greek, and
well-read both in Greek philosophy and in the early Christian fathers. Among
his numerous books, the best known are The Soteriology of The New
Testament, The Gospel in The Gospels, and The Reason of
Life. (Soter is the Greek word for "Savior", and
soteriology is the branch of theology that deals with such questions as,
"What does it mean to say that Christ saves us?" "How does his
death and resurrection do us any good?" "How are the benefits of
Christ's work applied to the individual?" and so on.) A quote from one of
his articles follows:
God has placed forever before our eyes, not the image but the very
Person of the Spiritual Man. We have not to ascend into Heaven to bring Him
down, nor to descend into the abyss to bring Him up, for He is with us, and
near us, and in us. We have only to confess with our mouths that He is Lord,
and believe in our hearts that God has raised Him from the dead--and raised us
in Him-- and we shall live.
A good introduction to his work is A Dubose
Reader, ed. Donald Armentrout (1984, University of the South Press,
Sewanee, Tennessee) 0-918-769-06-X, paperback 256 pp. $11.
The reader with access to a
large library might also want to read The Ecumenical Councils (1977,
Gordon Press) $60, ISBN 0-8490-1751-3.
[Remark: Since
the subject of Episcopalian clergy in the Confederate Army has come up, I will
say something about a bishop who was a general: The Rt. Rev. Maj. Gen. Leonidas
K. Polk, CSA. My source is The Civil War, A Narrative, by Shelby
Foote.
Polk attended West Point,
and roomed with Jefferson Davis. Afterwards, he went into the ministry,
becoming Bishop of Louisiana. In June, 1861, he happened to be in Richmond, and
called on Davis, who promptly said: "We need good officers. I hereby
commission you as Major General in command of troops in the Mississippi
Valley." Polk, like others, assumed that the war would be over in a matter
of weeks, and did not resign his bishopric.
While acting as a general,
he did not forget his concerns for the spiritual well-being of his fellow
soldiers. One night in May, 1864, on the battlefield at Resaca, Georgia, he
baptized and confirmed Gen. John Bell Hood. Hood had lost a leg and the use of
an arm at Gettysburg and was unable to kneel, or for that matter to ride a
horse unless strapped into the saddle. Polk wanted him to sit for the service,
but Hood insisted on standing while supported by crutches. A week later Polk
baptized his immediate superior, Gen. Joseph E. Johnston of the Army of
Tennessee.
On June 14, 1864, at the
battle of Pine Mountain, Georgia, he was struck by a shell and killed
instantly. He was 58.]
La ciudad de hoy y su historia
Fue la primera etapa funcional de Panamá. Y la cumplió
Ernesto
A. Holder
Extractos
de este escrito fue publicado hace unos años. Para mí es de interés, porque
creo que estamos viviendo tiempos que nos retan a ser mejores. Los desafíos a
la condición sociocultural del panameño y las amenazas a la institucionalidad
misma, son materia obligada de reflexión que creo válida en el marco de estas
recordaciones.
Esta semana debe marcarse en
el calendario de la nacionalidad como una de las de mayor importancia.
Celebramos 498 años de fundación de la ciudad de Panamá, por Pedrarias Dávila
en 1519. En esa misma fecha, en 1914, el vapor SS Ancón, hace la primera
travesía oficial por el Canal de Panamá. Del primer evento, el libro de Ángel
Rubio, La Ciudad de Panamá, cuenta que ‘El Panamá de Pedrarias Dávila fue un
vivero constante de expediciones extraordinarias. En él se fraguó la aventura
del Perú. Pedrarias, enamorado de las bellezas naturales de Nicaragua y
deslumbrado por el rumor de los triunfos de Cortés, prefería que las
expediciones siguiesen dirección del noroeste. [...] Fue la primera etapa
funcional de Panamá. Y la cumplió'.
Esta ciudad de Pedrarias,
conocida popularmente como Panamá La Vieja, ciento cincuenta y dos años después
de su fundación, y después de numerables violaciones a su integridad y a sus
habitantes, sucumbió antes las amenazas que por siempre la acecharon. Dice
Ángel Rubio que: ‘un juego de fuerzas y energías la crearon; eran fuerzas
propicias. Otro juego de fuerzas y energías hostiles, negativas, trabajaron sin
descanso en su contra [...]. Y al fin murió trágicamente'.
Del segundo evento, la
inauguración del Canal de Panamá se dio como un propósito alentado durante
siglos para facilitar el paso entre dos grandes océanos. El mismo Pedrarias,
entre 1514 y 1526, por instrucciones de la Corona española, busca un paso seguro
al Mar del Sur. En 1534, animado por las ventajas que para este fin provee el
Istmo de Panamá, el rey Carlos V de España ordenó los primeros estudios
topográficos sobre el terreno para la construcción de un canal transístmico.
Después de esto, la historia es rica en acontecimientos, retos y personajes.
Casi 300 años después, opera el ferrocarril transístmico como eslabón de la
ruta hacia el oro de California; el conde Fernando de Lesseps y el esfuerzo
francés por construir un canal a nivel por el Istmo de Panamá y la capitulación
de ese sueño; la tecnología y el ingenio de la época que permitió —por parte de
los norteamericanos— la construcción de un canal de tres esclusas que llevó a
ese famoso primer tránsito del vapor Ancón.
Las dos fechas convergen en
el mismo punto del calendario para acentuar la importancia de esta semana, en
la vida de esta tierra, a lo largo de los siglos. Y hoy los dos temas, la
ciudad y el Canal, vuelven a representar para la historia de nuestro país un
punto de significativa importancia que marcará el futuro de sus habitantes.
El Canal ampliado, en
funcionamiento desde junio del año pasado, corresponde con la visión mantenida
durante siglos acerca del aprovechamiento de la localización geográfica del
país y no solo reafirma su vocación de cumplir el papel que debe jugar en el
panorama de las rutas marítimas mundiales, sino que lo hace a partir del hecho
de que constituye el recurso más estratégico del desarrollo de Panamá.
Cuando diseñaron la nueva
ciudad de Panamá a las faldas del Cerro Ancón, se tomó el cuidado de organizar
cuidadosamente el trazado y funcionamiento de la ciudad. Las fuerzas actuales
del llamado desarrollo, encuentran en esta fecha ambigüedades con esa
disciplina histórica. Lo que queda de la ciudad que fundó Pedrarias, las
frágiles estructuras de Panamá La Vieja, se debate entre el ruido y las
vibraciones, en el centro de un desordenado engrandecimiento de la nueva
ciudad. Carreteras y rascacielos contaminan el espacio visual alrededor de las
ruinas y la circulación de miles de habitantes, en sus vehículos motorizados y
sus apuros cotidianos, atenta contra las reminiscencias de la historia. Las
amenazas ya no son de los piratas y los corsarios. Las obras que modernizan la
ciudad están indeleblemente teñidas de corrupción y la historia futura nos lo
recordará.
Celebremos los dos
acontecimientos que muchas veces parecen indiferentes para la mayoría. Los
logros del pasado deben seguir marcándonos para bien.
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